Bienvenidos al capítulo 13 (Lanzando fuegos artificiales porque el 13 es mi número favorito). Este capítulo escurre miel, así que pido que los diabéticos tengan a la mano sus pastillas e insulina.
Quiero agradecer a Bittersweet quien de nuevo fue quien primero comentó (Si sigues así tendré que darte un premio al lector más rápido de mi fanfic). Me encanta que te encante mi trabajo y me haces el día con tus lindas palabras
Daniela1501 No había escuchado la canción que pusiste como parte de tu comentario: ¡Fuertes declaraciones! También creo que Abril se pudo haber puesto las pilas pero el que se duerme pierde.
Konami atribuye Mil gracias por tu comentario, se nota que te agrada Donnie, espero que este capítulo te guste aun más que el anterior.
Invitado Gracias por hacerme llegar tu opinión y darte el tiempo de leer esta historia que hago con mucho cariño para todos ustedes.
Bueno sin más palabrerío el capítulo del día de hoy, que lo disfruten
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SOÑANDO ENTRE NUBES
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Aun no podía contener las lágrimas pensando en esas palabras que hubiera preferido nunca haber escuchado, y se lamentaba por no haber sido honesta con Donnie desde un principio, de haberlo hecho, esto tal vez esto nunca hubiera pasado. Sus pasos apresurados comenzaron a bajar el ritmo después de un rato, pues temía tropezar en la obscuridad si mantenía la misma velocidad, no podía ver bien porque las lágrimas le nublaban la vista y caer al piso era lo último que le faltaba. La pelirroja iba tan distraída en su pensamientos, en su tristeza y limpiando su mejillas mojadas, que no se dio cuenta que pasó junto a la tortuga de bandana roja, quien parecía haberla estado esperando desde hacía un tiempo, pues apenas tuvo oportunidad la tomó por el brazo—¿Rafa?—dijo ella mientras que el chico la jalaba a otro punto en las alcantarillas con paso seguro y apresurado—Veo que Donnie ya habló contigo—La chica muy apenas podía seguirle el ritmo por esos pasillos fríos y obscuros—¿A d-dónde vamos?—preguntó la joven de ojos azules aun sollozando—A un lugar donde podamos hablar, sin Donnie y sin Casey—La chica ponía un poco de resistencia pues se sentía insegura caminando por esos lugares en donde jamás había estado antes, además no entendía el proceder de joven de ojos verdes. Después de unos minutos llegaron a un espacio amplio donde estaba puesto el saco de boxeo de Rafa, un sillón viejo, la televisión y el reproductor. Una pila de películas de humor estaban en el piso a un costado del sofá, junto a ellas una caja de pañuelos desechables, el empaque de un litro de helado de vainilla y dos cucharas—Aquí podrás hacer lo que desees… ¿Estás molesta con mi hermano? Puedes golpear el saco todo lo que quiera ¿Estas triste y quieres desahogarte? Traje pañuelos desechables y el helado es de tu sabor favorito, y si simplemente quieres dejar de pensar todo eso, podemos ver un par de películas, seguro te harán reír—Dijo el chico señalando los diferentes objetos en el lugar—¿Tú hiciste todo esto?—Preguntó la chica limpiándose la última lagrimita que rodaba por su mejilla, la tortuga no dijo nada y solo desvió la mirada a su lado izquierdo para esquivar los ojos de Abril, quien después de esto dio unos cuantos pasos al interior del lugar—¿Por qué?—preguntó ella dándose vuelta para ver al chico que había regresado a posar su vista sobre ella de manera casi desafiante—¡Ya me cansé! sé que siempre tendrás a un tipo tras de ti esperando a que te fijes en él, pero sin importar quien sea al menos ya no será mi hermano. Ahora que Donnie ha aceptado que le interesa Cirse, ya no quise esperar a saber qué pasaba con Casey—La joven abrió grandes sus ojos azules al escuchar esto y sus labios se entreabrieron ligeramente por la impresión, era algo que realmente no esperaba. El joven continuó hablando mientras cruzaba los brazos y se recargaba en la pared—Me pareció tan irónico que Donnie se pusiera celoso de que yo pasara tiempo con Cir pero nunca dijo nada cuando yo estaba contigo, seguro le parecía absurdo—La chica pestañeaba atónita, no podía creérselo ¿Rafa estaba tratando de decir lo que ella creía? La sorpresa era tal que ni siquiera se movía—¿Qué no vas a hacer nada?—dijo él soltando sus brazos y caminando hacia el reproductor para poner una de las tantas películas. La pelirroja sonrió tiernamente mientras caminaba un poco insegura, finalmente tomó el litro de helado. No cabía duda, a él no se le daba eso de consolar a alguien, pero tampoco se podía negar que se había esforzado, y mucho. La joven suspiró y tomó las dos cucharas para después jalar a Rafa para sentarse junto a ella. Esto le parecía sumamente extraño, pero de alguna manera se sentía más tranquila que caminando por ahí sola llorando por lo que no fue, y aunque no sabía exactamente que como evolucionarían las cosas simplemente decidió no pensar mucho en ello, pues prefería darle una oportunidad a esa triste tarde gris para mejorar y tal vez convertirse en un día que ambos pudieran recordar con una sonrisa en los labios...
Cuando Cirse llegó a la guarida con Clea en la transportadora, que rara vez usaba, solo la recibieron Leo y Mikey. El de bandana naranja veía con ojos ilusionados al pequeño animalito que no mostró incomodidad cuando el más joven de los hermanos la sacó de su jaula para darle mimos y caricias—Estoy sorprendida, eres el primero al que no intenta arañar en la primera oportunidad—dice la chica de ojos violetas mientras entra al lugar para dejar la maleta y explica a los jóvenes algunos detalles que consideraba importantes de su querida mascota—Gracias por cuidar de Clea—dice ella con tono triste—Ella no es fácil de cuidar y lo sé, solo les pido que no la odien. Ella es un poco difícil, no le gusta dormir en otro lugar que no sea una cama, entonces sería bueno que la dejaras en mi cuarto Mikey, porque además detesta ensuciarse las patas o pasar por el piso mojado—El joven de naranja jugaba con el pequeño animalito— Es demasiado haragana y desconfiada, así que no creo que nunca quiera jugar contigo más de 20 minutos al día, pero si no puedes prestarle atención no te preocupes, dormirá todo el día. Tampoco dejes que juegue con tus manos, usa los juguetes o se acostumbrará a arañarte y morderte ¿Me entendiste Mikey?—dice la chica de cabello negro mientras entrega un ratón de juguete a la tortuga más joven quien asiente mostrando que entendió la instrucción mientras esconde un rasguño que la gatita ya le había hecho—Y lo más importante de todo, Clea es muy posesiva y celosa, tarda en tomarte cariño pero cuando lo ha hecho te defenderá con uñas y dientes, así que si llega a bufarle a alguno de tus hermanos cuando discutan es normal pero igual regáñala o pensará que está haciendo bien—Mikey levantó al animalito con mirada curiosa—Pero se ve tan dulce, no creo que pueda ser tan fiera—dijo mientras la abrazaba con cuidado, Cirse sonrió asombrada—No puedo creer que te deje abrazarla ¡ni a mí me permite eso!—Clea empezó a ronronear para la sorpresa de su dueña, Leo sonrió tiernamente y trató de acariciarla pero de inmediato Clea le bufó y le mostró los dientes como toda una fiera, Leo alejó rápidamente la mano evitando que la atemorizante gatita lo rasguñara—¡Clea!—la reprendió Cirse, el pequeño animalito se apresuró a resguardarse detrás de la tortuga pecosa—Wow eso tampoco lo había hecho nunca, siempre se escondía debajo de la cama…Creo que le agradas Mikey—la joven de cabello negro le regaló al muchacho una sonrisa y comenzó a guardar las cosas que había sacado de la maleta para la explicación para después encaminarse a ponerlas en su cuarto—¿Y Donnie ya está listo?—preguntó ella desde su habitación—Creo que ya, pero dijo que aun quería hacer algo antes de irse—contestó Leo mientras caminaba al cuarto de su amiga. La chica dejó bajo la cama la maleta y la transportadora—¿Entonces está en su laboratorio?—Preguntó ella sentándose en la cama, Leo se mostró inseguro de querer responder esa pregunta—N-no…salió a caminar con Abril—Cirse no dijo nada, solo suspiró y caminó a la puerta con la señal roja de "Stop" y dio un par de toquiditos—Bueno, creo que ya debo de irme ¿Puedo dejarte a ti los datos del avión? Quería entregárselos a él directamente, pero supongo que tardará— la jovencita de ojos violetas tomó un papel de su bolsillo y se lo entregó al mayor de los hermanos. Leo se dio cuenta de inmediato que ella parecía un poco triste—Claro…mmm creo que Rafa tampoco está, me dijo que iría con Casey—la chica sonrió—Entonces podrías también despedirme de él—Leo asintió y le revolvió el cabello a la joven en señal de cariño, ella dejó salir una risita juguetona y caminó para despedirse de Mikey quien ya se había quedado dormido abrazando a Clea—Creo que no podré despedirme de nadie hoy—dijo ella con cara de ternura al ver al ninja de naranja en el sillón—Bueno Leo, tengo que irme o no terminaré todo lo que tengo que arreglar antes del viaje—dijo ella mientras lo abrazaba rápidamente—Claro…Cirse, suerte y cuida mucho a Donnie ¿Sí?—la chica asintió dulcemente y se fue.
El resto de la mañana para Cirse transcurrió entre trámites, llamadas y arreglos. Ya se dirigía a abordar el avión privado. Había dado instrucciones precisas, nadie debía molestarla durante el vuelo, debían prepararse como si fueran a viajar 3 personas con todo y equipaje, además el avión debía estar disponible desde muy temprano, esto con el fin de dar el mayor margen para que Donnie pudiera escabullirse. La chica entró al fin a tomar asiento y no sabría si el plan había resultado sino hasta que ya estuvieran por despegar, que sería cuando su querido ninja se dejaría ver al fin, pero un detalle hermoso la hizo darse cuenta que él estaba ahí, el lugar completo olía a sándalo y no le quedó la menor duda que el genio se las había arreglado para subir.
Las instrucciones del capitán se dejaron oír y ella simplemente se colocó el cinturón, luego de quien sabe dónde Donnie salió y se colocó en el asiento junto a ella, los dos reían nerviosamente y en completa complicidad, como niños que acaban de realizar una travesura. El viaje sería muy largo, 18 horas, así que el avión estaba equipado con un sin número de cosas, pantalla gigante, videojuegos, una dotación de comida para 3 personas y por supuesto sillones que podían hacerse cama. Esta sería la primera vez que ellos pasarían tanto tiempo a solas, así que Donnie estaba un poco más nervioso de lo usual.
En cuanto estuvieron en el aire Cirse sugirió ver una película juntos, tardaron un rato en elegirla pero al final se decidieron por una trilogía de películas de terror. La chica de ojos violetas sirvió palomitas en un tazón y se acomodó junto a un nervioso Donnie que pensaba constantemente en cómo le diría lo que sentía por ella. Los primeros minutos fueron tranquilos pero después de un rato el joven de bandana morada vio a la chica hundida en el sillón con la cobija casi hasta los ojos y completamente pálida. En cuanto una de las escenas fuerte se presentó Cirse dejó escapar el primer grito de terror, Donnie estaba asombrado, ella siempre había sido tan valiente que no pensó que algo así la asustara, tal vez sería porque nunca había visto efectos especiales como esos, pero de cualquier manera ella estaba realmente concentrada en la película y aterrada. Él estuvo a punto de quitar el filme cuando ella se aferró a su brazo sin despegar los ojos de la pantalla. El chico sonrió y pensó que el que ella se asustara un poco no estaría mal.
Bastaron solo dos películas para que él terminara abrazando a la joven que miraba la televisión mientras se acurrucaba asustada junto al genio. No fue sino hasta que la tercera película terminó que la chica cayó en cuenta de lo cerca que estaba de él y se alejó algo nerviosa—P-perdón, es solo que…-ella estaba completamente sonrojada, el chico la interrumpió—Está bien, creo que tú nunca habías visto algo así ¿verdad?—la chica aun con la cara roja de vergüenza negó con la cabeza, el chico sonrió y le acarició la cabeza—¿Crees que podrás dormir?—ella miró a su alrededor y con un poco de duda asintió—T-trataré—dijo al final mientras seguía cubriéndose con la cobija, para Donnie ella se veía simplemente adorable, jamás pensó que en algún momento sentiría esa imperiosa necesidad de protegerla como si fuera el ser más frágil y delicado del universo—Perdón, no pensé que me asustaría tanto, es solo que quería que la primera vez que viera una película así, fuera contigo y como siempre estamos con los demás yo…-la chica miró al piso y eso fue suficiente para que la cara del chico de ojos cafés se pusiera roja como un tomate, así que en ese mismo instante comenzó a preparar el otro sofá cama para no tener que verla a los ojos—Bueno creo que ya es hora de dormir, mañana llegaremos a Seúl alrededor del medio día y con la diferencia horaria podríamos resentir el tiempo que no descansemos hoy—El genio comenzó a extender una cobija mientras dejaba salir una risita nerviosa, luego la chica habló tímidamente—Donnie, sé que es raro lo que te voy a pedir y entiendo si dice que no pero… ¿podrías quedarte en mi cama hasta que me duerma? Aun estoy asustada—la tortuga abrió grandes los ojos y volteó a verla con incredulidad, por un momento pensó que estaba bromeando pero al mirarla acurrucada en la frazada como un ratoncito asustado entendió que hablaba en serio, muy en serio. Guardó silencio pensando en qué debía responder, le preocupaba que al decir simplemente sí quedaría como un patán, pero era la primera vez que ella le pedía que se quedara a su lado y no quería negarse tampoco. Después de unos segundos de incómodo silencio la chica solo suspiró y puso el primer pie en el piso mientras mantenía la mirada baja—Creo que si fue raro ¿verdad?—ella sonrió con el rostro aun enrojecido y comenzó a preparar su cama. Se quitó la cobija de encima y entró al baño para ponerse la pijama—Donatello eres un idiota—dijo el joven en voz baja mientras comenzaba a quitarse las vendas, rodilleras y coderas. Cirse salió del baño aun con las mejillas sonrosadas por lo avergonzada que estaba, ni siquiera quería mirar al genio. Se acomodó para entrar en su cama y él la tomó de la muñeca—No, yo prefiero quedarme de ese lado, así cuando me vaya a mi cama me será más fácil encontrarla en la obscuridad—La chica lo miró sorprendida, él no la volteaba a ver y un ligero color carmesí se asomó sin querer en el rostro del chico. La joven de cabello negro se acomodó al otro extremo de la cama y el genio la siguió. Ambos se quedaron boca arriba mirando el techo, nerviosos pero curiosamente cómodos, unos minutos después Donnie giró la cabeza para ver si ella ya se había dormido—¿Estas despierta?—dijo él en voz bajita—Sí—contestó ella mientras se giraba hacia donde estaba el chico—¿Quieres platicar para conciliar el sueño?—dijo él volviéndose a mirar el techo de nuevo—Si no te molesta…-contestó la jovencita colocando su brazo debajo de su cabeza. El chico se acomodó en su lugar y comenzó a hablar —Tengo curiosidad de algo ¿Por qué no te sorprendiste cuando me viste por primera vez?—dijo él casi con miedo—¿Por qué habría de hacerlo? ya suponía que eras así, cuando me llevaste en tu espalda el día que te conocí pude tocar con mis manos tu caparazón, al principio pensé que sería solo una de esas costumbres de cargar cosas pesadas para entrenar, pero cuando me permitiste tocar tu rostro no me quedó duda de que eras un poco diferente—dijo ella con una ligera sonrisa en el rostro—¿Y no te asustaste?—preguntó intrigado el chico—No, tú me habías salvado la noche anterior y además curaste mis heridas, me parecía obvio que tenías un corazón dulce y bondadoso…¿Fue por eso que no querías decirme que eres una tortuga?—El chico se rio—¿Es tan evidente que traté de ocultarlo todo el tiempo que pude?—dijo el chico juguetón—Algo—contestó ella con un tono casi sarcástico—Eso y además son reglas de familia, tú sabes si todo el mundo supiera de nosotros, no forzosamente nos tratarían bien—El chico volteó a verla y ella mantenía los ojos cerrados, parecía que la plática estaba dando resultado—¿Y por qué en tu familia tienen tantas reglas para casarse?—dijo él tratando de disimular el interés, la chica sonrió—Hablando de las cosas raras de la familia… pues hace algunas generaciones, antes de poner todas esas reglas, hubo un pleito familiar muy fuerte por la herencia, fue tal la codicia que, según me contó mi abuela, uno de los hermanos perdió la cabeza y comenzó a matar a los demás ¿Demasiado dramático verdad? Por eso tenemos esas reglas, para asegurar que siempre exista solo un heredero del apellido Moo… Sé que suena absurdo pero hasta antes de conocerlos a ustedes siempre pensé que esas reglas eran realmente necesarias, pero ahora, viendo como son ustedes, lo unidos y entregados que son, pienso que mi familia debió de haber cometido un error muy serio para que eso pasara, solo que no sé cuál fue—dijo ella para luego bostezar—¿Estas más tranquila?—Preguntó Donnie en un tono muy bajo—Sí, gracias a ti—el chico sonrió—Dejemos de platicar para que puedas conciliar el sueño—la chica solo dejó salir un aja y siguió con los ojos cerrados.
Después de un rato Cirse se quedó profundamente dormida, Donnie la miró con atención, nunca la había visto dormir, se concentró en ver cada uno de los rasgos de su rostro. Era verdad: junto a ella se sentía cómodo, tranquilo y confortablemente adormecido. La admiraba por su valor y nobleza. Sabía perfectamente lo aterrador que podía ser hacerla enojar pero se preguntó cuanto más ignoraba de ella. Era completamente consiente de que realmente tenían muy poco tiempo de conocerse y seguramente aun había mucho que descubrir el uno del otro, pero algo a estas alturas le quedaba claro, se estaba enamorando perdidamente de ella, como nunca pensó enamorarse. Era algo tan natural que ni siquiera se dio cuenta a ciencia cierta cuando comenzó, pero ahora que lo sabía no quería que ella se fuera de su vida nunca. Suspiró y pensó en cómo se lo diría, pues en algo Abril tenía razón, todo tiene su momento y él no quería que las cosas salieran mal solo por dudar de nuevo. No quería estar unido a ella solo por tradiciones familiares, quería que tuvieran una relación real, quería poder besarla y sentirla entre sus brazos, quería pasar cada día a su lado, quería hacerla reír y que nunca más volviera a sentirse sola. De pronto la chica completamente dormida lo abrazó y una sensación cálida y dulce inundó su corazón, el apartó unos cuantos cabellos que se habían posado en su cara y la besó en la frente muy suavemente para no despertarla. Las horas pasaron y Donnie también cayó dormido, se sentía literalmente en el cielo, jamás en toda su vida había dormido tan tranquilo y profundamente. A su corta edad nunca pensó que sería tan feliz por poder dormir y despertar junto a esa chica que lo hacía sentir que podía hacer lo que fuera si ella estaba a su lado. Así, a miles de metros de altura el ninja comenzaba a soñar con lo que el futuro les deparaba y con las palabras exactas con las que declararía su recién descubierto amor.
Muchas horas después Cirse despertó de un agradable y profundo sueño, en cuanto empezó a tener conciencia de sí misma se dio cuenta de inmediato que estaba abrazando al joven de bandana morada, se movió despacio para no despertarlo "Perdón, no quisiste despertarme ¿verdad?" pensó la joven de ojos violetas al ver que el joven no se había ido a dormir a su cama. Hizo un gran esfuerzo por levantarse tan cuidosamente como pudiera para no despertar al chico que dormía profundamente. Sacó de una pequeña maleta un vestido y algunos utensilios para arreglarse, cuando llegaran a Corea ella debía de estar presentable y quería dedicar el mayor tiempo posible a Donnie cuando estuviera despierto. Entró al baño y empezó a arreglarse. Comenzó por recogerse el cabello en un chongo que posteriormente adornó con una peineta, se pintó cuidadosamente, era la primera vez que lo hacía y tuvo que desmaquillarse algunas veces y volverlo a hacer para que quedara bien, al final solo se puso un vestido morado ajustado hasta la cintura, la cual era remarcada por un bello cinturón en color negro con blanco y que caía suelto hasta arriba de las rodillas, esto hacía que lucieran mucho más que de costumbre sus perfectas piernas. Agregó solo un par de zapatos de piso en negro con violeta. Cuando salió Donnie seguía dormido y ella se admiró de que descansara tan tranquilamente, pero como no quería despertarlo solo tomó un libro y se puso a leer mientras miraba ocasionalmente al joven.
Aun medio dormido Donnie buscó con las manos a Cirse, pero al no poder sentirla abrió los ojos. La chica estaba sentada leyendo un libro y en cuanto ella notó que el genio despertó sonrió tiernamente, él pensó que se veía tan linda como un ángel así que no quiso ni moverse para no perder un solo detalle de ese hermoso momento. Nunca la había visto tan hermosa y jamás la vio usar algo que no fuera un pantalón, así que quedó impactado con su belleza y perfecta figura. Las palabras se le borraron de la cabeza y solo tragó saliva. Ella dejó a un lado el libro y se acercó a él. El chico comenzó a sudar y sintió su corazón acelerarse. La chica se inclinó a un lado de la cama—¿Quieres desayunar?—dijo ella con esa sonrisa de en sueño. Tenía razón, la vista era tan fácil de engañar, jamás notó que ella fuera tan perfecta hasta ahora. Asintió lentamente y la chica se paró para ir a buscar la comida
—Anda ven ¿O aun tienes sueño?—dijo ella mientras sostenía unos platos, el chico solo negó con la cabeza y se acercó—Nunca antes te vi usa vestido—dijo Donnie mientras tomaba un par de vasos—No me gustan, pero tengo que dar una fuerte impresión para que tomen las cosas en serio—Ella tomó una taza y comenzó a preparar el café que el chico de bandana morada tomaba todas las mañanas para después ponerlo en la mesa frente al chico—No suelo preparar mucho café, pero si no te gusta puedo prepararlo diferente—Donnie dio un sorbo a la bebida amarga y sonrió, el café realmente era malo, pero lo había preparado ella, así que no le importó mucho—¿Cómo serán las cosas cuando lleguemos a Seúl?—preguntó el chico mientras comía un pan con mantequilla, la chica caminó hasta su maleta y de ella sacó unas cuantas cosas que de inmediato entregó al joven. Una de ellas era una máscara blanca con rojo y negro que simulaba la cara de un zorro—¿Esta no es una máscara de Kitsune?—dijo él examinándola detenidamente—Sí, es la máscara que utilizarás en Corea—dijo ella mientras le mostraba también una túnica color negro con capucha—Así podrás competir frente a todos sin problemas, se darán cuenta que eres diferente, pero nunca sabrán cuanto, con suerte tal vez solo te consideren excéntrico—dijo ella en tono de broma mientras el chico se probaba la máscara—No es tan incómoda como pensé que sería—Donnie se quitó la máscara y luego se probó la túnica—Parece de buen tamaño—Cirse se acercó y le puso la capucha—Me preocupaba un poco no haber elegido bien, ahora solo espero que no estorbe a tus movimientos, no estás acostumbrado a usar estas cosas, así que en cuanto lleguemos a mi casa dedicaremos parte del día a practicar… hay casi lo olvido—buscó de nuevo en la maleta y sacó un par de guates pensados especialmente para la tortuga—Mira de este lado la tela es perforada y te permitirá tomar el bo con comodidad, pero del otro lado simula la división de los dedo de cualquier humano—El joven genio se los probó—De verdad crees que no notarán algo raro—preguntó el mientras movía las manos con las prendas puestas—No si el lugar tiene poca iluminación, yo soy quien decide las reglas del encuentro dentro de ciertos límites, así que he pedido una iluminación específica y también solicité que la pela fuera de estilo libre, para que puedas usar tus habilidades ninja sin que Kim Ha pueda alegar que estás haciendo trampa—El chico se quitó los guantes—Realmente pensaste en todo—dijo el dando un trago al café—Y por qué tu papá eligió a ese… muchacho—preguntó la tortuga con un tono de fastidio en la voz, Cirse se sirvió un poco de jugo—No sé, supongo que pensó que sería bueno que me acercara de nuevo a nuestras raíces coreanas o que alguien con tanto poder podría cuidarme, no sé, nunca me lo dijo—¿Y tú qué piensas de él?—dijo Donnie mientras daba otro trago al desabrido café, la chica tomo jugo y pensó un rato—No es mala persona pero tiene una personalidad difícil de sobrellevar, es demasiado engreído, estoy segura de que no guarda un gramo de humildad en todo su cuerpo. Aun así tiene un buen corazón, se comporta de esa manera solo porque es su manera de protegerse del mundo—el joven de bandana morada torció la boca, al parecer ella no tenía una imagen negativa de su prometido y eso lo hacía sentir incómodo, se preguntaba como podía llevarse bien con alguien que se negaba a dejarla elegir por sí misma con quien quería casarse—¿Cómo le dijiste a Abril que vendrías? ¿No se molestó?—preguntó de pronto la chica de ojos violetas y el genio casi escupe el café que acababa de tomar, tosió un poco—N-no, creo que no—la joven de cabello negro lo miró curiosa—¿Le dijiste lo del compromiso y eso?—Cirse se veía un poco apenada—N-no, no tuve oportunidad—dijo él recordando como su amiga pelirroja había prácticamente escapado cuando él le dijo que iría a Corea—Ya veo, supongo que es mejor así, de todas maneras será temporal—dijo ella con un leve toque de tristeza ¿Temporal? Pensó Donnie, él no quería que fuera temporal, tal vez había llegado el momento de hablar con su princesita coreana, buscó en su cinturón hasta que sus dedos tocaron con lo que buscaba—Cirse, hay algo que tengo que decirte—la joven lo miró atentamente mientras que el genio se acercó a ella nerviosamente—Sé que tenemos muy poco de conocernos, y que yo no soy precisamente la persona más normal de este mundo pero…—el corazón del joven empezaba a acelerarse, el chico iba a continuar cuando de pronto—Pasajeros en pocos minutos estaremos llegando al aeropuerto internacional de Seúl, pedimos que tomen asiento y ajusten sus cinturones para descender—dijo el capitán a través de las bocinas, la joven de ojos violetas miró por unos segundos al genio que parecía dudar continuar o esperar a un mejor momento, finalmente quitó su mano de su cinturón y le sonrió a Cirse—Vamos, tenemos que ponernos los cinturones—los chicos dejaron los platos y vasos en su lugar y tomaron asiento, mientras se acomodaban los cinturones la chica de cabello negro daba las últimas indicaciones al alto chico—En el aeropuerto te esperaré en la salida del lado norte, seguramente la familia Lee tendrá la "enorme delicadeza" de mandar a su chofer por mí, así que lo enviaré a él por mis maletas y mientras va por ellas nos escabulliremos con mi chofer, que ya nos estará esperando—dijo la chica tomando la mano de Donnie—¿Estas segura de que no estás preparándote para ser kunoichi? no pensé que fuera buena engañando a otros—dijo él en tono juguetón, la chica sonrió—Ese truco me lo enseño papá cuando era niña, no tienen nada de ninja—.
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Bueno, esto es todo por el día de hoy. De nuevo los invito a que me hagan llegar sus comentarios, todo se vale, tanto si les gustó como si no, y por supuesto que me encantaría recibir sus preguntas, dudas, sugerencias y críticas porque quiero esforzar cada día un poquito más para mejorar, no soy una escritora profesional pero quiero poner lo mejor de mi en cada capítulo. Gracias de nuevo por dedicar su tiempo a esta ya no tan pequeña historia y los espero en el siguiente capítulo. Besos a todos :P
