Capítulo 7

Entre las sombras

-Tengo localizados a los de la entrada…

-Hay unos cuantos más cerca de la intersección con las ruinas ¿los veis?

-Sí, hay más al otro lado del complejo… así no va a ser fácil explorar ¿ideas?

-Parecen guardias de seguridad normales y corrientes, no tienen pinta de pertenecer a Abstergo… lo cual tiene sentido, ya que después de todo los Nakamura financiaron por su cuenta esta excavación. Será mejor asegurarnos antes de ir suave o no.

-Recibido.

-Miyano ¿cómo lo llevas?

-Estoy en ello, dadme un momento.

Cuando se trataba de ir suave, como decían ellos, el método cambiaba drásticamente, pasando de una infiltración letal a una no letal. Después de todo, y salvo que se demostrase lo contrario, esa gente era inocente y debían de alejar su hoja de ellos. Pero antes de pasar a la acción como tal debían asegurarse, por lo que ella era clave en ese aspecto. Gracias a su pequeño tamaño, fue sencillo para ella colarse por las rejillas de ventilación de la caseta principal de seguridad, encaramándose a las vigas superiores y observando a dos guardias de seguridad conversar entre sí sin que notaran siquiera su presencia.

-¿Otro día tranquilo?

-Pues sí, nada cambia, como el conjunto de piedras antiguas de ahí fuera… en serio, menos mal que pagan bien, si no ya hubiera pedido otro destino…

-Parece que tus expectativas han sido totalmente derrotadas ¿eh?

-Ya ves…

La niña movió su mano hacia la cintura, cogiendo un bote de gas somnífero y poniéndose una mascarilla anti gas antes de quitar la anilla. Lo lanzó suavemente hacia una esquina de la amplia caseta, cayendo detrás de una estantería y comenzando a soltar el gas de forma sibilina y casi imperceptible. Los guardias cayeron dormidos rápidamente debido a la falta de ventilación, dejándose caer acto seguido para empezar a registrar rápidamente el lugar en busca de pistas que confirmaran su supuesta no relación con Abstergo y, por ende, los templarios. Había en una mesa varios archivadores que contenían facturas de los servicios de vigilancia prestados a nombre de una empresa de seguridad, Shiho se llevó una mano a su pinganillo y cambió entonces de canal.

-Shinichi ¿estás ahí?

-Sí, dime.

-Mira a ver qué puedes encontrar de la empresa de seguridad SecuroBox.

-Vale, dame un momento…

-Que sea rápido, tenemos que asegurarnos de que ésta gente no tiene nada que ver con los templarios.

-Sí, sí…

Tras una rápida espera, Conan la informó rápidamente.

-Vale, según el registro de la propiedad es una empresa de seguridad privada con sede en Nagoya financiada mediante capital proveniente de sociedades limitadas, es un conglomerado de empresas similares que trabajan entre sí.

-Entonces ¿no tiene relación con Abstergo?

-Según lo que pone aquí, no, debe ser alguna subcontrata por parte de los Nakamura.

-Genial, gracias Shinichi. Muy bien, chicos, confirmo que no son templarios, nos toca ir suaves con ellos, sigilo absoluto-anunció ella, cambiando de canal por su pinganillo.

-Vale, yo me encargo de distraer a los de la entrada a las ruinas.

-Yo me ocupo de los de atrás.

Por su parte, Ai salió por el mismo sitio por el que entró, viendo nada más hacerlo como sus compañeros asesinos comenzaban a moverse; desde el exterior, varios de ellos lograban distraer con éxito a los que guardaban la entrada principal, mientras que Kiyoshi hacía lo propio con los que estaban enfrente de la entrada a las ruinas, atrayéndoles hacia él y escondiéndose tras varias piedras cercanas. La niña echó a correr medio agachada hasta llegar al umbral de la antigua puerta, pero vio que un poco más adelante había otros dos guardias. Se detuvo en seco, viendo que por arriba había varias vigas de madera que sujetaban la antigua estructura y comenzando a escalar.

Desde arriba pudo ver que los guardias se encontraban justo enfrente de lo que parecía un antiguo patio excavado en la tierra, por lo que se apresuró a alejarlos de allí creando una distracción lanzando varias piedras hacia el otro lado, funcionando perfectamente.

-Kiyoshi, he sacado a un par de guardias del interior de las ruinas, aléjalos todo lo que puedas-pidió ella en ese momento.

-Voy, dame un momento… Takayama, tengo a dos pegados a mi culo, échame una mano.

-Te veo, voy para allá.

Bajó de un salto al suelo y se acercó al patio, el cual conservaba cierta forma circular que la llamó gratamente la atención; se llevó de nuevo la mano al pinganillo, contactando de nuevo con Shinichi y Heiji.

-Chicos ¿habéis conseguido averiguar más cosas sobre estas ruinas?

-Sí, hablan de ellas en la sección de historia antigua local, mencionan la aportación de los Nakamura al proyecto y, según las investigaciones, fueron unos antiguos barracones que sirvieron de almacén durante los tiempos de guerra del periodo Sengoku-reveló Heiji en ese momento.

-¿Por qué estarían tan interesados en este lugar? No parece ser muy relevante históricamente hablando…-murmuró Conan, extrañado.

Los ojos de la niña rastrearon el lugar en busca de algo anómalo o que se saliera de lo común, observando en ese momento algo extraño justo delante de ella; y es que, en el centro del patio circular, había una extraña y solitaria muesca de no más de cinco centímetros de largo y medio centímetro de ancho.

-¿Y esto?-se preguntó ella en voz baja.

Se agachó para verla mejor, pasando sus dedos por ella; no parecía estar hecha para montar o sujetar algo de ella, eso por descontado. Sin embargo, un extraño presentimiento cruzó por su cabeza, pensando en posibilidades.

-Miyano, no he podido entretenerles por mucho tiempo, van hacia ti, sal de ahí-anunció en ese momento Kiyoshi.

La niña reaccionó de seguido poniéndose en pie, aunque haciéndole antes una rápida foto con su móvil, regresando de nuevo a las alturas antes de que los guardias regresaran. Se movió despacio por las vigas de madera, que aunque fueran modernas y de reciente colocación podían delatarla si no iba con cuidado, y salió de allí por un lateral, ocultándose tras unos matorrales cercanos.

-Vale, tengo algo, sugiero que nos reagrupemos y pensemos en otra estrategia.


Mientras tanto, en la biblioteca de Nara, Conan y Heii se encontraban apostados en sendos puestos de investigación con ordenadores incluidos, esperando nuevas órdenes por parte de la niña.

-Bueno, espero que saquemos algo en claro de todo esto, me da la sensación de que estamos perdiendo un tiempo precioso-murmuró el detective de Osaka en ese momento, cerrando un libro que había estado consultando.

-Estás muy negativo tú… ten un poco de fe en todo esto, hombre-murmuró el niño, con el ceño fruncido.

-Ya, ya sé, pero qué quieres que te diga, todo este asunto de asesinos y templarios no ayuda a añadir credibilidad…

-Entiendo tus dudas, pero entiende tú también que todo este asunto es necesario para poder hacernos con lo único que nos puede ayudar a recuperar nuestros cuerpos. Además, algo me dice que si hacemos esto bien puede que nos ayude a desbaratar también los planes de la organización, sería como matar dos pájaros de un tiro-insistió el niño.

-Je, matar… me parece que se te están pegando algunas manías de la ena… perdón, Shiho, es que no me acostumbro a esa pseudo relación extraña vuestra que tenéis…-murmuró Heiji, divertido.

-Ja, ja, qué gracioso… en fin, voy un momento al baño.

El niño se ausentó por unos minutos, saliendo al poco rato ojeando su móvil; sin embargo, en ese mismo instante, una voz demasiado familiar para él murmuró.

-Cool kid, cuánto tiempo sin verte…

Los ojos del pequeño detective se abrieron de par en par, incrédulo ante lo que oía; levantó la cabeza y entonces la vio, mirándole atentamente con una ligera y sucinta sonrisita.

-Tú… no puede ser…

-Hacía tiempo que no hablábamos ¿verdad? No temas, querido, no he venido a hacerte daño.

Aun así, y como un acto reflejo, se llevó la mano al pinganillo para avisar a Shiho, sin embargo Vermouth comentó en ese momento.

-Oh, tranquilo, ya sé que los asesinos andan cerca, Korn está por ahí haciendo sus cosas, pero no creo que sea tan tonto como para atacarles en un acto de puro instinto vengativo… o quizás sí, no lo sé.

-¿¡Qué?! ¿¡Has traído a Korn aquí?!-musitó el chico, atónito.

-Pensé que sería divertido… pero suficiente de hablar de mí, hablemos de ti ¿cómo te va la vida?-inquirió ella, con aparente interés.

-¿¡Que cómo me va la vida?! ¿¡A ti que te parece?! No entiendo a qué viene todo esto…

-Ah, ah, ah, todo a su debido tiempo pequeño detective… sé que andáis buscando algo, nosotros odiamos a esa chusma tanto como vosotros, así que… ¿qué me dices si hacemos un pequeño trato?

Ante eso Conan dibujó un gesto de absoluta perplejidad en su rostro, al tiempo que Vermouth incidía un poco más en su sonrisa.


-¿Qué has encontrado, Miyano?

-Ahora no, vámonos primero antes de que…

Sin embargo no pudo continuar, puesto que una familiar sensación regresó a ella como una súbita ola, golpeándola en sus sentidos y poniéndola en alerta rápidamente. Agudizó la vista mirando hacia todas direcciones con gesto sumamente serio, al tiempo que anunciaba.

-Son ellos… están aquí…

-¿Qué? ¿Quiénes, de qué hablas?-inquirió Hamada, extrañado.

-Espera, no serán…-masculló Kiyoshi, comprendiéndolo.

Nada más decir eso, un guardia cercano cayó al suelo con una herida sangrante en su pecho, al tiempo que el que le acompañaba hacía lo mismo pero con una herida de bala en su pierna derecha, cayendo al suelo duramente.

-¡Mierda, no, están atacando a los guardias!-masculló Hamada en ese momento.

-Qué hijos de puta… nos quieren colgar el marrón a nosotros-comprendió Kioyoshi, encolerizado.

Por su parte la niña conservó la calma y siguió peinando los alrededores buscando al tirador, pero no lo vio por ningún lado; no estaba segura de quién podía ser exactamente, pero teniendo en cuenta las circunstancias sus pensamientos se posaron inmediatamente en Korn, el compañero de Chianti. Rechinó entonces los dientes, sabiendo entonces que sólo había una forma de hacerle salir. Y, en cuanto estuvo preparada, salió del matorral y echó a correr.

-¡Miyano, no!

-¿¡A dónde vas, loca?!-exclamó Kiyoshi.

Se oyeron entonces dos detonaciones apagadas, al tiempo que un par de balas la rozaban el pelo y una pierna, echando un rápido vistazo hacia su izquierda y sin saber aún de dónde provenían. Se ocultó tras unas piedras cercanas a las ruinas e indicó rápidamente.

-¡Necesito que le distraigáis para que pueda localizarlo, vamos, antes de que dispare a más guardias!

Tanto Hamada como Kioyoshi comprendieron al instante lo que quería hacer, moviéndose lo más rápido que pudieron; más disparos rozaron el aire y sus ropas, aprovechando todas las coberturas posibles, al tiempo que el tirador se enfocaba en ellos con particular tesón. La niña aprovechó entonces para tratar de localizarle por los disparos, siguiendo la trayectoria de las balas hasta una colina cercana junto a la carretera.

-Lo tengo, está en esa colina de allí, voy a acercarme sin que me vea, seguid distrayéndole.

-¡Pues date prisa, no podemos estar esquivando balas eternamente!-la azuzó Kiyoshi.

Aprovechando la vegetación que había cerca de la alambrada este, Ai avanzó sigilosamente sin apenas mover las plantas, ocultándola de la vista; no había forma de atravesarla, por lo que aprovechó su pequeño tamaño para colarse por un pequeño agujero que abrió ella misma en la alambrada usando sus hojas ocultas con rápidos y secos cortes. Se arrastró rápidamente y continuó oculta por los matorrales hasta llegar a la carretera. Desde donde estaba, podía ver los disparos atravesando el aire hacia las ruinas, donde Kiyoshi y Hamada seguían esquivándolos como buenamente podían.

-¡Agh, me ha rozado la capucha, casi no lo cuento! ¿¡Cómo vas, Miyano?!-inquirió Hamada, alterado.

-Estoy cerca, seguid así-murmuró ella, mirando hacia arriba.

Desde el borde de la calzada miró hacia arriba por debajo de los árboles hasta ver a una figura apostada en la parte más alta, muy centrada en sus disparos; aprovechó ese momento para cruzar la carretera rápidamente, viendo un tocón cercano y utilizándolo como punto de apoyo e impulsarse hacia una rama baja de un árbol cercano. Comenzó entonces a escalar por los árboles mientras iba avanzando poco a poco, viéndolo desde las alturas y confirmando entonces que era Korn. Su delgada figura, su pelo corto canoso oculto tras una gorra militar negra y su cara de palo también oculta tras unas pequeñas gafas eran inconfundibles. En ese momento volvió a disparar y se oyó a Kiyoshi musitar.

-¡Agh, maldición, me ha dado en el antebrazo!

-¡Kiyoshi, cúbrete!-exclamó Hamada, oyéndole correr apresuradamente.

-¡No, aguantad, ya casi lo tengo!-añadió ella, sintiendo cómo una incipiente furia la embargaba.

Aumentó el ritmo de su parkour, logrando alcanzar el árbol que había justo detrás de él y teniéndolo a tiro, además de oír sus comentarios en voz baja.

-Morid, malditos asesinos… esto es por Chianti…

Eso terminó de encender a la niña, que no lo dudó más y saltó sobre él como una gacela; cayó sobre sus hombros, inmovilizándole la cabeza, y acto seguido hundió la hoja oculta en su cuello. Korn dejó escapar un grito gutural y soltó su rifle, al tiempo que ella le soltaba y se hacía a un lado. El hombre de negro cayó de espaldas con el cuello convertido en una fuente, viendo entonces a la niña y esbozando un gesto de pura incredulidad. Por su parte, la pequeña asesina se quitó la capucha, revelándole su cara y acrecentando un poco más su asombro. Entre estertores de agonía, llegó incluso a musitar.

-Sherry… no es… posible…

-Vais a caer todos. Me encargaré personalmente de ello-le espetó ella con palabras cargadas de odio.

El hombre de negro quiso decir algo, pero entonces dejó escapar un abrupto espasmo y finalmente murió. Tras eso ella sacó un pañuelo blanco, manchándolo de su sangre y guardándoselo en el bolsillo de su sudadera. Acto seguido, contactó con sus compañeros.

-Está muerto.

-¡Vale, ven rápido, he podido contener la hemorragia pero Kiyoshi necesita asistencia rápida o no lo contará!-exclamó Hamada.

-¡Voy!

Echó a correr dejando a Korn allí y regresó a las ruinas, donde se reencontró con ellos; contactaron rápidamente con los demás que estaban fuera a pocos metros de distancia para que les sacaran de allí, tratando de ayudar a los guardias que habían sido abatidos, pero cuando llegaron vieron que ya estaban muertos. Eso les hizo lamentarse especialmente, llegando Kiyoshi a musitar al respecto.

-Hijos de perra… ésta gente era inocente… lo pagarán muy caro…

-Ahora no, colega, tenemos que sacarte de aquí-insistió su compañero.

-Hamada tiene razón, vamos, tenemos kits en la furgoneta… equipo de refuerzo, os necesitamos ya, tenemos un herido-indicó ella por su pinganillo.

La furgoneta no tardó casi nada en aparecer, recogiendo a los asesinos y alejándose de las ruinas rápidamente.


-¡Heiji, nos tenemos que ir!

-¿Por qué, qué ha pasado?

-¡Ahora no, pero hay que marcharnos, deprisa, vamos!

Un poco extrañado ante la insistencia del niño, el chico recogió las cosas rápidamente y los dos se dirigieron a la salida mientras Conan intentaba contactar con los asesinos.

-¡Shiho! ¿Me recibes, estás bien?

-¡Shinichi, menos mal! ¡Escucha, nos hemos retirado, han pasado cosas y tenemos mucha prisa, Kiyoshi está herido, nos vemos esta tarde en la sede! ¿Vale?

-¡Está bien, nos vemos allí!

-¿Qué habrá pasado? ¿Tiene algo que ver con lo tuyo?-inquirió Heiji, ceñudo.

-Es posible, pero antes vámonos de aquí, volvamos a Osaka-insistió el pequeño detective.

Montaron en la moto del detective del oeste y se marcharon a toda prisa, dejando Nara atrás. Por su parte Conan no podía dejar de dar vueltas a la cabeza, pensando en posibilidades. Las circunstancias no podían ser más extrañas. Y debían de pararse a analizarlas concienzudamente. Por el bien de todos.


¡Chan, chan. chaaaan! Soy un cabrón, lo sé XD pero no os apuréis, el siguiente capítulo vendrá enseguida, pero antes un poco de contexto.

No tenía intención de matar tan pronto a Korn, pero al final, tras pensarlo mucho, ya tengo encandilada de cierta forma la trama, y puede que haya un par de cambios en la trama; en un momento tenía intención de seguir la trama principal con el hilo de Assassin's Creed como el principal, pero muy seguramente lo separe en dos para hacerlo más interesante y que la parte de Detective Conan no pierda tanto peso en comparación. Lo sucedido en este capítulo hará reaccionar de cierta forma tanto a la organización como a Abstergo, y eso me viene bien para dibujar bien las dos tramas que voy a manejar a partir de aquí, aunque eso sí, procuraré que no se me alarguen demasiado. En cuanto a Vermouth, creo que la he captado en todos y cada uno de los sentidos de la palabra, ya sabéis que es un personaje impredecible, y ya se verá por qué ha querido hacer un trato con Conan. Después de todo, canónicamente hablando ha estado encubriendo en todo momento a Conan y Haibara, por lo que algo más debe haber que la motive a hacerlo y que no sepamos.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!