¡Bienvenidos de nuevo a otro capítulo de Ojos Violetas! Ya vamos en el capítulo 33 y estoy muy emocionada porque esta historia ya casi llega al puesto número 7 de favoritos. Me encantaría pasarla a idioma inglés, pero desafortunadamente no lo domino, así que aprovecho este espacio para solicitar que si alguien pudiera ayudarme con esto se lo agradecería mucho, además puedo ofrecer el hacerle llegar antes que a nadie los nuevos capítulos, o bien podemos negociar si quisiera alguna remuneración, no puedo ofrecer mucho pero se puede platicar.
En esta ocasión estoy festejando mi cumpleaños y me pareció muy apropiado porque este ha sido uno de mis capítulos favoritos. Espero que a ustedes también les guste. Bien pues paso a los saluditos, respuestas y comentarios:
TsukihimePrincess: Me alegra muchísimo que te gustara la escena de la cena de navidad, la verdad la escribí mil veces porque no le daba el estilo que yo quería, hasta que al final me pareció aceptable el resultado, pero con lo que de verdad me esmeré más fue con la pelea de Morta y Garra de Tigre. No quería que aquello quedar a deslucido por otras peleas, porque se supone que son los dos mejores asesinos del mundo y que cualquiera de los dos fuera vencido fácilmente no estaría padre. Este capítulo no tiene batallas pero sí mucha emoción, así que esperaré con ansias saber tu opinión n_n
Juss: Muchas gracias por darme el honor de que mi fanfic fuera el primero en el que comentaras, no puedo ni describirte lo alagada que me siento. No estoy segura en que parte vas, a mí me parece que comentaste en el capítulo 1 pero supongo que vas más adelante. Es un hecho que terminaré esta historia aunque me lleve mucho tiempo. Incluso, me atrevo a decir que estamos entrando a la recta final, pero sí se alargó mucho más de lo que pensaba. Es el proyecto más largo que he hecho y por mucho. Ojalá después reciba más comentarios tuyos para saber cómo te ha parecido la historia y cualquier crítica o duda, es bien recibido. Mil gracias por tus palabras
L.M. Burton: Pues sí, Donnie es inteligente, pero distraído, mientras que Leonardo tiene mucha más astucia y sabiduría, por lo que el líder se ha dado cuenta de muchas más cosas que su hermano menor, no obstante el genio también tiene sus métodos, así que habrá que ver cuánto tiempo logra engañarlo Jul. Me da mucho gusto recibir tus mensajes, por un momento pensé que ya no te volvería a leer y que habías dejado la historia con eso de que tardaba tanto en actualizar, no obstante fui muy feliz al leerte de nuevo. Gracias por tomarte el tiempo de comentar
leirbag7: Una disculpa por tardar tanto en actualizar. De pronto me jalaron para varios proyectos y me quedé con el tiempo saturado sin poder dedicarle demasiado tiempo a escribir, pero precisamente por ello terminé por cancelar algunos. Simplemente no puedo alejarme de las letras demasiado tiempo porque las extraño. En cuanto a dejar esta historia inconclusa, no debes preocuparte, darle un fin es uno de esos propósitos en mi vida. Debo admitir que este ha sido el texto más largo que he hecho y a veces me impresiona el haberle dedicado tanto a una sola historia, pero la verdad me ha gustado mucho y la he disfrutado enormemente. Precisamente por ello he decidido dedicarme de manera un poco más profesional a esto de escribir, pulir un poco más mi técnica y trabajar en proyectos que ya pueda enviar a editoriales. También por ello quiero pasar mi fanfic al inglés, para competir en las ligas mayores y no quedarme solo donde estoy. Me siento nerviosa
He de decir que le dediqué bastante a la pelea entre Garra de Tigre y Morta, porque el mutante tiene muy buena reputación en la serie y poner a una humana que le diera pelea me parecía complicado, no quería que el personaje se viera como la clásica OC que todo lo puede y viene a patearle el trasero a personajes épicos, como lo es Garra de Tigre, pero sí le había cortado la cola, era porque tenía habilidad, no quería que fuera una Mary Su.
En cuanto a lo de confundir a la pelirroja, tienes toda la razón, porque aunque ya no piensan que es la hija de Hamato Yoshi, jamás cayeron en cuenta de esas características más que evidentes, mi fallo completamente. Aun Laquesis pudo haberse confundido la primera vez por estar demasiado obscuro, pero es poco creíble, te concedo completamente el punto y será algo que cambiaré en alguna revisión n_n
Sí, lo admito, terminar un especial de navidad tan tarde era algo que ya me temía a como veía las tendencias. Especialmente porque comenzó de por sí tarde. Contestando a tu pregunta, te recuerdo que mi historia se sitúa en algún momento de la segunda temporada, así que el Sr. O'neal en estos momentos debe de estar cazando insectos por algún lado, convertido en un adorable murciélago mutante. Sé perfectamente que para cuando llegó el invierno en la segunda temporada era porque ya estaba por iniciar la invasión Krang y el padre de Abril ya había sido transformado, pero cuando inicié el segundo arco de esta historia fui muy consciente de que ya no podría cuidar mantener la coherencia entre esta historia y el mundo original de Las Tortugas. Admito que eso es uno de los puntos negativos de Ojos Violetas o también áreas de oportunidad para futuras revisiones.
Te agradezco todas tus observaciones y comentarios, sabes que los valoro mucho, especialmente aquellos que me dicen las cosas que puedo mejorar o los que tienen que ver con las peleas, porque es algo en lo que no muchos se fijan n_n. Espero con ansias tus comentarios de este capítulo, hasta pronto amigo.
Zafira A. V: No sabía que te gustara el Yaoi, debo de decir que no es uno de los géneros que mis lectores busquen mucho, pero a mí me ha tocado leer muy buenas historias de este género, entre ellas he leído todas las de Miss GRavedad, mi escritora favorita de fanfics, las de Chinik también son muy buenas. Si eres fan del género y de Las Tortugas Ninjas, no puedes dejar de leerlas, son geniales. Me da mucho gusto poder volver a leer tus comentarios, por un momento pensé que ya no regresarías, pero me da mucho gusto saber que no es así. Espero que este capítulo llene tus expectativas, en uno de los que más me ha gustado
Bueno chicos y chicas, sin más que decir, aquí les dejo el capítulo de hoy.
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EL ESPECTÁCULO DEBE CONTINUAR
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Recuperarse de sus heridas había implicado mucho descanso y tratamientos que a veces resultaban dolorosos o molestos, pero sabía a la perfección que no podía darse el lujo de tener secuelas de aquel encuentro.
Además de todo estaba extrañamente conmovida con el trabajo de su aprendiz, quien la atendió con constancia y dedicación, sin apartarse de su lado ni un momento. Pese a que podía notar la frustración en los ojos grises por salir y enterarse de lo que pasaba más allá de aquella estrecha ventana la chica se mantuvo atenta a sus necesidades y eso era adorable, aunque un poco incómodo.
Laquesis siempre fue así, quería ir lejos y era difícil mantener su espíritu tranquilo, por eso veía con más extrañeza toda esta situación, pero de entre todo esto aquel obsequio resultaba ser lo más peculiar a media que pasaban los días. Lo revisó un par de vece solo para cerciorarse de que el interior seguía tan placido como siempre, era como si quisiera mantenerlo intacto, pero eso le parecía inaudito considerando la actitud que la impulsiva chica siempre tenía.
Bien sabía que su aprendiz no gustaba de guardar baratijas ni recuerdos de absolutamente ningún lugar o persona que conoció en el pasado. No obstante esa metódica indiferencia, que se esforzaba por mostrar al paquete de envoltorio negro y curioso moño, le parecía bastante divertida. Su niña adoptiva había crecido demasiado rápido y ahora no estaba segura de como marcharían las cosas, pero tampoco tendría que preocuparse por ello hasta que no encontrara a Cirse, o al menos era lo que ella quería… demasiadas adolescentes en su vida en muy poco tiempo, seguro esto sería un caos.
Le hubiera gustado pensar un poco más en esto, tener tiempo de consultarse a sí misma qué haría si es que las únicas dos personas en su vida no se llevaban bien, pero la voz suave de su aprendiz irrumpió en sus meditaciones.
—Hablé con nuestro contacto y me dijo que ya no falta mucho para tener listo nuestro encargo ¿Estas segura de querer seguir con el plan como estas ahora?—Laquesis la miró con esa expresión desolada que tenía el día que la conoció y que Morta tanto detestaba. La asesina de largos cabellos largos se incorporó para sentarse en la cama, hizo una ligera mueca de dolor pero aun así continuó. Tomó la tetera que descansaba sobre la cómoda junto a la cama y se sirvió un poco de té en una de esas tazas pequeñas, tan pequeñas que eran casi risibles.
—No es para tanto, además solo será una misión de reconocimiento, no espero que tengamos que enfrentarnos a nada. Colocaremos unas cuantas cámaras en los alrededores y mediremos la situación, después de eso ya tomaré la medidas pertinentes—aclaró Morta para después llevarse a los labios la frágil tacita y su alumna la miró molesta
—No deberías de pedirme que siga reglas que tú misma rompes: No salir mal herido a misiones ¿recuerdas? Era una de las primeras—La chica de ojos grises dejó la charola de comida junto a la cama que ocupaba su maestra. Los ojos azules se cerraron para tratar de calmar la situación y controlarse a sí misma. Dejó la cálida bebida junto a la charola y suspiró con pesar, como si esta fuera una conversación tediosa para ella
—No hay tiempo—contestó la mujer y la chica solo volteó a verla un minuto con desapruebo
—Han pasado 15 años ¿Qué tanta diferencia serían un par de meses?— su maestra guardó silencio pero no necesitó respuesta, era bastante obvio para ella que lo que le preocupaba era que su querida hijita se enfrentara a esa cosa—Está bien, tú mandas, solo te advierto que no permitiré que vuelvas a tratar de sacarme de la acción—la jovencita salió del cuarto dando un portazo, estaba molesta y Morta aun no terminaba de asombrarse por la manera en que aquella chica que siempre creyó conocer tan bien había empezado a cambiar: mostrarse molestia ante el abandono, guardar regalos, albergar compasión y apego en su corazón… todo eso era nuevo y entendía qué estaba causando el cambio, pero no terminaba de gustarle. Miró de nuevo la cajita y se preguntó si tendría que hablar con ese escueto chico o si tendría que desaparecerlo para asegurarse que su aprendiz estuviera bien.
—Estúpida adolescencia—dijo la asesina y luego se acomodó de nuevo en la cama recordando que por una decisión que tomó en esa época era que ahora estaba en cama convaleciente
…
Todas las sesiones de la obra hasta ahora se habían llevado a cabo como se tenía planeado. La minina negra procuraba distraerse en las escenas en las que Donnie aparecía con la pelirroja, a veces salía del lugar, otras leía insistentemente el libreto y en algunas tantas platicaba animosamente con Leonardo, lo que provocaba que el genio mágicamente hiciera mucho mejor su papel de villano.
El ninja de bandana morada en cambio, miraba fijamente a la jovencita cuando compartía el escenario con su hermano mayor, se había aprendido ya los diálogos al punto que podría corregirlos si quisiera. Gracias a las habilidades de Malachi ahora Leo parecía poder decir todos los diálogos melosos con mayor facilidad aun cuando Jul siempre parecía incómoda y un poco distante.
Sin importar cuantas veces los viera Donnie no podía evitar que la sangre le hirviera cada vez que la gatita terminaba en brazos del líder y comprendía perfectamente que esto estaba excediendo los límites razonables, sin embargo no podía evitarlo.
Todo esto de la obra lo estaba quemando por dentro, pero aun así no podía evitar mirar. Se justificaba diciéndose a sí mismo que solo buscaba más pistas de quien fue la felina negra, pero su razón salía por la puerta apenas los ojos de Leo la recorrían con cariño. Estaba a punto de morir de cólera y esos dos cada día ensayaban más tiempo y al menos el líder parecía más cómodo con su "actuación". Aun cuando el corazón del genio rogaba por piedad que no mirará todos los ensayos, siempre terminaba ahí, observando. Poco importaba que cada ocasión que Leo se acercaba a Jul, ella tragara saliva notoriamente y lo alejara con sutileza cuando debía de supuestamente corresponder a los fingidos sentimientos del de azul. Donnie los miraba casi sin pestañar y se decía a sí mismo que todo era por un bien mayor y aun cuando ocasionalmente pudo ver la sonrisa maliciosa de Clarise simplemente no podía controlarse y volvía a mirar. De pronto parecía casi masoquista
La gatita blanca era astuta y había acomodado las cosas de tal manera que maximizaba el tiempo que los mayores pasaban juntos, restregándole al genio las escenas en la cara, lo miraba retorcerse de desesperación, morderse los labios con tal de contenerse pero aun así no cedía ¡Ese tonto de Dientes Chuecos no cedía! Tal vez toda la culpa era de su hermanita porque nunca podía disimular del todo que en realidad el líder no era quien tenía su corazón, pero ese tonto niño genio no cedía.
Además de todo cuando la pareja fingida trataba de bailar lentamente aquella romántica pieza Jul no podían evitar tratar de mantener una distancia cortes y prudente, ya que de otra manera tropezaban continuamente con el otro, llegando al punto en que el de ojos azules ya había pisado varias veces a la gatita negra tratando de cumplir con las exigencias que el menor de las cuatro tortugas hacía desde su silla de ruedas para tratar de que esa pareja dejara de verse tan mediocre.
Jul no tenían ningún inconveniente en saludar amigablemente al líder, compartir sonrisas y actitudes cordiales fuera del escenario, pero era algo muy distinto fingir algo que no sentía, porque al parecer el tener cerca a su verdadero amor no la dejaba creerse que ese chico junto a ella pudiera ser realmente su Donnie, así que pronunciar aquellas comprometedoras palabras cada vez fue más difícil, incluso más difícil que pasar el último nivel de los juegos de arcadia.
—Chicos esa es la pareja menos romántica que he visto en mi vida ¡Dejen de actuar como si el otro fuera a pegarles algo!—Ordenó el pecoso director en tono jocoso mientras la chica de falsos ojos verdes suspiraba decepcionada al darse cuenta que sus titubeos de nuevo habían arruinado los esfuerzos del líder por hacer de aquella declaración velada algo creíble, sin embargo Leo atinó a sonreírle tranquilamente anticipándose a los sentimientos incómodos que siempre se le trasparentaban a Jul en momentos así.
—Solo tranquilízate, no me sentiré ofendido o algo así, no te esfuerces por ser consciente de que estás conmigo—sugirió el mayor y ella asintió cortés mente, pero le resultaba simplemente imposible seguir su consejo, después de todo al único joven con el que podría actuar como Mikey quería, estaba sentado a algunos metros mirándola con esa expresión molesta y ella seguía sin saber lo que había hecho ahora para hacerlo enojar
—Prometo que me esforzaré más—Los ojos verdes recorrieron el techo como tratando de quitarse de la cabeza aquella imagen que le oprimía el corazón, como era posible que después de tanto sus momentos de paz y llevarse bien pudieran contarse con los dedos de las manos… y eso que ahora tenía menos dedos.
—¿Es muy distinto a mí?—con esto el joven de azul al fin se ganó el interés de esos expresivos ojos que se separaron del techo con sobresalto
—¿A qué te refieres?—Jul fingió no entender las palabras del de azul y este se hecho a reír
—¡Sabes a qué me refiero! Pregunto que si la persona que te interesa es tan distinto a mí, porque es la única manera en la que se me ocurre que ni las habilidades de Malachi te haga más fácil todo esto—la gatita ahora dejó escapar su mirada al piso tratando de esconder su incomodidad ante tal cuestionamiento, pero sobre todo para no tener que responder algo que tal vez pocos comprenderían ¿Cómo explicar que eran cosas tan pequeñas las que saboteaban el plan del hermanito menor de los Hamato? Cosas simples pero que para ella lo eran todo, de pronto se le escapo una risita nervosa al solo pensar que Leo fuera quien descubriera de quien estaba enamorada—Ya veo, así que es eso—
—No te molestes conmigo, no es que tengas algo de malo, es solo que…—
—No digas más, también me pasa con cierta frecuencia—confesó el chico y la minina lo miró curiosa—Ella no se parece a ti, tal vez todo sería más fácil si compartiera algunas de tus cualidades, como la honestidad, pero supongo así no sería ella—Jul entrecerró los ojos tratando de descifrar a quien se refería el líder.
—No pensé que las chicas maliciosas fueran tu tipo—Leo sonrió nervioso
—No es que ella sea mala, solo está un poco confundida…—dio una de esas vueltas estilo vals
—¿Confundida? ¿A qué te refieres con confundida?—
—Es solo que ella cree que Sensei hizo algo que realmente no hizo, algo cruel—mencionó con tono inconforme
—Supongo que no debe conocer mucho a tu padre—el líder guardó silencio y sacudió la cabeza de un lado a otro como si quisiera asentir pero sin sentir que eso fuera correcto del todo
—Ya traté todo. He intentado aclarar las cosas con ella de mil formas, pero todo ha sido inútil y se me están acabando las ideas. No sé cómo quitarle de la cabeza esa mentira de que mi maestro la separó de su madre. Sigue viéndolo como un villano y no sé qué hacer. Es tan testaruda… ¡Incluso le dije ya que es su padre, pero solo se rio como si fuera lo más absurdo del mundo! A veces se comporta como una niña—De pronto Jul paró en seco y lo miró con los ojos bien abiertos
—¿Splinter tiene una hija? ¿O sea que… que ustedes… tienen… tienen una hermana?—Aun cuando Cirse le había entregado como obsequio a Hamato Yoshi aquel libro que hablaba de su clan, nunca tuvo el cuidado de leerlo a detalle, así que la noticia le cayó completamente de sorpresa y le costaba trabajo procesarla. Por su parte Leo se mordió los labios ¿Cómo se le había escapado decirle eso último? Se lamentó en silencio porque bien sabía que después de descubrir aquello, era obvio que no tardaría en llegar a la conclusión de que…
—¡Chicos si no se mueven no es un baile!—le advirtió Mike y en el acto la chica dio un respigo que la hizo salir de su sorpresa y trato de seguir con toda la naturalidad que pudo aparentar, es decir, ninguna. La gatita negra aun parecía estar procesando las cosas hasta que de pronto en su rostro una expresión de auténtica incredulidad apareció y dijo en un tono alterado
—Espera…¿Estás… enamorado de tu..?— De pronto Leo le dio una vuelta brusca que hizo que dejara la frase a medias, todo para evitar que dijera aquello y siguiera levantando la voz.
—No lo digas, por favor no lo digas—le pidió el chico mientras con el movimiento trataba de mantener ocupada a la chica que lo veía como si de pronto el líder fuera un completo desconocido
—¡Aigo (algo así como ¡Dios mio! pero en coreano)… Entonces es verdad!—Jul estaba tan sorprendida que ni siquiera se dio cuenta de la palabra que se le había escapado. Parpadeó un par de veces y luego se volvió a ver a su escaso público—¿Ellos lo saben?—preguntó la gatita con un tono casi de alarma—Porque ¡Por todo lo sagrado, Leo…Es tu hermana! ¿Estás consiente de eso?—ahí estaban de nuevo esas palabras que tanto detestaba, esa expresión de ligero desapruebo y sorpresa incontenible. Eran ojos distintos, una persona diferente, pero no dudaba que siempre terminaría enfrentándose al mismo resultado. Exhaló como cansado, rodo los ojos para ver el techo y volvió a enfrentar esa expresión casi perturbada
—Noo—dijo muy lento y luego se corrigió—Bueno sí—de nuevo se retractó—Es complicado—
—Sí, me imagino que lo es, al menos debe serlo… ¡Leo lo raro sería que no lo fuera! ¿Cómo rayos pasó eso? Es decir ¡Eres toda rectitud! ¡Como alguien como tú estaría implicado en algo tan…! ¡Tan!—La jovencita se quedó de pronto sin palabras
—¿Retorcido? ¿Prohibido? ¿Enfermo? ¿Depravado?—dijo el líder dando opciones a la chica para terminar la frase, mientras le daba a entender que comprendía a la perfección que así sería como lo verían todos. Jul solo hizo una mueca como aceptando con disgusto que justo esas palabras serían las que usaría si se tratara de otro y no de su querido amigo
—Lo siento Leo yo no quise…—
—No te preocupes, entiendo y creeme que no fue algo que buscara, solo pasó…pasó incluso antes de que supiera quien era ella realmente— La chica lo miró con ojos comprensivos para después brindarle una sonrisa conciliadora
—Discúlpame. No tienes que explicarme nada, realmente no importa como haya pasado. Eres mi amigo y lo seguirás siendo sin importar como decidas llevar esas cosas. Cuenta con mi apoyo y discúlpame si en algún momento te hice sentir juzgado, después de todo tu nunca me has juzgado a mí—los ojitos verdes se dirigieron a Clarise que aun se la mía el pelaje con cierta frecuencia tratando de quitarse los rayones que ni un meticuloso baño pudo hacer desaparecer de su pelaje. El líder hizo una trompetilla
—¡Ba! Eso ni se compara—De pronto ambos se sintieron mucho más relajados, con un poco más de proximidad y aquello hubiera sido perfecto para la escena de no ser porque sin querer el osado líder pisó a la gatita. Esta soltó un "¡Auch!" que resonó en el lugar y a esto le siguieron las insistentes disculpas del mayor, de nuevo la escena romántica se había arruinado justo cuando empezaba a mejorar y los abucheos no se hicieron esperar, pero al menos los protagonistas sentían que habían logrado algo esta vez.
…
Al fin la mayoría de las molestias se habían ido, como las incómodas lucecitas y el silencio artificial en el que lo habían sumergido. Su nariz fue menos holgazana pues, apenas tomó un baño reparador lleno de vapor y complementado por una limpieza extensa, se recobró de los efectos del gas picante que le lastimaba.
Algunas partes de su pelaje aun se veían obscurecidas, seguramente por los efectos de las fuertes descargas eléctricas y las patas le dolían al caminar, pero supo que no terminó tan mal parado como ella, seguramente su presa ahora tenía más de una costilla rota, pero debía ser cuidadoso, hasta un ratón asustado, si lo acorralas, podría ser más peligroso de lo usual. Entendía que ese fue su error esta vez y no volvería a cometerlo. No volvería a jugar con su comida, la próxima vez la mataría sin previo aviso
Recordaba como al día siguiente el Maestro Destructor le había dicho algo como que era bueno que al menos alguien se preocupara por entrenar arduamente para no ser tan patético como Bradford. Después supo que aquella fue la excusa que dio Karai a su repentina indisposición. Esa cachorra debía de tener algo entre manos, pero al menos por esta vez lo dejaría pasar porque le había salvado el pellejo.
No obstante aun le molestaba el hecho de que hubiera estado ahí esa noche. Le pareció evidente que fue ella quien detuvo a la aprendiz de su enemiga para evitar que interviniera en la pelea, con lo cual hubiera estado en una mayor desventaja. Aun así, él no confiaba en las buenas intenciones de la princesa del clan del pie y casi tenía la certeza de que esto era solo un paso para conseguir los objetivos de su agenda personal. Sí, así era esa kunoichi, mala para esconder sus verdaderas intenciones, un poco simplona, casi no parecía ser hija de su maestro, pero sería algo que nunca se atrevería a decir en voz alta, pues sabía que ese era terreno peligroso tratándose de Destructor, aunque no entendía del todo si era que tenía corazón o que quería engañarse pensando que lo tenía.
Igual pensó que en algo aquella cachorra tenía razón, sería difícil cumplir con todas sus obligaciones y encargarse de su enemiga jurada si no tenía a algunas cartas bajo la manga y aunque no confiaba en la chiquilla, ya había pensado en maneras de sacarle provecho a los ofrecimientos de la jovencita japonesa sin ponerse en tanto riesgo ante una traición. Esperó paciente a que ella tratara de salir para tomarla por sorpresa, habría mucho que hablar si planeaba proponerle una alianza.
…
Había sido un día de demasiados ensayos y aun con la agradable platica, Leo estaba algo fastidiado de decir lo mismo una y otra vez. No obstante poder ver la imagen de Karai sin reparos, sin problemas, sin incomodidades era un lujo que sabía que no tendría por mucho tiempo, así que tras bambalinas se dio el permiso de examinarla de pies a cabeza, le encantaba la manera en que su cabello bicolor se mezclaba y la manera en que el labial rojo resaltaba su sonrisa. Le parecía una eternidad el tiempo que había pasado sin verla, aun cuando no tenía tanto.
Casi lo habían descubierto más de una vez esa noche que escapó para entregar un singular regalo que tardó días en preparar, pero había valido la pena. Estuvo a punto de ser escuchado por Rafael que se paró en seco en el pasillo de las recámaras al escuchar un ruido. Tuvo que sostenerse en lo alto de una esquina, pegado al techo porque su querido hermano parecía muy interesado en descubrir si habría alguien merodeando por ahí, y aunque no le terminaba de quedar claro qué hacía a esas horas fuera de su cuarto, lo único que quería era poder salir sin que nadie lo viera.
Recordaba haberse escabullido al escuchar las risitas de Donnie y Jul mientras ralloneaban a Clarise. No podía negar que le sorprendía que esos dos estuvieran haciendo algo así y más aún que estuvieran disfrutando tanto de hacer juntos la travesura. Jul pareció mover una oreja en cuanto dio un paso en falso pero la llamada de Donnie mostrándole como había hecho una ingeniosa historieta en la espalda de la menor le dio la distracción que tanto necesitaba.
Estaba nervioso, mucho y la kunoichi parecía atenta a su entorno. Se volvió a verlo apenas se acercó a la cornisa y palmeó junto a ella para invitarlo a sentarse. Algo debía de estar mal porque ella no solía actuar así, no había bromas sarcásticas, burlas por ser puntual, caballeroso o cursi, solo se aferró a su brazo en cuanto se sentó y después de unos segundos recargó la cabeza en su hombro, aquello le quitó el aliento por completo ¿Qué importaba que fuera lo más sospechoso del universo? Ella estaba ahí tan cerca de él que podía sentir su suave respiración y no parecía quererse separar de su lado
—Nunca tuve novio en Japón para pasar la noche de navidad—murmuró muy quedo y la miró un poco desconcertado. El joven Hamato tenía una idea bastante clara de a qué se refería. Aquí las fiestas navideñas están asociadas a la familia y el calor de hogar, pero en la tierra de la que provenían su padre y Karai, tienen más bien una carga romántica. No es un día que pases con familiares o amigos, sino con tu pareja, eso lo sabía. No obstante lo que lo desconcertó fue esa palabra: novio… no es que él lo fuera, no es que no lo quisiera serlo, era solo que tampoco quedaba claro porque la frase era tan ambigua, con tantos huecos por rellenar, como casi todo lo que decía su dulce princesa obscura. Con ella siempre había la duda, la incertidumbre y era parte de su atractivo.
—Sí, yo tampoco—Leonardo hizo una sonrisa sardónica y ella se rio un poco
—¿Me pregunto por qué?— había ironía y sarcasmo en sus palabras, como siempre, pero ahora se sentían distintas. Tal vez fuera lo cansado que estaba, tal vez fuera el frio que hacía o tal vez fuera el leve mareo que sintió cuando ella lo besó en los labios, pero esa había sido su frase favorita de toda la noche. Sintió los dedos enguantados rosarle la piel del brazo izquierdo mientras la chica volvía a besarlo, esta vez con un poco más de intensidad y el momento le pareció tan perfecto que un suspiro se le escapó.
Aquello disparó las carcajadas de la kunoichi y de inmediato se sintió completamente avergonzado
—¡Vaya! ¡Al fin algo en lo que vas rápido, Leo!—el tono pícaro de sus palabras solo consiguió avergonzarlo más, así que extendió las manos negando frenéticamente mientras se atragantaba con su propia saliva
—No…no es lo que crees—alcanzó a decir con el rostro completamente ruborizado pero ella apartó las manos del joven y se colocó a escasos centímetros de sus labios
—Lástima—delineo con los labios mientras su voz salía en un tono sumamente sensual, que le quitó la respiración al joven líder, quien en nada estaba acostumbrado a un trato similar. Casi podía sentir como su corazón se paraba en seco solo para volver a latir con más fuerza que antes.
De pronto la chica puso algo frente a sus ojos. El ninja parpadeó para poder enfocar mejor y entonces pudo distinguirlo: era un papel, para ser más exactos un documento. Comenzó a leer algunas palabras: Certificado… estrella… Leonardo Hamato…y entonces se lo arrebató. Comenzó a leerlo con más calma y enmudeció. Karai le estaba regalando el documento que comprobaba que en algún lugar del inmenso firmamento ella había bautizado una estrella con su nombre.
—¿Te gusta?—no era tanto una pregunta como presunción. Sabía a la perfección que aquello era algo tremendo y le bastó ver la expresión en esos hermosos ojos azules para saber que "gustar" era sumamente modesto para describir su sentir. El chico la miró aun impactado
—No sé que decir—confesó al fin mientras se colocaba solemnemente como siempre que estaban sentados en el entrenamiento, inclinó la cabeza con serenidad y colocó las palmas de las manos en los muslos de tal manera que los codos quedaron hacia afuera—Domo Arigato Godaimasu—agradeció de la manera más formal que recordó en ese momento mientras se inclinaba un poco y Karai rodo los ojos ¿Por qué siempre tenía que ser tan serio? Sonrió un instante con ternura antes de que la viera y luego extendió la mano
—No quiero las gracias, quiero mi regalo—Movió los dedos como invitándolo a que entregara el objeto y el chico la miró apenado—¿No me tienes un regalo? ¿En navidad? ¿Sabes lo especial que es esta fech…?—le reclamó pero él en el acto sacó una pequeña cajita
—Sé qué no es tan especial como lo que tú me diste a mi per…—Karai ni siquiera lo dejó terminar y le arrebató la cajita de las manos
—¡Como si me importara!—masculló y de inmediato lo guardó
—¿No vas a ver qué es?—preguntó él y ella se encogió de hombros
—Es un regalo de tu parte para mi ¿No?—el chico asintió y ella se puso de pie para irse—Entonces no necesito saber más—Leo la miró extrañado y no supo si eso fue un cumplido muy lindo, una broma, una burla o un insulto—Hasta luego intrépido—
La chica saltó del edificio y él solo la miró irse, desde aquella noche no habían repetido sus encuentros y aun así, indeleble en sus labios seguía esa marca, la marca que ella siempre dejaba en la piel, en la mente y en el alma
—¡Vamos!—anunció la imagen de la kunoichi que había estado contemplando todo este tiempo y él solo asintió
—A donde tú quieras, Karai—dijo muy bajito pero al notar que aquella chica se paró en seco y lo miró anonadada supo que lo había escuchado… ¡Jul lo había escuchado! ¿Pero acaso importaba? Ya sabía lo más escandaloso de su romance, un nombre no podía cambiar mucho ¿O sí?
—¿Karai?—el tono de voz de ella de pronto contradijo toda su lógica, pues parecía un poco molesta, tal vez indignada—¿¡Karai?—repitió de nuevo de forma más estridente y esta vez empezó a acercase a él, parecía como si de pronto su serena amiga hubiera perdido uno de sus estribos con aquel nombre—¿Es ella a quien ves en lugar de a mí?—continuó ella el interrogatorio que más que eso parecía un reclamo
—¿La…la conoces?—alcanzó a preguntar el chico ante su asombro, pero más tardó en decirlo que en notar que Jul le frunció por primera vez el ceño a él desde que se conocían. La gatita negra parecía estar tratando de contener un sinfín de emociones abrumadoras que de pronto le surgieron con la simple mención de aquel nombre, pero aun cuando se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por contener todas la revolución de su interior ¿Qué si la conocía?, ¡Ojalá no la conociera! ¡Ojalá no la hubiera conocido nunca!... su cabeza era un caos, pero de todas maneras asintió con los labios apretados.
Y cómo no sentir todo aquello, si acababa de descubrir que la única persona a la que realmente detestaba en el mundo, aquella cuya familia le arrebató todo lo que quería, todo lo que le importaba, era la familia a la que pertenecía aquella de la cual su amigos estaba tan perdidamente enamorado. Tanto que parecía estar dispuesto no solo a romper todas las reglas, sino al olvidar aquel evento… el evento desgarrador que como consecuencia le arrebató a Donnie y la había puesto en esta situación. Sin darse cuenta comenzó a temblar abrió la boca para reclamarle a Leo sin tapujos cuando de pronto otra voz se le adelantó
—¡Si mostraran toda esa emoción en el escenario no gastaríamos tanto tiempo en los ensayos!—Rafael se acercó con las manos en la nuca, una sonrisa socarrona y pasos despreocupados, miró a Jul mientras le hizo una mueca parecida a una sonrisa de medio lado y luego volteó a ver a su hermano mayor—Osado líder nuestro padre te busca, creo que te necesita para algo urgente—luego se inclinó hacia él y le dijo en un tono bajo—Y creo que me debes una Bobonardo—el mayor lo miró con fastidio, lo empujó con poca fuerza para después voltear a ver a Jul que había dado media vuelta y se había cruzado de brazos. El joven líder no tuvo mucho tiempo para descubrir exactamente qué estaba pasando, pero por lo que notaba parecía que su amiga no solo conocía a su amada, sino que no parecía estar en muy buenos términos con ella. Su hermano de ojos verdes le hizo un ademán con la cabeza para que salieran de ahí, así que a Leo no le quedó más que exhalar con resignación
—Hablaremos luego—sus pasos parecía reusarse un poco a irse sin una respuesta, pero esta nunca llegó. La gatita negra solo se quedó ahí, quieta como una estatua tratando de lidiar con todo aquello que la hacía sentir traicionada, aun cuando su razón le dictaba que Leo era su amigo pero su corazón se reusaba a escuchar. Tal vez lo mejor era darse el tiempo de calmar los ánimos. Así que escuchó a su amigo marcharse mientras aquel ebullente sentimiento la carcomía por dentro
…
Todos continuaron sus ensayos, una a una las escenas fueron pasando pero Leo no regresaba. No había que esforzarse mucho para darse cuenta que aquel parecía estarse convirtiendo en un mal día para Jul y lo que no pasaba desapercibido para el par de ojos castaños que la observaban disimuladamente desde hacía ya casi media hora. No quería ni pensarlo, pero las evidencias lo arrastraban a aquella conclusión, la mayor de las hermanas, extrañaba a si hermano mayor y eso por alguna razón le revolvía las tripas de furia.
Estaba seria, taciturna y sospechosamente silenciosa. Hasta Clarise fue a hablar con ella pero lo único que consiguió fue que ambas salieran por un par de minutos, después de los cuales Jul regresó con los ojos llorosos, pero la minina blanca aseguró que su hermana no quiso decirle nada. Donnie sintió que algo en el pecho le dolía, dolía mucho y no comprendía porque, pero aun así quería estar ahí. La miraba a ratos, como armándose de valor para investigar lo que le pasaba y al pensar en las posibles respuestas relacionadas con su hermano mayor, sentía como si un costal de mil kilos le impidiera moverse.
El tiempo seguía pasando y aun cuando todos terminaron de ensayar los silenciosos pasos del líder no se habían vuelto a encaminar al lugar. Nadie se atrevía a llamarlo si el maestro Splinter estaba entrenando con él, pero después de un buen rato se dieron cuenta que no podían esperar más y de acuerdo a la votación regular Mikey resultó ser el elegido para investigar cuando regresaría.
Una llamada por teléfono fue suficiente, así las malas nuevas dictaron que su hermano mayor no regresaría en todo el día, pues Sensei necesitaba que aprendiera una importante técnica que posteriormente le ayudaría a enseñar a sus hermanos y por alguna razón Leonardo estaba más distraído que de costumbre. Esto no pareció mejorar el ánimo de Jul y el genio sentía como su corazón parecía ser estrujado sin piedad
Mikey estaba tan desesperado que le pidió a Clarise que le pasara una peluca rubia de una de las cajas, para poder tener cabello que jalarse ante el estrés, y es que de todos Jul y Leo eran los que más necesitaban ensayar si quería que esa escena se viera pasable. Miró con decisión el escenario y entonces se le ocurrió una alternativa para conseguir que esto no fuera una tarde perdida
—Rafa, ve tras bambalinas, hoy tú reemplazarás a Leo en la escena del baile—Donnie abrió grandes los ojos ignorando momentáneamente su sentir y volteó a ver a su hermano menor incrédulo "¿Rafa? ¿Es en serio Mikey?" pensó con cierto grado de incredulidad para sus adentros, Rafa en cambio solo dejó escapar una trompetilla
—Ni en tus mejores sueños enano, yo ya terminé de ensayar hoy y tengo cosas que hacer—Contestó mientras se encaminaba a la salida. Abril se había ido apenas unos minutos antes a la guarida, así que el chico rudo no quería dejar escapar la posibilidad de pasar un tiempo a solas con la pelirroja sin tener que cuidarse de ninguno de sus hermanos—Dile al nerd, ellos son muy intensos…al menos cuando se gritan—
—P-pero…—trató de convencerlo la adorable tortuga pecosa que ni siquiera tomó en serio la sugerencia, pero el mayor no quiso voltear a ver los ojos de cachorro de su hermanito—No quiero haya muertos antes del estreno—comentó desconsolado
—Dije que no—la voz de Rafa ya se escuchaba lejos y Mikey le arrojó a su hermano mayor la peluca rubia que hacía unos minutos había utilizado para descargar su frustración. El cabello falso aterrizó en la cabeza del ninja temperamental que volteó en seguida confundido y antes de que pudiera reaccionar un clic sonó. Los iracundos ojos verdes del ninja de las sais se encendieron y su hermanito solo sonrió
—¡Te ves tan furioso!—se burló en tono juguetón mientras mostraba casi burlesco la nueva foto favorita de su colección .
—Voy a matarte Mikey—amenazó el mayor y en el acto el ninja naranja guardó su tphone preocupado por las consecuencias. Rafael avanzó con pasos pesados pero la intervención del de ojos marrón lo detuvo en seco
—No puedes, aun no se recupera y si le pasa algo tú tendrás que explicárselo a Sensei—La rabia de Rafa no podía ser peor, parecería que ignoraría los comentarios de su hermano nerd, sin embargo solo colocó las manos sobre el cuello del menor sin apretarlo
—Me las vas a pagar en cuanto te quiten ese estúpido yeso—amenazó para luego soltarlo y salir con actitud molesta, el de ojos azul cielo sonrió mientras el mayor se iba foribundo del lugar
—Tal vez lo mejor sea esperar a que Leo termine—Clarise estaba auténticamente preocupada por el estado de ánimo de Jul que no decía ni una palabra de lo que le pasaba, pero esa aura obscura seguía rodeándola desde que el líder se fue varias horas atrás. Donnie suspiró, como odiaba que el mundo conspirara en su contra, como odiaba verla así, como detestaba ser tan débil ante la tristeza en esa expresiva mirada.
—Leo terminará muy tarde y Mikey no debe pasar tanto tiempo fuera de la cama, aun no se recupera del todo. Yo lo haré—Dijo el genio como si se tratar de cualquier cosa. Clarise lo miró atónita, no tenía idea de si aquello era bueno o malo, pero algo era seguro, si su hermana no se daba cuenta de cuanto le gustaba a ese bobo con esa escena, es porque la ceguera no se le había quitado. Jul por su parte en cuanto escuchó que haría la escena del baile con Donnie levantó la cabeza y la sorpresa se le transparento en cada mechón del pelaje, en cada bigote y hasta en las orejas ¿Era en serio?
Se puso tremendamente nerviosa y la razón por la que estaba tan triste y molesta de pronto pasó a segundo plano. Lo único que quería era salir corriendo de ahí, esa no era una buena idea, porque si la última vez no pudo evitar robarle un beso a pesar de toda su fuerza de voluntad, ahora teniéndolo a escasos centímetros de distancia, en un ambiente romántico y con esa actitud dulce ¿Qué la detendría de hacer una barbaridad?
Jul se hizo un poco hacia atrás en su asiento pero era demasiado tarde. El genio la tomó de la muñeca y de un firme tirón la hizo caminar tras de él
—Oye Donatello no tienes que hacer esto… Yo puedo ensayar otro día, de verdad—dijo ella mientras se resistía un poco a los tirones del chico que no pronunció palabra alguna a causa de la intensa revolución de mariposas en su estómago. Se daba cuenta de cuan asustada estaba Jul, pero al menos ya no se veía así de triste y aunque algo le decía que esto era muy peligroso, lo prefería, a seguir viéndola decaída. Ambos se perdieron detrás de las cortinas que habían instalado hacía apenas un par de días para ayudarlos a ensayar las entradas y salidas al escenario, increíblemente nerviosos, desconfiados de lo que sus impulsos podrían llevarlos a hacer.
…
Los besos se habían vuelto tremendamente intensos en aquel sillón después de que los controles de la consola de juegos, que la pelirroja había traído, cayeron al piso. El ninja de bandana roja se aferraba a la cintura de la chica, mientras los labios de ambos se entrelazaban casi con desesperación. De pronto un cosquilleo en los dedos que sostenían el cuello de la joven pecosa lo hicieron entre abrir ligeramente los ojos, para encontrarse en su mano lo peor que pudiera encontrarse en esos momentos
—¡CUCARACHA!—gritó mientras aventaba a la chica al otro extremo del sillón mirando al pequeño insecto con terror. Abril se sacudió al bichito con la mano, miró por un segundo seria a Rafael y luego comenzó a carcajearse
—Cómo puedes ser tan valiente y enfrentar la muerte en una pelea, pero gritar ante cosas tan pequeñas—unas cuantas carcajadas más provocaron que el rudo ninja frunciera finalmente el seño
—Al menos yo no le tengo miedo a mi padre mutado—el chico se cruzó de brazos y ella dejó de reír al darse cuenta que lo había hecho enojar
—Lo siento, no debí burlarme—la jovencita se aproximó un poco a él y lo tomó de la mano—¿Cómo puedo compensarte?—preguntó ella con una pícara sonrisa, a la que él correspondió de inmediato
—Se me ocurren algunas ideas, ninguna apta para menores… por si te lo preguntabas—el joven acercó sus labios a los de la chica que no dejó de sonreír a pesar de que sus mejillas delataban que esa idea la avergonzaba un poco
—Me encanta la idea pero…—en ese momento el chico se detuvo, rodó los ojos y se separó con fastidio
—¿Ahora qué?—dijo él un tanto molesto
—No te enojes es solo que… tengo algunas dudas—la jovencita tomó de nuevo la mano del chico y él la retiró con ademán brusco, se puso de pie y comenzó a caminar en círculos mientras movía los brazos en ademanes exagerado
—Bien ¿Ahora qué es? ¿De nuevo te preguntas si es el momento o si deberíamos esperar? ¿O qué si alguien nos escucha? ¿O…?—Rafa había empezado una serie de preguntas al estilo reproche que parecían ir para largo hasta que Abril lo interrumpió
—¿Qué somos?—la chica lo miró fijamente y él enarqueó una ceja como si de pronto le hubieran hablando en chino—Esa es mi duda, Rafa… quiero saber qué somos—Abril se acercó un poco más a él, tomó las rasposas manos del chico con dulzura y lo jaló para que tomara asiento de nuevo junto a ella—Tal vez puedas pensar que eso no importa, pero a mí sí me importa. He tratado de no pensar en ello, pero de unos días para acá es algo que no me ha dejado tranquila y no es que quiera exigirte que tengamos algún estatus en particular pero, eso me diría mucho de que tan en serio debo de tomar todo esto sin hacerme falsas ilusiones o esperar algo más de lo que estás dispuesto a dar—la chica le sonrió pero el joven no dejaba de mirarla con expresión asustada, se mojó los labios y tragó saliva sonoramente… era obvio que esa era una de las cosas simples a las que el rudo ninja les tenía pánico
…
La chica entró al escenario como buscando a alguien, miró el reloj simulado en una de las paredes del escenario y buscó de nuevo
—Ya es tarde ¿me pregunto si de verdad vendrá?—Jul volteó de nuevo a ver a su derecha y del lado opuesto al que ella miraba, salió Donnie portando aquel incómodo sombrero, miró a un punto en el escenario donde sus ojos no pudieran ver a la chica y caminó de espaldas, como distraído con el decorado y algarabía supuesta del lugar
—¿Dónde podrá estar?—dijo el genio, dio algunos pasos más y de pronto ambos chicos toparon. Se voltearon a ver súbitamente. Era curioso, aquel acercamiento le recordaba mucho a Jul la vez que los dos se encontraron por primera vez después de su mutación, cuando la llevaron al TCRI. El libreto decía que ella debía mirarlo fijamente a los ojos con dulzura pero en cambio estaba nerviosa y trataba de no verlo demasiado. Claro que extrañaba poder mirarse en esos ojos castaños y no en el engaño que siempre le hacía ver Malachi, pero estaba nerviosa de que todo esto terminara por delatarla
—Hola—dijeron al mismo tiempo y la chica se llevó la mano a la boca, eran los primeros minutos de la escena y ella ya estaba cometiendo errores.
—Me alegra que vinieras—Donnie le sonrió tímidamente, adoraba que él le dijera algo así y de alguna manera le gustaba no tener que forzar demasiado sus reacciones. Eran las mismas palabras que siempre ensayaba con Leo, pero ahora se sentía muy diferente. Jul se sonrojó ligeramente y dio un paso atrás nerviosa
—A mí también me alegra que estés aquí—la chica le recorrió el rostro con la mirada y el genio sintió como un montón de mariposas le revoloteaban en el estómago, no estaba acostumbrado a escuchar cosas así de la voz de ella y por lo que descubrió en ese preciso momento, era tremendamente agradable escucharla hablarle con ese tono dulce y encantador que derrochaba cariño. Usaba un timbre meloso pero agradable que nunca la escuchó utilizar con alguien más. Miró al público y notó al pajarito distraído hablando con Mikey, así que no estaba seguro de si él estaba usando sus poderes o no, es decir que no estaba seguro de si ella lo estaba viendo a él o a Leo. Sacudió la cabeza y trató de quitarse esa duda de la cabeza, realmente aquello no debía de ser importante, después de todo solo estaban actuando ¿no? Pero aun pensado eso era obvio que Jul lo estaba poniendo muy nervioso.
—¿Y t-tú novio? P-pensé que vendrías con él—El genio miró a otro lado con disimulo esforzándose de aminorar las sensaciones que lo estaban distrayendo, evadiendo esa mirada dulce que ya lo estaba haciendo tartamudear
—¿Quién?—preguntó ella
—Pues el tipo ese que se la pasa siguiéndote para todos lados y portándose como si fuera tu dueño—Donnie bufó furioso recordando cómo se sentía cada vez que veía a su hermano mayor abrazar a la chica.
—¡Ah!... te refieres a mi EX... Él y yo terminamos hace un par de días ¿Por qué? ¿Estas celoso?—la hermosa gatita se colgó de su brazo y el chico solo cerró los ojos tratando de ocultar el rubor que le subía por las mejillas
—N-no ¿Por qué lo estaría? Eso es cosa tuya—dijo en tono desanimado, para entonces ya sentía su corazón latir con fuerza y sus manos habían empezado a sudar. La chica le giró el rostro para que la mirara a la cara
—¡Que mal! Por un momento me gustó sentirme especial para ti—Jul dijo esto de una manera tan convincente, tan auténtica, que el chico no pudo evitar mirarla asombrado. En ese momento la música romántica comenzó a sonar y el de ojos marrón tragó saliva nerviosamente
—¿Q-quieres bailar?—el chico extendió su mano invitándola y ella la tomó casi con travesura para después llevarla a su cintura y rodear su cuello con ambos brazos
—Es una canción romántica, no un vals… genio—dijo la chica en un tono bajo pero divertido, apenas audible para Donnie
Él la abrazó por la cintura tan inquieto, que la chica pudo sentir como le temblaban las manos.
—¿Estas nervioso?—Se acercó ella a decirle al oído, pero él de inmediato negó con la cabeza
—Noo—contestó enérgicamente—T-tengo frio, es todo—
—Ya veo—contestó la gatita para luego reacomodarse entre sus brazos dejando que el silencio se instalara entre ellos como un discreto cómplice. Cuando el chico al fin pudo sentirse un poco más tranquilo se atrevió a sacar un tema que desde hacía mucho había despertado su curiosidad
—S-sé que no es de mi incumbencia pero ¿Estas triste por Leo?—Jul rodó los ojos
—Estoy enojada, un poco dolida, pero no puedo contarte la razón—Donnie sintió un pequeño pinchazo en el pecho pero no quiso reparar en eso. Pensó entonces que si ya había tocado el tema entonces tal vez lo mejor sería
—S-se han vuelto muy cercanos ¿verdad?—Necesitó armarse de mucho valor para preguntar aquello y esperó el sí rotundo casi como una cachetada pero Jul solo bajó la vista
—Yo pensaba que sí pero, creo que me equivoqué—los ojitos castaños la miraron inquisitivos
—¿Y eso te molesta?—Insistió él
—Sí, pero tal vez no debería de molestarme con él, no creo que tenga la culpa—y de pronto ahí estaba de nuevo, ese sentimiento que lo hacía sentir increíblemente irritado ¿Por qué con Leo buscaba ser tan comprensiva y con él no? Habían peleado mil veces, pero con él sí decía que no era su culpa
—Ah—exclamó el joven genio sin más, aquel colérico sentimiento no lo dejaba tranquilo pero tenía que disimular, después de todo habían logrado avances y no quería echar todo a perder de pronto—pues habla con él—dijo sin más obligando a sus palabras a salir de su garganta sin que quisieran hacerlo
—Sí, tal vez lo haga…después. Ahora no quiero hablar de eso—
—Sí, ahora sería un poco difícil, tú sabes, está con Sensei. Tal vez mañana, mientras ensayen—dijo con un tono un tanto molesto—¿Y de qué hablas con él cuando están en esta escena?—la chica rebuscó en sus recuerdos y aunque lo primero que se le vino a la cabeza fue aquella agradable platica en la que la gatita se enteró del escandaloso secreto del líder, decidió que justo aquello no era un buen ejemplo, y menos considerando que aquello era precisamente lo que la tenía de mal humor ese día. Siguió pensando y una risita se le escapó al darse cuenta del montón de cosas intrascendentales que solía hablar con el mayor—¿Qué es tan divertido?—pregunto el de ojos castaños mientras ella negaba
—No le diría divertido…Pues casi siempre hablamos de golpes, katas, llaves, meditación incienso y técnicas de defensa, básicamente de eso ¿Es un poco tonto verdad?—Jul sonrió como si estuviera hablando de alguna travesura que hizo de niña, más que de la plática que mantenía con un gallardo guerrero mientras que él la envolvía entre sus brazos. El genio la miró incrédulo, casi indignado, como un niño cuando le dicen que no existe Santa Claus
—¿Qué? ¿P-por qué de eso?... No me extraña que se vean tan raros bailando ¡Su plática es lo menos romántico que he escuchado!—El genio sonrió casi aliviado
—Sí, ya sé, es muy raro, pero es que son los temas que se nos dan, cuando hablamos de otras cosas siempre me pisa—la jovencita dijo esto como queriendo justificarse—¿Tú de qué crees que deberíamos hablar para no vernos "raros"?—Aquella era una pregunta difícil, no obstante la gatita negra no esperaba una respuesta concreta, después de todo ¿Quién pensaría que existen platicas adecuadas o inadecuadas para bailar?
—No sé, tal vez de sus gustos, sus sueños e intereses, de lo que esperan a futuro o no sé—El ninja trataba de no mirarla pero no se resistió por mucho tiempo, así que en cuanto cedió a la tentación se encontró con aquella expresiva mirada completamente clavada en él. Aquello soltó mar de adrenalina en su cuerpo, el cual comenzó a correr libre por sus venas—¿Por qué de repente hace tanto calor aquí?—dijo mientras con una mano comenzó a abanicarse
—¿Pero no dijiste hace un rato que tenías frio? ¿Te estarás enfermando?—sin pedir ningún permiso la chica tocó la nuca de su acompañante para que él inclinara ligeramente la cabeza y se levantó en las puntas para poder tocar la frente del joven con la suya sin que esto los hiciera perder el ritmo. En ese mismo instante el chico empezó a temblar sin poder contenerse, contrario a lo que su cerebro le aconsejaba, sus ojos se dirigieron a los labios entre abiertos de la jovencita y, solo porque era consciente de que todos los estaban mirando, no la alejó de un empujón para salir huyendo de ese insoportable sentimiento que le estaba gritando que esa boca era irresistiblemente tentadora—Tu frente no está caliente, pero estas temblando, puede que te estés resfriando. No soy experta pero tal vez tomar algún antistamínico, creo que eso te sentaría bien—El chico al fin junto la suficiente fuerza de voluntad para girar la cabeza hacia otro lado y ponerse bien derecho.
—Sí, tal vez lo haga—una mirada, eso había bastado para ponerlo en una situación tan comprometedora por algunos segundos ¿En qué rayos estaba pensando cuando dijo que haría esta escena con ella? Aterrado, y recordando lo ocurrido bajo el árbol de cerezo artificial, ahora solo se mantenía distante, no quería sentir aquello, buscaba desesperadamente distraerse con lo que fuera, no quería recordar que la tenía entre sus brazos, ni escuchar esa dulce voz que lo hacía suspirar sin querer. Ya casi había calmado su pobre corazón cuando sintió que la chica recargaba la cabeza en su pecho. Debió moverse para que ella se quitara, debió quejarse, debió haber hecho tantas cosas pero en cambio solo cerró los ojos casi como pidiendo disculpas por no tener las fuerzas de rechazarla una sola vez más.
—Volví a hacerte enojar ¿verdad?—la chica intentó levantar la cabeza pero un impulso, que el joven no pudo controlar, la mantuvo como estaba. Sabía que se arrepentiría, pero en ese instante no pudo contenerse, se sentía tan bien teniéndola así que se conformaba con unos segundos más de ese simple contacto
—No, solo que no sé de qué más hablar—La chica sonrió y se acurrucó en su pecho removiendo la culpa en el interior de aquel joven, que sentía que su sentido común se había quedado en la silla que abandonó entre los espectadores, cuando subió al enorme escenario. Su cerebro le decía constantemente que no debía, que cabía la posibilidad de que ella solo actuara con él de aquella manera por las habilidades de Malachi, pero solo bastaba con un gesto de esa chica para que sintiera que perdía otro poco de autocontrol y dejara de prestar atención a su razón
—¡Ves! Buscar temas de conversación no es tan fácil—Los dedos de la chica se pasearon por las grietas y marcas del filo del caparazón de Donnie, quien sintió que poco a poco todo fuera de ese escenario dejaba de importarle, las miradas de los espectadores se volvieron poco menos que un recuerdo borroso muy lejano, Leo y sus sentimientos ya no le parecieron algo relevante, todas esas preguntas y misterios que envolvían a la chica dejaron de ser algo trascendental. Solo quería seguir sintiendo aquellos delicados dedos delineando la coraza instalada en su espalda. El esbelto muchacho podía sentir como su corazón le pedía continuar, acariciar con ternura su mejilla y depositar un suave beso en los labios de la chica. Fue entonces cuando sin pensarlo llego a aquella innegable conclusión y firmó la sentencia que lo haría recriminarse sus actos en silencio tantas noches. Cualquiera que hubiera podido darse cuenta de lo que acontecía en su interior, habría afirmado que él chico había perdido por completo la cabeza.
El final de la pieza se acercaba y sintió como ella se levantó para continuar con la obra. La chica dijo en voz alta sus diálogos y él sentía que el aire le faltaba
—¿Sabes? He escuchado que tú fuiste quien hizo que expulsaran a mi ex y no sé qué pensar…Dime ¿Es cierto?—comentó ella aun sin querer separarse pero comprendiendo que todo aquello no era más que una situación ilusoria que estaba por terminar
El genio se quedó muy serio, clavo sus ojos en los de la gatita que lo miraba con ensoñación y comenzó a hablar en voz alta
—Antes de que recupere la razón y pierda el poco valor que tengo creo que hay algo que tengo que decirte—Jul miró a un lado y a otro, aquel no era el diálogo ensayado con el que el dueño del bo debía responderle, pero bien podría ser una improvisación, una improvisación excelente—Te juro que hay una muy buena razón para todo lo que he hecho, para las veces que he peleado, para las veces que he gritado sin comprender porque, para cada tontería, para acción impulsiva e irracional—dijo la tortuga mientras la miraba muy seriamente y Jul parecía cada vez más confundida, esas palabras eran lo suficientemente parecidas al diálogo del libreto, pero al mismo tiempo podrían interpretarse como la situación que ellos vivían.
—B-bien, te escucho —Continuó ella con lo que se supone que debería de contestar según su guion, pero el corazón estuvo a punto de salírsele al considerar que el genio no estuviera actuando, sino que hablaba de él, realmente de él y lo que sentía. No obstante decidió seguir con la actuación todo lo que resistiera, porque no estaba segura de que solo se estuviera haciendo falsas esperanzas
—La verdad es que no soy capaz de admitir que todo lo hago por ti, solo por ti. No por ninguna de las estúpidas justificaciones que pude haber dicho o pensado. No, esas eran solo excusas para engañarme a mí mismo—dijo él y la gatita abrió ligeramente la boca, no supo como actuar, así que trató de zafarse y detener la escena, pero él la sujetó con más fuerza y la hizo levantar el rostro sujetando con delicadeza su barbilla—Sé que suena muy descabellado, incluso yo aun no puedo creérmelo del todo, menos considerando lo poco que tengo de conocerte, todo por lo que hemos pasado y lo que se supone que debería de sentir, pero es la única explicación lógica que he encontrado para esto que me carcome por dentro—el chico se acercó a ella muy despacio—Creo que me gustas—confesó al fin él, y la chica abrió grandes sus ojos verdes
—¿Qué?—pronunció en su asombro. No estaba segura si lo decía en serio o si era actuación, pero si era mentira, era la mejor que le habían dicho en toda su vida, luego el alto muchacho pronunció algo en voz baja, algo que nadie más que ella escuchó
—No sabes cuan irresistiblemente atraído me siento hacia ti—Se inclinó un poco más con lo que bloqueó la vista de los espectadores con aquel ridículo sombrero, provocando así que los demás ya no pudieron darse cuenta que ambos permanecían con los ojos cerrados. El genio rosó los labios de la chica con los propios lentamente, disfrutando hasta el más mínimo contacto, cada minúsculo detalle, sintiendo ese aliento que salía de esa hermosa boca a ritmo irregular, como si del propio aire se tratara. Olvidó por completo que estaba en una obra, que estaba actuado, que sus amigos y hermano menor los observaban, pero sobre todo olvidó que justo en ese momento Casey debía entrar en escena, tal y como lo dictaba el guion, para apartar a la chica de ojos verdes de sus brazos
—Solo me descuido un segundo y cualquier perdedor quiere poner las manos encima—dijo tratando de apartar a la chica del joven que la tenía en brazos, tal y como decía el libreto, pero Donnie no se lo permitió, repentinamente tomó la muñeca de la chica con un poco de brusquedad mientras volteaba a ver a Casey amenazadoramente y Jul parecía atónita.
—¡No la toques!—Expresó el genio con esa furia en la mirada que siempre trataba de ocultar cuando sentía que alguien le prestaba demasiada atención a la minina negra. Casey le sonrió de medio lado con un poco de extrañeza y en ese momento los aplausos hicieron eco en el amplio lugar, haciendo al genio recuperar la cordura y darse cuenta de la barbaridad que había hecho. Miró al público que estaba de pie ovacionando la actuación de los jovencitos. Sin embargo Clarise no aplaudía, ella miraba a Donnie como si le acabaran de ganar un juego de ajedrez muy reñido y tal vez así era. La gatita de ojos rubí sospechaba que lo que vio no fue precisamente una actuación. Sonrió haciendo una mueca extraña, ese chico era mucho más inteligente de lo que pensó. Lo que había hecho Dientes Chuecos, tiró por la borda todo su plan, le había declarado a Jul lo que sentía, pero llegó a la conclusión de que fue tan astuto que ella nunca podría estar segura si fue real o simple actuación y no habría forma de probar nada. La felina nunca sabría que en realidad él solo perdió por completo el control al sentir así de cerca a Jul, no había nada planeado en sus actos
—De haber sabido que ustedes dos tendrían tan buena química en el escenario los hubiera puesto como pareja principal—dijo Mikey tan emocionado que saltó de la silla de ruedas, luego colocó dedos índice y pulgar de Clarise de tal manera que formaran un cuadro a través del que miró como enmarcando a Jul y su hermano mayor en una pantalla imaginaria. Los dos se veían en silencio, sorprendidos, con la respiración agitada y los labios entre abiertos
—Sí, tal vez deberías de cambiar los papeles de Leo y Donnie—argumentó con una sonrisa pícara la gatita menor pero antes de que alguien más pudiera opinar de esto, el chico de ojos castaños le volteó la cara a la gatita negra con desdén, arrojó el sobrero principesco al piso y soltó la muñeca de la chica en un movimiento carente de cualquier tacto
—Bien ya quedó la escena, ya no me necesitan para ensayar—el genio se encaminó a la salida del lugar. Jul se soltó de la mano de Casey y salió a toda prisa detrás de Donnie, lo alcanzó unos cuantos pasos antes de la escalera que lo conduciría debajo de escenario, lo tomó del brazo y lo detuvo tirando de él.
—Espera ¿Qué pasó? ¿Por qué actúas así? ¿Qué fue todo eso?—Donnie le tomó la muñeca e hizo que lo soltara por la fuerza, la chica dejó escapar un "Auch". El suave quejido hizo al genio cerrar los ojos para tratar de controlarse, quería disculparse, decir que no había sido su intención, pero solo mordió los labios para no hacerlo
—Solo déjame en paz ¿Quieres? Ahora entiendo porque la escena nunca sale bien, eres demasiado encimosa—Cuando el chico dijo esto, Jul dejó de sobarse la muñeca y lo miró como si no hubiera comprendido una sola palabra de lo que había dicho, el chico continuó su camino—No entiendo como Leo soporta pasar tanto tiempo a tu lado—la boca de la felina se abrió ligeramente con sorpresa, no supo ni como reaccionar a aquellas palabras, no podía creer que él le hubiera dicho algo así, pero a medida que iba digiriendo todo aquello los ojos se le cristalizaron ligeramente. Ante el riesgo de que aquello fuera solo el indicio de un llanto que no pudiera detener cerró con fuerza sus ojos mientras escuchaba los pasos de su chico genio alejarse cada vez más
—¡Donatello eres el tipo más grosero que he conocido!—Grito completamente dolida y el joven prodigio se detuvo al escucharla. "Esa es la verdadera Jul, colérica, impulsiva, hiriente pero… si no fuera por Leo, eso no me importaría" pensó para sus adentros, pues por el bien de su hermano debía destruir cualquier cosa que alimentara a pensamientos como ese.
—¿Y que tú digas eso debería de importarme porque…?—se mantuvo quieto esperando cualquier respuesta y cuando escuchó el sollozo del Jul supo que había ganado, había ganado su desprecio y tristeza, era lo que quería pero aun así le dolía—Sí, eso pensé—dicho esto dio los últimos pasos para desaparecer en la obscuridad del alcantarillado
—¡Ves! esto prueba que no se debe de cambiar nada, si los pones como pareja Dientes Chuecos ni siquiera terminaría la obra antes de pelearse con ella—argumentó Casey, Jul lo miró molesta con los ojos vidriosos, se encaminó a salir del escenario y fingió no darse cuenta cuando lo piso al pasar.
—Gracias Casey, ¡¿Qué haríamos sin tus valiosas aportaciones?!—se apresuró a ir al espacio que habían acondicionado como camerino de chicas, mientras el deportista se sobaba cuidadosamente su pobre pie adolorido. La chica ignoró los lloriqueos con los que el moreno pretendía hacerla sentir culpable, pues aquel malestar no se comparaba con las heridas que hicieron aquellas palabras en su interior.
—Es una lástima, se veían tan bien juntos ¡Si no fuera por esos arranques que tienen!—Mikey sonrió a Clarise y ella correspondió forzadamente tratando de disimular el pequeño cosquilleo de culpa que sentía al ver a ambos así de afectados
—Sí, es una lástima—miró el guion con inconformidad—Iré por Jul, creo que ya debemos irnos—sin más se dirigió a los camerinos, donde enjuagó un montón de lágrimas que cada vez la hacían sentir más incómoda consigo misma. Tal vez esto de la obra no fue tan buena idea después de todo, pensaba sin poder contener las gotitas saladas que caían una tras otra en su hombro
…
El ninja de rojo nunca pensó que agradecería en silencio que su hermano Donatello interrumpiera uno de esos momentos privados entre Abril y él, pero al notar el aura tan nefasta de su ñoño hermano supo que algo no estaba bien.
—No puedo creer que el cabeza hueca de Mikey me hizo caso y el tonto de Donnie accedió a eso—masculló mientras la pelirroja miraba preocupada a su mejor amigo entrar a la guarida sin dirigirles la palabra
—¿De qué hablas? ¿Qué fue lo que les dijiste?—
—Como Leo no pudo regresar a ensayar, querían que yo practicara la escena del baile con Jul, pero no quise y les dije que pusieran al sabelotodo—Abril lo miró asombrada y casi incrédula
—¿Por qué rayos hiciste eso? De solo leer que harían la escena juntos casi se desata una guerra mundial en la guarida—la chica se paró de un brinco y trató de ir a ver como estaba su querido amigo pero Rafa la tomó de la muñeca
—¿Qué? ¿Hubieras preferido que yo practicara una escena de beso con Jul?—La pregunta tomó desprevenida a la pecosa que no supo qué contestar—Solo digo porque si puedo besar a otras chicas sin que te moleste entonces…—una cachetada muy bien acomodada le cerró la boca de una vez
—¡No te vas a escapar de la plática que dejamos pendiente, así que deja de hacer esas bromas tontas!—El chico sonrió de medio lado. No obtuvo lo que buscaba; un poco de celos en esos encantadores ojos azules, pero con que ella considerara una broma de mal gusto el que el chico hablara de besar a otras, era muy buena señal. La soltó sin más y para ir al encuentro del genio.
Estaba feliz, ese fue el momento en que lo supo, ya solo quedaba amistad en el corazón de la pelirroja para su dulce hermanito ¿Y como obtuvo esa certeza? Pues porque a ella no parcia darle la más mínima importancia al detalle del beso de aquella escena, es más no parecía haber recapacitado en ello hasta que él lo menciono. Sonrió y asintió triunfal, Abril ahora sí era toda suya… o al menos si lograba salir bien parado de aquella nefasta plática que tenían pendiente. Rodo los ojos, se preocuparía por eso después.
…
La pecosa chica lo buscó por todos lados, en su laboratorio, en su cuarto, en el dojo, en la cocina pero no lograba encontrarlo y eso era porque el genio no deseaba ser encontrado. Acomodado en un rincón alejado de la guarida Donnie miraba pensativo el agua clara dibujando su reflejo que ahora le parecía un reproche silencioso
—¿Pero que rayos hice? A esa chica le gusta a mi hermano, y lo más probable es que sea mutuo. No debí de haber dicho todo eso—Suspiró con fuerza recordando lo cerca que estuvo de besarla y no sabía si se lamentaba o se sentía aliviado de que Casey lo hubiera detenido a tiempo. Aun cuando le molestaba verlos juntos no podía seguir así porque simplemente ya no podía mentirse más, después de todo aquello, decir que la razón por la que los quería separado era debido a su desconfianza se volvió algo absurdo.
La chica había mostrado que era leal, compasiva y hasta valerosa. Tenía un espíritu fuerte y honorable y tal vez fue justo eso lo que al final lo llevó a poner sus ojos en ella, pero no debía, no si aun quería conservar en buen estado la relación con su hermano mayor, además no tendría caso. Por otro lado tenía la certeza de que esto debía ser solo algo temporal, un simple capricho, porque uno solo se enamora una vez y ese lugar en su corazón ya le pertenecía a su princesa de ojos violetas, no valía la pena intentar llevar esto más lejos, no tenía futuro. Esa tarde el esbelto joven pensó que sin importar cuanto le molestara el que ellos dos fueran pareja, no debía entrometerse más. Debía darles su espacio para que las cosas entre su hermano mayor y Jul pudieran prosperar, sin importar cuan grande fuera la tentación.
Cuando al fin la pelirroja, con mucho esfuerzo lo encontró cubierto por las sombras vio en él derrota, una expresión de pérdida que pensó al fin había salido esos hermosos ojos castaño,s que hacía poco habían recuperado su brillo y vivacidad. Quiso acercarse pero en cambio el chico se supo de pie y sin mirarla se encaminó a su laboratorio con paso seguro—Estoy bien Abril—dijo cuando ella trató de alcanzarlo—Tengo trabajo, así que si no te molesta, te veré luego—aclaró, pero ella sabía que algo serio le había pasado, conocía su voz, sus ojos, y su forma de moverse. No obstante también supo que no era el momento de actuar, él quería enfrentar esto solo.
Decidió esperar, mantenerse atenta para el momento en que, aquel que se había convertido prácticamente en su querido hermano, quisiera hablar y compartir con ella aquella pesada carga que no podía esconderle. Sería paciente y aguardaría serena el momento indicado, sin importar cuanto tardara en llegar.
…
Al día siguiente el genio se fue en cuanto terminó de ensayar sus escenas y desde arriba de esa enorme tarima Jul lo vio irse. Él no volvió a presenciar la escena del baile de disfraces, no volvió a ver a la gatita en los brazos de Leo. Canceló su investigación arrinconando aquel pizarrón en el sitio más alejado de su laboratorio. Se aseguraría de sacarla de su vida por el bien de todos.
A Jul por su parte le dio por suspirar más, parecía haberse enfermado de una melancolía que le costaba trabajo ocultar aun bajo aquel hermoso vestuario. Más de una vez llamó a la puerta del santuario de ciencia, pero apenas el chico de ojos castaños la miraba, decía algo como "Ahora estoy ocupado, ven más tarde" y le cerraba la puerta en las narices sin dejarla decir una sola palabra. Si ella llegaba él se iba, si ella se iba él llega y lo supo por Clarise. Si llamaba apagaba su celular y si mandaba mensajes jamás contestaba. Insistió, insistió mucho y lo que consiguió fue un sonido vacío que dedujo que sería producto de haber bloqueado su número. Su último intento llegó cuando llamó por última vez a la puerta del laboratorio, dejó el libro que él le había prestado y en él colocó una nota pidiendo disculpas por haberlo ofendido, diciendo que ella no se daría por vencida en que se llevaran bien si él no lo hacía, pero para su sorpresa él ni siquiera la leyó, tomó el libro y dejó la nota en el piso sin siquiera pasar sus ojos por ella. Ese fue un golpe terrible.
Sus escenas se habían vuelto un completo desastre. Se esforzaba mucho, pero un "me gustas" con un tono desanimado parece más lástima que amor, y solo con eso el escenario completo parecía bañado por una lluvia melancólica invisible. La parte de la obra que les correspondía a ella y Leo, parecía la triste historia de un chico que perseguía a una mujer que realmente nunca podría amarlo por más que él se esforzara, y que sin embargo decidía quedarse a su lado como si sacrificara su vida a aquel amor no correspondido. La historia más simple de comedia romántica se había transformado en una tragedia griega. Leo llegó a pensar que su actitud se podría deber al desapruebo por el amor prohibido que el líder sentía por su hermana, pero su actitud despreocupada al querer hablar del tema, le demostró que esto no tenía nada que ver con él y las decepciones que pudiera haber ocasionado en su amiga. Esto tal vez era algo más complicado. Finalmente Leo le pidió en un favor especial a Malachi, que dejara los trucos ilusorios aun lado para poder hablar con su amiga de la única manera que él sabía, como un hermano mayor
—Lamento si no soy tan bueno bailando—le dijo Leo y ella lo miró extrañada—Es que me dijeron que con Donnie no tuviste que ensayar tanto, supongo que estas decepcionada de repetir y repetir lo mismo todos los días ¿O es por tu pelea con él?—Leo había empezado esa platica con toda la intención de sacar la discusión a relucir, tratando de no ser tan obvia. La chica le sonrió forzadamente.
—No, no es nada de eso Leo, solo estoy un poco cansada, no tienes de que preocuparte, para el estreno dormiré mejor y todo estará bien—La chica miró a otro lado tratando de dar por terminado el tema
—Te he visto cansada, tan cansada que no podías mantenerte despierta y sé que no es eso… Jul sabes que sin importar qué sea, puedes contármelo ¿verdad?—el de ojos azules le sonrió a la jovencita para tratar de darle confianza
—Gracias, pero no debes preocuparte, con lo que haces ya es más de lo que podría pedir—la chica lo abrazó para ya no tener que hablar de eso, no quería tener que mentirle más ¿Pero de qué habría servido decirle lo que la atormentaba? Él no podría cambiar las cosas y aquello solo empeoraría todo. Leo le acarició la cabeza casi paternal. Estaba profundamente decepcionado al darse cuenta que todos los esfuerzos para que ella se quedara en el equipo y formara parte de los amigos de la familia, se estaban desmoronando ante sus propios ojos. No podía pedirle más ni a ella ni a Donnie, claro que lo intentaron, lo intentaron tanto que al final terminaron repeliéndose como dos imane con polos opuestos. No podía reprocharles nada y tal vez eso era lo que más le molestaba.
Casey entró en escena y jaló a Jul como era costumbre, cuando terminó la pieza musical, pero ella ni siquiera opuso resistencia, lo cual hizo la escena sumamente extraña, además de que el beso ni siquiera figuró. Todos miraron extrañados, ciertamente los dos jóvenes no habían llevado a cabo las cosas como decía el libreto, pero había sentimiento en aquella escena, tal vez no el sentimiento que se buscaba pero debido a que todos se veían tan cansados Mikey decidió que se quedara así.
—¿Quién necesita un beso cuando puedes tener actores que improvisan tan bien?—dijo enérgico el menor, tratando de verle el lado bueno a todo, con esto solo consiguió que Rafa le pegara en la nuca con el libreto enrollado
—Admítelo, ya te diste por vencido con Bobonardo, ni aun lavándole el cerebro dejará de ser un mojigato—el de banda roja miró al de ojos azul cielo, que sonrió desvergonzado
—Sí, algo así…—comentó el de las pecas y Clarise simplemente se palmeó la cara. El gran día del estreno se aproximaba, ya solo les faltaban tres ensayos generales, así que no parecía que aquello fuera a cambiar. Lo mejor sería darse por bien servidos con lo que esos dos pudieran lograr—Es una lástima lo de Jul y Donnie, ellos realmente son intensos, pero parece que haberlos juntado para aquel ensayo solo empeoró las cosas, ahora él ni siquiera le dirige la palabra—Mikey se sentó en su silla de ruedas desganado
—Te advertí que ella y el nerd terminarían gritándose—señaló con tono incómodo Rafa al sentir un poco de culpa de haber sugerido aquello—Ni siquiera debieron de haberlo intentado, son un par de tontos—dijo tratando de lavar su desanimo con comentarios recriminatorio. El de bandana naranja solo movió la cabeza de un lado a otro
—Tal vez cuando alguien te hace sentir tanto, las cosas no pueden ser de otra manera—Mencionó en un destello de sabiduría el menor ganándose las miradas extrañadas de todos. Finalmente Clarise agachó la mirada, todo le había salido mal. Había intentado juntarlos definitivamente, pero ahora las cosas estaban peor que nunca, le había fallado a su querida hermanita y ni siquiera entendía qué había salido mal. En un principio pensó que solo sería otra pelea que resolverían con su media hora de disculpas, pero eso nunca sucedió y con esa costumbre se fue su esperanza de resarcir el daño que sentía que le había hecho a Cirse. Tal vez nunca podría perdonarse, eso sin mencionar que también Dientes Chuecos había salido lastimado y justo cuando ya le había tomado cariño. "Soy el peor cupido del mundo" se recriminó internamente, para luego limitarse a ver a su hermanita desaparecer tras las telas en uno de los extremos del escenario. Cabizbaja, triste y con un ambiente casi desolador rodeándola.
—Pero el espectáculo debe continuar—dijo en voz baja la de ojos rojos rogando internamente que algo hiciera cambiar las cosas, lo que fuera pero sin muchos ánimos de volver a intervenir de alguna forma.
…
¿Y bien? ¿Qué tal les pareció? Espero que les haya gustado este capítulo. Aprovecho la oportunidad para anunciarles que he entrado a , un sistema a través del cual la gente puede hacer aportaciones voluntarias a los artistas que les gusten. Si desean visitar mi página pueden buscarme como daysha_109. Planeo hacer un blog con el índice de mis obras, no solo de fanfics, sino de ideas originales, un canal de You Tube al estilo "detrás de cámaras" donde platicaré de dónde saqué las ideas para mis cuentos y además haré un pequeño comic donde responderé a las preguntas que me manden. Si alguno de ustedes se interesa en leer algo más de mi autoría, en mi perfil iré poniendo en donde pueden encontrar mis textos o mis videos.
En fin, les agradezco mucho el tiempo que han dedicado a esta historia, los comentarios que han mandado y sus lindas palabras. Quedo pendiente de cualquiera mensaje, cometario, duda o cachetada virtual que me quieran mandar, es un gusto saber de ustedes y todo es bien recibido. Hasta la próxima
