Bienvenidos al capítulo 16. Estoy emocionada, creo que la historia se ha desarrollado muy bien y aunque no soy muy buena con eso del humor, espero que no lo extrañen tanto. Me disculpo porque sé que no le hago justicia a las ocurrencias de Mikey, pero se bien que lo cómico nada más no se me da, así que por favor ténganme paciencia.

Como ya es tradición quiero agradecer a todos los que me han enviado Reviews, entre ellos ScarlettParker: qué bueno que tengas ya cuenta. Siempre me alagas con tus palabras, me esforcé mucho en este capítulo, espero que también sea de tu agrado y que logre sorprenderte nuevamente.

Komneid: Gomeeee por lo de Abril, no me odies por favor… sé que las cosas se ven difíciles para ella. No quiero decir mucho para no spoilear, pero creeme que trato de no son tan cruel con personajes que no me pertenecen, sorry, sorry

Bittersweet: Jajajaja es justo en este momento cuando necesitamos las habilidades de invención de nombres de Mikey, pero me alegra que te gustara el capítulo, por un momento temí que les aburriera pues casi todos eran personajes míos en el capítulo anterior y sé perfectamente que no son tan adorables como nuestras queridas tortugas n_n pero veo que no los aburrí y eso me hace muy feliz.

Yesenia000: Qué gusto tenerte como nueva lectora de este fic. Me alegra que el primer capítulo te resultara agradable y gracias por lo que mencionas respecto a como describo las habilidades de Cirse en el cap 4, sé que aun te falta un ratito para llegar hasta aquí, pero no podía dejar pasar la oportunidad de dejarte un mensaje como a todos los que hacen Reviews, ya es tradición.

Hillary: Un gusto volver a saber de ti, me emociona mucho que mi única lectora de habla inglesa me mande sus reviews. Efectivamente Kim Ha es todo un caballero. Creeme el honor de que tú seas mi lectora es todo mío.

Bueno pues dejemos la palabrería por hoy empecemos con lo bueno…

...

¿CELOS?

...

La mañana llegó tan tranquila como cada día, pero en esta ocasión, un agradable olor inundó cada uno de los cuartos, incluso antes de que el mayor despertara. Los jóvenes asomaron la cabeza desde sus respectivas habitaciones, primero Leo, luego Rafa, después Donnie y por último Mikey—¿Quién está cocinando si Mikey está aquí?—preguntó extrañado el mayor. El de morado entonces pensó que tal vez…

Corrió a la puerta y dentro de la cocina vio a Cirse preparando 6 platos cuidadosamente. El joven la miró quieto y callado, era casi como ver un sueño caminando en el mundo real, de pronto sus tres hermanos chocaron contra el genio, al no poder detenerse por lo rápido que iban. Cayeron todos al piso, unos sobre otros. La chica se rio divertida al ver a los cuatro jóvenes gritándose echándose culpas y tratando de levantarse.

Se acercó y extendió su mano al menor para ayudarlo a ponerse de pie—Lo siento Mikey, espero no te moleste que yo preparara el desayuno hoy, es que quería agradecerles todo lo que han hecho por mí—dijo la chica mientras el resto de los ninjas se levantaban. El menor la miró con recelo—Es la venganza porque Clea quiso irse a dormir conmigo ¿verdad?—dijo el menor algo desconfiado. Ella simplemente lo miró divertida y luego se echó a reír, le parecía divertido que el de bandana naranja pensara que ella podía molestarse por eso. Rafa caminó alrededor de la mesa—¿Pero qué preparaste?—preguntó él percibiendo el delicioso olor de uno de los platos aun humeantes. La joven de ojos violetas procedió a explicar—Es un platillo coreano que mi papá solía prepararme cuando era niña, de hecho Mikey te traje eso—dijo ella señalando unos pequeños frascos puestos en la alacena abierta—Son especies muy usadas en Corea y esto también es para ti—la chica puso en las manos de la joven tortuga un libro de cocina coreana viejo y desgastado—Era de papá, pero creo que tú le darás un mejor uso que yo—dijo ella sonriéndole a al ninja de naranja que miró emocionado el libro—¡En tú cara Rafa! ella me trajo algo y a ti no—dijo la tortuga pecosa mientras se escudaba detrás de la chica de la furia de su hermano—Pero sí le traje algo Mikey—anunció ella mientras miraba divertida como el pequeño le sacaba la lengua a su hermano mayor. Cirse se escabulló para tomar una caja roja puesta en la mesa, la cual le entregó al joven de ojos verdes—Es un conjunto de películas de acción coreanas, si no te molesta podemos verlas juntos—el chico sonrió de medio lado—Bien Leo, creo que eres el único del que no se acordaron en su viaje—dijo burlón el ninja de bandana roja—¡Cállate!—protestó el líder, y en el instante la chica extendió su mano hacia él mostrando un paño rojo que envolvía un conjunto de piedras muy diversas—¡Esto es…!—dijo el líder sorprendido—No son coreanas, son japonesas. Sé que las necesitarás para cuidar el filo de tus Catanas y me pareció un buen regalo, ojalá te gusten—El líder abrió grandes los ojos y las tomó ilusionado como un niño que acaba de conseguir el juguete de moda— ¡G-gracias!—dijo sonriente el de azul, Rafa hizo una sonora trompetilla. —¡Bahh… gran cosa! ¿rocas? ¿en serio? Te emocionas por cada tontería Bobonardo—luego se sentó a desayunar mientras veía las portadas de las películas. Donnie miró a su chica de ojos violetas cariñosamente y pensó que de seguro eso era lo que ella traía en esa pequeña mochila, pues fue lo único que trajo de cuando escaparon. —Cirse, veo que hoy tú has preparado el desayuno—dijo el maestro Splinter entrando a la cocina, la chica hizo una reverencia y el maestro contestó a esta, la chica se veía feliz pero un poco nerviosa—Sí, abonim, ojalá le guste—dijo ella tímidamente, aun no se acostumbraba decir esa palabra al hombre que ella veía casi como una leyenda. La dulce chica se sentó junto a su genio, quien discretamente tomó su mano por debajo de la mesa causando que ella se sonrojara ligeramente volteara a verlo con una enorme sonrisa en el rostro. Ambos se vieron con complicidad por un segundo y luego comenzaron a comer.

El desayuno pasó sin mayores complicaciones y el momento de hablar con Splinter había llegado. La joven de cabello negro se sentía un poco nerviosa, no sabía exactamente la razón de la reunión, pero seguramente era importante y referente a su compromiso con Donnie. Ambos entraron al dojo y tomaron asiento uno junto al otro frente al maestro—Hijos míos estoy feliz de que lograran su objetivo pero como padre hay algunas cosas que me preocupan—El hombre rata se mostraba serio y firme—No tomo a mal las costumbres de tu familia Cirse, en Japón también se acostumbran los matrimonios arreglados, pero mis hijos no han sido educados en esta tradición—dijo el padre con actitud severa—C-comprendo perfectamente—dijo la chica tartamudeando un poco por los nervios—Donatello, hijo ¿Has aclarado ya las dudas de tu corazón?— el hombre rata se dirigió al chico de bandana morada—Hi, sensei—dijo él con una leve sonrisa en los labios—¿Debo asumir entonces que su relación va más allá de un compromiso arreglado?—los dos jóvenes asintieron ante el cuestionamiento de su padre—En ese caso Cirse es importante que tomes en cuenta algunas cosas: mi hijo nunca tendrá una vida como los demás jóvenes, él, además de lo obvio, es un ninja. No pude mostrarse al mundo ante reflectores y flashes de cámara. Sé que tú eres una figura reconocida en el mundo humano y esto podría ser perjudicial para él si no eres cuidadosa y puede ser que un día debas de decidir entre quedarte a su lado, o continuar con tu vida en la superficie—el hombre calló un momento al ver la preocupación reflejada en el rostro de su hijo—Lo comprendo perfectamente Gyo Su y era algo que ya había pensado. Quiero que sepa que si alguna vez me veo obligada a decidir entre mi vida en la superficie y Donnie, lo elegiría a él—el chico la miró sorprendido, lo había dicho completamente decidida, sin dudarlo, sin inmutase y con total seriedad—¿También estás consiente que siendo un ninja es posible que un día alguna batalla salga muy mal y no regrese?—Cirse miró al piso conteniendo la respiración, su sedoso cabello negro cubrió una parte de su rostro—Sí, lo sé, pero el tiempo que pase con él, sin importar si es mucho o poco, lo agradeceré y me hará feliz—Donnie estaba asombrado de todo lo que ella estaba dispuesta a soportar, del gran alcance que tenía lo que sentía por él—¿También has pensado en el sacrificio que deberías de hacer en caso de decidir tener su propia familia? Sus hijos probablemente no sería humanos normales, si es que pueden tenerlos—dijo presionando aun más a la joven, la chica levantó el rostro—Estoy consiente abonim y si tengo la bendición de ser madre nada me haría más feliz que el que nuestros hijos hereden el espíritu y corazón de la familia Hamato sin importar como sean en el exterior—después de estas palabras el dojo quedó en completo silencio, Donnie nunca se había dado cuenta que estar con él implicarían más sacrificios que los que la propia familia de Cirse requería. De alguna manera le dolía saber todo lo que ella tendría que dejar por estar a su lado y aun así se mantenía firme, segura de que quería estar a su lado por sobre todo lo demás. El padre suspiró aliviado, mostró una mirada dulce y amorosa—En ese caso hijos míos no me queda más que dar mi consentimiento a su relación—dijo el maestro con una sonrisa complacida mientras se le quitaba un enorme peso de encima, al darse cuenta que su hijo no pasaría una vida en completa soledad, como en algún momento lo temió—Me alegra saber que estarán bien juntos. Ahora pueden retirarse, yo me quedaré un rato para meditar a solas—dijo él tranquilamente—la chica caminó y sacó algo de su mochila—Abonim he traído esto para usted—la chica extendió un libro hacia el maestro, quien lo tomó con curiosidad—Es la historia de algunos clanes ninja, está en coreano, pero en esta sección encontré algo que pensé que le gustaría conservar—Al final un conjunto de fotografías mostraban a su amada Tang Shen en el día de su boda y en una foto adicional estaba la pequeña Miwa, el hombre pasó las manos por las imágenes impresas apenas rosandolas. La chica le sonrió y dejó el libro entre sus manos. El hombre rata miró con nostalgia las páginas para luego volver la mirada a la chica—Es mi forma de darles las gracias por todo lo que han hecho por mi—Ella sonrió y el maestro le correspondió a la sonrisa, después los dos jóvenes salieron en silencio del recinto.

Apenas salieron del dojo, Donnie tomó de la mano a la chica y la jaló con rapidez para entrar juntos al cuarto de ella—¿Qué pasa?—preguntó la chica cuando el joven prendió la luz, cerró la puerta tras él y la abrazó tiernamente—solo quería estar abrazarte un momento—dijo él mientras recargaba su cara el hombro de la chica, luego la tomó por la cintura, la levantó y le dio algunas vueltas emocionado y la dejó en el piso de nuevo—Te amo—dijo tiernamente y la inclión para atrás, ella le sonrió y se besaron tiernamente—Yo también te amo Donnie—dijo ella acariciando con dulzura su mejilla—Pero debo irme, hay algunas cosas que tengo que hacer—dijo la chica muy a su pesar el chico asintió resignado y la abrazó una última vez. La joven de ojos violetas se despidió y salió de la guarida rumbo a su departamento. Después de eso el genio se encerró en su laboratorio para comenzar a trabajar.

Abril llegó alrededor de las 4:00 de la tarde a la guarida. Leo y Mikey la saludaron acomodados en el sofá así que la chica se sentó junto a las dos tortugas—¿Qué hay chicos?—pregunto la pelirroja mientras se acomodaba—Hola Abril ¿Y Casey?—preguntó el mayor de los hermanos ella suspiró y dijo con tono molesto–Lo castigaron de nuevo, ahora por romper un vidrio de la dirección—la chica de ojos azules cruzó los brazos y resopló. Leo sonrió ante la actitud de su amiga—Que mal—La tortuga más joven siguió viendo la tele cuando recordó algo—Oye Abril ¿No vas a ir a saludar a Donnie?—pregunto Mikey mientras que Clea se acorrucaba para dormir en un huequito de su caparazón Abril se mostró sorprendida, hasta donde ella sabía su mejor amigo llegaría ese día pero por la tarde—¿Ya regresó?—dijo ella evidentemente sorprendida—Sí, llegó anoche. En estos momentos está en su laboratorio—contestó el líder.—Ahh… ¿Y Cirse?—preguntó la chica para tantear terreno –Dijo que tenía cosas que hacer en su departamento, se fue hace varias horas ya—contestó el mayo despreocupado. La chica miró la puerta del conocido laboratorio, dudó por un unos momentos, pero al final decidió ir. Tocó la puerta despacio, casi esperando que Donnie no la escuchara, no estaba segura de poder ver de nuevo esos ojos cafés y esa sonrisa dulce sin sentir que se le iban las fuerzas al piso. Esperó nerviosa a que el joven de bandana morada atendiera y cuando estaba a punto de retirarse, la tortuga abrió despacio. Al fin pudo verlo después de tanto tiempo y su corazón dio un pequeño brinco, obviamente lo que sentía aun estaba ahí, vivo, fuerte e insoportablemente intenso—Ho-ola—dijo tartamudeando por primera vez frente al genio, desde que se conocieron—¡Abril!—dijo el chico de ojos cafés ante ese saludo inesperado—Pasa—contestó él abriendo aun más la puerta—No… no yo… es que… no quiero interrumpirte…solo…t-te quiero… es decir…¡quiero saludarte!... sí, eso…solo quería saludarte… jeje…Hola—dijo ella con una sonrisa nerviosa. El genio la miró un poco desconcertado y sin decir absolutamente nada—Bueno, yo… regresaré con Leo.—dijo señalando al mayor de los hermanos mientras se preparaba para dar media vuelta, sin embargo quiso decir algo antes de irse—Donnie si te desocupas más tarde y quieres platicar o hacer algo… estaré poro aquí—dijo ella al fin con un tono ligeramente más tranquilo y luego comenzó a caminar al sillón sintiéndose completamente tonta después de tartamudear de esa manera, no obstante, la tortuga detrás de ella dijo algo que la detuvo en seco —¿Segura que no quieres ayudarme? voy a hacer un experimento de química que creo que sería interesante para ti—La chica volteó de inmediato mirando a su mejor amigo con ojos ilusionados—¿De verdad puedo?—El chico asintió y ella regresó rápidamente a la puerta que él ya había abierto para dejarla pasar. Leo miró la escena sentado desde el sofá y se preguntó si Donnie estaba tomando la mejor actitud respecto a Abril… internamente se reprendió a sí mismo, era la vida privada de su hermano y tal vez ya había sido demasiado entrometido en cuanto a eso. Trató de no preocuparse y siguió viendo la televisión.

Unos minutos después el ninja de las sais salió al fin de su cuarto—¿Ya se fue Abril?—preguntó Rafa sentándose en el sillón junto al líder—No, está en el laboratorio con Donnie—el de rojo hizo una mueca de molestia ¿Cómo era posible que después de lo que su hermano le dijo a la pelirroja ella se metiera en su laboratorio a la primera oportunidad y ni una vez había ido a buscarlo a él a su cuarto? No había mucho que pudiera hacer así que caminó hacia la cocina bastante molesto—¿Hay palomitas?—dijo el chico de ojos verdes cortante y de mala gana—Sí, están abajo—contestó el líder. El chico temperamemtal sacó un paquete para prepararlo, después de todo Cirse llegaría más tarde para cumplir su promesa de ver las películas que le regalo, y parecía que la familia completa se les iba a unir. Después de eso ella discutiría con Leo si ahora al fin podría acompañarlos al patrullaje, pero era prácticamente un sí seguro. Abril, sin estar tan preparada, ya había ido algunas veces y era evidente que Cirse tenía mejores habilidades de pelea que la kunoichi en entrenamiento. Rafa consideraba que al menos a la chica de ojos violetas no tendrían que estarla cuidando como si fuera una niña pequeña tratando de demostrar que ya había crecido, y que Donnie no estaría tan ocupado tratando de cuidarla, como pasaba con la pelirroja.

En el laboratorio Donnie se concentraba en terminar algunas pruebas mientras Abril le ayudaba—Pensé que tardarían más en regresar—dijo la chica de ojos azules mientras que Donnie colocaba un poco de su pegamento especial sobre dos metales diferentes—Tuvimos que regresar antes de lo planeado, aunque realmente no fue mucha la diferencia—contestó el genio mientras observaba entusiasmado como los metales se habían adherido el uno al otro en un instante— ¿Y cómo les fue en Corea?—preguntó la chica pelirroja observando disimuladamente a Donnie—Bien, solo hizo falta un poco de estrategia y la ayuda de la física—contestó el genio distraído en los químicos que mezclaba cuidadosamente con ayuda de una pipeta—¿y a qué fueron?—preguntó ella tranquilamente, el chico le entregó algunas cosas a su amiga y le dio algunas instrucciones—¿Podrías agregar el sulfato de amonio en aquella solución? Solo tres gotas, eso será suficiente—la chica tomó un gotero de la mesa y se acercó a la mezcla. Llenó el pequeño tubo del gotero y se dispuso a agregar la cantidad indicada –En realidad fui a ayudarle a Cirse a…—"Uno…dos…" contaba en su mente la pelirroja para no interrumpir lo que le estaba contando el joven de ojos cafés—…a romper su compromiso—dijo él al fin y de pronto la chica dejó de prestar atención al conteo de las gotas, su boca se abrió ligeramente, sus ojos se volvió a ver a la tortuga con actitud sorprendida y para finalmente dejar caer el gotero completo en la mezcla sin darse cuenta.

Pasaron un par de minutos en completa tranquilidad y silencio en la guarida de las tortugas cuando de pronto una explosión se escuchó en el laboratorio del genio. Abril y el chico morado salieron sucios y humeando—Lo siento Donnie, me distraje un segundo y luego…¡De verdad lo siento!—el joven ojos cafés tosía constantemente mientras negaba con la mano—No te preocupes—tosió descontroladamente de nuevo. Los tres hermanos se aproximaron rápidamente para saber si todo estaba bien— ¿Donnie otra vez? ¡No tienes ni 24 horas de haber llegado y ya causaste otra explosión!—dijo el mayor reprendiendo a su hermano—No fue él, fui yo—dijo avergonzada Abril—¡Wow, Donnie, ahora sí te superaste a ti mismo! No pensé que eso de hacer explotar las cosas fuera contagioso—dijo con actitud burlona el de ojos verdes echándose a la boca una de las palomitas de maíz que acababa de preparar. La chica de ojos azules fulminó a Rafa con la mirada y luego guio al genio al sofá para que pudiera descansar—¿Necesitas algo Bro?—preguntó el menor de los hermanos, el chico de ojos cafés seguía tosiendo y con dificultad al fin pudo decir una palabra—Agua—el de bandana naranja corrió despavorido para traer lo que le habían pedido. En cuanto el genio tubo el vaso en sus manos lo tomó de un solo trago, tosió un poco más y luego respiró aliviado. El menor de los hermanos pasó sus ojos de la pelirroja a su hermano de bandana morada y de regresó—Pero si fue Abril la que causó la explosión ¿Por qué Donnie fue el más afectado?—preguntó Mikey en un destello de genialidad. La chica miró apenada al piso—Es que él… me protegió de la explosión—dijo ella tristemente. Rafa volvió a fruncir el ceño, no le gustaba esa manía de su hermano de ser el caballero en brillante armadura que rescata a la damisela en peligro, Leo se preocupó un poco, pero prefirió no decir nada.

Cirse llegó en ese momento y al ver a todos en la sala se acercó curiosa—¿Qué pasa?... ¡Abril Hola!—dijo ella dibujando una enorme sonrisa al ver a la aprendiz de kunoichi mientras caminaba hacia el grupo—Nada Cir, solo otro experimento de Donnie que explotó—dijo Rafa mientras miraba fijamente a Abril—¿Qué?—dijo la chica de ojos violetas mientras se apresuraba a acomodarse junto a su genio—¿estás bien?—dijo ella visiblemente preocupada, era irónico pero a Donnie le encantaba que lo mirara así y no podía evitar sonrojarse—S-sí, estoy bien, no te preocupes—dijo él mirándola a los ojos, la chica de cabello negro le sonrió tiernamente y Abril no pudo evitar torcer la boca. Rafael aun miraba a la pelirroja consumirse en celos, así que le puso el tazón de palomitas enfrente y miró a otro lado con actitud de fastidio. La chica de ojos azules entonces se dio cuenta que estaba siendo demasiado obvia, tomó el tazón de palomitas y comenzó a comer—Cirse ya que llegaste y mi hermano necesita descansar después del desastre que ocurrió en su laboratorio ¿Te parece bien si iniciamos con la tarde de películas?—Sugirió Leo un poco más serio de lo usual—Claro, me parece bien Leo—dijo ella con una sonrisa tierna.

Cirse se quedó sentada a un lado de Donnie y Rafa se fue al otro sillón, junto a él se sentó Leo y a otro lado Abril, Mikey se acomodó en un cojín en el piso con actitud infantil, aquella fue una gran película, la chica de ojos violetas la veía emocionada, Abril en cambio estaba sumamente inquieta. La joven veía con molestia como el genio ocasionalmente desviaba su mirada para ver a la chica de cabello negro, que estaba completamente absorta en el filme. Finalmente recargó la cabeza en Rafa que abrió grandes los ojos al notar esto, el chico de bandana roja miro a la joven de ojos azules y notó enseguida que miraba fijamente a su hermano aun cuando estaba recargada en su hombro, rodó los ojos con fastidio y simplemente se hizo hacia adelante de súbito provocando que la pelirroja tuviera que reincorporarse en su asiento.

La película terminó y Cirse estaba maravillada, era como una niña pequeña, seguramente todos esos años sin ver le daban un toque de inocencia en cuanto a películas se trataba, estaba emocionada y eufórica por los efectos especiales, tanto que lucía una amplia sonrisa y escuchaba atenta como Donnie explicaba los métodos utilizados para conseguir ciertos trucos en el cine. El menor sugirió—¿Y si vemos otra?— al ver a su amiga completamente emocionada, Rafa se puso de pie—No gracias, estoy cansado—dijo volteando a ver a la pelirroja y luego se dirigió a su cuarto—Cirse se preocupó un poco, él siempre había tenido una mala actitud, claro, pero sintió esa expresión algo extraña. Estuvo a punto de ir tras él cuando Abril se le adelantó. La chica de ojos violetas volteó a ver a Leo con expresión de duda, el líder simplemente se encogió de hombros. La chica suspiró y luego pensó en hablar de un tema que tenían pendiente— ¿Oye Leo y sí podré acompañarlos hoy al patrullaje?—el chico de azul pensó un momento más, aunque ya tenía su respuesta—Si prometes seguir mis instrucciones, está bien, pero debes ser cuidadosa—la chica asintió feliz, dos de sus dedos dibujaron un círculo a la altura de su corazón—Prometido osado líder—dijo ella de forma juguetona.

El ninja de rojo entró rápidamente a su cuarto y empujó la puerta para que se cerrara tras él, pero el pie de Abril detuvo la trayectoria, la joven entró al cuarto del chico temperamental sin pedir permiso y cerró la puerta— ¿Estás bien?—preguntó ella. El chico dejó salir un "ash" de su boca y se sentó en su cama—Nadie te invitó a entrar ¿Sabes?—dijo con el ceño fruncido—L-lo siento, es que… no sé por qué, pero siento que debería disculparme—dijo ella y entonces el de ojos verdes sí explotó, se puso de pie y de manera amenazante comenzó a caminar hacia la chica—¡QUE NO SABES POR QUÉ!—le dijo en un grito casi ahogado a la chica de ojos azules con una evidente rabia en la mirada—YO NO SOY COMO DONNIE O CASEY COMO PARA PERMITIR QUE ME USES PARA DARLE CELOS A ALGUIEN ¿ENTENDISTE?— dijo Rafa con un tono atemorizante por la furia reflejada en sus ojos verdes. La chica se replegó asustada hasta la puerta, él nunca le había hablado así—yo…yo… lo siento, no fue mi intensión—dijo ella ya con los ojos cerrados y visiblemente asustada. El chico la tomó por el brazo, la jaló para poder abrir la puerta y luego la sacó de su habitación. En cuanto él cerró se escuchó el inconfundible sonido del seguro de la puerta. La pelirroja estaba temblando y no pudo moverse por unos minutos. Trató de calmar su acelerado corazón, miraba a los lados y se preguntaba si los demás habrían escuchado la discusión, asumió que no porque nadie parecía venir, así que simplemente se encerró en el baño en donde sin entender por qué comenzó a llorar. Ese definitivamente había sido un mal día.

Los minutos pasaron y ni Rafael ni Abril regresaban, Donnie había decidido regresar a limpiar su laboratorio antes de irse a patrullar, Cirse quiso acompañarlo pero él insistió en hacerlo solo. Después de unos minutos de jugar con Clea y Mikey las cosas no parecían mejores, así que se puso de pie y se encaminó al cuarto con la marca roja en la entrada. Tocó despacio, bien conocía el temperamento de Rafa y no quería molestarlo aun más de lo que ya era evidente que estaba o interrumpir si estaba hablando con Abril algo delicado—Rafa soy yo ¿Puedo pasar?—nadie le contestó pero pudo escuchar como quitaban el seguro por dentro, la chica abrió solo un poco la puerta con cautela y de inmediato sintió como la jalaron rápidamente desde adentro—No me gusta que me espíen, entra o deja de ver desde la puerta—dijo Rafa. Ella entró callada y se quedó a la mitad de la habitación. Era evidente que su amigo no era ni remotamente tan ordenado como ella, por ello buscó un lugar donde no hubiera tantas cosa en el piso. El chico pasó junto a ella y se sentó en la cama—¿Debería preguntar qué te pasa o mejor me quedó solo aquí calladita?—dijo la joven tratando de generar empatía. Rafa solo rodó los ojos y torció la boca, parecía estar haciendo un gran esfuerzo para no explotar de nuevo en furia. Cirse solo suspiró y se sentó en el piso callada, no diría nada si es que él no quería hablar—¿Por qué veniste? ¿Qué quieres?—preguntó el chico de bandana roja molesto y usando un tono de voz alto. La chica se encogió de hombros—No sé, solo quería venir a verte, saber si estabas bien—dijo ella recargándose ligeramente hacia atrás, sabía perfectamente que pisaba terreno peligroso así que trataba de ser cuidadosa para no ganarse un montón de gritos de furia—¿No me ves? Estoy bien ¿Ya te vas?—dijo él gruñón aun usando un tono de voz alta—Ok, sí…ya me voy, disculpa la molestia… y si después quieres hablar estaré afuera—La chica se puso de pie y empezó a caminar a la puerta—Cir…gracias por venir—dijo él cuando la chica ya había puesto la mano en la perilla, la joven se quedó parada unos segundos y luego regresó para darle un inesperado abrazo al chico de ojos verdes—Para eso están los hermanos ¿Recuerdas?—le dijo ella en voz baja para después soltarlo y salir de ahí. Rafa se tiró en su cama mucho más tranquilo y sonrió pensando que no esperaba que ella se tomara tan en serio eso de ser su hermanita pero su visita le hizo sentir mejor.

La joven de ojos violetas salió de la habitación de Rafa con una sola pregunta en la mente "Si Abril no estaba con él entonces ¿Dónde estaba?", se quedó parada en el pasillo observando el lugar y pensando qué pudo haber pasado. Tal vez el chico de los ojos verdes le había cerrado la puerta en la cara a la pelirroja y ella también enfureció, después de todo Abril no se caracterizaba por tener un carácter suave y apacible ¿Podría haber ido al dojo a desquitar el enojo? La chica de cabello negro caminó al primer lugar que se le había ocurrido para buscarla, sin embargo no la vio ahí. Caminó despacio por el resto de la guarida con los ojos cerrados tratando de escucharla, tal vez solo necesitaba esforzarse un poco más. Finalmente escuchó un sollozo ahogado al otro lado de la puerta del baño…¿Estaba llorando? ¿Abril? Ella no era precisamente una chica frágil ¿Qué pudo haber pasado entre Rafa y ella como para que la hiciera llorar? Por más que buscaba alguna situación más bien pensaba que la pelirroja y él terminarían gritándose el uno al otro. Se sentó afuera esperando a que la chica saliera y sin querer escuchó algo que no se esperaba—¡Realmente lo siento Rafa!—dijo ella en un sollozo triste y lleno de sentimiento. En ese momento la voz de Leo se escuchó firme por la guaría—Es hora vámonos al patrullaje—Cirse se sobresaltó, no quería pasar por fisgona, así que se alejó tan silenciosa como pudo de la puerta escondiéndose un poco en la obscuridad. Abril tardo unos minutos y al fin salió con la cara lavada, la chica de ojos violetas esperó y luego se encaminó para reunirse con los demás. Mikey iba ya en camino para buscar a Cirse cuando se encontraron. Todos estaban ya esperando, la joven de ojos violetas se mantuvo atenta a la interacción entre el ninja de ojos verdes y la pelirroja, ambos se mantenían a distancia y se evitaba activamente, lo cual le parecía muy extraño.

Las habilidades de Cirse para hacer los saltos y piruetas que practicó con Donnie en Corea aun no eran tan buenos como hubiera querido, pero definitivamente tenía menos dificultades que Abril, a quien Donnie amablemente ayudaba. La chica de ojos violetas trataba de controlar sus emociones y racionalizar las cosas ¡Claro que él la ayudaría! después de todo, su amabilidad era una de sus más hermosas cualidades, y definitivamente la pelirroja necesitaba más ayuda que ella… además ellos eran amigos. De pronto un mal paso la hizo resbalar en una cornisa y sintió como su cuerpo era incapaz de volver a recuperar el equilibrio, seguramente hubiera caído de no ser porque Rafa la sujetó del brazo y la jaló hasta que estuviera a salvo—Si te caes vas a manchar la banqueta—dijo él con su clásica sonrisa torcida y ella respiró aceleradamente después del susto que se llevó—Perdón, aun soy algo torpe—dijo ella poniéndose en pie—No te preocupes, para eso están los hermanos ¿no?—dijo el para después voltear a ver hacia atrás a Donnie completamente concentrado en ayudar a la chica de ojos azules a saltar, retiró la mirada con una expresión de desagrado y continuó bajando el ritmo para estar pendiente de la que ahora consideraba su hermanita—¿Oye Cir y cómo van las cosas con Donnie?—preguntó la tortuga de bandana roja con cierto recelo, la chica lo volteó a ver algo extrañada—Pues…bien…creo—dijo con una sonrisa inocente—¿Entonces por qué pasa tanto tiempo con Abril?—dijo él con fastidio. La chica de ojos violetas lo volteó a ver aun más extrañada—Pues… no sé, son amigos, supongo que es normal ¿No?—contestó ella un poco apenada, pues bien sabía que debía hacer un esfuerzo por no dejarse llevar por sus propios demonios.

El chico frunció el ceño un instante, Cirse lo notó y pensó en tocar el tema—¿Qué pasa contigo y Abril?—preguntó ella—Nada ¿Qué habría de pasar?—contestó él con actitud arrogante—No sé…me da la impresión de que se están evitando el uno al otro—comentó la chica mientras brincaba de una azotea a otra y se rodaba en el piso para no poner demasiada presión en las rodillas—No, es tu imaginación—dijo Rafa con un tono de disimulo muy malo—Aja—contestó Cirse con el mismo tono falso—¿Quién te crees ahora? ¿La psicóloga de la familia?—dijo el chico mientras le tocaba la frente fuertemente con uno de sus dedos, ella le hizo una mueca y le mostro la lengua—Búrlate, pero algún día descubriré que se tren ustedes dos—dijo ella—¡No sea metiche!—contestó él—Es mi trabajo como hermanita ¿no?—Rafa le sonrió de medio lado y ella simplemente le hizo una mueca chistosa.

De pronto un montón de Robopies los emboscaron. Leo y Mikey iban más adelante pero Rafa pudo ver como Perrera y Karai salieron a su encuentro. —Wow, ese es un perro muy grande—dijo Cirse que nunca había visto a Bradfor—Sí, y se dice a sí misma kunoichi—contestó Rafael refiriéndose a la hija de Destructor. Más atrás Xever había interceptado a Donnie que se había interpuesto entre su enemigo y la pelirroja— ¿Piernas metálicas? ese es el que…—dijo ella mientras que pasaba rápidamente su mano por el sitio donde estaba su cicatriz—Reagrúpense en el punto donde están Cirse y Rafaél—se escuchó la instrucción del líder que peleaba con seguridad contra la experimentada Kunoichi. Mikey se columpió por una de las escaleras de servicio para golpear a Perrera con mayor fuerza, Leo perdió una de sus catanas contra la seductora chica y Cirse se esforzaba por ayudar lo más que pudiera a un experimentado Rafael, quien parecía agradecer poder desquitar su frustración contra esas chatarras—Vamos Cir, no quiero una hermana debilucha—dijo él—Haré lo posible por evitar que me desconozcas—dijo ella al tirar patadas precisas que enviaron a más de un enemigo a volar por los aires. Abril sacó su arma y empezó a pelear sin embargo la oleadas de Robopies seguían llegando, además ella parecía desgastada. Mientras Donnie peleaba contra Xever, había demasiados enemigos y eso estaba retrasando su avance hacia el punto de encuentro. Leo y Mikey al fin lograron reunirse con la chica de ojos violetas y el ninja de rojo. Algo interesante llamó la atención de la kunoichi: un dije plateado demasiado interesante para ignorarlo, el cual brilló con la poca luz artificial que había. Ese símbolo no podía significar otra cosa más que esa chiquilla era especial para alguno de los hermanos y Karai quería saber para cuál de ellos. De inmediato eliminó al ñoño del bo, todos sabían que él quería a la pelirroja caprichosa, ya solo le quedaban tres en la lista, el infantil pecoso no parecía tener la suficiente madurez para fijarse en una chica que no estuviera en un videojuego, tal vez el salvaje de las sais o quizá… en ese momento Cirse ejecutó una de las katas que había aprendido después de tantas horas de práctica con Leo, y Karai distinguió de inmediato esos movimientos como los del ninja de azul. Eso la molestó— ¿Leo ahora sales con niñas bobas?—preguntó algo molesta la Kinoichi—¿Qué?—preguntó él confundido, pero después de analizarlo un segundo comprendió a qué se refería la chica—¡Oh eso…!—contestó el líder sin sacarla de su error y sonriendo pícaramente. Pensó en seguir con el engaño, así que eligió con cuidado sus palabras—No es boba, te sorprenderían sus habilidades, además es muy dulce—dijo con toda la intensión de dar a entender otra cosa. Karai frunció el ceño, gruño ligeramente y se lanzó al ataque molesta—¿Entonces tú y ella son…?—Preguntó directamente la mujer—¿Es linda no?—Leo esquivó la pregunta divertido al ver a Karai molesta, tal vez ¿celosa?—Si te gustan del tipo aniñado tal vez—contestó ella con un tono molesto—¿Tú crees? yo pienso que sus ojos violetas son impactantes—dijo Leo sonriendo muy divertido hasta que la chica puso todas su fuerzas para derribarlo. Sacó su fukiya(lo equivalente a la cerbatana) y disparó un dardo contra la taekwandoin. Rafaél, que había estado observando de reojo la pelea de su hermano, se movilizó de inmediato para quitar a la chica de cabellos negros de la trayectoria del ataque y cayó al piso con ella. Leo atacó a Karai increíblemente asustado por lo que acababa de hacer. Cirse abrió los ojos en el piso completamente confundida ¿Por qué rayos Rafa la había derribado? De pronto escucharon un grito de Abril, la chica de ojos violetas se levantó alarmada y un dolor agudo se instaló en su corazón al ver a su Donnie tendido en el piso sin moverse con un dardo envenenado en su hombro—¡No Donnie!—dijo la chica de ojos violetas y de inmediato corrió atléticamente hasta donde estaba él. Rafa estuvo a punto de salir tras ella pero Perrera se interpuso en su camino. Leo dio instrucciones nuevas—Mikey y Abril llévense a Donnie. Cirse, Rafa y yo los cubriremos. La chica de ojos violetas apartó a Xever con un fuerte golpe de su bo en una de sus agallas, esto lo hizo retroceder y quedar inmóvil por el dolor momentáneamente—¡No te atrevas a tocarlo!—dijo ella con una actitud fuerte e imponente. Mikey cargó rápidamente a su hermano en las espaldas y se escurrió junto con Abril entre las sombras. El pez gigante trató de interceptarlo pero fue incapaz de burlar a la chica de cabelló negro que le propinó un par de golpes furtivos—¡Voy a hacerte Sushi!—dijo ella completamente molesta—¿De verdad nena? Me sorprende que sigas viva después de nuestro último encuentro—La chica lo atacó rápidamente, asestando un golpe en su estómago que lo hizo doblarse—Cállate y pelea, quiero derrotarte rápido para ir por mi verdadero objetivo—Cirse había cambiado por completo su actitud, se veía fría y calculadora, por un momento Xever sintió algo parecido al miedo pero luego se repuso pensando que esta fue la chica a la que había apuñalado hace ya algún tiempo, era buena, pero no lo suficiente—No seas petulante niña—dijo el atacando con sus navajas, pero ella lo esquivó rodando por el piso y atoró su bo en las mangueras que llevaban agua a sus agallas para que tuviera oxígeno, después con un movimiento firme las jaló para desconectarlas. El agua comenzó a salir mojando el piso y la ropa de la chica. El enorme pez calló al piso tratando de reconectar sus mangueras pero la chica las pisó, evitando también así que se siguieran vaciando—Agradece que ni mi maestro, ni mi padre me enseñaron a odiar—golpeó a su enemigo con mucha fuerza, la suficiente para dejarlo inconsciente y luego volvió a conectar las mangueras, rompió de una patada su pierna izquierda y luego se dispuso a ir con Rafa y Leo. El ninja de rojo veía sorprendido como su dulce hermanita le había dado una paliza a aquel peligroso enemigo, seguro algunos cables se le habían desconectado después de ver a Donnie así. Lanzó un par de golpes con sus sais y luego entró en una vieja fábrica. La chica subió a la azotea con un aura aterradora. Miró fijamente a la kunoichi, se abrió paso entre los pocos robopies que quedaban y tiró una serie de ágiles golpes a la peligrosa dama quien esquivó con dificultad el ataque por enfrentarse a Leo y a Cirse al mismo tiempo. La seductora mujer vio a la joven de ojos violetas con desagrado—Xever es un inútil por dejarse derrotar por un artemarcialista de exhibición como tú—la joven de cabellos largos continuó atacándola fieramente—¡Te demostraré lo que esta muñeca de exhibición pude hacer cuando te metes con lo que le importa!—Karai se mostró segura, no permitiría que esa niña la intimidara. Cirse fijó su vista en un recipiente que colgaba de la cintura de Karai —Niña tonta, te arrepentirás de haberte puesto en mi camino—dijo la kunoichi mientras llenaba el aire con los polvos cegadores de aquel recipiente. Leo guardó distancia para evitar caer en la trampa de Karai, pero Cirse continuó. La kunoichi sonrió pensando que derrotarla ahora sería muy fácil. Los polvos le cayeron encima a la chica de ojos violetas que tomó por sorpresa a su adversario al seguir atacando aun cuando no podía ver nada y los ojos le dolían. Cirse soltó su bo y tiró un par de patadas que Karai esquiaba con singular agilidad—¿Pero cómo? no deberías de poder pelear en ese estado— expresó la mujer de pesado maquillaje, pero la joven de cabelló largo simplemente aumentó la velocidad de ataque hasta que finalmente una patada dio justo donde Cirse quería: el contenedor de saló volando dejando salir su contenido y cubriendo por completo a las dos chicas. La kunoichi se llevó a mano a los ojos tratando de evitar que el polvo la cegara, pero ya era tarde—Touché—dijo Cirse dijo esta palabra entre cortada mientras caía al piso de rodillas completamente agotada, respirando agitada y exhausta por el esfuerzo que le tomó llevar el ritmo de la kunoichi por esos breves instantes. Le dolían los pulmones y le costaba trabajo jalar aire, pero había cumplido su objetivo. Cirse pudo escuchar como Leo combatía con la Karai. Definitivamente la Taekwandoin no hubiera podido derrotarla, pues aun sin tener la facilidad de pelear cegada, la contrincante dio batalla al mismo líder— ¿Cir estás bien?...¡Tu brazo!—Escuchó finalmente ella de los labios de Rafael. Ella aun respiraba agitada, estaba muy débil y una profunda herida hacia que brotara sangre de su brazo izquierdo. Seguramente Karai había logrado herirla pero la chica de cabello negro ni siquiera se dio cuenta—Estoy bien—tosió un poco al sentir la garganta completamente seca pero terminó la frase—Ve con Leo, ella debe decirnos cuál es el antídoto—dijo la chica de ojos violetas con dificultad, sin embargo la kunoichi había logrado escapar astutamente, así que el líder se acercaba a su equipo—Se escapó, pero ella me dijo que quieren a Splinter a cambio del antídoto. Creo que ese era su plan desde el principio—dijo la voz de Leo con un tono molesto—Rafa llévate a Cirse, tenemos que ir a casa y armar un plan para poder salvar a Donnie—

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Pues es todo por este capítulo. Invito a todos mis lectores a que me hagan llegar sus comentarios, dudas, sugerencias, reclamos y críticas. Siempre estoy feliz de recibir sus mensajes y me gusta esforzarme cada día para ofrecerles lo mejor de mi trabajo. Apritellos por favor no me maten, prometo que después escribiré una historia donde Donnie y Abril sean felices para siempre. Igual agradezco muchos sus comentarios y sus quejas de que haga sufrir a la hermosa pelirroja, soy consciente de que la chica de ojos azules también tiene muchos fans y al igual que ustedes yo sufriría si hicieran llorar a MI Donnie. Les mando a todos muchos besos y un enorme abrazo estilo Mikey