Capítulo 19. Empezamos con el segundo arco de la historia y espero que estén preparados para más drama y problemas para esta parejita.
Gracias a todos por sus comentarios respecto al capítulo de cierre de arco de Ojos Violetas. Espero que esta secuela les parezca tan o más divertida que la anterior.
Tania y rafa, disculpa que no te hubiera mencionado en el capítulo anterior, enviaste el mensaje justo cuando acababa de subir capítulo nuevo. Gracias por todas tus observaciones respecto a lo de Abril y Rafa, claro que no me molesta que me digas lo que piensas, al contario, gracias por la confianza.
ScarlettParker Lamento haberte hecho llorar pero me alegra mucho que disfrutaras el capítulo. Soy feliz por tenerte como fan *-*. Ojalá lo que escriba en este segundo arco te siga gustando. Tú también eres genial.
Bitterswee Disculpa lo de la liga, no me di cuenta que al publicar el capítulo automáticamente cortan los links, así que pondré el link de la imagen en mi perfil, para que así puedas bajar la imagen. Mil gracias por tus lindas palabras y discúlpame por hacerte llorar, pero espero que el final de la segunda temporada te haga más feliz.
raphaelblue62 Me encanta que pusieras tanta atención a los detalles de la historia. Esta segunda temporada estará muy centrada en aquello que has señalado, quédate tranquila respecto a lo que me comentaste de Abril :P
metalshark2000 Gracias por comentar, nunca había recibido una review tuya. Me alegro que te gustara el capítulo. Este es mucho más calmado pero te aseguro que el segundo arco se irá poniendo cada vez mejor
…
NUEVOS MUTANTES
…
Algunas semanas atrás…
Tenía los ojos cerrados ¿Estaban realmente cerrados? No lo sabía. El cuerpo le dolía, en especial el brazo. Se mantenía quieta y respiraba lentamente ¿Qué había pasado? Esa era su cama, su sentido del tacto no le fallaba ¿Cómo había llegado ahí? El olor era el mismo odioso aroma a soledad que había respirado de su departamento desde que se mudó ahí. Revisó sus recuerdo, no eran muy claros, un sonido fuerte, ella gritó y todo se puso obscuro, escuchó aquel suave maullido. El sonido de un líquido filtrándose gota a gota llegaba a sus oídos y un olor extraño inundaba el lugar. Tenía que salir, recordaba haber estado palpando las piedras en la obscuridad. Una cayó y con ella un líquido brillante color azul amoratado empezaba a filtrarse en el hueco donde ella estaba, después de eso nada era claro. Sonidos extraños y un dolor indescriptible en el cuerpo, imágenes extrañas en su cabeza…—¿Ya despertaste hermana?—Esa voz interrumpió sus pensamientos, se sintió incómoda y asombrada ¿Hermana? Si ella era hija única. En su familia por generaciones solo hubo hijos únicos. Al fin abrió los ojos y un efecto muy extraño la hizo cerrarlos de nuevo, a su cerebro llegaron dos imágenes al mismo tiempo: la de una gatita antropomorfa color blanco con un ojo rojo y el otro violeta. La otra imagen era de una gatita antropomorfa negra con un ojo rojo y el otro violeta. Fue tal la impresión que no pudo evitar llevarse una mano a la cara. Escuchó la voz que la llamó hermana gritando. Abrió lentamente de nuevo sus ojos y la felina blanca se tiró la piso de manera extraña, ella veía en su ojo izquierdo el suelo y con el otro a la minina. Se tapó el ojo izquierdo y al fin pudo fijar su vista en el pelaje blanco de la mutante frente a ella. Bajó la vista y observó. Un pelaje negro y lustroso la cubría, tenía menos dedos en su mano y su brazo estaba aun inmovilizado por la bandana roja—Hermana tengo miedo—dijo la gatita tirada en el piso que la miraba mientras tapaba su ojo derecho, dejando ver solamente su ojo rojo. Ella suspiró y se dejó caer en la cama—Díganme que no es cierto—su voz sonaba cansada, casi decepcionada. Después de eso solo mantuvo los ojos cerrados.
…
Tiempo actual…
Donatello regresó tarde a casa pero al menos las lágrimas al fin habían cesado. Al entrar vio a su hermano mayor sentado en la sala con un paquete de papeles en el asiento contiguo—Hola Donnie ¿Todo bien?—el de bandana morada asintió, se sentó en el otro sillón y tomó los papeles, eran las fotos que habían impreso de Cirse—Rafa y Mikey no han tomado ninguna, decidimos esperar a ver cuáles querías tú. El genio levantó la vista—Me quedaré con todas, luego les imprimiré otras a ellos—sonrió y empezó a acomodarlas lo mejor que pudo en orden cronológico, el mayor puso atención a la actividad de su hermano—¿Tú tomaste esta Leo?—el mayor asintió—¿Puedo ver tu celular para checar la fecha? quiero mantenerlas ordenadas—el mayor dibujó una sonrisa y le entregó su T-phone a su hermano—Veo que te hizo bien salir, quédatelo el tiempo que necesites—comentó el de ojos azules mientras pasaba por los distintos canales que solo tenían infomerciales y concursos—He decidido que quiero guardar su recuerdo tan vívido como pueda, cada fotografía, cada recorte de periódico, lo que sea—el mayor lo miró de reojo—Parece una buena manera lidiar con el dolor, solo no te obsesiones—dijo el mayor dejando en la pantalla una película de terror. El menor no dijo nada, solo tomó el bancle de fotografías, el celular y se fue a su laboratorio.
…
Algunas semanas atrás
La gatita antropomorfa negra esperaba acostada en la cama la comida. Un pedazo de tela cubría su ojo izquierdo—¿Segura de que puedes hacerlo sola?—peguntaba ella mientras que una voz en la cocina respondía—Claro, es fácil, te vi hacerlo muchas veces, es solo una lata de atún—dijo la voz de la gatita blanca.
La de pelaje negro buscó en sus bolsillos, sus celulares aun estaban ahí. Intentó prender el T-phone pero no tenía pila, lo dejó en la cómoda al lado de la cama. Tomo el de color rosa y trató de hacer memoria—¿Cuál es el número de Rafa?—pensó en voz alta mientras que aquella que la llamaba hermana entraba al cuarto. Empezó a tratar de marcar y una garra salió de su dedo pulgar perforando una de las teclas—¡Maldición! Esto de tener uñas afiladas es más incómodo de lo que pensé—La de pelaje blanco la miró con recelo—¿Vas a llamarlo verdad?—La de negro ni siquiera la volteó a ver—Solo quiero saber si Donnie está bien, además deben de estar preocupados, solo les diré que estoy bien y que estoy en mi departamento—dijo ella tratando de sacar la garra clavada—No, no lo hagas, no lo busques—dijo la de blanco en un tono entre triste y molesto—¿Qué? ¿Por qué?—dijo la que tenía el teléfono, liberando al fin su dedo. Seguía sin voltear a ver a la otra—Porque tú eres mía—dijo la de blanco con un poco de rabia en la voz. Con esta frase la de pelaje negro volteó a ver a la otra chica completamente confundida. La de blanco se abalanzó contra ella tratando de quitarle el celular—No ¿Qué te pasa? ¡Claro que no te pertenezco Clea!—la del ojo rojo dejó de forcejear con la de pelaje negro, su semblante se veía un poco aterrador. Fijo su vista en el ojo violeta de su hermana y con actitud perturbadora dijo—Mi nombre es Clarise, Clea era tu mascota, Clarse es tu hermana y te demostraré que sí eres mía—de pronto el brazo de la de pelaje negro comenzó a moverse sin que ella lo deseara y arrojó el celular lejos—¿Pero qué rayos está pasando?—dijo ella completamente aterrada. La otra dibujó una sonrisa tierna—La prueba de que me perteneces—Miedo y duda fue lo primero que se reflejó en el rostro de la que había perdido el control de su propio cuerpo, de pronto la del ojo rojo borró su sonrisa y tomó una actitud seria—No te atrevas a acercarte a él o será esa tortuga quien más lo lamente y serán tus manos las que se encarguen de eso ¿Entendiste hermanita?—La de pelaje negro abrió sus ojos como platos, no podía creer lo que le estaba pasando. En contra de su voluntad se hacía a un lado en la cama dejando espacio para que su autonombrada hermana se acostara junto a ella, para después acariciar la cabeza de la de pelaje blanco en cuanto entró a las cobijas, aun cuando ella no quería hacerlo.
…
Tiempo actual…
En el laboratorio el genio comenzó a clasificar todas las imágenes impresas con ayuda de su celular y el de Leo, no hacía falta pedir el de los otros dos hermanos puesto que el mayor tuvo el cuidado de respaldar todas las fotos en el suyo. Una a una las fue revisando y rotulando con la fecha en la parte posterior. En algunas puso una leyenda si se celebraba algo en especial o si le traía algún recuerdo de lo que había pasado con la chica. Le llevó toda la noche pero al fin había terminado, todas estaban clasificadas y ordenadas, rotuladas y con leyenda al inverso. Estaba a punto de apagar la computadora cuando recordó aquella hermosa imagen que tenía por fondo de pantalla, la mandó a imprimir y buscó en un menú emergente las propiedades de la misma para poder rotularla. La fecha en que fue creado el archivo era la misma en la que se llevó a cabo la operación para recuperar el antídoto—¿Como tuviste tiempo para tanto?—dijo sonriendo melancólicamente mientras ponía la fecha con un marcador, entonces se quedó un rato quieto, analizando las cosas y puso cara de extrañado—Es cierto ¿Cómo tuviste tiempo para tanto?—dijo él desconcertado. Dejó la fotografía en el escritorio y luego mandó a imprimir la carta. La leyó de nuevo, soltó un suspiro mientras acercaba el papel a su cuerpo, como si quisiera abrazar a aquella que tecleó las palabras—Me gustaría más si fuera su letra—dijo de manera casi melancólica.
…
Dos semanas después de la desaparición de Cirse…
La gatita negra miraba desde el ducto de ventilación del laboratorio a un genio hecho un completo desastre, triste, cansado, ojeroso y sin ilusiones. Estuvo a punto de salir de su escondite para ir junto a él, pero de pronto la puerta del lugar se abrió con cuidado—Donnie te traje el desayuno—la joven se escondió mejor, había pasados suficiente tiempo con la familia como para saber las habilidades del mayor. Clarise no estaría dormida por siempre, así que no podía permitirse quedarse mucho tiempo aunque quisiera, de otra manera podría poner en peligro a ella misma y a los que más quería.
Esperó largos minutos a que el mayor y el genio salieran del lugar para ir a entrenar. Esperó aun después de eso a escuchar los golpes en la sala de entrenamiento. Desde su mutación sus sentidos se habían agudizado. Quitó la ventila con cuidado y miró con molestia como su pelaje negro y su ropa se habían llenado de polvo y telarañas, se sacudió un poco y prendió la computadora. Miró una fotografía de Abril comiendo un pedazo de pizza como Wall Paper. Eso la molestó, frunció el ceño y su boca se torció en una expresión de ira. No solo quitó la foto sino que la borró de la computadora y del contenedor de archivos borrados, de pronto se extrañó ¿Estaba haciendo eso solo por celos? Ella jamás había reaccionado así, ni siquiera cuando sabía que su amada tortuga pasaba todo el día con la pelirroja en el laboratorio. Se desconoció un poco a sí misma, era como si su temple hubiera menguado. Vio de nuevo sus manos cubiertas por aquel pelaje negro, tal vez su cambio no fue solo exterior. El sonido de un golpe seco llegó a sus oídos sacándola de sus meditaciones — ¿Donnie estás bien?—preguntó la voz del más pequeño—Sí Mikey, solo estaba distraído—contestó el genio. La joven suspiró y colocó la memoria que llevaba escondida. De ella pasó dos archivos: uno de texto y una imagen. Puso como fondo de pantalla la imagen que acababa de poner en el ordenador de su genio y apagó de nuevo el aparato. Ya se encaminaba a escurrirse de nuevo por la ventilación cuando vio algo brillar en la camilla que ocupaba la tortuga hacía poco, se acercó y vio le dije—¡Así que ahí estabas! pensé que te había perdido—dijo ella. Pasó su dedo por el objeto—Algún nos volveremos a ver Donnie—después de esto salió presurosa del lugar. Apenas había logrado salir del alcantarillado cuando una llamada entró a su celular—¿Dónde estás?—dijo la voz al otro lado de la línea—Salí a conseguir la comida—contestó la de pelaje negro mientras trepaba ágilmente a un tejado— ¿De verdad hermanita? Pero si aquí tenemos suficiente atún—dijo la otra con un tono desconfiado—Lo sé pero hoy te enseñaré a utilizar los palillos, y eso es más difícil aprender con el atún enlatado, te prepararé curri—dijo mientras tomaba una bolsa de papel que ya había dejado en ese tejado—Bien—no esperó a recibir respuesta y colgó, era evidente que Clarise estaba molesta y mucho, pero al menos había logrado su objetivo.
…
Tiempo presente…
Llamaron a la puerta la pelirroja abrió despacio la puerta del laboratorio y asomó la cabeza—Donnie ¿Cómo estás?—preguntó ella con expresión curiosa—Abril hola…estoy mejor, gracias—dijo el chico guardando las imágenes en una carpeta—Leo me dijo que ayer saliste. Debiste de haberme hablado, te hubiera acompañado—el chico sonrió—Esta bien, quería estar solo un momento—dijo él y luego fue a la camilla, tomó de ella el dije que miró con dulzura. Guardó el preciado objeto en una caja que posteriormente dejó en un cajón, el cajón que guardaría sus más preciados recuerdos. El chico estaba cansado, no había dormido en toda la noche, bostezó y Abril lo tomó de la mano—Pues si ya estas mejor vamos a desayunar, Mikey preparó algo delicioso y te prepararé un café para que despiertes—dijo ella jalando al joven afuera de su recinto casi sagrado.
…
En un penhause de uno de los tantos edificios de Nueva York dos gatitas antropomorfas entrenan. Clarise lanza un garrazo a Cirse que se tira en el piso, gira en su espalda, se pone de pie y tira una patada a su compañera que la impacta justo en el estómago—Clea, mantén cerrada la mano, si te golpean con una patada te romperán los huesos—dice la del ojo violeta, la gatita del ojo rojo se levanta del piso muy molesta—deja de llamarme Clea, mi nombre es Clarise—la del ojo violeta suspira, quiere evitar que su cuerpo se mueva en contra de su voluntad, así que decide no contrariarla—Bien, lo siento, Clarise—dice la de pelaje negro mientras se pone de nuevo en guardia—Atácame—dice Cirse mientras se mantiene dando pequeños saltos. La otra se abalanza contra ella corriendo en sus cuatro patas, la del ojo violeta calcula la trayectoria y tira una patada giratoria cuando cree que ella estará a su alcance, pero la gatita de pelaje blanco brinca en el último segundo rumbo a la pared, se impulsa en ella y cae contra la joven de pelaje negro tacleandola. Al caer en el piso las dos se quedan calladas por un momento, la del ojo rojo se levanta tan rápido como puede—Perdón hermanita ¿Estas bien?—Cirse toma su mano—Excelente trabajo, es la primera vez que logras derribarme, debo aceptar que tus costumbres gatunas son bastante eficientes—dice ella mientras se sacude el polvo—Gracias hermanita—dice la de blanco completamente alagada—¿Oye por qué sigues usando ese uniforme?—pregunta Clarise, eres un gato, usar ropa solo te quitará ventajas-¿Qué?—dice Cirse mientras mira su atuendo—No sé, me da pena ir por ahí sin ropa—No seas ridícula, con tu pelaje es como si trajeras un abrigo de piel de pies a cabeza, además así dejarás de quitarle el pelo a tu uniforme todo el tiempo—en ese momento la del ojo violeta quitaba una bola de pelo de su casaca, esto la hizo sentirse un poco tonta—No sé, no estoy segura de querer andar por ahí desnuda—la del pelaje blanco la jala de la cinta negra—La verdad a mi me da igual, pero te estas perdiendo de grandes ventajas…mira, te mostraré—dijo Clarise mientras trepaba a un barandal. Los gatos utilizamos la cola para equilibrarnos, usar zapatos solamente nos quita agilidad y por supuesto que el pelaje mismo nos indica la dirección del viento y como cambia—la gatita extiende la mano a su hermana—Ven, te mostraré, quítate los zapatos—dice ella, Cirse mira a un lado y luego a otro, se encoge de hombros y se quita los zapatos—No, quítate las calcetas también—La chica lo hace y luego toma la mano de la de blanco, tarda en balancearse pero los dedos de sus pies se ajustaban perfecto para ayudarla a balancearse—No puedo creerlo ¡Lo logre, realmente lo logre!—La del ojo rojo la mira con orgullo y una idea le viene a la cabeza, en un movimiento rápido le baja el pantalón de uniforme a su hermana—¡Espera no!—dice la del ojo violeta completamente abochornada mientras trata de subir de nuevo la prenda—No pasa nada hermana, a nadie le importa si los mutantes tienen ropa o no ¿O alguna vez tú te incomodaste porque tus amigos tortugas no tuvieran ropa?—no fue hasta entonces que la chica de pelaje negro se dio cuenta que todo ese tiempo había visto a Donnie D-E-S-N-U-D-O todos los colores se le vinieron al rostro, luego recordó la vez que durmieron en la misma cama y las veces que la había abrazado—Ahhhhhh—gritó al darse cuenta y se cayó del barandal por la impresión. Clarise se apresuró a tratar de levantarla pero la de pelaje negro la detuvo—Así déjalo, necesito acomodar algunas ideas en mi cabeza—dijo la chica aun tirada en el piso, la otra se sentó a su lado mientras reía a carcajadas—No puedo creer que no te hubieras dado cuenta señorita pudorosa—dijo la de pelaje blanco, la de negro solo le puso la mano enfrente con la palma extendida—Solo cállate, tengo que sacar ciertas ideas de mi cabeza—decía ella completamente abochornada. Luego se puso de pie y se encerró en uno de los cuartos, se tiró en la cama pensando en todas las cosa que ahora la abochornaban y en su tiempo ni siquiera les prestó atención—¡QUE VERGÜENZA!—gritó con la almohada en la cara.
…
Un estornudo repentino distrajo a Donnie de su lectura. Miró el reloj, aun era media tarde pero estaba increíblemente cansado, probablemente por las noches de desvelo. Decidió salir y tomar una taza de café, eso lo despertaría un poco. Encontró a Mikey leyendo el libro de cocina que le regaló Cirse, parecía muy concentrado pero dejó el recetario cerca de su hermano genio para poder batir bien unos huevos antes de continuar-¿Qué prepararás hoy?—preguntó el de bandana morada—La gloria verde—dijo el pecoso con aires de grandeza—¿Hay un platillo coreano llamado así?—preguntó Donnie—No sé pero como los nombres de los platillos están en coreano lo bautice yo, además seguro que mi nombre es mejor—el genio se dio una palmada en la frente, luego tomó una libretita de notas—Dame eso—musitó arrebatando el libro de las manos de su hermano, luego transcribió el nombre del platillo en la libreta—Lo traduciré y te diré el nombre real luego- Cuando estaba a punto de entregarle el libro a su hermano vio que había muchas notas en las orillas de la receta y se preguntó qué dirían, así que también transcribió las de esa página, de alguna manera eso también tenía que ver con Cirse, después regresaría y le tomaría fotos al recetario completo para poder tenerlo en su archivo personal—Toma y cuida ese recetario—dijo el de ojos cafés mientras lo ponía en la mesa.
…
Clarise preparó la comida, no quería ni siquiera tocar al cuarto de Cirse, tal vez aun no se recuperaba de la revelación que le había hecho ese día, rio internamente y luego comenzó a servirse en un plato. Aun no tenía mucha práctica con los palillos y la comida de hoy no sería fácil: Ramen… todo un desafío para la principiante. Una sombra le tapó la luz y al alzar los ojos. Vio a su hermana que vestía un leotardo negro con detalles en morado de donde salía sin dificultad su cola y un par de bolsas de tela se pegaban a sus muslos sujetadas por un cinto de su cintura y cada una de sus piernas—Pensé mucho en lo que me dijiste y caí en cuenta que no todos los mutantes andan desnudos por ahí, el maestro Splinter usa su yukata—dijo ella volteando a ver para otro lado—pero con esta ropa mis ventajas gatunas no se verán menguadas y no tendré que sacudirla tan seguido porque es mayormente negra—dijo increíblemente sonrojada. Su hermana se le quedó viendo un rato, se puso de pie y examinó la nueva vestimenta—Parece que no se interpondrá en tu movimiento y deja suficiente pelaje expuesto para que puedas sentir tu entorno…hermanita estoy asombrada ¿Tanto es tu pudor?—dijo ella mientras le tomaba la cola, la de negro se sonrojó y le dio un manazo para que la soltara—Déjame en paz ¿quieres?—la gatita de blanco se acercó todavía más, tomó con su dedo los tirantes del leotardo que se cruzaban por la espalda los estiró y sonrió juguetonamente para luego soltarlos de jalón. Un grito se escuchó hasta la calle—Me las vas a pagar Clarise—gritó Cirse persiguiendo a la gatita traviesa por toda la casa. Cuando la atrapó le hizo una llave y la aventó a la tina llena de agua, pero la otra se sujetó del leotardo de su hermana y se la llevó consigo. El agua se desparramó por todo el baño y las dos felinas terminaron completamente empapadas, se miraron por un segundo la una a la otra y luego se echaron a reír. Una idea le pasó a Cirse por la cabeza, Clarise siempre la llamaba hermana pero fue hasta ese momento cuando ella la sintió como una hermana de verdad y no como una captora que la mantenía lejos de la persona que amaba. La del ojo violeta se quedó callada—¿En qué piensas Jul?—pregunto la de pelaje blanco y la de pelaje negro la miró extrañada—¿Jul?—la otra asintió—Sí, de July. Todos te llaman Cirse y yo no quiero ser para ti como los demás—Cirse sonrió y recordó que no fue hasta que hizo una gran amistad con Rafael que él empezó a decirle Cir, Donnie la llamó princesa alguna vez. Miró a Clarise por un segundo y torció la boca—No me gusta, llámame como todos, mi nombre es Cirse—la otra abrió grandes los ojos y luego cruzó los brazos—No, te llamaré Jul, si las tortugas pueden decirte de cariño como ellos quieran yo puedo llamarte Jul y no me importa si te gusta o no—luego le aventó agua a la de ojo violeta la cual rio con la acción y respondió a la ofensiva aventándole agua de vuelta terminaron riéndose y jugando por horas.
En su cama, arropada para dormir Cirse pasaba por distintas partes de su cuerpo un cepillo para gatos de pelaje largo. Aun no se acostumbraba a tener que mantener esos cuidados para sí misma. Sabía que Clarise prefería lamerse, pero a ella eso le resultaba asqueroso—No es tan mala—dijo y recordó como siendo aun una mascota se lanzó contra Oroku Saki para defenderla, como se encelaba de Donnie apenas lo veía y como saltó contra Rafa aquella vez que se conocieron. Aquella gatita siempre la había querido para ella sola. De pronto recordó esa vez que se la dejó a Mikey, le había dicho que no debía permitirle ese comportamiento posesivo o ella pensaría que estaba bien lo que hacía ¿Cómo haría ahora para poner en cintura a Clea si parecía ser ella la que tenía el control?—Supongo que después de todo siempre ha sido así, posesiva y celosa con quienes quiere, solo que antes no podía decirlo—bostezó algo cansada para luego seguir con su labor.
Se miró en el espejo, de nuevo no se reconocía ¿y Donnie podría reconocerla ahora? Probablemente no, se había dado cuenta que no solo su cuerpo cambio, sino también su propia personalidad, tenía un carácter más impetuoso, se había vuelto celosa, un poco colérica y definitivamente su mente calma había dejado esa tendencia serena que tanto trabajo le costó forjar cuando era niña ¿Qué era ahora? ¿Seguía siendo Cirse o era Jul, como la llamaba Clarise? ¿Donnie la seguiría aceptando como era ahora? Suspiró y se dejó caer entre las almohadas. Se detuvo y analizó que aun con todos sus celos Clarise había permitido que regresara a observar si Donnie se aparecía por su anterior departamento, con la condición de ver solo a suficiente distancia. Después de los celos que sintió al ver solamente la foto de Abril en la computadora de su amado genio comenzó a sentir pena por la gatita blanca, seguramente ella tenía ese mismo sentir per más intenso, podía verlo en su cara cada vez que Donatello salía en la conversación. Alguien irrumpió en su cuarto—¿Jul puedo dormir contigo?—preguntó la de pelaje blanco desde la puerta—No—contestó Cirse acostada entre las almohadas—Por favor, no me gusta dormir sola—la de pelaje negro volteó a verla—Pero si duermes una gran parte de día y en esos momentos estas sola, además ¿No nos mudamos aquí para que tuvieras tu propio cuarto y un espacio para entrenar? Y todo para que ahora me digas que quieres dormir en MI habitación—la otra volteó a ver el piso—Lo sé pero en las noches casi siempre dormías conmigo y hoy es nuestra tercera noche aquí, en las otras dos no he podido dormir pero no quería despertarte—Clarise la miró suplicante, no se notaba mucho por su pelaje pero era cierto, tenía ojeras, así que la del ojo violeta se puso de pie—Está bien, pero no dormirás así en mi cama—dijo. La del ojo rojo la miró extrañada—¿Cómo que así?—preguntó y al instante Cirse buscó en sus cajones unas prendas que puso frente a Clarse—Es una pijama ligera así que no te estorbará mucho, pero no voy a dormir contigo si no tienes ropa—dice enérgicamente la de pelaje negro, la otra la mira con una sonrisa y la abraza—Gracias hermanita—Cirse sonríe ante la muestra de cariño pero muy en el fondo se pregunta como podría hacer para evitar que la gatita blanca la siga manteniendo separada de su genio…¿Aunque eso haría una gran diferencia? Sentía miedo a que él no pudiera aceptarla con sus cambios. Las horas pasaron y pensar tanto en ello no la dejaba dormir. Miró a Clarise y se quitó el parche izquierdo, recordaba como la gatita blanca había controlado su mano aquella vez ¿Sería que ella podía hacer lo mismo a la inversa? Observó la mano de la de ojo rojo clavando las uñas en el colchón y pensó con fuerza, casi como si ese brazo fuera una extensión de sí misma "Guarda tus garras" el resultado le sorprendió. Sonrió, este sería un secreto que no le contaría a Clarise, era una carta que no debía desperdiciar fácilmente si quería regresar algún día junto a Donnie y descubrir si podría mantener el lugar que se había ganado en su corazón como era ahora, como Jul.
…
Bueno, pues eso es todo por ahora, sé que no fue un capítulo muy largo y que fue algo tranquilo pero es la introducción les aseguro que el próximo tendrá mucha más acción. Los invito de nuevo a que me envíen sus mensajes, comentarios, dudas, sugerencias, reclamos, peticiones o cualquier cosa que quieran. Besos y gracias por dedicar algo de su tiempo a leer este fic.
