Capítulo 8

Divide y vencerás

-Vale, a ver si lo hemos entendido. ¿La organización decidió atacaros así sin más? Eso no tiene mucho sentido, con lo metódicos que son…

-Precisamente es eso por lo que dudamos en que haya sido un ataque premeditado, Korn debía de guardarnos rencor por lo que le hice a Chianti y decidió ir por su cuenta y riesgo para cazarnos. Aunque hay algo que no entiendo ¿cómo supo que estábamos allí?

Conan se pensó por un momento si contarla o no lo que había pasado en la biblioteca, sin embargo en ese momento la señora Mochizuki se adelantó tomando la palabra.

-La intervención del grupo Karasuma ha sido un grave inconveniente para todos, pero antes de hablar al respecto me gustaría abordar el tema principal: ¿conseguisteis averiguar algo?

-Ah, sí, encontré algo que debería ver, Mentora.

Usando su móvil y conectándose al wifi local, pasó la foto que hizo por la pantalla de la sala de juntas, mostrándosela a todos por igual y explicando acto seguido.

-Esta muesca estaba en el centro de lo que parecía ser un antiguo patio excavado en la tierra. A simple vista parece una muesca como otra cualquiera, pero algo me dice que es más de lo que aparenta.

-¿Tú crees, Miyano? En todos los templos precursores que han sido descubiertos hasta la fecha siempre ha habido otros restos alrededor que evidenciaban su presencia, y esto no se da aquí, nada nos garantiza que esa muesca sea relevante-opinó en ese momento Hamada, ceñudo.

-Oh, venga ya ¿me estás diciendo que me han pegado un tiro para nada? Si está ahí debe ser por algo-murmuró Kiyoshi molesto, con el brazo derecho sujeto con un cabestrillo.

-Exactamente, que no hayan restos precursores cerca no tiene por qué ser malo, de hecho debieron hacerlo expresamente para no llamar la atención, quizás este templo tuviese una función distinta en el pasado-argumentó la niña, con insistencia.

Antes de que alguien más pudiera decir algo, Heiji tomó la palabra inquiriendo.

-Vale, me vais a permitir el inciso, pero… ¿de qué estamos hablando exactamente?

-Sí, yo tampoco sé a qué te refieres, Shiho…-asintió Conan en ese momento.

Ante eso la niña dejó escapar un respingo, murmurando al respecto.

-Es verdad, no os he explicado nada al respecto. Vale, para resumir rápidamente, los Isu dejaron tras de sí antiguos asentamientos conocidos como templos, cuyas funciones varían mucho de unos a otros. La gran mayoría de ellos sirven como almacenes, otros como mecanismos de defensa con puntos de referencia de otros templos, mientras que otros sirven para sujetar las placas tectónicas de la corteza terrestre e incluso localizar a personas en lugares distantes de la tierra usando su propia sangre. A lo largo de la historia se han descubierto muchos templos, la mayoría de ellos por los asesinos, mientras que otros fueron descubiertos por los templarios. Sin embargo no todos los templos existentes han sido descubiertos, y tengo la sensación de que estamos a punto de descubrir uno totalmente nuevo. Por lo general están precedidos por restos de antiguas edificaciones Isu aledañas, pero en este caso no hay nada parecido, lo que me da pie a pensar que tal vez nos encontremos ante algo muy diferente.

-De nuevo, eso no nos garantiza nada ¿cómo estás tan segura?-insistió Hamada.

-La muesca es la clave. Hasta el momento aquí en Japón no hemos tenido constancia de ningún otro fragmento del Edén salvo uno en concreto…

Ese comentario pareció despertar algo en todos los asesinos presentes, al tiempo que la Mentora elevaba sus cejas interesada al respecto.

-¿Estás segura de eso?

-Creo que sí, mi instinto de asesina me lo dice.

-Vale, me he vuelto a perder ¿explicaciones, por favor?-inquirió Heiji, un tanto molesto.

Ésta vez fue el turno de la señora Mochizuki en contestar, comenzando a relatar.

-La historia de nuestra Hermandad data de los tiempos del periodo Sengoku, en pleno Japón feudal. Los templarios llegaron aquí por primera vez en 1549 liderados por el misionero y gran maestre Francisco Javier, atraídos sobre todo por los rumores de un fragmento del Edén que estaba en poder de un poderoso daimio. Y así era, el líder del clan Takeda, Takeda Shingen, poseía una poderosa espada del Edén con la que pretendía conquistar todo Japón. No se sabe cómo lo hizo para hacerse con ella, pero su poder era atroz, logrando incluso sobrepasar al mismísimo Tokugawa Ieyasu en la batalla de Mikatagahara. Todo parecía decantarse a su favor, pero los asesinos decidieron mover ficha y Hattori Hanzô, junto con un samurái del clan Tokugawa, Honda Tadakatsu, lograron matar a Shingen, arrebatándole la espada. Dado que su sola presencia atraería a los templarios, poniendo en peligro a la Hermandad, decidieron confiar la espada al mismísimo Oda Nobunaga, que la usó para su propio beneficio, comprometiendo así una posible alianza. Sabiendo entonces que el artefacto era demasiado poderoso para cualquier mortal que se preciara, los asesinos trataron de recuperarlo por todos los medios, siendo Yamauchi Taka el elegido para tal misión tras la muerte de Hanzô. Taka logró su cometido, y al no poder garantizar la seguridad de la espada debido a la constante presión de los templarios, decidió confiársela a un asesino de la Hermandad china, Liu Yan, que se la llevó a un lugar seguro. No se ha vuelto a saber nada de la espada desde entonces.

Tanto Conan como Heiji se quedaron callados, sopesando esa historia, aunque en ese momento Tomo Sakagawa tomó la palabra comentando.

-Ya veo, crees que la espada sea la llave que abra el templo, lo cierto es que tiene sentido, ya que la propia muesca da pie a pensar en ello, pero tenemos un problema: no tenemos la espada.

-Lo sé, es por eso por lo que he pensado en ir yo misma a China y recuperarla, me puedo poner en contacto con la Hermandad de allí, seguramente ellos sepan qué fue de ella-reveló Ai con total seguridad.

Ese anuncio cogió por sorpresa a todos por igual, mirándola como si no la hubieran oído bien; Conan fue el primero en hablar, comentándola al respecto.

-¿Que te vas a China? Pero ¿es seguro que esa espada vaya a abrir lo que sea que haya en Nara?

-¿Se te ocurre algo mejor? porque en tal caso, soy toda oídos-inquirió ella, seriamente.

Ante eso el niño se quedó callado, sin saber muy bien qué decir al respecto, sin embargo en ese momento Kiyoshi recordó.

-Por cierto ¿qué hay del grupo Karasuma? Esos cabrones me han pegado un tiro, tendremos que hacer algo al respecto…

-Estoy de acuerdo, aunque no sean templarios están a sus órdenes y podrían ser un obstáculo serio si se siguen interponiendo de esta forma en nuestro camino-asintió Hamada, con expresión seria.

Ante eso la Mentora no tardó mucho en ofrecer su opinión, murmurando acto seguido.

-Está claro que han estado inmiscuyéndose demasiado, muy seguramente los templarios habrán tomado cartas en el asunto en cuanto al grupo Karasuma se refiere, pero si éste sigue actuando por su cuenta no va a quedar más remedio que combatirlos a ellos también.

-No sería prudente por vuestra parte-anunció en ese momento Conan, sorprendiendo a todos los asesinos por igual.

-¿Qué quieres decir?-inquirió Tomo Sakagawa, ceñudo.

-Me he enfrentado a ellos durante años desde las sombras, y aun a pesar de los éxitos hasta el momento el riesgo ha sido, y sigue siendo, sumamente alto. Ahora que han perdido a dos de sus miembros destacados de la sección de tiradores estarán muy alerta, por lo que atacarles de frente o incluso de manera sigilosa es completamente desaconsejable.

-¿Y qué sugieres entonces?-murmuró Kiyoshi, entrecerrando los ojos.

-Sencillo: no hagáis nada, dejádmelos a mí y enfocaos vosotros en Abstergo y en recuperar la espada.

Esa declaración de intenciones pilló totalmente desprevenidos a los asesinos, que no se esperaban para nada semejante contestación; por su parte, Shiho miró de cabo a rabo a Conan sin decir nada, a lo que la señora Mochizuki murmuró al respecto.

-Ese gesto te honra, pequeño detective, pero como comprenderás el grupo Karasuma se ha inmiscuido en nuestros asuntos demasiadas veces como para ignorarlos completamente.

-Lo sé, pero si podéis evitar una confrontación directa con ellos mejor que mejor, así yo tendré una oportunidad limpia para acercarme a ellos y vosotros podréis acercaros a Abstergo sin levantar sospechas.

-¿Y piensas hacerlo solo?-inquirió en ese momento Kiyoshi, ceñudo.

-Claro que no, tengo a Heiji y a más personas trabajando en el caso ¿verdad?-inquirió el niño, dirigiéndose a él.

-Sí, no somos los únicos que van tras ellos, eso desde luego-asintió el aludido.

-Está bien, dejaremos entonces que tú te ocupes, pequeño detective. En cuanto a ti, Miyano, si realmente crees que esa espada es la respuesta a lo que haya escondido en Nara, en ese caso tienes mi permiso para ir a China. Ponte en contacto con la Hermandad de allí, tienen su sede en los barrios bajos de Pekín.

-Gracias por confiar en mí, Mentora, haré todo lo posible por recuperar la espada y traerla de vuelta-murmuró ella, inclinando su cabeza.

Finalmente, y tras varios comentarios más, esa reunión extraordinaria se levantó y todo el mundo volvió a sus quehaceres; en cuanto estuvieron solos, Shiho se dirigió a Conan directamente.

-Entonces ¿qué te dijo Vermouth exactamente?

Ante eso el niño esbozó una leve sonrisa, contestando rápidamente.

-Sabía que no te lo podría ocultar por mucho tiempo…

-Dudo mucho que Korn se moviera por su cuenta así sin más, alguien le tuvo que alentar al respecto, y no se me ocurre nadie mejor que ella. Además, no solo noté la presencia de Korn estando en las ruinas.

-Tienes razón, Vermouth se acercó a mí en la biblioteca y me propuso un trato. Parece ser que Abstergo se ha estado tomando muchas libertades para con ellos se refiere, y tanto ella como Gin los odian profusamente, por lo que me sugirió un respaldo mutuo para acabar con ellos sin que se den cuenta. Dado que nuestros intereses coinciden, la dije que sí, pero igualmente tendré que tener cuidado, después de todo aún no se ha puesto en contacto conmigo.

-Eso es porque aún no habrán deliberado al respecto, pero es cuestión de tiempo que la organización se ponga en movimiento ahora que Korn está muerto. Te diría que no te fiaras de ella, pero me ha sorprendido hasta a mí. Nunca supe qué pasaba por la cabeza de esa mujer.

-Ni yo, pero conociéndola, y sabiendo que me debe una bien gorda, es posible que tenga algo pensado. En cuanto sepa algo, te lo comentaré.

-Para entonces seguramente ya esté en Pekín, aun así mantenme informada, y si quieres hablar, tienes mi número.

-Bien, sé que no hace falta, pero aun así cuídate tú también.

-Igualmente, detective.

Se miraron por un instante esbozando sendas sonrisitas confidentes, diciéndoselo todo en nada y dándose un rápido y fuerte abrazo. Sin embargo en ese momento una voz conocida comentó.

-Oh, por favor, iros ya a un hotel…

-Agh, cállate Heiji-masculló Conan, hastiado.

-Después de ti y Kazuha-respondió en ese momento la niña, divertida.

Ante eso el chico se quedó de piedra, como si no se esperara para nada esa réplica, mascullando al poco rato.

-¡Calla, enana!

Tanto Conan como Ai dejaron escapar una tonta y confidente risita, mientras hablaban de otras cosas y dejaban pasar el tiempo; estaba claro que las cosas iban a cambiar, y debían de aprovechar todo el tiempo que pudieran estar juntos antes de separarse de nuevo. Después de todo, muchas cosas estaban en juego.


Mientras tanto, en la organización las cosas estaban de lo más revueltas, y no era para menos, puesto que la situación era bastante grave de por sí. Otro de los mejores tiradores de su sección había sido abatido por los asesinos, y Gin estaba más furioso que nunca. Otra reunión extraordinaria había sido convocada, y los ánimos estaban más caldeados que nunca.

-¡Esto es un escándalo, dos de los mejores tiradores de nuestra sección han sido asesinados! ¿¡Y se supone que no podemos hacer nada al respecto?! ¡Es ridículo, exigimos que respondamos con contundencia a esos condenados asesinos de una maldita vez!-masculló otro tirador, enervado.

-¡Ya, vale, pero hablemos de una cosa! ¿¡Qué hacía el idiota de Korn ignorando las órdenes del jefe?! ¡Nos dijo expresamente que no hiciéramos nada al respecto!

-¡Precisamente, porque dijo eso!

Fue en ese mismo instante cuando, tras un duro manotazo en la mesa, Gin aulló.

-¡Al próximo que diga algo acerca de cuestionar las órdenes del jefe le mataré personalmente aquí y ahora! ¿¡Está claro?!

Esa amenaza puso los puntos sobre las íes rápidamente, siendo seguida inmediatamente después por la figura del jefe proyectada en la pantalla principal enfrente de la alargada mesa.

-Así me gusta, Gin, que tengas en cuenta las prioridades. Porque, al parecer, Korn se creyó que estaba por encima de todo eso. Y ahora está muerto. Casi que lo prefiero, a decir verdad.

Las frías palabras del jefe mantuvieron un denso y pesado silencio que nadie se atrevió a romper por nada del mundo, continuando hablando él mismo.

-Por lo que sé, le encontraron muerto enfrente de las ruinas de Nara, por lo que asumo que se fue a cazar él mismo a los asesinos teniendo en cuenta la información proporcionada por la propia señora Nakamura.

-Entonces ya tiene al culpable, señor.

-¿A qué te refieres, Gin?

-Es bien simple, esa mujer, con su palabrería innata, dio pie a Korn para ir a por esos asesinos, de los cuales aseguraron que se ocuparían personalmente. Claramente no lo han hecho, así que ¿por qué seguir confiando en ellos? No podemos fiarnos de alguien que no cumple con su palabra y provoca, no sólo una, sino dos muertes de nuestros mejores tiradores.

El silencio posterior fue tan denso que se podía cortar con un cuchillo; todo el mundo sabía de sobra que sólo alguien como Gin sería capaz de rebatir de esa manera al jefe, el cual miró al susodicho con mirada intensa desde las sombras de su cuarto. En un momento dado llegó a emitir una ahogada risita, murmurando de seguido.

-Ah, Gin, si no fuera porque eres uno de mis más leales y mejores hombres no te permitiría semejante réplica hacia mi persona. Pero hasta alguien como yo sabe que raramente se encuentran personas como tú. Comprendo tu rabia, pero como ya bien sabes tenemos apalabrado desde hace ya tiempo un pacto con ellos. Después de todo, y desde la desaparición de Sherry, no se ha vuelto a avanzar casi nada en el proyecto Bala de Plata. Necesitamos algo que supla de cierta forma ese proyecto inacabado e incluso me atrevería a decir, dadas las circunstancias, fallido. Medio siglo totalmente desperdiciado. Industrias Abstergo tiene los medios y la suficiente paciencia como para conseguir lo que nosotros hemos sido incapaces de realizar. Así que no, no podemos ir en contra de ellos, y sí, la pérdida de Korn deja a la sección de tiradores en pañales, pero nadie aquí es absolutamente imprescindible.

Ésta vez Gin se quedó sumido en un profundo silencio, sabiendo que no podía replicarle por mucho que quisiera; sus frías y agudas palabras eran como una amenaza directa e ineludible, sin embargo el anciano hombre se desmarcó acto seguido, comentando entonces.

-Pero si tan preocupado estás, siempre puedes dedicarte a vigilar a Nakamura, sí es verdad que necesitan un poco más de supervisión por nuestra parte…

-Gracias por su confianza, señor, pero considero que mis actuales ocupaciones son más relevantes para la organización que un simple trabajo de reconocimiento… déjeselo a Vermouth, por ejemplo, después de todo es su campo de actuación-masculló Gin de la manera más educada posible.

-No me parece mala idea teniendo en cuenta los más recientes acontecimientos, señor. Lo haré encantada-murmuró la susodicha, esbozando una satisfecha sonrisa.

-Muy bien, entonces te remitiré a Nakamura lo más pronto posible, no creo que ponga pegas, pero si se pone tonta la convenceré rápidamente.

-¿Y qué hay de los asesinos, señor? ¿En serio no vamos a hacer nada al respecto?-inquirió en ese momento el agente de la sección de tiradores, inquieto.

Desde las sombras que le envolvían se pudo percibir una gélida mirada que acalló al agente, el cual sintió como un súbito escalofrío le recorría la espalda, sin decir ni hacer nada más al respecto.

-Si no hay nada más que hablar, lo dejaremos hoy por aquí.

Tras esas palabras la reunión concluyó casi tan rápido como comenzó, al tiempo que todos los presentes se retiraban sin decir nada más al respecto; por su parte Vermouth se levantó de su silla con una sonrisita satisfecha en su rostro, aunque en ese momento una voz familiar la espetó.

-Te veo muy contenta, Vermouth…

-Vaya, Gin, me encanta lo suspicaz que eres…

-No te hagas la tonta conmigo, me da igual lo que hagas o dejes de hacer, aun así quiero preguntarte algo-anunció el hombre de negro, secamente.

-Dispara pues.

-¿Tú sabes qué llevó a Korn a desobedecer una orden directa del jefe?

El hombre y la mujer de negro se miraron fijamente por unos ínfimos segundos, a lo que ella respondió acto seguido.

-¿Acaso no está claro? La rabia puede llegar a cegarnos hasta los extremos más insospechados… eso es algo que hasta tú sabes muy bien ¿a que sí?

Ante eso Gin se quedó callado con actitud pensativa, mirándola de refilón hasta que finalmente murmuró.

-Puede ser, sí… aun así no termina de convencerme. Si te enteras de algo, lo que sea, no te quedes callada y compártelo con los demás, tiendes a hacerlo mucho últimamente.

-Oh ¿y qué tendría de divertido eso? Después de todo, un secreto hace mujer a una mujer…

Gin no pudo evitar rechinar los dientes de pura rabia, sin embargo no dijo nada más y se retiró rápidamente, dejándola sola. El gesto de la mujer se agudizó un poco más, pensando en posibilidades.


-Pues bueno, ten buen viaje de vuelta, Kudo.

-Gracias por acompañarme, Heiji.

Tras un par de días más de asueto en Osaka, finalmente Conan regresaba a Beika, acompañándole el detective del oeste a la estación, despidiéndose de él antes de acceder al andén.

-Ah, no ha sido nada, gracias por la compañía, aparte del propio trabajo… ¿qué hay de Shiho?

-De camino a Pekín, va en un barco de la Hermandad, al parecer es la sede central móvil que va de aquí para allá por todo el mundo-explicó el niño someramente.

Hubo un breve silencio entre los dos, siendo roto acto seguido por Heiji, el cual dejó escapar un respingo antes de murmurar.

-¿Sabes? Todavía me cuesta asimilar todo este asunto de los asesinos y templarios… es que en serio, suena tan disparatado, parece el argumento de una saga de videojuegos.

-Lo sé, pero ya has visto y oído lo suficiente como para entender de qué va todo esto. Gracias por ayudarnos, por cierto.

-Para eso estamos, aunque me da que no voy a poder añadir el caso en mi currículum cuando lo resolvamos.

-Puedes intentarlo, aunque dudo que te crean…

Los dos se rieron confidentemente, diciéndoselo todo en nada y despidiéndose chocando los puños.

-Cuídate, Kudo.

-Igualmente Hattori.

El niño se adentró en los andenes, buscando el suyo y abordando el tren rápidamente mientras pensaba en sus cosas, aunque su mente seguía atrapada en el trato con Vermouth. No sabía qué quería conseguir esa mujer de todo esto. Más la valía cumplir con su palabra. Era lo único que les separaba de una posible traición por su parte. El resto, tendría que esperar.


¡Y un capítulo más del Credo del detective antes de ponerme con otra cosa! Me ha costado un poco sacar este capítulo ya que buscaba una manera satisfactoria de dejarlo preparado para la siguiente tanda de capítulos, pero ya sé cómo voy a manejarlo de ahora en adelante. Por un lado contaré los acontecimientos de Shiho en China tratando de recuperar la espada, mostrando la parte más Assassin's de la historia, mientras que por otro haré lo propio con Conan y cómo se irá acercando poco a poco a Abstergo sin ni siquiera darse cuenta, mostrando la parte más detectivesca de la historia. Considero que será la mejor forma de sobrellevar la trama general durante los siguientes capítulos, pero tranquilos, quese volverá a reencauzar en una sola en cuanto llegue el momento culmen, eso por descontado.

En cuanto a detalles técnicos de Assassin's Creed se refiere lo saco todo de la wikia, aunque decir tiene que la historia de los asesinos y templarios en Japón está sacada de un juego de cartas para IOS y una base de datos oficial en línea que actualmente ya no existen: Assassin's Creed Initiates y Memories. Menos mal que la wiki lo recopiló todo, porque si no la información se hubiera perdido para siempre.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!