Bienvenidos al capítulo 23. Después del comentario de una lectora me dio por volverme a dar un paseo por este fanfic y leer la mayor cantidad de capítulos que mis ratos muertos en los camiones o en la cama enferma me permitieron, y me sorprende como ha cambiado en tantos sentidos: Formato, las interacciones en los personajes y la cantidad de lectores que mandan sus reviews. Gracias a todos los que han seguido esta historia, a los nuevos lectores, a los lectores que me han seguido desde el principio, en fin a todos.
Zafira A. V Pues qué le hacemos? prometo que luego te hago otro fic con Rafa que no tenga nada que ver con la pelirroja para que disfrutes más la lectura, pero que bueno que te gusten las actitudes que está tomando la tortuga más ruda y sexy para muchas de mis lectoras ;)
ScarlettParker No pensé que te gustara tanto la interacción entre Rafa x Abril y Clarise x Mikey. Tienes razón, para Cirse nunca existirá nadie más que Donnie, para ella él es el primero y el único n_n
raphaelblue62 Me encantan tus reviews porque son tan espontáneas, me hacen reír y me ponen feliz. Yo sabía que comentarías algo de ese beso, a ver que te parece lo que tengo preparado para hoy
Anodyne Al fin otra persona a la que le gusta Rafa x Abril! Ojalá te guste lo que sigue con esta pareja.
isa04kunoich2: Gracias por todo lo lindo que me pusiste en tu review, yo sé que tú estas esperando ese beso definitivo pero lo bueno se hace esperar, después de todo Rafa sabe que se está metiendo en camisa de once varas al bajarle la fan a su hermano :P
Bittersweet: Veo que el raphril está ganando puntos, que bueno que te gustara el capítulo anterior, gracias por mandar tus comentarios cada capítulo, no importa si eres la primera o no, siempre me gusta leer las palabras que me envías. Es un gusto escribir para lectoras como tú
musicatmnt: Gracias por enviarme tu primera reseña de este fic. Estoy feliz de que después de seguir la historia desde el principio te animaras a escribirme y ojalá sigas haciéndolo, para decirme que te agrada, que esperarías ver y hasta lo que no te guste. Muchas gracias por tomarte el tiempo de mandar tu review.
Yesenia000: Un gustazo volverte a tener como lectora, ya no te falta tanto para alcanzar lo más actual del fanfic, me encanta que me mandes tus mensajes y te explayes en ellos, no importa como me hagas llegar tu opinión, igual a mí me gasta con que estés en contacto, me encanta recibir la opinión de mis lectores
People pues a leer, que disfruten este capítulo
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NO EXPLIQUES LAS BROMAS
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La luna se veía tan redonda que parecía casi falsa. Su luz iluminaba los tejados con un ambiente casi místico y en uno de ellos la tortuga de bandana morada y la joven pelirroja observaban la calle, examinaban y analizaban las sombras, los movimientos, pero nada. La noche parecía tranquila, así que el chico de ojos marrón comenzó a caminar para buscar otro punto desde el cual vigilar, pero topó con la chica pecosa al cabo de algunos pasos.
—Lo siento Abril, es que no vi por donde iba—se disculpó el muchacho pero ella en lugar de hacerse a un lado o retraerse rodeó su cuello con los brazos
—Donnie… no digas más, yo entiendo—dijo mientras se ponía de puntitas para aproximar sus labios a los de la alta tortuga de bandana morada, que inmediatamente se tensó y abrió sus ojos en notoria sorpresa.
Rafael se levantó del reposet agitado… todo había sido solo un mal sueño, producto de aquello que lo había mantenido intranquilo y a lo que le había dado tantas vueltas antes de irse a dormir: lo más seguro es que Abril y su querido hermano genio hubiera tenido tiempo a solas durante el patrullaje, no obstante le parecía absurdo haber llegado al punto de tener un sueño respecto a eso y aun peor, que se despertara agitado.
Muchas veces la pelirroja se había quedado por horas en el laboratorio junto con su esbelto hermano, pero jamás le había causado tanta inquietud como ahora. Tal vez porque siempre supo que Abril estaba tan segura de Donnie, que no intentaría dar ella el primer paso, y por supuesto que con lo tímido y ñoño que era el genio las cosas llevarían siglos para evolucionar a algo más. No obstante ahora la chica de ojos azules se veía mucho más decidida, casi desesperada por recuperar el corazón del ninja del bo, y una mujer desesperada puede ser mucho más impulsiva, dejando a un lado todos sus tabús. "¡Pues si lo hace ella se lo pierde!", se dijo para sus adentros mientras fruncía el ceño. No se permitiría mostrar ninguna clase de debilidad, aun cuando eso pasara, que por cierto, se aseguraría de que cada vez fuera menos probable. Un sonido entonces llamó su atención. Parecía que alguna de las hermanas había salido del cuarto principal, porque escuchó el abrir y cerrar de una puerta, seguido de unos cautelosos pasos.
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Para Cirse debió de haber sido una noche tranquila en aquel enorme departamento, pero no fue así. La gatita de pelaje negro se mantuvo despierta hasta altas horas de la madrugada estudiando. Al día siguiente tendría un examen química en línea y el nunca haber recibido una educación regular la estaba matando. Se esforzaba por memorizar pesos atómicos, nombres de la tabla periódica y demás requisitos que vendrían en la prueba básica.
Había abandonado su cuarto porque Clarise tenía ojeras al no poder conciliar el sueño porque ella seguía con la luz encendida, así que ahora se mantenía en la sala acurrucada contra un cojín tratando de memorizar y repasar todo lo que pudiera. Eso de ser justiciera, mutante, amiga, hermana mayor, heredera de un imperio deportivo y estudiante de preparatoria no era tan glamuroso como ella hubiera imaginado. Ahora entendía por qué Donnie y el café se habían vuelto sustantivos que frecuentemente se encontraban en las mismas frases. La chica se tomaba la tercera taza mientras trababa con todas sus fuerzas de mantener sus ojos abiertos.
Estaba tan concentrada que no se dio cuenta que el chico rudo había abierto la puerta del cuarto de Mikey y la miraba desde lejos en silencio
—No pensé que fueras una ñoña—dijo el de bandana roja después de verla bostezar por tercera vez en menos de media hora. La chica se rascó la cabeza y volteó a ver al joven
—¿Decepcionado?—preguntó la gatita con algo parecido a una sonrisa
—Sorprendido ¿Por qué te peleas entonces con el cerebrito?—preguntó el mientras se sentaba con ella en la sala
—Porque el cerebrito a veces se porta como un imbécil—dijo ella tomando de nuevo sus tarjetas con los nombres de los elementos químicos
—¡Me convenciste! suena a una buena razón—El chico le quitó de las manos las tarjetas
—Haré que se trague sus palabras, es cuestión de orgullo… en realidad de superación personal, pero poder restregárselo en la cara es un gran incentivo también—la chica musitó en tono casi inaudible el peso atómico del Hidrógeno que fue la última tarjeta que pudo ver antes de que el de bandana roja le arrebatara su instrumento de estudio.
—Si harás que se trague sus palabras tal vez le reviente el estómago—dijo burlón el de rojo y la chica se rio
—Ya en serio ¿Por qué te llevas tan mal con él? Es el tranquilo de la familia—pregunto el de ojos verdes
—No lo sé, solo pasa… no es mi intención, es solo que no puedo controlarme ¿Me entiendes?—dijo ella con una expresión graciosa
—Supongo, pero como puede molestarte el cerebrito y llevarte bien con Bobonardo—el de rojo rodó los ojos—él es más fastidioso—dijo estas palabras con una gran sonrisa sintiéndolas como la verdad misma. La chica se encogió de hombros
—¿Quieres pizza? Estudiar tanto me da hambre—la chica se puso de pie mientras trataba de quitarle las tarjetas al ninja de las sais que alzó el brazo derecho para ponerlas lejos del alcance de la chica
—Sí, sí quiero, necesitarás calentar dos para compensarme por despertarme y trae unas bebidas si quieres recuperar tus tarjetas—dijo el chico temperamental pasando uno a uno los papelitos escritos a mano
—¿Me estás chantajeando acaso?—Preguntó la chica ya juntando el rescate de su herramienta de estudio
—Lo que se ve no se pregunta… ¿sabes? aprendí de una amiga una técnica que es muy útil para lograr objetivos, puede que con ella al fin me dejes dormir—dijo él Rafa tirándose en el sillón
—¿Cuál?—preguntó ella
—¿Apostamos?—comentó el rudo. La chica sonrió con melancolía y de no ser porque tenía que guardar su secreto a toda costa, en ese mismo momento hubiera corrido a abrazarlo y a decirle que era su hermanita. La chicha suspiró mientras le pedía una disculpa silenciosa por no decírselo.
—¿Qué? ¿Eres ludópata?—La voz de la gatita se escuchaba juguetona.
—No, pero al menos es divertido, más que escucharte repetir una y otra vez lo mismo—dijo el barajeando las tarjetas. La chica puso frente a él las dos cajas de pizzas, una de carne, ella aun recordaba que era su favorita, la otra de peperoni y por supuesto las dos latas de sodas
—Me agrada eso de apostar pero propongo que apostemos retos—dijo ella mientras ponía a calentar una pizza extra, esta para ella.
—¿Retos? ¿Qué tipo de retos tienes en mente?—preguntó el chico que estaba ya tan aburrido que hubiera aceptado cualquier cosa que lo sacara de ese estado
—No sé, tomarse fotos haciendo cosas graciosas, contar algunos secretos simples, decir o hacer tonterías, tú sabes—dijo la chica mientras regresaba al sofá
—¿Portarse como Mikey? ¿Por qué no? ¿Qué tan malo puede ser?—Rafa abrió la primera caja de pizza y sonrió feliz al ver que era su favorita
Varias horas después Cirse contaba con una colección de fotografías de Rafael haciendo como que hacía cosas ridículas, pero en realidad en todas aparecía con cara de fastidio y él ahora sabía que a ella le habían robado su primer beso a los 16, que le tenía fobia a las lagartijas y que le ocultaba a su hermana que todas las bebidas de la casa eran sin azúcar, pero lo más importante ella al fin había aprendido todos los elementos de la tabla periódica y los dos terminaron carcajeándose en el piso cuando ella se puso a imitar a Donnie en uno de sus tantos discursos lleno de palabras científicas y técnicas. Por supuesto que nada de lo que dijo tuvo sentido, pero el caso era solo decir una palabra incomprensible tras otra con actitud de saber de lo que hablaba
Cirse estaba exhausta pero al menos ya estaba lista para su examen del día siguiente
—Gracias Rafael—dijo tumbada en la alfombra mientras miraba el techo
—Solo lo hice porque estaba aburrido y quería pizza, no creas que esto va a volver a pasar—La verdad es que la ruda tortuga quería distraerse a toda costa de seguirle dando vuelta a que Abril había ido a patrullar en compañía de Donnie esa noche, quería sacarse de la cabeza esas escenas donde imaginaba a la pelirroja buscando oportunidades para hacerlo caer a sus pies de nuevo pero no podía decirlo.
—Te debo una, si un día necesitas ayuda con algo, solo dilo—la gatita había abrazado un cojín que estaba cercano a ella.
—Deja esa cosa y vete a dormir a tu cama, no tienes tantas horas para descansar antes de que llegue Donnie, tienes que estar fresca para que puedas pelear con él de nuevo—dijo burlón el de rojo
—Hoy lo atenderá Clarise, estoy demasiado ocupada y cansada como para verlo—dijo la chica con los ojos casi cerrándosele de sueño—Pero igual creo que tienes razón, me iré a dormir…Que descanses—después de estas palabras dejó salir un gran bostezo y entro a su cuarto
Rafael entró a la recámara de su hermano y se recostó en el reposet, se quedó dormido de inmediato. Un par de horas después lo despertó el genio. En la mesa los esperaba ya un desayuno abundante y la gatita de ojos rojos hacía algunos minutos había entrado a la habitación de la mayor con una charola para el desayuno propio y el de su hermana.
—¡Te huye más que a la peste!—le comentó el de ojos verdes a su hermano mientras que este miraba intrigado hacia aquella puerta
—Mejor para mí, así al menos no tendré que verle la cara—contestó Donnie con un enojo fingido
—Es tan raro, normalmente al que le huyen es a mí—Rafael dejo salir estas palabras en tono casi burlón y el de bandana morada lo miró molesto—Ya, en serio ¿No te da curiosidad por qué solo tú le desagradas? ¡Hasta soporta a Mikey! Y mira que es Mikey—el de bandana roja siguió comiendo sin recibir respuesta, pero claro que sabía que a Donnie le daba curiosidad, después de todo el genio era curioso por naturaleza y como Clarise muy bien sabía, la curiosidad puede matar al gato.
Muy en el fondo, aun con lo molesto que podía resultarle pasar el tiempo con esa joven, la curiosidad lo volvía a empujar hacia ella, porque el chico podía aceptar que cualquiera le sacara la vuelta por su aspecto, después de todo era un mutante, pero que se llevará bien con él resto de sus hermanos, mientras que a él lo despreciaba era algo que lo intrigaba, y al mismo tiempo le pegaba en el orgullo. Él siempre se consideró de carácter apacible y agradable, pero esta chica le había puesto el mundo de cabeza, además de alguna manera había conseguido entablar relación con casi toda su familia y ganarse su simpatía, que era más de lo que él había ganado, pues la gatita blanca no dudaba en demostrar su desagrado hacia él cada vez que Jul resultaba enfadada en sus interacciones.
Clarise nunca se ponía de su lado, pero en cambio Leo y hasta Rafa, en cierta forma, parecían culparlo a él de que la gatita negra siempre resultara molesta ¿Qué rayos les había dado esa gata a sus hermanos? Bufó molesto para luego continuar mirando aquella puerta cerrada que cada vez le producía más curiosidad ¿Qué la molesta tipa no pensaba salir hoy? No que él quisiera verla pero… ¿En serio se reusaría a salir solo porque él estaba ahí?
…
—Déjame ver si entendí: ¿No solo iniciaste una riña con tres pandilleros mediocres dejando así en evidencia tu paso por este lugar, sino que además pusiste en riesgo meses de planeación y rastreo al permitir que dos justicieros urbanos te vieran a la perfección?—La mujer de cabello negro miró furiosa a la chica de ojos grises, ella se mordió los labios un poco asustada
—Morta, déjame explicarte, no es lo que yo…—trató de defenderse pero fue interrumpida por la mujer de cabello largo
—Laquesis, pareces novata ¿Cuántas veces te he dicho que no debe quedar huella de nuestro paso? Ahora no solo tres hombres, que venderían la información de que te vieron al mejor postor, saben que estuviste aquí, sino que además te has puesto en la mira de dos personas que seguramente tratarán de ubicarnos y mantenernos vigiladas ¡Eres una chiquilla tonta!—La mujer mayor golpeó la mesita de noche
—Lo siento mucho, no esperaba toparme con personas así, pude haber vencido al chico muy fácil si esa tipa y su abanico metálico no se hubieran metido—dijo la del mechón rojo y la mujer de cabello largo pareció tomar aire y analizar
—¿Abanico metálico? No habías mencionado nada de un abanico metálico—la mayor pareció demasiado interesada en ese detalle
—Sí, la chica usaba eso como arma—la mujer mayor tomó un libro de un cajón, un libro igual al que Cirse alguna vez le regaló al maestro Splinter
—¿Era algo como esto?—dijo mostrando una fotografía de dicho objeto
—Sí—la chica observaba con cuidado cada una de las fotografías de aquellas antiquísimas armas
—Un Tessen… esa no es un arma común—la mujer hojeó más adelante en el libro y paró unas cuantas páginas adelante
—Solo hay dos facciones en Nueva York cuyos integrantes podrían tener un tessen. Me pregunto si pertenecerá al Clan del Pie o al recientemente descubierto Clan Hamato— La mujer de ojos azules continuó hojeando hasta llegar a las fotografías en las que Hamato Yoshi y Tang Shen aparecían en su boda
La chica del cabello corto hizo un poco de memoria y luego volteó a ver a su maestra sorprendida
—¿No era de ese clan el chico que venció a Kim Ha en Corea?—dio la más joven mientras se aproximaba a observar el libro en donde el símbolo de la familia de Splinter se mostraba como un diagrama
—Así es, Donatello Hamato, el tercer hijo varón del heredero del Clan Hamato, eso decían los papeles que estaban en la caja fuerte de la familia Lee y el líder del clan también tiene una hija—La mujer cambió la hoja a aquella en la que se mostraba la fotografía de Miwa cuando aun era un bebé y luego pasó el dedo como leyendo por los pictogramas coreanos—Se dice que el día que ella nació su padre pidió a uno de los más grandes artesanos que hiciera un tessen especial para la recién nacida, uno tan ligero como resistente y que además tenía el símbolo familiar, esa sería su arma al crecer—dijo la mujer de cabello largo al tiempo que acariciaba la foto de la bebé
—¿Crees que esa chica pueda ser la hermana de ese Ninja?—preguntó Laquesis aun impresionada
—Puede ser… ella y su padre desaparecieron cuando su casa fue quemada hace más de 15 años, y si es así Laquesis, tu torpeza podría ser un golpe de suerte—contestó la mujer mientras se sentaba en el sofá. Sus ojos parecían fríos y calculadores—Tenemos que cazar a esa chica, si es Miwa Hamato, ella es la llave para encontrar a Donatello y si lo encontramos a él estaré un paso más cerca de Cirse.
—Pero Morta… no creo que sea fácil de vencer si es la hija mayor del clan Hamato ¡Solo piénsalo! Si el tercer hijo pudo vencer a Kim Ha, la estrellita de Corea, sin su bo y con una sola mano ¿Qué no podrá hacer la mayor?—dijo casi alarmada la chica de bello corto
—¡No sea ridícula! esas son solo exageraciones, habladurías que se cuentan para impresionar a la gente. Seguramente el joven Hamato muy apneas pudo ganarle a Lee… Aunque tienes razón, lo mejor será actuar con cautela—la mujer recargó la cabeza hacia atrás pensando en el modo en que debían de proceder. Ella bien sabía que los ninjas no son presas fáciles, su fama como asesinos de oriente no era gratuita. Silenciosos, cautelosos y astutos al igual que mortales, esas eran palabras que ella utilizaría para describir a un ninja y ahora no se enfrentarían solo a uno, sino a un clan completo de ellos, más valía primero obtener más información del objetivo, o las cosas saldrían muy mal.
Cirse ya se le había escapado muchas veces desde que al fin había logrado localizarla después de la publicación de su compromiso. Primero compró los boletos en ese vuelo comercial en el que se había asegurado que ella estaba registrado, pero la escurridisa chica al final decidió alquilar un avión privado para llegar a Corea, después había logrado escabullirse al abandonar el país en un vuelo clandestino. Para cuando Morta logró regresar a Nueva York y rastrear el pequeño departamento ella había desaparecido por completo, no quedaban rastro alguno que ella pudiera seguir.
No cabía duda, seguramente su padre le había enseñado a esa niña a ser precavida y escurridiza, lo suficiente como para que el pasado de su progenitor no pudiera alcanzarla y ella era parte de ese pasado. Aun así estaba decidida a encontrarla, el resto de la familia Moo ya no existía y ya no tendría porque cumplir con ese estúpido trato. La había dejado por tantos años que ahora sentía que nada tenía sentido si no podía volver a tenerla entre sus brazos, como cuando era una pequeña e inocente creatura que debía proteger, incluso del único destino que ella podía ofrecerle, dejándola ir a un mundo en el olimpo, donde el dinero y las influencias no le permitirían volver a verla.
…
Donnie llevaba todo el día en el enorme departamento y ni una vez había visto a la gatita de ojos verdes. Ella se había encerrado todo el día en su cuarto y su hermana le llevaba lo que necesitara, por lo que el genio no le había visto ni las orejas.
Donnie aprovechó que por millonésima vez su hermano se quedó dormido y sacó el archivo de su princesa, el cual había llevado para actualizar algunos datos que al fin había logrado traducir, sin embargo, la carpeta completa se le cayó desparramando por completo los papeles, incluyendo las fotografías. El joven suspiró y comenzó a andar a gatas por el piso recogiendo las imágenes mientras las volvía a colocar en el folder para evitar que se maltrataran.
Estaba a punto de tomar una cuando la mano de la gatita blanca la tomó y la miró con cuidado. Era una imagen en la que Clea jugaba con Miky y Cirse. Miró por encima de la fotografía a Donatello quien extendió su mano para recibir la foto
—¿Tú la tomaste?—La gatita se forzó para entregarle el papel al joven, quien asintió con una expresión de tristeza en los ojos—Parece que le tienes cariño—preguntó la de ojos rojos y examinó la actitud de la tortuga.
—La amaba—Donnie miraba con cuidado la dulce sonrisa de la chica en la foto
—Me cuesta trabajo creer eso, esas, me ha dicho Jul, son palabras muy seria y no se dicen en pasado, porque amas o no amas—dijo mordaz la gatita
—Supongo que tienes razón, porque lo que siento por ella no ha cambiado—Donnie no se dio cuenta pero en ese momento Clarise sintió una mezcla de ternura, tristeza y celos. Una parte de ella quería destrozarlo por atreverse a enamorarse de su dulce hermana y querer arrebatársela, pero por otro lado él le daba mucha pena. No necesitaba ser una experta para darse cuenta que el joven era sincero y que su corazón llevaba las cicatrices que ese amor, según él perdido. La gatita respingó, no debía de dejarse llevar por esa actitud de Dientes Chuecos, si ese ñoño pudiera ya le hubiera quitado a su hermanita.
—De seguro solo piensas eso porque es bonita, tal vez si hubiera sido de aspecto raro como nosotras ni te hubieras fijado en ella—dijo casi burlona Clarise
—¿Rara? No, no me hubiera importado ¿Sabes que era lo que más me gustaba de ella?—Clarise negó con la cabeza—que era completamente entregada a lo que creía, tenía convicciones tan fuertes que sin importar las dificultades ella las enfrentaba, jamás le huyó a nada. Fue el alma más fuerte y valerosa que conocí. Hubiera encarado lo que fuera por los que amaba y la vida le dio pocas oportunidades para hacerlo, aun no había cumplido 14 y ya no le quedaba prácticamente nadie—
Clarise sintió un nudo instalarse en su garganta, pues recordó a su hermana a punto de dar la vida por Mikey y por ella. Ella sabía que a pesar de haberla separada de Donnie, Jul la seguía amando y aceptando como hermana. Claro que su hermana era así, y eso no había cambiado en lo absoluto, su corazón seguía siendo completamente entregado. La gatita blanca no tuvo el valor de seguir viendo a al ninja mirando esa foto con tanto amor, debía cumplir la promesa que le hizo a su hermana y no decirle nada
—Eres un tonto, sigues enamorado de alguien con quien ni siquiera estás—Clarise no sabía que le molestaba más, que Donnie siguiera enamorado con tanta devoción de Cirse o que su hermana siguiera enamorada de ese ñoño y encima de todo se negara a contarle quien era por miedo a que ahora la rechazara ¿Qué clase de descerebrado rechazaría a su querida Jul? Es cierto, se había vuelto mucho más colérica, su paciencia se había tirado al poso más profundo y lejano, además de que ahora era, tal vez más celosa que la misma Clea ¡Pero era Jul! La chica con corazón más grande que había conocido y al ser una gatita rescatada de la calle entendía muy bien de eso, el corazón humano no siempre atesora los mejores sentimientos. Ella y su hermanita solían ir a ayudar en refugios de animales cuando aun era una gatita de meses y vio las atrocidades que la humanidad pude hacer a los más vulnerables y débiles, pero su hermana no era así y por eso la quería tanto, no dejaría que nada la lastimara, ni siquiera esas obstinadas decisiones que había tomado.
La gatita blanca recordaba a la perfección que su hermana amenazó con desconocerla si tenía el atrevimiento de decirle cualquier cosa al genio que lo hiciera descubrir quien era ella en realidad. Pero Clea era astuta y sabía como conseguir lo que quería aun cuando su dulce hermanita hubiera dado un determinante no. Así que la gatita blanca irrumpió sin delicadeza en el caurto de su hermana
—¡No voy a cocinar para esa tortuga!—dijo mientras se dirigía a la silla colocada junto a la ventana
—¿Qué? ¿Por qué? Prometiste hacerlo, yo hoy no puedo, tengo mucho que estudiar—dijo Jul separando su vista de aquel enorme libro de química dando los últimos repasos—Ya solo me quedan 3 horas para estudiar antes de mi examen—la gatita negra se mantenía en la cama mientras que su hermana empezaba a jugar balanceándose en la silla
—Pues yo no pienso alimentar a ese ñoño, así que si no quieres que se muera de hambre prepárale algo tú—la menor fingía molestia mientas seguía equilibrándose en una sola pata de la silla. Cirse suspiró, bien sabía que cuando la gatita blanca se ponía así de caprichosa era difícil sacarle esas ideas de la cabeza y más tratándose del genio.
La chica dejó a un lado su libro y se puso de pie, si quería cocinar y estar lista para su examen tendría que preparar algo rápido. Pasó por la recámara en la que se encontraba Mikey y no resistió echar un vistazo
Encontró a Donnie leyendo unos documentos mientras que ocasionalmente tecleaba algo en su celular. El chico se veía con esa expresión de añoranza que ella nunca había visto, pero a la que sus hermanos se había acostumbrado desde que Cirse desapareció. La chica lo observó de lejos unos segundos y entonces el ninja sintió que la mirada de alguien fija en él, se volvió y los ojos de ambos se encontraron en silencio
—Hola—dijo al fin la tortuga que la examinaba con cuidado a la joven gatita como si la viera por primera vez
—Hola—Contestó ella manteniéndose inmóvil en la puerta del cuarto. Hubo algunos segundos más de silencio, él solo la miraba a ella y ella solo lo miraba a él, de pronto Mikey se dio vuelta en la cama y los dos miraron a la joven tortuga babear la almohada. Jul sonrió divertida y por alguna razón Donnie también lo hizo, cuando ella sonreía llamaba su atención irremediablemente y lo hacía sentir mejor.
—¿Estas bien? No te había visto en todo el día—dijo él mientras se ponía de pie y se acercaba a ella. La chica asintió en silencio mientras mantenía sus ojos fijos en él
—Y-yo estaba ocupada, es todo—la gatita negra sintió aquellas palabras casi como reclamando su presencia y se sintió feliz de oírlas—¿Te pasa algo? Parecías triste— el joven apoyó la mano en el marco de la puerta y negó con la cabeza.
—No te preocupes, estaré bien—dijo el chico con un tono de alivio y tranquilidad mientras recorría el rostro de la gatita con la mirada—Clarise se enojó conmigo…aunque no sé por qué ¿No te lo dijo?—el genio al fin dirigió su vista al piso algo apenado
—¿Así que por eso hizo berrinche?—expresó la gatita con tranquilidad—Me preocupé de que hubiera pasado algo con Mikey—la chica miró a la tortuga pecosa por debajo del brazo del genio
—No, él ha estado dormido desde hace un par de horas—el de ojos marrón se sintió un poco decepcionado de saber que de nuevo había ido por otro de sus hermanos, mientras que él no parecía un cero a la izquierda para ella. El chico quitó la mano del marco de la puerta y ya se iba a retirar a sentarse cuando su estómago gruño de hambre y se sonrojó por completo. La gatita negra entonces se dio cuenta de lo tarde que era.
—Discúlpame, hoy iba a cocinar mi hermana, pero… en seguida te traigo algo—la chica echó a andar rumbo a la cocina y sintió que el joven caminó tras ella
—¿Quieres que te ayude?—dijo súbitamente Donnie, la chica giró la cabeza y por primera vez le sonrió así, de la nada—¿Estas seguro? Pensé que estabas ocupado—el chico le sonrió de vuelta
—Puedo seguir después, y así comeremos antes ¿No?—dijo él aproximándose más a ella, la joven asintió y entró a la cocina sin decir nada más
…
En la guarida Rafael dormía plácidamente tratando de recuperarse de los malos sueños y el desvelo por ayudarle a estudiar a la gatita negra. A él le pasaba algo similar que a Leo, se sentía como en familia en ese extraño departamento, pero no bajaría la guardia tan fácil como su soso hermano, él dejaba que cualquier chica le viera la cara de tonto con una bonita sonrisa y una actitud inocente. No, Rafael no se daría ese permiso, las chicas parecían agradables, pero no dejaría que eso lo influenciara demasiado, porque no pondría en peligro a su familia por un descuido.
Al menos estaba tranquilo de que Donnie no caería tan fácil como el mayor porque no parecía congeniar con ninguna de las dos.
No sabía cuantas horas había dormido, seguramente no muchas, pero entre sueños alcanzó a escuchar que tocaban a su puerta, más valía que el bobalicón del mayor tuviera una buena razón para despertarlo a esa hora… ¿A quien quería engañar? Claro que la razón no sería buena
—¿Y ahora qué quieres Bobonardo?—preguntó mientras abría la puerta pero se sorprendió al ver unos ojos azules diferentes a los que esperaba—¿T-tu? ¿Q-que haces aquí?—dijo el ninja de las sais a una Abril que lo miraba fijamente
—Vine a ver a Donnie pero no lo encontré ni en el laboratorio ni en su cuarto ¿Tú sabes dónde está?—dijo ella con actitud indiferente
—¡Ash! esto es el colmo ¿Me despertaste para eso? Mi hermanito nerd está cuidando a Mikey en casa de Jul—dijo para luego empezar a cerrar la puerta y seguir durmiendo pero de pronto se dio cuenta y volvió a abrir la puerta—¡Espera! ¿Por qué veniste a preguntarme a mi si pudiste preguntarle a Leo?—dijo con una sonrisa vanidosa
—L-leo está meditando y no lo quise molestar—dijo ella tartamudeando un poco
—¿De veras? ¿Y Sensei?—preguntó el acercando el rostro al de la pelirroja
—Él…el… está durmiendo—dijo tan rápidamente como pudo. Rafa hizo la mueca de levantar una ceja y ensanchó su sonrisa
—No te creo—dijo y la hizo a un lado para salir corriendo al dojo. El lugar estaba vacío. La pelirroja llegó unos segundos después que él
—¿A donde habrá ido? E-estaba aquí hace un minuto—dijo ella ahora en tono un poco nervioso
—¿De verdad? Y seguro si voy al cuarto de Sensei por arte de magia habrá despertado—dijo el ninja acercándose a ella y aprisionándola contra la pared—Hay de dos Abril, o dejas de buscar escusas para verme o te buscas unas mejores, de preferencia ninguna que involucre a Donnie, porque a mi no me vas a ver celosito como a mi hermano, no soy del tipo romántico—respiró cerca de su cuello, haciendo que la chica se sonrojara por completo y luego se alejó.
—Ahora si me disculpas ex princesita, me iré a dormir en lo que piensas que opción te gusta más, porque cuando no duermo bien me pongo de malas y no vas a querer contentarme, no sin que me gane una cachetada de tu parte—Rafa estaba conforme, no podía ocultar la enorme sonrisa que tenía en la cara.
La pelirroja se reprochó en silencio el haber tocado a esa puerta, no mentía en que Leo había estado meditando hasta antes de que ella tocara a la puerta de Rafael, pero no contaba con que el líder dejara su meditación tan de súbito. Claro que ella sabía que por lógica el que seguía de ir a cuidar al menor era Donnie. En seguida Leo salió del cuarto de Splinter
—Hola Abril ¿Tiene mucho que llegaste?—preguntó el líder
—No, no mucho, solo vine a saludar y a comprobar si Donnie cuidaba hoy a Mikey—dijo con un tono de ligero fastidio
—Pues sí, hoy le toca cuidarlo ¿Eso quiere decir que te irás temprano?—preguntó el de bandana azul
—Sí, estratégicamente temprano diría yo ¿Comemos juntos? Ya luego me iré—comentó la pelirroja pensando que no quería estar en la guaría para cuando Rafa despertara, seguramente no se harían esperar las burlas y los comentarios sarcásticos, que debía admitir que se ganó por no calcular bien las cosas. El ninja de ojos azules caminó hacia la cocina.
—Yo no soy bueno cocinando pero si no te molesta comer sanwiches creo que estaremos bien—El líder abrió el refrigerador para sacar los ingredientes y Abril suspiró pensando que este sería un día largo.
…
Cirse lo sabía muy bien, cuando ella entró a ese cuarto Donnie estaba triste, su corazón no le mentía, aun cuando nunca antes lo había visto con esa expresión en el rostro, así que de inmediato dejó de prestarle atención a todo lo demás, lo único que quería es que él volviera a sonreír y poco le importó que debiera de seguir estudiando, le dedicaría al menos un par de horas, odiaba verlo deprimido.
La chica le entregó al joven un paquete de Spaguetti mantequilla y especias
—Tú prepararás la pasta y yo la carne ¿Está bien?—dijo ella mientras ponía una olla en la estufa, el chico asintió
—¿Y en qué estás trabajando? Si se puede saber—preguntó la chica mientras sacaba un paquete de carne y verduras del refrigerador
—Estoy traduciendo un documento—dijo Donnie con ese aire melancólico y de inmediato la chica se volvió a verlo sorprendida.
—¿Te gustan los idiomas?—dijo ella mientras condimentaba la comida
—No precisamente, es para una meta personal—la voz del genio se escuchaba dulce pero algo apagada.
—¿Un proyecto personal? Eso suena bien ¿Y que idioma estás traduciendo?—Para ese momento ella se había puesto junto a él para comenzar a cocinar
—Coreano—Cuando Donnie pronunció esta palabra a Cirse se le cayó el sartén.
—D-disculpa, hoy estoy algo torpe—dijo disimulando su sorpresa—Ese es un idioma poco común ¿No te está costando trabajo?—preguntó ella tratando de levantar las menos sospechas que pudiera mientras levantaba el sartén y lo lavaba de vuelta
—Sí, es muy diferente a las lenguas anglosajonas o romances, pero es fascinante ¿Sabías que manzana y disculpa suenan igual en coreano? Así que técnicamente puedes disculparte con alguien mientras le das una manzana—Donnie sonreía y ella trató de hacerlo también
—¡Que curioso!—su respiración se aceleraba, no quería decir algo que la delatara y el coreano podía ser una de esas cosas que la dejaran en evidencia. Todos los días se esforzaba por no sacar alguna expresión en ese idioma que aprendió desde niña y ya no digamos los castigos que se imponía cuando en algún momento se le escapaba alguna muletilla en coreano. Desde su encuentro con Donnie en el TCRI se lo había puesto como meta, esconder lo más que pudiera de su pasado, aunque aun le quedaba un poco la costumbre de comer ramen con los palillos porque era más práctico y de meditar cuando estaba muy estresada. Había tirado todo su incienso de sándalo, mantuvo la costumbre de tomar leche solo porque siendo gato no atraería sospechas.
—Además tienen expresiones que solo se usan para ciertas personas en ciertos lugares como oppa que solo lo dicen las mujeres a su hermano o alguien con quien tienen una relación sentimental pero tiene que ser mayor, si él es menor probablemente le dirán Donsen—la gatita se mordió los labios para no decir nada, lo de Oppa ella se lo dijo cuando fueron a Seúl y estaba a punto de carcajearse pues había pronunciado mal la segunda palabra y se escuchaba tan lindo equivocándose.
—Te estoy aburriendo ¿Verdad?—Preguntó el genio mientras la veía hacer muecas
—No, para nada a mí también me gustan mucho los idiomas, aprendí hace algunos años a hablar japonés, domino a la perfección el Inglés, el español, sé un poco de francés y estoy aprendiendo chino—Donnie la miró asombrado, él sabía tres idiomas y estaba aprendiendo el cuarto, pero no esperaba que ella fuera toda una políglota.
—Eso es sorprendente ¿Cómo aprendiste todo eso?—el joven la miró con admiración y ella se sintió tan feliz
—Me gusta viajar, no sé escribir bien todos esos idiomas, pero sé hablarlos… el japonés es muy complicado en sus trazos y también el chino pero son tan artísticos—la joven ahora estaba cocinando la carne y Donnie la veía con una enorme sonrisa
—Es una lástima que no sepas coreano, tal vez podrías ayudarme con mi traducción. Hay algunas cosas que no tienen sentido cuando las traduzco literalmente y por eso me están costando más trabajo—el joven fue al refrigerador a buscar la salsa que utilizarían en el espagueti y la chica se disculpaba mentalmente por mentirle de esa manera, pues el idioma que mejor dominaba, además de su lengua materna, era precisamente la que el genio necesitaba. Cirse presentía que él que el genio estuviera aprendiendo ese idioma estaba relacionado con ella, o al menos con la que ella solía ser. Suspiró… ¡Cuando deseaba poder seguir siendo esa persona a la que él le dedicaba tanto cariño y devoción, aunque ya no estaba a su lado! pero no podía y no quería lastimarlo más haciéndolo pasar por el dolor que ella sentía al darse cuenta que las cosas entre ellos simplemente ya no funcionarían.
Después de un rato de silencio Donnie se volvió a mirarla y notó en sus ojos ese inequívoco reflejo de tristeza
—¿Dije algo malo de nuevo?—preguntó él sabiendo lo fácil que podía hacer enojar a esa chica, pero ella negó con la cabeza—¿Segura?—Donnie se acercó a ella—Porque si lo hice lo siento mucho—la chica volvió a negar con la cabeza con un gran nudo en la garganta—Pero tienes los ojos llorosos, no puede no ser nada—dijo el ninja un poco preocupado
Él comenzó a acercarse al rostro de la chica con lentitud, eliminando centímetro a centímetro el espacio que los separaba, Cirse de pronto se alarmó él estaba tan cerca que casi podía sentir su respiración y sus mejillas habían comenzado a sonrojarse ¿Qué rayos pretendía con esto?
—¿Usas pupilentes?—dijo de pronto el chico y ella abrió grandes los ojos
—L-lo que pasa es que yo… yo… necesito lentes pero como gato no puedo usar y por eso uso pupilentes—el chico frunció el ceño y luego se alejó ligeramente
—Entonces por eso debes tener los ojos irritados, los pupilentes son muy invasivos y si has tenido la vista fija mucho tiempo en algo, seguro se te cansó la vista—La chica parpadeó un par de veces, no podía creerse que estuvo tan cerca de ella y que lo único en lo que se fijó es que usaba pupilentes, de verdad Donnie era despistado para algunas cosas, sonrió con ternura.
—Sí, supongo que después de la comida descansaré un rato la vista…¿Ya está la pasta?—preguntó la joven preparándose para servir la salsa en la carne, el chico asintió—Bien, agrégala al sartén, esta receta la aprendí en la tele, es la primera vez que la hago, así que si no está buena… solo no me lo digas, prometo compensártelo ordenando comida otro día.
La chica sirvió los cuatro platos de platos, fue a dejar uno con Mikey y ahí vio a su hermana jugando con el ninja de bandana naranja
—¿Tienes hambre?—preguntó la chica con dulzura a la tortuga pecosa
—Sí, muchísima ¿Por qué se tardaron tanto? De seguro el nerd hecho a perder algo y por eso tardaste—contestó la gatita
—Le preguntaba a Mikey—dijo Cirse con fastidio
—¿Y mi plato?—Preguntó la menor importándole poco la molestia de su hermana
—¡Oh ya veo que querías que te lo trajera! ¿No quieres también que te de comer en la boca?—dijo con sarcasmo la gatita negra
—No, no es necesario, ya puedes retirarte—dijo la de ojos rojos burlona
—Hasta parece que te estas juntando demasiado con Rafael—dijo con fastidio la mayor mientras salía del cuarto
Donnie ya la esperaba en el comedor con los tres platos en la mesa
—¿Qué tipo de vino te gusta? Preguntó ella sacando una botella de la nevera especial para ese tipo de botellas
—¿V-vino? Yo no bebo—dijo el genio
—Bien, entonces uno tinto afrutado y no muy seco te será más agradable—la chica sacó tres copas y comenzó a servir una porción ligera para cada uno
—¿Las dos suelen tomar vino con frecuencia?—preguntó la tortuga de bandana morada—
—Solo cuando la comida lo amerita y aun así tomamos muy poco, he leído que es bueno…—el chico la interrumpió.
—Bueno para la digestión, sí, es lo que reflejan las investigaciones—dijo el genio casi como reflejo
—Veo que también sabes de eso… ¡Anda pruébalo! Clarise y yo nunca nos acabamos las botellas y es agradable tener a alguien más a la mesa, estoy segura de que este te gustará. No le ofrezco a Leo porque se nota que él es inflexible en sus reglas y me da miedo volver a Rafa alcohólico—dijo ella juguetona pero a Donnie no le gustó que Leonardo saliera a la conversación, así que decidió demostrar que él era más lógico que eso, tal vez solo daría un sorbo para probar si de verdad ayudaba a la digestión por sí mismo.
La chica dejó dos de las copas y la botella de vino en la mesa tomó su plato y la tercera copa para encaminarse a su cuarto
—Bueno, yo regresaré a lo que estaba haciendo, nos vemos al rato—ella iba a caminar a su cuarto pero Donnie la tomó de la mano
—Espera, comamos juntos, de todas maneras tienes que hacerlo ¿no? Y hace un rato tenías los ojos irritados, tienes que dejarlos descansar—La tortuga de bandana morada no quería que ella se fuera. Por su parte cuando Cirse sintió que él la tomó de la mano su sintió que algo dentro de ella no podía negarse.
—Puede ser como el desayuno, nos mantendremos callados para asegurarnos de no pelear, casi logramos la meta de hoy, hablar 10 minutos sin pelear, en conjunto han sido 8, solo faltan 2—ella lo miró extrañada por supuesto que llevaban mucho más de eso a menos que… claro, el técnico de Donnie solo estaba tomando en cuenta el tiempo explicito en el que hablaban, lo largos silencios no eran tomados en cuenta por ese cerebrito científico. La gatita negra negó con la cabeza
—Si nos mantenemos callados en la comida no lograremos los dos minutos faltantes—dijo ella mientras ponía su plato en la mesa junto al de Donnie. El chico le sonrió y ella le correspondió.
La gatita blanca entró al comedor, al ver a Dientes Chuecos y a su hermana sentados a la mesa pensó en hacerle pasar un momento difícil a su hermana.
—Pensé que aun tenías mucho que estud…-Cirse la fulminó con la mirada y la interrumpió
—Aquí está tu plato, ya deja de molestar, tienes permiso de comer en la recámara con Mikey, solo no ensucies la alfombra con el vino o nunca quitarás la mancha—dijo la mayor para distraer la atención de lo que su hermana estuvo a punto de decir.
—¡Al fin abriste el vino dulce! ¡Yei! lo esperé por meses ¡Jul eres la mejor hermana del mundo!—dijo la de blanco mientras se llevaba muy feliz su comida. Cirse suspiró un poco preocupada
—Solo espero que no se ponga muy hiperactiva ¿Entonces Donatello de qué te gustaría hablar?— La de ojos verdes utililzaba meticulosamente los cubiertos
—No sé ¿Por qué no me cuentas de tus viajes? Debe ser hermoso ver otros lugares, otros paisajes, otras culturas— Preguntó él sintiéndose feliz de haber podido convencerla de quedarse sin hacerla enojar. Donnie probó el espagueti y su rostro expresó lo mucho que le gustaba—¡Esto está delicioso!—comentó. Cirse clavó la vista en su plato, ella nunca podría describir como se veían los lugares a los que había viajado, porque lo hizo cuando aun era ciega, pero no podía permitir que él se diera cuenta, definitivamente se había metido solita en un gran problema
—Mmm pues no sé ¿Qué te interesaría saber?…Japón es muy ceremonial, muy sobrio. En unas cosas es tan formal y muy alegre en otras. Las personas son tan respetuosas y tienen tantas reglas sociales que es difícil que como extranjero no incurras en algún error de comportamiento. Tienen una obsesión por la perfección y las tradiciones—La chica tomó un poco de vino y esperó a escuchar la opinión de Donnie
—Sí, lo sé, japonés es uno de los idiomas que conozco gracias a mi padre, de hecho los cuatro lo sabemos, aunque Mikey y Rafa no les gusta practicarlo mucho—Intencionalmente el genio no mencionó a su hermano mayor, pues él era tan bueno como el dueño del bon en el uso del idioma, tal vez más, pues Leo había aprendido nombres de tácticas de pelea y de historia japonesa que aunque el genio había leído no tenía tan fresco en la memoria
—Ya veo ¿Y conoces mucho de su cultura?—ella sabía que era así, pero así se mantendría en un marco seguro y conocido
—Un poco, aunque nuestro padre no sigue todos los protocolos que siguen allá, el considera que debe de darnos un poco más de libertad—dijo el genio recordando que en la familia de su princesa los acuerdos nupciales parecían comunes, mientras en la suya era algo que ni siquiera se concebía. Tomó un sorbo de la bebida y abrió grandes los ojos—No pensé que supiera tan bien—dijo él
—No todos saben así, depende mucho del nivel de alcohol y que tan seco sea, este no se considera de los más finos, pero tiene un sabor muy agradable para quienes no tienen un paladar acostumbrado a estas cosas—Cirse señaló algunos indicadores en la botella de qué tipo de bebida era.
—Pareces muy culta, yo no sé mucho de eso—dijo algo avergonzado el inventor
—Esto realmente no es útil, es solo pantalla para moverse en la sociedad e impresionar, algo que ya nunca necesitaré hacer—dijo ella mirando el pelaje en sus manos
—Lo lamento—dijo el genio
—Realmente no importa, nunca me gustó mucho esas fiestas pomposas y esa cenas ostentosas, de hecho no sé por qué conservo algunas de esas cosas, tal vez solo por costumbre—dijo ella haciendo a un lado la copa de vino.
—No tienes que dejar todo, conserva lo que te guste y si beber vino te hace feliz no veo por qué no deberías de hacerlo—dijo él con esa voz dulce que ella no podía resistir. El chico le acercó la copa y ella la tomó.
Para ese momento ya tenía mucho que habían pasado los 10 minutos de la meta y no parecían querer de dejar la agradable charla. Una copa tras otra el vino se fue acabando y cuando ella le sirvió el último chorrito el joven se preguntó en qué momento había bebido tanto.
—Yo creo que ya no debería tomar más—dijo el genio
—Creo que tienes razón, no quiero emborracharte—Cirse dijo con tono juguetón—o tal vez sí, dicen que cuando uno toma demasiado alcohol se desinhibe y saca su verdadera personalidad…aunque ahora que lo pienso sería peligroso, seguramente volveríamos a pelear y perderíamos las metas ganadas—la chica había empezado a recoger la bajilla
—¿Tan impulsivo me crees?—dijo el genio tomándola de la mano y la chica lo miró asombrada
—P-perdón, no quise dar a entender eso—dijo ella sintiendo que sus mejillas comenzaban a sonrojarse.
—¿Y cómo eres tú cuando has bebido?—preguntó el genio viéndola fijamente—Así, culta, educada y delicada… o impulsiva, berrinchuda y caprichosa—Cirse abrió más los ojos, parecía que el vino si le había hecho efecto y se había empezado a poner adorablemente impertinente.
—Donatello creo que no deberías de preguntarme eso—dijo la gatita que cada vez se ruborizaba más.
—Ah sí… ¿Y por qué?—preguntó el
—Uno: porque creo que cuando pase el efecto del vino puede que te dé un poco de pena haber sido tan directo, y dos: porque no deberías de preguntar cosas para cuya respuesta no estás listo—Cirse se acercó más al chico el cual se sintió intimidado con la proximidad de la chica.
—¿Y cómo sabes que no estoy preparado?—dijo él
—Porque si lo estuvieras no habrías necesitado tanto vino para preguntarlo—dijo ella.
En ese momento tocaron a la puerta del balcón y Cirse miró como Abril esperaba tranquila a que le abrieran. En seguida la gatita tomó la copa del muchacho que se mantenía llena de la última vez que le sirvió. Bebió el contenido de solo trago, regresó la copa vacía a la mesa, comenzó a urgar en una de esas bolsas ceñidas a sus muslos y miró al chico con una expresión de celos contenidos.
—Así como yo lo necesité esa copa para entregarte esto—dijo dejando la llave de la puerta del balcón en la mesa mientras escurría su mano de los dedos del ninja de ojos marrón—Que te diviertas con tu amiga, yo tengo que irme—
La joven se dirigió a su cuarto y de camino solo dejó los platos y las copas en la barra que daba de la cocina al comedor. Él la miró con más curiosidad que antes, no terminaba de entenderla pero esa forma de hablar y de moverse le hacían sentirse extrañamente atraído, inquieto, como si en ella hubiera algo que descubrir, algo como las leyes de la física, inherente en su ser pero apenas perceptible, el chico se preguntaba qué era, qué había en ella que él no podía dejar de ver, qué tenía ella que evitaba que él se sintiera triste, qué lo volvía volátil y impulsivo, a él que era tan lógico, tan analítico… otro golpecito en la puerta lo sacó de su meditación, su amiga esperaba y la gatita de ojos verdes había ya cerrado la puerta de su cuarto sin mirar atrás. El chico suspiró y tomó la llave y se encaminó a abrir esa puerta que solía traer interrupciones a sus interacciones con la chica de pelaje negro.
…
Clarise había terminado de comer ya hacía un buen rato pero no quería interrumpir la platica que su hermana tenía con el ñoño ese, después de todo aun no se habían gritado, así que las cosas parecían ir bien y el toque del vino parecía que podría dar interesantes resultados, especialmente si Donatello era un poco astuto y hacía que su hermana bebiera más que él… pero era el nerd, seguramente ni siquiera se le habría ocurrido.
No obstante la gatita blanca disfrutaba pasar el rato con la pecosa tortuga que era mucho más chispeante y divertido que su insufrible hermano
—¿Puedo tocarte la nariz?—Clarise se llevó las manos a ese punto y negó con la cabeza—Pero… pero…—el chico puso sus ojos de cachorrito y la chica con resignación quitó las manos para que la tortuga dejara de suplicar.
—No la aprietes porque duele—dijo ella con actitud falsamente frígida y el menor de los cuatro pasó su dedo con delicadeza, tanta que le hizo cosquillas y la movió involuntariamente.
—¡La mueves como conejo!—expresó emocionado el de los ojos azul cielo para luego volver a tocarla
Lo que realmente le incomoda a Clea era esa curiosidad de los gatos de tener un punto ciego justo en la punta de la nariz, eso empezaba a darle ansiedad, así que simplemente cerró los ojos. Se mantendría así hasta que sintiera que Mikey al fin había saciado su curiosidad o hasta que ya no lo soportara más, como pasó con su obsesión por tocarle las orejas
La gatita esperó pacientemente hasta que sintió que la tortuga al fin había dejado su naricita por la paz, estaba a punto de abrir los ojos cuando sintió una leve presión en los labios…fue algo repentino, tan precipitado que ella ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar y para cuando volvió a abrir los ojos las voces de Donnie y Abril en el comedor se habían empezado a escuchar, seguramente no tardarían en dirigirse a la recámara.
El chico pecoso estaba tranquilamente sentado en la cama como si nada y ella lo miraba desconcertada ¿Qué había sido eso? ¿Qué fue lo se posó así en sus labios? Clea estaba confundida, no sabía que había pasado en esa fracción de segundo y por tanto no sabía como reaccionar a ello y Mikey se veía tan tranquilo como siempre. Analizó las cosas por un rato y poco a poco un panorama empezó a pasarle por la cabeza y a medida que eso ocurría la gatita abría cada vez más los ojos y su incredulidad crecía. No podía ser eso que ella se había empezado a imaginar pero… ¿Y sí eso ero? Comenzó a sentirse anciosa y por un momento pensó en preguntarle a Mikey que rayos había sido eso, pero su mente pensó rápido y llegó a la conclusión de que sería una mala idea ahora Dientes Chuecos y Pelos de Zanahoria estaban por entrar, pero tenía tanta curiosidad… Gato al fin y al cabo.
Los segundos pasaron y ninguno de los dos hablaba, la gatita blanca no le quitaba los ojos de encima a la tortuga de bandana naranja, como si mirándolo con atención pudiera descubrir lo que había pasado en esos segundos en que sus ojos estuvieron cerrados. Examinó sus dedos, tal vez solo fue que la tocó con sus dedos… ¡Sí eso debía de ser! Se reusaba a creer que se había perdido su primer beso sin saber a ciencia cierta si había ocurrido y de pronto se consternó ¿Y si de verdad la había besado…?
…
Apenas Donnie abrió la pelirroja lo saludó con un beso en la mejilla
—Hola Donnie—de pronto la chica de ojos azules lo miró asombrada—¿Bebiste? ¡Hueles a alcohol!—dijo ella asombrada
—Solo tomé un poco de vino para comer—dijo él distraídamente, analizando lo último que la gatita negra y él se habían dicho
—¿Vino? Wow, que sofisticado—la pelirroja le sonrió juguetona y él le sonrió de vuelta distraídamente
—No es para tanto—el chico actuó frio y caminó al cuarto de Mikey, esto sorprendió a la pelirroja, él jamás la trataba así de distante, ni siquiera como amigos, siempre era cuidadoso dulce y educado.
—¿Pasó algo?—preguntó ella mientras lo seguía
—¿Por qué preguntas?—Donnie estaba calmado y pensativo
—Porque estas un poco raro—dijo ella
—¿Raro?—preguntó el ninja de bandana morada
—Un poco distante, como si estuvieras preocupado—comentó la pelirroja
—Disculpa solo estoy algo distraído, es todo—dijo él, pero ella lo seguía sintiendo raro
Los dos jóvenes caminaron en silencio rumbo al cuarto del menor. La pelirroja aun a pesar de la actitud de su amigo trataba de tomar valor y organizar sus ideas, no había ido solo con la intensión de visitar a Mikey o disfrutar un rato con el genio, sino que tenía algunas dudas que sin duda solo su mejor amigo podría responderle, aunque seguramente le sería difícil encontrar el momento adecuado para hablar con él. Tal vez tendría que esperar hasta que, ya de noche, ambos regresaran a casa
…
Clea se llevó las manos a la cara y tapó su boca en una expresión de sorpresa y desesperación ¿Qué iba a hacer ahora? No podía simplemente preguntarle a Mikey si la había besado, pero quería saber, desesperadamente quería saber y solo había una persona que podría darle pistas de esto.
La gatita salió corriendo al cuarto de su hermana y pasó como bólido por el comedor ignorando a los dos jóvenes que caminaban ya hacia el cuarto minimalista
—Con permiso—dijo sin quitarse las manos de la boca e increíblemente apresurada. Los dos visitantes la miraron intrigados. Entraron a la habitación aun mirando en la dirección en que Clea había salido corriendo.
—¿Qué pasó?—preguntó la pelirroja a la tortuga pecosa que sonreía con aspecto tierno
—Creo que no le gustó el espagueti—dijo con tono juguetón, claro que él sabía por qué Clarise había reaccionado de esa manera, pero no sería divertido explicarlo, porque explicar las bromas y los chistes es como diseccionar una rana, al final a nadie le resulta divertido y la rana se muere. Donnie y Abril se miraron extrañados, para luego volver a fijar su vista en la salida, seguramente el Dr. Bromanstain había atacado de nuevo, pero ninguno de los dos estaba seguro de cuál había sido su jugarreta esta vez.
...
Bueno pues esto es todo por el momento, sé que me tardé más de lo usual, pero he tenido una semana de locos, mil cosas que hacer y tantos pendientes. No obstante no quería retrasarme tanto en actualizar. Los invito de nuevo a que me hagan llegar sus comentarios, dudas, sugerencias, preguntas, quejas, cachetadas virtuales y cualquier cosa que me quieran mandar. Gracias de nuevo por dedicar un poco de su tiempo a leer esta historia que hago con mucho cariño para todos ustedes. Nos leemos en el siguiente capítulo
