¡Hola!
Muchas gracias por entrar, espero les entretenga la historia.
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
CAPÍTULO I
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"matrimonio: una invención absurda que sólo podía existir por la gracia infinita de Dios. Estaba contra toda razón científica que dos personas apenas conocidas, sin parentesco alguno entre sí, con caracteres distintos, con culturas distintas, y hasta con sexos distintos, se vieran comprometidas de golpe a vivir juntas, a dormir en la misma cama, a compartir dos destinos que tal vez estuvieran determinados en sentidos divergentes".
El amor en tiempos del cólera. Gabriel García Márquez (Juvenal Urbino).
Hoko Hyuga desde hacía más de cincuenta años era la casadera oficial del Clan Hyuga y nunca en su larga vida había visto tal desplante: un novio que abandonaba la sala… y con la mandamás de la aldea presente. Gruñó y salió inmediatamente detrás del hombre; iba furibunda, zapateando con fuerza, con los ojos clavados en la espalda de Neji. Su furia hacia la imprudente juventud Hyuga aumentó, cuando la señorita Hanabi se interpuso entre ella y Neji, que huía hacia los patios, y logró distraerla y alejarla del muchacho.
Neji suspiró aliviado al verse librado de la anciana, pero sabía que el encuentro con su tío no se podía evitar. Decidió esperar a la sombra de un higuerón.
—Te comportarás, Neji— sentenció Hiashi Hyuga con voz dura. —No olvides tu lugar y responsabilidad con el Clan. Y si no lo haces, me encargaré yo mismo de recordarte cuál es tu papel.
Hiashi Hyuga detectó al instante el enojo de su sobrino. Podía leer el disgusto en cada línea del rostro del joven y en su respiración pausada y controlada. Esa actitud la había visto cientos de veces en su hermano: el hermetismo, la hostilidad. Y él lo odiaba. Porque le desesperaba que su sobrino no se expresara, que tan solo lo mirara con sus profundos y fríos ojos culpándolo, y él sabía que era culpable.
Hiashi no pudo evitar comparar el frío enojo de Neji, con las lágrimas y mejillas rojas de su hija mayor, o con los gritos de su hija menor. Pensó que era mucho más fácil lidiar con sus dos hijas que con el estoicismo del sobrino.
—Tú decidiste ser un shinobi, es tu deber como Hyuga.
—Sus hijas no han sido casadas— gruñó Neji.
—Si esto no fuera por el bien de la aldea, nunca lo habría aceptado— le confesó el hombre, no como muestra de arrepentimiento, sino recordándole la importancia del bienestar de la aldea —Debes guardar tu compostura, recuerda tu posición.
.O.O.O.
Sakura Haruno cambió su estado civil de soltera a casada después de tres días de arduo trabajo de investigación y negociación. Con la ayuda de su maestra, que estaba al tanto de la situación de la aldea, Shizune, quien conocía las leyes de Konoha, y de Kurenai, que sabía de las costumbres de los Hyuga, revisaron el contrato de matrimonio.
Sí, contrato: la manifestación del acuerdo de dos voluntades, donde se establecían todas las condiciones y características de la nueva vida de casados. Sakura admiró el trabajo de sus asesoras, cada aspecto de su vida había sido decidido en el papel y se sentía conforme. La única obligación de Sakura era ser la representante femenina de la rama secundaria del clan Hyuga ante los distintos concejos.
Kurenai se encargó de llevar la firma de Sakura a la casa Hyuga; mientras la novia les comunicó la noticia a sus padres. La señora Haruno mostró el ímpetu y la explosividad de su carácter: ¡no toleraría una mentira de esa magnitud, con su propia hija involucrada! En un arranque de ira decidió aceptar un trabajo que le habían ofrecido en la aldea de las Aguas Termales como rehabilitadora médica, tan solo para marcharse lejos. El señor Haruno trató de rimar alguna frase relacionada, pero su voz se apagó poco a poco: "El cerezo en flor, florece en un matrimonio sin amor…".
Se despidió de Ino Yamanaka, en un abrazo largo y cálido. Pero lo más difícil fue despedirse de Naruto. Frente a sus padres pudo mostrarse serena, pero ante Naruto se derrumbó. Cuando sintió el calor del hombre y se encontró entre sus fuertes brazos, se preguntó por qué había aceptado esa terrible situación, por qué no podía salir corriendo de ahí. La inundaron todas sus inseguridades y miedos, pero la calidez y devoción del abrazo de Naruto la hicieron sentirse segura y protegida… aunque fuera por un instante.
—No lo hagas, Sakura— aquel lastimero susurro contra su oído le causó un escalofrío.
—Lo siento— susurró ella, abrazándolo fuertemente, y lloró, y él la dejó llorar.
—Shhh—le susurró, consolándola. Sabía lo doloroso que era para ella, y se juró que el sacrificio de su amiga no sería en vano. Encontraría una manera para evitar la guerra que los obligaba a separarse.
O.O.O.
El tercer día de noviembre, Neji dejó su firma en un papel que no tuvo derecho a leer y se casó.
El cuarto día de noviembre, se celebró una boda. A solicitud de Sakura, se colocó al altar lejos de los invitados y la pronunciación de votos matrimoniales fue simple, sin devoción ni pasión, ni miradas. Quizá la gota de credibilidad en aquella farsa de matrimonio, fueron los suegros. Hiashi Hyuga se mostró todo lo serio y orgulloso que debe mostrarse un hombre como él, y los señores Haruno lloraron cuando su hija tomó la mano del Hyuga y lloraron cuando entró con él en un coche. Los invitados creyeron que estaban felices con la unión, mas aquellas lágrimas eran por ver aquel matrimonio sin amor.
O.O.O
Bajo el frío matinal de noviembre, Neji Hyuga lamentó el camino que había tomado su vida. Tenía los ojos clavados en su agenda... que no tenía nada anotado. Su tío había cancelado todas sus actividades de las próximas dos semanas y lo había obligado a permanecer todo el día en las dependencias de la rama secundaria. Con ella, con su esposa, su cadena.
Neji Hyuga, desde ese día (el fatídico cuatro de noviembre) era el líder oficial de la rama secundaria del Clan Hyuga. En su primer despertar oficial como hombre casado se desesperó. Decidió pasar el día en los patios lejanos, debía alejarse, al menos, lo que le permitiera los linderos de su casa. Realmente, no se sorprendió cuando encontró a la mujer en el mismo solitario paraje en donde él habría querido estar y haciendo la actividada que él habría querido hacer: lanzar shurikens contra un árbol. No se saludaron, no tenían por qué hacerlo. Neji retrocedió y se marchó. Si ella estaba en los patios, él estaría en las residencias. Asunto arreglado y, después, que su tío le recordara el cumplimiento de sus deberes de esposa a aquella mujer.
Para Neji el día pasó lento. Su cabeza se esmeró en torturarlo. Empezó a revivir en sus memorias su vida antes de que fuera definitivo el matrimonio y se dio cuenta que se la habían arrancado. No tenía ninguna vida, ni esperanzas ni intereses… y lo peor: sus buenos recuerdos se disipaban.
De su infancia, recordaba el cuerpo sin vida de su padre, el parco funeral, la entrega del cadáver a la aldea del Rayo, la mirada indiferente de su tío y de todos los demás. De sus primeros exámenes chunnin sólo podía recordar el odio que sentía, que había materializado y descargado en su prima Hinata. De su vida como shinobi, recordaba su obsesión por vencer a la rama principal y el dolor cuando activaban su sello.
El miedo, la desesperación, la impotencia y el odio volvían a sacudirlo, a recorrer sus venas y llenar cada uno de sus pensamientos. Cada memoria que llegaba a su mente, servía para recordarle que no podía hacer nada contra ellos, nunca. Ni en aquel entonces, cuando tenía cuatro años y se llevaron a su padre; ni ahora que tenía 23 años, y se llevaban su vida.
Su maldito destino volvía: su destino de esclavo, de pájaro enjaulado volvía de forma mucho más avasalladora. Seguía siendo un pájaro enjaulado. Peor. Un pájaro que conoció la libertad y ahora estaba atrapado hasta que la muerte lo separe.
Después de su pelea con Naruto, las cosas en su familia habían cambiado. Toda la relación entre las ramas cambió: conoció a sus primas y compartió con ellas, convivió con su tío y confió en él. Su poder, fuerza y habilidad aumentaron. Se convirtió en jonnin. Compartió más (y mejor) con sus compañeros de equipo. Se ganó la confianza de la Hokage y de los más altos rangos entre ninjas. Su estima aumentó en la aldea. Colaboró con los clanes y con los civiles del pueblo. Trabajó en las finanzas de su familia y las riquezas aumentaban. Siguió trabajando y su opinión se tomaba en cuenta, su criterio tenía valía. Su poder y habilidad se multiplicaban. Viajó, conoció, aprendió. Todo cambió. Mejoró.
Su vida era perfecta. Por supuesto que era perfecta, si él mismo le dedicaba cada segundo de su existencia para hacerla perfecta. Cada movimiento más certero y cada palabra mejor escogida. Todo guiado a la perfección por una mente que tenía sus metas fijas y por un carácter constante.
Y su familia se lo arrancó todo.
Lo habían encadenado a una vida de tedio. Con aquel indeseado pero irrefrenable matrimonio, el Consejo del Clan le impuso tantas prohibiciones de acción y de comportamiento, que Neji se vio anulado como ser humano.
El solo hecho de un matrimonio lo obligaba a abandonar todo interés por las mujeres, pues, ahora solo podría dedicarse a una, que no le interesaba en lo más mínimo. No podría estar en servicio activo como ninja, de hecho, ya no podía frecuentar a su maestro ni a sus compañeros de equipo. Casi habían exigido que presentara su renuncia o que se lesionara gravemente y fuera dado de baja honorable... por suerte, la Hokage lo evitó. Tenía serias prohibiciones para expresar su opinión en público sobre asuntos de política, comercio o problemas sociales de la aldea… y además, había sido desterrado de su propia familia: le prohibieron cualquier roce con los miembros de la rama principal, ya no podría entrenar ni reunirse con sus primas. No podía hacer nada.
Su vida se reducía a las tediosas tareas domésticas del clan, junto con su esposa. Aparentar ante Konoha que eran esposos. Aparentar que quería una mujer que había visto tres o cuatro veces en su vida y que nunca le había importado, ahora menos. Aparentar que sus habilidades eran bien utilizadas al mando de la rama secundaria del clan Hyuga, la parte del clan más inútil que pudiera existir. Aparentar que pertenecía al mejor clan de la aldea, cuando en realidad era una familia de arrogantes miserables.
El trabajo que le correspondía hasta el resto de sus días, o hasta que se volviera loco, era todo lo referente a los criados: asegurarse de que hubiera suficientes miembros de la rama secundaria con sello encargados de la protección de los miembros del Clan principa y evitar que algún Bouke quisiera ser ninja.
Pasó cinco días atormentado. Le dio efectos abrasivos a todos sus pensamientos. Construyó su desdicha, su tumba. Era un hombre desesperado e infeliz, que lo habían dejado vacío, sin un propósito en su vida. En esos días, maldijo cada episodio de su destino.
Maldita Hinata, que había nacido en el Souke. Maldito su padre, que lo abandonó. Maldito el primer Bouke, que permitió el sello. Maldito su tío, que lo obligó. Maldita, sobre todas las cosas, Sakura Haruno, que aceptó casarse con él, que participó de aquella locura y que se había constituido en su cadena. Pero Neji apretaba los ojos con fuerza y se daba cuenta, que la culpa la tenía él.
El sexto día, su propio reflejo en el té del desayuno lo trajo a la realidad: debía rasurarse. Eran sus peores seis días, ni siquiera el período de duelo por la muerte –prematura- de sus padres le afectó tanto. Pero ya había terminado el éxtasis de revolcarse en su propio dolor y, ahora, él se sentía derrotado, un perdedor y solo le quedaba el recuerdo de una vida mejor.
Continuará…
Hola, muchas gracias por leer.
Este capítulo se mantiene en la introducción de la historia. Se muestra un poco la desazón de Neji por todo lo que ha ocurrido. Realmente, Neji está en un pozo de tristeza, pero cómo veremos él mismo se dejó caer.
Muchas gracias, de todo corazón, a las personas que me dieron su opinión en el primer capítulo, las que agregaron en favoritos y alertas, y por supuesto, a las lectoras en general. Realmente, me hizo muy feliz ver que la historia está siendo leída y comentada. Las dejó invitadísimas a continuar leyendo y comentando :)
Ya para el próximo capítulo veremos la "relación" entre Neji y Sakura, que será un poco fría al principio. También habrán diálogos y quería hacer una consulta: ¿les parece si cuando hablan lo pongo en negrita? Lo he hecho en un fic anterior y la verdad me pareció muy cómodo, ¿estarían de acuerdo?
Le agradezco también a Lady Cere/Ms. Dragneel Li por el beteo y la mención a Naruto. :)
Cualquier opinión, duda, crítica sobre el fic, será muy agradecida. Ya saben, comentar es gratis y nos ayuda a crecer :)
¡Saludos a todas!
