Capítulo 9

El blues del ladrón

El Altaïr II se acercaba lentamente al puerto de Tianjin, flanqueando barcos pesqueros, remolcadores y barcos de carga para atracar en uno de sus muelles tras pedir autorización a la autoridad portuaria. En principio no había problema, puesto que siendo un barco de arrastre parcialmente modificado y secretamente armado también, aunque no visiblemente, podía atracar en cualquier puerto del mundo que se preciara. Y éste barco en concreto había recorrido medio mundo ayudando y dando soporte a las distintas células de asesinos repartidas por todo el globo. La de Osaka fue la más beneficiada en ese aspecto, puesto que fue reconstruida gracias a sus refuerzos tras el ataque de la Onmoraki-Gumi, actualmente absorbida por los asesinos.

-Bueno, pues ya estamos llegando, cuando desembarques irá a buscarte un contacto de la hermandad de aquí que te llevará a Pekín-la comentó en ese momento una mujer a los mandos del timón de la nave.

-Muchas gracias, capitana Drayton-agradeció Shiho.

-Espero que no te moleste, sin duda eres de las nuevas adquisiciones más prometedoras e interesantes de todas, pero preferimos ir sobre seguro, una niña yendo sola por ahí no da mucha confianza que digamos-comentó en ese momento un hombre de mediana edad, pelo moreno despeinado y perilla de candado, mirándola con interés.

Ante eso la niña esbozó una sucinta sonrisa, comentando de seguido.

-No se preocupe, señor Banks, después de todo me entrenaron lo suficientemente bien como para camuflarme entre la multitud aun a pesar de mi aspecto.

-Lo sé, después de todo el entrenamiento de Shimada es uno muy estricto y preciso. Aun así prefiero ir sobre seguro, hoy en día salen templarios hasta debajo de las piedras.

-Qué me va a contar…

-Entonces ¿es seguro que esa espada del Edén la tengan en la hermandad China?-inquirió en ese momento la capitana, sin apartar la vista de la proa.

-Es la única pista que tengo, sabemos que Liu Yan se marchó de Japón con la espada, por lo que deben de saber qué fue de ella-argumentó Shiho seriamente.

-Supongo que ya lo sabrás, pero la hermandad China es una de las más antiguas existentes junto con la ya desaparecida Levantina, quizás puedan contarte una cosa o dos de su historia, fueron muy influyentes aun estando a punto de desaparecer en su día-comentó Banks en ese momento.

-Sí, algo he leído al respecto…

El barco se aproximó a los muelles más cercanos, reduciendo la velocidad poco a poco hasta detenerse; la tripulación ayudó a los mozos de tierra con el amarre, al tiempo que Ai se dirigía un momento a por sus cosas a la sección de camarotes. Antes de marcharse se pasó por la sala de control, donde se monitoreaba todo lo concerniente a la hermandad en distintas partes del mundo; y es que el Altaïr II operaba a una escala muy amplia, estando equipado además con la más avanzada tecnología con un sistema de radar muy potente, así como antenas de telecomunicaciones y contactos por todo el mundo a través de una red de hackers anónimos llamada Los Iniciados, los cuales les ayudaban desde una red externa a internet a infiltrarse y sabotear diferentes servidores de Abstergo. Incluso tenían a su disposición un satélite perteneciente a la propia Abstergo que habían logrado piratear con éxito sin que los templarios encubiertos les descubrieran, compartiendo de esa forma información tanto con los templarios como con los asesinos.

Allí, junto con el resto de técnicos, se encontraba Watabe Kobe, el ex empleado de Abstergo que le salvaron de ser víctima de la organización trabajando ahora para ellos. Se dirigió directamente a él sin intermediarios.

-Bueno, señor Kobe, yo me marcho ya, espero volver más pronto que tarde, no se olvide de lo que le pedí.

-Descuida, pequeña, dame un toque si necesitas cualquier cosa.

-Bien, estamos en contacto.

Tras eso regresó a cubierta, donde la capitana Drayton y Gavin Banks la esperaban para despedirse de ella.

-Mucha suerte, Miyano.

-Nosotros estaremos aquí, si necesitas algo no dudes en contactar con nosotros y te ayudaremos en lo que sea posible.

-Muchas gracias capitana, señor Banks.

Finalmente, y tras un último gesto, la niña desembarcó y se adentró en el puerto buscando al contacto de la hermandad China. El lugar era sumamente grande y se encontraba muy ocupado, lo que la ayudó a pasar desapercibida aun a pesar de su pequeño tamaño, echándose la capucha a la cabeza y caminando lenta y pausadamente, sin mirar a nada en concreto. Un poco más adelante, vio a un hombre subido a un coche antiguo con unas gafas de sol puestas y gesto impertérrito en su rostro. A primera vista parecía ser una persona como otra cualquiera, sin embargo vio algo colgado del espejo retrovisor y supo al instante que se trataba del contacto. Manteniendo el mismo ritmo en todo momento, se acercó al coche y se subió a él, murmurando.

-Nada es verdad…

-… todo está permitido. Bienvenida, Miyano.

Tras eso arrancó el coche y se dirigió hacia la salida, mientras iban hablando.

-Banks nos avisó de que vendrías. Así que estás interesada en saber más sobre nuestra hermandad…

-Busco algo en concreto y vosotros quizás podáis ayudarme. Espero que así sea.

-Por supuesto, te ayudaremos en todo lo que nos sea posible, después de todo para eso estamos.

-Gracias, hermano.

Sin decir mucho más condujeron hasta Pekín, que estaba a media hora de distancia del puerto de Tianjin, aunque el usual y denso tráfico chino alargó un poco más el viaje, llegando a las afueras de la ciudad pasado el mediodía. Allí, y en el barrio de Majuquiao, en una pequeña zona comercial, pararon y se dirigieron directamente a un restaurante de ramen que en esos momentos se encontraba abarrotado. Las tripas de Ai rugieron sin ni siquiera quererlo, pero en esos momentos se dirigían hacia la sede, por lo que aparcó el hambre y se centró en la misión.

El hombre la guio hasta la trastienda, bajando unas estrechas escaleras hasta un oscuro y lúgubre sótano donde una solitaria puerta se encontraba escondida tras varios palés de cajas. El hombre introdujo un largo código alfanumérico en un teclado medio escondido en un lateral y la puerta se abrió, pasando al interior.

De forma muy parecida a su escondite en Osaka, el de Pekín se encontraba guardado nada más entrar por una antigua túnica asesina de color negra y con trazos de tela rojiza de lo más característica, entre ellas un vistoso cinto con una larga cola, sujeto con un broche plateado con la forma del logo. Junto a ella había un par de zapatos de mujer a juego con la particularidad de que ambos tenían una hoja oculta escondida en la suela, cosa que la dejó bastante asombrada, y estaban acompañadas también por una antigua espada y un dardo de cuerda, una antiquísima arma asesina que fue utilizada en el pasado asiduamente.

Al ver que se quedaba parada admirando la túnica, el hombre la comentó.

-Oh, veo que te ha gustado la antigua túnica de la Mentora de los tiempos antiguos…

-Sí, en Osaka tenemos la antigua armadura de Hattori Hanzô… ¿a quién perteneció ésta pieza?

-A Shao Jun.

El nombre la sonaba vagamente aunque no estaba muy puesta en la historia de la hermandad china, por lo que lo dejó estar y siguió al hombre. La disposición del escondite asesino de Pekín era muy parecida al de Osaka, aunque con una decoración algo más sobria en comparación. Se dirigieron directamente a la sala de juntas, donde la estaban esperando.

Una alargada mesa de juntas se encontraba presidida por una mujer de mediana edad de pelo moreno corto, ojos claros y mirada seria y penetrante; iba ensutada en un kimono que recordaba mucho a la túnica que había en la entrada, teniendo los mismos colores. El hombre se dirigió a ella en chino, a lo que la mujer respondió con un rápido gesto con la cabeza, para luego hablarla a Ai en japonés.

-La Mentora de la hermandad China, Ming Shiao, te da la bienvenida a nuestra morada.

-Muchas gracias por recibirme, Mentora-agradeció ella en un tanto tosco pero entendible chino, sorprendiendo a todos por igual.

-Perdón, he estado practicando un poco, pero no soy una hablante muy fluida-murmuró la niña, con respeto.

-No te preocupes, Miyano, después de todo, y aun a pesar de las diferencias históricas que nos han separado durante siglos, todos somos hermanos de un mismo Credo. Sé bienvenida-murmuró la Mentora en un fluido japonés, para su sorpresa.

Tras los saludos la niña se sentó en la mesa junto con ella y el resto de asesinos chinos que les acompañaban, comenzando así la reunión. La Mentora Ming la presentó a sus socios de mayor confianza que llevaban los aspectos más logísticos del escondite, para luego pasar al asunto en cuestión.

-Gavin Banks contactó con nosotros y nos comentó que te interesaba saber ciertos aspectos de nuestra historia… ¿qué buscas exactamente?

-No voy a andar con rodeos, les explicaré cómo está la situación en Japón. Creo haber encontrado un posible nuevo templo Isu en Nara, en unas antiguas ruinas, donde hallé ésta muesca en el mismo centro. Sé que puede parecer una muesca como otra cualquiera, pero mi instinto de asesina dice que puede que haya algo más detrás. Como supongo que ya sabrán, una espada del Edén que apareció por primera vez en Japón durante el periodo Sengoku, fue puesta a disposición de un asesino de su hermandad, Liu Yan, para protegerla de los templarios, y ésa fue la última vez que se tuvo constancia de dicha espada. Si estoy aquí es para recuperarla y comprobar mi teoría de que tal vez sea la llave que abra éste nuevo templo Isu.

Hubo un breve silencio entre todos los presentes, al tiempo que varios de los consejeros de la Mentora hablaban entre sí; en un momento dado, el que más cerca estaba de ella la habló rápidamente, al tiempo que Ming Shiao asentía con la cabeza fehacientemente. Tras eso, se dirigió directamente a la niña, informándola al respecto.

-Me acaban de comentar que tenemos registros en la biblioteca de los antiguos diarios de Liu Yan, por suerte pudimos conservarlos. En cuanto a la espada en concreto, no sabemos muy bien qué hizo con ella, debió de esconderla él mismo en algún lugar sin decirle nada a nadie.

El ceño de Ai se frunció, pensando en posibilidades; ya había contemplado una eventualidad así durante su viaje, pero igualmente no dejaba de ser contraproducente. Confiaba en que la hermandad China supiera con seguridad el paradero de la espada, pero esa situación incluso la hizo sospechar, comentándoselo directamente a la Mentora.

-¿No le parece extraño? ¿Por qué no quiso contar directamente con la hermandad para proteger la espada?

-Es ciertamente extraño, sí, sin embargo no puedo justificar las acciones de una persona que vivió hace ya más de quinientos años. Sus razones tendría, pero lo que sabemos de Liu Yan es que fue una miembro fiel a la hermandad y el Credo, por lo que no hay razones para pensar que lo hizo con otro propósito en mente. Como ya te he dicho, tenemos sus diarios a tu disposición en la biblioteca, tal vez si los consultas puedas averiguar dónde escondió la espada.

-Sí, pero… estarán en chino ¿no?

Ante eso la Mentora esbozó una divertida sonrisa en un gesto de obviedad, a lo que ella ahogó como pudo un gruñido contrariado. Sin embargo, Ming Shiao se apresuró a comentar.

-No te apures, te ayudaremos a traducir sus diarios, piensa que así podrás pulir tu chino.

-Sí… gracias por su ayuda, Mentora.

-No es nada, después de todo si tienes razón recuperar un fragmento del Edén será beneficioso para nosotros y nos hará un poco más fuertes en la lucha contra los templarios. Y quién sabe si realmente hay algo bajo Nara, podríais eliminar la presencia templaria a este lado del pacífico si logras desentrañar el misterio.

-Es por eso por lo que quiero recuperar la espada, no podemos dejar que caiga en manos del enemigo.

-Desde luego, los templarios llegaron a hacer mucho daño a nuestra Hermandad en el pasado, estuvieron a punto de masacrarnos a todos durante la dinastía Ming, sin embargo hubo una asesina que se libró del cruel destino que los templarios nos tenían preparados y huyó al oeste, en busca de ayuda y consejo del antiguo Mentor de la hermandad Italiana, Ezio Auditore-comenzó a relatar Ming Shiao.

-Oh, sí, de Ezio Auditore sí he llegado a leer mucho al respecto, fue de los más grandes asesinos reconocidos en todo el mundo junto con Altaïr Ibn-La'Ahad-asintió Ai, interesada.

-Ezio Auditore instruyó y aconsejó a ésta asesina, la cual regresó a su país con una cajita que el mismo Auditore la regaló, y la usó como cebo para atraer a los templarios e ir cazándolos uno a uno. Los Ocho Tigres de Zhang Yong, una facción templaria que se dedicó a manipular al emperador, fueron cayendo bajo su hoja oculta, evitando además una invasión mongola y restaurando la hermandad en el proceso.

-Ya veo… y esa asesina fue…

-Shao Jun, maestra asesina y posterior Mentora de la Hermandad, mi ancestro directo-reveló Ming Shiao.

Ai se quedó ciertamente sorprendida, ya que no se esperaba para nada que ella fuera una descendiente directa de la mismísima Shao Jun. Algo había llegado a leer al respecto acerca de la influencia de la hermandad oriental en el resto del mundo, de hecho el dardo de cuerda fue inventado por ellos, y su presencia y uso se extendió por todo el mundo durante varias épocas seguidas, evolucionando con el tiempo y haciéndose más y más versátil con el paso de los años. Actualmente no se usa tanto como antes, siendo más una reliquia del pasado que otra cosa, pero algunas hermandades seguían usándolo, y muy probablemente la china fuera una de ellas.

-Eres bienvenida a quedarte aquí el tiempo que necesites para desentrañar el misterio y localizar la espada. Nosotros te ayudaremos-comentó la Mentora en ese momento.

-Muchas gracias por su hospitalidad, Mentora.

Ming Shiao asintió con la cabeza y, tras eso, la reunión finalizó y todo el mundo volvió a sus quehaceres; la Mentora la guio hasta la zona de los dormitorios, la cual era mucho más compacta y sencilla que en Osaka, alojándose en uno vacío y dejando allí todas sus cosas.

Una vez que estuvo asentada, se sentó en la cama con su móvil entre sus manos, marcó un número e hizo una rápida llamada, siendo rápidamente contestada.

-Hola, Shinichi, ya estoy aquí.

-Ah, genial ¿qué tal todo, has podido averiguar algo?-inquirió el niño, al otro lado.

-Sí, bueno, esperaba poder hacer esto rápido, pero me temo que no va a ser así...

Le estuvo explicando rápidamente todo lo que habían hablado, poniéndole al corriente; una vez enterado, el detective se quedó momentáneamente callado, barajando posibilidades, para luego comentar.

-Ciertamente es extraño que ése asesino no contara con la hermandad para esconder la espada, pero bueno, si tienes acceso a sus diarios tal vez pueda haber alguna pista…

-Sí, pero antes voy a tener que traducirlos, aunque me van a ayudar, eso sí.

-Menos mal… si encuentras algo y no sabes bien qué puede significar, mándame lo que sea y te ayudo-murmuró Conan rápidamente.

-Vaya, normalmente suele ser al revés, siempre he sido yo la que te ayudaba con los casos…-comentó ella, divertida.

-Sí, es verdad, pero en ese caso ya va siendo hora de que te lo devuelva ¿no crees?

Ante eso la niña no pudo evitar esbozar una grata sonrisa, murmurando de seguido.

-Gracias, Shinichi…

-Oh, no es nada, después de todo tengo que ayudar a mi hermanita ¿no?-inquirió el pequeño detective, con salero.

-Agh, calla idiota…

-Oye, ésa es mi línea.

Ante eso los dos se rieron con confidencia, al tiempo que la niña sentía un agradable cosquilleo en sus entrañas, ligeramente turbada. Sin pensárselo mucho más, murmuró directamente.

-Te quiero mucho, Shinichi…

-Yo también, tonta… mi hermanita…

Finalmente, y tras una rápida despedida, Ai colgó y se puso inmediatamente a trabajar. Aunque antes iría a comer algo.


Conan colgó esbozando una genuina sonrisa, y al mismo tiempo pensativo. A decir verdad nunca pensó que llegaría a estar tan bien con ella una vez que todo estuvo hablado y aclarado, si la niña se hubiera abierto antes todo hubiera sido mucho más distinto. Sin embargo las cosas fueron como fueron, y ahora era cuando más notaba la diferencia, por lo que no podía quejarse.

Aunque en ese justo momento su móvil volvió a sonar, viendo que se trataba de un SMS que le acababa de llegar al buzón de voz.

-Vaya ¿qué se la habrá olvidado?

Sin embargo su sorpresa fue mayúscula en cuanto leyó el contenido del mismo, el cual decía:

Hello cool guy! Creo que ya va siendo hora de trabajar juntos, como bien te dije. ¿Te apetece hacer una visita a la oficina central de Industrias Abstergo? En ese caso te espero junto a la puerta dentro de treinta minutos, no tardes, seguro que nos lo pasaremos muy bien juntos. See ya!

Para cuando terminó de leerlo Conan estaba a cuadros, triángulos, esferas y romboides. Claramente se trataba de Vermouth, la forma de dirigirse a él no daba lugar a la duda, sin embargo el contenido le dejó del todo loco, aún incapaz de creerse lo que le decía. ¿Visitar la oficina central de Abstergo? A primera vista parecía algo imposible, sin embargo, y teniendo en cuenta que se trataba de Vermouth, ahora parecía posible. Su sentido común le decía que se lo pensara dos veces, sin embargo su instinto le decía otra cosa completamente distinta, claudicando enseguida.

-Más te vale ir en serio, Vermouth. Aunque… ¿treinta minutos? ¡De aquí a Sumida hay más de treinta minutos! ¡Mierda!

Sin pensárselo más echó mano de su patinete eléctrico y comenzó a correr atravesando Beika y de camino hacia allí, que no era precisamente un paseíto. Menos mal que era fin de semana y le había pillado sin nada que hacer, que si no, no llegaba.

Tuvo que hacer un par de transbordos, entrando en los trenes con el monopatín incluido, y corriendo en las zonas en las que no podía ir con él, tratando de atajar siempre que podía. En cuanto llegó al barrio en tren, aprovechó el tráfico a su favor para moverse por la carretera y llegar lo antes posible, teniendo un escaso margen de apenas diez minutos.

Finalmente, y rompiendo todos los récords, llegó justo a tiempo antes de que se acabara el último minuto, plantándose delante de la torre de Abstergo jadeante pero triunfante.

-No me lo puedo creer, lo he conseguido…-masculló en voz alta.

-Muy bien hecho, cool guy, sabía que lo lograrías. Eres realmente impresionante en muchos sentidos…-murmuró en ese momento una voz familiar.

Nada más darse la vuelta se encontró con Vermouth, la cual iba vestida como una secretaria y con una acreditación de Abstergo colgada de su cuello. Pudo ver además que una gran multitud se agolpaba junto a la torre, incluyendo periodistas y cámaras de televisión.

-¿Qué es todo esto? ¿Qué pretendes?-inquirió el niño, intrigado.

-Oh, ya lo irás viendo, pero por ahora sonríe y haz que mami se sienta orgullosa.

-¿¡Cómo?!

Antes de que pudiera decir nada más, le colgó al cuello una acreditación con su foto en ella y le cogió en brazos sólo como una madre lo haría. Para entonces el niño estaba demasiado impactado como para hablar, dejándose hacer y entrando en la torre por una puerta de acceso para empleados, encontrándose allí ni más ni menos que con la mismísima Mitsuko Nakamura, la cual se dirigió directamente a ella.

-¿Dónde estaba? La he buscado por todas partes, estamos a punto de empezar… ¿quién es este niño?

-Oh, discúlpeme, señora Nakamura, pero es que no tengo a nadie con quien dejarle, su padre está demasiado ocupado y el pobre está muy apegado a mí… ¿puede quedarse conmigo? No va a molestar ni un solo ápice, ni se enterará de que está aquí…

Ante eso Nakamura frunció el ceño, mirando a un atónito Conan que aún no salía de su asombro y comentando de seguido.

-No sabía que tuviera un hijo…

-No es algo que diga a todo el mundo de buenas a primeras, ni siquiera en la organización lo saben, y prefiero que sea así, a decir verdad. Aun así le quiero un montón, y él también, es mi ojito derecho ¿verdad que sí, cariño?-inquirió Vermouth, apretándole ligeramente para que reaccionara.

-Ah… sí, quiero mucho a mi mami…-murmuró él, tratando de sonar lo más convincente posible.

Nakamura se quedó callada, como si no se lo terminara de creer, pero finalmente claudicó y murmuró.

-Está bien, puede quedarse, pero que se esté quietecito durante todo el tiempo que dure la presentación.

-Por supuesto. Ya sabes, cariño, ahora a guardar silencio y no te separes de mí ¿vale?

-Sí, mamá…

Siguieron entonces a Nakamura, la cual les llevó a los ascensores al otro lado del vestíbulo para dirigirse a alguna de las plantas del alto edificio. Durante todo el camino Conan observó con atención todo lo que le rodeaba, el color blanco predominaba en todo el lugar, y en las paredes habían grandes pantallas por las que pasaban imágenes de todo tipo, principalmente montajes fotográficos idílicos, con la voz de una mujer en off que decía en todo momento.

-Industrias Abstergo desarrolla a la vanguardia del sector nuevas tecnologías para hacer tu vida más cómoda y fácil. A través de la técnica y la excelencia, trabajamos día a día para que la humanidad sea un poco más autosuficiente, respetando el medio ambiente y cuidando del planeta. Cambiamos el mundo. Todos los días, en cientos de formas.

Si no fuera porque sabía quiénes eran realmente, cualquiera pensaría que el mensaje de Abstergo era genuino y sincero. Sin embargo la realidad era una bien distinta, e incluso ahora todavía le costaba creer que una multinacional tan destacada y laureada como ésa fuera en realidad una orden secreta que buscara el dominio mundial. Sonaba a falacia o argumento de videojuego, pero era así. Como si con los hombres de negro no tuvieran suficiente.

Montaron en el primer ascensor que vieron abierto, Nakamura apretó el botón del piso veinte y comenzaron a subir a una gran velocidad mientras que la templaria y la mujer de negro continuaron hablando entre sí.

-Supongo que si usted está aquí es para asegurarse de que hago mi trabajo…

-Sabe perfectamente que mi jefe confía en usted ciegamente, pero nunca está de más ser precavidos ¿no le parece?

-Je, no tenemos absolutamente nada que ocultar, así que como quiera.

Por un momento Nakamura miró a Conan, el cual la observó con gesto inquisitivo e infantil, inquiriendo de seguido.

-¿Y qué hay del crío?

-Oh, pues seguirá mis pasos, por supuesto, pero todo a su debido momento, por ahora prefiero que disfrute de su infancia, algo muy preciado que no valoramos lo suficiente hasta que nos hacemos mayores. Le encantan las novelas de misterio y de detectives ¿verdad, cielo?-inquirió Vermouth, sonriéndole dulcemente.

-¡Sí, son muy divertidas, Sherlock Holmes es el mejor detective del mundo!-exclamó Conan con genuina emoción.

Ante eso Nakamura dejó escapar una risita, comentando al respecto.

-Qué ironía…

-¿Verdad que sí? si es que me lo como, ay mi niño…-masculló Vermouth, achuchándole.

-Ay, mamá…-musitó el niño, un tanto cortado y espantado a partes iguales.

No sabía muy bien qué pretendía conseguir Vermouth con todo eso, pero si lograban enterarse de cómo iba el proyecto del Sudario del Edén, toda esa alocada situación habría merecido la pena.

Finalmente el ascensor llegó a la planta veinte y Conan logró zafarse del agarre de Vermouth, aunque tuvo que cogerla de la mano, provocándole sudores fríos. Acompañaron a Nakamura hasta una sala de juntas cercana, que estaba hasta arriba de corresponsales de prensa y cámaras de televisión. Al ver esto el pequeño detective se agitó inquieto, mirando a Vermouth con gesto preocupado, pero ella tan solo le guiñó un ojo con gesto tranquilizador.

-Muy bien, vamos allá pues-anunció Nakamura.

-Después de usted-añadió Vermouth.

La templaria entró primero y la mujer de negro fue después junto con Conan, quedándose cerca de Nakamura al tiempo que ésta se dirigió a la multitud.

-Muchas gracias a todos por venir a un acontecimiento tan relevante. A lo largo de toda su historia, Industrias Abstergo se ha caracterizado por su trabajo en multitud de campos de toda índole, desde lo tecnológico, pasando por lo técnico y, sobre todo, lo histórico. Existen miles de restos arqueológicos por todo el mundo que explican cómo vivieron nuestros antepasados y nos ayudan a entender mejor nuestro pasado, para así construir un nuevo futuro brillante y sin taras. Lo que somos ahora se lo debemos a nuestros antepasados. Y qué mejor forma que agradecerles todo lo que nos han enseñado recuperando antiguas joyas del pasado que forman parte de la historia de la humanidad. Damas y caballeros, con todos ustedes… ¡El Koh-i-Noor!

Nada más decirlo, y ante la sorpresa de todos los presentes, incluyendo a Conan, ante ella se descubrió un diamante del tamaño de un puño, perfectamente tallado y tan brillante como el cristal más fino y perlado del mundo. La prensa se volvió loca, al tiempo que Nakamura comentaba al respecto.

-Sé lo que me van a decir perfectamente, y la respuesta es que no, no es una réplica. Es auténtico, y sí, el de la torre de Londres no es más que una simple baratija. Tras meticulosas investigaciones por parte de nuestros departamentos en todo el mundo, así como intensivos análisis y estudios de su composición, puedo confirmar que es el auténtico y genuino Koh-i-Noor. Tras años y años pasando de manos y creando conflicto allá por donde pasaba, el diamante sagrado indio, la montaña de luz, finalmente vuelve a la vida tras muchos años perdido en las sombras. Sé que me dirán que el diamante pasó a formar parte de las joyas de la corona británica en 1877, pero nada más lejos de la realidad. Lo que se llevaron los ingleses fue un palmo de narices y ni siquiera se dieron ni cuenta. Y ahora nosotros, Industrias Abstergo, rescatamos del olvido esta legendaria joya que tanto dolor y sufrimiento ha causado en pos de lograr un mundo un poquito mejor. La joya será expuesta durante una semana en el Centro Nacional de Arte en Tokio y, tras eso, será devuelta a su legítimo dueño, el gobierno hindú.

Tras eso los periodistas se desataron, y Conan miró perplejo a Vermouth, la cual tan solo le guiñó un ojo con complicidad; no entendía muy bien a qué venía todo eso por parte de Abstergo, sin embargo le daba la sensación de que había algo más tras toda esa parafernalia, como si buscaran llamar desesperadamente la atención por alguna razón que se le escapaba.

Mientras tanto, el Koh-i-Noor descansaba con toda su magnificencia en el interior de una urna de cristal herméticamente cerrada y sobre un cojín de color violeta que no hacía más que resaltar su fina pero abultada figura. El ceño del niño se contrajo, pensando en posibilidades, pero en ese momento algo se movió en el techo por encima de la urna y, justo entonces, lo que parecía ser una tarjeta blanca se deslizó y cayó sobre la urna, llamando la atención de todos por igual. Un empleado de seguridad de Abstergo se adelantó, aunque para entonces un terrible presentimiento sacudió el cuerpo del pequeño detective. Y sus sospechas se confirmaron en cuanto el guardia gritó.

-¡Es Kid, es un aviso de Kaito Kid!

A partir de ahí el más absoluto caos se extendió por todo el lugar, al tiempo que más personal de seguridad de Abstergo aparecía para calmar los ánimos y se llevaban el Koh-i-Noor a otro lado. En la confusión la tarjeta salió volando y acabó a los pies de Conan, el cual para entonces dibujaba una mueca de resignación en su mirada.

-Bueno, pues aquí vamos otra vez, supongo…

La cogió y leyó su contenido, el cual decía:

Durante la noche más brillante y bajo la atenta mirada de las estrellas, el Koh-i-Noor revelará su auténtica naturaleza, guardada por el más tranquilo de los temples y una asesina actitud. Y yo estaré allí para verlo brillar por última vez.

Kaito Kid

Para entonces un escalofrío recorrió la espina del pequeño detective, entendiendo casi al instante el mensaje, que no era precisamente el más concienzudo y misterioso de Kid, dicho sea de paso.

-Parece ser que el ladrón de plata mueve ficha también… se pone interesante ¿no crees?-inquirió en ese momento la voz de Vermouth tras él.

Conan la miró de cabo a rabo, a lo que ella tan solo esbozó una sucinta pero enigmática sonrisa; aunque antes de que Nakamura se diera cuenta de quién tenía la tarjeta, Vermouth se la arrebató y limpió la esquina de las huellas dactilares del niño, dirigiéndose directamente a la templaria inmediatamente después.

-Respire tranquila, la tengo yo.

-Oh, menos mal, me ha ahorrado el tener que castigar a más de uno. Vámonos, rápido.

Los tres salieron de la sala de prensa, alejándose de allí mientras que ambas mujeres hablaban entre sí airadamente.

-¿A qué ha venido todo eso exactamente? ¿Y ahora Kid? Si es una estrategia para confundir a los Asesinos, permítame que la diga que es una muy rara…

-¿Eso es lo que realmente piensa? Porque en ese caso, no va mal desencaminada…-murmuró Nakamura, esbozando una sucinta sonrisa.

-¿Eh? ¿Qué quiere decir?

-¿No se quejaban tanto de que no hacíamos nada con los Asesinos? Bueno, pues aquí está nuestro próximo movimiento. Veamos ahora cómo se desarrollan los acontecimientos.

-¿Con Kaito Kid de por medio?-inquirió Vermouth, ceñuda.

-Sabíamos que podíamos llamar su atención, sí, pero no es más que un mero trámite. Tan solo es cuestión de esperar y observar.

Ante eso tanto Vermouth como Conan no dijeron nada, dejándola hacer y llevándose el aviso de Kid; dado que se trataba de alguien como Kid la policía metropolitana, concretamente el departamento del inspector Nakamori, se pondría en movimiento enseguida, lo cual extrañó al niño, cosa que se apresuró a comentar.

-¿Y qué hay de la policía? ¿Colaborarán con ellos para proteger el Koh-i-Noor?

-No necesitamos la ayuda de nadie para proteger una joya o atrapar un ladrón, nosotros solos nos bastamos y sobramos, pero si quieren ayudar por mí que se queden. Ahora si me disculpan tengo cosas que hacer, ya la llamaré si necesito de su asistencia-murmuró Nakamura, despidiendo a ambos rápidamente.

Sin nada más que hacer salvo esperar, los dos se marcharon en el coche de Vermouth mientras hablaban con Ai, llamándola él mismo.

-¿Has visto las noticias?

-¡Ya lo creo que las he visto, todas las células en todo el mundo están que trinan, se suponía que el Koh-i-Noor fue destruido junto con el proyecto Fénix, pero no es así! ¡Esto es grave, los templarios tienen en su poder un fragmento poderosísimo capaz de unir todos los demás en uno solo, podrían terminar el Sudario nuevo con él si quisieran!-explicó Haibara, atacada.

-Sin embargo no parecen muy preocupados por eso ni por la intervención de Kaito Kid, la misma Nakamura nos lo dijo…-comentó Conan, pensativo.

-¿¡Cómo?!

-Ah, sí, bueno, resulta que estoy con…

-Hello Sherry! ¿Qué tal estás? ¿Cómo van tus progresos por China?-inquirió Vermouth en ese momento, dejando toda loca a la niña.

La estuvieron explicando todo lo ocurrido en Industrias Abstergo, y una vez que estuvo enterada habló al respecto.

-Realmente curioso que Kaito Kid sea consciente de la existencia tanto de los templarios como de nuestra Hermandad, pero si consigue robarlo nos podría beneficiar ampliamente, todo sea dicho.

-Ya, pero el caso es que en el aviso no dice nada de robar el Koh-i-Noor, sino de verlo brillar por última vez… ¿acaso quiere destruirlo?-supuso el niño.

-Mejor así que verlo en manos templarias, desde luego, pero se perdería un fragmento único y muy poderoso. En todo caso está claro que Abstergo busca confundirnos y provocarnos para que nos movamos e intentemos recuperarlo, pero dado que Kaito Kid ha anunciado que iría a por él, podemos aprovechar este suceso a nuestro favor. Se va a realizar una reunión global de todas las células asesinas con el Mentor William Miles para tratar de atajar esta crisis lo más rápidamente y decidir las pautas de actuación al respecto. Te mantendré informado, pero por ahora estoy centrada en traducir el diario de Liu Yan.

-Está bien, esperaremos entonces a que Kid mueva ficha, intentaré hablar con él cuando llegue el momento y que me cuente lo que sabe acerca de todo esto.

-Bueno, lo has detenido más veces, así que no tendrás ningún problema-aseguró la niña, divertida.

-Ya, empieza a ser una especie de hábito… uno muy extraño, a decir verdad.

-Oh, vamos, sé que te encanta…

-Calla, idiota-murmuró el niño, algo molesto.

Ante esa conversación Vermouth no pudo evitar soltar una risita divertida, escuchándoles despedirse y haciéndolo ella también antes de que colgara.

Goodbye, Sherry, buena suerte!

En cuanto el niño cerró el móvil, miró a la mujer con gesto ceñudo al tiempo que inquiría.

-¿No me vas a explicar por qué demonios nos quieres ayudar con todo esto?

-Oh ¿y qué tendría de divertido eso? Después de todo tú eres el detective aquí ¿no? Descúbrelo por ti mismo-murmuró ella, guiñándole un ojo.

-Agh… espera un momento ¿a dónde vamos? No nos dirigimos a Beika…

-Pues a mi apartamento, por supuesto, ya te dije que me gustaría trabajar contigo, cool guy, y eso incluye el tenerte cerca-anunció Vermouth tranquilamente.

-¿¡Qué?! ¡Pero yo no puedo quedarme, tengo que volver, me deben estar esperando en casa!

Nada más decir eso, el móvil de Conan comenzó a sonar, mirando su pantalla y viendo que se trataba de Ran.

-¿¡Lo ves?! ¡Da la vuelta ahora mismo y llévame a Beika!

-Espera ¿Esa no es Angel?

-¿Eh?

Antes de que Conan pudiera decir o hacer nada más, Vermouth le arrebató el móvil y lo cogió, oyendo la voz de Ran exclamar.

-¡Conan! ¿¡Dónde demonios te has metido?! ¡La comida ya está lista y el profesor me ha dicho que no sabe dónde estás, me tienes preocupada!

-¡Hola, Ran, querida, hacía tiempo que no hablaba contigo, te debo una bien gorda!-exclamó Vermouth, cambiando ligeramente su voz.

-¿Eh? ¿Quién es usted?-inquirió la chica, confusa.

-¡La madre de Conan, por supuesto! ¿Ya no te acuerdas de mí? Creo que nunca te he agradecido apropiadamente que cuidaras de mi hijo durante todo este tiempo…

-¡Ah, señora Edogawa, perdóneme, ha pasado mucho tiempo, la madre de Shinichi me habló de usted la última vez y apenas recordaba su voz! ¿Conan está con usted? No me dijo nada de que volvería…

-Por supuesto, se le debió de pasar con la emoción, hacía tiempo que no nos veíamos ¿verdad, cariño?-inquirió Vermouth, guiñándole un ojo.

-Ah… sí, es cierto, hacía tiempo que no veía a mamá…-murmuró el chico, obligado por las circunstancias.

-¡Pues estas cosas se avisan, Conan! Pero bueno, supongo que querrás pasar tiempo con ella ¿no?-inquirió Ran.

Por un instante el niño quiso responder que no, pero después de mirar brevemente a la mujer de negro no tuvo más remedio que ceder, murmurando de seguido.

-Sí, la verdad es que sí…

-No te importa ¿No, Ran?-inquirió ella en ese momento.

-¡Por supuesto que no, me alegro de que esté de vuelta! Puede estar con él todo el tiempo que necesite, puede venir de visita si quiere algún día…

-Estaré encantada de pasarme a saludar, pero por ahora prefiero pasar tiempo con mi hijo, si no te importa…

-¡Para nada! Avíseme cuando venga a venir, eso sí.

Una vez que estuvo todo hablado y aclarado, Vermouth colgó y anunció con voz queda.

-Arreglado.

Para entonces, Conan no se creía aún la situación en la que se encontraba, pero era tal que así. Se quedaría con su enemiga más acérrima para trabajar juntos buscando una forma de desenmascarar a Abstergo desde dentro. ¿Qué podría salir mal?

-Nos lo vamos a pasar muy bien juntos, ya lo verás...-murmuró Vermouth, cambiando de marcha.

-Socorro-pensó el niño en lo más hondo de su ser.

El coche cruzó raudo la autopista a algún lugar de la inmensa Tokio, dejando atrás la torre de Abstergo.


Mientras tanto, en algún lugar oscuro y recóndito, viejos amigos y aliados se reencontraban; tras el anuncio de Abstergo y el aviso de Kaito Kid las cosas se habían torcido bastante, y eso lo sabía muy bien tanto Karasuma como su viejo amigo, que le debía un par de favores.

-Parece que la balanza se decanta hacia un lado. No habéis hecho ningún progreso desde entonces, ahora Abstergo se adelanta de algún modo, y Kid le pone la puntilla. ¿Qué habéis estado haciendo?

-Hay muchas joyas en el mundo, y el Koh-i-Noor se creía destruido hasta este mismo momento. Nunca pensamos que Abstergo podría ser capaz de rescatar lo que habíamos estado buscando tras tanto tiempo.

-Te di carta blanca para que usaras los métodos que mejor te convinieran, y un mago ladrón de pacotilla te estuvo haciendo la pascua durante todo este tiempo. Primero el proyecto Bala de Plata y ahora esto. Me decepcionas…-masculló Karasuma.

-El Koh-i-Noor será nuestro, eso te lo puedo asegurar. Ni siquiera Abstergo lo ha utilizado, no entendemos por qué.

-Eso es porque saben que no pueden hacerlo hasta llegado el momento, y eso es algo que Kid también sabe. Confío en que Abstergo sepa terminar el proyecto Regeneración, pero el Koh-i-Noor es una oportunidad que no podemos dejar pasar. Si por lo que sea el sudario no sale adelante, ésta es nuestra única oportunidad de conseguir nuestros más ansiados sueños…

-Lo sé, es por eso por lo que ésta vez no fallaremos. Tienes mi palabra.

-Espero que así sea. Sólo tenemos una oportunidad. Aprovéchala.

Tras esas contundentes palabras, Karasuma desapareció de la pantalla y el hombre suspiró con gesto apurado. Cogió el teléfono y llamó a alguien, murmurando en cuanto descolgaron.

-¿Snake? No quiero más fallos. O consigues el Koh-i-Noor o no seré yo el que te diga lo que pasará si no lo logras. Estás avisado.


¡Y retomamos por fin el Credo del detective! Tengo unas cuantas ideas para continuar con la historia, por lo que vengo inspiradillo, así que pasemos a hablar del capítulo.

Antes que nada, decir tiene que Ming Shiao es un personaje inventado por mí para esta historia, por lo que en el canon de Assassin's Creed no existe ninguna asesina que sea descendiente directa de Shao Jun. Me venía bien crearlo para mover la trama de China, la cual tendrá cierto peso argumental relevante de cara a los siguientes capítulos, los cuales se saldrán del canon de manera inevitable, ya que no se sabe qué fue de la espada que Ai está buscando.

En cuanto a la parte de Detective Conan, hoy en día si se habla de este anime se habla también de Magic Kaito, ya que ambos animes han acabado entrelazándose de tal forma que, personalmente, creo que acabarán al mismo tiempo. Y dado que yo quiero darle fin a Detective Conan con éste crossover, la aparición del mago ladrón era inevitable, y sí, también haré que acabe de la misma forma, al menos en este headcanon con asesinos y templarios de por medio. Debido a esto, traer el Koh-i-Noor de vuelta rompiendo con el canon establecido en los comics de Assassin's Creed ha sido inevitable, pero no he podido evitar pasar la oportunidad de atar ambas tramas por medio de éste diamante que sé que me dará mucha cancha de aquí en adelante. Esperad su robo por parte de Kaito en breves.

Por otro lado sigo jugando con el personaje de Vermouth, que también da mucha cancha en ese sentido; y es que, personalmente, soy de los que creen que al final ésta mujer se acabará redimiendo de alguna forma de cara al final canónico de la serie, puesto que no sabemos del todo por qué guarda las espaldas tanto a Conan como a Ai tanto en el manga como en el anime tras su enfrentamiento. Debe haber algo más que no sepamos, eso desde luego. Y de ahí puedo partir sin ningún problema.

Y eso es todo de momento, esperad el siguiente dentro de muy poco, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!