Bienvenidos al capítulo 21 (Ya son un chorro, me sorprende que aun tenga lectores que sigan esta extensa historia, muchas gracias por todo el tiempo que han dedicado a este fic) Me alegra saber que he logrado sorprenderlos con el capítulo anterior en el encuentro de Donnie y Cirse y estoy de fiesta porque ya pasamos los 60 reviews. Desafortunadamente, por razones médicas permaneceré algunos días en cama y puede que el siguiente capítulo tarde un poco más en ser publicado, así que traté de esforzarme con este.
Bittersweet: Tenía mucho que no eras la primera en comentar, gracias por tus palabras. Lamento hacerte sufrir y acepto felizmente mis cachetadas virtuales de tu parte cuando me las mandes. En cuanto a como Cirse trata a Donnie, recuerda que su personalidad ha cambiado debido a la mutación y ahora cada vez que siente celos no puede controlarse a sí misma, a diferencia de ocasiones anteriores en las que la pelirroja podría estarle tirando las patis a la tortuga genio sin que Cirse interviniera, ahorita si es capaz de desgreñarla (Muajajajaja)
ScarlettParker: Disculpa que me tarde tanto en actualizar, entiendo a qué te refieres, yo también extraño mucho tus actualizaciones de Hunter y cuando llegan no puedo resistir y dejo todo por leerlas. Trataré de no torturarte tanto con eso de actualizar. Me alegra que te gustara el cambio en al interacción de Donnie y Cirse, supongo que el que pase de una relación melosa a una llena de conflictos será un cambio interesante :P
raphaelblue62: O_O esto sí no me lo esperaba, de verdad que debiste de haber hecho un esfuerzo titánico para poner en tu review que te molestaba que Abril no se decidiera todavía por Rafa. Gracias, me siento horada, quiero pensar que entonces no he hecho mal mi chamba n_n
Skybutterfly314: Gracias por tu review, las dos :P Me alegra saber que sigues al pendiente del fic y que no lo botaste después del capítulo de cierre de arco. Las cachetadas virtuales seguirán como opción siempre que las quieras, porque no pienso dejar de traumarlos de a ratos :P ¿Eres de México? ¡Yo también! Es bueno saber que a una paisana mía le gusta mi trabajo
isa04kunoich2: Tanto sin saber de ti. Sí me tardé un poco en actualizar, pero espero que este capítulo lo compense. Me alegra recibir tus comentarios porque fuiste la que siempre apoyó la relación Abril- Rafa y esta ya empezó a dar signos de vida, así que espero que los próximos capítulos te gusten. Me facinó que notaste detalles que no quedan evidentes en el texto (pulgar arriba) te aseguro que en posteriores capítulos verás una explicación (no muy elaborada porque cuando explicas mucho la fantasía siento que se vuelve rara)
Pues sin más por el momento, aquí está el siguiente cap
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TREGUA
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Algunas noches después, en la cuidad de Nueva York una batalla campal se llevó a cabo. Leo peleaba implacable contra Karai. La kunoichi coqueteaba con él y tiraba algunos piropos muy a su estilo, pero el joven ninja se mantenía serio y distante, o al menos eso trataba pues aun con lo que había hecho todavía sentía algo por ella y no podía evitar recordar que en cuanto se vieron le preguntó por la chica de ojos violetas y cuando el líder le dijo que ella murió la chica de cabello bicolor mostró arrepentimiento en la mirada. Claro que Karai la detestaba, después de todo la había engañado y humillado ante los ojos de su padre, pero ver la cara de tristeza y molestia de Leo era algo que le pesaba demasiado
—No debiste haberla aceptado en tu equipo si ella no estaba a la altura—dijo la hija de destructor y esa noche dejó por la paz a Leo, sabía que de alguna manera lo había lastimado
Sin embargo esta noche no sería igual, además el líder hoy mostraba una carga menos en sus ojos. Esta vez la pelea cada vez se estaba volviendo más difícil para los ninjas. Incluso Rafa estaba teniendo un mal día contra Xever. Era la primera vez desde la desaparición de Cirse que Donnie los acompañaba a patrullar y él aun estaba un poco oxidado. Su bo se rompió por millonésima vez desde que cumplió los 15 así que comenzó a utilizar las shurikens tan hábilmente como podía para evitar ser destrozado por Rahzar mientras Mikey enfrentaba a los Robopies.
Un buen golpe de parte de Bradfor mandó a Donnie al piso pero antes de que el can lo atacara una piedra dio contra la cabeza del enemigo distrayéndolo lo suficiente para que Donnie se incorporara de nuevo. El genio se preguntó de dónde había salido esa roca, pero no tuvo oportunidad de buscar su trayectoria, no si quería salir en una pieza de esa pelea
—Las cosas se ponen feas temerario líder—Rafael esquivaba los dientes del enorme pez rojo
—Ya lo sé—Leo había perdido ya una de sus catanas y peleaba metódicamente contra la chica—¡Cambio de oponente!
Esta instrucción tomó por sorpresa a la kunoichi que desde siempre había estado acostumbrada a que el líder buscara pelear con ella, frunció el ceño y trató de ir tras el ninja de las catanas pero Rafa de se interpuso tronándose los dedos
—Voy a disfrutar tanto esto, te haré pagar cada herida que hiciste a mi hermanita—el ninja de rojo sacó sus sais y la atacó con furia, si antes la hija de Destructor no le simpatizaba ahora le guardaba un extraño rencor al recordar el estado en que había dejado a Cirse en esa batalla, un rencor que ni Donatello sentía, tal vez porque el genio no tuvo que verla en ese estado.
—¡Oh! la masa de músculos cree que puede vencerme… veamos si eres capaz de tocarme siquiera—La chica esquivaba los golpes, pero una patada por parte de Rafaél la mandó a chocar contra un panorámico que hacía referencia a una campaña social para combatir el glaucoma. Rafa sonrió y se lanzó al ataque de nuevo
Por casualidad el menor se separó de sus hermanos enfrentando a Bradford en su nueva forma, Rahzar, y ninguno de los tres pudo ir en su búsqueda debido a la intensidad del encuentro. Mikey hacía uso de todas sus habilidades, no obstante la nueva forma de su ex amigo lo hacía un oponente más poderoso y más de una vez el infernal can le dio alcance con sus garras. Esta se estaba convirtiendo en una batalla que parecía difícil de ganar.
…
Esa misma noche Clarise caminaba por los tejados envuelta por su capa rojiza y las nuevas bolsas que su hermanita había hecho para ella, pegadas a los muslos y sostenidas a la cintura por un cinturón, parecían practicas. Cirse se le había escapado esa noche a quien sabe dónde, seguramente a ver de lejos a ese tonto chico genio. La gatita blanca no terminaba de entenderla, si tanto creía que debía olvidarlo ¿Por qué aun seguía espiándolo desde lejos? Sobre todo sabiendo todo lo que a ella le molestaba. De pronto escuchó el sonidos de la intensa batalla entre la tortuga de naranja y el aprendiz de Destructor.
—Seguramente deben de ser de nuevo esas tortugas—dijo en voz baja y estuvo a punto de continuar pero la curiosidad le ganó, pues si las tortugas estaban cerca podría descubrir infraganti a Jul mirando a Donnie y no podría seguirle mintiendo. Asomó su cabeza desde lo alto del edificio y al fondo vio Mikey, quien peleaba con todo contra Rahzar, ella abrió grandes los ojos
—¿Y sus hermanos dónde están?—su voz se escuchaba un tanto preocupada mientras miraba a los alrededores. Un golpe fuerte la hizo volver la vista hacia la tortuga de bandana naranja y con preocupación lo vio caer inconsciente. Sin dudarlo ni un segundo Clarise tomó su celular
—Necesito que vengas ahora—se arrojó del edificio para caer sobre la enorme bestia y aun en el trayecto de caída dijo—Me emboscaron y estoy en una pelea—luego colgó el aparato y en cuanto tocó la piel del mutante de color negro sacó sus garras para clavárselas al enorme can quien de inmediato aulló de dolor.
Bradford se retorció tratando de quitarse de encima las garras que le estaban dejando la piel en carne viva, seguramente sus gruñidos se escuchaban a kilómetro y medio pero las calles permanecían desiertas. "Los humanos son unos cobardes" pensó la minina que se movía con agilidad tratando de evitar que la enorme mano llena de garras la atrapara para poder hacer la mayor cantidad de daño posible. Finalmente el imponente perro pudo pescar a la felina y la arrojó por los aires, ella solo sonrió, al parecer ya estaba acostumbrada a que le pasara eso "como si fuera la primera vez" se dijo para sus adentros la linda gatita que en el aire se despojó de su capa y la arrojaba a la cara del mutante. La de pelaje blanco corrió ágil y cargó a la tortuga en su espalda.
—¿Mikey? ¿Mikey? Despierta tonto no ves que realmente eres muy pesado—La gatita de ojos rojos empezó a escalar por la pared del edificio sin más ayuda que sus garras y su agilidad. El peso extra le hacía mucho más difícil moverse, pero no pensaba dejar a la pecosa tortuga a su suerte, aun cuando muy bien sabía que si Bradfor la alcanzaba ella no sería rival para semejante contrincante
—Vamos Mikey, si nos alcanza no podré pelear sola contra él—la jovencita de lustroso pelaje blanco miró tras de sí a un enfurecido mutante que la perseguía muy de cerca, prácticamente le pisaba los talones, además de que estaba consciente de que si trataba de esconderse seguramente la encontraría con ese agudo olfato. No había forma de escabullirse o esquivarlo, en breve tendría que enfrentarlo si es que no hacía algo. Tocó una de las bolsas que Cirse adaptó para ella, de esas que podía colgar a la altura de sus muslos y comprobó que llevaba aquello que necesitaba
—Amigo te daré algo que tu nariz no podrá olvidar—La gatita blanca se escabulló por cuanto camino encontraba para tratar de búrlalo pero el enorme perro la seguía incansable. Cuando al fin le llevaba suficiente ventaja dejó a Mikey en el piso con mucho cuidado, el momento había llegado, si tenía éxito podrían escapar, de otra manera irremediablemente tendría que enfrentar a ese escalofriante ser. Sacó de una de las bolsas una resortera y una bolsa de plástico llena de polvo picante, esperó a tener al can en la mira y con la resortera le arrojó la bolsa a la que le hizo agujeritos con las garras.
—Huele esto miserable bolsa de pulgas—dijo la gatita. La bolsa salió despedida contra su objetivo a toda velocidad. La jovencita contuvo la respiración rogando por dar en el blanco, pero no fue así, al parecer el no usar ambos ojos afectaba su precisión. El enorme mutante saltó para caer sobre ella. La felina estaba aterrada y había empezado a lamentar no haberle puesto atención a su hermana cuando le dio esa lección de agarres, llaves y técnicas de evasión.
La joven miró asombrada al enorme animal casi sobre ella cuando de pronto su hermanita entró en escena y pateó a Rahzar en el aire con lo que lo proyectó contra un tinaco de agua arrojándolo lejos de la de ojos rojos y de la tortuga
—No te atrevas a tocar a mi hermana—amenazó Cirse poniéndose en guardia, sabía que un solo golpe no sacaría de combate a un oponente tan grande. Lo miró con atención ¿Acaso ese era perrera? Definitivamente se veía más imponente y grácil. La de falsos ojos verdes llamó a su hermana.
—No podré sola con él, deja a esa tortuga y ayúdame o podemos darnos por muertos los tres—La de pelaje negro vio a la enorme montaña de garras y músculos ponerse en pie de nuevo
—Me pareció ver a un lindo gatito—se burló Rahzar mientras tronaba sus nudillos. Clarise se puso junto a su hermana lista para iniciar la batalla. Los ojos de la de pelaje blanco brillaban como rubís y su hermana mostraba ligeramente los colmillos. Ninguno daba el primer golpe, así que la gatita de falsos ojos verdes se lanzó al ataque—Cúbreme Clarise—pidió mientras corría directo a su adversario.
El can sonrió mostrando sus afilados dientes, sin embargo en el último segundo, en lugar de atacar de frente Cirse brincó y utilizó sus garras para asirse del brazo de Rahzar que intentó golpearla. La temeraria felina salió disparada por los aires para después posicionarse detrás de su enemigo. En el instante varias bolsas plásticas llenas de polvo picante fueron lanzadas asombrosamente rápido contra el can que se quejó por el dolor en las fosas nasales y los ojos
—Malditas bolas de pelos esperen a que les ponga las manos encima—gritó furioso. La gatita de pelaje negro aprovechó la distracción para barrer la pierna de gigantesco oponente haciéndolo caer en el piso. La chica ya casi daba la batalla por terminada cuando una de las enormes garras de mutante negro la tomó por sorpresa y la estrujó ferozmente
—Buena técnica para ser unas principiantes, pero ahora te mostraré lo que es el verdadero dolor—Rahzar le mostró los colmillos afilados a Cirse mientras abría pequeñas heridas en su piel con sus filosas garras apretándola más y más—Ahora, si no quieres que ella muera degollada, me entregarás a esa tortuga—dijo el can a Clarise que veía horrorizada como una de las garras de su adversario se colocaba en la garganta de su adorada hermana.
La gatita de blanco pelaje volteó a ver a Mikey inconsciente y luego volvió la vista a su querida Jul quien esforzándose dejó salir un grito—No lo hagas Clarise—la de ojos rojos no sabía qué hacer. Miró de nuevo a su hermana quien negaba con la cabeza para pedirle que no accediera al trato. Clarise tomó aire y gritó a los cuatro vientos.
—Está bien Jul…no lo entregaré, tendrá que pasar primero sobre mi cadáver—La gatita blanca tragó saliva, sentía que acababa de condenar a su hermana a muerte, sin embargo Cirse sonrió, estaba feliz de haber sembrado en Clea al menos un poco de honorabilidad y amor por los demás. La chica pelaje negro cerró los ojos esperando su final cuando de pronto un golpe metálico se escuchó muy cerca de ella y una sai salió volando por los aires.
—¡Las tortugas!—Dijo sorprendido Rahzar. Cirse aprovechó la distracción para morderlo con sus afilados colmillos la mano de su captor, consiguiendo así que la soltara. La jovencita no salió corriendo, sino que al momento de caer sacó sus afiladas uñas y con el peso de su cuerpo desgarró uno de los costados de su atacante. El enorme mutante se giró para destazar a la chica quien esquivó muy apenas el primer golpe, pero el segundo no podría evitarlo, cuando de pronto un par de catanas detuvieron el impacto. La tortuga de azul se había interpuesto entre el can y la chica
El aterrador personaje intentó morder a Leo pero la chica le golpeó la nariz fuertemente con la palma de su mano, esto hizo que los ojos del mutante de color negro soltaran lágrimas de dolor mientras daba unos pasos hacia atrás. Rafa lo tomó con un fuerte agarre y lo arrojó hasta un contenedor varios piso abajo dejándolo al fin fuera de combate. Apenas terminó la batalla el genio fue a examinar a su hermano que estaba tirado en el piso, Clarise corrió a ver a su hermanita y trató de lamer sus heridas pero Cirse la detuvo
—Clarise, no, prefiero el alcohol que la saliva—la de ojos verdes apartó a su inquieta hermana que la miraba con preocupación.
—Estaba tan asustada Jul—la gatita blanca se lanzó a los brazos de su hermanita y la estrechó con fuerza, mancándose ella también con la sangre.
Las tres tortugas se acercaron con preocupación en la mirada hacia el menor
—¿Cómo está Donnie?—preguntó el valiente líder arrodillándose junto a ellos.
—Se ve muy mal Leo, no podemos moverlo mucho y la alcantarilla está lejos, necesitaré que me traigan algunas cosas, no puedo arriesgarme—el genio continuaba examinando a su hermano cuando la gatita blanca intervino.
—Nuestra casa está cerca, podemos ir por vendas allá o lo que necesite, incluso podemos llevarlo a nuestra casa si creen que sería lo mejor—Clarise dijo esto sin siquiera mirar a su hermana quien abrió ligeramente la boca por la impresión. Hace poco Clea no quería ni que se acercara a las tortugas y ahora les ofrecía ir a su casa, su hermana sí que estaba loca.
Leo volteó a ver a la de pelaje negro como preguntando si de verdad no había problema por ella, la chica de inmediato asintió un poco a su pesar, quería estar lejos de Donnie y ahora hasta lo tendría en su casa, la vida solía tener un humor muy irónico para su gusto
—Depende entonces de lo que tú digas Donnie—Señaló el joven líder
—¡Esperen un momento! acabamos de conocer a estas chicas y ya vamos a llevar a nuestro hermano herido a su casa… ¿Qué tal si todo esto es un plan del clan del pie? ¿Cómo pueden confiar en ellas así de fácil?—Intervino Rafa, tan desconfiado como siempre.
Cirse rodó los ojos—Hey, Donatello ¿Crees que sea lo mejor para tu hermano?—preguntó la de falsos ojos verdes sorprendiendo a los demás al haberle dirigido la palabra al más alto de los cuatro. El chico se mordió los labios y asintió, no le gustaba la idea, igual que a Rafael, pero era muy cierto que el estado de Mikey era delicado
—Bien, en ese caso—Cirse jaló a su hermana frente a Rafael, la hizo extender los brazos y luego ella hizo lo miso
—Átalas—dijo finalmente. El ninja de la bandana roja las miró desconcertado
—¿Qué? ¿Estás loca Jul?—se quejó la de ojos rojos
—Nuestras manos, átalas, así te sentirás más tranquilo ¿No?—la gatita de pelaje negro miró a otro lado con actitud de fastidio esperando la reacción del chico rudo, pero fue el mayor quien reaccionó
—Claro que no haremos eso, ustedes acaban de arriesgar sus vidas por nuestro hermano, eso sería absurdo—luego bajó los brazos de las chicas con sus manos
—Pues a mi no me molestaba la idea—argumentó Rafael
—¿Dónde está su casa?—le preguntó el de ojos azules a las jovencitas y Clarise señaló el departamento más alto de un lujoso edificio departamental.
Los tres ninjas abrieron los ojos como platos y luego se volvieron a verse entre sí—¿Viven en un penthouse?—preguntaron al unísono, Cirse torció la boca. Esto la ponía un poco más al descubierto, pero no pensaba arriesgar la vida del ninja de naranja solo por eso, así que simplemente asintió.
…
Leo y Rafael cargaron al pequeño de ojos azul cielo hasta la casa de las chicas. En cuanto entraron iban a colocar a su hermano en el sofá pero Clarise habló
—Sí prefieren llévenlo a mi cuarto—La joven abrió la puerta y una hermosa cama tamaño matrimonial se dejó ver, La colcha, almohadas y paredes tenían una temática minimalista de blanco negro y rojo. Los jóvenes se miraron uno al otro y llevaron a su hermano hasta allá.
—¿Qué vas a necesitar?—pregunto la chica de falsos ojos verdes al genio mientras mantenía los brazos cruzados—Algodón, gazas, aguja, hilo, mucho alcohol y… ¿Sabes qué? Mejor muéstrame donde tienes tu botiquín, esta será una tarea larga—el genio miraba preocupado a su hermano cuando la chica comenzó a caminar hacia el baño común, de él sacó un botiquín mediano de primeros auxilios, unas vendas extra grandes, cinta, gazas y algunas cosas más.
En cuanto Donatello vio el botiquín le pareció familiar, pero no se detuvo a pensar demasiado en eso, después de todo su hermano lo necesitaba. Entró a la habitación y corrió a todos los demás, sin embargo antes de cerrar la puerta la chica de pelaje negro le entregó una lámpara, un estetoscopio y una caja de curitas—Clarise se enferma con frecuencia de las vías respiratorias y pensé que tal vez lo necesitaras, pero si no es así, solo déjalo por cualquier lado—dijo ella sin verlo a los ojos y en cuanto él tomó las cosas la joven dio media vuelta para entrar presurosa a la cocina.
Cirse tomó un trapo nuevo, lo pasó por el chorro de agua y comenzó a limpiarse las heridas con agua y jabón, ya cuando Donnie terminara se pondría alcohol. Una vez terminada esta tarea colocó la cafetera, al parecer era nueva porque tuvo que quitarle algunos empaques y buscar por un buen rato los filtros y el café molido. La conectó y esperó a que empezara a funcionar cuando el líder entro al lugar ligeramente iluminado.
—Solo quería agradecerte lo que hiciste por mi hermano—La chica levantó la mirada y suspiró
—Yo no hice gran cosa, Clarise es la que se merece todo el crédito—Cirse caminó para tomar un par de tazas—¿Café o té?—preguntó al chido de ojos azules que señaló el empaque que tenía el té verde. Cirse ya sabía cual escogería, pero tenía que guardar las apariencias.
—Pero tú estuviste dispuesta a arriesgar tu vida—habló Leo mientras se acercaba a ayudarle con la bajilla
—Conozco a los de esa calaña, aunque Clarise hubiera entregado a tu hermano nos hubiera matado de todas formas, ellos no tienen honor y mi hermana el día de hoy me demostró que ha aprendido a defender a otros, aun cuando hace poco era completamente egoísta. Soy yo la que debería de agradecerles—la chica continuó viendo el café caer en la cafetera
—¿Eres la mayor?—preguntó Leo dando una probada a su té. Cirse lo pensó un momento, la verdad es que no sabía la edad de Clea, pero su hermana aun era muy infantil en muchas cosas, así que tal vez podría decirse que sí lo era, por ello asintió en silencio, luego sacó un par de sodas del refrigerador
—¿Qué les gusta tomar a tus hermanos? Mi hermanita adora las cosas azucaradas, pero nunca le doy demasiadas, se pone hiperactiva—La chica colocó un par de latas de colores brillantes en la barra
—Cualquier cosa con azúcar, colorantes y saborizantes artificiales está bien… pero ¿Podría pedirte una taza de café para Don?—dijo el chico señalando la cafetera
—Claro, las que quieras, yo tomo muy poco y de todas maneras se quedaría si no lo compartiera—la verdad era que Cirse no tomaba café, le causaba un insomnio tremendo, pero estaba dispuesta a soportar otra noche de desvelo con tal de no darle más razones al genio para sospechar de quien era en realidad. La joven sirvió una taza y se la entregó al ninja de azul, apenas la puso en sus manos la puerta de la recámara de Clea se abrió y Donnie asomó la cabeza
—Ya pueden pasar—el genio abrió la puerta de par en par. Los dos hermanos mayores entraron pero la gatita de ojos rojos no se atrevía a dar un paso al frente por miedo a saber algo que la asustara demasiado. Su hermana la observó desde la cocina y le extraño esa falta de determinación. Clea siempre fue de carácter fuerte y dominante, de esas que prefieren pedir perdón que permiso, así que camino hasta ella, le pasó el brazo por los hombros y la guio suavemente al umbral del cuarto minimalista, donde el genio ya empezaba a explicar la situación a sus hermanos.
—Su caparazón está ligeramente suelto, tendrá que reposar algunos días para asegurarnos que regrese adecuadamente a su lugar sin que sufra de secuelas, su brazo izquierdo parece quebrado pero tendré que ir por mi equipo para comprobarlo, aquí no tengo manera de sacar una radiografía. Tiene contusiones fuertes en el cráneo a la altura del lóbulo parietal… ya le administré algunos des inflamatorios para evitar que esto genere complicaciones, no que se hubieran notado de todas maneras, y su cadera parece estar fisurada.
Cirse abrió grandes los ojos, realmente había recibido un gran daño, ella nunca pensó que tanto. Clarise se abrazó a ella con fuerza mientras que su hermana le acariciaba la cabeza—Tranquila, estará bien—le susurró al odio—es mucho más fuerte de lo que parece—.
—¿Que tan grave está Don?—preguntó el mayor
—Sus heridas son serias, pero está fuera de peligro, si descansa adecuadamente en un par de meses estará como nuevo—anunció el más inteligente y Clarise respiró aliviada. El chico de ojos cafés miró a las dos jóvenes—Si no hubiera sido por ustedes las cosas habrían sido muy distintas, gracias—pronunció desde su asiento con una leve reverencia. Cirse levantó el mentón de su hermana
—Bien hecho hermanita, estoy orgullosa de ti—la abrazó y luego la guio para que ambas salieran del lugar, de seguro los jóvenes tenían mucho que discutir como familia y ella aun tenía que limpiar el blanco pelaje de su hermana las manchas de sangre que le quedaron después de abrazarla
—Gracias por no enojarte Jul… yo sé que no es fácil para ti y aun así accediste a que ellos estuvieran en la casa—La de pelaje blanco restregó su cara contra la mejilla de su hermana y esta le rascó detrás de la orejita.
—No me lo agradezcas… porque esto te va a costar—susurró la de negro a la oreja de su hermana que aun se movía con pequeños tisc nerviosos
—Pero…pero…—La de blanco miró a su hermana completamente asustada, parecía que al fin le iba a pagar todas las que le debía, las bromas, chistes y burlas ahora serían cobrados por la no tan juguetona gatita negra que sonrió maliciosamente.
Cirse la soltó y regresó a la cocina dejando a su hermana en shock y algo asustada. La gatita de pelaje negro no quería toparse accidentalmente con el genio, porque no quería discutir de nuevo con él. Pensaba que mientras menos tiempo pasaran juntos, menos choques tendrían y menos posibilidades había de que descubriera quien era, así que no dudó en prácticamente esconderse en la silla más alejada del desayunador, en un rinconcito donde la despensa la escondía.
En ese lugar se mantuvo por largos minutos, seguramente su hermana estaba afuera de su habitación ansiosa de saber qué pasaría con Mikey, así que ni siquiera fue a molestarla, se recargó en la mesa a ver como humeaba el café. Sopló algunas veces mientras trataba de contener su ansiedad al saber que su amado genio estaba a escasos metros de ella y debía mantenerse a distancia. La vida le pareció tan injusta e irónica. Sin darse cuenta cerró los ojos y se quedó dormida, cuando volvió a abrirlos su hermana estaba sentada frente a ella llamándola con voz suave. Leo estaba junto a ella
—¡Al fin despiertas Jul! hay algo que tenemos que hablar—por la expresión dulce de la de blanco Cirse estaba segura de que esto no le iba a gustar, pues su hermana tenía esos ojos casi suplicantes con los que pedía todos esos caprichos a los que ella casi siempre se negaba. La joven de pelaje negro suspiró, tenía los ojos irritados y adoloridos por no haberse quitado los pupilentes en todo el día, pero con las tortugas ahí no había más remedio
—Suéltalo—dijo con desgano la de ojos verdes, su hermana la miró con desconcierto—Conozco esa cara, sé que vas a pedirme algo que no me va a gustar, así que suéltalo—completó la idea y apenas dijo esto el líder dibujó una mueca que se esforzaba por ser una sonrisa
—¿Mikey puede quedarse 2 semanas?—Soltó Clarise sin la menor delicadeza
—Donnie dice que es el tiempo mínimo para que podamos moverlo sin riesgos, yo sé que es una molestia…—Leo fue interrumpido porque la mano de la chica se levantó en señal de alto
—¿Vendrán ustedes a cuidarlo?—Preguntó Cirse sin miramientos y Leo asintió—¿Vendrán por turnos o todos estarán aquí al mismo tiempo?—pronunció con tono cansado
—Turnos—aclaró el líder
—Bien, déjame un cronograma con los turnos para saber cuando vendrá Donatello, no quiero toparme con él y que empecemos a gritarnos. Los vecinos podrían quejarse, llamar a la policía o qué se yo—dijo la de falsos ojos verdes para después darle un gran trago al café. Leo miró con ojos inquisitivos a la de pelaje blanco que simplemente se encogió de hombros con sonrisa juguetona
—Te dije que terminaría por aceptar, es un gato pero tiene corazón de pollo—dijo la de ojos rojos al ninja de azul
—Gracias Jul, no tengo como pagarles lo que han hecho por mi familia hoy—pronunció el líder con una enorme sonrisa. La chica dejó la taza de café en el fregadero
—Estamos a mano, solo tómalo así—Cirse sabía que estas palabras no se referían solo al evento en donde la rescataron a ella y a otros muntantes del TCRI, sino a aquel tiempo en que ella estuvo en cama más de dos meses, sin poderse mover y la singular familia cuidó de ella como si hubiera sido la propia, sin embargo Leo no podía sospechar esto y aun se sentía en deuda, agradecido y un poco apenado.
Cirse se estiró, aun con el café parecía un poco cansada, pues las horas extra de entrenamiento de los últimos días al fin le estaban pasando la factura. Sentía que sus ojos se cerraban por sí solos, solo quería llegar a su cama y dormir un par de horas
—Si no les molesta dormiré un poco… Clea pon sábanas en el cuarto de servicio por si los chicos quieren quedarse a dormir y saca unas cobijas y colchonetas extras—La chica caminó para afuera de la cocina con los ojos completamente cerrados, apenas prestando atención a los sonidos de su entorno. Cuando cruzó el umbral de la puerta y dio vuelta logró escuchar los pasos de alguien que camina sigilosamente en su misma trayectoria, así que decidió solo da un paso a su derecha para tratar de esquivarlo, pero al parecer el dueño de esas pisadas tuvo la misma idea, por lo que la joven chocó de frente con él. La chica se sobó la nariz después del ligero golpe
—Perdón, tenía los ojos cerrados…—un enorme bostezo evitó que ella siguiera hablando
—Está bien, fue mi culpa, iba distraído—Esa era la voz de Donatello. La chica inmediatamente abrió los ojos como platos y lo miró casi asustada—¿Pasa algo?—preguntó el genio al verla poner esa cara, la chica solo negó con la cabeza, apartó la vista a otro lado y continuó su camino en un silencio nervioso
—Oye ¿Podemos hablar después?—preguntó la tortuga cuando ella estaba por entrar a su cuarto, la gatita negra no se volvió a mirarlo y simplemente asintió de nuevo para luego entrar y cerrar la puerta rápidamente. Donnie al notar esto suspiró—Debe seguir enojada, o tal vez le caigo mal—torció la boca y entró a la cocina para servirse una taza de delicioso y humeante café. Lo necesitaría para cuidar a su hermano toda la noche.
…
Cirse apenas llevaba unas cuantas horas dormida cuando sintió que alguien la movía en la cama
—Vamos Jul despierta—la jovencita de pelaje blanco se estaba cansando de tratar de despertar a su hermana con suaves movimientos, así que después de un rato de intentar e intentar decidió tomar medidas más drásticas
—Lo siento hermanita pero no me dejas alternativa—La joven de ojos rojos saltó en la cama con tal fuerza que el cuerpo de Cirse se levantó del colchón, esto la despertó enseguida completamente alterada. Al no poder sostenerse de algo, la chica que ahora lucía su hermoso ojo violeta y aquel molesto parche, cayó al piso generando un estruendoso golpe
—¿PUEDES EXPLICARME POR QUÉ RAYOS HICISTE ESO?—Le gritó Cirse a su hermanita la cual la veía con una gran sonrisa echada de pansa en la cama
—Ya despertó—fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Clarise y de inmediato la de pelaje negro sonrió también. Se apresuró a ponerse de nuevo los pupilentes y salió de la habitación directamente al cuarto minimalista que ocupaba la tortuga.
…
La gatita mayor llegó casi patinando con el pelaje completamente desarreglado, incluso con un pequeño gallo en la cabeza. Su hermana se paró justo detrás de ella en la puerta. Los hermanos bromeaban mientras que Donnie tomaba algunos datos y signos vitales. Su brazo ya estaba enyesado y un montón de vendas y bolsas para hielo se encontraban por toda la habitación.
Clarise se coló por debajo del brazo de su hermana, que se mantenía agarrada del marco de la puerta como esperando tener permiso para entrar a un cuarto de su propia casa. La gatita blanca se recargó en la pared junto a la puerta y miró con dulzura a la tortuga pecosa hacer bromas y comentarios sarcásticos. De pronto Leo las volteó a ver y las llamó con la mano. Clarise se puso nerviosa y jaló a Jul para que pasara primero
—¿Las recuerdas Mikey? Ellas fueron las que te rescataron de Rahzar—dijo Leo señalando a las dos jovencitas, de las cuales una simplemente traba de aparentar que eso no le importaba y se mantenía oculta en la espalda de la otra
—En realidad la que merece el mayor crédito es Claris—la mayor tomó a su hermanita y la empujó al frente, la gatita de ojos rojos se quedó helada y solamente guardó silencio.
Mikey le sonrió a la chica de rubí—Leo me contó lo que pasó. Creo que les debo una pizza a cada una, pero la cocinaré hasta que me hayan quitado esto—dijo viendo el yeso pero de inmediato los tres hermanos hicieron señas indicando que no aceptaran la pizza
—Como quieras—Dijo Clea y luego regresó a recargarse en la pared mientras sentía que su corazón se le salía del pecho Cirse la miraba atónita, después de haber dedicado tanto tiempo a cuidarlo, después de haber arriesgado la vida de ambas por salvarlo ¿Ahora fingía que no le importaba? la chica de falsos ojos verdes no pudo evitar soltar una risita nerviosa al darse cuenta del porqué de la reacción de su hermana y con esto de inmediato llamó la atención de Donnie que por primera vez veía sonreír a esa chica que le ponía las bandanas de punta con las discusiones que protagonizaban. Era extraño, tremendamente extraño para él pero en el corazón algo se removió al escuchar a esa gatita reír, y no entendía porque. Los demás hermanos también la miraron curiosos y esto la hizo recuperar su compostura.
—Bien, ahora que Mikey despertó y está fuera de peligro debemos regresar a casa—dijo Leo mientras miraba buscando la aprobación de la hermana mayor
—¿No te quedarás tú a cuidarlo esta noche?—Preguntó la de pelaje negro mientras tomaba de los hombros a su hermanita quien aun tenía actitud de "no me importa"
—No, Donnie se quedará hoy, no quiero arriesgarme a que algo salga mal la primera noche, él es el único que podría tratar una crisis—el líder se acercó más a la chica para hablar con ella en tono bajo—Espero que no te moleste—dijo quedo. Con este lenguaje corporal, casi de complicidad el más alto de los hermanos se sintió incómodo ¿En qué momento su hermano mayor se tomaba tantas confianzas con alguien que prácticamente acababa de conocer?
La joven de ojos verdes le sonrió con actitud condescendiente y eso activó todas las alarmas del genio: A él le gritaba todos los insultos y barbaridades que le venían a la cabeza pero con su hermano era educada, amable y casi complaciente ¿qué rayos estaba pasando aquí?
—Está bien Leo, entiendo la situación—la chica asintió gentilmente con la cabeza—Si nos disculpas, nosotras nos iremos a descansar—la joven de pelaje negro empujó delicadamente a su hermana para salir del cuarto y Donatello frunció la boca ¿Si nos disculpas? ¿Dónde había aprendido esa tipa grosera los buenos modales que no utilizaba con él? Ahora esa colérica chica parecía un delicado pañuelo de seda cuando trataba con Leo ¿Qué había hecho su hermano para ganase a esa joven de carácter explosivo y actitud testaruda? Además ¿Leo? ¿Escuchó bien? Llamó a su hermano por su diminutivo y a él siempre lo llamaba Danatello si bien le iba, pero si estaban en plena discusión, de ñoño, cerebrito y nerd no lo bajaba. Lo había hecho enojar de nuevo y ahora ni siquiera le había dirigido la palabra, esta chica estaba superando sus expectativas.
Las hermanas salieron de la habitación con un simple buenas noches y se encaminaron a la habitación de la de pelaje negro.
—Veo que se llevan bien—Dijo el genio a su hermano mayor cuando este ya se preparaba para marcharse junto con Rafael
—No es tan dura como crees—contestó el de bandana azul sin darle mucha importancia
—Pues a mi no me lo parece—Donnie hizo una mueca de disgusto y se cruzó de brazos
—Eso es solo porque ella te cacheteó con la verdad—Rafael sonrió sínicamente desde la ventana adivinando que eso enfurecería más al de ojos cafés. El mayor tomó del hombro al más alto
—Sé que el carácter de los dos no compagina, pero no permitas que eso te afecte demasiado—Leo le sonrió—Además también tendrás que soportar las bromas de Mikey, tómalo como una prueba para mejorar tu paciencia—estas palabras no le hicieron mucha gracia al de bandana morada, pero no había mucho que pudiera hacer de todas maneras.
Sus hermanos se fueron y él se dispuso a montar guardia en aquel cómodo reposet que la mayor de las hermanas les había facilitado. Definitivamente esto sería menos agotador que las noches dormitando en su escritorio. Mikey bromeó con él por un par de horas y luego cayó dormido por los medicamentos necesarios para evitar que le doliera demasiado las contusiones.
Eran ya cerca de las cuatro de la mañana cuando unos pasos se aproximaron a la habitación. Con unos ligeros toquidos llamaron suavemente a la puerta. El genio abrió y vio a la chica de ojos verdes que estaba parada en la entrada con una taza de café en la mano.
—Pensé que la necesitarías… ¿Cómo está?—la chica le entregó al joven la taza y se mantuvo quieta. El ninja bostezó, volteó a ver a su hermano y luego salió de la habitación para caminar hacia el comedor, Cirse y él tomaron asiento.
—Bien, solo que ronca como si se hubiera tragado un trombón—El de ojos cafés le dio un sorbo al café y la chica sonrió levemente, él lo notó y se quedó mirándola unos instantes, luego regresó sus ojos al café—¿Por qué estas despierta tan temprano?—preguntó el chico sin mirarla
—Leo me dijo que llegaría más o menos a esta hora y no recordaba si había cerrado con llave el balcón—la chica mostró una hermosa llave antigua que el genio miró con disgusto… Leo, otra vez Leo… el genio había sentido al fin que se había equivocado al juzgar a esa chica cuando le llevó el café así, sin más ni más, pero al darse cuenta que la principal razón por la que se había levantado a esa hora, era su hermano Leonardo, borró de inmediato su sonrisa.
Un silencio incómodo llenó el lugar y el chico solo sorbía el café de a poquitos, muy lentamente y por encima de la taza observaba como ella miraba hacia el balcón insistentemente.
—Si quieres deja la llave y yo le abro—dijo tratando de tomar el objeto plateado, pero la chica la retiró
—No sé, creo que Leo es muy formal y podría sentirse incómodo de entrar a la casa de alguien sin que el dueño lo reciba—la joven se acomodó en su lugar y luego guardó la llave en los bolsillos de su pantalón. Donnie giró la cara hacia otro lado. "Huy que considerada" pensó con fastidio, resoplo y se dijo a sí mismo que ahora que estaban solos tal vez había llegado el momento de hablar
—Oye yo quería…—En ese momento llamaron a la puerta del balcón y la chica volvió la mirada a ese lugar, mientras una sonrisa amistosa se dibujó en su rostro. El genio no tuvo ni que voltear, supo a la perfección quien había llegado, solo rodó los ojos y guardó silencio, parecía que debía esperar para poder hablar con la chica de aquella pelea campal que tuvieron en TCRI y tal vez hacer las pases, aunque presentía que la paz entre ellos no dudaría demasiando.
La chica se puso de pie y Donatello la siguió con la mirada. Vio con incomodidad como ambos se sonreían mientras pronunciaban un amigable buenos días, él en cambio solo había recibido una taza de café y una pregunta indagando el estado del paciente.
—¿Quieren desayunar?—La joven de falsos ojos verdes ni siquiera esperó la respuesta cuando ya había entrado a la cocina y revisaba el refrigerador, sacó de este un poco de huevo, leche, mantequilla, queso
—No, no quisiera causarte más molestias—El joven líder entro a la cocina seguido de su hermano, que miraba con desconfianza la amabilidad que la chica mostraba hacia su hermano mayor y como él se portaba tan considerado con esa chica que hasta hace poco nunca habían visto, o por lo menos era lo que él creía
—No es molestia, de todas maneras ya tengo que preparar el desayuno para Clarise, en dos horas más comienza su entrenamiento y hoy me toca cocinar a mí—Ella batía los huevos mientras un sartén con un poco de aceite tomaba buena temperatura en el fuego.
—En ese caso déjame ayudarte—Leo se paró frente a ella como esperando instrucciones.
—No, de ninguna manera, ustedes son los invitados, sería muy descortés de mi parte—la chica sonrió con una expresión amable y Donatello ya no pudo más, jaló a su hermano del brazo y lo sacó de ahí
—¡Ya te dijo que no! ¿Ahora puedes venir conmigo a ver a Mikey? tengo que darte las indicaciones para su cuidado—el líder miró extrañado a su alto hermano por unos instantes, pero no le dio mucha importancia a su reacción, después de todo, tenía razón. El más pequeño requeriría muchos cuidados en esos días y el genio se tomaba muy enserio su papel como único conocedor de los asuntos médicos de la familia.
Leonardo tomó nota de todo lo que debía de hacer, los horarios en los que debía administrar los medicamentos y los cuidados importantes, cuando de nuevo llamaron a la puerta. Donnie ya casi estaba imaginando a la chica llamando de nuevo a su hermano, así que cuando ella apareció al otro de la puerta ni siquiera se asombró, rodó los ojos y esperó con cierta impaciencia a que reclamara la atención de su hermano mayor
—Donatello cuando terminen ¿Puedes venir a la cocina por favor?—dijo la chica rápidamente para luego salir del lugar y cerrar la puerta tras ella. Donnie abrió grandes los ojos y miró hacia donde ella se había ido con la boca ligeramente abierta. De inmediato echó a andar tras la joven que ya caminaba hacia la cocina
—Jul—dijo él en la puerta de la recámara ella suspiró, odiaba ese nombre en los labios de él pero no había nada que hacer, jamás lo escucharía de nuevo llamarla princesa o simplemente Cirse, la chica lo miró con ese aire de desencanto
—Quería preguntarte si hay alguna restricción en lo que puede comer Mickey—La joven continuó su camino a la cocina y el genio la siguió
—Pues solo que habrá que tener cuidado de no dar alimentos que sobreestimulen su sistema nervioso central debido a que la reacción química con los…—En ese momento el chico cayó en cuenta que estaba hablando justo de la manera en que ella hizo referencia cuando discutieron en el TCRI "Por lo menos yo no recurro a palabrería técnica incomprensible para que todos puedan darse cuenta de lo mucho que sé ¡Que estafa!" recordó sus palabras y se quedó callado un momento
—Supongo que entonces nada de chocolates, dulces, helado—La chica se quedó pensando un rato frente a la alacena y empezaba a separar las comidas demasiado azucaradas.
—¿De verdad te parezco tan nerd?—Donnie dejó salir la pregunta sin tapujos, ella se giró un poco asombrada.
—Oye yo… lo siento, no debí de haber dicho eso—la chica miró al piso mientras sostenía en sus manos un frasco con nutela, él le quitó el objeto de las manos y lo puso en la barra sin dejar de mirarla
—¿Pero sí lo crees?—El chico la miraba fijamente con esos ojos marrón que empezaban a ponerla nerviosa
—¿Por qué quieres saber la opinión de una chica terca y tonta que no podría entrar ni a una universidad promedio?—Ella trató de escabullirse por un lado pero él le cortó el paso.
—Lo siento… Yo tampoco debí de haber dicho eso, es solo que estaba molesto y no pensé las cosas—él la miraba atentamente, esperaba sus palabras con impaciencia.
—Creo que ese es el principal problema… si no lo pensaste entonces ¿lo sentías así?—Ella al fin lo miró a los ojos y él pudo ver una expresión triste, esa misma expresión que puso cuando discutieron en aquel pequeño cuarto del que ella escapó después de su pelea, verla así lo hacía sentir extraño, hacia que sintiera que debía de protegerla. Tal vez la miró por demasiado tiempo en silencio, porque ella se cansó de esperar la respuesta—Creo que no es buena idea que pasemos tiempo juntos—Cirse apartó el brazo del chico para hacerse paso y salió de la cocina casi topándose de frente con una dormida Clarise que muerta de hambre se dirigía a la cocina a buscar qué mordisquear.
—¿Jul?—dijo la gatita blanca al ver a su hermana caminar al cuarto con la cabeza baja—¿No vas a desayunar?—la de ojos rojos no recibió respuesta de su hermana que se encerró en su cuarto azotando la puerta—¿Y ahora qué le hiciste a mi hermanita?—dijo la de pelaje blanco dirigiéndose al genio con el ceño fruncido y luego fue de regreso a la habitación recién cerrada. Donatello se llevó las manos a la cara, ni siquiera entendía que había hecho mal, pero era obvio que esto no era lo que él quería.
El chico caminó al comedor y en él vio los cuatro platos servidos, frente a uno de ellos una taza de café, frente a otro una de te verde y dos más con jugo, le quedaba poco tiempo para regresar a casa todavía con seguridad. Tomó una charola pensada para llevar el desayuno a Mikey y en él colocó dos platos, la taza de café y uno de los vasos con jugo. Caminó con paso seguro al cuarto de la chica, giró la perilla mientras agradecía que a ninguna de las dos se les ocurriera poner el seguro. Apenas entró vio a la hermana de pelaje blanco sentada en la cama tratando de convencer a la otra de que se levantara y fuera a desayunar. Esta última estaba recostada en la cama dándole la espalda y sin quererse mover, no se veía molesta, sino triste, muy triste.
—Clarise ¿Nos permites?—el chico dejó la charola con comida en el tocador del cuarto. La gatita blanca se puso de pie y apenas le iba a reclamar cuando el chico la tomó de la muñeca y la sacó del cuarto para luego poner el seguro
—Sí, es cierto, lo sentí… sentí que ibas a echar todo a perder, que te pondrías en riesgo sin medirlo y sentí un montón de tonterías. Me sentí molesto, desesperado, estresado, preocupado y lo lamento, no estoy acostumbrado a sentir más de lo que pienso, pero eso no significa que no podamos arreglar las cosas. Me alteras los nervios, me haces enojar de la nada y no puedo evitarlo, no sé por qué, tal vez sea una de esas cosas para las que no tengo respuesta como el por qué Leter Hed me agarra de la cara o dónde guarda Mikey los globos con agua que nos lanza—El genio había soltado un discurso que tomó por sorpresa a Cirse, quien lo miraba asustada desde la cama, pues en ese cuarto guardaba las pocas cosas que le quedaban de su vida pasada y estaba aterrada de que él las notara, pero al mismo tiempo quería escuchar lo que tenía que decir
—Nunca nadie me había hecho enojar tanto como tú y no sé porque, no puedo negar que me he enojado contigo más veces de las que hemos hablado, pero tampoco le voy a huir a la situación. Tal vez nos enojemos mil veces y si tengo que disculparme esas mil veces, lo haré, porque quiero intentar que nos llevemos bien en lugar de solo darnos por vencidos. No pido que seamos los mejores amigos, solo que intentemos tolerarnos…creo que nuestros hermanos nos lo agradecerían—El joven tomó la charola y se sentó en la cama para después ofrecerle el vaso de jugo a la chica, ella lo tomó y le sonrió, luego trató de decir algo pero él le puso el dedo en los labios
—No digas nada, si lo haces seguro volveremos a pelear y hoy solo quiero desayunar contigo sin discutir, será nuestro primer logro, ya mañana intentaremos hablar 10 minutos sin gritarnos el uno al otro ¿Te parece bien?—la chica asintió y tomó el plato. El joven la miró satisfecho, esa profunda mirada triste se había apaciguado, así que sintió que esta vez lo había hecho bien. Le dio una probada al Omelette e hizo una mueca—¿Lo preparaste sin sal?—dijo él en un tono de reclamo y la chica simplemente arqueó la ceja—Muy bien, comer en silencio, entiendo—la chica volvió a sonreír y él le correspondió el gesto.
Cuando los dos jóvenes salieron Clarise no estaba por ningún lado y Donnie se fue sin decir una palabra para evitar romper la tregua. Cirse comenzó a recorrer la casa buscando a su hermanita, pensando que tal vez estaría molesta.
Unos minutos después encontró a Leo, Clarise y Mikey desayunando en el cuarto minimalista, la gatita de ojos verdes miraba con ternura como su hermana se esforzaba por comer sentada en una silla sin tener un lugar donde apoyar el plato, considerando lo consentida que estaba, sabía que ese era un gran sacrificio para ella. Clea miraba fijamente a la tortuga pecosa cuando creía que nadie la miraba y sonreía al ver como su hermano mayor lo alimentaba.
Donnie tenía razón, independiente de la decisión que ella había tomado, era evidente que Clarise quería estar con Mikey, al punto de haber aceptado dejarla a solas con el genio en su cuarto, cosa que antes jamás hubiera permitido antes
—¿Ahora por qué pelearon?—preguntó el líder al notar que su anfitriona se recargaba en el marco de la puerta a verlos
—No peleamos, Donatello propuso una tregua—La chica de pelaje negro entró y miró como su hermana abría ligeramente la boca por la impresión
—¡No puedo creerlo! ¿Hasta para un pacto de paz se gritan?—comentó el líder asombrado
—Oye Leo ¿Y cómo sabes que se estaban gritando?—Preguntó Mikey
—Porque escuchamos a través de la puerta, obvio—dijo Clarise sin ningún tipo de recato para después echarse un bocado a la boca y en ese instante el líder enrojeció por completo
—No es lo que tú crees—Dijo el de azul repentinamente y la chica de ojos verdes arqueó una ceja—Yo solo fui a buscar a mi hermano pero los gritos se escuchaban hasta afuera—el líder estaba completamente abochornado
—Sí, él no se quiso pegar a la puerta ¿Puedes creer que se negó cuando lo invité y hasta me arrastró aquí alegando que no debía de ser entrometida?—Mikey y Leo veían fijamente a la sínica gatita de pelaje blanco con los ojos completamente abiertos
—¿No sentiste por un minuto que estabas escuchando a Rafa?—dijo la tortuga pecosa y su hermano mayor asintió con la boca medio abierta. De pronto Cirse dejó salir una carcajada, la primera desde aquella vez que peleo con Donnie.
Clea la miró fijamente, su hermana estaba feliz, después de tantos días jugándole bromas infructíferas, después de tantas caricaturas que le resultaron insípidas y bobas, después de tantas películas de mala trama, su hermana estaba feliz… ¿Solo por haber hecho una tregua con esa insufrible tortuga? la de ojos rojos suspiro "Estúpido genio" pensó para sí misma y luego se reacomodó en su asiento.
—Si hubiera sabido que espiarte te haría reír de nuevo lo hubiera hecho hace mucho tiempo y no hubiera gastado tanto tiempo en contentarte—hizo expresión de molesta y se giró en la silla mientras dejaba de usar los palillos y tomaba el omelette con la mano. La de pelaje negro pudo notar los celos de su hermana en esa frase y simplemente caminó a para abrazarla
—No te compares, tú simple existencia me hace feliz aunque no siempre sonría—Esa era la primera vez que Cirse se esforzaba por apaciguar los celos incontrolables que su hermanita sentía por el ninja de morado. A pesar de siempre haberse sentido así por él, la gatita menor continuamente recibía regaños y actitudes molestas por la forma de reaccionar ante este sentimiento, pero aquella ocasión fue diferente. Su hermana mayor la abrazó y le rasco el mentón con ternura, como desde la mutación no lo hacía y con esto algo en el corazón de Clea hizo clic, miró a su hermana por entre el abrazo y comenzó a ronronear
—Te quiero Jul—dijo entre ronroneos
—Yo también te quiero hermanita—esas palabras en ese tono exacto la hicieron sentir como la primera vez que Jul la tomó entre sus brazos, cuando ella aun era humana y Clarise era una pequeña gatita de no más de dos meses de nacida, huérfana y ciega. Cirse había hecho de todo para cuidarla, se desveló por semanas, le daba de comer con un gotero y las pocas horas que podía descansar ponía a la pequeña minina junto a su oído para escucharla respirar y vigilar que estuviera bien. Esos fueron días difíciles, pero su hermanita estuvo ahí para ella, le debía la vida a esa humana solitaria que conoció en un refugio de animales y con la que hoy compartía un lazo muy peculiar.
Una sensación de seguridad y tranquilidad la embargó desde el fondo de su corazón e indirectamente agradeció a esa odiosa tortuga por poder sentir de nuevo a su hermana tan fuerte y protectora como siempre había sido, aun cuando seguía prefiriendo que Jul se olvidara para siempre de "Dientes chuecos", como ahora le gustaba decirle, no podía negar que ese aburrido muchacho tenía efectos en su hermana que nadie más podía lograr.
Clarise se encontraba en un momento de suma tranquilidad cuando de pronto su instinto depredador le dijo que alguien la miraba fijamente. Mikey había dejado de comer y la observaba como quien mira una golosina
—¡RONRONEAS!—Expresó en un grito animoso mientras sonreía dulcemente. La gatita blanca en el acto sintió como todos los colores se le venían al rostro al notar esos ojos azul cielo posados insistentemente en ella, así que simplemente puso a su hermana de tal forma que pudiera bloquearle la vista a Mikey y los relajantes sonidos pararon
—¡Claro que ronroneo! soy un gato—dijo como si fuera lo más lógico del mundo, aunque la verdad Cirse no la había escuchado hacerlo desde que habían mutado y ella misma nunca lo había emitido tales sonidos, así que llegó a dudar que tuvieran esa capacidad.
Leo no pudo evitar sonreír al ver la cómica escena en la que la gatita blanca usaba a su hermana como escudo para escapar de la mirada curiosa de la tortuga pecosa, que no paraba de pedir que ronroneara de nuevo mientras la otra se negaba con un poco de molestia. Leo se sentía extrañamente en familia en ese lugar aun cuando, según él, acababa de conocer a esas dos chicas. Algo dentro de su alma quería que pudieran seguir en contacto aun después de que Mickey se recuperara y creía ya tener una idea para conseguirlo.
…
Donnie llegó a casa exhausto después de haber pasado en vela casi toda la noche. No tendrían entrenamiento, así que decidió irse a dormir. Se paró un par de segundos frente a su laboratorio para luego optar por ir a dormir a su cuarto, a ese cuarto al que se había reusado a entrar desde que su adorada princesa coreana había desparecido.
Encendió la luz y miró todo. El lugar tenía un poco de polvo porque él nunca quiso limpiarlo, prefería que todo estuviera tal cual como ella lo había dejado, pero hoy necesitaba paz, la paz y tranquilidad que siempre perdía al pasar tiempo con esa felina de ojos verdes que lo desquiciaba.
Se echó en la cama y se abrazó a la almohada para llenarse del aroma que aun conservaba el lecho en donde durmió tantas veces la duce chica de ojos violetas. El sándalo era lo que más se notaba, pero muy en el fondo podía percibir ese suave aroma del cabello de su Cirse. La extrañaba, claro, pero ahora no se sentía triste, parecía absurdo, pero pelear con esa chica le arrancaba la tristeza a tajos, así que ahora solo le quedaba el cansancio a flor de piel. Bastaron unos segundos para caer en un profundo sueño del que no despertaría hasta dentro de varias horas, incluso horas después de que se levantara Rafael.
…
Cuando el ninja temperamental abrió los ojos el estómago le reclamaba comida casi a gritos y de nuevo lamentó que el enano hubiera sido lastimado de esa manera. Ahora él tendría que cocinar su propio desayuno-comida-almuerzo. Caminó todavía adormecido por la guarida hasta la cocina, donde solo tomó un vaso de leche y unas galletas que normalmente el menor de los 4 guardaba celosamente. "Luego se las repongo" se dijo para sus adentros. Apenas iba por la tercera galleta cuando escuchó el saludo agudo de la pelirroja
—Hola chicos—canturreó ella mientras entraba al lugar
—¿Qué hay Abril?—contestó el de rojo desde la cocina, más porque no quería que ella despertara a su hermano genio que porque tuviera tantas ganas de verla en ese momento. Después de su rescate del TCRI la joven de ojos azules había agarrado la manía de buscarlo y él la de huirle. No quería tener que soportar las muestras de afecto que la pecosa tenía para con su hermano de ojos marrón: prepararle el peor café de la historia que con frecuencia se quedaba en la mesa, ayudarle con sus experimentos que con frecuencia estallaban y reclamarle por pasar demasiado tiempo estudiando coreano. No obstante ocasionalmente terminaban estando juntos y esto desembocaba en que lo tocaba distraídamente cuando estaban en el mismo sillón, lo miraba desde lejos y le sonreía si es que llegaba a voltear. Todo eso lo confundía ¿Quién rayos la entendía? ¿No que muy interesada en Donnie?
La pelirroja entró en la cocina y dio una pasada rápida con la mirada
—¿Y los demás?—preguntó la chica al notar que no estaba ninguno de sus hermanos
—Solo está Donnie y está dormido—el de bandana roja mordió otra galleta.
—¿Leo y Mikey salieron en el día? Eso es muy raro ¿Qué pasó?—la pelirroja se sentó junto a Rafa que solo rodó los ojos y volteó a otro lado
—Mikey resultó muy lastimado ayer y las dos hermanas felinas del TCRI lo rescataron. Ahora él está en casa de ellas recuperándose, se quedará allá por dos semanas—el de ojos verdes dio un trago a su vaso de leche.
—¿Qué? ¿Por qué confían en dos tipas que acaban de conocer?—Abril preguntó alterada
—¡Sí fue justo lo que yo dije! Pero ya conoces a Bobonardo…—el chico volteó a verla entusiasmado porque al fin alguien hablaba con lógica, pero pronto se dio cuenta de que había terminado a pocos centímetros del rostro de la pecosa chica. Ella no dijo nada, no se apartó, solo se quedó ahí y sintió la respiración del rudo chico. Al cabo de pocos segundos la joven empezó a sonrojarse y se aproximó un poco más a él con mucha lentitud
—¿Y cómo van las cosas con mi hermano? ¿Ya lo reconquistaste?—preguntó Rafael mientras se apartaba de la chica, que suspiró al verlo retirarse.
—No molestes…—comentó ella
—¡Vamos! No me digas que no has podido ganarte su corazoncito de ñoño ahora que tienes el camino libre—el de ojos verdes saboreó otra galleta mientras miraba con actitud soberbia a la chica.
—Yo no…—la joven iba a responder pero fue interrumpida
—¡Hay no me vengas con esa tonta mentira de que no estas tratando de reconquistarlo! Porque ni Mikey te la creería ¿Por algo lo invitaste a ver películas a tu casa no?... Además fuiste tan obvia que solo lo invitaste a él. Hasta Casey se dio cuenta ¿O por qué otra razón crees que querría verme en tu casa para el patrullaje?—Rafa le acercó las galletas a la chica en ademan de que tomara una pero ella no aceptó
—Yo solo trataba de animarlo—se defendió
—¡Hay Abril! cuando a alguien no le gusta algo, ni regalado lo quiere… pero en cambio cuando le gusta—Se paró y caminó por detrás de la chica para decir esto a su oído—buscará la manera de ganárselo—la chica sintió como un escalofrío le recorrió la espalda con las palabras del ninja y se le cortó la respiración. Efectivamente Rafael no era precisamente tierno, pero tenía otras cualidades que ella nunca había notado.
El deño de las sais se sentó frente al televisor y buscó en ella que ver para matar el tiempo en lo que daba la hora para ir a cuidar a Mikey. Sin saber bien por qué, ella se sentó a su lado.
—Déjala ahí, ese programa me gusta—ella tomó el control remoto junto con la mano del muchacho y le subió al volumen, luego, sin soltarlo, hizo que bajara la mano hasta el sofá. El chico accedió con un "Ash" a no cambiar el canal, pero después de eso notó que la chica no cortó el contacto aun cuando él ya no hacía ningún intento por quitarle el pequeño aparato. El chico sonrió de medio lado y se quedó quieto, no quería asustar a la pelirroja siendo demasiado proactivo. Miró la pantalla e hizo expresión de disgusto
—Whose line is it anyway? De verdad escogiste un programa cómico para ver conmigo—La chica sonrió
—¿Qué esperabas? ¿Fast and Furious? ¿La noche de los muertos vivientes? Me gusta más ver películas y series cómicas contigo, al menos dejas de fruncir el ceño—Luego le guiño el ojo y el chico no supo cómo interpretar eso.
Igual se calmó al ver que ella lo seguía tomando indirectamente de la mano, y no podía negar que ese programa también le parecía divertido. Por esa tarde, no tendría que compartir a la pelirroja con nadie y no estaba dispuesto a desaprovechar esa oportunidad. Iría lento, si ella quería, pero no retrocedería ni un poco del terreno ya ganado. Sabía que estaba jugando un juego peligroso, pues ella aun parecía tratar de ganar el corazón de Donnie, pero si su hermano no daba señas de corresponderle, él no perdería el tiempo, así que poco a poco permitió que el control remoto resbalara para que las manos de ambos permanecieran entrelazadas, disimuladamente entrelazadas, pero juntas por primera vez.
…
Bien, es todo por el día de hoy ¿Qué les pareció? Ya estoy lista para los ataques terroristas por parte de las fans de Rafa, y de Abril. Envíen sus comentarios, no importa que sean quejas, con mucho gusto los recibiré, al fin y al cabo esto es para divertirnos y no me lo tomaré personal. Las cachetadas virtuales siguen disponibles, no me retractaré y si les gustó, no duden en mencionarlo, porque sus reviews me hace muy feliz. Sin más por el momento los veo en el siguiente capítulo.
