Benvenidos al capítulo 25 (Este es bastante más corto que los anteriores, lo siento, enfrento bloqueo de escritor). Quiero agradecer, como en cada inicio de capítulo a quienes me enviaron sus comentarios:

raphaelblue62: Pues sí, nuestro querido Mikey ya tiene con quien competir en bromas, pero a ver si Clarise le aguanta el paso a nuestra tortuga pecosa :P . Me alegro de que te gustara la platica entre Donnie y Abril, creo que con esto al fin queda cerrada toda posibilidad de que la pelirroja le tire la onda al genio, así que Rafa tiene el camino libre, estoy segura de que sabrá como aprovecharlo.

Bittersweet: Gracias por las dos reviews, espero que aun te queden ganas de leer a Donnie celoso de Leo porque no creo que eso termine pronto XD… Debo aclarar que la razón por la que el líder no estaba contento con Karai era por la consecuencias de sus acciones, no solo casi mata a su hermano, sino que además trajo consecuencias irremediables para Cirse (bueno al menos eso cree él) yo estaría a punto de matarla, pero él no es así. Lamento no darte tanto Clarise X Mikey, en verdad el humor me es muy difícil de escribir y esta pareja está no para tirar miel, sino carcajadas y ternura, lo segundo puedo manejarlo, pero lo primero sí que me cuesta trabajo.

musicatmnt: Me alegra que te guste lo largo de mi fic, desafortunadamente este capítulo es mucho más corto, pero la verdad prefiero mantener un ritmo constante de publicación aunque no sean tan largas las actualizaciones. Ya estoy leyendo tu fic ;) me quedé en el capítulo 3 por falta de tiempo, pero en cuanto lo termine te envío mis comentarios

leirbag7: Ya estoy mejor, gracias, de alguna manera uno se tiene que hacer a la idea de que todos vamos apara allá, solo algunos se nos adelantan y claro que extrañaré a mi amiga, pero estoy feliz de haberla podido conocer. Pasando a cosas más alegres: Me encantó tu review, siempre es bueno saber cuál es la parte que más le gustó al lector y… en este capítulo también podrás leer de esta pareja. En cuanto a la guerra de bromas, debo de aceptar que me cuesta mucho trabajo el humor, así que espero que no te decepcione U.U . En cuanto a Morta en este capítulo saldrá a la luz un poco más de ella, me encantaría saber tus teorías, puedes mandarlas por mensaje privado si quieres :P soy curiosa, lo acepto.

Bueno, sin más por el momento, iniciemos capítulo

LOS CLASICOS NUNCA MUEREN

En el tecnódromo un gran alboroto anunciaba el comienzo de uno de los nuevos planes del Kraank

—¿Kraank has podido identificar ya las características del sujeto de estudio que le servirá a Kraank para el pan conocido como el plan de complementación mutante?—dijo uno de los robots que sostenía el arma de rayos laser a otro que tecleaba en una de esas complejas máquinas extraterrestres

—Negativo Kraank el ADN de la conocida como mutante primordial ha sido detectado como ADN incompleto, Kraank debe de capturar al sujeto conocido como sujeto de estudio para que sea estudiado por Kraank—el robot en el complejo aparato mostró en la pantalla una cadena genética semidestruida.

a—Entendido Kraank, le avisaré a Kraank para iniciar el plan de captura—El primero de los robokranks salió del lugar aun portando su arma, mientras que el segundo volvía a su trabajo.

Jul se quedó en cama para cuidar su tobillo como le había indicado el genio. La joven felina miró en su celular la fotografía de Donnie. Jul suspiró ¿Cómo estaría su genio? Sin pensarlo mucho comenzó a teclear un mensaje "Llegaste bien a casa? ". La chica miró impaciente el aparato por unos minutos, pero no recibía respuesta, luego de unos momentos empezó a resignarse. Dejó su teléfono en la mesita de noche y se acomodó para dormir cuando escuchó el sonido de los mensajes. A toda prisa la jovencita se incorporó y tomó el aparato

¡Él le había contestado! ¡De verdad le había contestado! Leyó nerviosa el mensaje "Sí, gracias ¿Cómo está tu tobillo?" La gatita sonrió y abrazó su celular para luego teclear ágilmente en él "Estoy bien, pero hoy no cenaré, Clarse se quedó dormida antes de prepararme algo" Ahora el chico tardó mucho más en contestar, y cuando recibió su respuesta no parecía como que tuviera mucho interés de seguir hablando con ella "…Tengo que irme ¿Hablamos mañana?" la chica se acomodó en las cobijas y solo escribió un "Sí" en su teléfono

—Está bien, un paso a la vez—La gatita de pelaje negro se quedó dormida pronto mientras leía aquél libro de biología. Clarise despertó después de algunas horas, acomodó el libro en la mesa de noche y sin querer activó el celular rosa. La de pelaje blanco miró la imagen que su hermana tenía como fondo de pantalla y sonrió

—¿Así que lo viste hoy hermanita? Seguro por eso estabas tan contenta y segura de que tu tobillo estaría bien—La de ojos rubí se sentía feliz, celosa, pero alegre de que su Jul al fin estuviera haciendo algo con el genio que no fuera pelear—No eres tan aburrido como pensaba—dijo en voz baja a la fotografía y luego regresó a dormir

Sí, era tarde y seguramente el meticuloso de Donnie lo esperaba en casa, pero fue a dar a ese lugar sin darse cuenta. Miró desde uno de los edificios cercanos la estructura cubierta por páneles de vidrio, como si detrás de ese techo transparente no hubiera nada que ocultar. Los recuerdos le hacían pensar a Leonardo que seguramente los vecinos habían visto cosas terribles, pero habían preferido dejarlas pasar largo y guardar silencio por su propia seguridad.

El joven líder suspiró, sus pensamientos se mantenían en aquel beso interrumpido que aun quería obtener, si bien Karai ya sabía la verdad de su padre, aun se mantenía con destructor, probablemente se negaba a creerlo sin importar que pudieran decirle, de otra manera no seguiría del lado del clan del pie.

—Una catana por tus pensamientos—escuchó Leo tras de él

—Solo puedes ofrecer cosas que no sean robadas—el de bandana azul ni siquiera volteó, ya sabía a quien pertenecían esas palabras

—¿Entonces dónde está lo divertido?—Karai se sentó junto al ninja y rozó con sus dedos la mano del joven

—¿Quien dijo que todo debía ser diversión?—Leo fingió no darse cuenta de que la chica lo tocaba

—Yo—la chica se inclinó hacia al líder manteniendo una corta distancia entre los labios de ambos. Leo solo miró nervioso de un lado a otro y la kunoichi soltó una carcajada—¿Veniste a reclamar lo que no pudiste obtener anoche?—Karai se recargó en el hombro de Leo

—No he dicho eso—el chico volteó a otro lado, pero la joven lo tomó de la mejilla y lo hizo mirarla

—Tampoco lo has negado—ella sonrió y el joven la miró inquieto mientras se mordía ligeramente los labios

—Sabes que eso no debe pasar—Leo retiró la mano de la chica y se puso de pie

—¿Entonces a qué veniste Leo? ¿A patrullar? ¿A vigilar a Destructor? ¿A decirme algo más de mi pasado?—La chica habló sarcástica en la última pregunta y fue en busca del ninja de ojos azules, lo tomó de la mano e intentó detenerlo, pero en cambio él la jaló para luego la abrazarla fuertemente y cerró los ojos, como utilizando toda su fuerza de voluntad en detenerse. Abrió de nuevo sus ojos y le habló a la joven con una actitud desconocida para ella

—¡Ya basta Karai, deja de intentar tentarme! ¿No comprendes? Si tomara todo lo que quiero, tú sería la primera en tratar de detenerme—La besó en la mejilla y la soltó lentamente—Tengo que irme—La chica japonesa se quedó atónita ante la reacción del joven, lo vio retirarse y aunque quiso seguirlo algo en su interior le dijo que, justo en ese momento no sería prudente, guardó el dardo envenenado que no tuvo oportunidad de utilizar y pensó "Leo eres tanto Yig que sé que podré convencerte algún día de cambiar a ser Yang" la chica sonrió y le mandó un beso al ninja que estaba por desaparecer en la distancia.

Donnie estaba acostado en su cama mientras que leía el último mensaje que Jul le había mandado. Sonrió pensando que seguramente Clarise había olvidado por completo llevarle la cena y al día siguiente trataría de disculparse llevándole comida de más. De pronto alguien llamó a su puerta

—Adelante—dijo el genio mientras se apresuraba a guardar el teléfono. Unos segundos después el ninja de azul abrió la puerta

—Hola ¿Qué tal tu día?—Preguntó el joven líder con una enorme sonrisa.

—Bien, tengo algunas cosas interesantes—el ninja de ojos marrón se sentó en la cama

—Eso es genial, sabía que podía confiar en ti para esto— Leo se sentó junto a su hermano

—Tenías razón, esa chica es algo serio, creo que deberíamos reunirnos mañana para discutir que haremos al respecto, aun la investigación no está completa, pero lo que he encontrado ya es suficiente para darnos una idea—Leo asintió sin embargo se mantuvo pensativo.

—Pero Donnie, dado el estado de Mikey el único lugar donde podríamos reunirnos es…—el líder fue interrumpido por su esbelto hermano

—La casa de Jul, lo sé…no te preocupes, arreglaré las cosas con ella—el genio se veía realmente tranquilo al decir esto.

—Don no pueden seguir así, discutiendo de la nada, gritándose e hiriéndose el uno al otro—el de bandana azul suspiró—Yo había pensado que…que ellas podrían ser nuestras aliadas pero después de lo de ayer, tal vez lo mejor sea mantener distancia—en cuanto el líder dijo esto Donatello se preocupó

—No Leo, sé que Jul y yo tenemos problemas para congeniar, pero te prometo que pondré lo mejor de mi parte para que nos llevemos mejor—el menor se veía sincero y hasta preocupado, el de las catanas lo miró analítico

—¿Y si al final el resultado sigue siendo lo mismo?—Leo se mantuvo sereno y Donnie agachó la cabeza, sabía que cabía la posibilidad de que aun cuando los dos pusieran todo de su parte, las cosas no salieran como esperaba.

—Está bien, dejemos que las cosas fluyan por lo que queda de estas dos semanas y luego veremos—El líder se puso de pie, se veía agotado y justo cuando se iba a ir el de ojos marrón miró la punta de una hoja de papel asomando de su cinturón

—¿Ella te dio otro problema para resolver?—preguntó Donni mientras tomaba el pequeño trozo de papel garabateado y desgastado. El mayor se sintió sorprendido de lo rápido que su alto reaccionó

—Sí, me lo dio hoy antes de salir de su casa—El líder dio un par de pasos a la salida—¿Podemos ver eso mañana? estoy exhausto—Leo no esperó la respuesta cuando ya había salido del cuarto.

El genio se acostó en su cama mientras miraba con cuidado la hoja, no solo tenía notas para la resolución del problema, sino que ella misma había escrito y dibujado algunas cosas en el margen de la hoja: "Tengo hambre…" decía en una esquina con letra muy pequeña, enmarcado con unas grecas, como si lo hubiera escrito estando muy aburrida.

Un osito estaba dibujado en la esquina inferior izquierda en tinta azul de tonalidad extraña, casi morada. También había una que otra J garigoleada por ahí. El chico suspiró cansado "Que raro, no ha escrito su nombre ni una vez, Abril siempre escribe el suyo en sus apuntes cuando está aburrida", el joven estiró el brazo y tomó un lápiz del escritorio

—No es tan difícil de resolver ¿Estas distraída por algo?—dijo el chico y rodo los ojos cuando lo primero que llegó a su mente fue su hermano mayor. El de ojos marrón ya prácticamente había terminado de resolver el problema cuando llamaron de nuevo a su cuarto.

—Donnie, quiero pedirte un favor—el líder lo miró algo inseguro

—¿Qué pasa Leo?—El esbelto joven terminó de escribir

—Es que Jul se lastimó hoy el tobillo y aunque ella insistió en que no era nada—el de bandana azul suspiró—¿Crees que mañana podrías ir a…?

—Sí, mañana iré a verla—Donnie interrumpió a Leo sin siquiera voltearlo a ver

—¡Genial!—Dijo Leo gratamente sorprendido, para luego salir y cerrar la puerta tras de sí

El de bandana morada volvió a mirar con cuidado la hoja y los garabatos puestos en ella. Después de un rato sonrió, dejó el papel en su almohada y fue a la cocina. De camino sacó su celular y escribió un mensaje rápido, si quería que lo que planeaba saliera bien, debía concentrarse y no quería que Jul pensara que simplemente la había dejado colgada, así que se despidió rápidamente de ella.

El lugar estaba algo descuidado desde que Mikey fue consignado a estar en cama en una casa ajena, no obstante para Donatello la diferencia era prácticamente imperceptible, se estiró y comenzó a buscar en la alacena.

—Creo que sí hay suficiente—dijo el chico y luego comenzó a prepararse para cocinar.

En un sucio callejón la nieve había comenzado a caer haciendo el ambiente aun más gélido de lo que ya era, y aquella tierna niña no pudo más que ver dentro del pequeño botecito de limosnas. Sus ojos grises se llenaron de lágrimas al darse cuenta que el tiempo se le había acabado y el dinero reunido no era suficiente, con certeza las consecuencias sería más que duras para ella.

—Llorar no solucionará nada—dijo una voz femenina mientras que un billete de alta denominación caía en el botecito.

La pequeña de no más de 6 años levantó la mirada y fue la primera vez que la vio: una mujer en un hermoso abrigo gris, con detalles en color vino, la miraba con sus intensos ojos azules. La piel de la distinguida dama era blanca como la nieve y su cabello negro y sedoso.

La pequeñita miró a la mujer asombrada, era tan linda como un ángel e imponente como una diosa, tenía una mirada dura y calculadora, pero sus facciones era finas, exquisitas, como las de esas muñecas que ocasionalmente veía entre los brazos de otras niñas

—G-gracias señora—la voz titubeante de la niña sonó casi quebrantada por el llanto.

La mujer estuvo a punto de inclinarse a limpiar la fina lagrimita que corría por esa regordeta mejilla infantil, cuando la chiquilla fue jaloneada por un hombre

—¡Ya se acabó tu tiempo!—El hombre le habló autoritario a la niñita, que puso sus brazos frente a ella en señal de defensa cuando el hombre comenzó a contar el dinero que arrebató de los bolsillos y el bote que tenía la menor.

—¿Eso es todo? ¡Eres una inútil! Ni siquiera sabes dar lástima—El hombre había levantado la mano para golpear a la nena, que cerró los ojos prácticamente segura de recibir el golpe, pero el grito de el hombre la hizo abrirlos de nuevo.

—Ya veo cual es el problema: ella no ha aprendido a dar suficiente lástima porque no ha sabido enseñárselo señor—la hermosa mujer del abrigo gris tenía al hombre amagado con una pistola en la cien—Pero también sé como podrá solucionarlo—La dama sonrió y la chiquilla abrió grandes sus ojos, completamente asustada—Le daré 5 segundos para que me dé la suficiente lástima como para dejarlo vivir, supongo que esa será suficiente motivación como para que ponga su mejor esfuerzo ¿No?—la de ojos azules martilló el arma y comenzó la cuenta regresiva—Dasot.. (5 en coreano)—

El hombre comenzó a soltar lágrimas y gemidos de desesperación

—No es suficiente, pero aun te quedan 4 segundos, sigue intentando: Net (4 en coreano)—una enorme sonrisa se dibujó en los labios de la mujer

—¿S-sabe? Y-yo cuido niños hu-urfanos, sin mí ellos estarán desamparados—la voz de hombre sonaba nerviosa y desesperada

—Mmm… Sí, supongo que esta niña estaría perdida sin tus valiosas lecciones para ser un parásito de la sociedad, un ser que cause lástima y acepte dócilmente ser la marioneta de basuras como tú… ¡Vamos! puedes hacerlo mejor… me estoy candando de mantener mi dedo en el gatillo…Set (3 en coreano)—El cabelló negro de la mujer comenzó a ondular con el viento y la niña había cambiado su mirada temerosa por una de admiración.

—P-por favor señorita tenga piedad, aun tengo mucho por vivir… no he encontrado al verdadero amor, quiero formar una familia y…—El hombre fue interrumpido

—Te adelanto que no vale la pena, eso es una porquería, así que busca otra excusa…Dul (2 en coreano)—Para ese momento la mujer ya se había cansado, le parecían aburridas las razones que se le ocurrían al hombre y decidió presionar el gatillo sin escuchar la última patética razón que él pudiera darle—Te ahorraré el esfuerzo… Hana (1 en coreano)—dijo ella en tono molesto y de no ser porque sintió un ligero tirón en el abrigo hubiera disparado enseguida

—Le pido por favor que no lo mate—aquella voz pertenecía a la niñita que estaba aferrada a la abrigadora tela que cubría a la dama

—¿No quieres que él deje de maltratarte?—preguntó incrédula la de largo cabello negro

—Sí, claro que quisiera que él desapareciera de mi vida—la pequeñita le sostenía la mirada sin vacilar

—¿Entonces por qué no querrías que le dispare?—preguntó incrédula la mujer con arma

—Porque entonces él dejará de sufrir su miseria, en cambio yo no: alguien más vendrá a sustituirlo, seguiré siendo golpeada, maltratada, seguiré sintiendo hambre y él no sufrirá la miseria que vive ahora, se habrá ido de este mundo impune—la mujer le sonrió a la pequeñita y por un momento esos hermosos ojos grises le parecieron del violeta más intenso. Su Cirse sería apenas un año mayor que ella y algo en su corazón se removió para dar lugar a sentimientos que pensó podría enterrar. Le rompió la rodilla al hombre y luego lo tiró al piso. Con los gritos desgarradores de aquel hombre herido como música de fondo, la mujer de blanca piel extendió los brazos a la niñita para abrazarla. La pequeña correspondió al abrazo y la mujer la elevó del piso mientras la estrechaba entre sus brazos.

—Tienes razón linda, pero hay una regla que hoy debes de aprender, quien tiene miedo, verdadero miedo nunca olvidará tu rostro—La mujer giró para que la niña que llevaba cargando no viera la sangrienta escena, aun—y en la vida que llevarás de ahora en adelante nadie debe recordarte, porque no debe de haber caminos que conduzcan hasta la verdadera tú—la pistola se detonó con un sonido ahogado, un sonido demasiado apagado para un disparo, pero igual de mortal.

La mujer se dio media vuelta para retirarse, dejado así a la niña ver cual había sido el final de aquel hombre que tanto la maltrató, que la obligó a hacer tantas cosas que ella nunca se atrevería a pronunciar, que había dejado marcas en su cuerpo, su alma y su corazón, cicatrices que ni todo el tiempo ni cariño del mundo podrían curar.

—Laquesis, hoy comenzarás a aprender que solo puedes confiar en ti para protegerte, porque incluso yo algún día moriré—Esa era la primera vez que esa pequeña niña era llamada con ese nombre y a partir de ese día tuvo mil más, pero ninguno más que ese fue con el que ella aceptó como propio. Ella al fin comenzó a olvidar el lastimero título con el que aquellos que tanto la habían lastimado, la habían nombrado en el pasado, hoy solo ese nombre tenía significado para ella…

La chica del mechón rojo abrió sus ojos aun derramando lágrimas, estaba acostado en esa cómoda cama, arropada y confortable, como nunca imaginó estar cuando era niña

—¿De nuevo ese sueño?—Preguntó Morta mientras ponía unas cuantas tostadas francesas en el comedor y la chica de ojos grises asintió—No debí de haberte dejado verlo, aun eras muy pequeña—La maestra ofreció a su aprendiz uno de los panes.

—Ni una vez he llorado ese evento por tristeza maestra, sino por la felicidad que me da que me haya dado la oportunidad de poder cambiar mi vida—Laquesis tomó la tostada que le ofrecía la de ojos azules

—Debo aceptar que me cuesta trabajo creer que a alguien le agrade este tipo de vida—la de larga cabellera negra miró en su agenda

—No te hagas la tonta, de aquí a un año lo único que tienes agendado es encontrarla, deja de ver esa cosa—La chica sonó molesta

—¿Celosa?—Morta sonrió, conocía muy bien a su aprendiz, así distinguía sus reacciones apenas se dibujaban, casi imperceptibles, en su joven rostro.

—¿Por qué debería de estarlo? yo he pasado contigo los últimos 10 años y ella ha vivido una mentira en una jaula de oro, no me parece envidiable—La chica de ojos grises dio un trago a su bebida y su maestra simplemente le dio un zape.

—Ten cuidado con lo que dices Laquesis, no querrás molestarme—Morta sonrió y su aprendiz le correspondió

—No maestra, jamás lo haría a propósito—la chica continuó comiendo tranquilamente, pensando que daba gracias a cielo de que esa nevada tarde sus lágrimas llamaran la atención de esa mujer que pasaba por tantos caminos como una sombra, inadvertida, irrecordable, irreconocible y deseó algún día poder ser como ella.

El día para Clarise había empezado con la pata izquierda, se había quedado dormida, así que cambió el desayuno a algo más simple: Pan con mantequilla, pero estaba tan cansada que olvidó bajar la flama y los panes se le habían quemado, mientras un insistente Mikey preguntaba desde su cuarto si el desayuno ya estaba listo. Rafa estaba tan fastidiado de la insistencia de su hermano que se salió del cuarto minimalista y fue él mismo a tratar de preparar el desayuno, los cual obviamente resulto en un excelente huevo revuelto completamente regado en el piso y un jugo de naranja exprimido con todo el poder de sus sais.

—¡Voy a matar a ese enano si no se calla!—gritó frustrado el hermano mayor cuando de nuevo se escuchó preguntar a Mikey por el desayuno.

En el acto el de bandana roja tomó la charola completamente dispuesta a acabársela por la cara a su hermano pecoso. Clarise trató de detenerlo pero lo único que consiguió la esbelta gatita contra esa montaña de músculos, fue ser arrastrada hasta el cuarto inevitablemente, más cuando la ruda tortuga abrió la puerta la gatita blanca vio, sin entender por qué, como el muchacho de la bandana roja metía la cabeza en su caparazón.

La chica de ojos rubí volteó a ver al hermano menor tratando de tener una explicación y de inmediato dos globos de agua impactaron su cara. La menor de las felinas llevó su pata delantera hasta su boca con expresión molesta y comenzó a lamerla y pasarla por su rostro para quitarse el exceso de agua. En el acto un aura obscura rodeó a la chica que miró con ojos de pistola a la tortuga de bandana naranja que solo dibujó una gran sonrisa.

—Buenos días Clarise ¿Ya está el desayuno?—Preguntó Mikey cínicamente, aun dándose cuenta de que el desayuno había quedado nadando en el agua de aquella broma y por tanto se había arruinado.

Aquello fue la gota que derramó el vaso y que termino con la poca paciencia de la felina, quien bufó completamente molesta e intentó lanzarse contra el muchacho de ojos azul cielo.

—¡Juro que voy a matarlo!—Gritó ella y muy apenas Rafael tuvo tiempo de detenerla—¡Esta me la vas a pagar Miguel Ángel Hamato!—Los ojos de Clarise ardían en furia, mientras los fuertes músculos del ninja de bandana roja la mantenían a ralla y la tortuga pecosa sonreía de oreja a oreja, parecía que la primera broma, la clásica, había salido bien.

—Lo siento Clarise, tendrás que hacer fila, y créeme que no es corta, nos ha jugado esa broma a todos—dijo Rafael comprendiendo al fin quien había sido hoy el objetivo de su hermanito

Laquesis vigilaba los alrededores, mientras pensaba en ese extraño chico de la otra vez—Una tortuga—pensó en voz alta. Aun cuando ella se lo había dicho a Morta, esta lo único que hizo fue tomarle la temperatura y asegurarse de que no tuviera signos de haber sido envenenada con algo, pero la jovencita estaba segura, había peleado con una tortuga que sabía ninjutsu y pudo salir en una pieza de ahí, gracias a que tenía suficientes trucos bajo la manga.

Aun concentrada en sus memorias la chica pudo ver como Casey salió a toda prisa en su bicicleta, la chica se limitó a seguirlo con método bastante conocido para ella, tomó de su mochila su patineta y echó a andar, pero esta vez no era a la amiga de Casy a quien buscaba. Estaba ansiosa de volverse a encontrar con ese anfibio y poder comprobarle a su maestra que no se le había zafado ningún tornillo. Además de alguna manera extraña él le agradó. Esa personalidad fuerte le atraía, esos ojos verde que parecían querer destazarla le parecía irresistibles y esos músculos bien torneados eran encantadores, aun cuando fuera un extraño mutante verde, a ella le agradaba lo exótico y si tenía que seguir al simplón de Jounes para volver a ver a Rafael, estaba dispuesta a pagar el precio.

El deportista paró frente a un edificio departamental y trepó por la escalera de servicio, fue ahí donde salió de nuevo la pelirroja. Laquesis se sentó a esperar pero su paciencia no pareció haber sido puesta a prueba, pues los dos jóvenes se movieron pronto de lugar. La chica de mechón rojo los siguió, sin embargo en un salto la joven pelirroja se le perdió y Laquesis paró en seco

—¿Donde está esa niña?—dijo mirando a su alrededor cuando algo la golpeó en el rostro, era ese extraño abanico metálico

—Sabía que alguien nos seguía, pero no pensé que fueras tú—Abril estaba en posición de defensa y Casey de inmediato la atacó por la espalda

—Veo que Hamato Yoshi te entrenó bien—la chica esquivó los golpes de Abril solo lo suficiente para tomarla por el brazo y aventarla a Casey ocasionando que ambos jóvenes cayeran al suelo. La pelirroja trató de ponerse en pie tan rápido como pudo pero para cuando lo logró la chica del mechón rojo ya había desaparecido

—¿Cómo sabe ella del maestro Splinter?—preguntó con preocupación la pecosa chica mientras que un atolondrado Casey trataba de quitarse el mareo

Laquesis se escondió a un contenedor de agua cercano y no salió de él hasta no asegurarse de que la chica y el deportista se habían ido

—Seguro Morta me regañara ¿Cómo rayos supo que los seguía? mantenía suficiente distancia… No importa, igual con este rastreador al menos sabré los lugares a los que va, mañana lo intentaré con un catalejo o binoculares, le encontraré la medida a esta chica—La joven sacó un aparato que mostraba la ubicación de un rastreador que le había puesto a su contrincante al aventarla contra Casey—Ahora Miwa, muéstrame dónde está tu hermanito Donatello—Laquesis sonrió, una parte del plan estaba completa

Aquella mañana había sido un desastre, Clarise no le permitía ponerse de pie y ella había escuchado un auténtico terremoto en la cocina seguido por una enorme nube de humo y el olor a quemado que su sensible olfato había hecho una auténtica tortura. Todo esto seguramente ocasionado debido a que Mikey llamaba constantemente a Clarise para que fuera a su cuarto, a pesar de que el hermano de bandana roja estaba con él. Jul no entendía como a su hermana de pronto todo se le había salido de control y se preocupó cuando escuchó todos esos gritos viniendo del cuarto del menor, pero al escuchar que todo se calmó, se sintió un poco más tranquila.

Llamaron a su puerta y ya podía imaginar el terrible platillo que le llevaría la menor, pero después de no cenar ayer ella hubiera comido lo que fuera

—Adelante—dijo resignada y la puerta se abrió lentamente, la chica estaba distraída con su celular, así que no prestó mucha atención a que quien estaba entrando no era realmente su hermana

—¿Cómo sigues?—preguntó Donnie mientras abría la puerta, la chica se asustó, por lo que aventó el celular, cerró los ojos, pues no se había puesto los pupilentes aun y se quitó tan rápido como pudo el parche del lado derecho.

—¡D-donatello! ¿Qué haces aquí tan temprano?—Jul se cubrió hasta la cabeza, avergonzada, ni siquiera había podido pasarse el cepillo esa mañana

—¿Llegué en mal momento?—preguntó el genio

—No, solo… solo dame un momento—la felina se envolvió completa en el edredón de la cama y se escabulló hasta el baño, de camino tomó uno de los tantos leotardos que tenía en su armario y cerró la puerta tras ella

—¡Me las vas a pagar Clarise!—alcanzó a escuchar el genio desde la habitación. El chico de bandana morada miró a su alrededor. Muy pocas veces había estado en el cuarto de una chica así que se sentía un poco extraño. Ese era el lugar más morado, negro y rosa que él había visto en su vida. Había dos cortinas distintas que cubrían las ventanas, primero unas en color morado obscuro, y luego unas de encaje negro que hacían un lindo efecto en conjunto.

Un sillón estilo antiguo se encontraba en uno de los extremos de la habitación, el tapizado era en terciopelo violeta y la madera había sido pintada en negro con unas cuantas aplicaciones en color plata que la hacían lucir elegante. Todo estaba decorado y ordenado, era el tipo de orden que le gustaba.

La chica salió al fin, vestida en su clásico leotardo negro, traía en los brazos aquel enorme edredón. En una esquina podía verse un poco de la tela de su pijama, sin embargo Donnie fingió no notarlo. Jul escondió bajo la almohada las prendas para dormir y extendió con cuidado el edredón.

—Disculpa Clarise no me dijo que ya habías llegado—la jovencita invitó al chico a sentarse en el lujoso sillón y ella tomó asiento en la cama

—La verdad yo le dije que quería sorprenderte, además se veía algo cansada, de hecho ni siquiera me contestó, solo señaló tu cuarto—el genio sonrió bobamente

—¿Y ella no se molestó ni gritó?—Jul lo miró extrañada, el de ojos marrón solo negó con la cabeza y la gatita negra sonrió incrédula—Eso es raro en Clarise, me pregunto si estará enferma—la de ojos verdes suspiró, parecía que ese sería un día interesante.

—Primero revisemos tu tobillo—el chico colocó una bolsa en el escritorio cercano y luego se arrodilló frente a la felina. La hizo mover de varias formas el pie y luego él realizó algunos movimientos, el dolor había disminuido mucho y él examinó la piel debajo del pelaje.

—Te quedó un pequeño moretón y está un poco inflamado, pero no es nada serio…No debes de quedarte sin comer tanto tiempo ¿Ya desayunaste?—Donnie miró a la chica negar con la cabeza—Entonces es una suerte que trajera algo para desayunar juntos—sonrió él

—¿Trajiste algo para mí?—preguntó ella asombrada, el chico tomó lo que llevaba en la bolsa y sacó de él un par de contenedores grandes y dos más chicos, abrió uno de ellos y lo puso frente a la gatita—¿Sushi? ¡No puedo creerlo! ¡tengo tanto sin comer Suhi y me encanta!

—¿Palillos?—preguntó el genio y ella asintió

—Itadakimasu(gracias por la comida o provecho en Japonés)—agradeció la chica antes de dar el primer bocado—¿Lo preparaste con bonito (el pescado, no adjetivo)?—Preguntó la chica con una gran sonrisa en el rostro y Donnie simplemente asintió aun con los palillos en la boca.

—No todos son así, otros llevan camarón y un rollo tiene atún—El genio se sorprendió de que la chica tomó un bocado de su comida

a—Este es el de atún—Jul no había comido pescado crudo desde antes de su mutación y se sorprendió al darse cuenta lo mucho que le gustaba ahora. La gatita negra tomó una porción de su contenedor entre los palillos y ofreció dárselo en la boca al chico quien la miró algo sorprendido, la felina solo le sonrió y explicó

—No pusiste bonito en tu plato y a los japoneses les gusta mucho ¿No?—El chico pensó en tomar el bocado con sus propios palillos pero a último segundo lo comió de los cubiertos de la chica… "un beso indirecto" pensó y se sonrojó de inmediato, claro que para alguien que no conociera suficiente de las costumbres japonesas eso le pasaría desapercibido, probablemente "Jul ni siquiera sepa de ello" pensó él.

—Domo Arigatou Gozaimasu Donatello—agradeció muy formalmente la chica con una leve reverencia al terminar el exquisito desayuno

—¿Por qué siempre eres tan formal conmigo?—preguntó el chico y Jul lo miró extrañada

a—Es sarcasmo?—preguntó ella

a—No, me refiero a que soy el único de mis hermanos al que no le hablas con su apodo y eso—Donnie miró a otro lado, en ese momento el pequeño aparato rosa que había salido volando cuando entró llamó su atención, estuvo a punto de estirarse para tomarlo cuando Jul contestó a su pregunta

—B-bueno, es que…—la chica de pelaje negro se escuchaba nerviosa—…sé que es parte de las costumbres japonesas mantener la formalidad como una cortesía y desvanecer tensiones cuando dos personas no son muy cercanas—La respuesta no le gustó al genio, eso le dejaba en claro que él era el menos cercano a ella ¿Por eso lo trataba diferente?

La puerta del cuarto se abrió de improviso

—Oye Jul dice Clarise que necesita saber dónde está… ¿Donnie?—Rafael había entrado al cuarto principal sin tocar, lo cual a Jul le parecía algo impensable, pero sabía exactamente a quien culpar de ello, su juguetona hermana Clarise.

—Ho-ola Rafa—contestó el genio y un incómodo silencio se formó en la habitación

—Bien ¿Qué está pasando aquí?—El hermano mayor miró con molestia mientras que Jul quería que se la tragara la tierra.

—S-solo vine a revisar el tobillo de Jul, como me lo pidió Leo—dijo con tono nervioso Donatello haciendo que la escena se viera aun más sospechosa.

—¡Ajá! y para eso tenías que traer contenedores de comida porque…—El ninja de ojos verdes sonrió de medio lado y la gatita negra estaba esperando ya la burla implacable de Rafael

—Porque de otra manera no tendríamos forma de disimular que nos estábamos besuquedando Rafael ni tampoco podríamos justificar que…—El genio le tapó la boca a la chica

—¿Qué rayos te pasa?—preguntó entre sorprendido y molesto el de bandana morada y ella lo miró incrédula a darse cuenta que de verdad esperaba una respuesta aun cuando todavía tenía su boca tapada

a—¿fphodhrias fsoltfme?—Unas palabras intelegibles trataron de salir de la boca de la felina y fue entonces cuando el genio cayó en cuenta de la situación

—Ups, perdón—en el acto el muchacho comenzó a quitar sus manos y el mayor se echó a reír

—Está bien, lo admito Rafa, tu hermano solo me trajo algo de comer a forma de disculpa…—dijo en tono monótono Jul y Donnie frunció el seño, pero al menos la broma había funcionado y Rafael dejó de prestarle tanta importancia a que ellos estuvieran desayunando solos en el cuarto de la minina.

—Tu hermana quiere que saber donde está el cargador de pilas, las del control del cuarto de Mikey están muertas—Jul señaló el tercer cajón de una cómoda y Rafael buscó el objeto hasta encontrarlo—Gracias, los dejo tortolos—dijo al salir el ninja de las sais en tono burlón mientras le guiñaba un ojo a su hermano que lo miraba atónito. Apenas puso un pie fuera de la habitación Rafael comenzó a carcajearse.

—¿Cómo pudiste haber dicho eso?—Donnie estaba completamente en shock—Eres tan…tan..— la gatita de ojos verdes lo interrumpió

—¿Imprudente? ¿Molesta? ¿Irritante? ¿Odiosa?... Sí, tal vez sí, solo no quería que hiciera un drama de todo esto ¿Ok?—Jul suspiró, sentía que el genio estaba enojado por su tono de voz—Lo siento, hablaré con él, fue tonto, lo admito, fueron mis 5 minutos de estupidez del día—el genio seguía sin responderle—Donatello no te lo tomes tan apecho, nadie se creería que tú me podrías besar, es algo tan posible como que llueva para arriba—dijo ella ya incómoda por el silencio y no fue hasta que lo miró que notó que Donnie estaba completamente sonrojado—¿Qué…? ¿Qué te pasa? ¿Tan desagradable es pensar en alguien se pudiera creer eso?—La gatita lo miró absorta mientras que por la cabeza de Donnie solo pasaba ese momento en el que aceptó comer ese bocado de los cubiertos de la felina, y que de alguna manera lo que ella había dicho era cierto

—Solo olvídalo ¿Quieres?—dijo al fin el genio saliendo de la habitación de la gatita, quien suspiró fastidiada

—Lo volviste a hace Jul ¡Bravo! Molestaste de nuevo a Donatello, seguramente si lo hubieras intentado no te hubiera salido—la felina se tiró en la cama y se tapó la cara con una almohada para después gritar de la frustración.

Bueno es todo por el momento, sé que el capítulo es cortito, pero es de todo corazón. Ojalá les gustara y como siempre los invito a que me manden sus comentarios, quejas, sugerencias, ideas, preguntas, demandas, cachetadas virtuales, felicitaciones, deseos, etc. Todo será bien recibido, pues además de escribir porque me gusta, también escribo para ustedes y me gusta poder pulir mi trabajo para entregarles cada día algo mejor. Saluditos y nos leemos en el siguiente capítulo. Besos