Capítulo 3

No lo que esperaba

Los siguientes días pasaron someramente, sin indicios claros por el momento. Conan comenzó su investigación desde cero, comenzando a reunir información de Nakamura, aunque no sin algo de dificultad.

Aunque no era natural de Tokio, pasó la mayor parte de su vida viviendo allí, trabajando como microbióloga tras graduarse con honores en la universidad de Tokio. Su tesis acerca de la regeneración de tejidos mediante métodos convencionales y casi experimentales la hizo ganarse al tribunal, obteniendo la calificación máxima y accediendo al título de doctora con mención especial. Esto la permitió acceder a prestigiosos laboratorios farmacéuticos, donde estuvo trabajando mostrando una aguda inteligencia hasta llegar directamente a la cúpula directiva de Abstergo en Japón unos pocos años después tras una trayectoria de lo más destacable. A partir de ahí no le fue posible reunir más información al respecto, puesto que todo lo relacionado con Abstergo era inaccesible debido a las políticas de privacidad de la empresa para con sus empleados. Ni siquiera de tirando hilos como de la policía surtió efecto. Parecía mentira que una empresa así, que cumplía tan a rajatabla con leyes tan básicas como la de protección de datos, fuera en realidad una fachada de los Templarios. De hecho todavía tenía problemas para entender todo ese asunto, cosa de la que habló con Haibara quedando con ella en un concurrido parque para pasar desapercibidos.

-Sigo sin comprender cómo un conglomerado tan grande y que ha hecho tanto por el progreso como es Abstergo sea una fachada de tus queridos templarios…

-Oh, créeme, Kudo, aunque eso de queridos sobra. ¿Sabes que gran parte de las investigaciones de mis padres antes de morir fueron abaladas en parte por la propia Abstergo?

-¿¡Qué?! ¿¡En serio?!

-Sí, esto es algo que descubrí al poco tiempo de unirme a la Hermandad, mis padres buscaban financiación para su proyecto y captaron la atención de Abstergo, la cual les remitió directamente a quien tú ya sabes…

-El Grupo Karasuma… que por cierto, aún no me has contado nada al respecto de que el conglomerado Karasuma, perteneciente al millonario más grande e influyente de Japón y supuestamente muerto, tenga algo que ver con los hombres de negro.

-¿Acaso no lo viste venir? Pensé que ya habrías indagado por tu cuenta, si tan buen detective eres…

-Oye, oye, no podía saber que un grupo así estuviera implicado en una serie de crímenes a gran escala… como tu querida Hermandad, por ejemplo.

Eso hizo reaccionar a la niña, la cual le miró con mala cara al tiempo que le espetaba.

-Nunca has entendido nada ¿verdad, Kudo? Preocupándote por mí pero ignorando mis sentimientos, siendo incapaz de ver lo que has significado para mí… supongo que fue un error enamorarme de ti.

Eso cogió con la guardia baja al chico, el cual la miró con los ojos como platos.

-¿Qué pasa, demasiado extraño que alguien como yo se enamore de alguien como tú? supongo que sí, después de todo siempre he sido una asesina, enamorada de un idealista y terco detective emperrado en sacar la verdad siempre a la luz. Después de todo nunca hubiera funcionado.

Conan siguió callado, aún en shock por la repentina declaración, al tiempo que Haibara se reincorporaba.

-Pero bueno, siempre es bueno sacarlo dicen ¿no? Espero que ahora actúes en consecuencia y dejes de tomarme a la ligera, tanto a mí como a la Hermandad que tanto bien me ha hecho. No te pido que lo entiendas, sino que lo respetes, si es que aún confías en mí.

-Espera un momento, Haibara…

-No tengo nada más que contarte, Kudo-murmuró ella secamente, comenzando a marcharse.

-¡No seas idiota y escúchame, diablos!

-¿¡Escucharte?! ¿¡Me has escuchado tú a mí alguna vez?! ¡No, sólo te ha importado tu verdad y tu estúpido ego, pidiéndome el antídoto a la mínima ocasión ignorando las consecuencias y exponiéndote cada vez a que te matasen! ¿¡Y esperas que yo te escuche a ti ahora?! ¡Limítate a hacer tu trabajo y déjame en paz!

-¡Pero si no me dejas hablar…!

Antes de que pudiera seguir, Ai alzó un brazo con la palma de la mano en alto y la hoja oculta surgió de su manga, apuntándole directamente a escasos centímetros de su cara y echándole una gélida mirada bajo su capucha. El chico se quedó muy quieto con gesto serio, sosteniéndola la mirada diciéndoselo todo en nada. En un momento dado ella bajó el brazo y recogió la hoja, la cual se volvió a esconder en su manga. Fue entonces cuando él aprovechó para hablar tras un dejado suspiro.

-Oye, mira, yo… lo siento ¿vale? sé que con eso seguramente no arregle nada, pero en ningún momento quise hacerte daño. No sabía qué era lo que sentías por mí, pero tú tampoco ayudaste a que lo entendiera, nunca fuiste muy comunicativa. Pero te equivocas cuando dices que no signifiqué nada para ti. Eso nunca fue así.

-¿Ah, no? ¿Y eso por qué?-inquirió ella, con rencor.

-Pues porque realmente me importabas, y me sigues importando. El día en el que descubrimos las cintas de tu hermana con el caso del profesor Hirota, tú misma me mostraste tu alma. Y yo quise actuar en consecuencia, ayudándote en todo lo posible. Pero tú nunca quisiste que yo te ayudara. Si hubieras hablado más conmigo, si me hubieras explicado cómo te sentías cuando no lo estabas pasando bien, yo te hubiera ayudado sin pedirte nada a cambio, ni siquiera el antídoto.

-Reitero ¿por qué?-insistió ella, manteniendo su fría mirada.

-¿No está claro? Pues porque te quiero, tonta.

Esas palabras cogieron con la guardia completamente baja a la niña, la cual relajó su expresión, visiblemente azorada, como si algo en su interior hubiese saltado de golpe. Sin embargo recuperó enseguida su gesto frío, musitando de seguido.

-Ni se te ocurra jugar con mis sentimientos, Kudo, o haré que lo lamentes durante el resto de tu existencia…

-No me malinterpretes, por favor, sabes que amo a Ran y nada cambiará eso, pero yo siempre te he querido y apreciado como una hermana. Cuando no estabas lanzándome una de tus gélidas miradas, como ahora, siempre te has preocupado por mí, ayudándome a resolver innumerables casos, aconsejándome cuando más lo necesitaba, y has estado ahí haciendo el antídoto sin rendirte. ¿Cómo no voy a responder a eso? Tú siempre vas a significar algo para mí, Haibara… no… Shiho…

Ésta vez eso pareció doblegar a la aludida, cambiando por completo su semblante; nunca antes le había visto y menos aún oído llamándola por su nombre de pila. Siempre había sido Haibara para él. Sin embargo, escucharle llamándola por su nombre con ese tono y pose, la hizo comprender al instante que decía la verdad. De hecho, eso era lo que hacía siempre.

Sintió en ese momento cómo las lágrimas luchaban por salir, haciendo todo lo posible por mantenerlas alejadas, pero en ese momento el chico murmuró.

-No hagas eso… por favor, no te hagas eso. Suéltalo. Recuérdame por qué te aprecio tanto.

Finalmente no pudo más y lo dejó escapar, lanzándose sobre él y abrazándole con fuerza; el chico la asió entre sus brazos sin decir nada, dejándola expresarse. Por su parte, en la cabeza de la niña había sentimientos encontrados. Su lado Asesino la instaba a alejarse de él, pero su lado más humano la acallaba, disfrutando de ese momento. No pudo evitar golpear levemente el pecho del niño, a lo que él tan sólo se dejó hacer sin quejarse ni decir nada al respecto.

En un momento dado, Conan la levantó la cabeza, haciéndola que le mirara y la quitó la capucha, dejando su cabeza a la vista. Ese simple gesto calmó sobremanera a la muchacha, la cual comenzó a recobrar la compostura a marchas forzadas, tratando de verse fría de nuevo.

-Oh, vamos, no seas tan orgullosa…

-De… de esto ni una sola palabra a Dai ni a nadie de la Hermandad ¿me oyes? Como se te ocurra decir algo a alguien mis hojas ocultas hablarán por mí…

-¿Y hacerle daño a tu querido hermano? Venga ya…

-Agh, cállate idiota…

Ante eso el chico se rió y ella notó como algo cálido inundaba su corazón, recordando por qué se había enamorado de él. Pero estaba bien, ahora sí. Había superado eso, y ahora era Kudo, su hermano. Porque estaban juntos en esto.

-¿Mejor?

-Sí… gracias Ku… Shinichi…

Ante eso el aludido esbozó una grata sonrisa, comentando acto seguido.

-Bueno, supongo que ahora que hemos arreglado nuestras diferencias me contarás más cosas ¿no?

-No te pases de listo, detective, que me haya soltado contigo no te convierte automáticamente en mi más fiel confidente. Después de todo hay demasiado en juego ahora mismo…

-Ya, vale, lo entiendo, pero en algún momento me tendrás que contar más cosas, necesito más información, de Nakamura no he podido sacar gran cosa, ni siquiera supe de dónde era exactamente ni cómo acabó relacionándose con los templarios…

-Fácil, porque su familia es templaria, normalmente el legado va pasando de padres a hijos a través de las generaciones, así es como lograron sobrevivir tras su caída por el papa Clemente V, que ordenó su disolución inmediata y condenando posteriormente al último Gran Maestre templario antiguo, Jacques de Molay.

-Entiendo… ¿quién es ahora el Gran Maestre?

-Maestres, hay uno por cada región para que, si uno cae, sea reemplazado rápidamente. Pero si te refieres a un líder supremo, se podría decir que es Alan Rikkin, el presidente de Abstergo, pero ya no hay un Gran Maestre único como tal.

-Ya… imposible tirar por ahí, entonces.

-No, prueba a averiguar de dónde es Nakamura exactamente, muy seguramente sea la Gran Maestre japonesa, después de todo forma parte del Círculo Interno de la Orden, tiene que haber algo de lo que tirar.

-Vale, a ver si puedo encontrar algo… tal vez me venga bien algo de ayuda, si se lo comento a Hattori…

-Ten cuidado, evita involucrar a las menos personas posibles, dile que es otra cosa…

-Bueno, sabes que Heiji es de fiar, nos ha ayudado innumerables veces, si le explico todo bien y le pido discreción seguramente nos ayudará encantado…

Ante eso la chica no pareció muy convencida, murmurando acto seguido.

-Como veas, pero si lo haces avísale de dónde se está metiendo, no me gustaría tener que matarle si las cosas se complican…

Ante eso Conan rodó los ojos, murmurando de seguido.

-Y tú dices que es tu naturaleza…

-No empecemos, por favor…

-Está bien, está bien, me callo… te mantendré informada.

Los dos se cogieron de la mano por un momento, diciéndoselo todo en nada, y finalmente la niña se marchó poniéndose de nuevo la capucha y perdiéndose entre la multitud del parque; antes de lo esperado Conan la perdió de vista, mascullando de seguido.

-Mierda, la he perdido ¿cómo lo hace?

Aun así la dejó estar y cogió el móvil, marcando un número y llevándoselo a la oreja mientras se alejaba de allí pensando a toda velocidad.


Aun a pesar de la insistencia de Ai en no involucrar a nadie más, Kudo apostó por confiar en su mejor amigo y estuvo hablando largo y tendido con él acerca de todo el asunto en cuestión. Al principio el chico se mantuvo escéptico al respecto, no creyéndoselo al principio.

-¿Asesinos, templarios? ¿Pero tú te estás escuchando, Kudo? ¿Qué clase de videojuegos estás jugando últimamente?

-Nada de eso, ya sé que suena a locura, pero es real, y necesito tu ayuda para tratar de averiguar más cosas sobre cierta persona que está relacionada con los templarios concretamente.

-Pero vamos a ver ¿qué pruebas tienes de la existencia de ambas órdenes secretas?

-Digamos que se pusieron en contacto con nosotros y llegaron a captar la atención de Shiho…

-¿Shiho? Espera… ¿la enana?

Ante esa definición Conan le lanzó una mirada glacial a través de la webcam, a lo que el detective del oeste esbozó una miradita suspicaz al tiempo que murmuraba.

-¿Hay algo que quieras contarme, Kudo?

-No es nada de eso, idiota, simplemente hemos arreglado las cosas entre nosotros, eso es todo.

-Te das cuenta que eso es muy interpretable ¿verdad?

-A callar. Es lo más parecido a la hermana que nunca tuve y punto, y nada de llamarla enana ¿estamos?

-Vale, vale… pero eso no es suficiente para probar tal cosa, como podrás comprender…

-Lo sé, es por eso por lo que me gustaría proponerte algo-anunció Conan con voz queda.

-Tú me dirás…

-Apunta el siguiente nombre: Mitsuko Nakamura, la he estado investigando un poco por mi cuenta y no he podido averiguar nada sobre su pasado, a ver si tú consigues algo.

-Nakamura… ¿está relacionada con algún caso en particular, es sospechosa de algo?-inquirió Hattori.

-Según se mire, pero voy a dejar que seas tú quién lo descubra, a ver qué me puedes contar al respecto.

-Está bien… esto es muy raro, Kudo, y no sé a qué viene.

-¿No quieres ver para creer? Entonces dejaré que sea tu instinto el que te guíe, mientras tanto, esperaré tus noticias.

Antes de que Hattori pudiera decir nada más, Conan colgó con una sonrisita sagaz dibujada en su rostro; en ese momento, el profesor comentó.

-Vaya forma más rara la tuya de incitarle a investigar…

-Bueno, si no está por la labor habrá que darle un empujoncito ¿no? Conozco bien a Heiji, su instinto detectivesco le hará imposible ignorar el hecho en sí.

-¿Crees que es buena idea involucrarle a él también? Ai ya te dijo que mejor no hacerlo…

-Sé lo que dijo, pero confío en Heiji, después de todo es un buen amigo y en cuanto comprenda todo lo que hay detrás, se prestará a ayudarnos sin dudar. Cuantos más seamos, más cosas averiguaremos, además, siento que esto no va a ser sencillo.

-Sí, puedes jurarlo…

Conan se reclinó sobre la silla, pensando en probabilidades, todas nada halagüeñas, al menos de momento. Debían de tomárselo con calma. Eso por descontado.


En algún lugar de la inmensa Tokio, un porsche 356-A negro recorría sus abarrotadas calles, conducido por dos hombres ensutados en sendos trajes negros como la noche. El que conducía se dirigió a otro pálido y alto, con larga melena de color platino.

-Parece que se impacientan, hermano… quieren resultados de inmediato.

-Pues que se esperen, no hemos llegado hasta aquí para cagarla sólo porque quieren tenerlo hecho para ya mismo. Yo respondo ante el jefe, no ante esa chusma.

-Pero el jefe les deja hacer como si tal cosa ¿acaso quieres contradecir sus órdenes, hermano?

Ante eso el hombre pálido le lanzó una mirada asesina que hizo recular al conductor, al tiempo que le espetaba.

-¿Por quién me tomas, Vodka?

-Lo siento, hermano, no era mi intención…

-Pasaré por alto tremenda falta de respeto, pero déjame decirte algo. Si el jefe dice haz esto, yo lo hago. Pero no pienso someterme a esa chusma y sus delirios de grandeza ¿te ha quedado claro?

-Sí, hermano…

-Bien.

En ese momento su móvil comenzó a sonar, echándole un rápido vistazo y dibujando una mueca asqueada al ver quién era. Descolgó murmurando de seguido.

-¿Qué?

-¿Qué formas son esas, señor Gin? Le tenía por un hombre más educado…

-Yo sólo soy educado con quien se merece. Y usted no es más que un mero trámite.

-Le recuerdo, señor Gin, que su superior está bajo mis órdenes y, por extensión, usted también. Y más le vale acatarlas si no quiere que toda su querida organización se vea seriamente perjudicada.

-Si nosotros salimos perjudicados, como usted lo pone, su querida orden secreta también se vería seriamente perjudicada así que… ¿quién manda a quien aquí? Si quiere algo pase antes por mi jefe y que él me ordene, no pienso hacer nada que venga directamente de usted-espetó Gin, furioso.

-Precioso soliloquio, pero me da igual. Necesitamos que se encarguen de alguien a la mayor celeridad posible, ha estado filtrando información del proyecto Regeneración y debe ser silenciado.

-Ya la he dicho que…

-Le mandaré los detalles a su correo, el resto se lo dejo a usted y su criterio, pero cuanto antes hagamos esto, mejor. Que tenga un buen día.

Antes de que Gin pudiera decir nada más, colgaron al otro lado, y él tan solo respondió apretando el móvil con tanta fuerza que llegó a romperlo, mascullando de seguido.

-Maldita mujer… ¿quién se cree que es? ¿Con qué derecho me viene pidiendo nada a mí? Qué ganas tengo de matarla yo mismo…

Ante eso Vodka no dijo nada, concentrándose en la carretera; Gin, obligado a opacar su furia, no tuvo más remedio que acatar muy a regañadientes, empezando a organizarse en su cabeza y musitando de seguido.

-Maldita sea, necesito otro móvil.

-Aquí cerca hay una tienda de móviles liberados, podemos pasarnos.

-Bien, mientras tanto ve llamando a Chianti y a Vermouth, tenemos que empezar a coordinarnos y pensar en un plan.

-Sí, hermano.

El porsche giró en la siguiente intersección mientras los pensamientos más inmediatos de Gin se desviaban de sus verdaderas intenciones. Algún día no tendrían que dar cuentas a esa chusma sectaria. Y ese día daría rienda suelta a su creatividad.


¡Y retomamos por fin esta historia, que ha estado un buen tiempo parada! Como ya os dije, irán pasando cosas que comenzarán a poner en marcha la trama, para el próximo capítulo veremos más cosas al respecto y puede que la desdoble en dos, aún no lo tengo del todo claro, pero ya se irá viendo. Cuando la historia empieza a trazarte ella misma las pautas y escribirse sola, es la señal clara de que todo va por buen camino.

Éste capítulo destaca, sobre todo, el establecimiento del tipo de relación que van a tener Kudo y Ai, la cual definirá todo lo que irá pasando entre los dos, y con un toque personal que es, además, una posible apuesta por mi parte de lo que hará Gosho con estos dos en concreto en el canon, ya que no hay muchas más posiblidades al menos por el momento. En cuanto al canon se refiere he preferido evitar situar esta historia en algún punto en concreto del mismo, aunque seguramente no haré lo mismo desde el punto de vista de Assassin's Creed, pero bueno, ya lo iré viendo.

Por cierto, la autoría de la nueva miniatura es una comisión de la talentosa y sin par Mimi92Sonadow, pasaos por su galería en deviantart, no tiene desperdicio.

Y eso es todo de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!