Bienvenidos al capítulo 34 de Ojos Violetas, de antemano me disculpo, una descompostura en mi computadora me hizo cada vez más difícil continuar, pues mi teclado fue atacado por mi gatita y escribir sin la "n" era una verdadera tortura. Cuando al fin pude juntar el dinero necesario y arreglar este desperfecto, junto con otros tantos de mi laptop, me di cuenta que el nuevo teclado era aun peor ¡La tecla espaciadora se trababa! El mundo parecía conspirar en contra de esta historia. Justo cunado ya me había decidido a comprar un teclado externo, obtuve una oferta de trabajo imposible de rechazar y aquello me consumía tanto tiempo que solo podía dedicar pocos minutos a esta actividad que tanto me apasiona.
La buena noticia es que con el empleo también llegó una computadora donde podría escribir a mis anchas en mi tiempo libre, pero aun así los inconvenientes siguieron llegando, ahora con un viaje y una hospitalización a mi madre. Hoy puedo decir que todo esto no me hizo abandonar la historia que tanto amo, al contario. No solo he escrito este texto, sino que también hice un perfil en una página muy popular para escritores cuyo nombre empieza con W y termina con attpad, donde pondrán encontrar el perfil de su servidora con el mismo seudónimo y textos completamente originales, que me gustaría compartir con ustedes. Además la versión corregida y aumentada de Ojos Violetas estará disponible en breve.
Todo esto no lo hubiera podido superar, de no ser por sus hermosos mensajes y de entre todos mis queridos lectores hay una a quien le debo una mención especial, alguien que siguió mandando mensajes para decirme "yo aun te espero y se que muchos más también" Juss: gracias, mis letras, mis personajes y mis horas de continuas actividades agradecen cada mensaje que has enviado pidiendo que continuara, este capítulo lo dedico solo para ti, porque cada vez que sabía que había alguien que volvía a leer Ojos Violetas esperando el siguiente capítulo, me daba fuerza para enfrentar todo lo que me obstaculizara el cumplir mi promesa: llevar esta historia hasta el capítulo final
También agradezco a todos ustedes que leen ahora y que me mandaron sus reseñas:
musicatmnt: Gracias por seguir esta historia a pesar de pasar mucho tiempo alejada de FF. Me alegra saber que gustas de los personajes pero sobre todo me alegra porque tengo un capítulo planeado más adelante inspirado especialmente en ti y tu trabajo. Espero poder seguir contando con tu presencia en las reviews
Juss: Es un gran honor para mi que una fan tan asidua de las Tortugas Ninja sienta que he sido fiel a la personalidad de cada uno, la verdad no es fácil, sobre todo con Mikey, no soy de una personalidad muy juguetona y soy muy mala con las bromas, así que él es mi más grande reto, pero es un reto que he disfrutado. Rafael, siendo honesta, se escribe solo, esa tortuga tiene tanta personalidad que es imposible que no resalte por sí mismo, jamás había pensado que obtuviera tanto protagonismo y al principio del fanfic no consideré la relación con la pelirroja, claro que el fanfic no pensé que pasara de los primeros 8 capítulos, pero todo se fue dando y al final debo admitir que me gustó como se desarrollaron las cosas.
También te agradezco mucho por la felicitación que me mandaste por mi cumpleaños y ya se acerca el siguiente y para esa fecha tengo preparado algo especial, algo que espero que les guste y que estoy segura de que les sorprenderá, aunque aun no sé si para bien o para mal.
leirbag7: Tus reviews son siempre de las que más disfruto, porque aun cuando no están llenas de cumplidos, tampoco sueles hacer criticas por solo porque sí. Efectivamente, la historia está pensada para y por Cirse, lo que sé que podría desmeritarla para muchos fans, de antemano me disculpo por las molestias que esto podría causar, pero tiene un porque.
Recuerdo un mensaje anterior donde un lector amante del Aphritello se sentía decepcionado porque en este fanfic aquellos personajes no se quedan juntos. En aquella ocasión la única respuesta que le pude dar era que comprendía su punto, pero que esperaba poder darle consuelo al confesarle que Cirse había nacido para Donnie, y es que así fue.
Construí al personaje en un momento de profunda indignación al ver como la pelirroja trataba a mi tortuga favorita, pero siempre he sido muy consiente de algo: Cirse y la historia no sería del agrado de todos. Bajo esta idea me di permiso de soñar como sería esa chica que pondría junto al único personaje ficticio que podría generar los celos de cualquier novio o pretendiente que pudiera tener y así llegaron las expresiones, el cabello negro, la cultura coreana, la mirada violeta, la ceguera.
La verdad lo único que comparto con Cirse es mi gusto por el TKD y esto tiene una razón: repasé una y otra vez la serie, así como otros productos audiovisuales y de ellos tomé características que pudieran amalgamarse para crear un encuentro, desarrollo y relación coherente, o al menos lo suficientemente creíble para mi, de lo demás me encargaría después.
Debo admitir que Ojos Violetas surgió de un capricho por poder darle al personaje que quiero la felicidad y vivencias que siempre quise ver para él. Fue una manera de darle paz a mi alma y poder seguir la serie sin odiar las pequitas traviesas de Abril, pues de ahí en adelante podría ver como se iba con Casey sin sentir el menor resentimiento, pues en mi fanfic, él ya tendría a alguien que llenara su corazón. Sé que es un poco infantil, pero esa inspiración que no pensé que diera para más de 8 capítulos, ya lleva 34 y espero que llegue a buen término sin que decaiga por engolosinarme tanto con este hobby.
No sé que tan Mary Su sea Cirse, pero me encariñe del personaje. Esa fue la razón de continuar y precisamente porque sé que es un ser tan ajeno al mundo de las tortugas que le agradezco tanto a mis lectores haberle dado una oportunidad a este fanfic, y tú eres uno de esos a los que más se los agradezco, porque sé que no te conformas con poco. Gracias por todas tus sinceras palabras y gracias por seguir leyendo después de tantas letras, de tantos capítulos y tantos giros, espero poder seguir contando con tus amables letras.
U Know Who I Am : Claro que lo sé, eres Tamy, mi querida lectora y amiga. Comprendo a la perfección tu poco interés por Morta, tu indiferencia ante como se van desarrollando las cosas entre Jones y Laquesis, después de todo, no es un secreto que tú siempre preferiste a la aprendiza de asesina como pareja de Rafael, lo comprendo y creeme que no me molesta que pases esas partes. Así me ha pasado también con historias que amo, simplemente hay secciones que no me atrapan y no tiene nada que ver con el escritoro la historia, simplemente el personaje es así y no me termina de gustar. Es precisamente por eso que agradezco aun más que siguas leyendo. Desde que inició el segundo arco, hace ya varios capítulos atrás me comentaste que, incluso no tenías mucho interés en los personajes femeninos mutados, y aun así aquí estas. Gracias por tu apoyo, tus mensajes, pero sobre todo…Gracias por ser mi amiga y ser honesta conmigo. Espero que los siguientes capítulos sean mucho más de tu agrado
Mariano: ¡Pero que emoción! Otro lector que me deja mensaje: es un honor, porque sé que en este mudno de los fanfics son pocos los caballeros, y contar con dos como lectores que dejan sus comentarios no puede menos que hacerme sentir alagada. Salté de la emoción apenas leí tu mensaje y espero que ya hayas hecho una cuenta, porque aunque sé que tardaré en actualizar cada capítulo, me gustaría que recibieras un mensaje cada vez que se realice alguna actualización. Bienvenido a mi Fanfic y tienes el permiso de "molestarme" cuanto quieras, porque creeme, no es ninguna molestia.
Ashley: Gracias, muchas gracias. Me siento tan afortunada de que haya lectoras como tú, dispuestas a traducir los capítulos de una historia que está en otro idioma para poder leerla, es un honor para mi. Nunca olvidaré el sentimiento que provocó en mi cuando llegó la primera review en inglés, exploté en gritos de emoción y aun es día de hoy me emociono como una niña cuando esto pasa, porque aunque supongo que algunas cosas no se reproducen fielmente, ustedes, mis lectoras de habla inglesa, siguen ahí y eso no puede sino conmoverme. Gracias Asley por tus palabras, por tu tiempo y por tu cariño a esta historia
Zafira A. V: ¡Que gusto volver a saber de ti! Antes que nada de te debo una disculpa por no darme una vuelta últimamente por tu historia, la verdad he estado vuelta loca, pero ahora que ya pude subir capítulo, cuenta con que me pondré al corriente contigo y con las historias de tantos escritores a los que aprecio. Respecto a tu duda: sí, era un poquito revuelta la parte que dices, en realidad Leo estaba recordando lo que hizo la noche de navidad justo después de que todos supuestamente se habían ido a dormir. El líder era muy consiente de que, debido a lo clandestino de su relación, ese sería el único momento en que podría entregar su regalo, así que en esa parte estaba remembrando por todo lo que pasó para poder entregarle su regalo a su princesa obscura
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LOS EFECTOS DEL KARMA
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No era que tuviera muchas ganas de estar ahí después de los días de infierno que había pasado tratando de esquivar a Jul y sus hermosos ojos verdes. Hacía sólo unos cuantos días que ella al fin había dejado de buscarlo y ya sentía que necesitaba verla otra vez.
Nadie tenía idea de la cantidad de tiempo que pasaba pegado a la puerta de su laboratorio después de haberla cerrado, cuando ella intentaba hablarle. Necesitaba controlarse tanto a sí mismo que la primera vez que lo hizo apretó con tanta fuerza los puños que al día siguiente le dolían las manos. Tal vez de entre todo lo peor fue dejar esa nota en el piso. Alcanzó a leer sin querer la frase "no me daré por vencida" y eso le hizo sentir un peso insoportable en el pecho
Se vio obligado a poner su T-phone bajo llave para no contestar sus llamadas y cuando ya no podía más, lo sacaba con desesperación y leía cuidadosamente cada uno de los mensajes. Al final decidió bloquear su número, porque sabía que su fuerza de voluntad estaba llegando al límite de no retorno.
Para su mayor tristeza ella terminó por ceder: lo dejó de buscar y hasta sus visitas en la guarida se volvieron esporádicas, pero aun así casi podía jurar que escuchaba su voz llamarlo o que el verde de sus ojos le acariciaba la piel. Había tapizado con las fotos de Cirse su escritorio, su puerta, su computadora y su t-phone, para el violeta se sobrepusiera al esmeralda que lo atormentaba aun cuando todo esto le recodaba constantemente lo solo que estaba. Ahora más que nunca comprendía aquel libro que le regaló su padre hace algunos años de aquel escritor latino, y es que era verdad ¡La soledad nunca se iba, solo daba treguas!
No le había dicho nada a sus hermanos pero todos parecían haber hecho el acuerdo de no hablar más de ella cuando él estaba presente porque apenas se mencionaba su nombre, terminaba por ponerse de pie y ocultarse de nuevo en su laboratorio.
Hoy, justamente hoy, todo se estaba derrumbando. Hubiera preferido llegar más temprano pero quitarle el yeso a Mikey le tomó un poco más de tiempo del que pensó, así que cuando llegó al teatro improvisado, se la topó de frente. Sus hermosos ojos lo miraron un instante como rogando una explicación, una palabra, un solo gesto que le dieran esperanzas de que el genio no la odiaba y su piel verde se estremeció. Los delgados labios se entre abrieron para dejar salir las únicas palabras que deseaba decirle desde aquella fatídica tarde del ensayo "Lo siento tanto" pensó sin hablar, se contuvo y pensó que no podría más pero Clarise lo hizo a un lado y se la llevó con ella a los camerinos.
—Ahora no Dientes Chuecos—Dijo ella a su paso aun cuando seguramente Jul la regañaría más tarde. Parecía una falsa molestia o indignación que enmascaraba una especie de decepción y claro que aquello era inaudito en Clarise, pero lo que realmente lo cimbró fue esa falta de furia en la mirada esmeralda a la que se enfrentó. El objeto de sus más recientes obsesiones parecía triste, frágil, derrotada y él no quería eso, no soportaba eso. Después del desgastante encuentro, solo atinó a entrar en el camerino de caballeros para encerrarse en él hasta que ya no tuviera más remedio que salir, hasta que tuviera que enfrentar de nuevo esos ojos verdes que lo desarmaban.
Se desplomó en una silla como un guiñapo y notó como Leonardo lo miró con la expresión de reproche del clásico hermano mayor que busca sermonearlo.
—La viste ¿Verdad?—los ojos castaños lo miraron como advirtiéndole que no era una buena idea tocar el tema, las orbes azules del líder rodaron con fastidio, se sentó en la silla junto al genio y comenzó a juguetear con una de las brochas con las que les aplicarían el maquillaje—No los entiendo, es obvio que tú también quieres hablar con ella ¿Podrían intentarlo de nuevo? Esta no es tan distinta a otras peleas ¿O sí?—el genio solo cerró los ojos mientras su cabeza pensaba una y otra vez que esto solo lo hacía por su hermano, el que al parecer no se daba cuenta de lo que le estaba pidiendo "¿Y dicen que yo soy el distraído?", pensó
—¿No vas a probarte el vestuario?—Donnie desvió el tema y para el líder resultó evidente que de nuevo su hermano menor quería mantenerse al margen de la situación, pero igual no quiso discutir más al respecto
—No, esperaré a termina de arreglar el lugar y tal vez tú deberías irte preparando, porque más pronto que tarde tendrás que salir a conectar las luces—Leo caminó a la puerta y la abrió—y lo más seguro es que ella esté ahí—dijo finalmente. El ninja de azul salió dejando a un Donatello sumamente agotado mirando el techo, un techo sin muérdagos, un techo que le hacía recordar lo vacía que estaría su vida sin Cirse y ahora también sin Jul
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El pequeño aparato parecía realmente simple, ni siquiera contaba con conexiones para el teléfono, todo indicaba que se podía configurar a través de la red inalámbrica y la pantalla digital era relativamente simple, nada que la asesina no hubiera visto antes, fue tal vez por eso que el aparato le pareció sobrevaluado. No obstante estaba dispuesta a pagar eso y más con tal de poder localizar a la heredera del apellido Moo
Laquesis la observó tranquila desde la puerta del dormitorio, sabía lo que la llegada de ese aparato significaba y ya estaba lista para salir desde muy temprano. El desayuno esperaba en la cocina y las prendas de Morta se encontraban separadas desde la noche anterior en el armario.
Aun así parecía ligeramente desolada, como si esa expresión esperanzada de su maestra no le causara más que una honda tristeza, casi podía verla sonreír y por un momento se preguntó por qué ella no tuvo eso: una madre real que fuera feliz al ver algo que la dirigiera hacia ella. Tenía un poco de envidia pero comprendía que probablemente de la cuna de la que ella provenía el llanto de un bebé podría significar más problemas que esperanza y por eso se había propuesto hacía mucho dejar de llorar para no causar más problemas. Hasta ahora había cumplido muy bien su promesa.
La jovencita de ojos grises examinó su teléfono buscando por cual iniciarían y se detuvo en uno "Scary Moovie", lo contempló unos instantes y luego, como reprendiéndose a sí misma continuó sin parar a través de los contactos hasta llegar al que rezaba "Rafael Hamato"
—Creo que necesitarás esto—Laquesis dejó el teléfono en la mesita de noche de su maestra y luego se fue para buscar el desayuno. Morta miró el aparatito con el resplandeciente nombre de uno de los miembros del clan con el que pronto tendría que verse las caras. Buscó a través de los contactos hasta que lo encontró. El jovencito que tantos cambios estaba causando en su estudiante ni siquiera gozaba de un nombre propio, como el resto de los miembros del clan Hamato.
—Laquesis te has descuidado mucho, podrías ocultar mejor que tienes tos a ocultar que este chico es distinto para ti—tomó su propio móvil y guardó el teléfono del joven bajo el nombre "Objetivo Secundario" luego procedió a pasar los números del resto del clan, los cuales seguramente le serían de utilidad más adelante.
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Y ahí estaba él, casi a plena vista al fin, arriba de uno de los andamios de las luces, tan cerca de Cabeza de Piel que simplemente no podría quitarse si es que de nuevo ese enorme mastodonte quisiera atacar su cara, y curiosamente eso era lo que menos le preocupaba.
Miró con atención unos instantes la entrada del camerino de chicas al abrirse y entonces la vio de nuevo, más hermosa y dulce que nunca. Una cuidada peluca hacía caer risos negros sobre sus hombros y un vestido vaporoso hasta arriba de las rodillas acentuaba más que nunca su belleza natural. Parecía tener algo parecido a rubor en las mejillas y el pelaje estaba cuidadosamente cepillado, de seguro todo idea de Abril.
Pudo darse cuenta como miró con poca discreción al camerino de chicos, suspiró y luego se encaminó a una de las sillas desgastadas.
—Donatello—lo llamó la voz rasposa del lagarto y el chico al fin dejó de verla—¿Donde te pongo estos?—los enormes músculos del reptil dejaban en evidencia que los reflectores que había construido para la ocasión debía pesar al menos una tonelada, pero a al genio poco parecía interesarle
—Debo instalarlas en la parte de allá atrás—el dedo verde señaló un espacio detrás de las sillas que servirían como butacas. El mutante gruño ligeramente molesto por tener que llevar aquellas cosas tan pesadas a cuestas de nuevo pero la verdad es que en esta ocasión los ojos castaños ni siquiera voltearon a verlo, estaba ocupado observándola, aprovechando esos preciados momentos en que podía verla sin que nadie saliera herido. Había empezado a peinar con sus dedos el pelaje de su cola como si con ello pudiera pensar mejor.
De pronto Clarise se le acercó con esa expresión dulce y condescendiente que muchas veces Donatello llegó a pensar que era más falsa que los estudios de cáncer en ratas por maíz transgénico, pero que servían para lo mismo, convencer a los más crédulos.
Pudo ver a Jul negar con la cabeza y voltear a ver de nuevo el camerino de chicos. La de ojos escarlata puso sus manos casi rogando, se acercó a ella para decirle algo al oído y los ojos de ambas siguieron a detalle a Cabeza de Piel quien se paseaba a corta distancia de ellas.
La mayor pareció suspirar con resignación mientras su hermanita le extendía la mano con llaves de su casa. Lo supo porque conocía muy bien cuales eran las que abrían la puerta del balcón, pues tenían esa apariencia elegante y antiquísima. Los esbeltos dedos negros las tomaron y ella empezó a andar, de pronto se detuvo y le gritó a la menor
—Asegúrate de que coma algo—los ojos rojos de Clarse miraron con fastidio pero al final asintió. Solo hasta entonces ella se fue y se sintió aliviado, vacío pero aliviado. Seguiría con su trabajo sin miedo a toparse con ella, porque por lo que observó iría hasta su casa y eso le tomaría al menos un par de horas
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Unos maliciosos de ojos ámbar miraban con atención el mismo escueto departamento desde principios de esa mañana. No entendía la razón por la que Garra de Tigre le había encomendado esa tarea. Era un edificio como cualquier otro en Nueva York, con ladrillos grandes y una escalera de servicio amplia. Un par de callejones estaban cerca pero no le parecía nada especial, aunque el enorme mutante estaba bastante seguro de que ese debía de ser el lugar donde sus enemigas estaban ocultas.
No era que tuviera algo en contra de los ataque sorpresa, solo que no entendía para qué debían esperar tanto "Hay una razón para que ella este aquí y quiero encontrarla" dijo el malicioso felino y ella sabía perfectamente a qué se refería.
Alguna vez utilizaron artimañas para hacer a Splinter salir de su alcantarilla y convertirlo en una presa más fácil. Ella presentía que este proceder iba por el mismo camino.
Estaba tranquila, sabía que un simple mensaje en el momento correcto le serviría para dejar la trampa tendida, pero no quería apresurarse demasiado, apenas había conseguido que ese gato de circo diera un paso al frente, no pretendía asustarlo tan pronto.
Un ruido llamó su atención, su espera al fin había dado sus frutos. Las dos extranjeras salían por la puerta del edificio vistiendo ropa obscura y una de ellas, la mayor portaba un simpático aparato
—Tenías razón, las encontré—dijo Karai a través de su comunicador
—Bien, síguelas, yo estaré ahí en poco tiempo—le respondió la áspera voz del felino y ella solo sonrió, aquella sería una tarde interesante
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Ese día hacia calor y llegó un poco molesta al darse cuenta que Clarise no solo había olvidado el diagrama de secuencia de luces en casa, sino que además olvidó cerrar la puerta del balcón, menos mal que había regresado, así ella misma se aseguraría de dejar la casa con cerrojo
Abrió de par en para la puerta, vio en la mesita de centro de la sala el objeto olvidado y entró sin más a tomarlo, sin embargo cuando ya había dado un par de pasos dentro del enorme apartamento se detuvo, algo no estaba bien, había un olor extraño y un sonido mecánico de pronto le llegó a los oídos. Trató de echar a correr cuando sorpresivamente las puertas de su propia casa se cerraron detrás de ella y un par de láseres la encañonaron. Frente a ella habían dos Robokarngs
—Krang ordena a la mutante conocida como beta que se detenga o será…— Jul saltó hacia atrás sin previo aviso y las armas se dispararon destrozando la mesita de centro y haciendo volar la solitaria hoja por los aires. La peluca risada cayó en el piso y ella aterrizó en el respaldo del sillón con la defensa en alto.
—Si me quieren antes tendrán que atraparme y créanme no será fácil—La jovencita se lanzó en un par de piruetas contra sus enemigos, pudo destrozar con sus garras una de las manos de sus adversarios con lo que desvió el láser a que destrozara la cabeza del otro. La pequeña bola rosada que manejaba el robot que quedó destrozado salió a toda prisa buscando resguardo debajo de una de las sillas y la jovencita se aseguró de sacar al otro alienígena con sus propias manos, sin embargo cuando estaba a punto de azotarlo contra el piso, del pasillo que conducía hacia las recámaras, de la cocina y de la puerta principal aparecieron un montón más de enemigos. La chica soltó al desagradable ser y trató de escapar hacia el balcón, pero un gorila enorme destrozó las puertas que ella apenas pensaba en abrir. Miro aterrada, esto no pintaba bien.
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El aliento le parecía insuficiente para seguir robándole ardientes besos a aquellos labios rosas. Bajó despacio por el cuello y la escuchó suspirar cuando apretó la suave piel con sus labios.
Arrastrarla hasta el armario de utilería parecía haber sido una excelente idea para poder tener un poco de privacidad. La verdad no estaba seguro de cómo había conseguido que la pelirroja se quedar así nada más, sin intentar escabullirse o pelear, pero no se quejaba
—¿Rafa?—dijo entre suspiros y aquello fue música para sus oídos—Tenemos que hablar—y esas palabras rompieron el encanto, se detuvo en seco, algo le decía que había llegado el momento de continuar con aquella plática que lo hacía sentir avergonzado e incómodo
Soltó la cintura de la chica y se acomodó con actitud desganada a uno par de pasos de ella. Cruzó los brazos y levantó ligeramente la cabeza esperando el peso de aquellas palabras
—Bien O`neall, suéltalo—la alentó y se dispuso a escuchar con toda la calma que podía acumular entre sus músculos, es decir, muy poca; lo que llevaba días procesando en la cabeza
—Lo que pasa es que…Aun no me has respondido lo que te pregunté la ultima vez que estuvimos a solas—la chica acomodó sus brazos atrás y lo miró con una inquisitiva serenidad
—Pues no sé ¿Qué quieres que seamos?—contestó él sin tacto y ella rodó los ojos
—No se trata de eso Rafa—objetó ella, el chico soltó los brazos
—No sé que quieres que te diga, yo no soy de los que se complican con esas cosas—después de que el ninja dijo esto los ojos azules miraron al techo, parecía que aquello lo decía todo, era claro que el guerrero de las sais no buscaba precisamente formalidad y aunque no era lo que le hubiera gustado escuchar, su honesto le bastaba. Se mantuvo callada para dialogar consigo misma unos segundos y pensó que estaba dispuesta a seguir adelante, sin importar que tanto durara todo esto, él le gustaba, realmente la había conquistado, así que no le encontraba problemas a arriesgarse. Después de unos minutos la tortuga rompió el silencio—Si me entiendes ¿Verdad, Abril?—la chica asintió con decisión—En ese caso—el chico se tronó el cuello y terminó la frase con tono calmado—mañana hablaremos con Splinter—La joven respingó ¿Había escuchado bien?
—¿Qué?—pronunciaron sus labios en tono desconcertado
—¿De qué?—el de ojos verdes actuó como aquella pregunta no tuviera sentido
—¿Hablaremos con Splinter?—parecía como si ella estuviera esperando que él le aclarara algo que la emocionaba pero que no estaba segura debía de creer, los ojos verdes la miraron como si fuera obvio
—Pues sí, hay que hablar con él…seguro me despelleja vivo si no presento a mi novia formalmente después de que Donnie sí lo hizo—los ojos azules de la chica parpadearon un par de veces antes de lanzarse a los brazos del ninja, besándolo de improviso y haciéndolos caer a los dos al piso con el impulso.
—Te quiero Rafael—dijo ella entre beso y beso
—¿Sabes que estas loca verdad, O'neall?—Los hermosos labios rosas le sonrieron y luego se unieron de nuevo a los suyos, dejándolo probar la gloria de un sueño que se puede palpar
…
Ya habían pasado varias horas y Jul simplemente no llegaba, Donnie había empezado a preocuparse ya hacía un rato, pero ni siquiera podía llamarla. Tomó su teléfono y por enésima vez miró la hora, torció la boca al darse cuenta que ya había pasado demasiado tiempo fuera. Miró de nuevo el plato de comida que expresamente Clarise le trajo de mala gana diciendo algo como "Ojalá te atragantes". Recordaba que Jul le había hecho prometer que se aseguraría de que alguien comiera, no pensaba que ese alguien fuera él. Sí a veces era tan dulce que detestaba haberla conocido, pero justo ahora la ansiedad por saber que estaba bien no lo dejaba en paz. No llevaba su computadora, no podría revisar las cámaras tampoco. Estaba considerando contradecir a su sentido común e ir a buscarla cuando su hermano mayor fue a buscarlo
—¿Tú también estas preocupado?—el chico de ojos marrón asintió a regañadientes aun con su teléfono en la mano. El líder miró el aparatito con incomodidad—No ha atendido a mis llamadas… Tal vez si tú…—
—No puedo llamarla, tengo su número bloqueado—interrumpió el más joven y los ojos azules del líder lo miraron con asombro, sabía que estos días la había estado evitando pero no tenía idea de que las cosas estuvieran tan mal, sin embargo decidió no ahondar por el momento en eso, pues había cosas más importantes que atender
—Tengo un mal presentimiento Donnie—dijo Leonardo con un tono metódico que dejaba poca de su preocupación a la imaginación. El genio lejos de querer disimular su ansiedad soltó las pinzas con las que estaba cortando los últimos cables y se dirigió al vestidor donde estaba su bo, lo enfundó en su lugar y se encaminó a la salida
—Vamos—fue lo único que dijo al pasar junto a Leonardo quien caminó con paso decidido a su lado.
—No, hay que decirle a lo demás—objetó el líder
—Mikey apenas se recuperó y si yo fuera tú no trataría de sacar a Rafael a la calle con ese disfraz—Leo se volvió a mirar a su hermano temperamental que se quejaba constantemente de los estúpidos jeans que tenía que usar. Finalmente el líder asintió con pesar y comenzó a caminar junto a su hermano genio.
Estaban a un par de pasos de la salida cuando la gatita negra apareció muy tranquila acomodándose un vestido distinto al que se había llevado. A diferencia de la primaveral prenda que se vestía cuando se fue, ahora unas mangas tejidas cubrían sus brazos y una falda gris formada por olanes ligeros le cubrían las piernas hasta la mitad de las rodillas.
—Hola chicos ¿A dónde van? ¿Los acompaño?—sonrió con dulzura a un Donatello que la miraba confundido—¿Qué pasa?—los ojos castaños parpadearon un par de veces, claro que quería hablar con ella pero esa naturalidad se sentía tremendamente extraña. Miró a Leo enarquear una ceja expresando su confusión y sintió que su presencia ahí estaba de más, así que solo se dio media vuelta y se fue aparentando una infranqueable indiferencia. Leo suspiró ante la necedad de su hermano menor por torturarse innecesariamente, aun así había algo que tenía que tratar en ese momento
—¿Dónde estabas? ¿Por qué no contestaste tu teléfono?—Jul lo miró extrañada y luego pareció comprender
—Lo siento, olvidé decir que no me lo llevé conmigo, lo dejé porque no tenía donde ponerlo—se pasó las manos por la cadera para mostrar que carecía de bolsillos—Disculpa si me tardé, es que no me gustaba como se me veía el otro vestido y quise cambiarme, supongo que tardé un poco más de lo que pensaba
—¿Un poco? Jul debiste haber regresado hace mucho, estuvimos a punto de ir a buscarte—la chica lo miró con un toque de arrepentimiento y esto bastó para tranquilizar los ojos azules que se cerraron para tranquilizarse y no hacer más grandes las cosas. Era un día especial y no pensaba arruinarlo—¡Oh bueno! Lo importante es que estas bien. Vamos, ya falta muy poco para que Sensei llegue y yo ni siquiera me he cambiado—el joven líder dio media vuelta y la chica lo siguió con una sonrisa sospechosamente deslumbrante, como si nada de lo que antes la abrumaba la afectara ahora
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En cuanto Splinter vio el lugar el rostro se le iluminó en una indescriptible alegría. El escenario, el telón, las sillas, todo era impecable. Al fondo una pequeña mesa resguardaba los modestos regalos y una manta escrita a mano rezaba "Felicidades padre" con el símbolo del clan Hamato a cada lado, una idea que seguramente había tenido Leonardo.
Clarise se encargó de llevar al anciano mutante a su asiento al centro del lugar. Mikey se encontraba en la parte de atrás junto con Cabeza de piel, quien movía una de las enormes luces montadas en una de las tarimas haciendo que el haz de luz del reflector bailara sin cesar en la tela roja parchada, con la que los chicos habían hecho el elemento más importante para los cambios de escenas.
De pronto el telón se abrió mostrando en el escenario a todos los participantes de la obra. Milachi se lució haciendo parecer el desgastado escenario casi como la más deslumbrante puesta en escena de Brodway en la que mostraba los cuidados jardines de una preparatoria cualquiera y un montón de seres antropomorfos inexistentes caminaban por el lugar para ambientarlo.
Rafael, el chico nuevo entró con su actitud de niño malo, mientras que Abril entraba a escena con un montón de libros entre sus brazos. Al fondo Donatello los observaba con actitud fría, la obra al fin había comenzado y todo parecía tan bonito y profesional que costaba trabajo creer que todo eso se estuviera presentando en un lugar improvisado en las profundidades más obscuras del alcantarillado de Nueva York.
Las escenas, los diálogos, el vestuario y la escenografía reflejaban a la perfección todo el trabajo que los jóvenes le habían dedicado a aquel regalo. Incluso Jul parecía interpretar con mucha más fluidez su papel y para la sorpresa, incluso del líder, las palabras dulces que antes casi no se atrevía a pronunciar, ahora salían de su boca con una inaudita naturalidad.
No podía quejarse, la chica le había jurado más de una vez que para el día del estreno lo haría perfecto y así fue. No obstante aquello que llamó especialmente la atención de Clarise, era casi como si esa no fuera su hermana ¡Por favor! Jul era tremendamente patética para mentir, pero ahora parecía como si toda su vida hubiera sido una auténtica embustera. Miró con cuidado buscando al chico genio que miraba completamente molesto y desencantado la actitud de la jovencita de ojos verdes, volteó la cara más de una vez para no mirar, pues por lo que reflejaba su rostro, aquello le estaba costando una vida de dolor, pero fiel a su terquedad se apartó para no permitir que sus impulsos lo traicionaran.
Clarise se guardó sus comentarios momentáneamente, ya que esto debía dejarlo para después, la obra no era muy larga y no quería arruinar el esmerado regalo, sobre todo porque estaba casi segura que Mikey haría una rabieta si las cosas salían mal. Aun así no pensaba quitar el dedo del renglón, algo extraño le estaba pasando a su hermana mayor y ella se encargaría de averiguar qué era.
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El olor era sumamente repugnante pero Morta ni siquiera parecía inmutarse, caminaba por el alcantarillado con tranquilidad y cautela, siguiendo la austera señal que parpadeaba indicando el camino que debían de seguir.
Les había tomado un rato darse cuenta que el lugar que buscaban no estaba en la superficie, pero cuando al fin descubrieron que debían de entrar a las entrañas de Nueva York, su maestra le ordenó comprar un carrete de hilo y un poco de gis. Solo hasta que entraron, la jovencita de ojos grises comprendió la razón: aquel lugar era como un laberinto. Subieron y bajaron escaleras, había acantilados enormes y todo parecía igual. Además de todo la mujer de ojos grises tuvo el cuidado de tomar fotos a los números de túnel por los que pasaban.
Laquesis hacía ya un buen rato había sacado un pañuelo que se llevó a la nariz para tratar de aminorar el asco que le daba cada respiración, no comprendía como Morta podía haberse acostumbrado tan rápido. No le sorprendía mucho que el clan Hamato hubiera terminado por instalarse en el alcantarillado de aquella enorme ciudad, después de todo así sería mucho más fácil esconderse de los terribles enemigos que tenían.
Dejó otra marca con el gis blanco para evitar perderse o terminar dando vueltas en circulo sin siquiera darse cuenta y luego apresuró el paso para volver a dar alcance a su maestra, que de nuevo la había dejado atrás, pues la impaciencia de su maestra parecía que no le permitía aguardar ni un segundo más, aun cuando sabía que ella se quedaba atrás de tanto en tanto.
La pequeña maleta con el montón de cámaras micrófonos y demás artilugios de espionaje colgaba del hombro de la chica como si no pesara nada, o al menos eso quería hacer parecer ella, porque sabía que su maestra estaba tan ansiosa que aun cuando estaba delicada, no dudaría en llevar ella misma la carga aun cuando esto pudiera significar demasiado esfuerzo,. Quizá se debía a esa necesidad de mostrarse fuerte, quizá fue debido al pañuelo que le taba la nariz, o tal vez solo fue que esta vez sus enemigos habían sido mucho más cuidadosos, pero ninguna de las dos notaron que estaban siendo seguidas desde hacía un buen rato por un par que esperaba el mejor momento para actuar.
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Abril llamó a la puerta del vestidor y él no pudo evitar dar un brinco al ser sacado tan abruptamente de sus pensamientos. La sangre le hervía, sentía la cabeza nublada y las pernas le temblaban un poco. Nunca había visto a Jul actuar de aquella manera, parecía tan cómoda al tocar a Leo y mostrarse con un ligero toque de coquetería hacia él que no sabía como iba a soportar ver cosas por el estilo todos los días. Pues si algo le quedaba claro, aun cuando esto supuestamente era mera actuación, era que la relación entre ellos al fin había avanzado después de que dejara de entrometerse.
Tocaron de nuevo y esta vez la puerta se abrió ligeramente para dejar ver el rostro maquillado de su mejor amiga que lo miró preocupada
—Donnie ya casi es nuestro turno—le habló en voz suave mientras el chico se ponía de pie
—Solo tres escenas más—dijo con desgano mientras se encaminaba al pasillo, escuchó la música de la escena de baile y se resignó a verla por última vez. Caminó despacio, tomándose su tiempo para ver si así podía evitarse el trago amargo. Su amiga caminó con más prisa y se paró en un espacio de las telas desde donde el público no podría verla
—¡Es sorprendente el trabajo que está haciendo! ¿No crees?—comentó mientras invitaba a su amigo a acompañarla.
Puso sus pies junto a los de ellas y mantuvo los ojos fijos en el piso. Le pidió disculpas a su corazón por lo que iba a hacer y al fin se decidió a verlos de nuevo, de nuevo y esperaba que por última vez. La miró con más cuidado aun cuando el diálogo de su hermano mayor ya había empezado. La gatita negra rodeó el cuello del chico con sus brazos y entonces notó algo que lo extrañó aun más, una herida, Jul parecía tener la piel de los brazos estropeada y un poco de sangre había pegado una parte de su pelaje. Tal vez otro no se hubiera dado cuenta y habría pensado en pegamento o algo así, pero no, él no. Él sabía perfectamente que eso era sangre seca y coagulada.
Dio un paso pero Abril lo detuvo
—¡Hey, espera! Aun no es nuestro turno. Estas más distraído que de costumbre—dijo ella y el chico se mordió el labio inferior, algo le pasaba a Jul, algo serio y no entendía por qué lo estaba ocultando. Miró con una incomodidad diferente a la de siempre aquel fingido beso. Observó a detalle como Leo posaba su mano en el cuello de la gatita negra dejando apenas asomar un leve brillo casi rosado, que los ojos marrón acariciaron sin interés, pues entre tanta joyería de fantasía y reflectores aquello era solo un granito más entre un mar de iluminación artificial.
Casey pasó junto a él y jaloneó a la gatita que hizo una expresión muy similar a la de Clarise cuando quiere hacerse ver inocente. Eso lo hizo fruncir el seño, esa no era una expresión propia de Jul, ella no era tan falsa, ni tan plástica, lo sabía porque muchas veces la vio sonrojarse, apenarse por pequeñeces y ahora parecía todo menos tímida.
Jul lo enfrentó con una actitud distinta, claro que debía de decirle que ella quería al personaje de Leo y que no había vuelta de hoja pero esta vez sonrió con actitud sardónica, casi como si se burlara de Casey. El resto de los estudiantes imaginarios corrieron al humano, la gatita abrazó al líder y las luces se apagaron. Estaba preocupado, tanto que tardó un segundo en reaccionar así que Abril lo jaló con suavidad.
—¿Donnie? ¡Vamos!—dijo ella y el chico caminó entre la obscuridad, se colocó en su lugar e hizo su trabajo, pero su concentración estaba en otro lado. Se prendieron las luces para iniciar su escena final, pero definitivamente su mente seguía aquellos ojos verdes que hoy se veían tan distintos a los de siempre. No cabía duda, después de esta escena hablaría con Clarise, o con Leo, o quien tuviera que hablar para sugerirle que investigara que pasaba con Jul, porque no podría tener tranquilidad hasta no asegurarse de que ella estaba bien
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Después de ese inesperado desempeño en el escenario departe de su hermana, Clarise tocó a la puerta y la alegre voz de Jul indicó que podía pasar. Las orejtas blancas asomaron con cautela y se sorprendió al verla comiendo un sándwich como si nada, tan alegre y cámpate como si todo a su alrededor le importara un pepino.
—¿Estas bien Jul?—preguntó ella y la chica de ojos verdes le sonrió de medio lado
—Sí, perfectamente y más ahora que tú viniste a verme—la menor la miró extrañada un segundo pero luego sonrió ¿Qué tendría de malo que Jul se alegrara de que la fuera a ver?
—Me sorprendió mucho tu actuación, pensé que te sentías incómoda con todo esto—la gatita blanca cerró la puerta tras ella y se sentó en un de los asientos plásticos, tomó una brocha y uno de los estuches de maquillaje, al parecer el que tenía el rubor.
—Sí, lo hice bien ¿Verdad?—ese tono, ese tono tan presuntuoso hizo a Clarise a mirar a Jul y esta ensanchó su sonrisa—Todos lo creyeron, hasta tú—de pronto la menor de las dos borro su expresión amigable, dejó la brocha y el maquillaje en la mesa, esto estaba tomando un tono un tanto escalofriante para ella
—¿Exactamente a qué te refieres con eso?—preguntó preocupada la de ojos rubí y Jul se echó a reír de manera escandalosa. Clarise estaba acostumbrada a que algunas situaciones jocosas se le escaparan y fingir que había entendido el chiste uniéndose a las risas de su interlocutor, pero ahora no sintió el más mínimo impulso de hacerlo, aquello empezaba a asustarla. De pronto la de pelaje negro se puso de pie
—Ya lo verás Clarise, ahora tenemos que irnos—A medida que Jul comenzaba a caminar Clarise se preocupaba más y más, de pronto dejó de poder moverse y por más que le ordenaba a sus piernas reaccionar estas seguían en la misma posición.
—Espera Jul, algo pasa, no puedo…—Su hermana se giró a mirarla con expresión fanfarrona
—Claro que no, no puedes moverte, ni hacer nada que yo no quiera—la mayor levantó la mano y movió los dedos como atrayéndola. De inmediato el cuerpo de Clarise reaccionó y comenzó a andar hacia donde estaba la mayor—¿Recuerdas ese día? ¿El día en que me hiciste jurar que no me acercaría a Donnie?—la gatita blanca no dijo nada, solo la miró aterrada—Ese día dijiste que yo era tuya—las garras de Clarise de pronto se desplegaron sin que ella lo quisieran y se dirigieron a su cuello—Bien, Clarise, ahora tú eres mía y más te vale no abrir la boca, procurar actuar con naturalidad y quitar esa patética mirada de pánico, porque de otra manera no podré hacerme responsable de lo que le pase a Mikey, el apenas se recuperó y estoy segura de que no es tan ágil como de costumbre—Los ojitos rubí la miraron desorbitados
—No, tú no serías capaz, tu nunca harías eso—replicó la menor
—Puedes arriesgarte si quieres, pero si fuera yo, no lo haría—Jul guardó silencio unos minutos como hurgando en su memoria—¡Espera! Acabo de recordar que justo eso fue lo que pasó, no me arriesgué y por eso dejé que una sabandija como tú me manipulara—pronunció con molestia para luego acercarse al rostro que la miraba con terror—pero justo eso vas a pagar hoy—
—Jul sabes que lo siento, lo siento mucho. No tienes una idea de cuanto me arrepiento y lo que he hecho para tratar de… —Clarise trató de recuperar el control de su cuerpo pero fue imposible
—No, no, no—dijo la minina negra tocándole con cuidado la nariz a su hermana—Yo soy la que manda ¿Recuerdas?—las garras de Clarise se pasearon por una sección detrás de su quijada, una gotita de sangre salió y Jul la limpió con cuidado—Y si yo digo que no intentes nada, es que no debes de intentar nada—Clarise se sintió asustada, esa era Jul, era su olor, su voz, era toda ella, pero algo parecía estar terriblemente mal.
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Donnie corrió por todos lados buscando a Clarise, hacía solo un par de segundos había encontrado las hojas de sucesión de escenas en la tablilla que la minina blanca había llevado consigo todo el día junto a algunas gotas de sangre. El objeto estaba tirado muy cerca de la entrada del vestidor de chicas, había entrado en pánico cuando se dio cuenta Jul tampoco estaba por ningún lado
Leo salía del camerino de chicos cuando vio pasar a su hermano menor pasar apresurado y con una expresión de terror que pocas veces podía ver en ese rostro distraído y nervioso, así que lo detuvo al pasa
—¿Pasa algo, Don?—El larguirucho cuerpo respingó, su respiración agitada le llenó el pecho al tiempo que los delgados labios preguntaron algo cuya respuesta afirmativa jamás pensó que podría darle calma
—¿Jul está contigo?—El de ojos azules apenas alcanzó a negar antes de que su hermano menor saliera a toda prisa sin decir nada más, así que Leo salió tras él, sus paranoias y miedos de pronto se activaron, ver a Donatello tan asustado era un mal augurio.
Al tiempo que el genio le explicaba la situación a su hermano mayor, buscaron a una velocidad sorprendente en las tramoyas donde estaban montadas las luces, en el cuarto de la utilería y los cachivaches, en el armario del vestuario y hasta en la parte de abajo del escenario pero nada, era como si a las felinas se las hubiera tragado la tierra. Donnie tomó su bo y Leo sus katanas, apenas terminara la función, a la cual solo le quedaban uno minutos, le avisarían a todos y saldrían a buscarlas. El genio esperaba impaciente a que terminara la última escena acomodado en uno de los extremos del escenario mientras Leo aguardaba del otro lado con las Sais de Rafael y el Tesen de Abrilen las manos. En cuanto terminara el beso entre el personaje de Rafael y Abril detrás de un biombo, ambos saldrían al encuentro de su hermano temperamental y la Kunoichi sin esperar los aplausos finales.
Faltaban ya unos segundos para terminar cuando los inquietos ojos marrón la vieron. Clarise iba detrás de ella con ambas manos en la boca, era extraño.
La minina negra ya no llevaba la peluca risada, así que pudo ver con toda claridad aquel brillo rosa que en un principio solo le pareció otro elemento de fantasía, y a penas lo reconoció la sangre se le heló en el cuerpo. Sin pensarlo ni un minuto salió al escenario y mientras señalaba con uno de sus gruesos dedos gritó a todo pulmón
—¡Detengan a Jul, le pusieron controlador Krang!—Todos los presentes miraron hacia atrás del teatro olvidándose por completo del beso de la escena final, lo cual fue una suerte porque sin querer Donatello golpeó el biombo al salir corriendo para tratar de alcanzar a Jul. El objeto cayó dejando ver que el beso era todo menos fingido. Abril y Rafael interrumpieron abruptamente la muestra de afecto al creer que habían sido descubiertos, pero para su suerte todas las miradas se centraron en las jovencitas que salieron a toda prisa del lugar y menos de un segundo después el mayor se volvió a mirarlos para arrojarles sus armas.
Cabeza de Piel rugió molesto al escuchar el nombre de su enemigos acérrimos. Mikey miró desconcertado aquello y de pronto su enorme sonrisa desapareció, se paró de un salto su asiento y miró a su padre casi suplicante, como pidiéndole que lo dejara ir con sus hermanos aun cuando sabía que sus heridas tenían tan poco de haber sanado, su maestro solo le correspondió asintiendo y esto fue suficiente
Ni siquiera esperó la orden de Leo o que Donnie le diera alcance para entregara su nunchakus, corrió a la entrada y miró a ambos lados, pero era tarde ya, no había rastro de ellas, era como si se hubieran esfumado en las sombras de las entrañas de Nueva York, de pronto su mirada azul cielo abandonó ese aire juguetón para mostrarse preocupada y ansiosa.
En menos de un segundo sus hermanos, el enorme lagarto y la pelirroja le dieron alcance, para fundirse todos juntos en la obscuridad de las alcantarillas y rastrear a las felinas desaparecidas. Un segundo después salió tras ellos Casey a toda prisa mientras aun se ponía su mascara. En el teatro improvisado solo quedó Malachi al cuidado del maestro Splinter, pues era obvio que el gorrioncito estaba agotado por el uso tan intenso de sus poderes y simplemente no les sería de mucha ayuda a los chicos en ese momento.
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Splinter suspiró preocupado habían pasado un par de minutos desde que se habían ido sus hijos, miró a Malachi que dormía en una sillas acomodadas a forma de cama, pensó en llevarlo a su casa cuando de pronto un sonido casi minúsculo lo hizo mirar a las tramoyas. El espacio obscuro parecía desierto, pero aun así estuvo a punto de ir a investigar cuando un par de pasos se abrieron camino por la puerta opuesta a aquella a la que se habían ido sus hijos. En la pequeña entrada se dibujó la figura de una mujer enmascarada, de largo cabello negro y movimientos sutiles. Los ojos azules detrás de la máscara se pasearon por el lugar prestando especial atención a la manta de "Feliz cumpleaños".
Splinter observó y levantó con calma su guardia, pero por alguna razón no se sintió amenazado porque algo en aquella mujer le parecía tremendamente familiar. Observó expectante
—¿Hamato Yoshi?—dijo la mujer, el maestro asintió—No quiero pelear—los delicados dedos blancos comenzaron a quitar la máscara que cubría su rostro—Solo quiero su comprensión como padre—apenas el anciano ninja vio esa piel blanca, los rasgos exquisitos, los penetrantes ojos acero y supo quien era—Solo quiero verla—anunció con voz suplicante, el hombre rata comenzó a bajar la guardia—Es mi hija, tu mejor que nadie debe saber lo que es perder a una—en ese momento una sonrisa macabra se hizo paso en la obscuridad, una sonrisa llena de filosos dientes
Casi en un susurro que helaba la sangre se escuchó aquella voz—Así que eso era—El experimentado guerrero ninja trató de correr a ella presintiendo lo que se avecinaba pero estaba demasiado lejos. Como si hubiera salido de la nada la garra del tigre asesino perforó la garganta de Morta en un segundo, al tiempo que le decía al oído—No te preocupes Bukiyō (torpe en japonés), yo encontraré a tu hija por ti—las fuerzas de la elegante mujer de pronto abandonaron su cuerpo y escuchó impotente aquella amenaza al tiempo que se desvanecía, sintiendo a penas un par de gotas de sangre resbalar por su piel.
Antes de cerrar los ojos pudo ver al hombre rata acercarse a una velocidad sorprendente a su enemigo jurado, pero tal vez ya sería muy tarde para ella.
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Hasta aquí por este capítulo, sé que fue considerablemente más pequeño que otros que he escrito, pero la verdad moría de ansiedad por actualizar. Espero que lo breve de la lectura no les hay incomodado, pero de ser así me disculpo. Espero poder subir una nueva sección de esta historia en un tiempo considerablemente menor al anterior. Me despido pero no sin antes agradecerles de nuevo por su tiempo, no tienen una idea de cómo sus comentarios me motivan a seguir escribiendo, así que los invito a mandarme sus opiniones, a que me hagan llegar cualquier cosa que venga desde el fondo de su corazón o me pregunten aquello que les inquiete, no duden que les responderé en el siguiente capítulo. Sin más por el momento los dejo y recuerden que los quiero mis estimados lectores.
