¡Capítulo 26 señores y señoritas! Si alguno de ustedes se lo ha preguntado este fic tiene una extensión aproximada de 300 páginas tamaño carta, es como si hubiera escrito una pequeña novela, oficialmente este es el texto más largo que he escrito en mi vida y no puedo más que agradecer a todos los que han seguido esta historia. Sé que es muy larga y que hay lectores a los que no todo lo que he puesto les ha gustado pero aun así han continuado. A todos ustedes les dedico este capítulo y un enorme GRACIAS. Sus comentarios y palabras de aliento me hacen muy feliz y estoy gratamente sorprendida al darme cuenta que Ojos Violetas ¡ya pasó los 90 Reviews!

Guest: El primer comentario del capítulo anterior venía sin firma, pero presiento que es de alguien que ya ha mandado comentarios anteriormente, una persona que es super fan de Rafa y que por supuesto tiene una espontaneidad tremenda, pero no me siento segura de revelar quien sospecho que es, así que esperaré que me saque de la duda.

WOLFJADE28: Siempre me sube el ánimo recibir reviews de personas de habla inglesa, sobre todo porque supongo que hacen un gran esfuerzo para leer el capítulo. Una disculpa, me encantaría poder hacer una versión para ustedes en inglés, pero aun no tengo el nivel para esto, pero prometo que ya estoy poniendo manos a la obra para algún día escribirles en su lengua materna. Mil gracias por tus palabras, no importa cuántas sean, me hacen sentir muy feliz

Bittersweet: Siempre tan puntual en tus comentarios, me alegra que te gustara el capítulo y que no te pareciera cortito aunque fue de un contenido considerablemente menor que los anteriores. No pierdas las esperanzas en aquella pareja, uno nunca sabe.

musicatmnt: n_n que bueno que te gustara la parte de Karai y Leo, ojalá y este capítulo también te guste.

eirbag7: Pues en este capítulo descubrirás algo que tal vez confirme o descarte una de tus teorías, luego me dices cómo resultaron las cosas por MP. Me encantan tus reviews porque me dicen justo aquellas cosas que me intrigan: qué es lo que te gusta como lector. Tengo un pedido especial que hacerte, como sé que eres fan de Leo me gustaría que me dieras tu opinión de como pongo al líder, si tú crees que no usaría tal o cual palabra o si hay algo por ahí que me está fallando, es solo si quieres y tienes tiempo, no hay compromiso con ello.

Bueno sin más por el momento y con toda la emoción les dejó el capítulo de hoy

DÍMELO A LA CARA

Si algo no podía negar Rafael es que esa gatita negra era muy buena para causar reacciones explosivas en su hermano nerd y tenerlos juntos era más divertido que ver cualquier programa de televisión en horario estelar, la cara de Donnie fue demasiado divertida, lamentaba no haber tomado una foto con su t-phone.

Entró al cuarto minimalista sonriente pues aun estaba pensando en todas las bromas que le haría a su hermano nerd a causa de esto, pero esa sonrisa se borró al ver ahí a Abril y Casey

—¿Y ustedes cuando llegaron?—Rafa miró a la chica de ojos azules nervioso al darse cuenta que estaba con su mejor amigo.

—Acaban de llegar—dijo Clarise con los ojos entrecerrados mientras miraba a un Mikey que fingía no ponerle atención.

—¿No es genial? ¡Me trajeron un juego nuevo! ¿No quieres probarlo, Bro?—El ninja de bandana naranja extendió su mano al mayor que no dejaba de ver a la pelirroja

—¡Rafa esa chica nos estaba siguiendo!—Abril se puso de pie, mientras hacía ademanes bruscos con las manos, la chica se veía alterada.

—¡La hubieras visto hermano! Brincó en el aire dio una marometa, se metió en la defensa de Abril y la tiró contra mi ¡Esa chica es asombrosa!—Casey imitó burdamente los movimientos de la joven que los había intentado seguir y terminó con una expresión eufórica mientras todos lo veían extrañados

—¿Estas…? ¿Estas contento de que nos pateó el trasero?—preguntó la chica pecosa mientras lo veía incrédula

—Noooo—contestó en tono curioso Casey tratando de disimular su emoción

—¿Y luego qué hizo?—Rafa movió a un lado a la pelirroja, pues parecía muy interesado en la descripción que hizo Casey de las acciones de la chica del mechón rojo.

—Después de eso nada… ella simplemente se fue, huyó—el humano se encogió de hombros y continuó hablando con actitud engreída—seguramente se dio cuenta que no podría contra la grandiosidad de Casey Jones—sonrió vanidosamente y se pasó la mano por el cabello, pero el ninja de bandana roja se mostró más bien preocupado. Esta era la segunda vez que esa chica observaba a la pelirroja de lejos y escapaba al sentirse descubierta ¿Qué estaba buscando? Tal vez se había equivocado al enfrentarla la otra noche y mostrarse tan abiertamente.

—Además sabe del maestro Splinter—la chica pecosa habló suavemente al ninja de ojos verdes el cual se giró hacia ella preocupado

—¿Qué?—el dueño de las sais se mostró molesto y desesperado repentinamente—¿Como pudiste dejarla escapar si sabía de sensei?—le gritó el chico a la pelirroja mientras la miraba con el seño fruncido

—¿Abril?—Era la voz de Donatello—No sabía que vendrías aquí hoy—Rafael se cruzó de brazos molestó en cuanto se percató de que su hermano genio había entrado al cuarto y se sentó en una de las tantas sillas que Clarise había puesto en el cuarto

—D-donnie, pensé que no vendrías aquí en varios días—la chica de ojos azules habló un poco nerviosa, mientras forzaba una sonrisa

—Bro, me da gusto verte—Intervino Mikey acostado en la cama, el genio solo sonrió y se llevó la mano a la nuca

—Es que Leo me pidió que viniera para algo y además hoy hablaremos de lo que encontré en mi investigación—El chico de bandana morada fue a tomar asiento junto a la gatita blanca

—¿Averiguaste algo de esa chica?—Preguntó la pelirroja mientas se sentaba junto a Rafael, Casey se sentó al otro lado de ella y pasó el brazo por el respaldo de la chica de ojos azules mientras el ninja de bandana roja rodaba los ojos

—Pues sí, y creo que debemos de cuidarnos de ella, no hay que tomarla a la ligera—dijo el chico de ojos castaños

—¡Sí, seguro está del lado de las ardillanoides o de cara de piza!—comentó la tortuga pecosa mientras levantaba los brazos imitando a un zombie. Clarise lo miró extrañada y ladeo ligeramente la cabeza mientras que Donnie se palmeaba la frente

—No Mikey, pero igual es muy peligrosa—Al ninja de bandana morada parecía que repentinamente le había dado un dolor de cabeza con el comentario de su hermano menor.

—Sí, especialmente si sabe del maestro Splinter—Rafael habló como reclamando a la chica de ojos azules

—Ya basta Rafa, no la dejé escapar apropósito—objetó la chica pecosa mientras fruncía el ceño

—¿Cómo que sabe del maestro Splinter?—Donnie se asombró al escuchar eso y se volvió a ver a su hermano de ojos verdes

—¡Sí, Abril descubrió que ella sabe de nuestro sensei y la dejó escapar!—Rafael se levantó de su asiento y señalo a la pelirroja, quien le dio un puntapié en la espinilla haciendo que el ninja de las sais se quejara y retrajera su pierna para sobarla

—No la dejé, ella se escapó y no hice todo mal como quieres hacer parecer, me di cuenta que nos seguía y la emboscamos— Abril le hizo una mueca al rudo muchacho que reaccionó frunciendo la boca y volteando a otro lado

—¿Ella te estaba siguiendo a ti?—preguntó el genio confundido ahora mirando a su amiga

—Sí—la chica dejó de prestarle atención a la rabieta de Rafael

—¿Y ya no te siguió después de que la descubriste?—preguntó el genio preocupado. La chica miró al ninja de ojos marrón extrañada para luego negar—¿Te tocó en algún momento?—Donatello se puso de pie y caminó hacia su amiga

—Solo cuando me aventó contra Casey—Abril se encogió de hombros

—¿Después de eso escapó?—El genio comenzó a examinar a la pelirroja

—¿No la estas escuchando o qué?—comentó furioso Rafa aun sin mirar a la chica de ojos azules. El esbelto hermano ni siquiera le prestó atención a los comentarios mordaces del mayor y siguió revisando a su amiga hasta que encontró lo que buscaba. El chico de bandana morada sacó un pequeño dispositivo escondido en el cuello de la playera de su amiga.

—Novata—dijo el genio que ya estaba acostumbrado a infiltrar a sus cucarachas espías en sus contrincantes. El chico se llevó el objeto a la sala y lo examinó cuidadosamente.

—¿Clarise tienes una lupa y un desarmador?—gritó el genio desde la sala, la gatita blanca se puso de pie y se retiró a buscarlas cosas.

—Ahora te los traigo Donnie—La gatita entró a uno de los cuartos y después de un rato salió con lo que le había pedido el chico de ojos castaños, quien no tardó ni 10 minutos en descifrar mecanismo del objeto de espionaje y desconectarlo

—Bien tenemos algo de tiempo hasta que armemos un plan pero…—el chico entró de nuevo a la recámara y volteó a ver a su amiga—…no puedes andar sola Abril, esa chica parece estar muy interesada en conocer los lugares en los que has estado, parece que va tras de ti por alguna razón—el alto muchacho se mostró preocupado pero no tanto como Rafael

—Bien, hoy yo te llevaré a casa en vista de que Casey no parece poder cuidarte bien—el ninja de las sais actuó como si el llevar a la chica fuera casi una obligación y su mejor amigo protestó

—Hey viejo, deja de echarme toda la culpa—El de cabello negro se puso de pie para defenderse, segundos después Casey y Rafael comenzaron una pequeña disputa respecto a quien tenía mayor responsabilidad en este embrollo mientras que Donnie miraba extrañado a Rafael, era curioso que su hermano de pronto se ofreciera para ser justamente él quien acompañara a la pelirroja y no asumiera que sería el genio quien lo haría. Abril se puso de pie y jaló al ninja de bandana roja

—¿Puedes dejar de comportarte como un neandertal?—La chica de ojos azules sentó al dueño de las sais en una de las sillas y le tapó la boca con la mano—¡Ni Donnie es tan dramático!—dijo ella y en el acto todos los miraron extrañados, luego se voltearon a ver unos a otros y finalmente un

—Neeeee—despreocupado salió al mismo tiempo de los labios de casi todos, Casey comenzó a reírse al igual que Mikey, mientras Donnie negaba con la cabeza incrédulo

—¿Imaginaste la misma absurda idea que yo, Casey?—el de ojos castaños palmeó el hombro del chico de cabello negro que trataba de controlar sus carcajadas y así poder hablar

—¿Abril y Rafael juntos? Viejo ¿Cómo se nos ocurrió algo tan loco?—Jones volvió a soltar otra sonora carcajada y Mikey empezó a ahogarse al no poder respirar de tanto reír

—¡Hay ya callense!—dijo molesto el ninja de los ojos verdes mientras salía del lugar, Abril lo veía pensativa retirarse del lugar, sin embargo Clarise no se reía… observaba con cuidado las reacciones de los dos chicos que eran el centro de las risas en ese momento. La gatita blanca notó un leve sonrojo que se asomó discretamente en las mejillas de ambos. Fue gracias a ello que la gatita blanca recordó la vez que los descubrió tirándose miradas uno al otro y de pronto todo tuvo sentido: eso era lo que el ninja de las sais lamentaba no haberle contado a su hermana, esa pelirroja es a quien él quería olvidar tan desesperadamente y por lo que ella podía ver parecía que más que otra cosa, había conseguido conquistarla.

La felina sonrió, esas eran buenas noticias, su hermana ya no tendría razones para ponerse celosa de la pelirroja, no obstante la minina decidió no contárselo a Jul de inmediato, antes de eso tenía que estar segura para no darle falsas esperanzas a su querida hermanita.

Jul acababa de terminar aquel examen de biología que la había mantenido ocupada una buena parte de la mañana, sin embargo Donnie no había intentado ponerse en contacto de nuevo con ella. La chica de ojos verdes se preguntaba si él seguiría enojado, probablemente sí y fue por ello que esta vez la jovencita de falsos ojos verdes decidió dar el primer paso. La chica pensaba que el genio ya bastante había hecho para intentar que las cosas mejoraran entre ellos y ahora la gatita debía de poner de su parte.

Si algo sabía que le gustaba al genio era el conocimiento, pero la mayoría de sus libros aun estaban guardados en cajas, por lo que hacía mucho que no leía en braille, pero en uno de esos libros estaba lo que ella quería consultar, así que se armó de paciencia y se decidió a sacar aquella polvosa caja que puso apenas hace algunos meses en el fondo más obscuro de ese closet.

Al final encontró lo que tanto había buscado y lo miró con algo de nostalgia: "El libro negro de los colores" ese era el más grande tesoro que conservaba de su infancia, el regalo que más atesoraba de su padre. El adinerado hombre tenía miedo que su adorada hija nunca pudiera contactarse con el mundo de nuevo a causa de su inexplicable ceguera, así que consiguió para ella un compendio alternativo de libros que, a través de dibujos texturizados, intentaba dar una leve idea a las personas invidentes de qué cosas en el mundo las personas con vista identificaban con qué color.

Abrió la primera página y al pasar sus dedos sobre el texturizado y sus ojos por las blancas letras, por primera vez en su vida ambos sentidos interpretaron lo mismo en su cabeza, la mirada curiosa de la jovencita examinó el objeto negro que atrapaba la luz y le pareció irónico, un libro que atrapaba la luz que sus ojos en un tiempo no podían ver, pero hoy le serviría para mostrar algo que ella misma no sabría describir con palabras, así como no se pueden describir fácilmente los colores a alguien que jamás los ha visto

—Verde—dijo muy bajito y luego pasó los dedos por el texturizado que intentaba asemejar la hoja de un árbol—Tú también eres verde—Jul sonrió y pensó en el plan perfecto para regresarle la sonrisa a Donnie

Leonardo entró callado al dojo donde su padre meditaba como todas las tardes

—¿Qué es lo que te trae aquí a esta hora hijo mío?—el hombre rata siguió sin abrir los ojos

—Padre, ellas accedieron a conocerte—El chico de ojos azules se sentó frente a su maestro

—Bien, entonces no hay que hacerlas esperar—Splinter sonrió a su joven pupilo quien correspondió del mismo modo mientras sacaba su celular.

Jul pasaba las manos por tercera vez en la alacena, pero nada la convencía, su tacto no le mentía ¿Cómo haría para terminar su plan si no había nada que se asemejara a lo que ella quería proyectar?

—Hola—escuchó tras ella y se sobresaltó al identificar la voz de su genio

—Ho-ola—contestó la gatita algo nerviosa

—¿Preparando ya la comida?—preguntó el ninja de ojos castaños mientras caminaba a tomar una taza de uno de los estantes

—Mmmm algo así ¿Y tú qué hace aquí? Pensé que estarías con Mikey—la gatita ocultó los dos objetos que podrían evidenciar qué era lo que estaba haciendo.

—Solo vine por un poco de café—el chico le sonrió y ella lo miró extrañada ¿Acaso no estaba enojado hace un rato cuando salió de su cuarto?

—¿Cómo puedes tomar eso todos los días? A mi un solo sorbo me deja horas sin dormir—la chica miró con dulzura al ninja mientras él estaba distraído buscando una cuchara, le pareció que ese día se veía especialmente dulce, pero apartó sus ojos cuando él se volvió para seguir hablando con ella

—Costumbre, necesidad de mantenerme despierto, gusto, todo eso… supongo—el chico puso dos tazas en la mesa y la chica tomó asiento—¿Te gusta el capuchino?—el de ojos marrón colocó el frasco de café instantáneo y dos cucharas en su lugar, ella asintió algo pensativa—Bien, te enseñaré un truco: Si quieres que el café instantaneo tenga un sabor más suave y espumoso solo tienes que…—el chico puso dos cucharadas del polvo obscuro y una de azúcar en una de las tazas junto con un poco de agua, la suficiente como para que la mezcla fuera de una consistencia un tanto espesa y comenzó a batirla vigorosamente. Finalizó la preparación vaciando desde muy alto un chorro de agua caliente y de inmediato el agradable aroma a café llenó la cocina. El joven acercó la taza humeante a la chica

—Anda, pruébalo—dijo el genio con una suave sonrisa en los labios. La chica tomó la taza y dio un sorbo para luego abrir los ojos sorprendida.

—De verdad sabe diferente, no puedo decir que sea igual a un capuchino, pero está delicioso—Jul volteó a ver a Donnie quien preparaba su taza de café de la misma simple manera en que siempre lo hacía—¿Por qué no preparaste uno igual para ti?—preguntó la gatita.

—Prefiero el sabor fuerte porque me despierta y ese siempre es más suave—el chico la miró a los ojos mientras la felina estaba distraída y de nuevo la sensación de que ese color no concordaba con el resto de ella llenó su ser. El joven estaba concentrando en tratar de imaginar cómo es que eso ojos serían naturales para él, cuando su celular sonó anunciando que tenía un mensaje, era Leo: "Podrías decirle a Jul que me llame?" el chico solo suspiró incómodo ¿Cómo le hacía su hermano para recordarle la estrecha relación que el mayor tenía con esa jovencita cuando él apenas empezaba a relajarse junto a ella?

—¿Malas noticias?—preguntó la minina y el chico jugueteó por un momento con la ida de fingir que aquel mensaje nunca había llegado. Ella lo miraba un poco preocupada y esa mirada lo hizo sentir bien, cómodo, confortable, tanto como para que desistiera de no pasar el mensaje, tomó la mano de la chica y en ella puso su t-phone.

—Leo te busca—el chico de ojos marrón se fue de la cocina llevándose su taza de café—Estaré con Mikey para cuando lo desocupes—la chica miró intrigada el mensaje, se preguntaba qué podía ser tan importante como para que no pudiera esperar a esa noche, después de todo ahora el líder sería quien velaría por el menor de los Hamato. Jul sacó su celular y comenzó a teclear aquel teléfono que casi había olvidado ya, la chica esperó lo mejor pero no estaba preparada para las noticias que le tenía el líder.

Laquesis no entendía qué rayos había pasado ¿Sería que la pelirroja había encontrado el rastreador? La señal se había perdido justo cuando sentía que ya estaba muy cerca—Malditos ninjas, Morta tenía razón, esto será más difícil de lo que pensaba. La chica tomó el aparato y lo guardó en su bolsillo.

—Ella en algún momento debe de regresar a su casa, así que si no puedo saber a donde fue, al menos sabré a donde regresará—la chica del mechón rojo caminó tranquila, esa sería una tarde aburrida y muy larga, solo esperando y esperando.

Extrañamente Clarise decidió preparar la comida ese día, lo que a Jul le pareció perfecto, aun tenía que preparar cosas para la sorpresa de Donnie y eso le estaba tomando mucho más tiempo del que esperaba, sin mencionar que debía de prepararse para el gran evento de esa noche, así que la mayor no pensó mucho las cosas antes y aceptó la inusual condecendencia de su hermana, pasó por el cuarto del menor de los Hamato solo para llamar a Donatello afuera y entregarle su celular. Después de una breve platica la chica se encerró en su cuarto y se olvidó por completo de todo para dejar las cosas en las manos de su hermana menor.

Clarise cocinó con una hermosa sonrisa en los labios y cuando al fin terminó su obra maestra sirvió los platos de los múltiples comensales que tendrían ese día, ella nunca había preparado comida para tantos pero esta era una ocasión especial.

La jovencita sirvió el último plato con una idea juguetona en mente, la verdad ninguno tenía nada en especial, pero esperaba que Mikey lo creyera, así que el de él era distinto, un hermoso color naranja lo distinguía del resto y esperaba que eso fuera suficiente para que la adorable tortuga pecosa no le prestara atención a que tendría un salero para él solo.

La gatita puso cada plato en la mesa y llamó a todos a tomar asiento, escuchó el estómago de Rafael gruñir por comida y dejó que Donnie fuera a buscar a su hermana, ella tenía algo más importante qué hacer y aunque el genio miró muchas veces a esa puerta la anfitriona de pelaje negro nunca salió.

Clarise llevó su plato y el del chico de bandana naranja al cuarto minimalista, donde la chispeante tortuga esperaba ya con impaciencia su comida.

—Toma Mikey—La chica dibujó una enorme sonrisa mientras se lo entregaba. El chico miró con desconfianza el plato

—¿Te molesta si te pido que cambiemos?—preguntó Mikey mientras miraba fijamente la porción de Clarise.

—En absoluto, toma el mío—la gatita hizo el intercambio sin ningún problema y de inmediato se llevó la primera cucharada a la boca—Está un poco insípido, voy por el salero—la gatita salió a toda prisa dejando su plato en el cuarto.

El ninja de ojos azul cielo probó la comida y concordó con la gatita, le faltaba un poco de sabor, cuando la minina regresó agregó sal a su plato y sin que el ninja de naranja se diera cuenta intercambió el salero por otro igual

—Toma—dijo ella con una gran sonrisa, Mikey esperó a ver que ella comiera y luego agregó un poco del fino polvo. Clarise miró ansiosa de saber el resultado de su broma.

Mikey probó el plato y roció un poco más del contenido del salero, dejando a la gatita blanca completamente atónita. Ante sus ojos Clarise vio como el chico saboreaba una segunda cucharada y sonreía, con lo que la minina de ojos rubí no resistió la tentación y le arrebató el plato al chico

—Déjame probar eso Mikey—dijo la chica para después llevarse a la boca una cucharada, pero se arrepintió enseguida, el terrible sabor llenó su boca y su estómago se revolvió instantáneamente, ella solamente tuvo tiempo de dejar el plato en la mesita de noche y salió corriendo al baño.

La tortuga de ojos azul cielo la miró extrañada y tomó de nuevo su comida.

—Clarise cocina casi tan bien como yo, a ella sí le cedería alguna vez la cocina de la guarida—comentó la tortuga de ojos azul cielo para luego devorar el que le pareció uno de los mejores platillos que había probado en su corta vida

Después de eso la jovencita pasó la tarde aferrada al sanitario, completamente asqueada. Fue una suerte que Donnie estuviera ese día en el departamento, de otra manera Jul no hubiera sabido que hacer, pues fueron necesarias dos inyecciones para que la pobre minina dejara de sentir las tremendas nauseas.

La chica del mechón rojo miraba por decimoquinta vez su reloj, estaba harta de esperar pero no le quedaba mucho más por hacer, en el fondo lo tomaba como su castigo por haberse dejado descubrir, sin embargo su impaciencia natural le gritaba que se tomara un descanso

La jovencita se recostó por unos instantes dejando descansar la espalda y dando espacio a que su cabecita empezara de nuevo con todas esas preguntas que la habían estado acosando desde el día en que su maestra había empezado con esta loca empresa.

No podía decir que no estuviera asustada, después de todo el miedo es una respuesta natural a la incertidumbre y ella no tenía la certeza de lo que sería de su vida si es que Morta lograba su tan ansiada meta. La de ojos grises sopló para apartar una hoja seca que el viento había llevado cerca de su rostro, luego se dio vuelta para apoyarse en su costado derecho. Ella no tenía lugar a donde ir ni nada más que hacer, solo tenía a su maestra a la que le profesaba no solo una absoluta lealtad sino un cariño que ella creía se podría comparar con el de una hija a su madre, sin embargo no podía asegurarlo pues nunca había tenido ni siquiera la lejana imagen de lo que se sentiría tener una.

—Cirse—pronunció con cuidado el nombre prometido que su maestra había buscado por horas en Internet… ¿Y si después de todo esto terminaba de nuevo sola? Aplastó una hormiga con su dedo—No importa, soy todo lo que necesito—se dijo para darse fuerzas, entendía perfectamente porque su maestra odiaba esa vida, era solitaria y estéril, no podías hacer amigos, ni tener familia porque ellos serían los primeros en sufrir las consecuencias de sus actos, pero para ella significó todo lo contrario. La única familia que tenía la había obtenido gracias a esto.

En su interior deseaba tanto poder borrar ese momento en que aquel hombre había ido a entregar esa carta que provocó en Morta algo que ella jamás había visto, su maestra derramó lágrimas de nostalgia, de una tristeza y añoranza tan profunda que ni todo el dinero del mundo podía llenar. Después de eso todo se fue en picada, la mujer ojos azules fue a Japón a despedirse de ese "alguien" de quien nunca se hablaba pero que siempre estaría, como un obstáculo, como un recuerdo, como el antagonista invisible de sus objetivos.

Laquesis no sabía cual era la promesa a la que su maestra estaba faltando al hacer todo esto, pero debía de ser una importante para encontrar tanta resistencia. La jovencita se convenció a sí misma, con un gran esfuerzo, de volver a vigilar… todas esas dudas y recuerdos incómodos no le ayudarían a obtener resultados y bien sabía que no habría mucho que ella pudiera hacer para cambiar las cosas, así que lo único que estaba en sus manos era esforzarse en su trabajo y tal vez, solo tal vez, algún día podría retirarse a algún lugar lejano donde al fin podría echar raíces, pero ese lugar no era este y ese tiempo no era ahora.

Ya casi todos estaban listos para dar inicio a la reunión solo les hacía falta su osado líder y Donatello se sentía cómodo al darse cuenta de que por primera vez Jul no había salido formalmente de su habitación para recibir a su hermano mayor, la había notado nerviosa desde la tarde y muy ocupada pero no quiso preguntar la razón, tal vez ella no quisiera hablar al respecto o tal vez había sido su culpa por prepararle ese café. Independiente de la respuesta y aun cuando tenía la mirada fija en la pantalla de la computadora, como si examinara una y otra vez los datos a exponer, esa chica no se le salía de la cabeza.

Clarise le abrió la puerta al mayor de los 4 hermanos y ellos, junto con sus dos amigos humanos, se encerraron en el cuarto minimalista a escuchar lo que el genio había descubierto.

—¿Y bien Donnie?—preguntó el mayor. El chico de bandana morada se dispuso a proyectar la imagen de la jovencita de ojos grises que había encontrado en Internet.

—Es conocida en los bajos mundos como Laquesis, su apodo proviene de una de las tres Moiras de la mitología griega en donde se le conoce también como aquella que hecha la suerte para los mortales. Sin embargo, más allá de su alias, no encontré registros de su nombre y esta es la única fotografía que pude encontrar de ella—El ninja del bo dio paso a la siguiente imagen, las tres Moiras, en ella se dispuso a señalar a la que representaba el apodo de la chica.

—Laquesis es aprendiz de la más cotizada acecina a sueldo de occidente. Su maestra es conocida como Morta, el equivalente romano de la tercera Moira, llamada la inevitable, es decir aquella que corta el hilo de la vida de los mortales—El de ojos marrón ahora señaló en la imagen a la Moira que sostenía las tijeras—Morta tampoco tiene rastros que conduzcan a su verdadera identidad, hasta donde pude averiguar es una mujer con hielo en las venas y tan calculadora que ninguno de los gobiernos de ningún país tiene suficiente información de ella—Donnie mostró una lista de asesinos buscados en todo el mundo, en donde el alias de Morta aparecía pero sin un nombre que le acompañara

—Ambas utilizan una técnica de pelea conocida como Jeet Kune Do, basado en la rapidez, se rige bajo la creencia de que la mejor defensa es la ofensiva y que aquel golpe que no impacta y no es rápido es inútil, una pérdida de tiempo—Casey abrió grandes los ojos.

—Por eso enfrentó a Abril y a los dragones púrpura con ese tipo de golpes ¿Recuerdas pelirroja?—dijo el chico de cabello negro y su amiga asintió al recordar lo fuertes que fueron esos golpes en sus muñecas que sirvieron a la chica de ojos grises para abrir su defensa.

—Ellas parecen tener una organización precisa: Laquesis es la encargada de hacer los tratos, mientras que Morta es la mente maestra y ejecutora principal. Hasta donde investigué se sospecha de ellas en cientos de casos en el mundo: celebridades, políticos, acaudalados empresarios y líderes sociales, todos ellos muertos de distintas formas—Fotografías de distintas personas pasaron por la pantalla, todos ellos acompañados de la leyenda "Finado" con una breve explicación de la supuesta causa de muerte, la lista era tan variada que en las últimas imágenes los chicos ya ni se molestaron en leer

—Las dos parecen estar entrenadas en el uso de armas de fuego, armas blancas y venenos. No se quedan en un solo lugar mucho tiempo. Contratarlas no es barato, no obstante el precio no parece ser la única condición para poder acceder a sus servicios, parecen tener algún tipo de código bajo el cual hay casos que no toman, pero aun no logro descubrir cual sería el patrón, pues no existe un registro real de los casos que han rechazado, pero por lo que pude investigar en sitios clandestinos los honorarios rechazado a veces ascendían a millones de dólares—El genio miró a sus hermanos que parecían sorprendidos con la información

—Bien ¿Y tienes alguna imagen de Morta?—El líder analizaba cuidadosamente los datos expuestos y esperaba la respuesta de su esbelto hermano

—Juzga por ti mismo Leo—en la pantalla se abrieron cientos de imágenes de mujeres, todas diferentes, rubias, pelirrojas, trigueñas, con ojos azules, grises, verdes, negros, miel, de distintas edades y etnias. Los chicos miraron asombrados

—No hay una imagen de Morta, hay cientos. Esta mujer se ha encargado de difundir imágenes diferentes de ella, es tal la cantidad, que sería prácticamente imposible saber si he recopilado todas y aun cuando fuera así no se puede saber quién es ella, pues descartar a cada es simplemente imposible. No tengo manera de investigar quien es cada una, no sin el suficiente tiempo y eso sería prácticamente eterno… eso si es que ella realmente publicó su fotografía y está entre alguna de estas—Donnie se mantuvo calmado y Leo guardó silencio. Los presentes se miraron unos a otros

—¿Donnie tienes una idea de por qué ellas pueden estar aquí?—Preguntó el líder

—No en realidad, aunque corren rumores de que ellas fueron las causantes del fallecimiento del secretario de relaciones exteriores, aun cuando según las fuentes oficiales se habla de un paro cardiaco, bien pudo haber sido un veneno y…—El chico volteó a ver a su mejor amiga—…Laquesis ha estado siguiendo a Abril. Hoy encontré esto en su ropa—el chico dejó caer el dispositivo de rastreo en el pequeño escritorio—Ellas saben del maestro Splinter, Leo—el líder entrecerró los ojos ante esta revelación

—¿Crees que Destructor las haya contratado?—Leo soltó la pregunta sin tapujos

—No, ya tiene a Garra de Tigre, y hasta lo que investigué él y Morta mantienen una fuerte rivalidad, no creo ni siquiera que uno sepa que el otro está aquí—el genio dio por terminada su presentación y el ninja de la bandana naranja tomó la palabra

—Yo sé quien pudo haberlas contratado—dijo Mikey al fondo del salón llamando la atención de todos. El de bandana roja lo miró inconforme

—Si dices que las momias de Guanajuato de nuevo te golpearé tan fuerte que en lugar de tener dañado el caparazón tendrás dañado el cerebro—dijo el las sais

—No puedes dañar lo inexistente—Argumentó el genio y el de banana naranja se escondió bajo las cobijas

—Pensándolo mejor, debería investigarlo Donnie—Mikey salió de las cobijas para enseñarle la lengua al de ojos verdes y luego volvió a esconderse, mientras Abril tomaba el brazo de Rafael que amenazaba con el puño cerrado al pequeño bultito escondido en la cama.

—Bien, creo que es bastante obvio que no puedes quedarte sola de ahora en adelante Abril—dijo el chico de ojos azules y la chica soltó de inmediato a la tortuga de las sais

—Pero Leo, puedo cuidarme sola—la pelirroja se mostró aguerrida

—No, esto es demasiado, además tal vez estén tratando de usarte para llegar a Splinter, consultaré con sensei cuales serán las medidas que tomaremos, pero esta noche uno de mis hermanos te acompañará a tu casa y si ocurre cualquier cosa debes llamarnos de inmediato—Abril torció la boca ante las palabras de Leo pero Rafa no hizo esperar su reacción

—Bien, yo te llevaré a casa hoy—dijo el de ojos verdes recargando el codo en el hombro de la pecosa chica

—En ese caso…—el mayor volteó a ver a su hermano de ojos marrón—…Donnie tengo que hablar contigo de algo—dijo el líder y el chico de bandana morada lo miró extrañado

La noche era tranquila, silenciosa, acogedora como una taza de té. Leo y Mikey se habían quedado solos por primera vez en ese enorme departamento, el menor se entretenía contándole a su hermano las últimas bromas que le había jugado a Rafael y a Clarise, sin embargo omitía religiosamente mencionar aquella curiosa jugarreta que le había hecho la gatita de ojos rubí, eso era para él y solo para él.

—Oye Leo este año me toca elegir el regalo de cumpleaños del maestro Splinter ¿Verdad?—preguntó la pecosa tortuga mientras tocaba las puntas de sus dedos índice una contra la otra en una tierna expresión que seguramente a Clarise le hubiera encantado ver.

—Sí ¿Ya tienes pensado qué le regalaremos?—preguntó el mayor despreocupado para luego ver a su hermano menor asentir.

—Sensei casi nunca sale a divertirse y por eso pensé que podríamos hacerle una obra de teatro- Mikey se inclinó ligeramente hacia su hermano con una enorme sonrisa.

—Suena a una buena idea—Leo miró hacia el techo como analizando todas las posibles fallas a ese plan—Siempre y cuando no se trate de ardillas con lasers, lagartijas voladoras que se vuelven super héroes, caballos de colores que vuelan, hace magia y tienen su propio reino… o alguna cosa parecida—Leo le sonrió al menor y este lo miró fastidiado

—Estuviste espiando mis guiones ahora que he estado en cama ¿verdad?—preguntó implacable el menor y el de bandana azul sonrió bobamente pensando que era imposible que su hermanito hubiera pensado en todo eso para su obra de teatro.

—Mikey recuerda que la obra de teatro debemos de poder hacerla solo nosotros cuatro, no podemos pedir a nadie más que nos ayude porque sabes que Sensei es muy estricto en cuanto a quienes van a visitarnos a la guarida. Tal vez podrías incluir a Abril y Casey, pero solo si ellos aceptan—explicó el mayor de manera tan practica que la tortuga pecosa empezó a sentir limitada su creatividad y sus ojos de cachorrito aparecieron instantáneamente—Sabes que eso no funciona conmigo, así que si realmente quieres que le regalemos una obra de teatro a Sensei será mejor que te pongas a trabajar en ello—anunció el líder con actitud inflexible—¿Por qué no le pides ayuda a Clarise para escribir el guión? Estoy seguro de que ella estará feliz de apoyarte, además parece una chica creativa—Mikey sonrió pícaramente ante la sugerencia, pasar más tiempo con la gatita blanca le daría más tiempo para jugarle las mejores bromas y eso era demasiado tentador.

—¿Sabes Leo? Creo que tienes mucha razón—dijo el menor con esa actitud traviesa que tanto lo distinguía.

Casey se había reusado a irse a su casa hasta que no dejaran a la pelirroja en la suya, pues tenía el propósito de pasar una ruidosa noche de parranda con su mejor amigo, así que los tres terminaron caminando hacia aquel conocido departamento juntos, justo de la manera en que el ninja de bandana roja no quería.

Ocasionalmente Rafael se las había arreglado para tomar la mano de la pelirroja sin que su mejor amigo se diera cuenta, pero las insistentes caras de "Sueltame porque está Casey" habían empezado a cansar al de ojos verdes. Si soportaba todo aquello sin hacer una de sus clásicas rabietas era porque Jones era su mejor amigo y tampoco le enorgullecía tanto estarle bajando la chica a su no tan brillante amigo, así que el de las sais había terminado molesto, frustrado y de mal humor… no que se notara la diferencia de su actitud de costumbre.

—Viejo si vuelvo a toparme con esa chica verá de qué está hecho Casey Jones—comentó el deportista mientras tiraba golpes al aire

—Sí Casey, estoy seguro de que ella se asegurará de abrirte como cabrito para que todos veamos de que estás hecho—Comentó Rafael al borde de la desesperación.

—¿Qué te pasa Rafa? Estás más agrio de lo normal ¿Quieres romper algún record?—el de las sais acecinó a su amigo con la mirada y este solo tomó la mano de la chica pecosa

—Vamos Abril, te enseñaré como salta azoteas Casey Jones—El chico había comenzado a andar cuando sintió que la chica paró de súbito y al mirar atrás observó una extraña escena, Abril estaba estupefacta al darse cuenta que el ninja de ojos verdes la había tomado de la otra mano fuertemente—¿Qué pasa aquí?—preguntó el deportista ya cansado de ver cosas ese día entre la pelirroja y su amigo que no le daban la impresión de una simple amistad

—N-nada—La chica pecosa se soltó del ninja de bandana roja y negó con las palmas de las manos extendidas como tratando de borrar de la memoria de Casey lo que acababa de ver

—Sí, no es nada—Rafael miró fijamente a la pelirroja—Es más ¿Sabes? Creo que Bobonardo y Donnie exageraron, puedes llegar sola a casa Abril. Además no veo para que estar aquí si ya tienes a Casey—El de ojos verdes había llegado a su límite, así que dijo esto con el tono más hiriente y despectivo que pudo encontrar en su repertorio, que no era pequeño.

Abril pudo sentir como un leven pinchazo llegó hasta su corazón haciendo que un dolor incómodo se instalara en su pecho

—No, Rafa—la chica echó a andar tras el joven de las sais—espérame—gritó ella cuando lo vio saltar al edificio contiguo, sin embargo el ninja ni siquiera miró atrás. Cada fibra de orgullo de su ser lo impulsaba a caminar ignorando la voz de la jovencita que lo llamaba. El chico estaba ya bastante lejos cuando ella comenzó a escribir un mensaje en su celular el cual sonó en el t-phone de Rafael en cuanto ella lo envió. El chico leyó y en el acto el joven temperamental volteó a verla completamente serio, pasaron unos cuantos segundos viéndose el uno al otro, cuando repentinamente Rafael comenzó a dar pasos de regreso, aun se veía furioso pero decidido a volver.

—¿Qué le escribiste?—preguntó Jones al notar la reacción de su mejor amigo que se aproximaba más serio e imponente que de costumbre.

—Lo insulté…—comentó calmada la de ojos azules para luego cruzarse de brazos. El chico de cabello negro abrió los ojos como platos —…y puse que era de tu parte—completó su frase Abril quien mostró una actitud segura y retadora mientras que Casey cambiaba su semblante por uno de terror.

—¡No viejo, juro que yo no dije nada!—el de cabello negro se escondió detrás de Abril

—¡Atrévete a decírmelo!—Rafael miraba a Abril con esos penetrantes ojos verdes mientras se acercaba con actitud imponente

—Obligame—Contestó la chica encarándolo, el joven ninja sonrió petulante

—¿Qué? No tienes el valor de decirlo en mi cara—el de la bandana roja se acercó un poco más.

—Chicos creo que esto se está saliendo de control—Casey trató de calmarlos pero los dos se volvieron a verlo y le gritaron a un mismo tiempo

—NO TE METAS JONES—el chico se puso pálido y luego se indignó ¿Quiénes se creían esos dos para gritarle al grandioso Casey Jones?

—Muy bien, me doy ¿Saben qué? Si quieren destrozarse el uno al otro por mi está bien, pero te lo advierto Rafael, si le pones una mano encima a Abril y yo me entero te las verás conmigo—El chico se puso su máscara y se alejó de ahí dando ocasionalmente vistazos hacia atrás, donde Rafael y Abril parecían seguir discutiendo.

—¿Y bien? Estoy esperando O´nell. Si te atreviste a ponérmelo en un mensaje de texto esperaría que tuvieras el valor de decírmelo de frente—El ninja de ojos verdes mantenía su actitud arrogante

—¿Qué? ¿Te refieres a este mensaje?—La pelirroja levantó su celular mostrando aquel misterioso texto que había sido el detonante de todo eso. En la pantalla las palabras "El que me gusta eres tú, tonto" podían leerse claramente desde donde estaba la tortuga temperamental que hizo una expresión triunfante

—¿Me has enviado otro en los últimos dos minutos?—Rafael tomó a la chica de la muñeca mientras sonreía vanidosamente

—¿Qué? ¿No sabes lo que significa? Si quieres te lo explico, tonto: digas de aquel que…—Abril comenzó a reír mientras decía esto pero el ninja de las sais la atrajo por la cintura hacia él de un tirón. La chica simplemente no pudo continuar, cerró despacio los ojos y rozó con sus labios los del joven de ojos verdes que en cuanto sintió la tibia piel de la pelirroja perdió por completo el control y la besó apasionadamente. Rafa soltó la muñeca de la chica y la abrazó por la cintura para poder sentirla tan cerca de él como fuera posible. Ella enredó sus brazos en el cuello del ninja mientras con sus dedos jugueteaba con esa desgastada y maltratada bandana roja.

Abril sintió cada célula de su cuerpo fundirse en una agradable y excitante sensación de bienestar y emoción, su estómago estalló en una revolución de emociones nuevas, desconocidas e irresistiblemente embriagantes. El chico de ojos verdes sintió como los dedos de una de las manos de la pecosa chica acariciaron con una delicadeza sublime su mejilla provocando un leve escalofrió en él, una sensación tan única que no quería detenerse, no podía detenerse… De pronto sintió como ella lo empujaba suavemente del pecho y en cuanto el joven se separó lo suficiente de ella como para que sus labios se separaran ella le respirando agitadamente

—Lo siento, necesitaba un poco de aire—dijo Abril entrecortadamente mientras abrazaba al chico de ojos verdes. Rafa sonrió de medio lado

—Bien toma aire, porque aun no me lo dices y si es necesario te sacaré la verdad a besos—dijo el ninja con actitud presuntuosa—Así que puedes hacerte la difícil todo lo que quieras—

En lo profundo de una alcantarilla las dos felinas esperaban, Clarise estaba emocionada, pues recordaba perfectamente al maestro Splinter, la única rata que le había agradado en toda su vida, sin embargo Jul estaba muy nerviosa, ya llevaban algunos minutos lejos de las calles pero ella no se quitaba la capucha de la cabeza y aun cuando pasaba la mayor parte del tiempo escondida entre las sombras y la obscuridad, Donnie podía notar como las manos de la gatita temblaban siempre que se acomodaba la tela aterciopelada que cubría suavemente su piel.

El alto muchacho recordaba como es que había terminado siendo quien llevara a las dos felinas a conocer a su padre, aun cuando la idea no le gustaba del todo:

—¿Por qué tengo que ir yo, Leo?—preguntó nervioso el genio

—Porque yo debo cuidar a Mikey, Rafa irá a dejar a Abril y sensei quiere conocerlas hoy—Contestó el líder con tono calmado pero firme.

—Debí de haber dicho que yo iría a dejar a Abril—Refunfuño Donnie haciendo una mueca de molestia. Apenas unos minutos después las dos gatitas salieron del cuarto principal vistiendo sus capas obscuras que destellaban una el color morado y la otra un color rojo intenso

—E-estamos listas Leo—dijo la mayor tartamudeando de la manera en que Donnie solía hacerlo ya algún tiempo atrás, cuando Abril los visitaba. El chico de bandana morada se guardó los comentarios al respecto y comenzó a andar.

—Bien vámonos—anunció el genio y Jul volteó a ver sorprendida al ninja de ojos azules

—¿No iremos contigo?—preguntó la gatita negra en tono asustado causando que el ninja de banda morada se volteara a ver a su hermano mayor con una expresión de "Te lo dije"

—No, pero mantente tranquila, todo estará bien…te lo aseguro—Leo le sonrió casi paternal a la chica y ella suspiró resignada mientras Donnie rodaba los ojos ante la reacción protectora de su hermano mayor. Por alguna razón hubiera querido arrancarle la sonrisa de los labios a su hermano, pero más que eso detestaba que Jul obedeciera y creyera en todo lo que Leo dijera, sin importar que tan asustada estuviera o que tan absurdo fuera, seguramente si lo decía el de ojos azules ella dejaría de protestar, un privilegio del que el genio no gozaba.

De pronto el sonido de unos pasos bien conocidos por el esbelto joven interrumpieron sus recuerdos. La imponente rata hizo presencia al fin y el genio dibujó una cálida sonrisa acompañada de una reverencia a modo de saludo, Jul agachó la cabeza y se mantuvo detrás de Clarise, como ratoncito asustado.

Splinter se acercó lentamente a la felina blanca que lo miraba con ojos inquietos

—¡Así que ustedes son las valientes jovencitas que defendieron a mi hijo menor! No puedo sino estar profundamente agradecido con ustedes—habló el sabio maestro mientras movía sus manos con ademanes tranquilos—Me llaman Splinter y creo que ya han conocido a mis hijos—el sereno ninja extendió su mano y la gatita de ojos rubí la estrechó con impaciencia para sacudirla estrepitosamente.

—Mikey me ha hablado mucho de usted ¡Estoy tan emocionada! soy Clarise—la gatita blanca actuó tan encantadora como pudo y el envejecido mutante sonrió un tanto desconcertado ante la enérgica minina, sin embargo Jul escondió aun más su rostro en la capucha y dio un ligero paso hacia atrás, tratando de quedar escondida entre la obscuridad.

Donatello notó esto y vio la oportunidad perfecta para cobrarse la incómoda broma que había hecho la jovencita esa mañana en su cuarto, frente a su hermano Rafael. El alto muchacho se puso tras ella con el mayor sigilo que pudo, tiró de la capucha de su capa, haciendo que esta callera y mostrara sus orejitas completamente retraídas por el temor. La chica lo miró desconcertada, pero él no le dio oportunidad ni de reaccionar, la tomó del brazo y la jaló ágilmente hacia el frente

—Ella es Jul, padre—El genio alcanzó a escuchar un leve maullido ahogado de parte de la jovencita de falsos ojos verdes que temblaba bajo la elegante tela que la cubría.

El hombre rata la miró hacia abajo y ella no atinó más que a esquivar esos cariñosos pero penetrantes ojos mientras que inconscientemente se apartaba de Donnie. Splinter acercó lentamente su mano y con delicadeza acarició la cabeza de la felina que ahora se volvió a verlo disimuladamente.

—Parece que eres una jovencita de fuertes emociones—Splinter dio un par de palmaditas en la cabeza a la chica de pelaje negro mientras ponía especial atención a sus movimientos esquivos. Si bien eran sutiles, para el experimentado hombre era evidente que esa chica rehuía al contacto con su hijo por alguna razón, mientras que este parecía prestarle singular atención a la asustada chica.

—Jul está nerviosa, es todo, pero es una muy buena, se lo aseguro—Clarise abrazó a su hermana para tratar de tranquilizarla y la mayor se acurrucó contra ella, casi como escondiéndose.

—¿De verdad?—comentó el experimentado ninja con una sonrisa, el hombre puso atención a los detalles de la menor: ojos rojos, pelaje blanco y esos movimientos le traían recuerdos, recuerdos no muy lejanos, así que decidió investigar qué tanto de eso había notado su inteligente discípulo—Hijo mío ¿Tú qué opinas de ellas?—el hombre rata se dirigió cariñosamente al alto muchacho. El ninja de morado de inmediato sintió que la mirada inquisitiva de Clarise le cayó encima, en cambio Jul solo lo observó brevemente, para después volver a clavar la vista en el suelo. La de pelaje negro suspiró pensando que de todos sus hermanos, tenía que ser justamente a él a quien le preguntara: el chico con el que siempre discutía, al que siempre hacía enojar y que seguramente seguía molesto por su torpeza de esa mañana.

Donnie pasos sus ojos un instante por la gatita negra que parecía resignada y un tanto vulnerable.

—Son…son…—El genio dudó si dejar en evidencia su desconfianza latente, sin embargo la imagen de esa chica de nuevo le arrancó emociones del corazón que inmediatamente trató de suprimir, su padre debía escuchar la opinión más objetiva que él pudiera darle, así que habló tan frio como pudo—un tanto impulsivas, bastante astutas y osadas… a veces demasiado y…—Los ojos de genio se movieron instintivamente hacia Jul que aun tenía la mirada clavada en el piso, con lo que no pudo evitar que su corazón lo traicionara al decir palabras que no estaba pensando sino sintiendo— cultas, interesantes y agiles, tanto que es difícil adivinar que están pensando o haciendo—El chico de ojos marrón se sorprendió de haber dicho eso en voz alta, algo que evidentemente para su padre sería tanto como un alago a las chicas.

Donatello se reprendió internamente por esta debilidad, así que se cruzó de brazos y miró a otro lado, pero aun podía sentir los ojos rojos observándolo fijamente, mientras que la gatita menor se preguntaba si lo que se había dicho el joven era bueno o malo.

—Sí, es parecido a lo que habló mi hijo Leonardo de ustedes—comentó Splinter dándose cuenta que de nuevo a veces las cosas se le escapan a alguien tan inteligente.

El chico de ojos marrón se mordió el labio inferior, se imaginaba que el mayor habría dicho cosas mucho más agradables y se sintió molesto de solo imaginarlo, no obstante no pudo evitar que otra mirada furtiva se le escapara hacia Jul… El padre observó a la gatita negra y de nuevo a su hijo que dirigía sus ojos hacia ella disimuladamente. El hombre entonces poso su atención en la felina de pelaje obscuro

—Sobre todo en ti puedo ver lo difícil que te resulta mantener tus emociones en calma, tal vez eso cause tormentas en los sentimientos de otros— Dijo el maestro al darse cuenta de la reacción de su hijo. La gatita negra al fin miró al maestro rata a los ojos con expresión expectante, como esperando casi una sentencia. El hombre prestó singular atención a ese aro transparentoso que rodeaba las pupilas de la jovencita, enmarcando los falsos ojos verdes. Splinter sonrió mientras sacaba conclusiones de aquellos pequeños detalles. Finalmente decidió dejar que las cosas solas se acomodaran en su sitio sin intervenir más allá de lo que el destino mismo le requiriera.

—Me alegro que mi hijo Miguel Ángel tuviera la suerte de ser resguardado en sus momentos difíciles por dos jovencitas tan apasionadas, ha sido un gusto conocerlas Clarise y—el hombre rata se dirigió directamente por un instante a la gatita negar—Jul ¿Verdad?—Splinter volvió a su camino y comenzó a andar de regreso a casa. La jovencita de ojos rojos reaccionó rápido y su hermana, desconcertada, apenas alcanzó a tomarla de la cola, sin embargo esta ignoró el tirón de la mayor por completo

—¿D-disculpe?—La imponente rata detuvo su caminar para girarse a ver a la jovencita que lo llamó. Clarise se zafó del agarre de su hermana de un tirón y continuó—Sé que Mikey regresará pronto a casa y quisiera saber si puedo ir a visitarlo—Jul miró aterrorizada al darse cuenta de la petición que hizo su hermana. Donnie rodó los ojos esperando que su maestro se negara, pues el chico bien sabía lo restrictivo que era su padre a que otros supieran de la guarida. El sabio maestro miró a la gatita de piel pálida

—Ya veo, pero si te lo permitiera habría ciertas condiciones que deberías de cumplir—dijo el maestro con una sonrisa y Donnie se mostró extrañado

—¡Lo haré! L-lo que sea necesario lo cumpliré—Jul estaba asombrada ante las acciones su indisciplinada hermanita menor, ella no solía verse comprometida con las cosas, pero ahora parecía completamente entregada a esas palabras que evidentemente había planeado desde hacía algún tiempo. El ninja de bandana morada soltó los brazos y se mantuvo expectante ante las palabras de su padre

—¿Lo que sea?—preguntó solemne el experimentado ninja

—¡Lo que sea!—dijo decidida la de ojos rojos

—En ese caso, la condición es…—El hombre rata señaló con el dedo—…que tu hermana debe de venir contigo a cada visita—la quijada de Jul quería chocar contra el piso y Donnie miró asombrado a su maestro, luego a Jul y de nuevo a su maestro como aquel que acaba de presenciar una visión que su cerebro no pude procesar.

—¡Hecho!—contestó la gatita blanca inmediatamente, dejando helada a la mayor y al genio que la miraban atónitos.

—Bien, en ese caso será un gusto recibirlas en nuestro hogar—Splinter sonrió, parecía que justo el destino había pedido su intervención en ese momento. Satisfecho con su actuar el sabio maestro caminó con tranquilidad a casa, mientras Clarise, eufórica, gritaba y abrazaba a una Jul que seguía en shock, parecía que después de todo seguiría viendo a Donnie aun después de las dos semanas de reposo de Mikey.

¡No me maten por el beso entre Rafael y Abril! Aun tengo mucho fanfic que escribir... dicho esto: raphaelblue62 tú puedes enviarme todas las cachetadas virtuales que quieras, entenderé tu frustración, no me odies… demasiado. Por otro lado isa04kunoich2 me muero por saber tu opinión de esta escena. People, sé que no puse mucho de Mikey y Clarise, por favor no desesperen, tengo grandes planes para esta pareja que ha tenido más aceptación de lo que esperaba. A los fans de Leo y Karai les pido paciencia, apenas estoy preparando las cosas para ellos pero claro que tengo cosas que estoy segura les gustarán. Los invito de nuevo a mandarme TODOS los comentarios que quieran, estaré más que feliz de recibirlos, así como sus preguntas, sugerencias, dudas, demandas por traumas, quejas, dedicatorias, canciones y/o poemas… no que tengan que hacerlo. Les mando un caluroso abrazo desde la sultana del norte en México y nos leemos el siguiente capítulo, que pasen bonita semana.