Historia escrita para el reto "Escribe a partir de una imagen" del foro Pryecto 1-8.

Imagen: Chico llevando en brazos a chica. Genee proyecto1 -8. tumblr post/ 112162412975/6

Personajes: Yamato Ishida. Mimato.

Digimon no me pertenece.


Capítulo VI. Querer a Mimi no está mal.

Querer a Mimi Tachikawa no está mal.

Tai se lo había repetido un millón de veces, desde aquella vez que Matt se había quedado mirándola mientras la chica hablaba con Sora de algún tema de mujeres y su amigo le había pillado. Desde entonces, se lo había repetido una y otra vez, cada vez que le atrapaba observándola, ya fuese mientras estaba concentrada con sus deberes, charlando con alguien, riendo alegremente o retocando su pintalabios frente a un espejo.

Matt lo negaba; él no podía querer a Mimi. Él, cantante de Teenage wolves, la banda de rock del momento, tan frío y serio. Ella, tan pop, fan de Britney Spears y extrovertida en exceso. No pegaban, se decía, ni con cola. Él no podía querer a Mimi Tachikawa porque eran como el día y la noche. No era normal, era antinatural.

Pero todo cambió en la fiesta. Tai había montado una estúpida fiesta de disfraces, y además había elegido su disfraz sin darle opción a réplica. Así que, en vez de poder escoger algo sencillo como vampiro (que solamente tendría que ponerse un par de colmillos) había terminado vestido de Harry Potter. ¿Qué por qué Harry Potter? Ni idea. Tai simplemente había llegado a su casa y le había dejado todo lo necesario encima de la cama diciendo que ése era su disfraz. Matt había tratado de negarse a ponerse la peluca negra, pero su amigo era demasiado insistente y finalmente había terminado accediendo.

Y ahí estaba, en esa maldita fiesta a la que ni siquiera quería ir, disfrazado de ese personaje que ni siquiera le gustaba. No podía ser como Ken, que se había conseguido un sencillo disfraz de policía, o TK, que iba a juego con Kari de pintores con batas blancas llenas de pegotes de colores. Él iba con el kit completo, gafas redondas y varita incluida.

Se colocó en una esquina, al lado de la mesa donde había bebidas y comida, viendo como Yolei, disfrazada de pájaro gigante, arrastraba a Ken a bailar, o Tai, de príncipe azul, hablaba con Sora que iba de pirata. Y él no comprendía aún por qué le había tocado disfraz.

Hasta que la razón de todo eso apareció en la fiesta. Mimi Tachikawa llegó disfrazada… de Ginny Weasley. Matt, que había leído las novelas de Harry Potter, sabía perfectamente que sus personajes terminaban juntos. Se dio cuenta él, se dio cuenta todo el mundo que ya había visto de qué iba él, y finalmente, se dio cuenta Mimi cuando lo vio. Matt maldijo internamente a Tai pero todo el mal humor se esfumó levemente al ver a la chica sonreír ampliamente al acercarse a él.

—¡Vamos a juego! —chilló ella alegremente—. ¡Qué guay!

—Es verdad —dijo Tai acercándose con Sora—. ¡Qué coincidencia!

Matt fulminó a su amigo con la mirada. ¡Coincidencia las narices! El castaño había planeado claramente todo. Casi podía volver a escucharle decir eso de "Querer a Mimi no está mal". ¡Maldito traidor!

—Vais genial —escuchó que decía Sora a una emocionada castaña—. Pegáis perfectos juntos.

—Y si mal no recuerdo —murmuró Tai—. Harry y Ginny terminan juntos, ¿no?

—Sí , sí—asintió Mimi riendo—. ¡Deberíamos hacernos una foto juntos!

—¡Sí! ¡Vamos! —gritó Tai, emocionado por hacerse fotos y se acercó a Mimi para pasar el brazo por su hombro—. ¿Dónde está Kari? Ella tiene la cámara. ¡Allí está! ¡Kari, Kari! ¡Ven a hacernos una foto!

—¡Tú no! —Mimi empujó a Tai y enganchó su brazo alrededor del de Matt, haciendo que el chico ruborizase—. Solo Matt y yo.

—¿Por qué? —se quejó Tai pataleando el suelo—. Yo también quiero una foto.

—Haberte disfrazado de Harry Potter—Mimi le sacó la lengua al tiempo que se giraba hacia Kari, quien llegaba en ese momento con cámara—. ¡Kari! Sácanos una foto antes de que a tu hermano le dé una embolia.

Kari se rió y enfocó a la pareja. Mimi se inclinó hacia Matt y sonrió a la cámara. El rubio no vio más a partir de ese momento, el aroma a fresas del cabello de Mimi se le coló en las fosas nasales entumeciendo su cerebro. A esa distancia podía notar la suavidad de su pelo, que, por lo que podía apreciar, era teñido y no peluca. Recordó, vagamente, un día en el que Mimi había anunciado su deseo de teñirse de pelirroja y deseó que no fuese permanente, que al lavarlo volviese a tener esa sedosa melena castaña que tanto le gustaba.

Varios flashes lo cegaron y tuvo que pestañear. Casi alargó de nuevo el brazo para sostener a Mimi cuando ella se separó de él para ir donde Kari, pero se frenó a tiempo. Vio como la castaña menor negaba con la cabeza y le decía a Mimi que todas las fotos las pasaría al día siguiente y no se verían hasta entonces. Mimi hizo un par de intentos más por asomar la cabeza pero se rindió cuando Kari apagó la cámara y se fue con TK siguiéndola. Tai arrastró a Sora detrás de ella, chillando a su hermana para que le hiciese una foto. Enfurruñada, volvió donde Matt.

—No me deja ver la foto— se quejó haciendo un puchero—. Seguro que salgo horrible.

—Es imposible que salgas horrible porque eres preciosa—el pensamiento abandonó sus labios antes de poder detenerlo y miró horrorizado a la chica esperando de que se espantase.

Pero Mimi solamente ruborizó; Yamato Ishida nunca iba soltando halagos por la vida y le había chocado, aunque no podía negar que le había gustado. Sonrió, mordiéndose un labio nerviosamente.

—Gracias, tú también estás muy guapo —Matt pasó por su pelo la mano, nervioso, casi llevándose la peluca en el proceso. Gruñó con frustración y Mimi rió—. Te queda mejor el rubio.

—Tai me obligó a ponérmela —contestó rascando su nuca.

—Me alegro —asintió ella, convencida—. Sin peluca no hubieses sido un buen Harry Potter, y la foto no hubiese sido tan buena.

—Tú no llevas —observó el chico.

—Me he teñido —Matt entrecerró los ojos—. Aunque es temporal. Se va lavándolo.

—Mejor —susurró él suavemente.

—Voy a saludar a Izzy y a Joe, que no les veo hace mucho; siempre están ocupados —explicó—. ¡Nos vemos luego!

Matt la observó irse y volvió a perderse en su mente, sin poder dejar de mirarla. La vio interactuar con la gente. Era la alegría en persona, tan extrovertida, tan diferente a él. No supo con certeza cuánto tiempo estuvo ahí parado, solamente mirándola, pero debió de ser mucho porque Sora regresó sin que se enterase. La chica se puso de puntillas para ver qué miraba; rió suavemente al percatarse de ello.

—Matt —el chico la miró, notándola—. Querer a Mimi no está mal, ¿sabes?

No supo por qué, quizás porque era la primera vez que Sora se lo decía, o porque en boca de su amiga sonaba más realista, pero se lo creyó. Asintió a la pelirroja y se encaminó hacia donde Mimi estaba momento hablando con una chica en la que ni siquiera reparó. La chica sonrió cuando se colocó justo en frente de ella.

—Mimi —la aludida lo observó—. Te quiero.

—¿Qué? —preguntó entre pasmada y confusa—. ¡Ah! ¡Es por lo de que somos Harry y Ginny!

Matt bufó. ¡Ahora que él lo aceptaba, ella pensaba que estaba de broma!

—No, no como Harry a Ginny —lo meditó—. Bueno, sí, porque te quiero como Harry a Ginny. Pero te quiero siendo yo. Te quiero como Matt a Mimi.

—Te estás metiendo demasiado en el papel y te estás liando —rió Mimi suavemente.

—Para nada —negó severamente.

—¿Me estás gastando una broma, Matt? —se cruzó de brazos—. Porque no me gustan las bromas.

—¡No es broma! —al pasarse la mano por la peluca se la descolocó pero le dio igual—. ¿Cómo puedo demostrártelo? Ven conmigo.

Mimi le frenó cuando él la sujetó del brazo y tiró de ella. Media sala se les quedó mirando y la chica comenzó a ponerse nerviosa.

—Matt, para —susurró—. Nos están mirando.

—¡Me da igual!

Y como si quisiera enfatizar el punto, la soltó para alzarla en brazos haciendo que tuviese que pasar sus manos por el cuello. Mimi gritó, asustada por el repentino movimiento, pero sentirla en sus brazos aumentó la convicción de Matt de su nueva revelación; quería a Mimi, y la quería con él para siempre. Ella se quejó, pero la ignoró. Avergonzada, escondió la cara en su cuello, haciendo que él temblase pero sonriese por la agradable sensación. Cuando llegó a la mitad de la sala, la soltó. Mimi estaba enrojecida pero él simplemente le hizo un gesto a Tai para que quitase la música. Cuando se hizo silencio en la sala, todos se quedaron mirándolos.

—Mimi —la llamó y ella subió la mirada, que hasta entonces había estado clavada en el suelo, a los ojos—. Hasta ahora no lo aceptaba. No entendía por más que me lo dijeran. Yo pensaba que era imposible.

A Mimi dejó de importarle su alrededor y se centró en su mirada, tan seria y decidida.

—Pero ya me da igual —sus ojos parecieron volverse más azules en ese instante—. Te quiero, Mimi Tachikawa.

Entonces, la besó. Mimi dudó un segundo antes de cerrar los ojos y dejarse ir, y Matt sonrió contra su boca al verse correspondido. Rodeó su pequeño cuerpo con los brazos, sintiendo sus corazones latiendo acelerados al unísono en sus pechos, mientras Mimi subía los suyos a su cuello y se pegaba más a él.

Ni siquiera escucharon a la gente aplaudir mientras Tai gritaba "¡Lo sabía! ¡Os lo dije!". Solamente importaban ellos.

Porque no era simplemente que querer a Mimi Tachikawa no estuviese mal, estaba más que bien. Querer a Mimi era como respirar. Querer a Mimi era natural. Y supo que no se arrepentiría; tenerla en sus brazos era lo mejor que había hecho.


Sexta viñeta. Me ha costado especialmente pensar en la historia porque no dejaba de ver a Harry Potter y a Ginny Weasley en la imagen así que finalmente, ya que no podía sacarlos de mi mente, los he incluido de alguna manera.

Y por aguantar mis chapas sobre esta imagen y tener la misma sensación que yo, se la dedico a Riens. ^^

Espero que os guste.

¡Nos leemos!

Mid*