Hinata e Itachi casi caen de espaldas al ver a la Quinta Hokage bebiendo sake como si no hubiese mañana Lo peor de ello es que era... ¡las seis de la mañana!
— Lady Tsunade, es hora de irnos — Shizune le susurró en cuanto vio a los ANBU — Han venido por nosotras.
— ¡Apenas estoy teniendo vacaciones! — Gritó enojada amenazándola con el puño. — ¡No me van a regresar a esa maldita oficina del demonio!
Ambos ninjas se observaron a sabiendas de que debían armar un plan para llevársela sin armar un alboroto alguno.
— Usa tus ojos bonitos, Itachi — Hinata le dio la idea mientras le sonreía de manera dulce — Con eso bastará para tenerla en medio de una ilusión.
Pero la quinta al escucharlos se colocó una venda en los ojos. — Inténtenlo si pueden— gritó y se retiró siendo seguida de Shizune que les sonreía de manera nerviosa.
—¿qué hacemos? — Preguntó Itachi observando en dirección a la Hokage, cuando no recibió respuesta se percató que su "prometida" estaba ya en una tienda de ropa. ¿Qué se suponía que estaba haciendo? ¿Vacaciones?
Con parsimonia caminó hacia la tienda, en cuanto puso un pie en la tienda Hinata le lanzó ropa. — Vístete, tendremos una cita.
— ¿Qué?
— ¿No quieres? entonces saldré con Deidara. — La Konoichi se metió en un probador.
A Itachi no le quedaba de otra que obedecer. Debía de esperar a que la Hokage tuviera la reverenda gana de regresar a Konoha, lo que parecía ser imposible. En cuanto estuvo listo, salió.
Hinata estaba recargada en la puerta, usaba un vestido blanco. Ella lo miró unos segundos. — ¿Deberíamos desayunar primero, o ir a presentarnos con el Tsuchikage?
— Opto por lo segundo. — Respondió él.
— Respuesta incorrecta, Deidara ya le informó de nuestra presencia. No es necesario ir ya que solo estaremos unas horas aquí. — La Hyuga lo tomó por el brazo. — Solo debemos FINGIR buscar una estancia para nuestra luna de miel. — Percibió la mirada de Itachi y sorprendida dijo —: ¿En verdad quieres buscar un lugar para nuestro primer encuentro?
— Yo no sugerí eso. — Alegó sintiéndose atrapado.
— Tus ojos lo hicieron. — Hinata asintió divertida. — No soy ANBU por nada. Bien, vamos a buscar un lugar para... lo que quieres hacerme.
¡Cuánto descaro! El Uchiha frunció el ceño mientras se dejaba arrastrar por su "prometida" al menos debía de tener conocimiento del lugar ideal, para que su madre no lo interrogara con preguntas raras y también poder evitar que su hermanito menor se burlara de él. Corrieron por cada rincón de la ciudad y cerca al medio día se vio comiendo dangos.
— Te ves tierno mordiendo uno a uno — Hinata Hyuga estaba buscando una manera de hacer sonrojar a ese hombre, para su mala suerte nada parecía surtir efecto. Las piedras parecían ser más expresivas que ese hombre. Se percató que Lady Tsunade estaba ingresando al mismo restaurante. — Ahora — Le susurró
No tuvo que repetirlo dos veces, Itachi usó sus poderes oculares para atrapar a la quinta Hokage en un genjutsu, para su mala suerte fue roto de inmediato. Ambos se ganaron una mirada furiosa de rubia. Se acercó a ambos y les dio un par de zapes que lograron esquivar. ¡Kami-sama sabría con qué fuerza lo hacía! De tocarlos quedarían inconscientes.
— ¿Se puede saber qué hacen? — Preguntó furiosa a la vez que se sentaba junto a ellos.
— El cuarto Hokage no se encuentra del todo bien. — Itachi fue el primero en hablar. — Su mejoría a menguado en sobremanera desde que usted se fue.
— Si no regresa es muy probable que se quede para siempre en la oficina del demonio. — Hinata complementó. — Es indispensable que regrese.
— ¡Pero qué mala suerte! — Se quejó, de inmediato llamó al camarero. le ordenó una botella del mejor sake y luego decidió jugar un poco —: Si te emborrachas antes que yo, regresaremos mañana, pero si no, volveremos hoy. ¡Y nada de trucos!
La Hyuga quedó pasmada, aun así, dijo —: ¡Acepto!
— ¿Has tomado alguna vez? — Itachi se quedó sorprendido por la disposición de su "futura esposa"
— Era parte de mi entrenamiento dominar el licor y adquirir resistencia en caso de tener que seducir a alguien. — Hinata tomó el primer vaso. — Es suave, sabe bien.
— Lady Tsunade, es muy temprano para eso — Shizune vio horrorizada el concurso.
Itachi se sirvió para probar un poco, no era suave para nada, le quemaba la garganta y por mantener su dignidad no lo escupió ni hizo caras raras. Fue testigo de cómo a medida que el licor hacía mella en ella su fría prometida iba transformándose en una mujer muy dulce y alegre. Que empezó a cantar a todo pulmón en compañía de la Hokage, ambas se emborracharon al mismo tiempo.
— Es un empate. — Anunció Shizune.
— ¿Entonces nos vamos? — Lady Tsunade sonrió, se puso en pie a la misma vez que Hinata. — Veo que también estás bendecida. — Señaló el busto.
— Sí, pero el único que va a disfrutarlo es Itachi... mi futuro marido. —La Kunoichi usó un tono dulce y luego lo miró — Itachi, ¿acaso te soy tan repulsiva que ni siquiera puedo hacer que tus ojos me vean de manera amable? Eres malo conmiiiigo.
— Niño, la estásh haciendo lloraarr. — Tsunade frunció el entrecejo y le mostró el puño — Debería vergüenza no querer a una bendecida como ella.
— Lo siento — Ni siquiera estaba asustado, y tampoco podía decir nada al respecto ya que podría herir sentimientos.
Deidara ingresó al local al ver como algunas personas se arremolinaban en la entrada, lo que vio lo dejó más que perplejo. Hinata estaba sentada sobre las caderas de su prometido mientras le lamia el rostro.
— ¿Por qué no te sonrojas? — Preguntaba una y otra vez al muchacho que mantenía los ojos cerrados con fuerza, como si deseara desaparecer.
— Así se hace... lámele las orejas y seguro que lo consigues — La Quinta Hokage la animaba.
Así que Deidara no tuvo más remedio que dispersar a los curiosos para evitar chismes sin sentido. Tendría que encargarse de regresarlos a Konohagakure antes de que hicieran algo mucho peor y ridículo.
