Bienvenidos al capítulo 35 de Ojos Violetas. No necesitan ni mencionarlo, sé que tardé una eternidad en actualizar ¿Pero qué puedo decir? Hubo una Escena que, si escribí 5 veces, fue poco. Eso más los mil cambios que hice porque las cosas no terminaban de convencerme (y los que haré de aquí a que suba el capítulo)… bueno ya podrán imaginarse que las cosas han sido un poco más complejas cada día. No obstante sigo en mi postura de no irme sin terminar este fanfic.
Pasaré a los ya tradicionales saluditos, así que quienes prefiera pueden pasar directo al capítulo, que los anuncios los dejaré para la sección final.
L.M. Burton: Pues hay llegado al fin el momento de saber qué sigue en este fanfic, ojalá la espera haya valido la pena n_n. Gracia por tu review y espero no tardar tant en subir el siguiente
Juss, Juss y de nuevo Juss: Creo que has sido quien más comentarios me ha puesto en un mismo capítulo y no puedo sino agradecértelo. Has sido alguien que me impulsa a continuar y no tirar la toalla cuando estoy cansada o fastidiada. Pude haber tenido un día horrible y de pronto recibo un mensaje que tiene que ver contigo, en ese momento me digo "que importa, soy afortunada por haber podido conectarme con personas como ella". Simplemente recibir tu review el 1 de Diciembre me motivó a hacer más porque este capítulo quedara terminado antes de Navidad, y ya ves, aquí está ¡Gracias por ser mi lectora a pesar del tiempo y la distancia, me siento muy agradecida contigo!
musicatmnt: HI! Se que no he estado tan presente como me gustaría pero no ha habido una sola ocasión en la que no me siente a escribir para este fanfic y no piense en ti, en como lo primero que leí de ti me inspiró para uno de los capítulos que tengo para más adelante. Sigue escribiendo mujer, uno nunca sabe cuando las letras pueden confabular para cambiar nuestras vidas, para hacernos felices o para alcanzar lo que deseamos. Me siento feliz de seguir contando con una lectora como tu, que se ha mantenido como seguidora de Ojos Violetas desde sus primeros capítulos. Ojalá este capítulo también sea de tu agrado, y si no es así, siéntete en completa libertad de expresarlo, después de todo yo escribo para ustedes.
Bueno mis queridos lectores, pues lo prometido es deuda, pasen y lean
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LLUEVEN GATOS Y PIANOS
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Habían recorrido un tramo sin muchas pistas de a donde se habían dirigido las dos hermanas. Donatello no paraba de teclear en su su T-phon, sobrecargando el pobre aparato, en su afán por poder rastrear alguna señal que apresurara la ardua búsqueda, pero todos los esfuerzos habían resultados infructuosos.
De pronto el líder los detuvo—Debemos separarnos, así nunca cubriremos suficiente terreno—anunció sin más.
Rafael rodo los ojos mirando a la pelirroja que se había mantenido junto a al más alto de los hermanos. El par de ojos azules lo contemplaron casi con súplica y él asintió comprensivo. Le quedaba claro que ese era uno de esos momentos en los que Donnie parecía necesitar a su mejor amiga a su lado, pues se veía nervioso y un poco más vulnerable de lo normal ¡Y vaya que eso era riesgoso para su debilucho hermano!
Jones se hizo notar anunciando que él iría con Rafael, Donatello por su parte, dio un pequeño paso alejándose de Cabeza de piel y aproximándose más a su pecosa amiga.
—Nosotros iremos por este lado— señaló Mikey mientras arrastraba al enorme lagarto a uno de los conductos que llevaban a los espacios con más zonas estancadas en el alcantarillado. El creativo chico sabía que las características de Cabeza de Piel serían especialmente útiles en esos espacios
—¿Irás con nosotros Leo?—preguntó el genio casi con prisa de continuar
—No, prefiero ir por rastreadores a la guarida, por si las cosas se complican—Los ojos azules de Leonardo se clavaron en su hermano genio, quien normalmente hubiera sido quien habría sugerido aquello, al punto de no querer dar un solo paso sin haberse preparado con todo el cobijo que la tecnología les podría dar, pero en esta ocasión parecía demasiado ansioso para querer retrasar la búsqueda un solo segundo
—Leo yo…—Los ojos castaños se pasearon con un poco de incomodidad por el piso, para luego regresar a la mirada azul que lo examinaba. Sentía la necesidad de justificar sus acciones antes de levantar más sospechas; sospechas que casi le parecía ver dibujadas en la expresión metódica su hermano mayor, pero fue justamente él quien le interrumpió, poco interesado en excusas o explicaciones frente a una situación tan riesgosa
—Es importante que sepan, para cuando se enfrenten a ella, que Jul es metódica y estratégica, no está acostumbrada a sus habilidades felinas y no calcula bien la profundidad, es mala arrojando cosas. Además le tiene miedo a las alturas—Donatello se mostró extrañado ante las palabras de su hermano mayor, quien continuó mirándolo fijamente—Su técnica es mayormente bípeda, nunca calcula donde está su cola, sus garras pueden destrozar casi cualquier cosa y su pelaje puede resbalarse de las manos porque es corto y sedoso— Donnie comenzó a sentirse alterado, como si su hermano al fin hubiera descubierto su incómodo secreto—Suele perder los estribos con facilidad y eso la hace menos calculadora…especialmente contigo, Donnie—El genio asintió casi asustado, pero en ese momento Leonardo se volvió a ver al grupo de Rafel y Jones, al fin la inteligente tortuga pudo respirar con tranquilidad —Si la encuentran, contacten a los demás tan pronto como les sea posible, porque no sabemos exactamente para qué podría quererlas el Krang, pero seguramente hará cualquier cosa para conseguirlas y emboscarnos es una posibilidad—
Los grupos habían empezado a caminar cuando la voz de Leonardo dirigida directamente a él, lo hizo volverse a verlo de nuevo con algo de nerviosismo—Tranquilo Don, no es tu culpa—Una conciliadora sonrisa se dibujó debajo de los profundos ojos azules—y sé que sabrás manejarlo…confió en ti, hermano—le dijo el de azul poniendo una mano en su hombro izquierdo.
Al parecer el mayor había interpretado la ansiedad del esbelto muchacho como un síntoma de culpa y carga moral, proveniente de todo lo que en estos momentos estaban atravesando con Jul. La forzada sonrisa del genio se dibujó brevemente, claro que sentía culpa, pero no solo por lo que Leonardo fue capaz de ver, sino también porque en una circunstancia así, su hermano seguía confiando en él y eso lo hacía sentir como el peor de los traidores, uno que había puesto los ojos en quien no debía.
Fijó su vista en el T-phon entre sus manos mientras un tímido "Gracias" apenas escapó de sus labios. Trataba de huir del enorme peso que sentía en el pecho, pero su cabeza pareció incapaz de interpretar cualquier lectura, su mente era una maraña de remordimientos, preocupación y mariposas, por lo que le parecía que no podía más que seguir a su mejor amiga en la completa obscuridad del alcantarillado para al menos sentir que así no estaba perdiendo del todo el camino, y aun así estaba seguro de algo; debía de buscar a Jul con ahínco, sin importar que eso le costara su fachada de indiferencia, porque le pesaba demasiado imaginar que algo malo le ocurriera a la dueña de esos expresivos ojos verdes y que él no hiciera hasta lo imposible para evitarlo.
Todos avanzaron hacia los sombríos túneles, sin más guía que sus instintos, conocimiento del mundo subterráneo de Nueva York y experiencia en batalla, esperando llegar a tiempo para rescatar a sus amigas de las garras de los despiadados extraterrestres.
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Entró justo a tiempo para ver el cuerpo de su maestra caer al piso con el cuello cubierto en sangre, mientras la temible creatura color naranja con las manos enrojecidas por la sangre de su mentora, se preparaba para recibir a la enorme rata
Algo en su cabeza dejó de funcionar y la maleta se le resbaló hasta caer en el piso, al tiempo que los objetos dentro se quebraban haciendo un ruido inquietante, sin embargo no le importó. Todo lo que quería era correr hasta Morta, que parecía como sumida en un profundo sueño. La batalla había comenzado y ella apenas había logrado ponerse de rodillas frente a la mujer que la crió, pero se sentía demasiado impactada como para reaccionar.
—¡Detén la sangre!—le ordenó el roedor en medio de la batalla.
La chica comenzó a buscar nerviosamente entre lo que traía puesto, pero seguramente su chamarra de piel no le sería de utilidad. Tomó con fuerza la tela de la prenda que cubría el cuerpo de Morta y la rasgó de un solo tirón, cortó con su navaja las vendas que llevaba bajo la ropa y las reubicó en su cuello tratando con todas su habilidad de detener el rio de sangre, estaba fría, y más pálida de lo normal
—No sobrevivirá, Yoshi—dijo entre sonrisas el tigre al tiempo que peleaba ferozmente
—La fuerza de la flor de sakura es desconocida para aquellos que no tienen que sobrevivir a sus inviernos—argumentó el maestro mientras bloqueaba un de los zarpazos de su enemigo con su bastón. El tigre sacó su arma y disparó un rayo congelante al simple objeto de madera. La superficie se heló hasta el punto en que las manos del maestro ninja tuvieron que soltarlo.
—Preocúpate por ti, rata—advirtió el feroz asesino mostrando los afilados dientes y dando una estocada con su machete. El poderoso filo fue inútil ante las manos desnudas del maestro ninja, quien detuvo la estocada con ambas palmas, para después impactar a su contrincante con una patada lateral, que ayudada por la larga cola consiguió derribar a su adversario.
Yoshi arrojó al aire el arma blanca que se clavó en alguno de los andamios de madera colocados en el techo, cortando así la cuerda que sostenía uno de los pesados sacos que servían de contrapeso al telón. El pesado objeto cayó vertiginoso en dirección al felino que lo desvió de un fuerte garrazo seguido de su impotente rugido de furia, no obstante, sin saber de dónde, un segundo saco le cayó en la cabeza.
Los diferentes contrapesos comenzaron a bambolearse en lo alto sin razón aparente, la rata miró al asesino con ojos pesados y penetrantes—¡Mantente lejos de mi familia!—advirtió en voz baja al tiempo que corría con una precisión absoluta hacían su contrincante, como si los contrapesos que habían empezado a caer uno a uno esperaran el momento justo para cederle el paso al experimentado guerrero, pero acorralando cada vez más al tigre, saboteando golpes y movimientos para esquivar ataques.
El asesino bloqueó el primer golpe, el segundo, una patada pero de pronto un golpe con la cola le latigueó en la mano con suficiente certeza como para romper su concentración y un cuarto golpe propinado solo con los dedos índices del maestro ninja lo azotó contra una de las paredes al otro extremo del improvisado teatro, cayó sobre uno de los reflectores causando que un montón de chispas salieran de la luminaria. Yoshi esperó con la guardia alta un par de minutos y todo se mantuvo en silencio hasta que una de las garras se apoyó en la orilla del enorme aparato.
El Tigre lo miró con molestia pero inmóvil, algunas de sus heridas se habían vuelto a abrir y el dolor de las patas era más latente que antes. Los ojos marrón del ninja lo examinaron un minuto, hasta que una cortina de humo lo envolvió, pudo haber ido tras él, pero había cosas más importantes que atender.
Miró tras de él, la jovencita que recién acababa de entrar, se mantenía absorta en el cuidado de mujer desplomada en el piso y desangrándose. Las manos de Laquesis temblaban sin poder contenerlas y sus labios repetían una y otra vez sin emitir sonido las palabras que el viejo maestro pudo adivinar como un "No me dejes, no me dejes".
—Gracias Malachi—pronunció el maestro acercándose a la desesperada chica, en el acto todos los contrapesos en el piso desaparecieron y el gorrioncito se incorporó, abandonando así el engaño de estar dormido, algo que tal vez había ideado para hacer sus ilusiones más eficientes y apoyar a Splinter.
El anciano maestro apartó a la desesperada jovencita que lo miró casi desesperanzada. Las manos mutantes se frotaron entre sí y luego las colocó en el torax semi desnudo de la mujer, un aura brillante los envolvió al tiempo que un calor acogedor comenzó a irradiar de su cuerpo.
Los listones de sangre fueron volviéndose menos intensos hasta convertirse en gotas que en poco tiempo dejaron de caer en el charco formado por ese líquido rojo con olor metálico.
Laquesis miró sorprendida pero aliviada como la herida parecía haber dejado de sangrar. Tomó la mano de su maestra y la llevó hasta su mejilla, que también se tiño con el tono rojo del líquido vital…
—G-gracias—pronunció con la voz quebrada y luego miró al hombre rata que parecía completamente agotado, El pelaje marrón estaba humedecido por el sudor producto del profundo esfuerzo que significó aquello, pero aun así se puso de pie mostrando de nuevo una postura erguida y gallarda.
—No me lo agradezcas, jovencita, ella está muy delicada y necesitará cuidados por mucho tiempo, pero confío en que su fortaleza será suficiente para recobrarse—Splinter caminó observado a su alrededor—Ahora debemos llevarla a un lugar seguro, el enemigo podría regresar—de pronto la mirada castaña se mantuvo fija el lugar donde la bomba de humo se había desplegado y presintió saber quien la había arrojado. "Karai" pensó un instante al tiempo que recordaba las palabras de la mujer postrada en el suelo—Sr. Malachi de las montañas del norte, parece que necesitaremos su ayuda—el ninja sonrió al ver la tela negra que caía a los lados del escenario, aquello debía servirle de camilla, pero necesitaría ayuda para sacar a la moribunda mujer de ahí lo antes posible
…
Tenía mucho que se habían dividido. La pelirroja había guidado a su amigo por el alcantarillado, tratando de utilizar sus habilidades psíquicas para percibir el pequeño controlador, pero aun no había encontrado algo en concreto, nada más allá de débiles corazonadas. El chico fue a su lado completamente absorto en su labor, poco parecía importarle la obscuridad, lo tétrico del lugar o lo cansados que estaban ambos. Podía notar en su mirada lo decidido que estaba a encontrar a las dos mininas.
Habían llegado a una encrucijada, Donnie estaba ocupado tratando de descifrar cual de las dos opciones sería la mejor y Abril entró a un amplio espacio de perímetro circular que habían descartado pues no tenía salida, parecía como la torre de un enorme castillo. Había musgo en las paredes y el olor a humedad le entraba por la nariz con un aire ligeramente diferente a el resto del alcantarillado. La poca iluminación que había no le servía para ver muy arriba, atrás se había quedado Donnie examinando un túnel alterno donde encontró algunos mechones de pelaje blanco. Mientrastanto ella entraba a ese lugar que parecía casi un callejón sin salida. "Si yo fuera cualquiera de esas dos dónde estaría" pensó sin decir palabra cuando una voz gritó desde uno de los puntos de ese profundo túnel
—Cuidado abajo—¡Esa era la voz de Clarise! La pelirroja no pudo ni siquiera mirar hacia arriba, movió sus pies con agilidad, subió su defensa con prontitud y del techo cayó Clarise con una patada que la chica de pecas pudo esquivar gracias al aviso
—¿Gracias?—La pelirroja no sabía muy a bien por qué la gatita blanca la había alertado del ataque sorpresa
—¡Patada baja!—contestó Clarise y sin más lanzó una barrida a la chica que saltó a tiempo completamente confundida ¿Por qué peleaba con ella si no quería golpearla? ¿Y si su objetivo era derrotarla entonces para que la ponía sobre aviso de su siguiente movimiento?—Garras—anuncio con la respiración agitada la chica de pelaje blanco permitiéndole a la kinoichi en entrenamiento esquivar y tomarla del brazo para lanzarla contra la pared. La minina dejó escapar un suave "auch"—¡No tan fuerte, pelos de zanhoria!—reclamó en cuanto pudo pero aun así se puso de pie y volvió a ponerse en guardia. Ahora sí Abril no entendía nada.
—Pues si no quieres que te pate el trasero deja de atacarme… ¡Y no me digas pelos de zanahoria!—ordenó la pelirroja al tiempo que lanzaba su Tesen, Clarise lo desvió con sus garras
—No soy yo quien te ataca, tonta, es Jul—en ese momento un par de delgados brazos la apresaron y descubrió tras ella al genio mirándola con una actitud muy seria
—¿Jul?—preguntó él con tono incrédulo, la chica de ojos rubí de pronto dejó caer todo su peso hacia atrás y luego para adelante para desbalancear a la tortuga, ambos se precipitaron al piso y Donnie se vio obligado a soltar a la felina para poder rodar por el suelo.
—Para ser el genio, Dientes Chuecos, te tardas mucho en entender ¡Ese es nuestro poder mutante…!—las dos patas blancas se posicionaron el piso al tiempo que levantaban una capa del polvo ensuciando el lustroso pelaje—¡…Una puede controlar el cuerpo de la otra!—anunció con un tono de tristeza mientras sacaba una de sus famosas bolsas de chile piquín y su resortera.
Abril y Donatello intercambiaron miradas asombradas por un segundo, pero de pronto Donnie pareció comprender algo y pregunto con preocupación—¿Desde dónde está viendo Jul la pelea, Clarise?— La bolsita con el polvo rojo salió disparada hacia el chico que la desvió con un golpe ascendente con su bo
—Desde arriba…—sentenció mientras dejaba caer la resortera. En ese momento los ojos marrón que siguieron la trayectoria de la bolsa plástica se abrieron grandes, apenas alcanzó a distinguir entre la penumbra un objeto blanco que parecía estarse precipitando en dirección a su mejor amiga. Se lanzó para taclear a la pecosa chica, ambos cayeron y tras ellos un viejo refrigerador impactó el suelo. La esbelta tortuga y la chica se rodaron para posicionarse y dar de nuevo un salto atrás, ahora había caído un sillón destartalado. En ese momento Donatello miró como Clarise daba media vuelta y salía a toda prisa del lugar.
—Abril, detenla, yo me encargaré de Jul—el genio saltó hacia los restos del que alguna vez fue un mullido mueble y puso las manos en cuneta para indicarle a su amiga que él le ayudaría a tener suficiente impuso para salir de una sola vez de aquella elaborada trampa.
La chica corrió a toda velocidad, sintió la ráfaga de viento de otro objeto caer tras ella pisó la cuneta con ambos pies y las rodillas ligeramente flexionadas. El chico la impulsó con fuerza y ella salió disparada por los aires. El cabello rojo de abril pasó rosando el motor de un auto de carga que caía en esos momentos, dejando en el tono casi naranja, manchas negras aceitosas.
Donatello muy apenas logró lanzarse detrás del inservible refrigerador antes de que el pesado objeto cayera al piso haciendo que la madera que alguna vez conformó un mullido asiento saliera despedida en forma de un montón de astillas que chocaron contra la puerta del refrigerador junto con un montón de piezas metálicas que abollaron la puerta, arruinando por completo su estilo vintage. No obstante su amiga logro caer sana y salva.
—Suerte Donnie, le avisaré a los chicos que las encontramos—informó ella antes de salir a toda prisa tras la de pelaje blanco que parecía llevarle un poco de ventaja. La inteligente tortuga no tuvo mucho tiempo, de inmediato debió que esquivar un librero, un bancle de libros y los fierros retorcidos de lo que alguna vez fue un hermoso auto mientras miraba arriba y calculaba ¡De verdad era una suerte que Jul fuera mala arrojando cosas y aun así esta había sido una interesante trampa! El ninja era consiente de que arriba estaba tan obscuro que seguramente no podría ver como se estaba moviendo Jul o como lograba lanzar los objetos tan rápidamente, pero quizá tuviera una oportunidad de predecir sus movimientos. De pronto un pequeño destello rosa moviéndose en la total obscuridad le hizo darse cuenta que el plan de la chica no era tan infalible como ella pensaba.
Se aseguró de tener sus shurikens a la mano y calculó el tiempo que tardaba la chica en arrojar el siguiente objeto. Después de un par de objetos más se aventuró especular que la minina probablemente estaba usando un sistema de cuerdas que cortaba con sus garras, algo parecido la red de una araña por la que podía moverse y que estaba puesta en varias capas. Ahora entendía por que había tardado tanto en llegar de su casa—¡Que astuta!—dijo en voz baja y saltó para esquivar un viejo televisor.
Debería de tener cuidado, porque si hacía mal sus cálculos empeoraría su propia situación y Jul podría salir seriamente lastimada.
Un sanitario de porcelana cayó y el chico lo miró asqueado—podrías ser más selectiva con lo que lanzas—se quejó el chico y tiró al aire la primera estrella. Se mantuvo atento al sonido que le confirmó que su primer cálculo fue correcto al pasar el proyectil a través de una de las coordenadas donde calculaba ya había un agujero en la red.
Un barril lleno de material de construcción cayó y el lanzó 2 estrellas más, la chica dejó escapar un grito ahogado y escuchó algo crujir, al parecer algo salió mal en sus cálculos y las cuerdas parecían haberse movido de manera inesperada, al otro lado del cuarto una serie de costales se precipitaron al piso y vio la lucecita rosa moverse con violencia en lo alto de la obscuridad, seguramente la red se movió tanto e inesperadamente que Jul había sido sacudida—Ups, lo siento—la respuesta fueron dos costales de cemento solidificado que cayeron en su dirección y muy apenas pudo esquivar—Ya dije que lo sentía—protestó y llovió un piano que el joven miró sorprendido ¿De dónde rayos había sacado eso? Se concentró y tiró tres estrellas más, cada una parecía haberse clavado exitosamente en la pared.
Estaba muy cerca de su objetivo pero el espacio se le acababa, el suelo estaba lleno ya de objetos, sabía que dentro de poco la trampa incrementaría su dificultad y así fue.
Al esquivar un ropero, topó con los restos de un estante que había sido lanzado ya algunos minutos atrás, a su derecha había una gigantesca caja medio rota y justo frente él acababa de caer las viejas bocinas que alguna vez engalanaron algún estadio o teatro. Estaba encerrado entre esas cosas y no necesitó más para adivinar donde caería el siguiente objeto pues lo más razonable es que todo aquello había sido planeado para poder asegurar que el siguiente golpe sería el definitivo, no obstante esto lo favorecía, pues ahora sabría el punto exacto en el que estaría la gatita en lo alto.
—Suerte que seas mala en trigonometría, Jul—dijo al tiempo que tiraba 5 shurikens que rebotaron con prontitud en los lugares donde calculaba que estarían las primera estrellas colocadas estratégicamente. De esta manera el chico estaba seguro de poder controlar la velocidad, fuerza y dirección de los proyectiles para ser dirigidos todos a un mismo punto sin que pudieran ser esquivados. Los afilados instrumentos surcaron la impenetrable obscuridad de aquel túnel, los sonidos metálicos se escucharon como una breve sinfonía de guerra que cantaba el éxito de su plan y fue nada lo que tuvo que esperar para escuchar el quejido de la chica seguido de su grito al caer.
Donnie salió de su encierro ayudándose con su bo, trepo por los objetos y ahí estaba, como buen gato había caído de pie, logro ver arañazos en algunos de los objetos, seguramente para poder controlar la velocidad de su caída, al parecer los instintos de la chica estaban más afilados de lo que hubiera estimado Leo y con ello sus habilidades felinas parecían más evidentes.
Cuando Jul tocó el piso, en lo alto de uno de los objetos, la figura esbelta de Donatello se dibujo entre las sombras del lugar, dejando ver apenas el brillo de su mirada. La minina le bufó enseñando los dientes, el chico frunció el ceño molesto, pero no con ella, sino con aquellos que le habían hecho todo ese daño.
El pelaje de la que siempre fue una chica elegante estaba sucio y maltratado, las mangas derruidas dejaban ver heridas profundas y una de sus orejitas había perdido parte de su cubierta aterciopelada. La falda del vestido estaba rota por lo que pudo ver como una de sus piernas estaba envuelta en una venda cuyos rastros de sangre eran evidentes. Comprendió en un instante la razón del cambio de ropa que lucía al llegar a la obra y eso lo puso furioso.
—Voy a sacarte de esta, Jul—se dijo a sí mismo prometiéndose que no permitiría que ninguna de esa masas amorfas volviera a tocarla nunca. Giró su bo y se puso en guardia, aun debía de derrotar a la chica para poder quitarle el controlador
…
La pequeña comitiva llegó a un espacio seguro en el alcantarillado donde un sillón viejo y destartalado era iluminada por un rayo de luz que se colaba por un enrejado en el techo. Ahí dejaron descansar a la moribunda mujer mientras su aprendiz sujetaba su mano como sin con eso pudiera hacerle saber que ahí estaba, aun cuando los ojos azul acero permanecían cerrados.
La enorme rata suspiró y tomó asiento en su clásica posición de meditación, Decidió darle su espacio a aquella jovencita que parecía sinceramente preocupada, junto a él permaneció de pie el gorrioncito mirando con expresión desolada.
—¿Ella estará bien maestro Splinter?—preguntó el ave casi con miedo
—¡Lo estará!—contestó la chica en tono brusco, casi como si estuviera tratando de negarse a sí misma cualquier otro resultado. El maestro ninja se mantuvo apacible ante la explosiva personalidad de la chica que de inmediato se volvió de nuevo a ver a la mujer que reposaba inmóvil—La he visto salir de muchas cosas, ella es fuerte, esto es solo un pequeño inconveniente…se recuperará, lo sé—los dedos de la jovencita acomodaron el negro cabello y trato de sonreír pero por alguna manera le fue imposible.
De pronto el ninja se puso de pie y comenzó a andar, la chica lo miró casi como un cachorro desvalido
—Traeré algunas cosas para su cuidado y algo de comida para ti jovencita—el hombre le sonrió y ella le correspondió, era una persona imponente pero agradable, alguien que le recordaba como le había mirado su maestra cuando sus caminos se cruzaron por primera vez.
—Gracias Sr. Hamato—dijo en tono bajito y regresó la vista a su maestra, pues para ella era evidente quien era aquel hombre que pudo vencer al más grande rival de su maestra de un golpe tan imponente.
—Gusto en conocerte… Laquesis—el maestro ninja caminó fuera del lugar y la chica suspiró, no terminaba de entender como alguien a quien hasta hace poco veía como una posible amenaza, se había convertido en su protector, así de un momento a otro. El hombre rata entró a la profunda obscuridad seguido por el gorrioncito que miró la escena un segundo antes de partir con pequeños brinquitos como tratando de apresurar el paso y dar alcance al Splinter
—Todo estará bien Morta, yo te cuidaré—la chica acarició de nuevo el cabello de su maestra y se dispuso a aguardar la larga espera de la recuperación en silencio y tranquilidad, una tranquilidad que la desesperaba pero estaba dispuesta a pagar por verla de nuevo.
…
Donatello se mantuvo atento con la guardia alta hasta que la chica se decidió en ser la primera en atacar. Corrió hacia él y se impulsó en un salto, logró sujetarse de la orilla del mueble, se impulsó con los pies y de un brinco se colocó frente a el genio que ya la esperaba. Ella tiró el primer golpe que solo cortó el aire, pues aunque era muy ágil y rápida, el ninja estaba mucho mejor entrenado.
Al esquivar logró tener un ángulo adecuado para golpear su espalda, pero la chica logró tomar su bo en el último segundo, no obstante el chico desplegó su nagüinata, lo que le lastimó la palma de la mano a la minina que soltó el arma de inmediato. Los ojos verdes lo miraron con furia.
La chica lanzó una patada y el joven le sujetó el tobillo, mantuvo la trayectoria del golpe y la impulsó de tal manera que la jovencita no pudo mantener el equilibrio y cayó, de no ser porque logró colocar una de sus garras en la orilla del mueble hubiera ido a dar al suelo. El genio pensó entonces que podría tomar al fin el controlador, pero ella en cambio decidió dejarse caer antes de que él pudiera tomarlo.
Se asomó completamente decidido ir tras ella antes de que huyera, pero en cambio la mano obscura le dio alcance a su porta armas, tiró de él y lo hizo perder el balance, se precipitó al piso pero no sin antes tomar el tobillo de la chica para que cayera con él. Escuchó las garras de la minina incrustarse en la dura superficie haciendo un sonido ensordecedor a medida que el material iba cediendo al implacable filo. La mano empezó a resbalarse por el sedoso pelaje y escuchó como la chica se quejó un poco, al parecer mantener el peso de la tortuga y evitar la caída libre le requirió demasiado esfuerzo. Donnie la miró con compasión, sabía a la perfección que de por sí ya estaba bastante herida, pero no había más opción.
El genio se dejó caer al piso, rodó por él y pudo escuchar como ella se impulsó para darle alcance. Puso su bo frente a él pero no esperaba que ella le cayera como un león que asechaba a su presa. Mantuvo los pies bien plantados al piso y recibió el ataque de la chica, lo proyectó con toda su fuerza de tal manera que ella fuera deflactada hacia la vitrina que estaba a unos cuantos pasos de él, pero en cambio ella se aferró a su bo de tal manera que ambos terminaron espalda con espalda y tomados del arma de Donnie.
Ambos se giraron a un tiempo para quedar de nuevo frente a frente, aun asidos al pedazo de madera, la chica tiró una patada para tratar de hacer que el genio soltara su arma pero en cambio él movió el bo como un pivote que consiguió desviar el ataque de la chica.
Quedaron casi mejilla con mejilla, hombro con hombro y él aprovechó que era más fuerte y pesado para tomar carrera empujándola contra una vieja estufa que estaba cerca. Jul no pudo resistirse, así que recibió el golpe. La escuchó quejarse por el dolor, se sintió terrible, pero no había más remedio, debía quitarle el controlador Krang lo antes posible, de pronto el par de ojos verdes lo miraron con rencor, como si una añeja revancha hubiera encontrado al fin la manera de cobrarse y en un movimiento rápido la chica utilizó el bo para desbalancearlo y hacerlo caer junto con ella al piso.
Donnie a penas reaccionó a tiempo para esconder su cabeza en el caparazón y esquivar una certera mordida, Ataque que se repitió a penas asomó los ojos un poco. "No está muy acosumbrada a sus habilidades felinas ¡Sí como no, Leo!" pensó casi en reclamo a las recomendaciones de su líder. No obstante entre los ataques pudo sentir como la cola de la chica latigueaba entre sus rodillas tras cada ataque
—Nunca calcula donde está su cola—recordó en su cabeza las palabras de su hermano. Sujetó la cola de la minina cuando esta se paseó entre sus rodillas, sosteniéndola con firmeza, la escuchó maullar de incomodidad, estiró las piernas y con esto jaló ligeramente a la chica, pues gracias a la diferencia de altura le impediría por completo volver a tirar otro mordisco.
El chico al fin pudo sacar la cabeza. De inmedito se impulsó al frente para capturar a la minina entre su bo y el piso. Las muñecas de la chica quedaron atrapadas por su arma, al igual que su cuello, con lo que, a pesar de los bufidos ella era in capaz de atacarle.
—Lo siento, Jul—Se disculpó manteniendo fuertemente pegada al piso la cadera de la chica con su propio peso, impidiéndole patear. La jovencita forcejeó tanto que tenía la certeza de que si no le quitaba el controlador pronto, ella misma terminaría lastimándose más. Mantuvo el bo en su lugar alineando su antebrazo izquierdo a él. Con la mano derecha se quitó la bandana y en uno de los tantos bufidos le metió a la boca el pedazo de tela. La chica que lo miró desconcertada, pero en menos de un instante giró la cabeza para tratar de escupir la pieza color morado.
El ninja aprovechó aquello para retirar en un movimiento rápido el brillante objeto alienígena, que se le resbaló ligeramente de los dedos y salió rodando por el piso. No obstante, esto fue suficiente para que la chica dejara de forcejear.
Se volvió a mirarla y ella lo miró a él. Se mantuvieron en silencio un momento, el chico dejó de ejercer fuerza con el bo y la chica guardó las garras.
—¡D-donnie!—pronunció ella muy despacio pero inmediato se mordió los labios como reprendiéndose—p-perdón, quise decir Donatello—se corrigió apresuradamente no obstante él chico la miró maravillado, era la primera vez que ella lo llamaba así y fue aun mejor de lo que siempre pensó, su voz había sido calmada y armónica, su expresión dulce, apacible y tierna. Sus labios parecieron incuso más hermosos que antes, tanto que apenas acababa de escucharlo y ya moría de ganas de escuchar que lo llamara así de nuevo.
—Donnie está bien—Afirmó el joven casi temblando mientras la contemplaba por unos instantes más, sin embargo se forzó a mirar a otro lado en cuanto fue consiente de que de nuevo parecía haber caído en el efecto casi hipnótico que ella le causaba últimamente—¿Estas bien?—se atrevió al fin a pronunciar, la jovencita asintió calladamente pero eso fue suficiente, pudo respirar tranquilo de nuevo se apartó de ella mientras de forma distraída traía a la mente sus conocimientos de medicina—Debo examinarte, parece que estas muy herida y…—
—¿Donnie?—los ojos marrón se volvieron a mirarla casi inseguro de que ella lo hubiera vuelto a llamar así—No importa...yo estaré bien, hay que ir por mi hermana—su voz parecía más preocupada de lo que esperaba, por lo que no pudo esconder su expresión de extrañeza ante tal tono.
—N-no te preocupes, Abril fue tras ella; seguramente ahora que tú dejaste de controlarla ya ni siquiera tendrá que obligarla a regresar porque…—La chica de pronto lo tomó del brazo, él miró casi asustado como ella lo estrujaba y buscó en el par de ojos verdes la razón antes de que el corazón se le fuera a salir, pero su desconcierto fue mayor al verla casi al borde de las lágrimas
—No entiendes, yo mandé a Clarise a una emboscada, van a atraparlas a ambas—culpa, al fin había reconocido ese mismo sentimiento que lo había carcomido los días anteriores reflejado ahora en esas orbes verdes.
—Leo tenía razón…— De pronto un sentimiento parecido al terror le llenó el alma: si de por sí era peligroso que las masas rosas pudieran poner completar sus planes al poner sus tentáculos en Clarse, no quería ni imaginarse si además de todo capturaban a Abril. El genio sacó su T-phon y marcó a uno de sus pocos contactos al tiempo que le apretaba la mano a la minina y para echar a correr con ella tan rápido como el paso de ambos les permitiera
…
Desde lejos escucharon los disparos lásers, un "Buyacasa" y los característicos ruidos que solía hacer cabeza de Piel cuando rodaba contra algún enemigo. Cuando ambos llegaron a la salida del alcantarillado Donatello jaló a Jul junto con él detrás montón de escombros, pues fueron recibidos por un sin fin de insistentes disparos provenientes de uno diferentes armas lasers. Rafael y Casey resguardaban a una agotada Abril cuyo vestuario estaba empapado en sudor, no parecía que sus hermanos tuvieran mucho de haber llegado.
Había 3 portales abiertos, de dos de ellos salían cada vez más enemigos y cerca del tercero Mikey trataba de abrirse paso hacia Clarise, quien con sus garras muy bien afiladas mantenía a raya a las creaturas alienígenas que trataban acorralarla, la chica de pelaje blanco estaba completamente rodeada, peleaba desesperadamente pero aun así no lograba darse abasto contra tantas creaturas, los ojos rubí miraron suplicantes hacia el ninja de naranja, quien le sonrió para tratar de tranquilizarla pero tras él una escena devastadora se desató en un instante.
Caeza de Piel de pronto cayó presa de un enorme pelotón armado con armas de choques eléctricos. Mikey se quedó helado por un instante al sentir el viento a sus espaldas que delataba la derrota de su gran amigo el resto de los chicos se miraron unos a otros preocupados, uno de ellos había caído y su líder aun estaba ausente, es no podía ser bueno.
Los ojos sobre las traviesas pequitas se volvieron a ver con preocupación el cuerpo inconsciente del lagarto, se sintió aturdido por un momento por lo que una de las roboticas creaturas vio su oportunidad para asestar un disparo certero y apuntó al chico que de pronto pareció tragar saliva para no soltar una sola lágrima, pero en cambio el dulce rostro mostró furia y cólera. Una espada corta salió disparada de uno de los extremos del campo de batalla, clavándose en la cabeza robótica del oportunista alienígena y provocando que el arma láser no impactara con su objetivo.
El equipo completo pudo adivinar a quien pertenecía un lanzamiento tan certero. Leo al fin había llegado y se abría paso entre el mar de cuerpos metálicos con movimientos metódicos y estudiados.
—¡Ya era hora Bobonardo! ¿Qué estabas haciendo? ¿Risandote el cabello?—dijo el de badana roja y el mayor lo miró molesto
—Deja de quejarte, pensé que al menos podrías manejar a algunos Krang solo—Rafael gruño ligeramente mientras clavaba su sai en el tórax de uno de sus adversarios, haciendo así saltar un montón de chispas.
—¿Qué? ¿Quieres competir, Intrépidio?—advirtió al tiempo que otros dos robots caían presas de la brutalidad y fuerza de sus músculos.
—Suena bien—Las hábiles manos del mayor arrojaron a su hermano genio uno de los radares armados por él –¿D puedes encargarte de los portales?—el esbelto muchacho asintió al tiempo que revisaba el aparato que su hermano mayor acababa de entregarle
—Sí, solo necesito que me dejen llegar al área donde la polaridad alterna de los portales me permita aprovechar los campos magnéticos con el uso de la fuente de poder alterna—Jul lo miró como si hubiera dicho algo en un idioma que ella no podía comprender, él suspiró y se corrigió—Solo necesito que me abran paso y tener tiempo para hacer el cableado— dijo en tono monótono y la pareció comprenderlo un poco avergonzada. Donnie y el mayor intercambiaron miradas de complicidad por un segundo para luego ambos asentir desde sus ubicaciones.
El genio conocía muy bien los gesto y expresiones del mayor, así que pudo adivinar concierta facilidad lo que él quería decirle asomó la cabeza apenas lo suficiente y luego volvió a ponerla en su escondite ante el ataque de múltiples disparos
—Jul necesito que me hagas un favor—la minina lo miró con interés.
Un par de minutos después una figura envuelta en el vestuario que el genio usó en la obra de teatro salió corriendo entre las sombras portando la característica arma de madera en su espalda, los lásers le siguieron implacables, sabiendo bien que la tortuga con el bo sería la encargada de averiar sus rutas de escape.
Rafael, Leonardo, Jones y Abril lograron al fin menguar un poco el intenso ataque del enemigo al poder librarse de ser el objetivo principal y Mikey aprovechó para tirar su cadena y desarmar al pelotón que había derribado a su amigo, al tiempo que Clarise destrozaba con los colmillos al último robokrang que la separaba del dulce muchacho.
El grupo entero logró al fin replegarse al centro, la minina blanca se mantuvo cerca de él, parecía algo conmosionada y asustada pero fuera de un par de rasguños estaba bien. La traviesa sonrisa del menor de los Hamato volvió a aflorar en el rostro infantil apenas la tuvo cerca y las cosas parecieron ir mejor cuando de entre las sombras una figura sigilosa y cautelosa se instaló junto a ellos al tiempo que la pelea continuaba y mantenían a los enemigos a raya
—¿Todo listo Donnie?—preguntó el mayor en voz baja al joven que se instaló en el centro del grupo cubierto por una tela negra a modo de disfraz y con el curioso aparato completamente abierto con varios cables de fuera
—¿Dientes chuecos?—preguntó extrañada la minina—Si tu estás aquí ¿Quien está allá?—preguntó la de ojos rubí, al tiempo que los cuatro hermanos se sonreían el uno al otro. Donnie le mostró entonces a Clarise un pedazo de su bo rebanado seguramente por las garras de Jul para acortarlo y hacer el engaño lo suficientemente creíble.
—Fue ingenioso ¿no crees, Clarise?—la chica lo miró anonadada
—Ella no es tan alta, pero en la obscuridad y con su agilidad no serían fáciles de distinguir esas diferencias—mencionó el líder
—¡Wow no puedo creerlo!—El genio saboreó los elogios de la minina hasta que…—¿Cómo convenciste a mi hermana de cambiarse de ropa frent…?— de pronto el chico de ojos marrón saltó a taparle la boca a la minina antes de terminar la frase
—¡Gracias! ¡Gracias, Clarise!… Luego te cuento los detalles de mi gran plan, no tienes que alagarme ahora—Interrumpió el genio completamente avergonzado y tratando de disimular
El resto de los chicos se miraron unos a otros aguantando una carcajada al adivinar lo que la minina blanca estuvo a punto de decir. El menor de los hermanos miró curioso el objeto con el montón de cables desparpajados
—Entonces…¿Ahora todo hará ¡Kabum!?—dijo el menor
—Es algo más como un Shhhhum—Parecía que la inteligente tortuga estaba a punto de comenzar una larga explicación cuando su rostro se deformó en una expresión de sorpresa, pues del portal casi frente a ellos, asomó uno de los robot gorila del Krang y supo que las explicaciones debían dejarse para después, el plan debía ponerse en marcha de inmediato—¡Sujétense! — El genio presionó un botón y en el acto los portales comenzaron a absorber todo a su alrededor. Mikey lanzó con fuerza su cadena, el joven ninja se aseguró de mantener a su amigo lagarto sujeto con todas sus fuerzas mientras Clarise enterraba sus 4 garras al suelo para mantenerse en su sitio. Leo clavó sus katanas al piso, de una de ella se sostuvo él y de la otra Donatello. Por último Rafaél y Casey trabaron sus armas entre las intrincadas tuberías de una de las paredes cercanas, mientras el ninja de rojo mantenía fuertemente aferrada la cintura de la pelirroja.
Con una tremenda velocidad sus enemigos comenzaron a ser absorbidos, el plan estaba resultando tremendamente efectivo al punto que la propia Jul tuvo que atorar el bo que llevaba con ella entre dos varillas para que le sirviera de soporte.
A simple vista daba la impresión de que los chicos habían ganado esta pelea, la fuerza de succión comenzaba a disminuir y cada uno necesitó menos fuerza para sostenerse. No obstante en el último segundo, cuando los portales ya casi se habían cerrado por completo, las tenazas de uno de los robot gorilas del Krang tomó por el tobillo a Clarise que acababa de retraer sus garras al sentir que ya no sería necesario sostenerse.
La creatura del otro lado del portal tiró de ella con tanta rapidez, que aunque Mikey se lanzó para tratar de tomar su mano sus dedos solo lograron rozarse y en un segundo ella y el portal se habían esfumado.
Todos miraron atónitos y en silencio de pronto Mikey volteó a ver a Donnie con profunda desesperación-¡Abrelo! ¡Tienes que abrir ese portal!—gritó a todo pulmón el pequeño Miguel Angel, unos se miraron a otros mientras el chico de ojos castaños miraba al piso profundamente consternado
—L-lo siento Mikey, no puedo—dijo casi en un susurro, el más pequeño de los hermanos abrió la boca para protestar cuando de pronto el sonido de un bo cayendo al piso los distrajo. A un par de metros de ellos Jul les observaba con los ojos cristalizados, la boca ligeramente abierta y el cuerpo paralizado de la sorpresa. Donatello la miró con preocupación y corrió hacia ella, la tomó de ambas manos y pronunció con profunda angustia
—Yo…yo…Lo siento, no puedo volver a abrir el portal—En ese momento la chica pareció salir del trance en el que la noticia la había dejado, dos gotitas saladas salieron de sus ojos antes de a abrazar al genio que le correspondió apretándola con fuerza. Pronto los sollozos de la gatita negra inundaron el lugar. De nuevo se había quedado sin una familia propia y sin poder salvar a quienes amaba…
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Y es todo por el momento. Ojalá la espera valiera la pena, la verdad me costó mucho trabajo terminar este capítulo, pues entre el trabajo y los compromisos personales, me ha quedado poco tiempo para escribir, eso sin mencionar que el cansancio ha parecido algo crónico últimamente. Aun así, escribir para ustedes me hace feliz. Para aquellos que estén interesados les recuerdo que pueden leer textos míos 100% originales en la plataforma cuyo nombre inicia con W y termina con attpad…jejeje
Quienes me busque pondrán encontrarme como Daysha (guión bajo) 109, corridito sin espacios. Hasta ahora solo he subido un cuento corto, pero en breve subiré más material para aquellos que estén interesados. También estoy haciendo la versión 2.0 de Ojos Violetas, corregida y aumentada… o acortada, según como sienta que queda mejor y por supuesto que están cordialmente invitados a leer el primer capítulo "Remasterizado" a partir del día 1 de Enero del 2018
Sin más por el momento solo me queda agradecer a todos por dedicarle tano tiempo y atención a este fanfic, no tengo palabras para expresar la felicidad y emoción que siento cuando recibo algunas de sus reviews, cuando noto que a pesar de mis largos periodos sin subir capítulo, aun muchos de ustedes continúan leyendo esa historia que hago con mucho cariño.
Les exhorto a que con toda confianza me hagan llegar cualquier comentario, sugerencia, broma, cachetada virtual o abrazo psicológico, estaré más que encantada de recibir lo que me manden. Los leo en el próximo capítulo de Ojos Violetas, que muy probablemente vendrá acompañado de una sección especial. Les mando muchos saludos desde la sultana del norte y espero nos volvamos a leer pronto
