Análisis

Kyouko estaba a la espera de otro día en la escuela, parada en toda la entrada mientras pensaba con pesimismo en la nota que habría sacado en el examen. No le gustaba nada esa actitud, a decir verdad, y le molestaba mucho verse a sí misma en esa faceta, pero en ese momento la preocupación y el pesimismo se habían apoderado de ella.

─ Mierda... Las primeras cuatro preguntas prácticamente las respondí al azar ─ se dice a sí misma mientras se rasca la cabeza ─. Y pensar que esas son las preguntas de mayor valor. Quisiera preguntarle a Homura las respuestas para al menos sentirme segura de si lo hice bien o mal...

─ Buenos días, Sakura-san ─ Kyouko pega un grito y da un salto del susto, y al voltear se encuentra con Hitomi ─. Oh, lo siento. Parece que estabas pensando en algo importante.

─ No me hagas mucho caso. Sólo estaba pensando en mis cosas ─ Kyouko se aclara la garganta antes de seguir ─. Pero dime tú cómo te encuentras. Parece que te levantaste con buen pie.

─ Pues yo me desperté como siempre lo hago. Es que me agrada la elegancia ─ responde Hitomi encogiéndose de hombros ─. Pero el cómo empezó mi día no es la razón por la que te saludo. Es que hay algo que quisiera pedirte ─ Kyouko alza una ceja, mirando fijamente a la peliverde, dándole a entender que contaba con su atención ─. Se que lo que estoy por pedirte suena fuera de lugar, y más tomando en cuenta que ya me lo habías advertido antes, pero quiero pedirte que me ayudes a hacer que Sayaka-san vuelva a sonreír.

─ Me rehúso ─ responde Kyouko automáticamente ─. No existe peor persona en toda Mitakihara para alegrarle el día a Sayaka que yo. Si pretendes meterme en algo que tenga que ver con ella, yo lo veo más bien como que intentas hacer que ella te vea como una enemiga.

─ Vamos, no tienes que poner las cosas en semejante contexto, Sakura-san ─ insiste Hitomi ─. Sayaka-san no es tan desagradable como puedes pensar. Puede que sea impulsiva y no piense mucho antes de actuar, pero es una buena chica que ahora mismo está dolida. Todo lo que hay que hacer es encontrar la manera en que mejore su estado de ánimo ¿No te parece?

─ Igual pienso que vendríamos jugando con fuego si salto a la acción desde un primer momento ─ Kyouko suspira largamente y mira hacia el suelo, como buscando una excusa que jamás encuentra ─. Supongo que no me queda de otra ¿Qué se supone que haré? ¿Hago el papel de abusona y finjo patearte para que salve el día o qué?

─ Eso no hace ninguna falta, Sakura-san. Sólo podríamos tratar de hablar con ella, darle a entender de que la vida sigue, y que Madoka-san no vería con gusto que ella se derrumbe de esa manera.

─ ¿Madoka? ¿Te refieres a Kaname Madoka? ¿La misma chica de las coletas que ayudó a la elaboración del presupuesto de la enfermería?

─ Oh, veo que Madoka-san se hacía notar más de lo que pensaba...

─ ¡Claro que se iba a hacer notar, al menos para mí! Puede que no muchos tomaran en cuenta esa acción de su parte, pero yo sí, si hasta incluso mencioné aquello una vez en una misa de mi padre.

Hitomi suelta un par de risitas, lo cual hace que Kyouko alzara una ceja con curiosidad.

─ Lo siento por reírme, pero es que lo que dijiste por alguna razón me hizo gracia. Es bueno saber que había más gente que tomara en cuenta lo que Madoka-san solía hacer en la escuela.

─ Ok, si así es como vamos a llevar las cosas, creo que estoy a disposición para ayudarte a que tu amiga encuentre un final para su luto ─ el cambio de opinión de Kyouko alegra bastante a Hitomi ─. Pero te dejo a ti el trabajo de planificar lo que debería hacer. No soy muy buena con esas cosas, por mucha vergüenza que me cause esto, y te digo que te voy a cobrar en dulces y entradas al árcade para los próximos dos fines de semana.

Hitomi no se preocupa por la advertencia de Kyouko. Aquello definitivamente era lo de menos. Perfectamente podría ayudarla para hacer que Sayaka pudiese mejorar su estado anímico y se atreva a seguir adelante.


Con Homura

Había evitado encontrarse con Kyouko para que no viese el desastre que estaba hecha en ese momento. Ni siquiera se había cepillado el cabello con el cuidado acostumbrado, haciendo que algunos mechones rebeldes sobresaliesen de manera bastante notoria. Sube un poco la vista, encontrando a aquel gato alienígena nuevamente. Sentía un desagrado tremendo al verlo, pero su reacción fue la más neutra que podía.

─ ¿Vienes a burlarte?

¿Burlarme? Los de mi especie no comprendemos lo que eso significa, a pesar de que conozcamos el concepto de burla según el entendimiento humano ─ la respuesta de Kyubey resulta desagradable para Homura ─. El hecho es que aceptaste llevar esto a cabo, formar parte de la búsqueda que hacen los de mi especie, y no puedes simplemente hacerte la desentendida, Akemi Homura.

─ ¿Y qué se supone que haré? ¿Hago esa búsqueda absurda por algo que ni ustedes mismos saben qué es? Esta misión deberían asumirla ustedes mismos. Si no tienen idea de qué es lo que buscan, ¿qué esperan que encuentre yo?

Nunca estuviste obligada a aceptar el trato. Pudiste rechazar mi ofrecimiento y hacer que simplemente me fuera. Con buena probabilidad hubiese sido esa la última vez que me vieras o me oyeras ─ Homura siente una gran amargura al tomar en cuenta que lo que dijo Kyubey era verdad ─. Encontraste la tumba de una chica con la que resultas tener una conexión, pero no por eso debes pensar que es el final del camino. Esto quizás apenas sea el comienzo.

─ ¿Una chica? ¿Kaname Madoka es una chica? ─ Kyubey asiente, y Homura se lleva una mano a la frente ─ ¿Cómo es que no me di cuenta de eso antes?

Si no la conocías, lo normal sería que no te des cuenta de ese detalle.

─ Mejor no digas nada, Kyubey. Esto... esto es demasiado para tan poco tiempo ─ Homura se apoya en una pared, tapándose el rostro con ambas manos ─ ¿Qué clase de truco es este? ¿Cómo va mi alma a estar conectada de esa manera con otra chica, siendo que toda mi vida me había asumido como heterosexual? ¿Qué sentido tiene todo esto?

Supongo que no te agradará que repita lo que he venido diciendo una y otra vez desde ayer.

─ Kaname Madoka... ¿Quién demonios es ella? ¿Por qué tengo que estar conectada a una total desconocida?

─ ¿Homura? ¿Qué haces hablando sola? ─ aparece Kyouko, haciendo sobresaltar a la pelinegra, mientras que Kyubey se acababa de esconder nuevamente ─ Tal vez te agarré meditando una lección especialmente difícil ¿De qué se trata exactamente? ¿Es sobre un examen que debamos presentar pronto? Por favor dime que no es eso, Homurita, que ayer ni me molesté en abrir un solo libro, y ya soy nefasta cuando estudio.

─ N-no es nada de eso ─ responde torpemente Homura, ajustándose apresuradamente los lentes ─. N-no... es que escuché sobre una chica que se murió...

─ ¿Te refieres a Kaname Madoka?

─ ¿La conoces? ─ Homura se sorprende ante la pregunta de Kyouko.

─ De trato no, pero sí sé que estudió aquí. Ella era la encargada de hacer las presentaciones en la escuela de su clase, y también gustaba de apoyar el funcionamiento de la enfermería, aunque sé que hiciste hasta lo imposible para jamás necesitar caer allí, por lo que no me extraña de que jamás la conocieses ─ Homura abre completamente los ojos al darse cuenta que la tal Madoka en realidad había estado cerca de ella, quizá en algún momento cruzando sus caminos de manera casual ─. Una de sus amigas me habló de ella. Parece algo irónico que la estudiante más avocada a ayudar en cuanto a la salud de todas las personas de esta escuela se muriera enferma. No quise que Hitomi me diera mayores detalles, pues francamene creo que eso sólo haría más mal que bien.

─ Y-yo... Yo no sabía eso...

─ Yo tampoco, y me vine a enterar que ella es la razón por la que Sayaka anda más triste y deprimente que el final de La tumba de las luciérnagas. Esta misma mañana me vengo enterando de más cosas que toda esta semana que ha pasado desde que ocurrió aquella tragedia, y no te culpo de estar sorprendida.

─ U-un poco nada más. Es que me alarma saber que la encargada estudiatil de la enfermería se muriera. Me hace preguntarme qué sería de los demás...

─ Se consiguen a alguien más que asuma ese papel. Ese detalle es lo de menos, a decir verdad ─ Kyouko se acerca a Homura y la rodea con un brazo ─. Sé que eres una chica bastante sensible y que te da cosa saber cuando a alguien le pasa eso, pero tranquila, que todavía tenemos bastante por delante, y cosas así no pasan tan seguido como posiblemente te figuras.

Homura asiente más para complacer a Kyouko que por otra cosa. Saber que la tal Madoka siempre estuvo así de cerca, que ese fulano hilo la llevaba a alguien que posiblemente había visto antes, en algún momento sin darse cuenta en absoluto, la inquietaba de sobremanera. Sentía que su vida estaba conformada de mentiras e ilusiones, uno montado sobre otro, varios de los cuales ella misma, sin saberlo, había estado aportando. No quería sentirse culpable por ello, ella no lo sabía, sólo vivía su vida tranquilamente y pretendía armar un proyecto de futuro acorde a sus propios deseos y aspiraciones, todo sin hacerle ningún mal a nadie y sin tener a nadie intentando dañarla de ninguna manera, pero tenía que llegar Kyubey y hacerle ver todas aquellas cosas que definitivamente no la dejaban tranquila, y la hacían sentir miserable y rastrera sin ninguna razón. Y lo peor era que no podía decir nada de ello. No le podía contar a Kyouko que estaba enlazada por un hilo rojo invisible a Sayaka, y no le podía contar que ella tenía su conexión con Madoka sin siquiera haberla conocido ni haberle dirigido la palabra una sola vez en su vida. No tenía idea de qué hacer, y la cosa daba la impresión de ir a peor.

─ Homura, Sakura. Me alegro de haberlas encontrado antes de que empiecen las clases.

Era Takeru. Su llegada enciende todas las alarmas en Homura. Impulsivamente mira hacia el dedo del chico, vislumbrando ese hilo que se diferenciaba tanto del suyo. La mandíbula le temblaba. Sentía que caería presa del pánico en cualquier momento.

─ Eh, simplemente le estaba contando algunas historias referentes a esta escuela, anécdotas un tanto raras y espeluznantes ─ le dice Kyouko al chico ─. Y te advierto que si sientes que Homura te está siendo infiel conmigo, pues te callas y te aguantas, que está conmigo desde antes de que empezaran a salir, así que yo tengo más derecho que tú.

─ Eso no es bueno viniendo de la hija de un pastor de iglesia. Estás pasando por pecadora ─ dice Takeru entre risas.

─ Sólo un poco, bestia.

Homura aprieta los puños. No le molestaba nada la conversación que ellos dos tenían. De hecho, estaba completamente enajenada de aquello, y ni siquiera entendía lo que estaban diciendo. Lo que realmente le molestaba, era la sensación de que todo estaba fuera de lugar. No soportaba salir con alguien con quien no estaba conectada, por mucho que Kyubey le hubiese dicho que no era lo verdaderamente importante, ni toleraba quitarle, según ella misma, la posibilidad de que Takeru esté con quien sea que él esté conectado. Sentía que le cortaba parte de su felicidad y que también le estaba pasando a ella. Quita el brazo de Kyouko de su hombro y se acerca a Takeru. Su gesto empieza a preocupar enormemente a ambos.

─ ¿Homura?

─ Takeru-kun... Lo siento mucho, pero... ─ Homura traga grueso, sintiendo cómo le sudaban las manos ─ Algo ha pasado, y por esa razón... lo mejor es que nuestra relación termine ahora.

─ ¿Estás bromeando? ─ reacciona Kyouko, soltando sin querer su bolso ─ ¿Qué ocurre, Homura? Vamos, sé que lo que te conté no fue precisamente agradable, pero no hay razón para que la pagues con tu tonto novio.

─ L-lo siento, Sakura-san ─ Homura empieza repentinamente a llorar ─. Es... simplemente que no podemos continuar. Lo nuestro no tiene futuro.

─ ¿Qué cosa no tiene futuro, Homura?

─ Simplemente... ─ Homura no sabía qué argumentar, y las palabras por un instante parecían atorarse en su boca ─ Y-yo... lo siento...

Homura empieza a correr, y Takeru y Kyouko se la quedan mirando sin haber entendido absolutamente nada. Estaban boquiabiertos, tratando de unir piezas para ver si así lograban algo.

─ ¿Qué fue lo que le contaste, Sakura?

─ Pues le conté sobre la chica que se murió la semana pasada. Tal vez la agarré en sus días al contarle eso, y por eso se puso hipersensible ─ responde Kyouko rascándose la cabeza ─. Oye, Takeru. Es simple curiosidad la que tengo, pero ¿no será que Homura te está dejando por ser un mal amante? ¿No la complaces como se debe? Háblame con sinceridad, que tal vez sea que terminas en apenas diez segundos lo que la tenga mal.

─ ¿D-de qué rayos hablas, idiota? ─ reacciona el chico sonrojado ─ Nosotros estamos muy jóvenes todavía para eso...

─ Por algo Homura tiene más pinta de trabajar en una iglesia que yo. Una cosa es que yo no tenga tiempo para romances por mi trabajo con mi padre y que no consiga a nadie que esté a mi altura, pero ustedes ya estaban juntos desde hace un año o algo así ¿Para cuándo pretendían ir a la siguiente fase de su relación? No te digo que lo hagan tres veces diarias, pero las relaciones sexuales son un gran complemento para las relaciones de pareja, especialmente cuando son jóvenes, por lo que aunque sea un poquito lo hubiesen intentado, aunque esté mal que yo te aconseje eso.

─ E-eso no es de tu incumbencia, Sakura.

─ Meh, da igual. Lo que me debería importar ahora es que ahora tengo a dos personas a las cuales alegrarles la vida ¿Por qué demonios tengo que ser una buena persona?

─ No lo sé. Eso deberías verlo tú misma, Sakura.

─ Tal vez. Tú me acompañarás, bestia. Juntos averiguaremos qué viene acongojando a Homura, así que no te hagas el loco.

─ Esto me interesa también, así que igual me ofrecería a ayudar aunque me prefieras fuera ─ dice Takeru con seriedad, y Kyouko sonríe complacida con la respuesta.

─ Perfecto. Nos vemos entonces a la hora del almuerzo, y entre los dos averiguamos lo que le pasa a Homura. Sea lo que sea que le pase, ojalá lo solucionemos al momento, que ya tengo compromiso con Hitomi para consolar a Sayaka, y eso definitivamente me va a significar un dolor de cabeza.

─ Lo sé, Sakura. Yo también quiero que esto tan raro termine pronto.

Kyubey estaba escuchando todo desde su escondite. En realidad aquello no le importaba, pero pensaba que a Homura probablemente sí.

Los humanos definitivamente son seres que van completamente a su manera. Eso los hace bastante interesantes. A ver en qué termina esa misión que su están poniendo, que tal vez me lleve a lo que estamos buscando.

CONTINUARÁ...


Los cambios en el ambiente ya se hacen verdaderamente notorios, ¿verdad? Y se viene mucho más, a decir verdad. Pero es preferible no decir más, pues este no es el lugar adecuado para dar semejantes detalles. Mejor lo dejamos para el próximo capítulo y tal, que aquí sólo me queda despedirme.

Hasta otra