¡Hola a todas!

¡Muchas gracias a por sus reviews, favoritos y alertas! Les agradezco enormemente que sigan al pendiente de esta historia. Y si, soy consciente que tardo mucho en actualizar, entre el trabajo, estudio y demás el tiempo no rinde como quisiera. Intentaré como mínimo actualizar una vez al mes; si puedo antes, tendrán noticias de mi, no se preocupen ;)

Ahora si, y sin más rodeos las dejo con este capítulo ¡que lo disfruten!


Capítulo 2

Correos Electrónicos

De: Ángel Kaioh

Para: Serena Tsukino

Fecha: 12 de agosto 09:08hrs GTM+0

Asunto: Interesado en su trabajo

Estimada señorita Tsukino:

Seguramente existen muchas personas que le dirán esto, pero permítame asegurarle que me declaró ferviente admirador de su trabajo. He tenido la oportunidad de apreciar una de sus obras, cuyo hogar actualmente es el lobby del Hotel Kensington, en Londres. Y créame cuando le digo que desde el primer momento en que lo vi me atrapo la belleza de su trabajo y me ha motivado a ponerme en contacto con usted para adquirir alguna de sus obras.

Antes de continuar, me presentare correctamente ya que la emoción de poder escribirle ha podido más que mis modales. Mi nombre es Ángel Kaioh y actualmente mi residencia está en Londres, Inglaterra. Espero que esta gran distancia no sea impedimento para que pueda contratar sus servicios, ya que espero que no solo se limite a una sola de sus obras, por la que considero que ni todo el dinero del mundo igualaría el valor de su trabajo y talento.

Que tenga un buen día

Ángel Kaioh

Serena releyó el correo sin estar segura de que le sorprendía más. ¿El que una de sus pinturas llegara hasta el otro lado del mundo? ¿La admiración que mostraba Ángel Kaioh por su trabajo? ¿O esa frase que no dejaba de darle vueltas en la cabeza?

–Ni todo el dinero del mundo igualaría el valor de su trabajo y talento… Lo mismo me decías tú, Seiya.

Miró hacia una de las fotografías que tenía de Seiya en su escritorio. ¿Debía de tomar aquellas palabras como una señal para que aceptara ese trabajo de buena gana? ¿O era su mente que le jugaba una mala pasada debido a su agotamiento del día? Después de todo, Chibi Chibi la dejaba tan agotada que apenas y podía seguirle el paso a su inquieta hija ahora que recientemente empezaba a dar sus primeros pasos.

Considero responder ese correo por la mañana, aunque sabía que era solo un pretexto que se ponía a sí misma. Debía reconocer que esa frase la había inquietado por su exactitud de cómo se expresaba Seiya de su trabajo. Así que la rubia prefirió tomarlo como una señal de que debía esforzarse en seguir adelante, es lo que su esposo hubiera querido, en especial cuando se trataba de realizar un trabajo que tanto le gustaba como lo era pintar.

Si sus cuentas no le fallaban, era por la mañana en Londres y con un poco de suerte respondería pronto a su correo. Presiono el botón de responder y empezó a escribir.

S&S

Ángel dejó de lado los documentos que estaba revisando cuando escucho el aviso de la llegada de un nuevo correo. Sonrío al ver que era de Serena Tsukino, el cual empezó a leer de inmediato.

De: Serena Tsukino

Para: Ángel Kaioh

Fecha: 12 de agosto 17:35 hrs GTM+9

Asunto: Hablando de arte

Estimado señor Kaioh:

Agradezco enormemente sus palabras ante mi trabajo, lo cual me hace sentir una gran alegría al saber que una de mis pinturas se encuentra en Londres y hasta allá pudo usted apreciarla. Además, permítame asegurarle que han sido pocas las personas que se han expresado con la admiración que usted muestra, así que por ello es que estoy a su servicio.

¿Ha pensado ya como le gustaría que fuera la pintura que desea? ¿Tiene alguna idea en mente?

De ser así, le pido que me escriba todos los detalles que le gustaría tener en la pintura.

Le deseo una buena tarde.

Serena Tsukino.

El pelinegro se quedó pensando en lo escrito en el correo. Aunque lo cierto es que no estaba seguro de cómo responder a la pregunta que le hizo. Había estado tan concentrado en localizarla, que no se le había ocurrido como quería que fuese la pintura que quería. Dadas las circunstancias, prefería ser totalmente honesto con ella.

.

.

De: Angel Kaioh

Para: Serena Tsukino

Fecha: 12 de agosto 09:42 hrs GTM+0

Asunto: Hablando de arte

Estimada señorita Tsukino:

Siendo totalmente honesto con usted, no tengo ni idea de cómo me gustaría que fuera la pintura. En realidad no me había puesto a pensar mucho en eso. ¿No sería más fácil que le comprara cualquier pintura suya que ya tuviera lista? Estoy seguro que hasta cualquier boceto suyo por sencillo que parezca, será un gran trabajo.

¿Podría pedirle un enorme favor? No me diga señor Kaioh, ya que el señor Kaioh es mi padre y considero que aun soy muy joven para que alguien me llame así. Le pido que por favor me llame por mi nombre, Ángel.

¿Sería un atrevimiento de mi parte llamarla Serena? Espero que no, ya que me gustaría llamarla así en un futuro no muy lejano.

.

.

De: Serena Tsukino

Para: Ángel Kaioh

Fecha: 12 de agosto 17:49 hrs GTM+9

Asunto: Hablando de arte

Estimado señor Kaioh:

Estoy segura de que si llegara algún día a ver mis bocetos, es posible que cambie la opinión que tiene de mi trabajo.

En cuanto a lo que me menciona de la pintura, me temo que no puedo venderle alguna que ya este realizada ya que no están a la venta. Tendrá que esperar a que tenga alguna que pueda venderle, o como le mencionaba, contarme que le gustaría ver en la pintura que desea.

PD. Quizás si sea un atrevimiento que después de un par de correos quiera llamarme por mi nombre de pila, pero de acuerdo. Me olvidaré de llamarlo señor Kaioh si dejas de llamarme señorita Tsukino, Ángel.

.

.

De: Ángel Kaioh

Para: Serena Tsukino

Fecha: 12 de agosto 09:54 hrs GTM+0

Asunto: Hablando de arte

Estimada Serena:

No sé qué sea peor, sí tener que esperar a que termines alguna pintura que puedas venderme o pensar en algo que me gustaría ver plasmado en alguna pintura.

¿No existe alguna otra solución?

.

.

De: Serena Tsukino

Para: Ángel Kaioh

Fecha: 12 de agosto 17:57 hrs GTM+9

Asunto: Hablando de arte

Estimado Ángel:

La única solución que se me ocurre para ayudarte en tu dilema es que escojas algún recuerdo que te haga feliz. Tal vez de tu niñez, de tu familia o algo que te haga muy feliz.

A muchos de mis clientes les gusta ver plasmados sus recuerdos en una pintura.

–Genial… me pide que le cuente lo único a lo que no puedo responder –musito el pelinegro con un suspiro de frustración.

Definitivamente nunca se iba a curar de su amnesia, eso era seguro. Y de los recuerdos que tenía de los últimos dieciocho meses, no estaba seguro de que podría plasmarse en un cuadro. Había habido tan poca felicidad en su familia, entre sus viajes por el mundo buscando médicos y su padre queriendo expandir su imperio hotelero, cada miembro de su familia se había enfocado en sus responsabilidades para no dejarse sucumbir en el dolor de lo que le había pasado.

Recordó las innumerables noches que no podía dormir y escuchaba llorar a su madre a mitad de la madrugada, y cuando se lo comentaba a Luna, ella simplemente le decía que era porque aún le dolía saber que casi lo había perdido en aquel accidente. Artemis se concentraba tanto en los negocios, o se refugiaba con una copa de whisky. Eso lo dejaba con Haruka y sus hermanas. ¿Pero que recuerdo feliz podría tener sobre ellas? Los tres le habían contado muchas cosas feliz que vivieron, pero eran de antes del accidente. Y en cuanto a lo que había vivido con ellos tras el accidente, eran tantas cosas que no sabría escoger alguna.

–¿Por qué tienes esa cara? ¿Algo va mal con los documentos que te di?

El pelinegro retiro su vista de la pantalla de la computadora al ver a Haruka entrar a su oficina, que se sentó del otro lado del escritorio.

–No, en realidad aun no termino de revisarlos.

–¿Entonces qué te pasa?

–¿Te puedo contar algo sin que salga de nosotros?

–Sabes que sí. Habla ya, ¿Qué sucede?

–Localice a Serena Tsukino

–¿La artista que hizo la pintura del lobby? –inquirió el rubio, sorprendido.

–La misma. Quiero que realice una pintura para mí, y me preguntó que me gustaría ver plasmado en el cuadro, pero no tengo ni idea. Ella me sugirió que pensara en algún recuerdo, pero…

–Te sigue molestando tu amnesia –menciono Haruka en vez del pelinegro.

Ángel asintió. –¿Y cómo no hacerlo? Sigo sintiendo como si de alguna forma estuviera incompleto.

–Pero no lo estás y lo sabes.

–Esa es la cuestión, no lo sé –respondió Ángel tajantemente–. A veces pienso en todo lo que se dé como era antes del accidente, y me parece que se trata de otra persona que no soy yo. ¿Eso tiene sentido, Haruka?

–Sí, porque te han pasado tantas cosas que te han cambiado y es normal. Todos vamos cambiando con el paso del tiempo. Si bien algunas cosas que te gustaban o hacías antes cambiaron, eso es culpa de la lesión que sufriste en el cerebro. Pero aun así no cambia el hecho de que eres un buen hombre, que además es mi mejor amigo, mi hermano...

El pelinegro sonrió, ya que él también sentía los mismos sentimientos de hermandad por Haruka.

El teléfono de la oficina de Ángel sonó por lo que rápidamente contesto.

–Señor Ángel, el chef Wiliams pregunta si usted, junto con el señor Haruka y el señor Artemis se pueden reunir con él en el restaurante. Ya tiene listo las pruebas de postres que le pidió –dijo Mimet del otro lado de la línea.

Ángel sonrió. Una de sus sugerencias para mejorar el hotel incluida ampliar el menú del restaurante del hotel y sus postres. Una petición basada conociendo lo mucho que le gustan toda clase de postres a Diana, a quien en cuanto tiene oportunidad cocina para ella demostrando un talento en la cocina, especialmente en la repostería, que su familia le había contado nunca antes había tenido.

Un nuevo don que aparentemente surgió a raíz del accidente que sufrió.

–Claro, vamos para allá –musitó él antes de mirar al rubio–. Es hora de probar los postres.

–Pues vamos, no lo hagamos esperar.

–Si… dame dos minutos y enseguida te alcanzo.

Haruka salió de la oficina, tras lo que el pelinegro escribió rápidamente una respuesta para Serena antes de salir rumbo a la oficina de Artemis

De: Ángel Kaioh

Para: Serena Tsukino

Fecha: 12 de agosto 10:21 hrs GTM+0

Asunto: Hablando de arte

Estimada Serena:

Pensare en tu sugerencia para la pintura. Te escribiré en cuanto tenga alguna idea en mente.

Hasta luego

Ángel Kaioh

S&S

–¡Vamos, Serena! ¡Se hace tarde!

La rubia miró con fastidio a Mina mientras terminaba su taza de café. Miró de reojo a su celular, tentada a ver si había llegado ya algún correo de Ángel Kaioh, pero sabía que tendría que esperar hasta más tarde.

–¿Crees que podamos reducir un poco el tiempo esta vez?

–Sabes que solo hay una forma de hacer eso y es apurando el paso –respondió Mina mientras ajustaba a Chibi Chibi dentro de su carriola con las correas de seguridad–. Dile a mami que tiene que mover los pies para alcanzarnos, Chibi Chibi.

–Chibi –musito la niña con una sonrisa.

–¡Te vemos en el parque, Serena! –grito Mina saliendo de la casa mientras empujaba la carriola.

–¡Mina, espérame!

Serena salió corriendo detrás de su hermana rápidamente. La alcanzó a pocos metros y ambas siguieron corriendo hasta llegar al parque No. 10, que estaba a un par de calles de la casa de Serena, siguiendo su recorrido habitual por el parque.

Poco después de que Chibi Chibi naciera y la salud de ambas se restableciera por completo, Mina la convenció para que salieran a correr por las mañanas bajo el pretexto de que la ayudaría a recuperar su figura después de su embarazo. Y si bien lo había logrado, sabía que también Mina lo hacía para pasar el mayor tiempo posible con su sobrina, debido a que en ocasiones su apretada agenda se lo impedía.

Después de veinte minutos, Serena se sentó con cansancio en una de las bancas del parque frente a la fuente.

–Espera, Mina… quiero descansar cinco minutos.

–Debería darte vergüenza. Ni Chibi Chibi ni yo estamos cansadas –replico su hermana. Mientras Chibi Chibi sonreía de felicidad por el paseo.

–Eso es porque Chibi Chibi va muy cómoda en la carriola y tú eres la modelo de la familia, no yo. Además, quiero ir a casa a ver si ya llego un correo que estoy esperando.

–¿De trabajo?

Serena asintió –Es un cliente con el que estoy tratando directamente. Vive en Londres y vio una de mis pinturas en un hotel de allá.

–¿Londres? ¡Es grandioso que hasta allá llegara tu trabajo! –Exclamo con alegría Mina sentándose a su lado–. Seguramente está encantado con tus pinturas.

–Sí, deberías de ver lo que me escribió Ángel de mi trabajo.

–¿Ángel?

–Así se llama mi cliente. Ángel Kaioh.

–Kaioh… ¿Ese no es el apellido de la familia que es dueña de los Hoteles Starlight? –pregunto Mina con curiosidad.

–Creo que sí... No había hecho la relación hasta ahora, pero eso explicaría por qué Ángel vio mi pintura en un hotel y no le importa pagarme lo que sea por la pintura que le haré.

–Entonces deberías de aprovechar la oportunidad de hacer que Ángel Kaioh se vuelva uno de tus clientes habituales.

–Sí, es lo que pienso hacer. Ayer estuvimos conversando un rato y… –musito Serena con un suspiro–. Es extraño, no es como imagine que sería cuando empecé a conversar con él, de alguna forma fue como platicar con un viejo amigo, y algo que me dijo me hizo recordar a Seiya… Mejor dicho, me dijo una frase que solía decirme Seiya.

–¿Que te dijo?

– Ni todo el dinero del mundo igualaría el valor de su trabajo y talento.

–Definitivamente eso es extraño –coincidió Mina.

–Lo sé y sumando al hecho de que vive en Londres, me hace recordar ese verano que estuvimos Seiya y yo allá… no sé, es como si Ángel me recordara a Seiya…–dijo la rubia con un suspiro. Después de todo, también Chibi Chibi, Yaten y Taiki le recordaban a Seiya, al igual que otras tantas cosas–. Lo extraño tanto, Mina.

–Todos lo extrañamos. Nada ha sido igual desde que Seiya murió.

–Lo sé… –susurró Serena mirando a su hija, que parecía entretenida viendo los arboles a su alrededor–. Daría lo que fuera porque él estuviera conmigo nuevamente… A veces pienso que debí de haberme ido con él a Akita cuando me lo pidió esa última mañana juntos, así habríamos muerto juntos y ahora estaría a su lado.

–No digas eso, Serena. Piensa en Chibi Chibi –dijo Mina con seriedad.

–Lo hago, Mina, y por ella es que nunca haré ninguna tontería. Así tenga que esperar hasta que sea una anciana para volver a estar junto a Seiya, lo haré por nuestra hija… Pero me duele tanto que Chibi Chibi crezca sin haber tenido la oportunidad de conocer a Seiya, que él nunca supo que iba a ser padre… No pude decirle que por fin íbamos a tener al bomboncito que tanto quería.

Serena comenzó a llorar, y Mina la abrazo sin decir nada, dejando que saliera el dolor que sentía en aquellas lágrimas. Después de todo el tiempo que había pasado, parecía como si las lágrimas nunca fueran suficientes para sacar todo el dolor que sentía por dentro tras la partida de Seiya.

S&S

–¿Una fiesta? –preguntó Ángel sorprendido mirando sorprendido a su padre. Haruka se encontraba igual de sorprendido que él.

–Así es. Quiero que la reinauguración del hotel sea algo grande, de lo que todo el mundo hable. Invitaremos a familiares, amigos, socios de la empresa, gente importante de la ciudad… En fin, que sea un evento memorable. ¿Qué opinan?

–Me parece una idea grandiosa, creo que funcionará –dijo Haruka.

–Sí, creo que será una buena idea, papá. ¿Cuándo quieres que sea la fiesta?

–Lo más pronto posible. ¿Qué les parece el viernes de la siguiente semana? Son 10 días, pero si trabajamos como equipo, estará todo listo para entonces.

–Perfecto –dijo Haruka–. ¿Ya tienes la lista de invitados?

–Sí, Mimet se encargará de eso.

–Bien, iré a hablar con ella para que no vaya a dejar a nadie importante fuera de ella –dijo el rubio antes de salir de la oficina de Artemis.

Ángel regresó a su oficina, pensando en lo que había comentado su padre de la fiesta. Él quería invitar a personas importantes… ¿Y si invitaba a Serena Tsukino a Londres?

Sabía que eso era una locura, pero esperaba que ella accediera a su invitación. Quizás el conocerla personalmente le ayudara a clarificar un poco lo que le gustaría en la pintura.

Habían pasado tres días desde el último correo que le había escrito, pensando en que le gustaría ver plasmado en la pintura y aún no lo tengo muy claro. Había considerado un retrato de su familia, pero no quería una imagen de ellos que pareciera salida como de un museo; quería algo lleno de vida y movimiento, igual que la pintura del lobby. Algo mágico.

Pero primero tendría que hablar con quien se estaba encargando de la lista de invitados para que agregara su nombre a la lista.

Salió rápidamente hacía la oficina de Haruka, en donde estaba reunido con Mimet revisando algunos de los nombres de los invitados.

–Mimet, podrías dejarnos a solas un momento por favor

Haruka accedió, por lo que ella salió y ambos se quedaron solos.

–¿Qué pasa, Ángel?

–Quiero pedirte un favor y necesito que me ayudes.

–Te escucho.

–Quiero que agregues a Serena Tsukino a la lista de invitados

El rubio lo miró como si hubieras perdido la cabeza –No estarás hablando enserio.

–Claro que sí. Pienso que si ella viniera a Londres podría explicarle mejor lo que quiero para la pintura –aseguró Ángel, explicándole lo que había pensado al respecto y como aun no le había escrito a Serena debido a lo mismo.

–Creo que es una locura lo que pretendes hacer.

–Ya lo sé, pero aun así lo haré. ¿Me ayudaras?

–De acuerdo. Pero eres consciente de que tu plan tiene dos puntos que quizás estropeen tus planes –dijo Haruka con seguridad–. El primero es que Artemis querrá saber porque vendrá si ninguno de nosotros la conoce personalmente.

–Descuida, eso lo hablaré con papá. Además no creo que se oponga. Se supone que vendrán personas importantes a la fiesta, y Serena Tsukino es una importante artista japonesa; el que este aquí en la reinauguración y más cuando una de sus pinturas está en el lobby será algo que ayudara al hotel y más si se sabrá por los medios que cubran el evento.

–Bien, supongamos que en eso tienes razón. Pero aún falta el segundo punto y creo que es el más importante. Falta ver si ella querrá venir desde Tokio. ¿No habías dicho que desde hace más de un año no asiste a ningún tipo de evento público?

Eso era algo que el pelinegro no había considerado, y el que ella se encontrara alejada de la vida pública dificultaba un poco el que asistiera a la reinauguración del hotel. Tenía que encontrar la manera de convencer a Serena Tsukino de que viajara a Londres.

–Buen punto…. Quizás tengas razón, pero después de todo es un asunto de negocios por lo que ella vendría. La fiesta simplemente es un extra.

–Si tú lo dices –dijo Haruka mientras sonaba el celular del pelinegro. Al abrirlo, vio que tenía un mensaje de Michiru:

¿Ya fuiste a recoger el regalo de Diana? Recuerda que la joyería cierra a las 19hrs.

–¡Rayos! ¡Lo había olvidado por completo! –exclamó Ángel poniéndose de pie, miro su reloj viendo que tenía el tiempo justo para llegar.

–¿Qué pasa?

–Olvide que le dije a Michiru que iba a recoger el regalo de cumpleaños de Diana. Nos vemos después.

El pelinegro salió del hotel encontrándose con una típica tarde lluviosa de Londres. Subió a un taxi rumbo a West End y mientras avanzaba por el tráfico de la ciudad no dejaba de pensar en que le escribiría a Serena para convencerla de que fuera a Londres. Por suerte, era de madrugada en Tokio, así que eso le daba unas horas de ventaja para pensar lo que le escribiría.

S&S

El zumbido del despertador resonó por la habitación mientras Serena gemía en protesta por aquel sonido que la arranco del hermoso sueño que tenía, pero aun así no hizo movimiento alguno por apagarlo.

–Apaga el despertador, Seiya –musito ella sin abrir los ojos–. Por favor, quiero dormir cinco minutos más.

La rubia estiro su brazo al otro lado de la cama, encontrándolo vacío y solo. Solo hasta entonces recordó que su esposo no estaba allí y nunca iba a regresar. Finalmente apagó el despertador, quedando la habitación en silencio, tras lo que ella enterró su rostro en la almohada del lado de Seiya. Hacía mucho tiempo que su aroma se había desvanecido y eso hacía que creciera esa sensación de soledad y vacío que tenía por dentro.

Se quedó recostada, abrazando la almohada de su marido sin intención de levantarse por el momento. Aunque tenía muchas cosas que hacer ese día, aún era temprano y Chibi Chibi seguía dormida, por lo que se quedó en la cama un rato más.

Su celular empezó a sonar por un mensaje y estiró el brazo hacia aparato que tenía en su mesita de noche.

Hola, Serena! Lo siento, tengo una sesión de fotos desde temprano.

Te veo más tarde en casa de mamá para ir al Hanabi.

Besos, Mina.

–Al menos no tendré que salir hoy a correr –musito la rubia con una pequeña sonrisa.

Finalmente Serena se levantó de la cama rumbó al baño. Tras darse una rápida ducha y alistarse, fue a la habitación de Chibi Chibi, notando que la pequeña ya se había levantado.

Más tarde, después de que le diera de desayunar a Chibi Chibi y ella tomara un café, finalmente terminaron de alistarse; la rubia preparó la pañalera, la carriola y demás cosas que necesitaría antes de irse a casa de sus padres cuando escucho que nuevamente sonaba su celular. Al verlo, se sorprendió al ver que tenía un correo de Ángel Kaioh.

–Y yo que empezaba a creer que se había arrepentido de la pintura después de todos estos días –musito para sí misma mientras abría el correo para leerlo.

De: Ángel Kaioh

Para: Serena Tsukino

Fecha: 15 de agosto 23:45 hrs GTM+0

Asunto: Invitación

Estimada Serena:

Lamento mucho ponerme en contacto contigo hasta ahora. Me gustaría culpar del todo al trabajo por no haberte escrito antes, pero siendo honesto fue porque no he dejado de pensar en la sugerencia que me hiciste en tu último correo: pensar en un recuerdo que me hiciera feliz con mi familia.

Sin exagerar, podría contar con los dedos de mi mano los momentos en que realmente he sido feliz desde que tengo memoria, pero a pesar de eso, conozco muy bien y amo a las personas responsables de esa felicidad. Tengo varias ideas para el cuadro, pero considero que me sería muy difícil expresarlas a través de este medio. Y es aquí en el que me gustaría pedirte un favor muy especial:

Estoy trabajando en la reinauguración del Hotel Kensington en Londres, en donde la próxima semana se celebrara una fiesta con este motivo y me gustaría pedirte que asistieras. Sé que quizás te parezca una locura ir al otro lado del mundo solo por una fiesta, pero pienso que es la oportunidad perfecta para que nos conozcamos personalmente y hablar sobre la pintura con calma y detenimiento, incluyendo también los honorarios correspondientes por tu trabajo. Además, tengo una propuesta de trabajo que me gustaría plantearte y es mucho más grande que la pintura que deseo.

Si aceptas venir a Londres, me ocupare personalmente de los gastos de transporte y hospedaje. Espero que consideres mi oferta, ya que sería todo un placer y honor que una artista de tu nivel asistiera a la fiesta, lo cual me haría especialmente feliz ya que por fin podríamos vernos frente a frente.

Que tengas un buen día.

Ángel

Serena se quedó tan sorprendida que tuvo que leer un par de veces más el correo, solamente para estar segura de que no había leído mal. No sabía ni que pensar de semejante invitación.

–¿Mami? –musito Chibi Chibi caminado hacia ella. La rubia la levanto en sus brazos.

–Acaban de invitar a mami a ir a Londres ¿crees que deba ir, hija?

La pequeña se le quedo mirando, sin estar muy segura de haberla entendido. A pesar de eso, asintió y sonrió –Si, mami.

La rubia le dio un beso en su mejilla, no muy segura de seguir el consejo de su pequeña hija. Después de todo, irse a Londres significaba que tendría que separarse de ella unos días.

Terminó de guardar sus cosas en el auto, y las dos salieron de la casa. En menos de cinco minutos, ya estaban frente la casa de los padres de Serena. Mientras se estacionaba la rubia, noto que Taiki y Ami salían de la casa de al lado de los Tsukino, acercándose a ella. El matrimonio vivía en la que alguna vez fue la casa de los padres de los Kou, a pesar de que la mayor parte del tiempo se reunían en la casa de los padres de Serena.

Am y Taiki la ayudaron a bajar a Chibi Chibi, así como la pañalera, tras lo que los tres se dirigieron a la casa de los Tsukino, donde ya se encontraba Yaten junto con Ikuko y Kenji. Todos sonrieron al ver al grupo entrar.

–¡Qué bueno que llegaron! –exclamó Ikuko al verlos–. ¿Dónde está, Mina?

–Tiene una sesión de fotos, pero dijo que venía más tarde –explicó Serena con paciencia.

–Más le vale llegar a pronto –dijo Yaten algo molesto–. Dijo que iba a estar pronto para escoger un buen lugar para el Hanabi.

–Llegará, no te preocupes. Vengan, ¿quieren desayunar algo?

Todos aceptaron el desayuno de Ikuko, tras lo que se encargaron de terminar los preparativos para ir al Hanabi de esa noche. El espectáculo de fuegos artificiales era una tradición de la ciudad a la que asistían cada año, y como parte de los preparativos, estaba el escoger un buen lugar a orillas del Rio Sumida desde temprano en donde podrían disfrutar del espectáculo.

Aquel año era especial, principalmente porque querían retomar la vieja costumbre que tenían de ir, principalmente después de no haber ido el año anterior por la muerte de Seiya y que por esas fechas Serena y Chibi Chibi aún se encontraban en el hospital tras un complicado parto.

Taiki, Yaten y Kenji se encargaron de preparar la lona que usarían para su pequeño campamento, además de cuidar a Chibi Chibi, mientras Ami y Serena ayudaban a Ikuko con los bocadillos para el día.

El día los mantuvo a todos ocupados y sin darles oportunidad de pensar en otra cosa que no fuera en darse prisa para llegar temprano al Rio Sumida, lo cual agradeció Serena en especial, porque no quería pensar mucho en el correo de Ángel Kaioh. Pero horas más tarde, cuando todo estuvo listo, Mina finalmente llego y la familia ya había terminado de alistar el campamento a la espera de que iniciara el Hanabi no hubo mucho más que hacer, excepto pensar en el tema que no tenía muchas ganas de pensar ¿aceptaría o no ir a Londres?

–¿Serena, qué tienes? –Preguntó Ami–. Estás muy distraída, más de lo usual.

La rubia le sonrió a Ami, que estaba sentada allí a su lado junto a Taiki, Mina y Yaten. Sus padres se habían ido con Chibi Chibi a dar un paseo por los alrededores.

–¿Recuerdan que les había comentado de Ángel Kaion? ¿El hombre que me escribió desde Londres?

Todos asintieron ante sus palabras.

–Esta mañana recibí un correo de él. Me está invitando ir a Londres la siguiente semana. Quiere discutir personalmente conmigo lo de la pintura y que asista a la fiesta de reinauguración del Hotel Kensington. Además, de que menciono plantearme una propuesta de trabajo.

–¿Y qué piensas hacer? ¿Vas a ir? –pregunto Yaten.

–Honestamente, no lo sé. Por un lado es una grandiosa oportunidad para cerrar el trato de la pintura y tengo curiosidad por saber de qué se trata esa propuesta de trabajo. Creo que Ángel Kaioh se podría convertir en uno de mis mejores clientes. Pero por otro lado… esta Chibi Chibi, no sé si pueda estar tantos días lejos de ella

–En cuanto a lo laboral, hay que reconocer que es una oportunidad única que pocas veces se repite –dijo Taiki–. Deberías aprovecharla e irte a Londres.

–Taiki tiene razón. Deberías de ir –coincidió Yaten.

–¿Ustedes lo creen? –pregunto Serena algo insegura.

–Por supuesto, Serena –aseguro Mina–. Seguramente en esa fiesta habrá personas importantes y como una de tus pinturas está en ese hotel, todos querrán conocer a la artista de tan grandioso trabajo. Te apuesto lo que quieras que de allí saldrás con más de un encargo.

–Tal vez… pero seguramente va a estar la prensa, no tengo ganas de que me pregunten porque he desaparecido del mundo artístico.

–Pues no respondas a las preguntas. Siempre has sido buena para esquivar preguntas sobre tu vida personal –comentó Ami

–De acuerdo, supongamos que tienen razón en todo eso. Pero, ¿y Chibi Chibi?

–Por ella no te preocupes –menciono Taiki con una sonrisa–. Sabes que todos la cuidaremos muy bien en tu ausencia.

Serena los miro sabiendo que todos tenían razón. Había demasiados puntos a favor en ese viaje que no podía dejar de lado y debía aprovechar, aunque aún estaba su gran pero. Londres era una ciudad que le traía demasiados recuerdos de Seiya y eso no lo podía ignorar.

–¿Qué pasa, Serena? –Pregunto Mina–. La última vez que apareció Londres en tu vida, querías ir sin importar nada y ahora parece que tenemos que empujarte hacia allá para que vayas.

–La última vez Seiya estuvo allí conmigo... va a ser un poco difícil en ese sentido.

–Tal vez, pero sabemos que él siempre estará con nosotros de alguna u otra forma –aseguró Taiki–. Si estuviera aquí, estoy seguro de que querría que fueras a como dé lugar.

La rubia ni se atrevió a contradecirlo, porque sabía que era cierto.

Y más tarde, mientras el cielo nocturno de Tokio se ilumina con flores de fuego, pensó en Seiya y en lo que Ángel le había dicho en su último correo. Él podía contar sus recuerdos felices con los dedos de su mano, que era la misma cantidad de recuerdos felices que ella podía contar desde que murió su marido. Pero antes de perder a Seiya, sus recuerdos felices eran tantos, brillantes y alegres como aquel cielo que iluminaba la ciudad con sus colores.

Y finalmente tomo una decisión.

Quizás fuera hora de añadir más recuerdos felices a su vida y aprovechar la oportunidad de ir a Londres. Esa ciudad siempre había representado cambios positivos en su vida. En el pasado, aquel maravilloso curso que había tomado en la University Of The Arts London y el concurso que impulso su carrera. Ahora, un cliente tan interesado en su trabajo y una propuesta de trabajo que ansiaba conocer.

Y en el camino, plasmaría en una pintura los pocos recuerdos felices de un hombre que la intrigaba demasiado, al que tenía tantas ganas de conocer y que se encontraba al otro lado del mundo.

S&S

Ángel poso junto con Diana y Michiru, mientras Haruka no dejaba de tomarles fotos divertidas a los hermanos Kaioh en el Callejon Diagon. Como parte del regalo de cumpleaños de Diana, habían ido a Warner Bros. Studios Tour London a visitar las instalaciones donde filmaron las películas de Harry Potter, de las cuales era gran fanática la menor de los Kaioh.

Una hora más tarde, cuando por fin terminaron el recorrido, a excepción de la más joven del grupo, todos estaban agotados.

–¡Realmente estuvo increíble! –exclamó Diana emocionada–. Este ha sido el mejor cumpleaños de todos.

–Nos alegra que te haya gustado –dijo Ángel con una sonrisa–. Y eso que aún no ha terminado el día.

–Lo sé… ¿Podemos ir a King Cross? ¡Por favor! Quiero tomarme una foto en el andén 9 ¾

–Sí, quieres… Pero primero vamos a comer. Me muero de hambre –musito Michiru con cansancio.

–¿Les parece si vamos a aquel restaurante en Picadilly?

Todos accedieron y se dirigieron en el Mercedes de Haruka a Picadilly. Durante el trayecto, Diana no dejaba de platicar sobre el paseo que habían hecho desde temprano y su siguiente parada en la estación de King Cross. El pelinegro sonreía al pensar que su hermana ni se imaginaba la fiesta sorpresa que estaban preparando sus padres esa noche que regresaran a casa para la festejada. Después de todo, le alegraba verla tan contenta y comportarse como una chica de 14 años, y no como alguien mayor tras todo lo que había ocurrido en su familia el último par de años.

Además de Ángel, todos los integrantes de la familia Kaioh coincidían en que una de las más afectadas había sido Diana, debido a que todas las circunstancias la habían hecho dejar atrás su niñez demasiado pronto, dando paso a una chica demasiado madura para su edad.

El vibrar de su celular saco de sus pensamientos al pelinegro, lo sacó rápidamente y se quedó sorprendido al ver un nuevo correo de Serena. No había recibido respuesta alguna de ella desde que le escribiera la noche anterior.

–No me digas que es de trabajo –replico Diana a su lado, al verlo con el celular en la mano–. Dijiste que no ibas a trabajar hoy.

–No… es solo el mensaje de una amiga.

Al frente del auto, Haruka y Michiru intercambiaron una mirada de incertidumbre. Ambos sabían que tras el accidente, sus amistades se reducían a las personas que se encontraban en ese auto. Nunca se había mostrado muy interesado en tratar con otras personas que aseguraban ser sus amigos, pero no se habían comunicado con él en mucho tiempo, incluso desde la muerte de Molly, le había asegurado Michiru.

Además de que nadie, aparte de ellos y sus padres sabía de la amnesia que padecía.

Ángel sabía que, así como había informado a su padre sobre Serena Tsukino y había accedido que la invitara a Londres, tendría que contarles a sus hermanas la historia de cómo la había buscado y había estado en contacto con Serena desde entonces. Pero eso lo haría más tarde.

Primero tenía que saber la respuesta de Serena a su invitación.

De: Serena Tsukino

Para: Ángel Kaioh

Fecha: 16 de agosto 22:55 hrs GTM+9

Asunto: Invitación

Estimado Ángel:

Realmente estoy muy sorprendida y halagada ante la invitación que me has hecho de ir a Londres. Si bien es cierto que hablar frente a frente sobre la pintura que deseas, facilitaría el proceso para realizarla como deseas, no puedo evitar seguir sorprendida por semejante invitación. Además, he de admitir que tengo curiosidad por saber más sobre esa propuesta que mencionaste, pero algo me dice que no me dirás de qué se trata por este medio.

Así que tras haber pensado detenidamente sobre este asunto durante todo el día, mi respuesta es sí. Iré a Londres.

Será todo un placer por fin conocerte personalmente, ya que algo me dice que quizás no seas el hombre que pensé que eras la primera vez que conversamos.

Saludos,

Serena

Pd. ¿Debería buscar tu fotografía en internet? ¿O espero hasta que estemos frente a frente para ponerle rostro a tu nombre?

.

No podía sonreír aún más de ser posible ¡Por fin conocería a Serena Tsukino!

Aunque el hecho de que él si supiera como era ella tras haber visto su foto en internet durante su investigación, lo ponía en ventaja sobre ella que no conocía su rostro. ¿Elegiría el misterio o igualaría las cosas?

Eligió el misterio.

Rápidamente escribió su respuesta.

De: Ángel Kaioh

Para: Serena Tsukino

Fecha: 16 de agosto 15:01 hrs GTM+0

Asunto: Hablando de arte

Estimada Serena:

No tienes ni idea de lo feliz que me haces al saber que por fin podremos conocernos personalmente cuando vengas a Londres.

Y no te equivocas, no te diré nada de mi propuesta hasta que estés aquí. Pero ya hablaremos de negocios en cuanto llegues a la ciudad. Mientras tanto, me encargare de los preparativos correspondientes para tu viaje, tal como te lo había mencionado antes.

Por desgracia no soy muy fotogénico, ¿te parece bien que sepamos cómo es el rostro del otro hasta que estemos frente a frente? Me ahorrarías la vergüenza de ver una foto mía.

Saludos,

Ángel


Y el reencuentro entre Serena y Seiya cada vez está más cerca. ¿Cómo creen que reaccione ella al descubrir que "Ángel" es idéntico a su esposo?

¡Ya lo sabremos el siguiente capítulo!

Me despido esperando que hayan disfrutado de este capítulo. No olviden dejar su comentario y escribir cualquier duda que tengan. ¡Nos leemos pronto!

XOXO

Serenity