Bienvenidos al Capítulo 27. Una disculpa a todos porque sé que me tardé bastante en actualizar, sin embargo preferí posponer la actualización de este capítulo hasta que el material me pareciera lo suficientemente bueno y como traía poca inspiración, tardé un poco más. No obstante quedé bastante satisfecha con el resultado, ahora falta saber si a ustedes les gusta. Estoy sorprendida porque cuando inicié este fanfic estaba nerviosa de la aceptación que tendría el poner a Abril y Rafael como pareja, incluso me di a la tarea de buscar otras publicaciones que los tuvieran como protagonistas románticos pero solo encontré uno. No obstante, ayer que checaba los nuevos fanfics casi me voy de espaldas al darme cuenta de que había tres historias seguidas en donde esta pareja era la principal. Son esas curiosidades de la vida que quería compartir con ustedes. No creo ni remotamente haber inspirado a alguien para que se animara a escribir de estos dos, pero por lo menos ahora ya no me siento tan bicho raro viendo que hay otros que imaginaron algo parecido :P

Como ya es constumbre quisiera agradecer a todos los que me mandaron Review en el capítulo pasado (estamos en 99 ¡Que emoción!):

raphaelblue62: Debo admitir que pensé que con el beso entre Rafa y Abril del capítulo anterior estaba temiendo encontrar en cualquier momento un par de matones frente a mi casa y hasta me sorprendió que dijeras que se había tardado (la verdad sí, estuve checando y desde el capítulo 9 o algo así Rafa había empezado intentar ligarse a la pelirroja). Tengo mucha curiosidad de cual será tu opinión de este capítulo, así que esperaré con ansias tu review.

musicatmnt: Pues lo que le puso Clarise a la comida fueron varias cosas (pimienta, bicarbonato de sodio, ajo concentrado, cebolla deshidratada, entre otras cosas…) no era nada que no pudiera comer Mikey, pero con lo que la gatita blanca no contaba era con que la menor de las tortugas puede comer cualquier tipo de cosa asquerosa sin problema y ella… ella tiene un sentido del gusto muy sensible, así que te imaginarás.

Agente cortes: Gracias por el abrazo psicológico y me alegra muchísimo que la escena de la broma te pareciera graciosa n_n, en ese tipo de cosas me esfuerzo mucho porque en la vida cotidiana soy muy seria y cuando trato de contar chistes nunca me salen :P , simplemente nadie se ríe, así que para mi hacer una escena cómica que cumpla con su función es una ¡Prueba superada! Me da mucho gusto saber que tengo lectores de México, porque yo también soy mexicana n_n. Te mando un saludo y espero que este capítulo también te guste

Bittersweet: Creo que a muchos les dio curiosidad saber lo que contenía el salero, pero como le comenta a musicatmnt, realmente no tenía nada malo, el objetivo era solo lograr que la comida tuviera un sabor desagradable, pero como al parecer Mikey perdió el sentido del gusto hace ya un buen tiempo, resultó ser inmune a la broma. Diste en el clavo con lo de My Little Pony, pues algo me hace creer que Mikey sería todo un Broni. Me alegra muchísimo que te gustar la escena del beso, la verdad pasé un buen rato armándola para que quedara lo mejor posible y no hay mejor recompensa que el que les guste a ustedes. Gracias por seguir este fanfic

leirbag7: No tengo nada que disculparte, al contrario, muchas gracias por darte el tiempo de mandar tu review sin importar cuando lo hagas, a mi me hace muy feliz saber cual es la opinión de mis lectores y sus teorías. Respecto a seso debo decir que diste en el clavo mejor que nadie respecto a lo del salero, efectivamente esto tenía que ver directamente con los gustos en alimentos de Mikey. Gracias por tu MP y las observaciones que me hiciste de Clea n_n, tal vez después haga algunas correcciones para no perder la coherencia en ese punto

Bien, pues después de tanta espera, aquí está el capítulo de hoy

LAS PRINCESAS TAMBIEN PUEDEN SALVARSE SOLAS

Abril y Rafael caminaban tomados de la mano hacia la casa de la pelirroja, sus pasos aquella noche eran mucho más pausados de lo usual. Ambos querían disfrutar el momento, pues les había costado mucho trabajo conseguir que Casey los dejara solos, no obstante, todo el esfuerzo valió la pena al final.

—Es bueno saber que al fin refinaste tus gustos—El de bandana roja se regodeaba en su triunfo, mientras la chica rodaba sus ojos azules, pensando que el ninja no dejaría nunca que ella olvidara que al finalmente la había conquistado.

—Rafa, no seas engreid…—Abril no pudo terminar esta frase porque de pronto la ruda tortuga la acercó hacia él mientras desenfundaba con una habilidad sorprendente una de sus sais—¿Pero qué…?—La pelirroja miró a su alrededor desconcertada y de pronto vio una nave Krang elevarse del callejón que los dos jóvenes estaban a punto de atravesar. Se asombraron aun más al darse cuenta que aquella nave se desvaneció en el aire, apenas un par de metros más adelante. Al mismo tiempo, un montón de camionetas de los extraterrestres surcaron las calles, todas con una misma dirección, como si fueran a la caza de un importante objetivo.

—¿Alguna otra pregunta?—dijo con una sonrisa socarrona Rafa desenfundando el par del arma que ya tenía en una de sus manos

—¿Quieres tus Krangs en receta secreta o Crujikang?—La pelirroja sacó su Tesen y el ninja de ojos verdes solo sonrió vanidosamente. La noche había empezado bien, pero cada vez se estaba poniendo mejor. El impulsivo muchacho arrojó un par de shurikens que fueron a dar a las llantas de una de las últimas camionetas de la caravana de vehículos extraterrestres, provocando así que esta se derrapara en el pavimento y chocara estrepitosamente contra sus iguales de atrás.

Habían llegado ya a la entrada de la alcantarilla pero Jul y Donnie ni siquiera se habían dado cuenta de eso, estaban tan desorientados por lo que había pasado con el maestro Splinter que se echaban miradas furtivas ocasionalmente, sin atreverse a ser el primero en hablar. Amos hubieran pasado de largo de no ser porque Clarise tomó del brazo a su hermana.

—¿A dónde vas? Es por aquí—la de ojos rubí empezó a subir pero su hermana se quedó un segundo buscando el valor dentro de ella para decir algo al genio, lo que fuera

—A-adiós—dijo la gatita negra aun distraída por pensar en la condición que había puesto el padre de los cuatro chicos

—Adiós—respondió el genio esforzándose por mostrar un tono completamente indiferente. Se miraron a los ojos el uno al otro por unos momentos y después Donnie dio media vuelta—suerte—El joven de bandana morada echó a andar sin siquiera esperar a que las hermanas terminara de subir las escaleras. Jul se quedó viendo su caparazón un rato antes de decidirse a terminar de subir, se preguntaba a qué se debía que él de pronto tomara esa actitud tan fría

—Sube ya, quiero ver a Mikey—Clarise se quejó porque en el fondo le molestaba que ese ñoño se diera el lujo de darse su importancia frente a Jul, porque aunque Donatello había empezado a simpatizarle, no le gustaba que a veces trataba a su hermana tan distante.

Las dos felinas salieron a la superficie, pero la de pelaje negro se veía un poco decepcionada y por más que intentaba disimularlo le era imposible

—Jul basta, deja de torturarte a ti misma ¿Pensé que la razón por la que le escondías quien eres se debía a que no tenías esperanzas de que regresaran? ¿Para qué le sigues dando vueltas a lo mismo? Su relación es tan extraña… a ratos se gritan, se insultan y discuten por tonterías, al otro se procuran, tienen detalles con el otro pero al final siempre terminan peleando como perros y gatos—Clarise notó que su hermana la veía fastidiada—jeje perdón por decir indirectamente que Dientes chuecos es un perro—se excuso con cara de boba y la mayor se palmeó la frente

—Es cierto…—la mayor suspiró después de decir esto y su hermana la miró desencantada—...pero mi corazón no me responde, no puedo verlo y simplemente fingir que no me importa. No es que no lo intentara, solo que…—la de ojos verdes comenzó a subir a lo alto de un edificio

—Lo sé, controlarte como gato parece no ser lo mismo que controlarte como humano, tus emociones tal vez sean más fuertes y volátiles ahora y no estás acostumbrada pero Jul… —La gatita de ojos rubí saltó a la azotea siguiente para ir rumbo a su casa—¿No crees que ya es suficiente? Si de verdad crees que la situación con él no va a cambiar ¿No sería mejor que abrieras tus posibilidades?—La gatita blanca esperó a que su hermana la alcanzara en el edificio contiguo

—¿Abrir mis posibilidades?—la gatita de pelaje negro se unió a su hermana para caminar a la par por aquella amplia azotea

—Sí, tú sabes… sé que como un gato antropomorfo no conoces a muchas personas, pero si él no puede enamorarse de ti solo porque algunas cosas cambiaron, entonces tal vez no están hechos el uno para el otro… quien sabe, tal vez tu otra mitad aun te está esperando en algún lado y tú solo te estás aferrando a algo que no tiene futuro—Clarise fue tomada del brazo por su hermana mayor que la jaló bruscamente

—¡Cállate!—dijo con el ceño fruncido la de ojos verdes

—P-perdón yo no quise...—la menor intentó disculparse pero su hermana le tapó la boca

—No es eso, escucha—Jul y Clarise permanecieron en silencio mientras las orejitas de ambas se movían, había un ruido en el aire que les sonaba escalofriantemente familiar, las chicas se movieron con sigilo y trataron de ocultarse, pero un láser les cortó el paso y en un pestañeo las dos felinas se encontraban rodeadas.

La hermosa mujer de cabellos negros había llegado al lugar en donde su querida aprendiz la había citado, su rostro estaba oculto tras una elegante máscara que representaba un cráneo y por tanto a la muerte misma

—Me extraña que no pudieras seguir a esta chica por ti misma Laquesis, pensé haberte enseñado mejor—Morta sonrió burlona debajo del objeto que escondía su rostro

—Búrlate, pero si te descubre a ti también me deberás una cena en ese exótico restaurante de comida árabe—La jovencita del mechón rojo se sentó a la orilla del edificio y le dio los binoculares a su maestra—¿Morta…Qué harás cuando al fin la encuentres?— la de ojos grises comenzó a jugar con una daga plateada

—No lo sé…se supone que una debe actuar instintivamente ante esas situaciones—dijo la de la máscara

—¿Pero no has hecho algún tipo de escena imaginaria? tú sabes el clásico abrazo empalagoso, las lágrimas de alegría y todas esas cursilerías—la chica miró su reflejo en la hoja metálica del arma

—No, no creo… supongo que ninguna de las dos somos así de efusivas… ¿Y tú lo has pensado?—la maestra miró de reojo a la del mechón rojo que se mostró extrañada

—¿Qué se supone que deba imaginar? ella no es nada mío—la jovencita guardó de nuevo la daga bajo la manga de su chaqueta de piel.

—¿Eso crees?—la mujer de larga cabellera negra sonrió burlona—Supongo que todas las vidas que toco se vuelven obstinadamente frías—La acecina frunció el ceño—¿Laquesis qué le pusiste a mi café?—La chica de ojos grises comenzó a reír ante las palabras de su maestra

—Déjame adivinar: estás viendo a una tortuga mutante que lleva equipo ninjutsu y una bandana ¿Verdad?—La jovencita sonrió ampliamente al ver a su maestra asentir

—¿Y los extraterrestres vienen dentro del paquete o se alucinan por separado?—Morta se expresó sarcásticamente y de inmediato Laquesis le arrebató los binoculares

—¿Qué son esas cosas?—la jovencita no daba crédito a lo que sus ojos grises veían

—No sé, pero si derrotan a esos dos o los capturan volveremos a quedarnos sin nada, así que esta vez tendremos que intervenir, son muchos… y vienen más—La acecina comenzaba a examinar la situación mientras paseaba sus ojos azules por la extraña escena.

—Bien, oficialmente esta es la misión más loca que he tenido, ahora vamos a pelear con cerebros dentro de androides para salvar a una tortuga mutante, a la que deberíamos de estar siguiendo en sigilo ¿Qué sigue? ¿viajes en el tiempo?

Era la tercera vez que el genio regresaba sobre sus pasos para luego reprenderse a sí mismo y retomar el camino a casa. Algo dentro de él se arrepentía de no haberse ofrecido para acompañar a las felinas hasta su casa, pero ¿Por qué habría de hacer eso? Eran peleadoras hábiles y él no tenía ningún compromiso con ninguna de ellas, pero cuando al fin se había convencido de que había tomado la decisión correcta y daba algunos pasos, comenzaba a cuestionarse si eso no era demasiado descortés, la mirada de Jul fija en él le venía a la mente y una incomodidad incontrolable le hacía convencerse de que debía alcanzarlas.

Finalmente el chico se plantó en su lugar sin moverse, suspiró y se dio por vencido, era evidente que su sentido común no ganaría esta disputa, así que se dirigió con paso presuroso a alcanzar a las dos chicas

Fue una de esas pocas veces en las que recorrió aquel camino a tal velocidad. Sin embargo, al poco tiempo de haber iniciado su carrera por alcanzarlas, a lo lejos algo hizo que el color verde de su piel palideciera: Un montón de Kraangs estaba en una de las azoteas y las dos chicas peleaban sin tregua para evitar ser capturadas.

—No debí permitir que se fueran solas—se reprochó en voz baja para luego apretar aun más el paso mientras desenfundaba su arma.

El de ojos marrón tomó desprevenidos a los primeros androides, gracias a ello logró acercarse lo suficiente para ver que la capa de la gatita negra mostraba ya quemaduras evidentemente hechas por un arma laser, su hermana en cambio, ya no contaba con la prenda de terciopelo que normalmente la cubría para poder pasar desapercibida en las obscuras noches de Nueva York. Todo esto le indicaba al ninja del bo que las dos parecían haber sido emboscadas y ya llevar un rato peleando.

Uno de los androides tomó la agujerada tela que aun cubría a la chica de ojos verdes y jalando de ella tiró a la de ojos verdes al piso

—¡Diablos, diablos, diablos!—expresó nervioso el inteligente joven al darse cuenta que otro de los enemigos apuntó directo hacia ella con su arma.

No había manera de que él llegara hasta Jul a tiempo y sabía que tampoco tenía línea directa, así que miró a su alrededor, haciendo cálculos tan rápido como pudo, solo había un ángulo que podría servirle, pero las variables eran tantas que las posibilidades de éxito eran ínfimas, no obstante era su única alternativa. Tiró un par de shurikens, y aunque ya había hecho algo así muchas veces, ahora estaba especialmente nervioso.

El par de estrellas ninja apenas rozaron el arma, pero esto fue suficiente para que la felina de pelaje negro pudiera esquivar el láser, que alcanzó a rebajar sus bigotes del lado izquierdo. La gatita se tocó la cara preocupada.

—Hay no, ahora tendré que emparejarme los bigotes o voy a caminar chueca por días—La felina de ojos verdes se metió en la guardia del Krang que le había disparado, atrapó la mano con la que el androide sostenía el arma, mientras enredaba su brazo izquierdo en el de su contrincante. Finalmente con su pata derecha pisó al montón de tuercas logrando así inmovilizarlo. La gatita negra hizo un par de disparos e inmediatamente otros tantos robokrangs apuntaron sus armas hacia ella. La chica agachó la cabeza dejando en su lugar el rostro preocupado del robot que ella tenía prácticamente inmovilizado. Un segundo después la cabeza del extraterrestre quedó carbonizada ante el ataque de múltiples tiros laser.

Jul arrojó el cuerpo del androide decapitado a otros tantos Krangs mientras que su hermana se colocaba detrás de ellos para hacerlos caer y destazarlos en cuanto tocaban el piso. Clarise parecía disfrutar la pelea, pues aprovechó la oportunidad para sacar los instintos de depredador que siempre tenía que reprimir en casa. La gatita blanca se abalanzaba contra aquellos que le daban la espalda y les arrancaba la cabeza o los brazos utilizando sus fuertes colmillos o sus implacables garras, sin embargo del interior del edificio seguían saliendo más y más enemigos.

—Jul—gritó el chico en un instante en el que, con ayuda de su bo, logró despejar el camino que los separaba. Una de las orejitas de la gatita se movió al escuchar aquella voz del chico al que tanto quería

—¿Donatello?... ¿Q-qué haces aquí?—la jovencita lo miró enternecida, no podía creer que al final de cuentas él las había ido abuscar, sin embargo de a poco un sonido que le desagradó fue llegando a sus oídos, un sonido que comenzó a angustiarla, pues provenía de un punto muy cercano a su chico genio. La de ojos verdes echó a correr en sus cuatros patas esforzándose lo más que pudo por llegar a tiempo.

—¡Cuidado atrás de ti!—gritó ella y aunque el chico miró a su espalda no pudo ver nada, fue entonces que Jul se abalanzó contra él como un tigre que pretende derribar a su presa. El joven quedó tendido en el piso con la gatita sobre su palastrón. Él estaba a punto de tratar de levantarse cuando algo arrastró a la chica por el piso y luego la levantó por los aires, sin embargo el chico no veía nada

—Una nave fantasma—Aquellos ojos castaños miraron con desesperación e impotencia como se llevaban a la jovencita que acababa de salvarlo de una captura segura sin que él pudiera hacer nada para evitarlo.

Donnie se apresuró a tomar a la gatita blanca de una muñeca y saltar junto con ella a otro edificio, en dirección hacia donde la nave se había llevado a la mayor de las hermanas.

—Escúchame con cuidado Clarise: si tratamos de acabar con todos los robo-krans ahora, para cuando terminemos ya no podremos alcanzar la nave, tendremos que burlarlos para rescatar a Jul—dijo Donnie

—¿Y cómo vamos a hacerlo? Ellos tienen lasers ¿sabes? L-A-S-E-R-S para cuando logremos burlarlos esa nave estará muy lejos—la gatita de ojos rubís se escuchaba desesperada

—No te preocupes por eso y solo concéntrate en escuchar esa nave, si Jul lo pudo hacer tú también podrás, yo me encargo de que los perdamos—Donnie sacó una de sus bombas de homo, la estrelló en el suelo y una densa nube color morado los rodeó. Un segundo después, ambos habían desaparecido.

Leo se paseaba por cuarta vez en los espacios abiertos del enorme departamento. No podía negar que estaba ansioso por saber cual había sido el resultado de la entrevista que tuvieron las dos hermanas con su padre.

El joven líder tenía planes que dependían de este encuentro y no saber el resultado lo estaba matando de la curiosidad. No obstante, no quería llamar a Donnie o a las chicas, que serían los único que podrían despejar sus dudas, pues temía interrumpir o que sintieran que reflejaba un excesivo interés. Él no podía darse ese permiso, menos aun que le preguntaran las razones, pues aun no podía revelarlas.

—Leo estarán bien, no es la primera vez que el equipo sale sin ti—dijo Mikey cansado de ver a su hermano mayor dar vueltas insistentemente de un lado a otro—¿Por qué no mejor me ayudas a pensar en la obra de teatro para Sensei?—El de banana naranja enseño a su hermano una libreta donde enlistaba diferentes opciones que había ideado como tema principal de la obra

—Supongo que me vendría bien distraerme un poco—El de ojos azules tomó la libreta y comenzó a leer sorprendido cada una de las líneas que su hermanito había escrito—¿Las ardillanoides atacan de nuevo?—Leo volteó a ver a Mikey que sonrió ampliamente mostrando todos los dientes—¿Cabeza de piel y la cara de Donnie: la respuesta a la interrogante del siglo?—Después de leer esta el de azul hizo una mueca de incredulidad pues para él era impensable que su hermanito de verdad considerara esto como una idea para una obra de teatro, sin embargo el de ojos azul cielo parecía satisfecho con su trabajo. El mayor prosiguió con su lectura casi rogando que la siguiente idea fuera un poco mejor—¿El musical en la alcantarilla, una comedia romántica? Y… ¿Cara de pizza contra la tortuga más apuesta?—Leo voleteó a ver a su hermano haciendo la mueca de levantar una ceja

—Obiamente yo sería el héroe en la última propuesta, soy el que tiene mayor prescencia en el escenario—Mikey hizo un además tratando de parecer atractivo pero el mayor lo miró un poco asqueado

—Creo que deberías de pensar en otras alternativas Mikey… estas son algo… ¿Cómo decirlo?... Ambiciosas—El de azul trató de ser diplomático

—Me alegra que sepas apreciar mi genialidad—La pecosa tortuga levantó la cabeza con expresión de superioridad y su hermano solamente se palmeó la cara.

—No, Mikey… lo que pasa es que creo que hay cosas que no has tomado en consideración: la primera opción suena como a una obra de terror y no creo que sea el mejor regalo para sensei. En cuanto a la segunda opción—el mayor suspiró—Simplemente estoy seguro de que Donnie se reusará a que hagas algo así y ya ni mencionar que acepte participar, eso sin tomar en cuenta que no creo que puedas realmente contestar esa gran incógnita—el líder pronunció las últimas palabras con tono irónico—La de cara de pizza es imposible, no puedes ser el director y salir en la obra—Para ese momento el mayor ya había empezado a gesticular con sus manos para tratar de suavizar el golpe emocional que recibiría el de pecas—Por otro lado el musical… tú sabes, implica que cantemos y ninguno de nosotros sabe cantar—Leo le regresó el cuadernillo al menor

—¿Y si solo lo hago una comedia romántica? ¿Sin cantar?—Mikey recibió la libreta de manos de su hermano con expresión entristecida

—Pero no tienes suficientes participantes del género opuesto, sería algo extraño ¿No crees?—replicó el mayor

—Sí, supongo que tienes razón, además nadie querría besar a Rafa aunque lo maquille y le pongan minifalda—Leo abrió grandes los ojos y luego rio forzadamente, esperando que el comentario de Mikey realmente fuera una broma, aunque en el fondo estaba prácticamente seguro de que no era así.

Jul odiaba ser la damisela en aprietos y además de todo, ya estaba cansada de estar colgada de esa cosa pues su capa constantemente le pegaba en las orejas provocando aquel molesto movimiento involuntario que tanta ansiedad le daba. Tenía que idear un plan para poder librarse de sus captores y rápido, pues no quería terminar de nuevo capturada en una pecera para bichos raros. Se detuvo a pensar por un segundo que tenía mucha suerte para terminar siendo la rehén.

—¡Maldito karma! Eso me pasa por permitir que me llamaran princesa, a ellas siempre las secuestran en los videojuegos—La chica suspiró molesta—Primero el clan del pie y ahora estas amorfas cosas rosas…—Estaba molesta ¡Tanto criticaba a Abril por ser siempre la presa fácil y ahora ella ya había sido tomada como rehén tres veces desde que había mutado! dos por los Krangs y una por Razhar. Era un hecho que su falta de temple la había vuelto más fuerte, más atrevida y mucho menos cautelosa.

Pateó por millonésima vez el tentáculo que la tenía fuertemente sujeta pero nada pasaba "Si no resultó la primera vez Cirse ¿Qué te hace pensar que funcionará en alguna de los demás intentos?" se reprendió, seguramente esa obstinación le venía de Clea.

—Bien, detente y piensa ¿Qué haría Donnie en este momento?—la chica rodó los ojos con fastidio—Seguramente utilizar alguno de sus gadgets… como si eso me sirviera—la jovencita paseó su vista por la ciudad, trató de acallar todas esas emociones de furia, de apaciguar su corazón acelerado, pero sobre todo, de poner orden en todas esas ideas que le pasaban por la cabeza frenéticamente.

Decidió poco a poco ir eliminando los distractores que no le permitían pensar en una solución. La gatita cerró los ojo para olvidar el montón de luces y colores que en este momento no le serían de utilidad, luego comenzó a ignorar la algarabía de aquella enorme jungla de asfalto para concentrarse solo en su enemigo, debía de tener algún punto débil. Claro que no podía ver los tentáculos, esa era la fortaleza de su adversario, pero podía oírlos, podía escuchar como se movía aquella maquinaria, era como si engranes y pistones trabajaran en equipo para conseguir mover una parte de aquel enorme armatoste.

—Ya es algo—dijo para sí misma

La chica se impulsó hacia el frente como haciendo una abdominal en el aire y tocó con sus manos el frio metal que la tenía sujeta, paseó sus dedos y distinguió las uniones, en nada parecidas a ningún otro metal que ella hubiera tocado antes, pero eso sí, era helado como se supone que debería de ser la misma muerte.

Por supuesto que aquella metálica extremidad estaba diseñada para sostener a su presa y evitar que esta tratara de escapar pero ¿Habrían pensado estas cosas en que su víctima tratara de ir a su encuentro en lugar de escapar? ¡Claro que no! Los depredadores no esperan que las presas vayan voluntariamente hacia ellos

De pronto una frase que alguna vez su hermana le dijo le vino a la mente "Jul tienes que aprender a pensar como un depredador" y eso era justo lo que haría, utilizaría el camuflaje que le daba la imagen de víctima para atacar justo en la yugular a su oponente, o en este caso en su mecanismo.

La gatita subió con agilidad, y sin oposición, a través del tentáculo metálico buscando a tientas aquel punto focal. Al cabo de algunos minutos sintió con sus manos que llegaba a la raíz de donde provenían todas esas extremidades metálicas. La chica cubrió su nariz y boca con un jirón de la tela de su capa y después sacó una de esas bolsas de polvo rojo picante que a su hermana le encantaba lanzar en las peleas, se preparó y aventó la bosa con todas sus fuerzas para luego dejarse resbalar suavemente para así alejarse ligeramente y poder protegerse tanto como pudiera de los efectos indeseado del condimento

Una densa capa de chile en polvo comenzó a andar por el mecanismo de aquella compleja nave, revelando así todos sus secretos. La jovencita toció un par de veces al sentir algunos restos de los polvos entrar a su nariz y boca, después de unos momentos abrió los ojos, dándose cuenta que su plan había funcionado, ya podía ver y examinar el funcionamiento de aquella cosa, tal vez con un poco de sentido común bastara para descifrar lo que debía de desconectar para zafarse. Después de analizar cuidadosamente por algunos minutos al fin llegó a una conclusión: Eso de la mecánica tampoco se le daba

—Excelente ahora solo necesito ser una experta en mecánica y tecnología alienígena para saber qué cosa debo dañar para poder soltarme… ¿Por qué siempre termino necesitando de él?—la minina hizo una pequeña rabieta al recordar al ninja de morado

En otro punto de la ciudad Morta observaba con cautela como se desarrollaba la pelea entre ninjas y extraterrestres

—¿Y bien? Pensé que habías dicho que intervendríamos—dijo impaciente Laquesis

—Y lo haremos, pero esta es una excelente oportunidad para conocer las habilidades de nuestras presas—La acecina miraba con interés al peleador de las sais, parecía hábil, pero al fin y al cabo bastante joven e impulsivo, algo que seguramente la mujer podría emplear a su favor. La pelirroja en cambio, sorprendió con su falta de habilidad y movimientos poco refinados. Fue en esa pelea que Morta se dio cuenta de que ella no podía ser Miwa Hamato, no con esa técnica tan burda, pero esto no la hacía menos atractiva para sus intereses. El arma de la pelirroja delataba que a pesar de no ser la hija del legendario Hamato Yoshi, era lo suficientemente cercana a él y si la joven pecosa resultaba ser un adversario débil era mejor para sus planes.

Aquellos breves momentos estaban resultando de suma utilidad para la acecina, hasta que vio a la tortuga y a la chica juntar espalda con espalda mientras que ella murmuraba algo. Al al instante una fugaz mirada del ninja de bandana roja se paseo cerca de donde estaba la mujer de largos cabellos negros y su aprendiz estaban. Morta sonrió

—¿Qué ordenarás Laquesis? ¿Malfut o Rajif?—Apenas la mujer tras la máscara termino de pronunciar estas palabras, tuvo que esquivar una shuriken hábilmente lanzada.

—Malfut, me sienta mejor para cenar—La chica del mechón rojo desenfundó dos hermosas pistolas incrustadas cuidadosamente con rubís y detalles dorados, que se encontraba ocultas por debajo de su chamarra del piel. Los disparó no se hicieron esperar por parte de la de ojos grises, que sonrió al conseguir volarles la cabeza a dos robos.

—Siempre tan ostentosa Laquesis—la voz de su maestra sonó reprobatoria—Parece que eso de ser discreta no se te da tan fácilmente—la mujer sacó una guadaña de un tamaño considerablemente menor al estándar, pues el mango tenía una longitud no mayor al antebrazo de la acecina, lo que le permitía manejarla con una sola mano. Haciendo uso una habilidad y tranquilidad inesperada le cortó el cuello a tres o cuatro extraterrestres en un instante. La mujer utilizó el cuerpo de uno de ellos para esconderse de la atenta mirada del ninja.

Morta era perfectamente consciente de que el joven estaba mucho más atento a los movimientos de ella y de su ayudante que de las chatarras. Esto delataba que el mutante las consideraba a ellas una mayor amenaza que a sus cromados enemigos, aun cuando estos últimos tuvieran unas armas tan letales.

Rafael echó una mirada a la pelirroja y luego examinó su entorno, por primera vez en su vida realmente consideró que la situación era demasiado peligrosa y no para él, sino para la chica pecosa. El de ojos verdes consideraba que Laquesis no era en sí un problema, pero su maestra ostentaba mucha más rápidez y precisión, aun cuando lucía esbelta y frágil la vio destrozar Krangs como si estuvieran hechos de mantequilla. Por si esto no fuera suficiente estaban rodeados de extraterrestres y sabía suficiente de peleas como para darse cuenta de que aunque las acecinas en estos momentos les estaban siendo de utilidad contra los chicles dimensionales, no implicaba que estuvieran de su lado. No quería arriesgar a Abril, pero no le gustaba para nada la idea de huir de una batalla

—¡Al diablo todo!—susurró molesto para luego tomar de la mano a la pecosa chica y jalarla para salir con ella.

—¿Qué haces?—la joven de ojos azules se veía realmente sorprendida y al principio trató de oponerse a los tirones del ninja

—Asegurarme de que estés bien—contestó con actitud pesada, pateó un par de Krangs que se interpuso en su camino y fue en busca de sus mejores aliadas en esos momentos… las sombras de la ciudad

Morta observó la escena con cuidado a pesar de parecer estar demasiado concentrada en la pelea.

—Síguelos Laqueis—Ordenó la maestra mientras con sutiles movimientos empujaba a uno de los robos contra una de las paredes haciendo así que un montón de piezas salieran despedidas por todos lados

—Pero Morta son muchos—argumentó la jovencita que se dedicaba a repartir balas en aquel campo minado de extraterrestres.

—¿Estas cuestionando mis órdenes?—la acecina miró fría a su aprendiz mientras pateaba a uno de los robots que salió disparado por los aires llevándose en el camino a más de uno de sus iguales

—No maestra—La jovencita se encaminó a rastrear a sus presas

—Una cosa más Laquesis, la pelirroja será nuestra invitada, no la maltrates—Morta partió por la cintura a otro Krang sin siquiera mirar a la chica del mechón rojo

—Entendido—La chica de ojos grises se abrió paso entre lasers y cuerpos metálicos destrozados, ella sabía perfectamente que la chica pecosa se daría cuenta de que los seguía, pero esta vez, eso no sería un problema

—Bien ¿Quién es el primero?—Sonrió la acecina con confianza—No sean tímidos, no muerdo—la mujer estiró el mango de su guadaña y alargó la hoja con un mecanismo puesto en el arma, apartir de ese momento el calentamiento había terminado.

La gatita blanca corría a toda prisa por las azoteas de la ciudad a la par de la tortuga de morado

—No creo que podamos alcanzar esa nave, ya la escucho muy lejos—Clarise tenía que concentrarse demasiado para poder escuchar a aquella escurridiza maquina.

—Ojalá y Jul fuera la de pelaje claro, sería más fácil de localizar con la vista—El genio paseó de nuevo sus ojos por los cielos cuando algo llamó su atención, trató de concentrarse —¿Eso es el mecanismo de una nave Krang?—preguntó él asombrado

—¡No! ¡Abrir restaurantes voladores está de moda! ¿No sabías?—contestó Clarise con actitud sarcástica y luego frunció el ceño—¿Cómo rayos esperas que yo lo sepa?—le gritó la de ojos rubí al genio

—Am… sí, creo que tienes razón—el chico miró forzando lo más que pudo su vista, no cabía duda, esa debía ser la nave fantasma y su mecanismo interno parecía recubierto por algún tipo de polvo de un tono rojo brillante—Jul debió de haber hecho algo para que esa nave fuera visible pero está demasiado lejos—El chico miró abajo y vio al repartidor de pizzas bajar de su motocicleta, eso le serviría. Cuando el chico de las pizzas salió de hacer su entrega solo encontró una nota que decía "Es una emergencia, te la devolveremos pronto". El chico suspiró

—Sí, eso ponen todos, pero nunca me han regresado ninguna—el repartidor dejó caer la nota al piso para luego caminar desanimado por la acera.

Rafa detestaba tener que admitir que tal vez la situación podría superarlo, pero no permitiría que nada lastimara a Abril y eso incluía a acecinas internacionales, clanes ninja u ordas extraterrestres.

El chico se escondió junto con la pelirroja en una bodega a la que lograron colarse y sacó presuroso su celular para comenzar a teclear un texto. El tiempo apenas apenas alcanzó para presionar el botón de enviar, cuando la puerta de la bodega se abrió de par en par. La esbelta sombra de Laquesis se alargó por el piso dramáticamente y aunque el ninja sabía que podría vencerla le preocupaba que era solo cuestión de tiempo para que Morta les diera alcance.

La chica del mechón rojo estaba atenta mientras mantenía sus dos armas desenfundadas

—Raphie, nos encontramos de nuevo, sal a jugar, no seas tímido—Los oídos de Laquesis estaban atentos a cualquier ruido, se llevaría a esa chica a como diera lugar.

Abril por su parte frunció el ceño apenas escuchó la familiaridad con la que la linda acecina llamaba al ninja de ojos verdes

—¡Raphie!—dijo casi reclamando al chico de las sais—¿Cómo sabe tu nombre Rafael?—la chica lo miró con el ceño fruncido

—Yo que sé, lo investigó ¿Podríamos discutir esto en otro momento?—mintió, en parte porque revelarle a la pelirroja que él ya había enfrentado a Laquesis podría desembocar en un berrinche de parte de la pecosa chica, pues él bien conocía ese temperamento fuerte que la dueña de esos hermosos ojos azules tenía y después de todo lo que le reclamó por haber dejado escapar a la acecina ella no dejaría las cosas así.

—¿Investigar de ti? ¿En dónde? Seguramente en Wikipedia, señor figura pública—la pelirroja notó inmediatamente que él le estaba mintiendo y se molestó aun más

La jovencita de ojos grises siguió caminando por la bodega hasta que escuchó unos cuchicheos detrás de unas cajas. La de ojos grises se encaminó para allá, se asomó cautelosa al rincón donde creyó haber escuchado a sus presas pero no había nada, seguramente ellos ya se habían movido.

—Vamos, esto no va contigo, sé que tú eres mucho más salvaje que esto—la chica se giró con rapidez al escuchar que algo cortaba el aire y se dirigía hacia ella, disparó sin pensarlo dos veces. En el acto la bala dio contra un resistente Tessen que salió despedido en otra dirección, pero cuando Laquesis pensó que había podido predecir las acciones de sus enemigos una shuriken se clavó en su mano derecha. Esto provocó que la atrevida jovencita soltara una de sus dos armas y dejara salir un ligero quejido de dolor.

La chica trató de tomar cubierta, pero una cadena alcanzó a tomarle el pie y empezó a arrastrarla por el piso a un rincón completamente obscuro en la bodega. Laquesis reaccionó rápido y tratando de apuntar lo mejor que podía con la mano izquierda. Tiró varios disparos hasta que uno logró dar en el blanco y rompió el objeto que la sostenía. El tobillo le dolía y ya ni hablar de la mano que estaba sangrando.

La de ojos grises se puso de pie con la espalda pegada a una de aquellas enormes cajas, lamió su herida mientras examinaba su entorno, luego tomó con ambas manos la pistola que aun conservaba.

—Eso me gusta de ti, siempre logras sorprenderme—la chica alcanzó a ver con el rabillo del ojo como algo se movía entre las sobras con suma rapidez. La adrenalina la hizo reaccionar ágilmente y disparó de nuevo. Una shuriken cayó al piso perforada por la bala. La jovencita se acercó dominada por su curiosidad a recoger el objeto y en él vio el símbolo de la familia Hamato.

—¿Tú también estás relacionado con ese clan verdad Raphie?—La jovencita suspiró y de pronto una nueve morada la envolvió. El chico de ojos verdes salió de la nada y en un instante los fuertes y precisos brazos del muchacho inmovilizaron a Laquesis, haciéndola soltar la pistola.

—Esperaba más de una acecina a sueldo—Rafael apretó con fuerza el cuello de la chica que hacía un esfuerzo por respirar. Ella trató de zafar alguna de sus muñecas pero el joven la tenía fuertemente sujeta, el aire se le acababa y tenía que pensar rápido, así que pisó a Rafa con las pocas fuerzas que le quedaban, esto hizo que el aflojara el agarre en el cuello y ella aprovechó para morderlo en el brazo. El chico dio un grito y la soltó instintivamente. En cuanto la jovencita cayó al piso tomó aire y se rodó al primer lugar obscuro que encontró.

"Tiene una fuerza tremenda" pensó ella "Si vuelve a agarrarme así estoy perdida". Laquesis no esperó ni siquiera a recuperar el aliento para cambiar su escondite y en cuestión de instantes vio como una de las sais de Rafael destrozaba la madera que le había servido como refugio.

La chica sacó su daga plateada "Piensa Laquesis, piensa, debe haber alguna manera de vencerlo con más facilidad" la chica buscaba una alternativa desesperadamente mientras se mantenía oculta.

Por más vueltas que le daba, al final parecía ser su única opción. Los dedos de la de ojos grises se pasaban por un arsenal de viales que llevaba adheridos al cinturón, sabía que todos esos venenos eran fuertes, pero no quería lastimar a Rafael, solo quería derrotarlo para llevarse a la desabrida pelirroja que por alguna razón él protegía tanto.

La chica abrió uno de los frascos, tomó una pastilla y utilizando su daga la partió por la mitad. Si la dosis no era suficiente el ninja no caería desmayado, y por supuesto que ella estaría perdida, pero si ponía de más él estaría en peligro. "Laquesis eres una acecina, no deberías tener piedad" se dijo pero aun así tomó el pedazo más pequeño. La jovencita envolvió aquel pedazo de pastilla en algo parecido a una capsula, respiró hondo y luego salió de su escondite, rogando que su plan funcionara.

Trepó a una de las enormes cajas y desde ahí observó a su alrededor, cuando de pronto se supo observada por el joven de la sais. Se giró con tranquilidad, lista para entrar en batalla de nuevo

—Déjala en paz o tendré que lastimarte—El joven desenfundó sus sais y las giró para mostrar que no estaba bromeando

—¿Ella te gusta?—preguntó Laquesis moviendo hábilmente su daga pues estaba dispuesta a demostrar que no era ninguna chiquilla indefensa

—Eso no es de tu incumbencia—Tal vez Rafael pensó que había evadido la pregunta pero para la acecina fue como si él hubiera dicho un rotundo sí. El chico de ojos verdes se lanzó al ataque y la jovencita dio estrepitosos y precisos golpes para desviar los ataques del ninja de rojo

—Déjame explicarte algo: detesto que otros se metan con lo que es mío Rafa y desde que te vi la otra noche decidí que me pertenecerías, aunque tú aun no lo supieras—En un hábil movimiento Laquesis logró arrebatarle una sai al chico rudo y verlo enfurecido le encantó a la joven del mechón rojo.

No obstante esto le costó caro a la de ojos grises, ya que Rafael logró tomar en un movimiento brusco que la arrinconó contra una pared. La chica terminó con un brazo a cada lado de su cabeza sujetado por las fuerte manos del ninja de rojo y aun cuando el rostro del chico reflejaba una furia desmedida ella no hizo más que mirarlo a los ojos con expresión seductora

—¿Sabes que mientras más te resistes más me gustas?—Laquesis aprovechó que el chico necesitaba mantener ambas manos en esa misma posición para besarlo sorpresivamente. El joven abrió grandes los ojos, eso realmente no se lo esperaba y sin pensarlo aventó a la acecina con todas sus fuerzas. Se escuchó un golpe seco cuando ella cayó en el piso. La jovencita se apoyó en sus brazos para poder voverse a ver a su adversario.

Rafael la miró completamente impactado y la chica en el piso solo se pasó el dedo índice por la comisura de su boca para limpiar un poco de saliva. Luego se puso despacio de pie y caminó hacia el ninja contoneando las caderas.

Rafael pudo sentir con su lengua como un objeto extraño se había adherido a uno de sus dientes y entonces comprendió por qué ella lo había besado. El joven se puso en guardia tratando de no pulverizar con las muelas aquella pequeña pastilla que no lograba despegar para poder escupir.

—No se despegará hasta dentro de varias horas, se adhiere directamente al esmalte dental con tanta fuerza que para quitártelo antes de cinco horas tendrían que retirar la pieza completa—La chica se sentó sensualmente en una caja pequeña

—Si me dejas llevarme a la desabrida esa, te daré algo para quitártelo…piénsalo Raphie, será difícil combatir mientras tratas de no cerrar la mandíbula—la chica le guiño un ojo al chico temperamental que la veía con tal rabia reflejada en el rostro. Laquesis estaba segura que en cualquier momento la atacaría con todo y la ira terminaría por cegarlo

El motor de la motocicleta iba a toda velocidad y el chico genio agradecía tener un caparazón que lo protegiera de las garras de la felina menor, pues ella estaba aterrada ante tanta velocidad y se aferraba al caparazón del chico de ojos marrón desesperadamente.

—Llámala, aun cuando terminemos lo suficientemente cerca de ella, Jul será quien tendrá que desactivar el mecanismo. La nave está tan alto que no creo que pueda subir hasta allá—Donnie miraba el objetivo con preocupación, pues no le pasó desapercibido que la sofisticada nave había bajado la velocidad.

Probablemente el mecanismos tenía problemas lidiando con aquella substancia roja con la que Jul lo había tintado, esa era una fortuna, pues de otra manera hubiera sido prácticamente imposible alcanzarla, pero aun así le preocupaba que los desperfectos crecieran hasta que la nave se desplomara mientras la chica aun permanecía cautiva.

—No quiero soltarme estoy asustada—se quejó Clarise apretando más al de bandana morada

—No seas terca, Jul te necesita y tú siempre dices que la quieres mucho, pues este es el momento de demostrarlo—El chico zigzageba a través del tráfico tratando ir lo más rápido que podía, no sabía cuanto tiempo les quedaba.

—Está bien—la gatita blanca tomó su celular y marcó prácticamente sin ver para luego poner el altavoz. Hubo un par de timbrazos antes de que la de ojos verdes al fin respondiera

—¡Clarise! ¿Están bien? ¿Cómo está Donatello? ¿Pudieron escapar?—la voz de Jul se escuchaba preocupada y agitada. Donnie por su parte no se dio cuenta que una sonrisa se dibujó en sus labios al escuchar a esa chica al fin preguntar por él y su seguridad.

—Estamos bien Jul, Donnie y yo estamos persiguiendo a la nave fantasma en una motocicleta, pero él dice que tú misma tendrás que sabotearla—

—¿Qué? Pero yo no sé nada de mecánica, no sé ni siquiera como se llaman las piezas ¿Cómo voy a hacer eso?—la de ojos verdes se escuchó realmente alterada al teléfono

—No te preocupes, yo te diré lo que debes de hacer, no te pongas nerviosa, sé que podrás lograrlo—dijo el chico tan alto como pudo y un silencio sepulcral se escuchó por unos segundos

—E-está bien—Jul estaba nerviosa, Donnie no necesitaba verla para saberlo, pues él mismo lo estaba. Aun cuando varias veces había desactivado y activado mecanismos parecidos, la verdad es que siempre resultaban un reto y sabía que si algo salía mal la nave podría desplomarse a tierra, algo a lo que seguramente la chica no sobreviviría.

Donnie miraba desde lejos y a breves vistazos el mecanismo de la nave tratando de descifrar su funcionamiento ayudándose de lo que la chica le describía a través del teléfono.

La jovencita de ojos verdes siguió al pie de la letra las instrucciones que el genio le daba, hasta que finalmente habían llegado a un punto crucial. Donatello estaba muy frustrado pues ni aun con todo su esfuerzo habían podido liberar el tobillo de la chica.

El genio sabía que ya quedaban pocos mecanismos por desactivar y las posibilidades de que uno de los siguientes fuera crucial había aumentado dramáticamente

—¿Y ahora qué hago?—preguntó la chica y el genio se sentía tan presionado que tardó en contestar, debía decirle el peligro que corría

—¿Jul cuántos pistones siguen en funcionamiento?—preguntó el joven ya sabiéndose muy cerca la nave, si ella lograba liberarse, aun así tendría que esforzarse por llegar a interceptarla antes de que tocara el suelo, pero si no lograba liberarse no quería arriesgar a Clarise.

—Quedan dos—contestó la chica al otro lado de la línea.

—Bien, escúchame, a estas alturas uno de esos dos debe ser el que desactive los tentáculos, pero el otro hará que la nave deje de funcionar. Debes tener cuidado y ser observadora—el chico no había detenido ni un poco la velocidad.

—¿C-cuál debería de sabotear?—preguntó la chica con voz temblorosa y el chico suspiró

—Esta nave es diferente a otras que he visto, sospecho que es teledirigida y por eso su diseño me resulta tan poco familiar… Lo siento, yo no sé cuál deberías desactivar… —dijo el chico y la minina guardó silencio por un buen rato—Sigue tu instinto Jul, sé que puedes hacerlo—Donni no podía ocultar su nerviosismo

—Comprendo, haré las cosas lo mejor que pueda—su voz se escuchaba triste pero parecía determinada

—¿Sabes qué? Olvídalo, encontraré otra manera de sacarte de ahí, debe de haber otra forma y…—la chica interrumpió al genio mientras trataba de convencer de que no desactivara nada.

—E-está bien… deja de preocuparte, no es tu responsabilidad solo… solo promete que si me pasa algo estarán pendientes de mi hermana hasta que ella pueda ser independiente—a Jul se le quebró la voz y a Clarise se le hizo un nudo en la garganta al escuchar a su hermana decir algo así.

—No seas tonta, claro que no prometeré algo así porque no pasará nada malo, saldrás de esta, iremos a cenar a tu casa y mañana volveremos a discutir como siempre—le dijo el genio y la chica fingió reir

—Nada me gustaría más…yo… tengo que colgar porque necesitaré ambas manos…Adiós y gracias—la comunicación se perdió y el chico sintió que algo le oprimía el pecho solo de pensar que esa podía ser la última vez que la escuchara

—No, ella estará bien—se obligó a ser fuerte y continuó siguiendo la nave sin resignarse a no volverla a ver, sabía que aunque ella lo lograra terminaría por caer al vacío y él no permitiría que esa chica saliera herida.

—Puedes salvarla ¿Verdad?—preguntó Clarise pero Donnie no respondió, solo puso toda su concentración y empeño en estar en el lugar indicado cuando la gatita mayor lo necesitara.

La chica de ojos verdes tomó un fuerte respiro y analizó el mecanismo, algo debía decirle cual era el indicado, después de un rato se convenció de que solo tenía una alternativa, la chica levantó su dedo y señaló uno de los posibles objetivos

—De tin—luego señaló el otro—marin—regresó de nuevo al primero—de do—y así sucecisvamente hasta terminar con la cancioncita…—Fue— y desconectó el mecanismo sin pensarlo dos veces. Pasaron unos segundos y no ocurrió nada, pero de pronto sintió que la nave completa se estremecía—Ups—

Donnie seguía en ardua carrera cuando de ponto el corazón se detuvo en su pecho, la nave Krang comenzó a caer. Todo estaba perdido, ella no se salvaría ni aun cuando él llegara

—¡JUL!—gritó Clarise y en cuanto sintió que la motocicleta se detuvo la gatita agitó a la tortuga—No, no puedes darte por vencido, ella no puede morir así, Donnie—la chica trataba de hacer que el joven reaccionara

—Es inútil no podré liberarla ni aunque llegue—dijo él desesperado

—Ella confía en ti a ojos cerrados, no puedes abandonarla así… Mi hermana no te abandonaría ni aunque eso le costara la vida—Clarise casi rompía en llanto mirando a la tortuga con eso hermosos ojos rojos llenos de tristeza y Donnie no pudo evitar recordar la carta de despedida que le escribió su princesa "hacer algo por salvar a los que te importan es un regalo que la vida no le da a todos" pensó fugazmente.

—¡Bajate!—contestó el genio

—P-pero—ella trató de hablar

—Necesito que te bajes para ir más rápido—el chico miró decidido a la felina blanca y en cuanto esta se bajó, el joven continuó con su loca carrera, aun cuando estaba prácticamente seguro de que no podría hacer nada, no se daría por vencido.

Nunca se había dado cuenta que solía apretar los dientes con tanta frecuencia. Estaba harto de tener que cuidar su mandíbula, y ya le dolían los músculos de la cara. Además de todo no podía pelear a toda su capacidad porque debía cuidarse de no recibir ningún golpe en la quijada, que era evidentemente la tirada de la chica de ojos grises.

—Rafita no puedo negar que eres muy especial, todos mis adversarios para estas alturas ya estarían a mis pies rogando clemencia, pero tú…—la chica se mordió el labio inferior—…tú sí eres un guerrero de verdad—Laquesis también estaba cansada y sabía que tenía moretones en varias partes del cuerpo porque le dolía todo. Esta pelea estaba volviéndose demasiado demandante, pero no podía permitirse demostrarle eso al chico, de otra manera todo lo ganado se iría al demonio.

El ninja frunció el ceño, odiaba que le hablaran por esos diminutivos ridículos, pero simplemente no podía hablar con esa maldita capsula pegada a sus muelas.

—¿Y hay alguna razón por la que tengas preferencia por las mediocres pelirrojas, Raphie? Si quieres yo puedo teñir el resto de mi cabello, aunque eso de la mediocridad no me sale tan bien como a esa tipa—La daga plateada y la sai del ninja se encontraron varias veces hasta que la acecina terminó desarmada, el de ojos verdes sonrió pensando que al fin podría vencerla, cuando una repentina patada lo tomó desprevenido y en ese momento el ninja supo que había caído redondito en la trampa, pues sintió claramente como el contenido de la capsula se esparcía por su boca junto con un sabor amargo, no sabía si era esa estúpida substancia o el sabor de la derrota, pero a esas alturas poco le importaba, sus pensamientos estaban solo en Abril, en su Abril, a la que no quería dejar desprotegida contra esa astuta chica. Se sintió mareado y débil, le costaba mantener los ojos abiertos pero aun así se puso en guardia.

—Jamás permitiré que la toques—Rafa se tambaleaba pero aun así mostraba entereza y soberbia

—No Rafita, no entiendes. Te quedan menos de dos minutos despierto, después de eso yo me encargaré de llevarme a la chica para mi maestra—La joven se acercó con aire coqueto al nija que tiró un golpe, sin embargo ella logró esquivarlo—Prometo que no la lastimaremos, pero ella es el único camino que hemos encontrado a Donatello Hamato—Laquesis le acarició la mejilla al de ojos verdes—si tú me dices donde encontrarlo yo la dejaré… claro, en cuanto haya comprobado que lo que me dijiste es verdad—La de ojos grises tocó con su dedo el mentón del chico para que acercar sus caras

—¡Eres tan considerada!—el de ojos verdes habló sarcásticamente—Primero muerto—El dueño de las sais se recargó en una pared para no caer

—No es que no pueda cumplir eso Raphie, pero creo que sería un completo desperdicio no volver a ver esos hermosos ojos verdes, además ella no podrá conmigo…hazle un favor y dime lo que quiero saber—Laquesis miró como el chico se esforzaba por mantener los ojos abiertos

—Eres una tonta—Dijo el rojo y la chica lo miró extrañada, no porque la hubiera insultado, sino porque parecía casi como si lo dijera a alguien más, pero no le prestó mucha atención, pues pensó que esto tal vez sería a consecuencia del sedante

—Está bien, entiendo… será de la manera difícil, solo no vayas a decir que no te lo advertí—la de ojos grises vio como el chico cayó en un profundo sueño y lo sujetó para evitar que cayera muy fuerte en el piso—Por qué te gusta tanto esa tipa, no parece especial en lo absoluto—dijo la chica del mechón rojo mientras pasaba sus dedos por la mejilla del chico temperamental.

—Creo que el no ser un psicópata maniaca ayuda un poco—la acecina escuchó tras de ella la voz de la pelirroja

—¡Que bien! Me ahorraste el trabajo de ir a buscarte—la chica se puso de pie y se giró para ver de frente a sus siguiente oponente, pero inesperadamente el Tessen de la kunoichi en entrenamiento la golpeó en la cara.

—¿Me quieres? Bien, ven a atraparme…si puedes—La chica de ojos azules se escondió en la obscuridad de la bodega y Laquesis supuso que todo aquello sería una trampa, pero ¿Qué sería la vida sin riesgos? La acecina se encaminó con ritmo lento a buscar a su presa, presentía que esta cacería no duraría mucho, así que mientras antes empezara, antes terminaría.

¿Qué tal? ¿Les gustó el capítulo? Ojalá que sí, como de costumbre lo hice con mucho cariño para todos mis lectores. Los invito de nuevo a mandarme sus comentarios, dudas, peticiones, sugerencias, quejas, propuestas, alegatos, críticas y lo que sea, créanme que todo será bien recibido. Les mando un saludo enorme desde la sultana del norte en México y nos leemos el próximo capítulo.