Historia escrita para el Proyecto "escribe a partir de una imagen".
Imagen 20: Persona al borde de un precipicio en montaña. Rillianne Duchannes proyecto1 -8 . tumblr post / 112162235880/20
Digimon no me pertenece.
Espero que os guste.
Capítulo XXI. Desesperación
Corría y corría. En el silencio de la noche solamente escuchaba su agitada respiración. Las ramas de los árboles a su alrededor arañaban su piel debido a su apresurado paso, marcándolo a fuego, aunque él lo ignorase; el dolor físico en ese momento no podía superar al del corazón. Sentía su alma escaparse y huir lejos mientras sus pies se enterraban en el barro y salían con fuerza una y otra vez. El bosque se cernía sobre él; decenas de raíces se expandían por el suelo como reptantes serpientes, maliciosas piedras parecían estar allí solamente para hacerlo caer semi escondidas en las hojarascas,
Y cuando el bosque parecía no tener fin y amenazaba con engullirlo, una luz entre las hojas lo llamó, haciéndolo correr más rápido.
Parecía que el tiempo se había parado, parecía que todo estaba congelado a su alrededor, parecía que nunca terminaría por salir, la luz se hizo cegadora y apareció en un claro. Tuvo que cerrar los ojos por la intensa claridad, y cuando de nuevo los abrió, el paisaje frente a él fue lo que lo frenó.
Caminó unos pasos, con firmeza y decisión, y se paró justo al borde del acantilado admirando la naturaleza frente a él. La oscuridad se cernía sobre él, que, nervioso, cambió el peso sobre sus pies, haciendo que piedrecillas rodasen hacia el precipicio. Las vio caer, y pensó en lo fácil que sería seguirlas y terminar con todo. Su mente quedó en blanco.
Su respiración fue ralentizándose poco a poco hasta que el silencio fue absoluto. Movió los pies un poco hacia delante, más cerca del abismo, más lejos de la zona segura. Sus puños se tensaron en puños cerrados.
De repente echó la cabeza hacia atrás y gritó. Gritó muy fuerte. El bramido reverberó contra las paredes del barranco en un lastimero llanto lleno de dolor y amargura. Aulló hasta que la garganta le ardió, y siguió gritando más y más, hasta que cayó rendido al suelo de rodillas, las manos sobre la tierra llena de piedras que se clavaban en sus palmas. Respiró repetidas veces, de forma superficial, hiperventilando. Se quedó quieto, sin pensar, sin decir nada, sin moverse.
La mañana lo sorprendió aún en esa derrotada postura y un rayo de amanecer lo advirtió de que llevaba toda la noche allí. El frío se hizo presente, como si su cuerpo solamente lo hubiese percibido en ese instante, y supo que tenía que moverse.
Cuando se puso en pie sus músculos protestaron, quejándose de la `posición que llevaban sufriendo durante tantas horas. Cuando estuvo de pies miró al horizonte y después se giró para irse.
Una vez, solamente un momento, llevó de nuevo la vista al abismo y dudó, pero rápidamente desechó la idea. Ese no era él. Esa era la opción fácil la que terminaría con su sufrimiento de forma rápida, pero no era su opción. Él tenía que seguir adelante. Por él, por sus padres, por sus amigos, por sus hijos.
Nunca olvidaría a su mujer, muerta de forma prematura, que lo había dejado desolado a él, histérico a sus amigos, y huérfanos a dos niños que aún apenas tenían la edad para recordarla. Pero él se encargaría de decirles lo hermosa que era, lo admirable que siempre actuaba y el amor que les profesaba en todo momento. Sería difícil, nadie dudaba de ello, pero si alguien podría lograrlo sería él.
Aunque sabía que sufriría, y pasaría tiempo hasta que pudiese mirar atrás y sonreír en vez de llorar, porque nunca había sido tan complicado ser el representante del emblema del valor.
Y hasta aquí. Es un poco... ¿trágico? No sé describirlo, pero si bien la imagen me transmitía paz, la idea que se formó en mi mente fue totalmente angustiante, y he decidido escribirla si bien este género no es algo que realmente se me de bien.
Nada más, realmente espero que no sea un bodrio total.
¡Nos leemos!
Mid.
