Bienvenidos al capítulo 20. Sé que me tardé mucho en actualizar pero estuve muy ocupada, lo siento (reverencia para disculparme) No obstante me mantuve pensando en esta historia todo ese tiempo que mis actividades me mantuvieron lejos de la redacción y tengo muchas ideas nuevas que espero les diviertan. El drama no va a dejar tranquilos a los protagonistas y nuevas relaciones surgirán en este arco de la historia. Gracias a todos por sus comentarios, de verdad los valoro mucho y me hace muy feliz saber que les gusta mi trabajo (o también que me digan lo que no les gusta, claro). Por cierto, olvidé mencionar el título de la canción que Cirse le dedicó a Donnie para su carta de despedida, se llama "Te voy a amar" y la pueden encontrar fácilmente en la red es de Axel

ScarlettParker: Tú siempre tan perspicaz, a veces creo que terminarás siendo la lectora que descubrirá todo antes de que se lo diga. Me encanta que seas tan observadora de los detalles que dejo en el texto. Me encanta tener lector s como tú.

raphaelblue62: Estoy de acuerdo contigo en que Rafa merece estar tranquilo espiritual y físicamente, sobre todo con todo lo que se esforzó por salvar a Cirse en la ausencia de Donnie, yo también le tengo mucho aprecio a tu chaparro.

Bittersweet: Me encanta cuando me mandas comentarios porque eres super expresiva y me alegra que te hiciera reír la parte en la que Cirse se da cuenta de que Donnie todo el tiempo estuvo "Desnudo", ese era el objetivo, aunque debo aceptar que no soy muy buena en la comedia, por eso no pongo tanta.

Skybutterfly314: Recibo con mucho cariño tus cachetadas virtuales, me hace feliz saber que te interesó mi historia, disculpa por los traumas que te causé con el fin de arco. La verdad en un principio escribí la historia para que pudiera caber en los huecos de la historia original, por eso era importante que terminado el fic (o por lo menos el primer arco) todo pudiera quedar tal cual lo había encontrado, Rafa y Abril un poco distanciados, Donnie sin ningún compromiso, etc, pero precisamente para eso escribo el segundo arco, para poder hacer algunos caprichos que me surgieron en el primer arco, espero que esta parte te guste aun más.

Diana: Gracias por comentar, sé que me tardé en actualizar, pero espero que valga la pena, ya que será el capítulo más largo que haya escrito :P

Sin más palabrerío aquí está el capítulo 2 del segundo arco, al cual por fin me decidí a ponerle nombre "La sombra de los ojos violetas"

¿Y SI EL AMOR NO LO PUEDE TODO?

El día parecía prometedor en la casa de las dos gatitas. Un paquete llegó ya entrada la mañana para hacer algunos cambios en la vida de las dos hermanas

—¡CLARICE, VEN!—gritó la gatita de ojo violeta—te tengo una sorpresa—dijo entrando a la estancia con una caja

La chica de ojo rojo la miró curiosa—¿Qué es? ¿Qué es? ¿Se come? ¿Puedo cazarlo?—dijo dando saltitos en el sillón

—No y no. Esta es nuestra alternativa para dejar de usar estos molestos parches—contestó la gatita de pelaje negro. Cirse abrió el objeto cubico con ayuda de una de sus garras y buscó dentro del mar de cacahuates de unicel. Del fondo del empaque sacó 4 cajas muy bien selladas. Leyó las etiquetas, tomó dos de ellas y se las entregó a Clarise

—Estas son los tuyos y el líquido para su mantenimiento—anuncio la del ojo violeta y la gatita de pelaje blanco abrió con gran curiosidad el empaque mientras que su hermana se dirigía al baño común

—¿Qué es esto?—dijo la de ojo rojo con expresión extrañada al tiempo que examinaba con curiosidad un contenedor transparente que dejaba ver dos objetos circulares sumergidos en un líquido transparente.

—Pupilentes—contestó la del pelaje negro con una enorme sonrisa—uno de ellos está pensado para bloquear la vista y son al tono de nuestros ojos—dijo mientras señalaba primero el molesto parche y luego su ojo descubierto—En Internet decían que podían cumplir cualquier especificación, ya sea de color, aumento o visibilidad—Cirse tomó el estuche protector de plástico y llenó ambos contenedores del líquido del envase tubular—Los ordene hace una semana y el Lic Guyn los dejó en nuestra puerta esta mañana—Clarise puso una cara muy gracioso, como si eso fuera a ser lo más complicado del mundo

—¿Estás segura de que esto es buena idea?—preguntó la gatita de pelaje blanco completamente abrumada

—¡Claro! te ayudaré a ponerte primero el tuyo, solo necesitaremos usar el que bloquea la vista, pero como los venden por pares…—dijo mientras ayudaba a su autonombrada hermana a abrir el paquete, de él sacó los dos pupilentes, pudo identificar fácilmente el que debía colocar en el ojo de su hermana pues en la parte del iris estaba completamente negro, el otro simplemente lo colocó en el contenedor que ya había preparado previamente con el liquido.

—Bien empecemos—dijo la del ojo violeta tomando el objeto en su dedo y Clarise se quitó el parche.

Después de dos horas y muchísimos intentos fallidos al fin pudo colocar el extraño objeto en el ojo de su hermana, la cual trataba constantemente de tallarse.

—No hagas eso, te vas a lastimar—dijo Cirse tomándole la mano. Finalmente la vio alejándose unos pasos. No pensaba que se viera tan naturales, casi no se notaba la diferencia con su otro ojo.

—Te ves hermosa—dijo Cirse con una tierna sonrisa, de esas que solo ella podía dibujar, enseguida Clarise se miró en el espejo admirada y pasó su mano queriendo acariciar el reflejo. Su cara reflejaba felicidad y asombro. Enseguida se dio vuelta para encontrarse con el rostro sonriente de la del ojo violeta

—¡Gracias hermanita!—dijo de manera efusiva abrazándola tiernamente y con mucha fuerza

—Tranquila, me vas a sacar todo el aire…Bueno ahora me pondré el mío—Cirse estaba ansiosa de poder quitarse ese objeto que ya hacía que le doliera la oreja. Separandose del demandante abrazo se dispuso a abrir el paquete que descansaba en la pequeña repisa junto al lavabo. Abrió sin delicadeza la caja y de ella sacó el empaque que contenía los ansiados objetos. Lo miró con curiosidad y una expresión de molestia se dibujó en su rostro.

—¿Verdes? ¿Qué clase de daltónico confunde el violeta con el verde?—dijo realmente molesta, parecía que la empresa había cometido un error y le mandaron el color equivocado, resopló un par de veces—Pues ya qué…pediré después el cambio, por ahora solo quiero poder quitarme esta cosa—dijo aun molesta pero resignada. Se miró en el espejo con solo uno de los dos pupilentes pero se sentía extraña estando así, por lo que decidió ponerse el otro

—Deberías de quedarte así, te ves muy linda—dijo su hermana a sus espaldas

—No sé, mis ojos es lo único que me queda de la que fui, no me gusta el cambio—dijo ella algo cabizbaja

—No te desanimes Jul ¿Quieres que te enseñe nuevas habilidades gatunas? Seguro eso te animará—La joven de pupilentes verdes suspiró resignada

—Está bien, saldremos hoy por la noche—dijo guardando los objetos y mirándose una vez más en el espejo, esos ojos verde tóxico le recordaban Rafa, seguro él se hubiera reído. Miró a Clea y por su cabeza pasó esa anécdota que el chico de bandana roja le había contado. Él tuvo que enfrentar a Slash, quien antes fuera su querido Spike, para defender a su familia, aun con todo el cariño que le tenía. Ella también quería muchísimo a Clea, nadie en el mundo podría haber sabido lo importante que era la gatita para ella, pero sabía que llegaría el día en que tendría que enfrentarla por la persona que amaba—Lo siento Clea—dijo para sí misma y luego guardó los utensilios.

La noche cayó en Nueva York y un joven de bandana morada tocaba a la ventana de una chica pelirroja, la cual abrió con una gran sonrisa

—Hola Donnie ¡Que bueno que pudiste venir!—dijo ella mientras se hacía a un lado—Pasa por favor—la joven extendio una mano al interior de su casa.

El chico puso un pie dentro del departamento—Hola Abril, no vengo solo—en ese momento la mano de Rafael se posó en el marco de la ventana mientras el chico salía de las sombras dibujando esa sonrisa socarrona y sínica, casi como diciendo "¿Qué? ¿Te arruiné la noche con mi hermano?"

—Espero que no te moleste—dijo el de morado sin prestar realmente atención a la escena. La pelirroja lo miró sorprendida y se quedó muda por unos segundos

—No, claro que no—dijo matando al de ojos verdes con la mirada. El de bandana roja mostró su T-phone

—No te preocupes, no me quedaré mucho, saldré con Casey a patrullar, pero me llamó para decirme que tenía que entregarte algo, que lo viera aquí—anunció mientras ensanchaba su sonrisa y caminaba hacia la sala donde el genio ya había tomado asiento. Solo faltaba ella para dar inicio a la noche de películas "tan malas que eran buenas" que había planeado para seguir animando al genio, que al parecer de ella, había dedicado demasiado tiempo a su nuevo propósito de mantener vivo el recuerdo de Cirse. Incluso se enteró que él había empezado a visitar páginas para aprender coreano, pues la información de la familia Moo en gran medida estaba en ese idioma, lo cual no le extraño a nadie.

—¿Y con qué película iniciaremos?—preguntó el genio viendo las portadas de los títulos. La mayoría de ellos ni los conocía, pero por simplemente verlos podía darse cuenta que serían filmes muy raros. La pelirroja tomó una de las cajas que estaba encima del mueble de la televisión y la mostró a todos

—¿Juan de los muertos?—dijo con disgusto Rafael—Seguro esa porquería es peor que héroes espaciales—comentó mientras cruzaba los brazos y rodaba los ojos

Quince minutos después el de banana roja estaba completamente atento a la televisión, Casey llegó pero el de ojos verdes ni siquiera volteó a saludarlo por estar pendiente del televisor, amaba la cantidad de escenas de pelea y zombis

—Me encanta el slogan "Matamos a sus seres queridos"—dijo mientras jalaba a su amigo humano a que tomara asiento junto a ellos

—Ese movimiento es imposible, rompería las leyes de la física—dijo el más inteligente que al parecer se entretenía mucho más encontrando los errores de coherencia, hoyos en la trama y por supuesto los movimientos que según la física sería imposibles de realizar, que con trama en sí.

Abril empezaba a pensar que esto de invitar a Donnie a ver películas extrañas no había sido tan buena idea, pues lo único que estaba logrando es que su cerebro se activara cada vez más en lugar de relajarse. Volteó a ver a Rafa feliz y emocionado, con una sonrisa que raras veces veía y un brillo en la mirada que le parecía… ¿Interesante? ¿Pero qué tonterías estaba pensando? Si tenía a Donnie al lado debía de concentrarse en él.

La chica volteó a ver el control remoto, pues pensaba poner pausa a la película para conseguir que los dos que estaban de más al fin se fueran a patrullar. Encontró el pequeño aparato en el sillón entre Rafa y ella, dirigió su mano hacia él y de pronto el de ojos verdes, tratando de acomodarse para ver más de cerca los chorros de sangre evidentemente falsa que tanto lo hacían reír, recargó ambas manos en el sillón, coincidiendo así con el punto en que la pelirroja tenía la suya. El ninja de rojo abrió sus ojos como platos y volteó a ver incrédulo de quien era la piel suave y tersa que había capturado con su mano. La de ojos azules se quedó pasmada, no se movió solo llevó su mirada rápidamente a la cara de Rafael a quien la vio con una expresión de genuina sorpresa y un tono rojo en las mejillas que se acrecentaba a cada instante. El chico tragó saliva

—Perdón—dijo en voz muy baja e incluso tímida, algo completamente opuesto a él y cortó el contacto inmediatamente. Ninguno de los otros dos parecían haberse dado cuenta de lo ocurrido por ver una de esas exageradas tomas con cientos de extras y matanza a más no poder.

El ninja de las Sais sacudió un poco su cabeza para salir de ese lapsus de asombro para luego volver a fruncir el ceño como de costumbre

—¡Vámonos Casey! se nos hace tarde—dijo arrastrando a su amigo humano del lugar

—¿Qué? ¿Oye hermano qué te pasa? Déjame al menos ver el final de esta escena—dijo el de cabello negro mientras era arrastrado por el suelo hacia la ventana. Al fin el deportista se puso de pie

—Nos vemos en casa Donnie, diviértete—Aun cuando estas palabras iban dirigidas a su hermano, las dijo viendo directamente a la pelirroja, casi como un reclamo, luego salió por la ventana sin siquiera esperar a Jones. El jovencito del palo de hokey salió presuroso para alcanzar a su amigo

—Rafa espera—miró un segundo a Donnie y Abril, realmente no quería dejarlos solos, pero tenía un deber que cumplir y sobre todo un amigo que le dejaría ambos ojos morados si intentaba zafarse, así que salió de ahí completamente confundido por la actitud del rudo muchacho.

La pelirroja miró su mano con atención por unos minutos ¿Qué rayos había sido eso? Caminó a la ventana para cerrarla pero se quedó parada frente a ella mirando como el de bandana roja se iba con el deportista, saltando por los tejados y con esa actitud casi altanera

—¿Pasa algo Abril?—preguntó el genio sentado en el sillón. La chica solo negó con la cabeza mientras cerraba aquel enorme ventanal y regresaba a ver la ridícula película con su amigo.

En otro punto de la ciudad una gatita blanca subía una construcción de cinco pisos utilizando solo el impuso que obtenía de asirse de sus garras a la superficie de concreto, mientras que su hermana la observaba maravillada desde abajo. La gatita de ojos rojos miraba triunfante desde el tejado como Cirse sonreía impresionada y luego se dio a la labor de bajar corriendo por la pared e impulsándose en ella para dar un brinco, sujetarse de una escalera de servicio y bajar deslizándose por ella. La jovencita de falsos ojos verdes aplaudió efusivamente ente la demostración

—¿Estas segura de que yo también podré hacer eso?—Clarise la miró con cariño

—Claro que sí Jul, solo es cuestión de práctica, yo te enseñaré—dijo mientras la tomaba del brazo para dirigirla a su primer objetivo.

Una barda separaba dos callejones, su altura no era mucha pero el objetivo era aprender a impulsarse utilizado las patas traseras, así que esto seguramente ayudaría a la novata a confiar en sus recientes habilidades

—Salta al otro lado y de vuelta, recuerda que debes ser capaz de caer parada en lo alto de la pared, si no lo haces así, tendrás que repetirlo—la chica miró con decisión y tomando impulso se lanzó al ataque. El primer brinco la llevó casi hasta arriba, pero por supuesto que necesitaría un segundo impulso para caer de pie en la cima. Sacó sus garras poco antes de sentir la dura superficie pero un mal cálculo hizo que sus pies resbalaran y callera sin remedio de sentón.

—Auch, parece mucho más fácil cuando lo haces tú— dijo sobándose el glúteo derecho que seguramente había sido el que se llevó la peor parte.

La gatita banca le extendió la mano para ayudarla a levantarse—no te preocupes, a todos nos pasa al principio, solo tienes que intentarlo unas cuantas veces más y seguro lo conseguirás. No pienses como humana, piensa como gato, es más divertido y te saldrá más natural—dijo ella con una sonrisa traviesa.

Cirse lo intentó de nuevo y aunque ahora logró subir y ponerse de un brinco en lo alto de la pared, sus pies resbalaron y cayó de lleno del otro lado, donde fue a dar dentro de un contenedor de basura

—Esto es tan humillante—dijo mientras salía con una cáscara de banana en su cabeza, su hermana la veía desde arriba completamente muerta de risa cuando de pronto una nave surcó el cielo, las dos chicas miraron atónitas el objeto volador. Clarise corrió para tomar a Cirse de la mano y llevarse a un lugar escondido entre las sombras

—¿Por qué nos escondemos? ¿Sabes qué es eso?—preguntó la de falsos ojos verdes

—No Jul, pero esa es la regla número uno de los gatos, primero te escondes y después atacas, de preferencia cuando tengas la ventaja—La de ojos rojos estaba tan concentrada observando al punto del cielo donde la nave desapareció que no se dio cuenta que una nave igual, tras las chicas desplegó unos tentáculos y tomó a Cirse de la pierna. Un sonoro grito de su hermana hizo a la gatita de blanco voltear. De inmediato vio a la de pelaje negro luchando por liberarse de sus captores

—¡JUL!—gritó mientras se lanzaba al ataque pero la nave se elevó por los cielos. La pequeña gatita blanca trepó con ayuda de sus garras a lo alto de un edificio, pero solo consiguió ver como ese objeto que llevaba a quien tanto quería

Donnie daba un largo discurso, sin que Abril lo escuchara realmente, explicando como la chica Frankenstain no pudo haber sido creada de esa manera, y como su pelea con la chica vampiro era una completa burla a las leyes de la física cuando una cantidad asombrosa de androides Krank irrumpieron en el pequeño departamento

—Krank, hay que capturar para el Krank, a la forma de vida conocida como Abril O'neal—Dijo uno de entre el montón y al instante comenzaron a disparar. Donnie junto con la pelirroja se lanzó detrás del sofá para utilizar el objeto para cubrirse.

El genio miró su bo pero estaba lejos, tendría que burlar a algunos de los enemigos para llegar hasta él. El chico atacó a algunos con las manos desnudas y se impulsó en la pared para llegar hasta su bastón, la jovencita de ojos azules tomó su arma y la desplegó

—Muy bien ¿Quien quiere una orden de piernas de Krank para llevar?—dijo la pelirroja pero de inmediato el ninja de morado la tomó de la muñeca y la jaló lejos de ahí, escabulléndose por la ventana mientras que se desataba una lluvia de disparos para tratar de cortarles el paso

—Parece otro plan para atraparte Abril—dijo el genio mientras escapaba con su amiga por los tejados, pero dos naves los interceptaron utilizando láseres y sus tentáculos como armas y por más que el joven de ojos cafés se esforzó por defender a su amiga, al final esta fue capturada. No obstante Donnie no se dio por vencido. Se trepó a una de ellas, tiró a la masa rosa que la manejaba y clavando la Naguinata de su bo comenzó a navegarla para ir al rescate de la pecosa chica que tiraba golpes infructuosos a los tentáculos que la mantenían apresada.

La gatita de hermoso pelaje blanco corrió por la ciudad casando el sonido característico de esas ojalatas voladoras hasta encontrar una.

—Depredadora 1, bolas de chicle 0—dijo mientras se ocultaba en las sombras esperando el momento justo para actuar. Cuando al fin la sigilosa maquinaria pasó por encima de ella, la felina utilizó sus uñas para pegarse a la parte inferior de la extraña nave.

—Ahora tú me llevarás con Jul, tonto montón de tuercas—dijo mientras sus ojos brillaban en la obscuridad.

Su plan había resultado, ella no permitiría que nadie la separara de su hermanita, y menos unas cosas parecidas a chicles masticados trepados en aparatejos.

Varias naves llegaron al TCRI y la gatita blanca logró infiltrarse fácilmente al ir escondida en una de ellas, sin embargo ya adentro no tenía idea de a donde habían llevado a su querida hermana, entró a las ventilas para evitar ser descubierta y poder escabullirse. Tenía que ayudarla, no importaba cuanto hubiera entrenado Jul durante toda su vida, aun no se acostumbraba a su nuevo cuerpo y eso la preocupaba.

Mientras tanto en uno de los tantos cuartos del TCRI la chica de ojos verdes artificiales examinaba su contenedor buscando una manera de escapar. A su alrededor muchos otros contenedores mantenían presos a otros mutantes. A lo lejos pudo ver una tortuga enorme—Spike—dijo en voz baja, sacudió su cabeza y trató de concentrarse, el que hubiera tantos de esos seres ahí significaba que las cosas no estaban bien y sobre todo si eran tan fuertes como aquella enorme tortuga. Pateó la superficie transparente como el cristal con todas sus fuerzas, pero no logró hacerle ni un rasguño, de pronto pensó "Rasguño… eso es" sacó sus garras y tiró un zarpazo a la superficie, la cual al fin mostró algunos daños, no muchos, pero tal vez si tenía suficiente tiempo y paciencia lograría salir de ahí.

Parecía que había corrido con suerte, pues hubo otros contenedores con distintas propiedades dependiendo del mutante que contenían. Una araña gigante había escupido un líquido verde y golpeaba las paredes transparentes con sus patas parecidas al diamante pero no ocurría nada, seguramente sus captores no esperaban que ella tuviera unas garras tan afiladas y resistentes, al parecer mucho más resistentes que las de un gato normal. Las observó con detenimiento por primera vez, eran negras y brillantes. "Parecen de obsidiana" se dijo a sí misma. Luego tocó cada uno de los rincones de su prisión para poder calcular, gracias al sonido, cual era el espacio más delgado, sin embargo todos parecían iguales. Tenía suerte ese día, al parecer no mucha pero sí la suficiente.

—Y yo que siempre que quejé de tener uñas delgadas y frágiles—dijo mientras se daba a la tediosa labor de arañar una y otra vez el mismo lugar para lograr hacer una salida.

La joven tortuga de bandana morada había logrado escabullirse al lugar, sus hermanos ya venían en camino pero no quiso esperar hasta que ellos llegaran, seguramente su amiga no tendría mucho tiempo y bien sabía las intenciones del Krank. Caminó por uno de los tantos pasillos ocultándose en las sombras para evitar ser detectado. No parecía que el teléfono de la pecosa estuviera encendido, pues no había podido triangular su ubicación, lo que haría la búsqueda más difícil.

Examinó la estructura y estimó de acuerdo al tipo de tuberías y la cantidad de cables hacia donde podrían estar los puntos vitales del lugar, luego por medio del uso de probabilidad y estadística desmenuzó sus alternativas para comenzar en la dirección en la que fuera más probable encontrar a la chica de ojos azules, todo esto basado en la experiencia que tenía de los dispositivos Krank y las diversas ocasiones que habían rescatado a los seres que los alienígenas mantenían cautivos. Finalmente se decidió por un camino y avanzó por él, después de todo, esa era la opción más lógica.

En una celda la pelirroja esperaba y pensaba en sus amigos tortugas. Estaba segura de que en cualquier momento vería a Rafa utilizando sus sais para abrir esa extraña y compleja puerta ¿Pero que tonterías estaba pensando? Claro que el primero en llegar sería Donnie y como de costumbre utilizaría ese complejo aparato que siempre llevaba consigo y que además no activa las alarmas, como las impulsivas acciones del ninja de rojo, de nuevo se descubrió pensando en él y sus ojos verdes, así que sacudió la cabeza y comenzó a caminar por la celda para distraerse.

No pasó mucho tiempo antes de que su mente le hiciera otra mala pasada. Se preguntaba qué era exactamente lo que había pasado ese día más temprano cuando accidentalmente se tomaron de la mano. El chico rudo por un segundo no lo pareció tanto y ella no apartó su mano ¿Por qué? Debía de tener cuidado porque no quería darle falsas esperanzas a su amigo, ya bastantes cosas habían pasado con Donnie y ahora que por fin volvía a tener el camino libre con el genio no quería que una acción que pudiera mal interpretarse complicara de nuevo las cosas.

Aunque ahora que lo pensaba, los momentos que pasaba en compañía de Rafa no eran del todo desagradables, después de todo él si disfrutaba ver con ella esas películas raras y chistosas que a Donnie solo lo ofendían con su trama absurda y sus peleas exageradas. Suspiró, pensando en que tal vez era cierto que su héroe y ella no estaban hechos el uno para el otro, eso la entristeció porque si ahora ya no había nada que los separara y aun así ninguno había dado el primer paso ¿Qué significaba eso?... "No Abril, no seas tonta, no ha pasado nada porque está en duelo" se reprendió por casi haberse dado por vencida. Siguió caminando en su celda "Es solo cuestión de tiempo, tu héroe vendrá y te rescatará, como siempre lo hace" dijo para luego seguir caminando en círculos por esa pequeña habitación cortesía de los Krank

La pequeña gatita de ojos verdes al fin había logrado abrir un espacio lo suficientemente grande para escurrirse por él, Clarise le había dicho que sus bigotes le servirían para equilibrarse, medir los espacios por los que podría pasar y sus clavícula era muy distinta a cuando era humana, así que podía escabullirse con mayor facilidad en espacios reducidos. La chica salió con cuidado y en cuanto estuvo en una posición adecuada se lanzó a la pared para correr sobre ella e impulsarse al piso.

Había visto a Clea hacer saltos asombrosos y caer de pie sin un rasguño, pero ella aun no se consideraba con tanta práctica. No obstante pudo ponerse a salvo en el suelo sin mayores complicaciones, se escabulló entre las sombras tratando de evitar que la detectaran. Si como humana su oído y olfatos eran agudos, como gato esto se había intensificado, no obstante debía poner una gran concentración pues poder detectar tantos sonidos tan lejanos y de tantos lugares al mismo tiempo podían confundirla, como había pasado cuando la capturaron. Enfocó sus orejas en el frente, eso de poder moverlas en la dirección que más le interesaba escuchar era bastante útil.

Caminó segura que aun no venía ninguno de los guardias. Tenía que encontrar la manera de liberar a los demás, pues aun cuando fueran peligrosos, por lo menos le servirían de distracción. Además muy seguramente las cosas raras que los habían secuestrado no tendrían buenas intenciones.

Buscó un lugar de mando y finalmente lo vio, pero era algo tan extraño que no tenía idea de como debía manejarlo. Un montón de cuadros morados se movían por una pantalla, deslizándose cada vez que ella trataba de tocar uno. Eso no funcionaría, no sabía nada de ciencia, toda su vida fue una deportista y por su ceguera sus clases privadas siempre eran muy lentas, no tenía el cerebro para eso. Miró angustiada el tablero, luego resopló y se dio cuenta que si no podía hacer al estilo Donnie, tendría que hacerlo la estilo Rafa, Leo o incluso Mikey. No se daría por vencida, menos si su vida dependía de eso.

Salió del enorme cuarto con cuidado. Era un lugar extraño y la chica se sentía asombrado que ese lugar tan sub-real estuviera a mitad de la ciudad. Se sentía nerviosa pero debía de encontrar una manera de liberar a esos otros mutantes, de pronto escuchó las pisadas de un montón de robots y se impulsó para trepar al techo y esconderse. Los vio pasar debajo de ella y doblar en una esquina. Esperaría un rato antes de bajar y continuar su búsqueda por algo que le sirviera.

Donnie corrió por las instalaciones cuidando de no ser descubierto mientras buscaba a Abril desesperadamente. Bien sabía lo mucho que esas creaturas querían capturarla y que cuando obtuvieran lo que querían de ella la vida de la chica correría grave peligro.

Un pelotón Kranks pasaron cera de él pero logró evadirlos con sigilo, no era conveniente iniciar una pelea en ese momento. Esperó a que los enemigos se alejaran un poco y se metió en el siguiente pasillo, caminando hacia atrás para mantener la guardia y evitar que alguno de los robots que acababan de irse fuera a descubrirlo. De pronto sintió que su caparazón topó con algo. Giró su rostro asustadísimo de haber sido descubierto y vio a escasos centímetros de él una cara cubierta de pelaje negro y unos ojos verdes intensos.

Era la gatita bajando de su escondite, ella tampoco pudo evitar asustarse con el contacto y al mirar que alguien estaba detrás de ella gritó con todas sus fuerzas, al unísono con el chico. El bo del joven se enredó en la capa de ella y cuando ambos trataron de correr se atoraron y se cayeron al piso rodando enredados en la bromosa capa amoratada.

Cuando al fin el susto pasó el chico terminó encima de la chica quien apenas notó con quien se había topado quedó muda de la impresión

—¡Me asustaste pensé que era un Krank!—dijo el chico algo alterado mientras empezaba a desenredarse de la estorbosa capa de la chica quien aun lo miraba atónita. Él se puso de pie y ella seguía sin moverse

—Apurate, seguramente nos escucharon y ya no deben de tardar en…—en seguida un montón de pasos se encaminaron hacia ellos y Donnie simplemente tomó la mano de la chica—Oh no ¡Corre!—dijo para luego salir a toda prisa con ella.

—¿A donde vamos?—Preguntó la joven mientras la tortuga de bandana morada la arrastraba por los lustrosos y extraños pasillos

—A escondernos, donde sea—dijo él tremendamente agitado.

El chico la jaló hasta un cuarto y la pegó a la pared contigua a la puerta. Ambos jóvenes vieron por el vidrio como el pequeño batallón pasaba de largo. Donnie al fin respiró tranquilo y soltó a la chica quien lo miraba atentamente

—Bien, ahora a buscar a Abril—dijo él y eso hizo hervir la sangre de la chica, quien instantáneamente se molestó. Ignorante de esto el joven se dirigió tranquilo a la gatita que miraba al piso con actitud molesta

—¿Estas bien?—Preguntó él

—Sí—Contestó ella cortante

—¿También te secuestraron los Krank?—Él buscaba la mirada de la chica que solo mantenía la cabeza inclinada hacia abajo porque le era difícil controlar sus emociones

—Sí, igual que a un montón de mutantes—la joven cruzó sus brazos e hizo una mueca de fastidio

—¿Más? ¿Capturaron a más?—el joven estaba sorprendido y preocupado

—Pero tú solo veniste por esa chica ¿no?—preguntó la gatita de pelaje negro casi en tono despectivo mientras trataba de salir del lugar, Donnie la tomó del brazo

—No ¿Qué haces? No puedes solo salir y andar por ahí—dijo el chico casi regañándola

—Esos mutantes no se van a salvar solos y parece que tú estas ocupado, así que lo haré yo contigo o sin ti—dijo ella jalando su brazo para soltarse de la mano del joven

—¿Cuál es tu problema?—Preguntó el chico algo desagrado—Podemos ir por mi amiga y luego rescatar a los demás—dijo el chico tratando de tranquilizar a la joven de pelaje negro

—¿Y por qué no los rescatamos a ellos primero y luego vamos por la chica?—contrapuso la ella

—No, claro que ¿Sabes lo que podrían hacerle a mi amiga si tardamos tanto?—dijo él ya elevando un poco la voz

—¿Y tú sabes lo que les podrían hacer a todos ellos si tardamos? Yo creo que no, puesto que ni siquiera sabías que los habían secuestrado—contestó ella en tono más golpeado

—Pues muchos de ellos no son precisamente inocentes palomitas—espetó él ya algo molesto

—Y por eso pienso ir por ellos, seguro que tampoco les gustará que los encerraran, el enemigo de mi enemigo es mi amigo—la gatita frunció el ceño

—Oh no, claro que no, si el Krank obtiene lo que quiere de Abril sería una catástrofe, no la expondré así por los caprichos de una mala estratega—dijo él cruzando los brazos

—¿Me acabas de llamar mala estratega?—dijo la chica indignada

—Sí ¿No lo escuchaste con esas orejotas? tal vez debas lavarlas—para este punto el tono de muchacho reflejaba un creciente enfado

—Bien, me parece perfecto. En ese caso vete y sigue tu plan, yo seguiré el mío—la chica trató de girar la perilla para salir pero la mano de Donnie la detuvo

—Claro que no, si algo sale mal con "tu plan" arriesgará a Abril y yo no lo permitiré—eso fue suficiente para Cirse, si antes estaba molesta y celosa ahora estaba más que fúrica

—ERES TONTO QUE ACTUA COMO PERRITO FALDERO QUE CORRE A SALVAR A CUALQUIER COSA CON FALDAS ANTES DE PENSAR CON LA CABEZA FRIA—gritó la chica completamente enfurecida

—LA UNICA TONTA AQUÍ ERES TÚ ¿CÓMO RAYOS PASARÁS LAS DEFENSAS DE TECNOLOGÍA ALIENÍGENA? ¿O SABES USARLA A CASO? ¡NI SIQUIERA ESTAS ARMADA! ERES SOLO UNA NIÑA IMPULSIVA Y TERCA CUYO COEFICIENTE INTELECTUAL NO LE SERVIRÍA NI PARA ENTRAR A UNA UNIVERSIAD PROMEDIO—dijo él ya a grito abierto. La chica ya no le contestó, su expresión cambió de inmediato a una de tristeza, eso dolió… dolió porque lo dijo él y dolió porque era cierto, era completamente cierto. Miró al piso y se mordió el labio inferior para tratar de distraer su mente de la tristeza que inundaba su ser al darse cuenta que Donnie no solo no la había reconocido, sino que además era evidente que su nueva forma de ser le resultaba molesta, tal vez hasta desagradable. Hubo silencio unos segundos hasta que la chica suspiró.

—Bien, me quedaré aquí. Haz lo que tengas que hacer—dijo ella con la cabeza baja y caminando al fondo del salón. El genio estaba completamente preparando para continuar con la pelea, por lo que la reacción de la chica lejos de tranquilizarlo lo desesperó más.

—¿Qué? ¿Solo así? ¿Para eso hiciste tanto aspaviento?—dijo él mientras que ella se sentaba en el piso y lo miraba con ojos cristalizados. Esos ojos llorosos de inmediato pararon los ánimos del chico por continuar con la pelea

—¿Qué ni eso te gusta? Ganaste, ve a salvar a la chica, yo igual no puedo hacer nada, así que me quedaré aquí esperando—dijo ella y luego guardó su cara entre las rodillas para tratar de calmarse de esos celos que le estaban carcomiendo el alma y el corazón, para no llorar, para tratar de escapar de la decepción que sentía al darse cuenta que el amor no lo lograba todo, pues aun cuando lo amaba con todo su corazón no podía escapar de su nueva forma de ser colérica e impulsiva, no podía hacer que él se sintiera atraído hacia ella con su nuevo carácter.

El chico se dio cuenta de que se había excedido ¿Qué le pasaba? Él no solía perder así los estribos, notó que la lastimó. Tal vez esa chica no era tan mala, pero simplemente no pudo detenerse

—Escucha, yo lo siento…no tardaré, lo prometo. La encontraré y regresaré por ti—luego salió de la habitación para buscar a la pelirroja. Cirse simplemente no quería estar ahí cuando él regresara como el caballero en brillante armadura que había salvado a la princesa, suspiró y miró al techo pensativa.

Donnie se sentía terrible por todo lo que le había dicho a esa jovencita, apenas la había conocido y le había dicho cosas horribles, quería regresar y hablar con ella, disculparse, hacer algo, lo que fuera para calmar el terrible remordimiento que le generó haberla dejado en ese estado, pero la chica de ojos azules lo necesitaba, miró de nuevo atrás

—Diablos—dijo en voz alta y luego entró al cuarto de nuevo a buscar a la joven, pero ella ya no estaba

—¿Pero que…?—dijo molesto deteniéndose para no pronunciar la tremenda palabrota que le pasaba por la cabeza—¡Le dije que esperara aquí y apenas me doy la vuelta ella se va! Soy un tonto por querer disculparme. Solo quería que me fuera para hacer las cosas a su manera…Esa…esa…—dijo molestándose de nuevo al sentir que esa chica impulsiva y terca podría poner la operación de rescate en peligro.

De pronto sonó su T-phone—¡Leo!—dijo el genio al contestar—¿Dónde estas Donnie?—preguntó el joven líder al otro lado de la línea algo preocupado—Estoy bien, ya estoy dentro del TCRI, estoy buscando a Abri, pero Leo, no solo la secuestraron a ella, sino también a varios mutantes—dijo el chico observando en el piso la capa de la joven y la entrada abierta de la tubería de ventilación—No debiste haber entrado solo, procura que no te atrapen, estaremos contigo en un instante—Leo colgó el teléfono y entonces cayó en cuenta que trató de evitar que esa joven hiciera lo mismo que él ya había hecho: adelantarse al plan—Ojalá esté bien—dijo él mientras examinaba la capa llena de pelos negros.

La gatita blanca abrió la ventila al encontrarse con un cuarto lleno de jaulas transparentes que contenían varios mutantes dentro de ellas, observó una con detenimiento y luego se decidió a bajar, se tiró al aire y se tomó de la cadena que la llevaría justo a la pequeña prisión que le interesaba. Se deslizó ágilmente y al llegar al fin a la tapa del contenedor se colgó de una mano a fin de examinar el boquete hecho a uno de los lados del objeto cilíndrico

—Jul—dijo pasando sus dedos por el borde del hueco—¿A donde fuiste hermana?—La joven brincó para asirse a la pared y bajar con la ayuda que generaban sus garras en fricción con el muro.

No obstante cuando puso un pie en el piso una puerta se abrió dando paso a varios Krank que en cuanto la vieron apuntaron sus armas hacia ella. La joven de ojos rojos utilizó su asombrosa agilidad para esquivarlos y hacer que unos se dispararan a otros, sin embargo eran demasiados y parecía que la suerte pronto se le acabaría, así que se escapó del grupo y salió al pasillo en una encarnizada pelea.

Tres de las tortugas y su amigo humano se escabulleron por el extenso complejo, cuando de pronto vieron pasar ágil como el viento a un ser de pelaje blanco a toda velocidad peleando con un puñado de ojalatas

—¿Pero quién es ella?—preguntó Leo al darse cuenta que la gatita que corría por esos pasillos era una mutante que los jóvenes no conocían

—No sé, pero los Krank la persiguen—dijo Rafa con una sonrisa torcida—No sé a ustedes pero a mí me parece una invitación—termino el de rojo mientras se adelantaba a la batalla

—No, esperen—dijo Leo pero ya era tarde, Mikey y Casey habían salido detrás de Rafael, dejando al líder solo—Nadie me escucha—dijo él con tono decepcionado mientras se apresuraba a ir con sus hermanos.

La gatita blanca cayó al piso con uno de los Kranks al cual de destrozó un brazo con una de sus poderosas garras

—¡Devuélveme a mi hermana!—dijo ella con furia mientras su pelaje se erizaba ligeramente. La joven se apartó de un brinco de su presa y esquivó un láser que terminó por destrozar al Krank tumbado en el piso

—¡BUYACASA!—escuchó Clarise y de inmediato reconoció esa voz, se giró presurosamente y sus ojos se fijaron en la tortuga que había pronunciado esa extraña palabra

—Mikey—era la primera vez que veía a esa tortuga. Se quedó parada observándolo, el joven destrozaba a aquellos extraños robots con sus armas y sus otros dos hermanos peleaban fieramente junto a su amigo humano, pero ella solo podía verlo a él. De improviso uno de los robots intentó atacar al joven de bandana naranja y eso hizo reaccionar a la gatita de ojos rojos

—Cuidado—gritó lanzándose hacia el robot, la pistola láser se disparó en el aire mientras la ágil minina desmembraba al enemigo, en un ataque innecesariamente salvaje. La joven tortuga pecosa la miró atónito mientras acababa distraídamente con otros tres robots y sin sudar ni una gota. Sus ojos recorrieron a la chica y dijo preocupado

—Tu hombro—su voz mantenía ese tono tierno y meloso que ella no había olvidado ni por un segundo desde la primera vez que la cargó entre sus brazos. La chica miró y se dio cuenta que su hombro izquierdo estaba apenas herido

—E-estoy bien—Dijo fingiendo indiferencia mientras se ponía de pie del mar de tornillos y piezas metálicas que habían quedado de lo que una vez fue el robot de un Krank

—¿Ya dejaron de platicar? Tenemos un asunto aquí—dijo Rafa con tono molesto, ella se puso en guardia y se encaminó para alejarse de esa tortuga que tanto le llamaba la atención.

—Gracias—dijo en voz alta al grupo

—Agradécenos cuando salgamos de aquí en una pieza—bromeó Casey mientras tiraba algunos discos con dinamitas

—Acábenlos chicos o harán sonar las alarmas—anunció Leo cuando uno de los Krank corría por el pasillo para tocar uno de aquellos famosos botones rojo cuando la gatita sonrió de medio lado

—Yo me encargo—Corrió en sus cuatro patas y de una sola mordida le arrancó al robot la mano para luego escupirla en el piso, dar una vuelta cerrada y regresar al ataque a toda velocidad se deslizó en el piso, extendió sus garras y le arrancó de un solo ataque las dos piernas a su contrincante, aun deslizándose por el piso empezó a apoyar de nuevo sus patas traseras para tomar más velocidad y brincar de una sola vez callendo con un garrazo mortal a otro de los robots interesados en dar la alarma.

Rafael dio el último golpe al único Krank que quedaba y la gatita se acercó al grupo

—Les agradezco mucho su ayuda—dijo haciendo una reverencia, tal como su hermanita le había enseñado mientras que buscaba con disimulo al genio que trataba de robarle el cariño de su hermana, sin embargo evitaba mirar a Mikey, pues apenas se posaba en esos ojos azules como el cielo sentía como un intenso rubor rojo corría por sus mejillas

—No tienes nada que agradecer pero ¿Quién eres? ¿Que estás haciendo aquí?—preguntó el joven líder

—Mi nombres Cl—pensó por un momento si presentarse como Clea, pues ese sería el nombre bajo el cual el más joven de las tortugas la conocía, pero sería arriesgarse a que Donatello supiera quien era y que por tanto buscara a Cirse—Clarise, me llamo Clarise y vine a rescatar a mi hermanita, estas cosas la secuestraron hace solo un par de horas y estoy preocupada, ella es todo lo que tengo—dijo con tono serio pero expresivo

—¡Que casualidad! nosotros también venimos por una miga—dijo Mikey—Podemos buscar juntos—la tortuga pecosa dibujó una enorme sonrisa. Clarise estaba a punto de decir algo cuando una voz tras de ella la interrumpío.

—Al fin llegaron ¡Vamos! Hay que encontrar a Abril—dijo el ninja de bandana morada tras la gatita blanca. Leo miraba el cuarto del que la chica que acababan de rescatar salió y vio en ella la situación que Donnie ya le había reportado. Slash, Mordida de araña y otros tantos mutantes estaban encerrados en los contenedores, seguramente el Krank no tenía buenas intensiones con ellos y tampoco podían dejarlos ahí.

—Sí, Rafa y yo iremos a buscar a Abri. Donnie tú, Casey y Mikey irán a rescatar a esos mutantes—dijo señalando el cuarto tras él.

—¿Qué?—dijo Donnie asombrado, tal parecía que el destino le jugaba una pesada broma para quedarse a hacer lo que esa chica que tanto lo hacía enojar quería

—¿Y ella quien es?—El genio señaló con el dedo en un movimiento brusco a la gatita de ojos rojos con tono molesto, más que nada porque le recordaba a esa chica terca y testaruda

—Su nombre es Clarise, vino a rescatar a su hermana—contestó Mikey—¡Y es un gato!—finalizó esta frase con una profunda emoción

—¿Tu hermana no es de pelaje negro?—preguntó Donnie a la joven con un tono de voz que reflejaba su descontento

—Sí ¿L-la viste?—preguntó la gatita de ojos rojos completamente asustada ¿Había pasado lo que tanto temía? ¿Donnie y su hermanita al fin habían hablado y estaban juntos de nuevo?

—Sí, escapó para hacer sus propios planes—Era evidente que Donnie estaba a disgusto pues además le entregó con gesto brusco la capa que llevaba en las manos a la de pelaje blanco. Clarise se sentía nerviosa y miró horrorisada la capa, por supuesto que pertenecía a su hermanita, estaba llena de su pelo. Tal fue su terror que dejó caer la capa

—¿Qué te dijo?—Preguntó ella tomando al joven de la correa que pasaba por su palastrón mientras lo agitaba frenéticamente ante la sorpresa de los demás. El chico de ojos cafés apartó las manos de la joven con un movimiento rápido y fingiendo un tono distraído empezó a decir

—Déjame recordar… ha sí, ya recordé—Al terminar de decir esto su expresión cambió por una de molestia y fastidio—¡Me dijo tonto, perrito faldero y luego me engaño para escapar de mi!—dijo Donnie furioso. Clarise y el resto de los presentes abrieron los ojos como platos, la gatita blanca no se creía que su hermana, su dulce hermana le hubiera hecho y dicho todo eso al joven del que estaba perdidamente enamorada y los demás estaban impactados de que alguien le hubiera dicho eso a Donnie.

—Tu hermana parece tener buen ojo para juzgar a las personas—Bromeó Rafael mientras dibujaba una sonrisa burlona en su cara y veía a Donnie echar humo de lo enfadado que estaba.

—¿Jul? ¿De verdad Jul hizo eso?... ¿Pues qué le hiciste?—dijo incrédula la de ojos rojos

—¿Hacerle? ¿Yo lo único que hice fue evitar que un montón de Kranks nos mataran a tiros? Supongo era lógico que se sintiera molesta y ofendida conmigo por eso—dijo muy molesto en tono sarcástico. Leo tomó a Donnie del hombro para tranquilizarlo

—Don hay que darnos prisa, sácalos, nosotros iremos por Abril, no tenemos mucho tiempo hasta que se den cuenta de que estamos aquí—El genio aceptó a regañadientes. Clarise no sabía a donde ir, pues quería encontrar a su hermana, pero no quería que tuviera otro encuentro a solas con ese metiche ninja de ojos cafés que tan insoportable le resultaba. Donnie la vio dudar

—Ella vendrá aquí—dijo en tono de fastidio—Está obsesionada con abrir esas jaulas, para mi mala suerte—dijo el genio para luego entrar al cuarto

—Bien, entonces ya no tienes porque dudar, ven, la esperarás con nosotros—dijo el de banana naranja mientras tomaba del brazo a la chica y dirigía al lugar al que su hermano acababa de entrar. Clarise se sonrojó a tal punto que aun debajo de su blanco pelaje el color rojo podía ser visible, así que se zafó del brazo de la tortuga

—Sí, está bien—dijo adelantándose para evitar que el menor de las tortugas viera sus mejillas.

Sentada en su celda Abril ya se había cansado de caminar y Donnie aun no llegaba, cuando de pronto escuchó un ruido detrás de ella y se volvió completamente emocionada

—¡Donnie!—dijo con un tono alegre y chispeante, sin embargo cuando la puerta se abrió, no vio la esbelta figura que esperaba, sino un cuerpo con músculos esculturales y actitud pesada

—Lamento decepcionarte—dijo Rafael con una mirada de fastidio

—Rafa—dijo ella casi en un suspiro

—¿Vas a salir o no?—La tortuga de rojo rodó los ojos y estaba a punto de dar media vuelta pero de pronto la chica rodeó su cuello con sus brazos y se acercó cálidamente a él

—Salvada por Rafa, nunca te cansarás de burlarte de esto ¿verdad?—dijo muy quedo a su oído. El chico se sonrojó pero no correspondió al abrazo, solo se soltó tratando de mantener su imagen petulante y ruda

—Vámonos, Donnie está preocupado y no dudo que tú quieras verlo ya—se dio la vuelta mientras la chica lo miraba fijamente al darse cuenta que las mejillas del joven aun delataban un ligero tono carmesí

—¡Leo la encontré!—anunció el ninja de rojo mientras caminaba por el pasillo con la pelirroja tras de él

Clarise miraba con fastidio la entrada y se preguntaba por qué su hermana no había hablado con el genio revelándole así su identidad. Suspiró apesadumbrada ¿Qué pasaba con su dulce hermanita? Ella nunca la vio perder los estribos al punto que había descrito el ñoño ese, Clarise siempre fue la gruñona, impulsiva y de mal carácter que Jul soportaba con una actitud calma y serna, imaginarla como una fiera no era propio de su hermanita, sino de ella. Esto la llevó a darse cuenta que como mascota jamás se había sentido avergonzada junto a Mikey pero ahora no podía evitar sentir un cierto nerviosismo que trataba de ocultar desesperadamente, eso parecía más propio de su hermana. Parecía que una con la otra estaban más mezcladas de lo que se había dado cuenta. Suspiró de nuevo un tanto decepcionada.

—Ya vendrá—dijo la tortuga de naranja a la gatita mientras interrumpía a su hermano en su ardua labor presionando los botones del tablero

—¡Mikey, deja de hacer eso! tengo que encontrar como abrir esto—dijo el de morado. De pronto una voz se escuchó de la parte más alta del cuarto

—Al menos él lo intenta con más interés—el genio reconoció de inmediato aquella voz, la gatita blanca se volvió para encontrar a su hermanita que bajaba desde los ductos de ventilación

—¡Miren quien llegó! Es la tipa grosera que me insultó y me engañó—dijo Donatello con el tono más irónico que pudo encontrar. Cirse correspondió al abrazo de Clea y luego continuó caminando hacia el chico de bandana morada

—¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar buscando a la damisela en apuros?—dijo ella en tono burlón con una mueca en la cara. Casey dejó salir una sonrisa

—Eso me gustaría pero por alguna razón el destino se empeña en molestarme haciendo que me encuentre contigo—Donnie frunció el seño ante estas palabras

—¿Empeñarse solo contigo? ¿Y qué te hace creer que yo estoy feliz de verte?—dijo la gatita con actitud desafiante

—Pues es seguro que no nos vemos porque yo quiera—el genio se veía realmente molesto

—Esto se va a poner interesante, debí traer palomitas—dijo Casey recargándose en una pared y disfrutando del espectáculo

—Chicos cálmense—dijo Mikey junto a Donnie mientras tomaba el brazo de su hermano

—¡Yo me voy a calmar cuando esta se disculpe por la manera en la que me insultó!—dijo Donatello, la chica enseñó los colmillos en una expresión de disgusto

—Pues espera sentado—la gatita negra continuaba caminando hacia él, de pronto Clarise hizo algo que nunca pensó hacer, tomó a su hermana del brazo para evitar que siguiera avanzando

—Jul ya basta—dijo mientras trataba de sostenerla con fuerza

—¡Ves! Hasta tu hermana se da cuenta de las tonterías que estas haciendo—para ese momento Donnie estaba tan molesto que casi podía verse el fuego en su mirada

—¿Tonterías? Tontería es encapricharse en ir a rescatar a una sola persona por sobre tantas otras—la gatita de ojos verdes forcejeaba con su hermana por seguir avanzando, estaba vuelta una furia

—No sabes ni de lo que estas hablando, pero parece que es algo común en ti, hablar a lo tonto—dijo el de ojos cafés al tiempo que su hermano menor también lo detenía

—Por lo menos yo no recurro a palabrería técnica incomprensible para que todos puedan darse cuenta de lo mucho que sé ¡Que estafa! apuesto a que solo lo haces para no sentirte tan patético siendo un completo nerd—La gatita blanca realmente empezaba a preocuparse, nunca había visto a su hermana tan molesta y menos había visto que le faltara el respeto a alguien de esa manera.

—¡Huy eso dolió dientes chuecos!—Intervino Casey con tono burlón para avivar la pelea, aunque realmente no era necesario, los dos jóvenes ni siquiera lo escucharon al estar enfrascados en aquella discusión que consumía toda su atención

—Jul ya basta, detente, esto no está ayudando—dijo su hermanita haciendo lo que nunca creyó, tratando de evitar que ella siguiera peleando con el genio

—Deberías de escuchar a tu hermana, parece que ella sí tiene sentido común—dijo él, los dos ya estaban a escasos centímetros el uno del otro en una pelea de miradas furicas y parecía que no habían empezado a empujarse el uno al otro solo porque a cada uno lo detenía su hermano

—No podrías distinguir el sentido común ni aunque te golpeara en la cara—ella al fin logró soltar uno de sus brazos de su hermana y dio un manotazo en el tablero que abrió de inmediato las jaulas donde estaban los demás mutantes. Los dos chicos se quedaron callados al instante, se miraron asombrados por lo ocurrido y estuvieron a punto de sonreírse el uno al otro cuando de pronto una voz dejó helada a la gatita de negro

—¡Donnie!—dijo la pelirroja entrando por la puerta principal haciendo voltear a la tortuga de ojos cafés de inmediato.

—¡Abril estas bien!—El de bandana morada fue de inmediato a abrazar a su amiga, mientras que la de falsos ojos verdes solo vio esto sintiendo como un dolor intenso se instalaba en su corazón.

Cirse cerró el puño con todas sus fuerzas, soltó violentamente de las manos de su hermana su otro brazo y caminó al fondo del salón mientras un par de gotitas de sangre caían de su mano derecha. Clarise se sintió impactada, su hermanita testaba tan celosa que luchaba con todas sus fuerzas contra ese sentimiento

—Jul—dijo en voz baja. Miró su mano y la cerró poco a poco, dándose cuenta que seguramente esa sangre era causada por las uñas que Cirse se había clavado en la mano al cerrarla con tanta fuerza tratando de controlar esa tormenta de emociones que de seguro le asfixiaba el pecho y con la que no estaba acostumbrada a tratar

—Hermanita—el tono de preocupación de Clarise era evidente, nunca se había sentido tan agobiada e impotente por no poder ayudar a quien tanto quería.

—Hay que irnos ya—dijo Leo mientras que veía a los diversos mutantes salir de sus prisiones transparente, Clarise corrió por su hermana

—Vámonos a casa Jul—dijo con el tono más comprensible que pudo evocar, Cirse no dijo nada, solo miró a un lado y la siguió en silencio, se sentía completamente derrotada y furiosa

—Solo no pienses en eso, yo sé lo que te digo, si le das muchas vueltas será peor y respira hondo, eso ayudará a que se aminore el dolor—dijo la de ojos rojos a su hermana sabiendo perfectamente por lo que estaba pasando, los falsos ojitos verdes de Cirse se posaron en su hermana

—Estaré bien, no te preocupes—dijo preparándose mentalmente para lo que viniera.

El grupo se abrió poso por ese enorme lugar a golpes y patadas, con uso de planes elaborados por el líder. Las peleas fueron encarnizadas y un alboroto total azotó al TCRI con el ataque de tantos mutantes a la vez. Al menos este despliegue de fuerza sirvió para que la gatita de pelaje negro y el chico de bandana roja desfogaran un poco de ese amargo sentimiento que se pegaba a sus corazones como un caramelo espeso y caliente que les lastimaba a cada paso. Cada uno sufría en silencio su sentencia invisible mientras miraban a quienes amaban en una cercanía tan natural que era imposible no pensarlos juntos. No obstante ninguno notaba que ocasionalmente esos ojos que los hacían sentir así los miraban de reojo con una profunda duda ¿Por qué no puedo dejar de verte? ¿Por qué actuó de esa manera cuando estoy contigo? ¿Por qué?

Las gatitas se despidieron de las jóvenes tortugas, algo que Clarise nunca pensó que le pesaría. Cirse esquivó todo lo que pudo al genio quien aun con todo lo molesto que lo hacía sentir esta chicica mantuvo su mirada clavada en ella hasta que desapareció en la distancia.

Apenas abrieron la puerta la gatita blanca dejó salir un montón de preguntas a su hermana

—¿Estas bien Jul?—dijo la de ojos rojos mientras su hermana entraba con paso presuroso al dojo

—Sí, estoy bien—dijo ella mientras calentaba para entrenar

—No te creo…deberías de ir a descansar, casi amanece—dijo Clarise sinceramente preocupada

—No tengo sueño—Cirse comenzaba sus estiramientos

—P-pero te hará daño entrenar si no descansas antes—La gatita miró a su hermana con una profunda angustia instalada en sus ojos color rubí

—Vete a dormir, yo iré más tarde—la gatita de falsos ojos verdes comenzaba a practicar patadas que sonaban estruendosas por la fuerza que les imprimía

—Jul por favor—dijo tratando de tocarla

—No, necesito sacarme esto del pecho para poder respirar y no importa si tengo que partir el dojo por la mitad para lograrlo—su hermana la tomó del brazo

—Aunque lo hagas no lo vas a lograr Cir—la chica de falsos ojos verdes se quedó impactada, Clea nunca la había llamado por ese nombre

—No vuelvas a decirme así, Cirse ya no existe, ella murió en ese derrumbe y muerta se va a quedar—dijo escurriéndose del brazo que se aferraba a ella

—No, yo sé que no, porque de otra manera no te sentirías así—dijo su hermana siguiéndola por el dojo

—Déjame sola—dijo la de ojos verdes mientras tiraba todo tipo de patadas al aire

—Lo siento hermana, nunca debí obligarte a que lo dejaras de ver, perdóname, todo es mi culpa… ve, háblale, dile quien eres, yo me disculparé y todo se arreglará, solo no me odies…—la de pelaje blanco dejándose caer sentada en el piso con lágrimas en los ojos. Cirse suspiró, caminó hacia su hermana, se sentó en el piso y la abrazó

—No es tu culpa hermanita y no te odio—dijo la de pelaje negro mientras apretaba contra ella a su hermana—esto es algo completamente independiente de lo que hiciste tú, él… él…simplemente no me quiere, no como soy ahora y no hay nada que se pueda hacer al respecto—dijo al fin Cirse dejando caer lagrimitas saladas en el pelaje de su hermanita—Esto no es culpa de nadie, solo así pasaron las cosas, pero eso no cambia el hecho de que—la voz se le quebró—de que esto se acabó—dijo con el alama partida por la mitad

—Jul—la de ojos rojos la miraba con tristeza—Debe haber algo que se pueda hacer—Cirse negó con la cabeza después de soltar un doloroso suspiro

—No estuviste ahí, apenas cruzamos un par de palabras comenzamos a discutir y todo fue cada vez peor. Nadie nos separó, simplemente no podemos dejar de discutir cuando estamos juntos, me pone furiosa y yo a él ¿Quién podría cambiar eso? Nadie Clarise—Cirse seguía llorando sin poderse detener, así que su hermana simplemente la abrazó

—Encontraremos una solución hermana, la encontraremos, te lo prometo—dijo la gatita blanca

—No Clarise, por favor no. Esto se acabó y tratar de recuperarlo solo me hará más daño—miró a su hermana a los ojos—Prométeme que no intervendrás, que no le dirás nada, él no debe saber quien soy…te lo suplico—dijo la de ojos verdes en una mueca de profundo dolor. Ante eso Clarise no pudo más que asentir y abrazar con más fuerza a su querida y herida hermana, ahora ella cambiaría mil cosas por verla sonreír. No obstante en su interior quería pensar que con esto su hermana al fin olvidaría a la odiosa tortuga aquella, a ese aburrido e indeciso genio que casi le roba a su hermana y esperaba que algún día, cuando el corazón de Jul hubiera podido borrar las huellas que Donatello le dejó, su dulce hermana pudiera volver a sonreír, pero no sabía lo equivocada que estaba…

Pues hasta aquí llegamos con este capítulo. De nuevo los invito a que me manden sus dudas, quejas, comentarios, sugerencias, cachetadas virtuales (decidí agregar esta opción por Skybutterfly314 quien ya me mandó una por el capítulo del final del primer arco, discúlpame por los traumas y los regaños que te ganaste por estar leyendo mi fic, pero espero que el este segundo arco te guste). Les mando un gran abrazo a todos y les agradezco de nuevo dedicar parte de su tiempo a leer esta historia que hago con mucho cariño para ustedes. Los leo en el siguiente capítulo.