Historia escrita para el Proyecto "Escribe a partir de una imagen".

Imagen: Chica gafas rojas propuesta por Sopho. proyecto1- 8. tumblr post/112162203005/13

Personaje: Miyako Inoue

Digimon no me pertenece


Capítulo XIII. Rara, loca, original

Miyako siempre había ignorado a aquellas personas que decían que era rara y que estaba loca; como su madre siempre decía, simplemente era original. Le gustaba cómo era; nunca la más guapa, ni la más buena, ni la más lista, pero le gustaba. No le daba importancia al hecho de salir de fiesta y ser la única a la que no se le acercaban chicos porque no los necesitaba. Claro que tampoco le gustaba cuando alguno trataba de ligar con ellas despreciándola.

—Dejad a vuestra amiga la rarita y venid con nosotros a divertiros.

Sus amigas nunca iban, incluso algún hombre se había ganado algún tortazo, pero no dejaba de sentarle mal.

—¿Quién se creen que son? —chilló, histérica, una noche cuando llegó al apartamento que compartía con Daisuke y Ken—. ¡Ni siquiera me conocen y ya me están juzgando!

Daisuke la miraba, entretenido, desde el sillón donde había estado cuando la chica llegó a casa. Ken había salido a comprar comida china después de haber perdido en un "piedra, papel, tijera" y la chica se estaba desahogando con aquel que había pillado por banda. Mientras Miyako balbuceaba, él no pudo más que observar la siempre sedosa melena morada estaba enredada en un desordenado moño en su nuca y sus gafas rojas se ladeaban tanto hasta el punto que parecían a punto de caerse.

—Relájate, Miya —le dijo tratando de no reírse—, no merece la pena.

—¡Me han llamado rara! —gritó, alzando los brazos—. ¡Y loca! Y ni siquiera saben mi nombre.

Ella siguió despotricando, mientras maldecía a esos chicos. Daisuke se levantó entonces, y caminó hasta cerrarle el paso en una de sus vueltas alrededor de la mesa. La del pelo morado lo miró un instante en silencio antes de volver a la cara y fue entonces cuando el castaño hizo su movimiento maestro, acercándola a su cuerpo y besándola de lleno en los labios. Apenas duró unos segundos, pero logró dejar muda a Miyako.

—Eres rara y estás loca —le aseguró con voz suave, sonriendo tenuemente—. Pero así es como me gustas.

Justo en ese momento la puerta del apartamento se abrió y Ken lo llamó desde la entrada. Daisuke volvió a sonreírle y le colocó rectas las gafas. Después se alejó de ella y fue a ayudar a su amigo con la comida. Ella se quedó mirándolo, ignorando al recién llegado cuando la saludó y le preguntó por su noche.

Minutos más tarde los tres estaban sentados en el sofá mientras veían una película. Los hombres estaban absortos en la pantalla mientras se llevaban los palillos llenos de comida a la boca. La cabeza de Miyako, en cambio, solamente podía rememorar ese beso que Daisuke le había dado momentos antes. Sin poder evitarlo, miró de reojo al castaño a su derecha y se llevó la mano a la boca para acariciar sus labios, que sintió aún tibios por el contacto. Una sonrisa involuntaria adornó su cara.

Ella siempre había ignorado a aquellas personas que decían que estaba loca y era rara, pero desde esa noche Miyako, además, adoró serlo.


Bueno, he hecho caso a HC y me he tratado de desbloquear con esta actividad, que siempre me ayuda. Admito que cuando he visto la foto me he cagado en todo (y en Sopho por proponerla), pero después de muchas ideas tontas, me ha salido mi primer Daiyako, casi sin querer. Así que tened piedad, que aún no sé bien manejar esta pareja.

Nada más.

Espero que os guste.

¡Nos leemos!

Mid*