Pues llegamos al capítulo 17. Se que me tardé mucho más que de costumbre en actualizar pero he andado super ocupada. Una disculpa mis queridos lectores.
Pues ya pasamos las 40 reviews y para festejar ya he subido la imagen que hice de Cirse y Donnie, sé que no soy la mejor dibujante pero hice mi mejor esfuerzo. Si alguien quiere que le mande la imagen vía correo electrónico o algo así solo avísenme y con mucho gusto se las mando
Quiero agradecer a todos los que se han tomado el tiempo de mandarme sus mensajes como ScarlettParker que no parece perderse uno solo de los capítulos, espero este también sea de tu agrado.
raphaelblue62 disculpame por torturarte tanto con lo de Rafa, espero que las recompensas que tengo planeadas sean de tu agrado
Bittersweet gracias por mantenerte como una de mis espectadoras más constantes, espero no hubieras perdido el interés después de que tardé tanto en subir capítulo
Tania y rafa Bienvenida a mi fanfic y gracias por dedicar tiempo a leer esta historia ojalá y siga recibiendo comentarios tuyos n_n
Sin más por el momento empecemos lo bueno
…
¿QUÉ PODRÍA HACER?
…
Leo y Rafa entraron a la guarida, el de bandana roja llevaba cargando a la chica de ojos violetas que se había desmayado a causa del esfuerzo y mientras el hermano mayor entraba al laboratorio para saber el estado de Donnie, el de ojos verdes solo dirigió una mirada rápida, casi instintiva a Abril, y luego continuó para dejar a la joven de cabello negro en su cama. Se había manchado de la sangre de la que consideraba ya hermanita, suspiró y fue a buscar con qué curar la herida. No tenía la facilidad de su hermano genio, pero eso debía ser atendido lo antes posible. Revolvió medicamentos buscando vendas y gasas en el baño pero no encontraba nada. La pelirroja se paró en el umbral de la puerta a observarlo, cuando vio la sangre y no pudo evitar preocuparse. Con cuidado se apresuró a examinarlo—¿Estas herido?—preguntó ella con tono preocupado mientras estiraba el brazo de Rafa que se sobresaltó un poco con el contacto—N-no, es Cir, es su sangre—dijo apartando las manos de la chica de su piel de manera casi tosca, probablemente seguía molesto con ella. La pelirroja buscó en un lugar en el que el de ojos verdes aun no había hurgado y sacó las vendas, gasas y alcohol—Vamos yo haré la curación—dijo ella—Gracias, pero no gracias—él simplemente le arrebató las cosas de las manos y se fue dejando a la chica sola, ella suspiró y comenzó a seguirlo.
Cuando el chico de bandana roja entró al cuarto de Cirse, Clea lamía el sitio donde estaba la herida de su dueña y le maullaba con un tono que hacía parecer que estaba preocupada. Rafa apartó a la felina—Estará bien bola de pelos, solo es una herida—le quitó la casaca y le pasó un algodón empapado en alcohol, luego intentó ponerle la gaza pero se dio cuenta de que había olvidado traer la cinta para mantenerla en su lugar. Apenas iba a ponerse de pie cuando Abril se le adelantó y cortó con los dientes la cinta que ella ya había buscado—No me recargué porque quisiera darle celos a Donnie, solo estaba cómoda…pásame la venda—dijo ella mientras estiraba la mano, el chico le entregó lo que ella pedía—Igual lo siento, es solo que no sé qué debería de hacer y qué no—dijo ella mientras envolvía el antebrazo de la chica de ojos violetas. Cuando terminó miró a su amiga y no fue hasta entonces que notó el característico dije. Suspiró un poco decepcionada. Esa prenda era signo de que Donnie al fin había confesado sus sentimientos hacia Cirse y como era de esperarse ella lo había aceptado. Tragó saliva y solo miró a otro lado, no importaba que ella misma hubiera sido quien le dijo al genio que debía de sincerarse, igual dolía mucho pero ¿Qué más podía hacer? Para ese momento seguramente el chico de bandana morada ya tenía una idea bastante clara de lo que sentía y la pelirroja no había podido evita que se enamoraran. El de ojos verdes también prestó atención al objeto al notar la reacción de Abril y comprendió de inmediato como se sentía—Ya es tarde, te llevaré a casa—dijo Rafa en tono condescendiente, entre una disculpa y compasión, algo muy raro en él—Me quedaré hoy, ya dije que haría la última guardia para cuidar a Donnie, pero gracias Rafa—contestó ella con los ojos completamente cerrados, ahora se sentía entre la espada y la pared. Él solo asintió y salió del cuarto directamente al laboratorio. Abril se quedó un rato con Cirse, pensando y recordando como había sido este tiempo, como habían cambiado las cosas desde que su amada tortuga de bandana violeta la había conocido y por un momento una frase pasó por su cabeza "Si no se hubieran conocido, tal vez nadie hubiera resultado herido". Aun así no podía negar que la joven de cabello negro le simpatizaba y no podía culparla de que el genio hubiera dejado de prestarle atención a ella. La chica de ojos azules salió del cuarto y cerró la puerta, dejando como única iluminación la lamparita que se bamboleaba llenando el ambiente de un color morado y olor a sándalo que a Abril últimamente solo le traía malos recuerdos.
…
Splinter ya había revisado a Donnie, el veneno era muy fuerte y resultó una suerte que no entrara al sistema por una vena principal, de haber sido así el joven ni siquiera hubiera llegado con vida a la guarida. Estaba realmente débil y respiraba con dificultad. El diagnóstico era que aun con las técnicas ancestrales de su padre solo tendrían 2 días, es decir la siguiente noche tendrían que atacar a más tardar, pero Leo pensó que lo mejor sería armar un plan esa misma noche y atacar cuando menos se lo esperaran: en el día. Todos, a excepción de los inconscientes se reunieron en la sala a discutir la acciones que tomarían—Y bien temerario líder qué haremos—preguntó Rafa algo cansado—No les daremos tiempo de prepararse, saldremos antes de que amanezca y con los primeros rayos del sol atacaremos—dijo Leo en tono serio. En sus palabras se reflejaba el gran peso que llevaba el de bandana azul en los hombros—Seremos solo Mikey, Rafa, Casey y yo—dijo el líder mirando fijamente a Abril—Eso no es justo, yo quiero ir, he entrenado mucho y puedo serles de utilidad—protestó la pelirroja—Esta vez no Abril, tú te encargarás de algo más importante—dijo el de ojos azules mientras le entregaba una de las cucarachas espías de su hermano genio—Eres la única que conoce como funcionan los juguetes de Donnie , pasas todo el día con él y podrás manejarlos mejor que cualquiera de nosotros, necesitaremos que seas nuestros ojos, porque seguramente resguardarán ese antídoto con todo—la chica de ojos azules no objetó y simplemente tomó al animalito, tendría poco tiempo para familiarizarse por completo con él—Esta vez nos superarán en número y fuerzas, así que necesitaremos estar bien coordinados ¿Entendiste Rafa?—mencionó Leo—No prometo nada—contestó el de bandana roja con tono arrogante mientras cruzaba los brazos—¿Cómo entraremos Leo?—Preguntó el menor de los hermanos y el líder sonrió reflejando una seguridad absoluta en su mirada—Distrayéndolos—dijo él mientras sacaba de su cinturón un pequeño frasco, en él había unas esporas que todos les trajeron horribles recuerdos al instante—¿Bro cómo pudiste guardar eso por tanto tiempo?—dijo Mikey en cuanto las reconoció, Leo sonrió—Solo espero que aun surtan efecto—dijo el líder recordando que en aquella ocasión todos regresaron a la normalidad cuando el hongo mayor había sido derrotado. Luego procedió a decir el papel que tomaría cada uno.
…
Después de discutir el plan con todos, el hermano mayor fue directo al laboratorio. Normalmente Donnie era el que hacía los experimentos, pero esta vez Leo debía de tomar su lugar mientras lo vigilaba en la primera guardia. El joven de bandana azul veía de reojo como Abril practicaba el uso del pequeño espía, mientras el líder tomaba a una rata de pelaje blanco—Lo siento pequeño amigo—dijo el líder completamente serio y luego pasó con un pedazo de algodón algunas de las esporas por su nariz, para luego dejarla en una jaula. No tomó anotaciones solo observó en completo silencio. El mamífero comenzó a actuar muy agitado, seguramente por los efectos de las esporas—Bien, aun funcionan—dijo Leo y luego dejó caer un algodón con algo que hizo dormir al animalito para que el miedo no siguiera haciendo presa de él—Cuando Donnie esté recuperado hará una cura para ti, por ahora descansa—Luego el joven líder fue a tomar su posición para cuidar a su hermano de bandana morada.
En la pantalla Abril practicaba como mover a la cucaracha espía y la tortuga de pecas miraba curioso lo que hacía su amiga—Deberías de hacerla entrar al cuarto de Rafa—sugirió el de bandana naranja, ella lo miró con expresión de desapruebo—Mikey, pobre Rafa, debe de estar durmiendo—Luego la chica cambió la reacción—¿Crees que sus gritos se escuchen hasta acá?—preguntó ella maliciosamente y el menor de los cuatro asintió con una enorme sonrisa. La pantalla mostró el cuarto del Ninja de rojo pero su cama estaba vacía—¡Que raro!—musitó la pelirroja. Movió al insecto por la casa buscando al de ojos verdes, al fin algo llamó su atención en el monitor: la luz de la recámara de Cirse estaba encendida y la puerta se mantenía abierta. La joven de ojos azules movió al pequeño insecto por el techo para entrar con mayor cautela. En la pantalla un triste Rafael se encontraba sentado una orilla de la cama de la chica de ojos violetas, que aun estaba desmayada—¿Qué hace Rafa ahí?—dijo en voz alta el de bandana naranja. La chica acercó al insecto un poco más para ver si podía escuchar y Mikey se pegó a los audífonos que traía puestos la joven para tratar de oír.
Rafa suspiró desanimado—Debí de haberte contado cuando me preguntaste, al menos ahora me sentiría un poco mejor—dijo él y Abril acercó más su cara a la pantalla—¿Qué dice? ¿Qué dice?—insistía Mikey pero no recibió respuesta, su amiga estaba demasiado concentrada tratando de escuchar lo que decía el de rojo—Hacía mucho había perdido la esperanza de que Donnie dejara por la paz a Abril pero cuando él y tú empezaron a ser más cercanos me esperancé de nuevo ¿Tonto no?… es irónico ahora ustedes están juntos y ella parece estar más aferrada que nunca a mi hermano. No lo entiendo, si todo este tiempo siempre lo ignoró y despreció tantas de sus expresiones de afecto ¿por qué ahora se comporta así? Tal vez nunca debí de haberle dicho nada—El chico temperamental levantó la vista a su amiga, el cabello le cubría la mitad de la cara y respiraba profundamente. El de bandana roja se puso de pie y retiró el cabello del rostro de Cirse— Te apuesto que la olvidaré, esta vez sí lo voy a lograr —dijo él mientras pintaba una de sus sonrisas torcidas, la pelirroja puso una expresión triste ante la escena—podría apostar mis fotos de Spike a que lo lograré Cir ¿y tú apostarás de nuevo conmigo verdad?—él la miró de manera tierna, no esperaba respuesta, bien sabía que ella no reaccionaría en mucho tiempo pero se había convertido en una amiga muy cercana y aunque aun no quería contarle lo que sentía por Abril, sabía que ella de alguna manera extraña lo escucharía cuando al fin se decidiera. Tal vez pesaría que estaba loco por fijarse en la chica que estaba enamorada de su hermano, pero a fin de cuentas estaba dispuesto a escucharlo de la chica de cabello negro, pues ella había logrado ganarse su confianza de una manera que el de rojo no esperaba. Abril pasó los dedos por la pantalla, sentía que el corazón le pesaba. Rafa no se merecía esto pero ¿Qué podía hacer? No podía simplemente borrar lo que sentía por Donnie y ya, aun cuando de alguna manera lo deseaba. Suspiró y esperó al que el ninja de las sais saliera del cuarto y dejó a la cucaracha espía un tiempo. De pronto un sonido llamó su atención a través de los audífonos: giró y vio a través de la pantalla a Clea mirando fijamente al insecto mientras movía de manera chistosa las patitas traseras—¡Sal de ahí Clea va a comerte!—gritó Mikey a todo pulmón. Abril dio un grito del susto y comenzó a mover a la cucaracha espía por la habitación mientras era perseguida por la ágil felina que en uno de los saltos cayó en el estómago de su dueña con tanta fuerza que la chica de ojos violetas dio un pequeño espasmo, seguramente el golpe le había sacado el aire, pero aun así ella no reaccionó. Parecía que después de todo había sido mejor entrenamiento de lo que pensaban el entrar a la habitación de Cirse y todo el tiempo invertido por Abril en juegos de carreras había dado frutos al fin. La chica de ojos azules metió al insecto en el closet mientras escuchaba como la pequeña bola de pelos trataba con ahínco de abrir las puertas del mueble—Mikey ve por ella ¡esa gata te adora, llévatela a tu cuarto!—la joven tortuga de bandana naranja salió corriendo a buscar a la peluda, pasó presuroso al lado de su hermano Rafael y se encaminó como bólido al cuarto de la chica de ojos violetas—¿Mikey? ¿Qué pasa?—preguntó el mayor—¡Nada, nada! Solo me llevaré a Clea a dormir conmigo—contestó el menor sin detenerse.
En cuanto el menor de los hermanos abrió la puerta Clea lo miró fijamente y dejó por la paz la entrada al mueble, para después maullar muy sentadita junto al closet—No, déjalo en paz—la gatita volvió a maullar y dirigió sus patas de nuevo a la puerta, pero Mikey la cargó para acariciarla—Te quedarás conmigo mientras Cirse despierta—la gatita ronroneo y se dejó hacer. Simplemente se derretía en las manos del menor de las tortugas así que olvidó por completo a su escurridiza presa. Abril respiró aliviada y después de que Mikey se había alejado con la felina sacó a la cucaracha de ahí para dirigirla al cuarto con la señal de alto en la puerta, por alguna razón quería saber más.
La habitación estaba en completa obscuridad, así que Abril activó la cámara para estas situaciones. El lugar era un desastre pero eso era bueno, así tendría más lugares donde esconderse. El chico rudo estaba recostado en la cama mirando fijamente al techo, fue una fortuna que no hubiera decidido entrar por ese ángulo en esta ocasión. Él no dijo ni hizo nada por un largo rato y la chica simplemente se quedó mirándolo a través de la pantalla, finalmente el ninja se puso de pie y se comenzó a quitar las vendas, rodilleras y por último la bandana. Abril puso atención a esos ojos que rara vez podía ver sin que les rodeara el color rojo o sin el ceño fruncido. Su actitud era arrogante y petulante aun cuando estaba solo, pero además de todo le pareció ver un ligero aire de soledad, algo que él nunca dejaría ver a los demás. El chico se acostó en la cama y se tapó con una sábana, parecía que al fin se dormiría, era necesario antes de la misión y ella misma también debía de hacerlo antes de comenzar la siguiente guardia, así que regresó a la cucaracha y dejó todo en su lugar para irse a dormir al sofá.
La pelirroja se puso de pie—Leo me voy a dormir—dijo ella—Bien, ve a mi cama hoy—la chica lo miró curiosa—Yo dormiré en el sofá o con Mikey. Bajo la circunstancia actual pensé que podrías quedarte con Cirse, pero en la condición en la que está, no creo que sea lo mejor—dijo el líder sabiendo que Abril estaba acostumbrada a quedarse en el cuarto de Donnie siempre que dormía en las alcantarillas—Gracias Leo—fue lo único que dijo ella de manera triste. Era cierto, hasta eso había cambiado. Ya no dormiría en la cama del genio, y no que le importara tanto dormir en una cama o en un sofá, pero sentía como si con haber perdido el corazón de Donnie también hubiera cambiado su lugar en la familia Hamato, las cosas cada vez le parecían más tristes y melancólicas pero ¿Qué podría hacer al respecto?
…
Las horas pasaron, una guarida tras otra. Finalmente Rafa entró al cuarto de Leo y despertó con cuidado a la pelirroja—Abril…Abril…—la movió suavemente, la chica al fin abrió lentamente los ojos y vio de nuevo sin bandana al joven de ojos verdes, su expresión era tan arrogante como siempre y ese pequeño tono de soledad se había ido—Es tu turno de cuidar a Donnie…—dijo él y empezó a caminar hacia la puerta. La chica se quitó las cobijas de encima—Gracias Rafa—dijo ella antes de que el joven de las sais saliera de la habitación. La chica suspiró, esta situación la estaba volviendo loca, y no había mucho que pudiera hacer. Una vez que la joven dio algunos pasos rumbo al laboratorio la puerta de la señal de alto se abrió de nuevo silenciosamente y el joven temperamental observó con cuidado desde su cuarto como ella se perdía al dar vuelta en el pasillo, caminó despacio hacia la pelirroja y la vio entrar en el laboratorio. Se paró cerca de la puerta de tal manera que ella no pudiera verlo e internamente se dijo "Prometo que comenzaré a olvidarla mañana", luego guardó silencio, solo observó.
La pelirroja se paró junto a la tortuga de ojos cafés, se veía pálido y apacible. Pasó su mano por una de sus mejillas, tal vez ahora nunca sabría lo que se sentía que él la besara, pues ahora eso ya no ocurriría. Paseó su dedo índice por la cara de su amigo dibujando sus rasgos—Te pondrás bien, ya verás—dijo muy suavemente y luego lo miró de la manera más enternecedora. Pensó en las palabras del chico de ojos verdes "Te apuesto que la olvidaré, esta vez sí lo voy a lograr" Esa frase aun retumbaban en su cabeza y no podía evitar preguntarse ¿Si ella misma se prometía eso, podría cumplirlo? ¿Podría dejar de amar a su héroe?... tal vez tristemente eso era lo único que podía hacer para mejorar las cosas. Esto le hacía más daño que bien, así que unió sus labios dulcemente a los de su amor manera de despedida, ese sería su secreto, nunca se lo diría a nadie, pero ahora, ese beso, su primer beso, estaba donde siempre debió estar, le pertenecería por siempre a su genio, a su primer amor, aun cuando él no lo supiera y sin importar qué pasara después, sin importar qué le deparara el futuro, al menos ese preciado recuerdo permanecería intacto en su mente. Se dijo a sí misma que al menos lo intentaría, se esforzaría realmente por dejarlo ir. Sería la amiga que siempre debió de ser, sería más valiente que cuando se enamoró de él y lo dejaría ser feliz con la persona que eligió, pero sobre todo dejaría de lastimar a otros por no poder acallar sus sentimientos—¡Te he amado tanto!—dijo estando aun a escasos centímetros de sus labios—pero hoy te prometo que seré para ti, lo que tú necesitas que sea, tú amiga y nada más que tu amiga… voy a dejarte ir Donnie. Si una vez calle mis sentimientos por ti, hoy voy a ahogarlos hasta que no quede nada más que amistad, hasta que pueda verte sonreír y estar feliz aunque estés con alguien más—Una lágrima resbaló por su mejilla, y su corazón se retorció de dolor. Tuvo que contener por un segundo la respiración para no romper en un llanto absoluto y desesperado, sin embargo no pudo evitar que su voz que quebrara por el nudo que tenía en la garganta—no importa cuanto me cueste, hoy estoy dispuesta a cambiar mi felicidad por la tuya, pagaré las lágrimas necesarias, romperé los sueños que se necesiten y al final verás que podre ser parte de tu felicidad y no un obstáculo para ella—dijo la joven mientras se incorporaba lentamente y limpiaba sus lágrimas, algunas de ellas cayeron en el palastrón del muchacho y un sollozo mudo inundó el pecho de la pelirroja.
En la puerta un sorprendido Rafael miraba oculto la escena sin podérselo creer ¿Abril estaba renunciando realmente a Donnie? El chico se pegó a la pared y caminó despacio hacia su cuarto, cerró la puerta cuidando no hacer ruido, después se dejó caer en la cama ¿Por qué ahora? ¿Por qué renunciaba a su hermano ahora que al fin se había decidido a olvidarla? Se tapó la cara con la almohada, no quería pensar en eso, pero no podía evitarlo. El corazón le había dado un vuelco cuando escuchó que lo dejaría ir y de inmediato se sintió mal ¿Cómo podía estar feliz sabiendo que ella tenía el corazón destrozado? ¿Cómo podía ser feliz cuando apenas a unos cuantos pasos ella trataba de contener su llanto con todas sus fuerzas? Pero… ¿Qué debía hacer? ¿Debía aparecerse ahí y tratar de consolarla?... "No", se dijo a sí mismo, era su despedida, debía darle su espacio y dejar que llorara su perdido amor tranquila, como ella quisiera hacerlo. Después de eso el chico simplemente ya no pegó un ojo en toda noche, su corazón acelerado no se lo permitió y su mente se llenó de dudas, de preguntas, de posibilidades, de sueño, de esperanzas-¡Basta!—se dijo en voz alta, no podía darse ese permiso, ya se había decidido y olvidarla era lo que debía de hacer, se sentó en la cama de nuevo con la respiración agitada cuando alguien tocó a la puerta—Es hora—escuchó de la voz de Leo—Ya voy—dijo el joven de ojos verdes en tono serio y grave. Se puso de pie y pensó "Empezaré mañana…", después comenzó a prepararse para la misión.
Los toquidos de Leo se pasearon también por el cuarto del menor de los Hamato—Mikey, es hora—dijo el líder al otro lado de la puerta. Clea se levantó de entre las cobijas y comenzó a lamer al joven pecoso que de inmediato soltó carcajadas por las cosquillas—¡No, Clea, basta!—dijo él levantándola en el aire con sus brazos, la gatita ronroneó para luego maullar protestando porque la bajara. Mikey la abrazó cariñosamente y luego comenzó a prepararse mientras trataba de que su peluda invitada no jugara con sus vendas.
En la sala Casey miraba a Abril pegada a la camilla junto a Donatello, caminó hasta ella y puso una de sus manos en el hombro de la chica—Regresaremos con el antídoto Roja, te lo prometo—le dijo el joven deportista, ella simplemente asintió—Gracia Casey, tengan cuidado por favor—dijo ella tristemente. Leo se paró junto a los jóvenes—Es momento de que tomes tu puesto Abril—la pelirroja se puso de pie y le entregó la cucaracha espía a su amigo y se dirigió a la pantalla para hacer las últimas pruebas antes de que se fueran.
Los chicos ya estaban reunidos y solo esperaban a Mikey quien salió apresurado de su cuarto para reunirse con el grupo y afinar los últimos detalles. Mientras los jóvenes hablaban Clea salió del cuarto de Mikey buscando a la joven tortuga. Cuando al fin lo encontró ya todos se encaminaban al tortumobil para partir a la misión, Leo cerró la puerta pero no se dio cuenta que la pequeña minina logró escabullirse antes. La gatita vio al joven de máscara y se asustó un poco así que se escondió cerca de los pies de la tortuga pecosa, quien no se percató de la presencia de la pequeña bola de pelos en todo el camino
…
Cirse despertó ya entrada la mañana, en su cama. Apenas abrió los ojos rogó que aquello solo hubiera sido un mal sueño, miró su brazo vendado y sintió de nuevo esa pesadez en el corazón, se puso de pie y ni siquiera le importó caminar descalza por la guarida. Ignoró por completo el piso helado y se dirigió al laboratorio. Estaba abierto y lo primero que vio fue a Abril sentada frente a una pantalla con un audífono y un intercomunicador encendido. Cirse se acercó a la camilla y vio a Donnie completamente pálido. Paseo sus ojos por el laboratorio, casi todo estaba tal cual lo había dejado el genio. En la mesa vio restos de su nuevo pegamento junto a una serie de metales con los que seguro experimento, todos estaban pegados unos con otros. Escuchó con atención lo que decía la pelirroja—Bien Leo ya entré—en la pantalla se mostraba un recinto lleno de vidrio y con un asiento parecido a un trono en el fondo, todo se veía de cabeza y su amiga de ojos azules movía la cámara con unos pequeños controles—Estoy pasando la puerta—dijo ella. Xever pasó por ahí y por su expresión estaba molesto por algo, luego Perrera reía tras él. Entonces la chica de ojos violetas se dio cuenta, la operación había empezado, se asomó al pasillo de la alcantarilla y vio unos claros rayos de sol colarse por la alcantarilla "¿De día?" pensó ella—Muy astuto Leo—musitó la chica de cabello negro mientras caminaba hacia donde estaba su amada tortuga. Desde su asiento miraba el progreso de la operación. En un momento de tranquilidad Abril puso el altavoz de la cucaracha espía para permitir que su amiga tuviera un panorama completo de la situación y luego habló de nuevo por el intercomunicador—Bien Leo veo que hay sistema de ventilación y puedes accesar a él desde uno de los cuartos a 100 metros de la entrada principal por el lado este…Sí, están Perrera y Xever, pero aun no veo a Karai ni a Destructor—la chica de ojos azules guardó silencio por un momento y Cirse miraba nerviosa, no conocía los planes pero seguro ese sería uno muy elaborado. La cámara continuó por pasillos y cuartos inspeccionando el lugar metódicamente. Pasó por un cuarto donde Stockman experimentaba con frascos que contenían aquel líquido viscoso de tono azul verdoso que la pelirroja identificó de inmediato como mutágeno, sin embargo no era el único frasco, había muchos otros que también brillaban pero en diversos colores, morado, rojo, amarillo. Abril sintió un escalofrío solo de pensar en lo que esas variantes creadas por ese demente podrían provocar, pero no tenía tiempo de investigar eso. Al final, en el fondo de una habitación el líder del clan del pie hablaba con la joven Kunoichi—Karai tú debes cuidar el antídoto, te hago directamente responsable de él hija mía, no me decepciones esta vez—dijo el líder del clan mientras que la joven agachaba la cabeza y hacía una reverencia—Así lo haré padre—dijo ella. La chica de ojos violetas frunció el ceño—Ese es Oroku Saki—, luego con tono molesto continuó—Y esa maldita bruja es su hija—Abril se sobresaltó, nunca había escuchado a la dulce joven hablar así de alguien, y menos con tanta ira reprimida—Leo los encontré, Karai y Destructor están al final del pasillo del lado norte, al sur de los calabozos, en ese cuarto está el antídoto y ella es quien lo resguardará—dice la pelirroja por el intercomunicador. La pelirroja al fin despega un momento los ojos de la pantalla—¿Estas mejor?—pregunta a la joven de ojos violentas—Sí, gracias ¿En qué consistirá la misión?—preguntó la chica de cabello negro mientras su amiga regresaba los ojos a la pantalla—Ya verás, esto será divertido—dijo la pecosa mientras sonreía decididamente. En ese instante un polvo brillante comenzó a aparecer en la pantalla y pudieron observar como Perrera irrumpía en la habitación completamente fuera de sí. Empezó a correr y gritar por el lugar—¡No maestro discúlpeme por haberle fallado!—decía mientras trataba de esconderse en diferentes lugares completamente aterrado, Cirse se acercó curiosa a la pantalla. Xever se arrastraba por el piso mientras decía—Mis piernas ¿Dónde están mis piernas?—hablaba desesperadamente—¿Un gas del miedo?—preguntó la chica de ojos violetas completamente asombrada. De pronto la cámara empezó a moverse descontroladamente—¿Pero qué pasa…?—preguntó la pelirroja mientras buscaba el desperfecto—Espera—dijo la chica de cabello negro—Mira—En la pantalla imágenes translúcidas se podían apreciar si se ponía la suficiente atención—¿Qué rayos es eso?—preguntó Cirse completamente extrañada—Creo… creo que es un zapato gigante—las dos chicas se voltearon a ver y de pronto la pelirroja se dio cuenta de lo que estaba pasando—Leo la cucaracha espía fue afectada por las esporas, perdí el control de ella—dijo la joven de ojos azules luego una imagen la aterró—Y parece que las máscaras de Destructor y Karai los protegieron de los efectos ¡Chicos salgan de ahí!—Gritó ella.
El sonido de mecanismos moviéndose, rejas cerrándose y golpes se escuchaban por todos lados pero Abril seguía sin poder recuperar el control de la cucaracha espía, así que era imposible saber cómo iban las cosas, de pronto un grito de Mikey salió de las bocinas—Rafa noooooo—Cirse se angustió y la pelirroja movía los controles con desesperación—Vamos reacciona, reacciona—decía ella completamente desesperada. El pie de destructor fue lo último que vieron antes de escuchar un fuerte sonido por las bocinas, lo cual anunciaba que la cucaracha espía había sido aplastada dejando en lugar de su proyección una pantalla negra que solo consiguió despertar en las chicas el miedo y la incertidumbre.
…
Pues esto es todo por el momento, ojalá les haya gustado el capítulo. Me despido por el momento no sin antes invitarlos de nuevo a que me envíen sus comentarios, dudas, sugerencias, quejas, críticas, felicitaciones, bombones o chocolates. Todo será bien recibido, pues quiero mejorar para ofrecerles cada día una historia que disfruten más. Gracias y seguimos en contacto
