Pues llegamos al capítulo 28 y estoy increíblemente sorprendida. Antes que nada debo aclarar que el siguiente comentario puede contener SPOILER del recién estrenado capítulo en Latinoamérica y España de las tortugas ninja (Casey Jones Vs. El bajo mundo). Una vez avisados me desahogaré: ¡No puedo creer que el nuevo líder de los Dragones Púrpura esté basado en Bruce Lee! Siento como si me hubiera conectado mentalmente con alguno de los guionistas de esta serie. Ustedes se preguntarán por qué, es simple Bruce Lee es el creador de Jet Kun Doo, el arte marcial que dominan Morta y Laquesis. Juro que no había visto este capítulo y no sé que decir, les puedo asegurar que no me fusilé nada, todo fue coincidencia. Hay otro detalle en ese capítulo que también coincide con la trama de mi fanfic, pero en serio, yo no sabía nada. No he visto ninguno de los capítulos que no han sido estrenados en Latinoamérca, así que ahora me quedé con el ojo cuadrado FIN DEL SPOILER sin más que decir, de antemano me disculpo por los inconveniente que esto pueda traer y espero que de todas maneras disfruten mi obra, pero si no es así lo entenderé

Pasemos a los agradecimientos de este capítulo. Ahora fueron muchos, así que mis queridos lectores si esta parte les aburre y quieren pasar a la trama de capítulo, no me opongo ni me ofenderé. No obstante a para mi es muy importante dedicar un pequeño espacio a todos aquellos que se dieron el tiempo de comentar:

raphaelblue62: Me encantan tus comentarios, se nota que siempre los sacas desde el fondo de tu ronco pecho. Efectivamente Laquesis siempre trata de ponerse en la postura de la feme fatale y parte de ello es coquetearle a chico alfa, pero eso no significa que Abril se va a quedar de brazos cruzados. En cuanto a Donnie y Cirse, es cierto que han tardado mucho más en tener un acercamiento que cuando ella era humana, pero en parte es porque el corazoncito del genio le sigue perteneciendo a su prometida, a la que él cree muerta. La chica de ojos violetas la tiene difícil, tiene que ganarle el corazón de su genio a sí misma, ser mejor de lo que era antes y conquistarlo a pesar de que él tenga su amor comprometido con quien el piensa que es alguien más.

leirbag7: Me alegra muchísimo que te gustara la pelea entre Laquesis y Rafael, la verdad le dediqué muchísimo tiempo y yo entiendo que en un fanfic romántico ese tipo de cosas no son siempre las que se llevan las luces, no obstante me parecen importantes porque siento que son las que mantienen la fidelidad al perfil original de la serie. Eres de los pocos que me ha hecho comentarios de que les gusten las peleas que pongo, así que cuando dicen algo al respecto me emociona muchísimo. Me esmero en trata que los personajes tengan verdaderos retos en las peleas, que se sigan viendo épicos y que cada batalla dinámicas a pesar de que este es un medio escrito, por eso cuando alguien me dice que la pelea le gustó, me hace muy feliz. En cuanto a lo que me comentas del tiempo, la verdad antes actualizaba más frecuentemente, de hecho por los primero capítulos actualizaba diario, en parte porque ya tenía parte de la historia escrita, pero ahora poco a poco he incluido más cosas y eso me ha retrasado. Creo que esta es la actualización más espaciada que he tenido, es por ello que creo que ahora sí amerita una disculpa por la tardanza y gracias por la paciencia. También quiero agradecer tu review, siempre das un toque refrescante a los comentarios, porque ves cosas que a otros no les llama la atención y eso me fascina. En cuanto a lo del título del capítulo anterior concuerdo contigo, algo que creo que queda evidente con el nombre de este. Ojalá y te guste este capítulo

Bittersweet: Gracias por el abrazo psicológico y una disculpa por dejarte tanto tiempo en suspenso, ahora sí tardaron en llegar las musas a mi, no obstante espero que este capítulo también sea interesante para ti. Ame lo que pusiste de la pelea de gatas, me hizo reír mucho (aunque lo irónico es que las verdaderas gatas nunca se han peleado). Gracias por siempre estar al pendiente.

Clarice04: ¡Isa tanto sin saber de ti! Esperaba con ansias tu opinión del capítulo en el que Rafa y Abril se besan por primera vez, debo de aceptar que me hubiera encantado ver tu cara cuando leíste esa parte, pero ni hablar, es parte de los gustos que uno no siempre se puede dar. Ojalá y ya no tengas más problemas con el modem y gracias por comprenderme, realmente he batallado mucho en estos días para sacar a las musas, pero como siempre les prometí, no dejaré esta historia tirada. Besitos n_n

musicatmnt: Me alegra mucho que te gustara el capítulo. Yo he andado algo distanciada de leer más fanfic y no he checado el tuyo ¿Cómo vas? Espero que bien. Me gustó mucho tu idea de incluir al mundo de la música en tu fanfic y es por eso que estoy escribiendo una escena en el mío inspirado principalmente en tu estilo. Espero poder mostrarlo pronto.

Agente cortes: No te preocupes por el tiempo que tardes en comentar, yo entiendo que todos tenemos vida fuera del mundo digital y problemas que no siempre nos permiten hacer lo que nos gustaría. Tú solo lee, diviértete, comenta cuando y como quieras y yo estaré aquí feliz de leer todo lo que me pongas. Me alegra muchísimo que contestaste directamente mi pregunta final de capítulo :P Espero que este te guste también, tardé mucho más en actualizar y escribí muchas escenas pero ninguna me convencía. Tal vez cuando termine el fanfic ponga en un apartado extra todas las escenas que eliminé porque no me terminaban de gustar :P

Sara963: Me da mucho gusto que leyeras mi fanfic, yo también leí el tuyo y aunque aun estoy pendiente de leer el último capítulo de "Inevitable desastre", ya me he liberado un poco y podré leer más. Espero que este capítulo también te guste.

LM Burton: ¿Es la primera vez que comentas en mi fanfic verdad? Me dio mucho gusto recibir tu review, sobre todo porque siempre me da un poco de pendiente desviarme demasiado de las personalidades originales de los chicos y leer que consideras que los he mantenido fieles en personalidad me hizo muy feliz. Ojalá vuelva a recibir una review tuya y seguimos en contacto

Guest: Pues este capítulo tal vez no sea muy largo, pero espero que te guste igual que el anterior. Me alegra que te gustara la pelea entre Laquesis y Rafael, la verdad le dediqué mucho tiempo, en parte porque le he agarrado mucho cariño al ninja temperamental. No estoy segura si ya habías comentado antes pero gracias por comentar ahora.

Tamy F: Mi querida y siempre apreciada Tamy, extrañaba mucho tus reviews, tú y yo ya hemos platicado un poco del porqué del nombre de las chicas y de algunas cosas del fanfic, pero siempre es un gusto y un honor que leas mi historia. Me encanta que siempre eres tan perspicaz que es difícil esconderte cosas en la trama. Espero no decepcionarte, porque sé que eres una lectora exigente y eso me gusta mucho de ti

Chocoflan28: Me alegra que mi historia te esté gustando, la verdad la escribo con mucho cariño y al principio hubo capítulos que no recibieron review, por lo que me preocupaba un poco que no fuera a gusta, pero ahora me siento muy feliz de saber que hay lectores que la siguen fervientemente, aun cuando me he tardado en actualizar. Muchas gracias por tu comentario y espero que este capítulo también te guste

Leonela: Bienvenida a la comunidad y gracias por darle la oportunidad a mi fic, me alaga que te emocionara tanto y espero seguir emocionándote con todos los capítulos hasta el final de la historia.

Bueno, pues sin más por el momento ¿Listos para leer el capítulo 28? Pues aquí está:

LAS PRINCESAS TAMBIÉN PUEDEN SALVARSE SOLAS II

Rafael la había arrinconado en el espacio más oscuro que encontró. Después de besarla apasionadamente para que se callara, y dejara de reclamarle la actitud confianzuda que Laquesis tenía con él, comenzó a darle instrucciones

—Donnie y Leo no deben de tardar. Quiero que te prepares por si tienes que enfrentarte a ella. Eres una Kunoichi, el engaño debe de ser tu principal arma ¿Entiendes? No salgas de aquí si no tienes un buen plan porque afuera será más fácil que pueda cazarte—la chica asintió—prométeme que no serás tan tonta como para permitir que te atrape sin importar lo veas—Abril trató de hablar pero él la besó por última vez—Lo tomaré como un sí—Después de eso el ninja fue a tomar su posición para dar inicio con el plan.

La pelirroja se había preparado para una pelea que sabía que le sería difícil pero se había decidido a hacer sufrir a esa resbalosa chica y por un momento hasta pensó que el plan no sería necesario. La pecosa chica repasó esa platica en su cabeza cuando vio al ninja de las sais tambalearse y entonces supo que se equivocaba, el plan no solo sería necesario, sino que tal vez sería hasta insuficiente

—Lo siento Rafa, ya no puedo quedarme más tiempo quieta—la chica salió al descubierto y aun alcanzó a escucha al joven de ojos verdes decir

—Eres una tonta—ella le sonrió y delineó con sus labios un "te quiero" que solo hizo al dueño de las sais fruncir el ceño justo antes de caer desmayado

—Está bien, entiendo… será de la manera difícil, solo no vayas a decir que no te lo advertí—la de ojos grises vio como el chico cayó en un profundo sueño y lo sujetó para evitar que cayera muy fuerte en el piso—Por qué te gusta tanto esa tipa, no parece especial en lo absoluto—dijo Laquesis y ese fue el momento en que Abril decidió actuar lanzando su Tessen al tiempo que respondía a las atrevidas palabras de su contrincante

—Creo que el no ser un psicópata maniaca ayuda un poco…—El momento había llegado, la jovencita no permitiría que el esfuerzo del ninja que se había ganado su corazón fuera en vano, vencería la chica de ojos grises a toda costa

La nave se estremecía y para Jul era evidente que caería al vacío en cualquier momento, por lo que si no conseguía liberarse todo terminaría.

La joven se metió entre los cables tintados de rojo, algo debía de servirle, aunque fuera para destrozar aquella extremidad que la mantenía unida al destino del sofisticado aparato. La gatita de pelaje negro cerró los ojos para evitar que el chile le cayera en ellos y movió los pies para tratar de adentrarse más en el mecanismo, cuando notó una coincidencia interesante, había un sonido que se activaba cuando ella movía su pierna capturada

—¡Eso debe ser!—dijo ella emocionada, con ayuda del oído y tacto se acercó hasta el lugar donde se escuchaba ese leve siseo, abrió los ojos y fue como encontrarse los regalos bajo el árbol la mañana de navidad. Efectivamente Donnie la había guiado correctamente para desactivar el pistón que le daba energía a los tentáculos hacía ya muchas instrucciones atrás, pero el mecanismo parecía haberse quedado atorado debido a que otro sistema falló antes y un engrane quedó atorado a causa de una rondana. La jovencita tomó uno de los tantos cables que quedaron sueltos por ahí y probó con sus garras la resistencia del material, parecía que soportaría el fuerte tirón que ella tendría que dar para poder liberar el mecanismo, así que sin más demoras enredó el cable que ya había amarrado a la rondana, a uno de los pocos mecanismos aun en funcionamiento y tiró con todas sus fuerzas para ayudar a la máquina a ejercer más tracción.

Aquella pequeña piececita comenzó a ceder lentamente, mientras que la nave volvía a estremecerse

—Un poco más, solo un poco más—dijo tirando con todas sus fuerzas. De pronto la pieza se liberó y rebotó por algunos de los rincones de la máquina, por el sonido que hizo al final Jul dedujo que se incrustó en algún lugar del fuselaje. La chica no tuvo tiempo ni de sonreir cuandose percató que la maniobra que había hecho para liberarse había dañado aun más aquellos engranes que parecía que se romperían en cualquier momento.

La jovencita se apresuró a Salir de aquel estrecho sitio, ya podía ver el cielo estrellado cuando sintió de nuevo que aquel tremendo armatoste se sacudía

—No voy a morir aquí—dijo para sí misma y se arrastró hasta la salida sacando fuerzas de su deseo de volver a ver a Donnie y a su hermana. cuando al fin había logrado salir, su tobillo había sido liberado. No obstante, cando se preparaba para saltar de la nave, esta empezó a precipitarse hacia el suelo. La chica miró hacia abajo, no podía saltar desde ahí o no podría librarse de la trayectoria del enorme objeto, estaba a punto de entrar en pánico pero al tratar de buscar una salida con desesperación vio a Donnie conduciendo aquella pequeña motocicleta. El joven de ojos castaños estaba esforzándose por llegar hasta donde ella estaba

—Utiliza la cabeza Jul—la gatita tomó aire—Si yendo hacia abajo tengo pocas posibilidades de sobrevivir, entonces iré hacia arriba—la gatita comenzó a correr por el fuselaje de la nave apoyándose con las garras de sus cuatro patas. Intentaba desesperadamente llegar a un punto desde el que pudiera saltar para poder salir de la trayectoria del enorme objeto que no tardaría en impactar el suelo de una de las avenidas principales de la cuidad.

La gatita de pelaje negro apenas alcanzó a llegar a la cúspide de la nave cuando el chico saltó en la motocicleta y cayó en el fuselaje de la nave. La jovencita de ojos verdes se tomó de la mano del genio que de inmediato la atrajo hacia él permitiendo que la chica quedar pegada a su pecho y protegida entre sus brazos al momento en que la tortuga del bo levantaba la motocicleta en una sola rueda para que esto les ayudara a disminuir la fricción, ocasionando que el aparato tomara mayor velocidad. Esto le permitió tomar un segundo impulso tratado así de llegar al siguiente edificio, sin embargo ya en el are el chico se dio cuenta de que con la trayectoria que llevaban no alcanzarían su objetivo, así que Donnie abrazó fuertemente a Jul y salió de un salto de la motocicleta que cayó al piso partiéndose en mil pedazos. Sin embargo, fue gracias a este último impulso que los dos llegaron hasta la azotea de uno de los edificios al otro lado de esa enorme avenida. El caparazón del genio golpeó contra la pared de un cuarto de servicio, el chico se quejó un poco del golpe y aunque estaba adolorido, poco le importó

—¿Estás bien?—dijo preocupada la gatita de ojos verdes mientras despegaba su rostro del pecho del chico. Donnie asintió mientras sonreía visiblemente aliviado. Apretó a la chica en un dulce abrazo y esta le correspondió acurrucándose en él, pero el joven de inmediato deshizo el abrazo cuando su cerebro lo alertó respecto a que la mina no gozaba de la protección de un fuerte caparazón, como el suyo.

—¿Y tú? ¿Te lastimaste? ¿Te duele lago?—Preguntó el genio mientras examinaba a la chica de manera casi desesperada

—Estoy bien, no te preocupes, después de todo, los gatos siempre caemos de pie ¿Recuerdas?—la gatita le sonrió dulcemente tratando de tranquilizarlo mientras dejaba que revisara meticulosamente

—¿Por quién me tomas? Soy un científico, no creo en esas supersticiones—el chico hizo gala de sus aire escéptico mientras continuaba examinándola y haciéndole cosquillas sin querer

—Creo que nunca antes había estado tan asustada—Jul sonaba aliviada y divertida. Aquel tono alegre provocó que el genio se relajara y sonriera distraídamente

—Sí, igual yo—pronunció estas palabras sin pensar, por lo que apenas se dio cuenta de lo que había dicho se sonrojó y trato de excusarse—Es decir…Clarise me hubiera matado si no llegaba a tiempo—el genio dejó de examinar a la chica para dibujar una sonrisa boba en sus labios. Parecía nervioso y algo apenado, además se sentía como si hubiera dicho algo que lo delatara en un secreto que no se confiaba ni a sí mismo. La chica de ojos verdes lo miró un segundo seria y luego soltó una carcajada

—No exageres, por supuesto que Clarise no te hubiera hecho nada—contestó ella mientras el joven de ojos castaños dejaba salir una risita nerviosa, se sintió a salvo de que la impulsiva felina negra hubiera tomado todo a la ligera.

La jovencita aprovechó ese momento agradable para gatear un poco y poder ver el caparazón del chico. Paseó sus dedos por la rasposa superficie verde. Sus dedos recordaban perfectamente cada rincón del caparazón de su genio y por lo que podía sentir él no había sufrido grandes daños

—Creo que tienes un par de rallones más en el caparazón pero no se ven cuarteaduras ¿Te duele?—Preguntó mientras presionaba sutilmente el lugar en donde el chico se dio el golpe al aterrizar. El ninja negó con la cabeza, pero pudo sentir claramente como su corazón latía tan acelerado que cualquiera hubiera jurado que se le iba a salir. No obstante, Donnie le atribuyó esta reacción a la gran cantidad de adrenalina que seguramente su cuerpo había liberado en su sistema, pues estuvieron ante tal situación de riesgo de la que muy apenas habían logrado salvarse.

Aun cuando no dijo nada el genio estaba gratamente sorprendido con el proceder de la minina, no sabía como es que Jul había logrado liberarse, pero de alguna manera comenzó a verla con un sutil reflejo de admiración. La gatita no se percató de esto, pues estaba ocupada examinando que el joven de morado no hubiera sufrido ningún otro percance debido a esa aparatosa caída, cuando de pronto algo la hizo detenerse de su labor y ver la joven que de inmediato desvió la vista

—Por cierto ¿Y mi hermana?—Donnie abrió grandes los ojos, se reprendió internamente por ser tan distraído y se puso de pie apresurado

—Lo había olvidado, hay que ir por ella, la dejé unas cuadras atrás para poder ir más rápido—El genio tomó de la mano a la gatita para salir corriendo, pero en ese momento su t-phone sonó y se apresuró a contestar.

—Rafael está en problemas muy serios—dijo Leo al otro lado de la línea, esto causó que el rostro del de morado cambiara a una expresión de preocupación repentina

—¿Qué pasa? ¿Dónde está?—Donnie soltó a Jul y caminó hasta la orilla del edificio. La gatita negra lo miró curiosa mientras el líder daba al ninja de ojos marrón las instrucciones para que pudiera llegar con su hermano temperamental—Bien, estoy cerca, voy para allá—Donnie colgó y de inmediato se topó con esa expresión preocupada de la de ojos verdes que lo hacía sentir tan extraño, hubiera querido quedarse y acompañar a las chicas hasta su casa, pero sabía que si su hermano de rojo había pedido ayuda, seguramente era porque estaban a un paso del cataclismo.

—Tengo que irme, Rafa nos necesita—Donnie sostuvo su mirada en los ojos de la chica por unos segundos—Te llamaré en cuanto pueda, solo para estar seguro de que llegaste bien a casa… es decir llegaron…las dos… si eso, ambas—el chico se avergonzó y trató de mirar disimuladamente a toro lado

—Si quieres Clarise y yo podemos ayudar—Jul se acercó a él

—No, será mejor que vayan a casa. Leo ya va en camino y no quisiera que Mikey se quede solo mucho tiempo—El chico desplegó su gancho, estaba a punto de irse cuando quiso decirle algo a la felina antes de irse—Si pasa algo ¿Podrías llamarme?—la gatita de ojos verdes asintió y el chico se fue apresurado.

En ese momento la hermana menor subió por uno de los lados del edificio sudada y agotada, pero sin importar que apenas pudiera contener el aliento rodeó a su hermana con los brazos loca de la felicidad

—¡No puedo...!—Trató de tomar aire y volvió a hablar—¡No puedo creer que estés bien! temí que te perdería—dijo casi entre lágrimas la menor, Jul volteó a ver a su hermana, le sonrió y le rascó una orejita

—Tranquila, ya todo está bien—la mayor siguió consintiendo a su pequeña hermana que la abrazaba con todas sus fuerzas—Vas a romperme una costilla si sigues apretándome de esa manera—bromeó la de ojos verdes y la otra comenzó a sollozar

—No sé qué haría si llegara a perderte—la gatita blanca comenzó a derramar lágrimas y pegó la cara al cuello de Jul

—Clarise…—dijo enternecida la mayor al darse cuenta de cuanto la quería esa chica con la que no compartía sangre, pero que voluntariamente, y casi por la fuerza, le había entregado un cariño incondicional. Un cariño que incluso personas que eran verdaderos hermanos, no siempre tenían la suerte de sentir—Soy tan afortunada de que entre todas las personas del mundo me eligieras a mí—La gatita negra consoló a la menor con mimos y abrazos, pues cada una de esas lágrimas guardaban dentro de sí un amor fraternal que jamás había sentido en su vida. Jul se percató de pronto de que no tenía como pagar tanta entrega, así que simplemente continuó abrazando a su hermanita que lloró todavía por largos minutos.

Laquesis entró a aquel obscuro lugar con mucho cuidado. Su mano derecha aun sangraba, su tobillo seguía adolorido, claro que confiaba en sus habilidades, pero no era tonta. La acecina sabía que se estaba metiendo a la boca del lobo, pero estaba dispuesta a hacerlo si con eso conseguía cumplir con las órdenes de su maestra.

La jovencita del mechón rojo miró al piso, estaba recubierto con plástico burbuja, sonrió con fastidio

—En otra situación me hubiera encantado encontrarme con algo así—suspiró, bien sabía que la kunoichi debió de haber hecho esto para que ella no pudiera moverse sin hacer un auténtico escándalo, con lo que su ubicación sería fácil de descifrar, no obstante no tomó en cuenta algo: le estaba diciendo a Laquesis que no pasaría por ahí, así que sería absurdo que ella explorara ese espacio.

La chica de ojos grises decidió trepar a una de las enormes cajas para buscar a su presa, pero apenas puso su mano en la cúspide sintió como su piel entró en contacto con un líquido resbaladizo y aceitoso.

—¿Grasa? ¡Odio llenarme de grasa!—Laquesis se llevó la mano al pantalón y la talló en él, si intentaba trepar por aquel lugar, seguramente se resbalaría debido al aceite—Bien desabrida, esta la jugaste bien para ser una simplona—la chica observó con cuidado, debía de haber un camino por el que hubiera pasado la pelirroja, después de todo ella salió corriendo y no hizo ningún ruido muy notorio

La joven bajó y buscó por el lugar. La obscuridad ocultaba a primera vista un estrecho pasillo entre dos enormes cajas, sonrió

—Bien, ahora al menos sé el camino que siguió—Laquesis comenzó a caminar cuidando de no hacer demasiado ruido, no quería alertar a su presa y perder la ventaja que acababa de ganar, sin embargo al dar un paso tuvo que morderse los labios para no dar un alarido. Sujetó su pie derecho y en la suela descubrió aquello que la había lastimado

—Esa desgraciada—dijo mientras sacaba una tachuela que se había enterrado en su zapato, el camino tenía algunas de ellas esparcidas, de manera lo suficientemente esporádica como para no ser detectadas a primera vista—¿De dónde rayos las sacó?—La chica miró a un lado y observó la caja de su derecha abierta y en ella un montón de cajas de esas pequeñas cosas—Tienes suerte desabrida—Ella misma tomó algunos de los pequeños objetos punzantes y se los guardó en el bolsillo

A partir de ese momento tuvo mucho más cuidado de donde ponía los pies. Se mantuvo atenta al frente, parecía que el camino se partía en dos, ese lugar era un extraño laberinto formado por las enormes cajas de madera. "Esta chica usa el cerebro más de lo que pensé" se dijo Laquesis mientras asomaba con cuidado a uno de los pasillos en los que se partía el camino. Ambos parecían desiertos, sin embargo, al mirar al piso la sombra de la pecosa la delató. La acecina sonrió. Preparó la otra mitad de la pastilla, no quería entretenerse más con esto, deseaba ir a ayudar a su maestra, así que todo el tiempo que demorara aquí la ponía más ansiosa.

Caminó con cautela pero un sensor de movimiento, oculto entre los huecos de dos cajas, delató su avance, haciendo sonar una irritante alarma. Laquesis no tuvo tiempo de reprenderse a sí misma por ser tan torpe, pues vio como esa sombra salía corriendo, así que ella echó a correr también tras su presa, no permitiría que se le escapara cuando ya la tenía tan cerca.

Al dar vuelta en aquella esquina a toda velocidad pudo a la jovencita de ojos azules tratando de escapar, así que apretó el paso, sin embargo aceite regado en el piso la hizo resbalar y terminó impactándose a toda velocidad contra una de las superficies de madera. No se dio tiempo de revisar si se había lastimado, se puso en pie y siguió corriendo tras la pelirroja y apenas estuvo lo suficientemente cerca se lanzó para poder taclearla.

Las dos chicas forcejearon, Abril le tiró aquel derechazo con el que alguna vez doblo a Cirse. El golpe fue acertado y la acecina tosió tratando de recuperar el aire, sin embargo la pelirroja sacó su tessen, la pecosa tenía que tomar toda la ventaja que pudiera. Abril hizo el ademán de golpear a la jovencita del mechón rojo, pero ella esquivó mientras dibujaba una sonrisa burlona. El arma salió volando y la de ojos grises tomó la muñeca de su adversaria. Con un certero golpe en el codo hizo que doblara el brazo para que la mano de la kunoichi quedara a la altura de su hombro. Laquesis sonrió pero la felicidad no le duró mucho, de pronto aquello que creía un pasillo comenzó a moverse, revelando así que en realidad las dos estaban en una banda trasportadora que había sido activada por el arma de la chica de ojos azules.

Abril aprovechó el desconcierto de su enemiga y con el codo golpeó la cintura de la chica que se doblo, utilizó toda su fuerza para tumbarla de espaldas a la banda empujándola con un impulso de la cadera y las piernas. Las dos fueron transportadas hasta un espacio donde en lugar de banda las cajas eran movidas por rodillos metálicos que se movían bajo ellas. En ese momento la acecina empujó la cabeza de su adversaria para tratar de ganar ventaja, no obstante cuando dio el golpe un resplandor preveniente de la pelirroja la cegó. En cuanto recuperó la vista vio a su presa mirándola de manera desafiante y dijo.

—Solo para que te quede claro: Rafa no es tuyo—Laquesis hizo una mueca y trató de levantarse, pero no pudo, miró hacia atrás de ella y vio horrorizada como la sai que Rafael había perdido en la batalla se había movido de lugar. El arma había atravesado su ropa de tal manera que ella había quedado atascada por la espalda a los rodillos

Abril la miraba con una gran sonrisa y simplemente se puso de pie. Laquesis trató de alcanzar el arma que la mantenía en aquel lugar pero le fue imposible. En ese momento Abril activó un botón en el tremendo aparato y dos rollos gigantes de plástico para emplayar flanquearon a la chica, dieron vueltas alrededor de ella envolviéndola por completo y acallando sus gritos repletos de amenazas

Cuando la acecina estuvo completamente cubierta en plástico para emplayar, la chica de ojos azules fue por ella y arrastró fuera de las bandas transportadoras, posteriormente cortó el plástico alrededor de su nariz y ojos, impidiéndole así a la chica del mechón rojo hablar, pero permitiéndole ver y respirar

—Bien, eso te enseñará a no meterte conmigo—la pelirroja le dio un tremendo derechazo en la cara—eso fue por besar a Rafael—después remató con un pequeño golpe en la nariz—y eso fue por insultar a Casey—luego comenzó a caminar hacia donde estaba su tortuga, sin embargo no se percató que la chica de ojos grises con un gran esfuerzo sacó una tachuela de uno de sus bolsillos, para luego comenzar a perforar con dificultad el plástico que la mantenía inmovilizada.

Mikey estaba dormido en la habitación, Clarise se acomodaba por tercera vez en su asiento, ver a la tortuga pecosa roncar desde hacía media hora ya la estaba cansando, pero sabía que no despertaría pronto, después de todo los medicamentos que sus hermanos le daban todos los días para aliviar el dolor eran tan fuertes que sin importar que una aplanadora le pasara encima, el de naranja no despertaba. Las peleas de Jul y Donnie habían comprobado más de una vez que los ruidos no podían perturbar el profundo descanso del menor de los Hamato y para la felina blanca ver la televisión ya resultaba aburrido. Había visto toda la programación tres veces al menos y solamente era divertido cuando la tortuga de naranja hacía bromas al respecto. La gatita blanca suspiró y decidió caminar un rato por la casa mientras su querida tortuga babeaba la nueva almohada que Jul acababa de regalarle

Hacía un rato ya que su hermana mayor se había encerrado en uno de los cuartos del departamento como ya se había convertido en costumbre desde hacía algunos días. La de ojos rubí sabía que su querida hermanita planeaba una sorpresa para Dientes Chuecos, pero no sabía exactamente qué era, así que decidió hacer acto de presencia en el lugar. La dulce minina se paró a la entrada del cuarto

—¿Puedo ayudarte Jul?—Dijo Clarise mientras tomaba unos plumones del piso y comenzaba a examinarlos

—No—contestó la mayor asomando la cabeza de una esquina formada con cartón negro

—Pero estoy aburrida—Replicó la de pelaje negro mientras tomaba unos plumones que se encontraban en el piso

—¿De Mikey?—la de ojos verdes se alejó para examinar su obra

—No, no de Mikey… está dormido y no hay poder humano que pueda despertarlo en este momento—Clarise se acercó a un par de sillas puestas junto a una pequeña mesa circular y se sentó—Y eso es culpa de los medicamentos que le recetó Dientes Chuecos—

—Ya sabes que no me gusta que le digas así, además se los dan por su propio bien—Jul se colocó los dedos en el mentón mientras inclinaba un poco la cabeza, luego separó sus dedos dejando un poco de polvo blanco de gis en su pelaje

—Ok, ok, ya no le diré así—Clarise sonrió a su hermana mientras se hacía señas para que se sacudiera el polvo de la barbilla—Por lo menos no frente a ti—Jul rodó los ojos y siguió trabajando—Veo que has decidido ignorar la plática que tuvimos hoy—

—No, no la ignoré—la de ojos verdes dejó el gis blanco y comenzó a buscar con la vista otro que localizó en la mesa junto a la que estaba su hermanita, le hizo una seña con la mirada para que se lo entregara

—¿Entonces por qué sigues haciendo esto? ¿Le vas a contar quien eres y te dejarás de tanto drama?—Clarise apartó el objeto para asegurarse de que su hermana mayor le contestara, esta solo suspiró y tomó asiento en la mesa

—Tal vez le diga—cuando la mayor dijo esto la de pelaje blanco no pudo disimular su interés—Intentaré conquistarlo y si al final consigo que él se enamore aun con todo y mi mutación, le confesaré todo—luego de esto la mayor estiró el brazo para tratar de arrebatarle el gis a la de ojos rojos que había abierto la boca a toda su capacidad debido a lo sorprendida que estaba, el intento fracasó y la menor dejó salir un grito de emoción

—¿Entonces vas a coquetearle?—preguntó la de pelaje blanco mientras mantenía el objeto tan lejos de su hermana como le era posible

—¿Qué? ¡No! Claro que no voy a coquetearle, ni siquiera sabría como hacer eso—Jul jaló a su hermana y le arrebató la pequeña tiza, esta refunfuño, pero la plática le resultaba más interesante que el haber perdido aquella competencia

—¿Entonces como conseguirás que el chico más distraído de la historia deje de ver bichitos en su telescopio para verte a ti? Eso sin mencionar que tendrías que lograr que dejen de gritonearse los primeros 5 minutos de cada conversación y se disculparse los próximos 10—Clarise apoyó los codos en la mesa para luego recargar su mentón en el dorso de las manos que entrelazó coquetamente

—Para empezar es un microscopio, no un telescopio… los telescopios se usan para otras cosas y… no sé—Jul tomó una silla y se subió a ella para comenzar a pintar más alto

—Tienes que coquetearle, y no de una manera sutil, señorita "pudorosa", tienes que ser un poco más directa, más abierta, más ardiente, tienes que ser descarada—cuando Clarise dijo esto Jul le aventó el gis con el que estaba trabajando, este rebotó en la cabeza de la de ojos rojos y fue a dar al piso.

—Y-yo…yo no pienso ser descarada ¿Qué te pasa?—la mayor comenzó a buscar el gis en el suelo, cuando lo encontró se molestó al darse cuenta que se había partido en dos, tuvo que resignarse a que el trabajo sería un poco más lento, pero había valido la pena.

—Pero puedes serlo… si te lo propones—contestó la menor mientras se sobaba la cabeza y se quitaba el polvito de color azul del gis que la impactó

—No sé coquetear Clarise, yo nunca le he coqueteado a nadie… eso no es mi estilo—el sonrojo en las mejillas de la mayor era tan evidente que su hermanita no puso evitar sonreír divertida

—Eres un gato, los gatos sabemos coquetear por naturaleza, solo tienes que caminar de manera traviesa, recargarte aquí y allá con actitud seductora, tal vez tocarlo alguna que otra vez para ponerlo nervioso, pero no mucho para que no sienta invadido su espacio personal—la gatita blanca había empezado a caminar por el cuarto viendo los detalles del lugar que estaba creando su hermana, cuando la mayor detuvo su trabajo y volteó a verla extrañada

—¿Tú le coqueteas a Mikey?—Preguntó la de pelaje negro de manera tan sorpresiva que la de ojos rojos volteó rápidamente y la miró asustada

—¿Nooo?—dijo la menor con el tono más falso que Jul había escuchado

—¡Mentirosa! Tú le coqueteas a Mikey—Jul bajó de un salto de la silla y comenzó a aproximarse a su hermanita con una enorme sonrisa burlona

—Ya te dije que yo no hago eso—Clarise se esforzó por dibujar una sonrisa pero en cambio le salió una mueca de preocupación, su hermana mayor ya estaba demasiado cerca de ella, y eso la ponía nerviosa

—¡Aja!—La mayor no tuvo que decir nada más para dejar en claro que no le creía ni media palabra a Clarise

—Y además aunque fuera así, esta platica no se trata de mi, se trata de ti y Dient… quiero decir Donnie—la menor volvió a tomar asiento en la mesita—¿Y si te ayudo?—La mayor la miró molesta

—No—contestó enérgica la de falsos ojos verdes

—¿Por qué no?—Replicó la otra con actitud berrinchuda

—Porque si Donatello se enamora de mi debe ser real, no porque otros metieron su cuchara—dijo Jul mientras trazaba enérgicamente en el cartón negro

—Pues al paso que llevan eso pasará cuando tengan 80 años—la mayor miró con ojos coléricos a la de pelaje blanco y esta comprendió que su hermana hablaba en serio—Está bien, está bien… no trataré de influir en él ¿Feliz?—La mayor la miró satisfecha y asintió "Pero no significa que no pueda intentar influir en los demás para que ellos le den una ayudadita a Dientes Chuecos" pensó la menor para sus adentros mientras formulaba ideas para hacer que ese distraído genio pusiera al fin sus ojos en su hermana mayor

Cuando Leo y Donnie llegaron Abril estaba tratando de despertar a Rafael con pequeños golpes en las mejillas, pero el chico no reaccionaba

—Abril ¿estás bien?—Preguntó el genio y corrió al encuentro de la chica que lo abrazó desesperada

—¡Donnie! Que bueno que estas aquí. Yo estoy bien pero no sé que le hizo a Rafa—La pelirroja se veía increíblemente preocupada, casi al punto de las lágrimas. El ninja de bandana morada se acercó para escuchar los latidos del corazón de su hermano y después comprobó que su respiración fuera regular.

—Sus signos vitales son lentos, pero no parece ser serio, en mi opinión le administraron una dosis ínfima de escopolamina, un alcaloide tripánico que sirve como depresor de las terminales nerviosas y el cerebro—todos miraron al genio con cara de extrañados y este puso cara de fastidio—Lo sedaron—contestó cortante

—P-pero ¿Estará bien verdad?—Preguntó insistente Abril

—Eso creo, pero necesito hacer algunas pruebas—contestó la inteligente tortuga

—¿Y las acecinas?—preguntó el mayor

—Morta se quedó peleando contra los Krangs y gracias a Rafa pude encargarme de Laquesis—contestó la chica de pecas mientras acariciaba con cuidado la mejilla del ninja de bandana roja

—Bien, en ese caso hay que irnos ya, con Rafa así, es preferible evitar un enfrentamiento—el mayor se echó a la espalda a su musculoso hermano, mientras que Donatello y Abril le seguían de cerca. La pelirroja volteó un par de veces a un rincón obscuro, pero la preocupación por el estado del ninja temperamental fue más fuerte y decidió ignorar esta vez a su intuición para partir lo antes posible de aquel lugar

En aquel obscuro rincón, donde los ojos de Abril no pudieron penetrar una chica de ojos grises terminaba de liberar uno de sus pies del plástico para emplayar, mientras observaba el escape de los ninjas

—¿Donnie?… así que tú eres Donatello Hamato, ahora veo porque eres difícil de encontrar—dijo la jovencita mientras dejaba caer una tachuela al piso

Jul había recibido ya hacía algunos minutos el mensaje de su adorado genio informándole que iban rumbo al departamento, que todos estaban bien. Ella le contestó con un simple "Los esperamos". Su trabajo aun no estaba terminado, pero quería recibir a los chicos y saber lo antes posible lo que había pasado con Rafael. Miró por última vez su obra, se sacudió el gis que le había quedado en el pelaje y se preparó para recibirlos.

Algún tiempo después llegaron a su balcón un atarantado Rafael que había despertado pero aun no recobraba el control completo de su cuerpo, y un desgastado Leonardo que sostenía a su musculoso hermano cuidando que el intepestuoso chico no intentara caminar por sí solo, lo cual seguramente hubiera resultado en un seguro golpe para el obstinado ninja. Para sorpresa de todos, bajo los efectos de la droga, Rafa parecía aun más terco que de costumbre.

Donnie llegó unos minutos después junto con Abril, quien apenas llegó corrió junto al ninja de rojo, al cual miraba casi sin parpadear. La pelirroja regañaba ocasionalmente por intentar valerse por sí mismo y unos se miraban a otros preguntándose por qué ella de pronto ponía tanta atención al cuidado del de ojos verdes

—Eres un terco Rafael, entiende que aun no estas bien—se quejó la chica y el ninja de las sais le enseño la lengua de manera juguetona. Los presentes sonrieron divertidos, bueno todos menos Jul que suspiró al darse cuenta que su tortuga seguía, como siempre, cerca de la pelirroja.

Leo dejó a su temperamental al cuidado de los otros dos al darse cuenta que Jul se encaminaba rumbo a la cocina. Esto no pasó desapercibido para el genio que disimuladamente buscó un punto desde el que pudiera mirar lo que pasaba sin aparecer demasiado obvio, mientras simulaba poner atención a aquellos con los que se había quedado

—¡Ash ya déjame! ¿Te crees Bobonardo o qué?—dijo el ninja de bandana roja como reacción a que la chica pecosa lo atrajera con toda su fuerza hacia el sofá cuando este intentó ponerse por tercera vez de pie, mientras tanto Donatello miraba la expresión atenta de Jul al escuchar lo que Leo pronunciaba en un tono tan moderado que el genio maldijo internamente las buenas costumbres de su líder.

—Si no te estas quieto te ataré al sofá yo misma—Rafa se rio a carcajada abierta ante tal aseveración, para después hacer una trompetilla que el de morado ni siquiera notó, pues el rubor que subía por las mejillas de la de ojos verdes lo tenía demasiado ocupado. Sentía un nudo en el estómago de pensar en todo lo que esa chica podría estarle contando a su hermano, tal vez alguna anécdota que nadie sabía o algún secreto que no le había confiado a nadie más, que no le había confiado a él. Aquella simple idea lo hacía sentir molesto, pues aun cuando había arriesgado la vida esa misma tarde por ella, la chica se ponía a hablar con su hermano apenas llegaban. El joven de ojos castaños bufó molesto, pero la pelirroja y Rafael ni siquiera le prestaron atención por continuar en su pelea

—Ya O'neil, ni mis tres hermanos juntos pueden detenerme cuando quiero hacer algo ¿Qué te hace pensar que tú podrás?—el impertinente chico trató de abrazar a Abril pero esta se escabulló para luego mirarlo con ojos de pistola, afortunadamente para ella su mejor amigo parecía distraído con algo más, así que no parecía haberse darse cuenta de lo obvio que estaba siendo el chico de los ojos verdes

Aquello que mantenía ocupado esos ojos castaños se volvió más inquietante cuando se dio cuenta que Leo se había puesto serio, y después de decir algo con su rostro más formal la chica asintió con una enorme sonrisa, mientras una expresión emocionada se dibujaba en aquel rostro felino. Eso no pudo más que hacer hervir la sangre de Donatello de nuevo ¿Qué había preguntado Leo? ¿Por qué ella había dicho que sí? ¿Qué pudo haberle dicho su hermano que la hiciera tan feliz? Eso había sido suficiente.

—Necesito un café—fue lo único que dijo para excusarse de sus dos acompañantes. Rafael sonrió ampliamente mientras hacia el ademán de mover las cejas, en cambio la chica de ojos azules solo lo miró con fastidio.

Se escuchó una leve bofetada pero Donnie ni siquiera volteó. El chico caminó decidido a interrumpir lo que fuera que estuviera pasando en esa cocina

—Ahora solo hay que decirle a Donnie—Comentó feliz Leonardo

—¿Decirme qué?—interrumpió el genio de mala gana

—¡Oh aquí estas! ¿Quieres decirle tú?—preguntó el de azul mientras miraba a la chica de pelaje negro. Esta volteó hacia su genio completamente emocionada pero al verlo con esa cara de pocos amigos, borró su sonrisa, se quedó callada y luego negó con la cabeza—Jul acaba de aceptar que ella y Clarise se vuelvan parte del equipo, de hecho harán equipo contigo… claro solo si tu quieres—Cuando Leo terminó estas palabras Donnie lo miró extrañado

—¿Qué?—fue lo único que alcanzó a pronunciar aun con el ceño fruncido

—Las chicas se encargarán de infiltrar tus cucarachas espías en los lugares que necesitemos—Leo mostró orgullo por la gran idea táctica que había tenido y su esbelto hermano no pudo más que mirarlo atónito—¡Solo imagínalo! Podríamos saber lo que hacen Mordida de Araña, Vivora Alga y hasta Spike sin tener que estar ahí, eso nos ayudará a elegir mejor nuestras batallas y estar un paso delante de nuestros enemigos siempre—Donnie pasó sus ojos de Leo a Jul y de regreso, de nuevo se sentía como un tonto por haber mal interpretado las cosas

—Si te molesta que yo esté en el equipo, Clarise puede pasar por las cucarachas espías a tu laboratorio, no tendrías que tratar directamente conmigo—aclaró la de ojos verdes con tono desanimado al notar la actitud extraña que tenía el genio

—Nooooo—dijo rápidamente, como si su vida dependiera de ello—E-está bien, no me molesta que vayas tú, es solo que…—el chico volvió a ver a su hermano que sonreía de oreja a oreja—…es solo que no me lo esperaba—Leo tomó de nuevo la palabra

—¡Excelente! entonces en cuanto Mikey esté bien y ustedes nos visiten en casa, comenzaremos con la operación—Fue cuando su hermano mayor mencionó el hecho de que las chicas los visitarían, que Donnie se dio cuenta qué era lo que ela le contaba a su hermano con ese tremendo sonrojo en las mejillas. Seguramente explicaba los resultados de la entrevista que tuvieron con Splinter, y considerando lo nerviosa que se puso Jul, era algo prácticamente obvio que estaría avergonzada, por lo que joven de ojos castaños no pudo más que sentirse como un completo bobo

Mientras en la cocina Jul, Leo y Donnie bebían café y discutían de las nuevas estrategias, un medio drogado Rafael besaba por tercera vez a Abril hasta dejarla sin aliento

—Deja de hacer eso ¿Qué les vamos a decir si se dan cuenta?—dijo la chica justo antes de ser besada de nuevo por el ninja al que en esos momentos poco le importaba lo que sus hermanos pudieran decir al respecto. La pelirroja lo empujó un par de veces y el chico al fin separó sus labios de los de ella

—Ya deja de preocuparte, a nadie le va a importar—Rafa la miró con aire engreído y luego se acercó de nuevo a ella, pero la chica se separó.

—Me parece maravilloso que pienses eso, porque TU LE VAS A DECIR A DONNIE que estamos saliendo y yo le diré a Casey—la chica le puso el dedo índice en la frente y la empujó suavemente

—Claro, no hay problema—el chico tomó aire y trató de gritar—Don…—en ese momento la jovencita de ojos azules le tapó la boca con ambas manos

—¡Nooo! Lo harás cuando estés en tus cinco sentidos, no quiero que después me eches la culpa de que Donnie dejo de hablarte porque dijiste alguna tontería—Era obvio que la pelirroja estaba preocupada por como podría esto afectar la relación entre los dos hermanos, sin embargo al de ojos verdes en ese momento poco le importaba y lo demostró lamiendo la mano que tenía aprisionada su boca. Esto provocó que la chica lo soltara con cara de asco, para luego limpiarse en su short—Eres un asqueroso Rafael—El chico simplemente sonrió pícaramente

—No seas delicada, nos besamos en la boca ¿Qué tan diferente es que lama tu mano?—la chica molesta le sacó la lengua y él simplemente le pasó la palma de su mano para estar parejos. La pecosa jovencita lo miró furibunda, para luego correr al baño a lavarse la boca. Rafa se encogió de hombros y tomó el control remoto para ver un poco de televisión en lo que se le pasaba el fuerte mareo que aun tenía.

Morta curaba las heridas de su querida aprendiz con paciencia y cariño

—La subestimaste—dijo la mujer de larga cabellera negra

—Lo sé—contestó la jovencita mientras hacia una mueca debido al ardor que le provocaba el paso del algodón empapado en alcohol—Lo siento—

—Está bien, de todas manera no importa, ya tendremos otra oportunidad—la mujer de ojos azules se encogió de hombros

—Él es una tortuga—Laquesis soltó la noticia sin el menor miramiento y su maestra detuvo lo que estaba haciendo para observarla como tratando de saber si bromeaba—Lo vi, la chica lo llamó Donnie—La mujer de largos cabellos negros miró a otro lado pensativa y luego colocó la última gaza a su aprendiz

—¿Esta segura, Laquesis?—Morta guardó las cosas, colocó el botiquín en la mesa y se paró frente a la ventana para observar la ciudad.

—Usaba un bo y los documentos que robamos de la caja fuerte de la familia Lee decían que era el tercer hijo. Todo tiene sentido, había otras dos tortugas, una de bandana azul, Rafael de bandana roja y el de bandana violeta, al que la pelirroja llamó Donnie… diminutivo de Donatello. Tiene que ser él—La jovencita de mechón rojo se recostó en la cama para ver el techo mientras su maestra contemplaba las primeras gotas de lluvia caer

—Entonces ¿Cirse está comprometida con una tortuga mutante?—la mujer sonrió burlona—parece que los gustos raros son hereditarios… o tal vez no—Morta volteó a ver a su aprendiz

—Creo que tengo una idea para localizarlos—comentó la chica mientras dejaba pasar de largo las indirectas de su maestra

—Bien haz lo que tengas que hacer, pero no te expongas demasiado—Morta continuó viendo la lluvia caer mientras encaraba a la posibilidad de que en algún momento tuviera que enfrentarse al líder del clan Hamato

Una feliz Clarise disfrutaba que todos los hermanos estuvieran demasiado ocupados como para prestarle singular atención al menor de los Hamato, así que ella pudo pasar tiempo a solas con la tortuga de ojos azul cielo.

El nuevo proyecto del joven de bandana naranja la tenía emocionada y el entusiasmo de los dos por conseguir una obra dinámica, vigorizante, pero sobre todo divertida se había vuelto su principal tema de conversación aquella noche

—¿Tú crees que Jul acepte participar en la obra?—dijo Mikey con un poco de inseguridad, la joven tortuga había notado que la hermana mayor era algo tímida y reservada, eso debido a que, a excepción de las veces que discutía con su hermano genio, la chica de ojos verdes no gustaba de alzar la voz.

—Claro que aceptará, ustedes le agradan mucho y algo me hace creer que le agarrará cariño a tu padre—Lo que decía la chica de ojos rojos era mucho más que una suposición, conocía muy bien a su hermana y era por eso que le resultaba evidente que la mayor había desarrollado por el hombre rata un cariño y una gratitud comparables solo con la que se le tienen a un padre. La hermosa felina de pelaje blanco se acomodó mejor en la cama junto al enfermo y continuó su platica—¿Y ya pensaste que tipo de obra quieres?—la chica comenzó a acicalar su suave pelaje con su lengua mientras esperaba la respuesta del tierno ninja

—Leo no estaba convencido de ninguna de las ideas que le presenté, pero ahora que ustedes pueden ayudarnos estoy seguro que no se opondrá a que hagamos esta—La tortuga pecosa mostró a la gatita la libreta en la que hasta hacía apenas algunas horas su hermano mayor había revisado. De todas, el chico de ojos azul cielo señaló con uno de sus dedos la penúltima línea

—¿Comedia romántica?—Dijo Clarise con un tono casi pícaro, esto podía ayudar mucho a los nuevos planes que tenía para hacer que el distraído hermano genio empezara a desarrollar sentimientos románticos por su hermana—¿Sabes? Creo que es una excelente idea—dijo la gatita de ojos para luego volver a pasar la lengua por el lustroso pelo.

Pasaban ya de las cuatro de la mañana, todos estaban dormidos. Rafael en el cuarto de invitados, Leo en el cuarto minimalista junto con Mikey, Donnie en el sillón y finalmente Clarise y Abril se habían quedado en el cuarto principal. Cada uno disfrutaba de un sueño reparador, todos menos Jul, que al fin había terminado su importante sorpresa. Leo había decidido que el grupo completo pasaría la noche ahí, pues no quería que se separaran considerando el estado de Rafael, no obstante durante los últimos momento de obscuridad dos de los cuatro hermanos regresarían a casa, entre ellos Donnie. La gatita negra lo pensó por unos minutos y al final llegó a una conclusión. Debía mostrarle su regalo al genio ahora que tenía oportunidad, pues no estaba segura si él volvería pronto.

La jovencita echó un vistazo a su cuarto donde Abril dormía en un saco de dormir. Se suponía que Clarise dormiría en la cama, pero su terror por dormir sola había hecho de las suyas y la gatita blanca dormía acurrucada a la pelirroja que parecía cómoda de usar la pancita de la felina como almohada. La chica de ojos verdes cerró la puerta con cuidad y luego caminó hasta la sala, parecía que toda la actividad y estrés habían dejado agotados a los hermanos, pues ninguno despertó a pesar de siempre estar alertas.

En el sillón Donatello descansaba plácidamente, sus pies colgaban en el aire, ya que al parecer el mueble era corto para la estatura del esbelto muchacho. Jul pudo escuchar como hacía un sonido chistoso al respirar, debido al aire pasaba por el hueco entre sus dientes, que provocaba aquel efecto que a ella le resultaba tierno y encantador. La única vez que Cirse lo vio descansar hasta el punto de no reaccionar a su entorno, fue cuando estuvo envenenado, pero aquella ocasión su respiración era tan pausada y débil que el joven de ojos castaños nunca produjo ningún sonido.

La felina se puso de rodillas frente al sofá y lo miró un momento. Mientras recorría con la mirada esas gallardas facciones pensó que aun cuando había perdido mucho el día que mutó, no se arrepentía, pues gracias a ello hoy su ninja de bandana violeta podía dormir tranquilo y seguro. Eso hacía que valía cualquier cosa que ella hubiera tenido que sacrificar, incluso el estar junto a él. Tal vez aquellos falsos ojos verdes lo miraron con demasiado interés porque el joven comenzó a abrir los ojos y respingó al darse cuenta que Jul estaba frente a el

—Shhh—exclamó ella mientras ponía su dedo índice frente a sus labios—No vayas a despertar a los demás—El chico la miró medio dormido sin comprender por qué ella estaba ahí a mitad de la noche—Quiero mostrarte algo—dijo la felina mientras se ponía de pie y le extendía la mano al genio. El chico bostezó cansado y luego tomó la mano que la jovencita le había extendido para dejarse guiar por ella. Parpadeó un par de veces pues sus ojos y luego se los talló, tenía todavía mucho sueño, además de que aun no se habían acostumbrado a la obscuridad, no obstante la chica de ojos verdes lo guiaba sin titubear por el departamento, como si lo conociera a ojos cerrados.

—¿Qué pasa?—dijo finalmente Donnie cuando se detuvieron frente a una puerta cerrada en el fondo del departamento. Tal vez ese lugar había sido pensado como un cuarto de juegos de almacenamiento, pensó el joven, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la respuesta de la chica

—¿Podrías cerrar los ojos?—El esbelto muchacho dudó un momento pero esos ilusionados ojos verdes le hicieron confiar, así que simplemente accedió a lo que la jovencita pedía y al instante escuchó la puerta abrirse. Jul lo guio todavía por una corta distancia, luego ella soltó su mano y finalmente pudo escuchar como la puerta se cerraba de nuevo—Ya puedes abrirlos—dijo la joven en tono nervioso pero dulce.

Las pupilas del chico se dilataron con la luz y tardó un poco en acostumbrarse, pero en cuanto pudo ver con claridad quedó maravillado. Era un mundo hecho completamente en cartoncillo negro, gis, algunos muebles pequeños y manualidades que trataban de asemejar cosas de la realidad. También alcanzó a notar algunas fotografías pegadas por acá y por allá, pero lo que más le llamó la atención fue la ventana simulada en la pared que dejaba ver una fotografía de la Torre Eiffel.

—¡Pero qué hermoso!—dijo el chico asombrado. Jul le acercó unos audífonos que estaban conectados al celular rosa y él se los colocó. En ese instante el bullicio de una ciudad acompañado de personas hablando en un idioma que él reconoció como francés deleitaron su oído.

—Quería agradecerte por todo: por no darte por vencido para que nos llevemos bien, por ser tan amable conmigo aunque nos siempre tengo el mejor carácter… por el esfuerzo que hiciste hoy para intentar ayudarme a escapar de esa nave—Jul miraba hacia abajo y había volteado ligeramente la cara, parecía algo abochornada pues el genio logró ver un ligero tono rojo que resaltaba con su negro pelaje

—No tienes nada que agradecer. Era lo menos que podía hacer, después de todo sin tu intervención seguramente habría sido yo el capturado por la nave fantasma—el chico se rascó la nuca avergonzado.

—Pero yo quiero hacerlo—dijo ella y el chico de ojos castaños sintió como su pulso se aceleró ligeramente. La felina continuó hablando—La otra vez, cuando me ayudaste a preparar el Spagueti me dijiste que te gustaría viajar, así que pensé que compartir contigo un poco de los lugares a los que yo tuve oportunidad de ir—Donnie la miró increíblemente sorprendido, no podía recordar que alguien hubiera hecho algo tan increíble por él, era un regalo tan elaborado y detallado, que simplemente no podía creerse que fuera justo ella, la chica con la que siempre peleaba, quien hubiera hecho tal cosa por él

La de pelaje negro le sonrió con timidez para después agarras su mano y llevarlo a tomar asiento en una de las sillas que estaba junto a una pequeña mesa

—En Francia a un hermoso bistró, la gente es amable y están acostumbrados a los visitantes porque muy cerca está el monumento más representativo que tienen—la chica señaló la ventana dibujada que enmarcaba la fotografía de la popular torre francesa. El genio miró complacido el simulado lugar cuando una adorable pieza de violín empezó a sonar en los audífonos.

—En París tienen una hermosa costumbre, hay espacios designados para los artistas independientes en diferentes partes de la ciudad, ellos pueden tocar algún instrumento, declamar o mostrar cualquier tipo de espectáculo que deseen y son alentados por los transeúntes que arrojan monedas y billetes al estuche de su instrumento o a algún otro lugar que ellos designen. Esa pieza que escuchas, la tocó un violinista la primera noche que caminé por las calles de la ciudad de la luz y me pareció muy hermosa—Jul se recargó en la mesa y observó como el genio cerraba los ojos para dejarse llevar por la tranquilizadora melodía. Mientras hacía eso sus dedos pegaban rítmicamente en el mantel y la chica sonrió, parte de la experiencia era brindar un viaje sensorial al genio, algo que él no pudiera encontrar en un libro, un momento lo más parecido posible a haber estado en ese preciso lugar.

El regalo no paró ahí, la chica lo guio a través de diferentes pasillos que conectaban a lugares de distintos países y ciudades, cada una con su pista de audio y diferentes cosas por tocar que habían maravillado a Jul cuando viajó y ahora quería compartir con el ser más especial en el universo para ella.

Su vuelta al mundo finalizó en un hermoso jardín japonés, en cuyo centro había un árbol de cerezo en flor. Los pétalos rosas habían sido simulados con papel terciopelo y un ventilador oculto ayudaba a dar el efecto que tantos habían visto en películas y animaciones provenientes del país del sol naciente. Al fondo había una fotografía del monte Fuji y en otro punto podía verse la imagen de un templo.

La chica le entregó a su tortuga uno de los clásicos amuletos de la suerte y el chico pasó los dedos por la tela pintada cuidadosamente.

—Sé que debería de estar bordado, pero nunca aprendí a hacerlo—se disculpó la chica, pero lo que más le llamó la atención al joven era que los trazos parecían no haber sido hechos en el orden correcto, por lo que pudo ver ella sabía hablar tal idioma pero tal vez no sabía escribirlo. Igual el joven se guardó el pequeño objeto en su cinturón y luego acompaño a la chica que se sentó debajo de árbol artificial.

Los pequeños papeles que simulaban los delicados pétalos caían con una sutileza y gracia casi poética, pero la gatita negra prácticamente ni los veía, estaba concentrada contemplando la expresión de su genio que paseó sus ojos por el lugar, deleitándose con el asombroso trabajo que había hecho la felina. Aspiró el perfume artificial de cerezo que estaba impregnado en el lugar, otro pequeño detalle que Jul agregó y escuchó desde los audífonos la música tradicional japonesa que la dueña de aquellos ojos verdes había seleccionado especialmente para este momento. El joven de bandana morada estaba fascinado.

—Es lo más lindo que he visto en mi vida—dijo él mientras volteaba a ver a Jul, pero esta se había quedado profundamente dormida. Todas las noches de desvelo y la demandante actividad física que había tenido en los días anteriores al fin le habían pasado factura, así que Donnie guardó silencio para poder contemplarla sin que fuera a despertar.

Quitó un pequeño pétalo artificial que cayó cerca de una de las orejas de la gatita, para luego centrar toda su atención en esa expresión vulnerable y apacible que lo hacía sentir tanta tranquilidad.

El cuerpo de la chica comenzó a dejarse caer hacia un lado, así que Donnie la guio con suavidad para que se recargara su hombro, como si aquella proximidad entre ambos fuera lo más natural del mundo. No obstante, el chico comenzó a sonrojarse de inmediato y sin querer una tímida sonrisa asomó de sus labios de manera inconsciente. Era un momento construido únicamente de perfección y belleza.

Incluso aquel cosquilleo que sintió Donatello en el estómago, producto de la respiración de la chica en su cuello, le pareció algo tan dulce al joven de ojos castaños que no pudo evitar mirla un par de segundos más, para luego besar la frente de la gatita con suavidad.

Después de aquel espontaneo acto, el genio suspiró pensativo. Sabía que no debió de haberlo hecho, pues en ningún momento la chica de ojos verdes había dado su consentimiento para tal cosa. Sin embargo no se arrepentía, pues ese simple acto le dio paz, una paz que no podía explicarse, que no había sentido desde hacía ya muchos meses y que, aunque no se había dado cuenta, necesitaba desesperadamente para que su alma estuviera completa de nuevo. Fue por ello que se prometió a si mismo que ella jamás lo sabría, se guardaría ese beso para él, en algún lugar donde nadie pudiera tocarlo, donde nadie pudiera sospechar que sucedió pero que le permitiera revivir ese dulce momento siempre que lo necesitara.

Hasta aquí queda el capítulo 28. Espero que les gustara y me disculpo por tardar tanto en actualizar, porque sé que los tuve en suspenso todo este tiempo, pero todo salió bien ;) . Los invito como cada final de capítulo a que me envíen sus comentarios, dudas, sugerencias, quejas, demandas, cachetadas virtuales, abrazos psicológicos o lo que se les antoje, todo será bien recibido. Sin más por el momento me despido y nos leemos en el siguiente capítulo.