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Disclaimer: Naruto no me pertenece.
CAPÍTULO III
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"Así que la frase del Infierno de Dante puede aplicarse con igual fuerza al matrimonio: Tú, que entras, deja atrás toda esperanza". Emma Goldman.
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Sakura escuchaba todas las mañanas el entrenamiento incansable del Hyuga. Escondida tras su ventana, podía verle el ceño fruncido y los manotazos fieros que daba al aire. Neji llevaba dos semanas entrenando alguna técnica marcial bastante violenta y rudimentaria… que en nada se parecía al movimiento agraciado de los Hyuga.
Su especialidad no era el taijutsu, pero como era buena observadora, notó que la técnica no estaba perfecta… incluso llegó a preguntarse si realmente los movimientos que Neji hacía eran una técnica. Todos eran perfectos, pero a veces, entre una patada y un grito, o entre el salto y el golpe, había un rompimiento del movimiento, como si por una milésima de segundo, quisiera hacer otro movimiento… como si no supiera de memoria lo que debía hacer.
Sakura llegó a pensar que Neji estaba haciendo una mezcla de las formas de pelea de cientos de bandidos y ladrones. No parecía un profesional en artes marciales: no parecía un shinobi de élite.
Neji podría querer aprender algo diferente, de eso no había duda; sin embargo, no parecía que quisiera aprender, sino más bien destruir… olvidar. Estaba furioso y sus bruscos movimientos eran su escapatoria. Neji no soportaba aquella vida. Y ella lo sabía y le dolía.
Sakura respiró hondamente. Estaba sola y necesitaba ser más fuerte para resistir. Un gemido se escapó de su garganta.
A veces pensaba que necesitaba más contacto humano: se estaba aislado. No podía salir de la casa Hyuga, tenía restricciones para moverse por la propiedad y pasaba la mayor parte del día sola, o acompañada por una criada silenciosa. No recordaba cuándo fue su última risa y el sabor a despedida de sus últimos abrazos la hacían sentir mal.
Extrañaba el cariño de sus padres y, sobre todo, de sus amigos; y en días como ese, necesitaba, aún más, de un apoyo al cual aferrarse.
Los miembros del Consejo y de la rama principal la trataban con frialdad y desagrado: ella se esforzaba por realizar sus reverencias y dar las palabras básicas de cortesía, pero solo recibía gestos adustos y palabras cortantes. Pero el poco contacto que mantenía con estos, no evitaba la sensación de que era vigilada. Sentía que unas cadenas, endemoniadas, se enrollaban cada vez más y la doblegaban: la obligaban a bajar la cabeza.
Además, la prolongada ausencia de Hinata y de Hanabi, a las que conocía bien, le parecía sospechosa y le asustaba. ¿Dónde estaban, cómo era posible que viviera en la misma casa y no supiera nada de ellas, por qué su misión se había alargado tanto?
Con los miembros de la rama secundaria las relaciones no eran mejores. La mirada apagada y el pedazo de tela café que les cubría la frente le daba escalofríos: a veces pensaba que no eran seres humanos, pero, entonces, recordaba la vitalidad de Neji y se sentía desfallecer. Porque recordaba a Neji: el prometedor prodigio al que ella le chupaba la sangre.
Había arruinado su vida, y estaba arruinando la de él.
¿Qué estaba pensando cuando aceptó? Habría sido mejor pelear en la guerra, morir en la guerra; pero tuvo que ser ella la que eligió, la que se ofreció como candidata a esposa, la que pensó que la Aldea no correría ningún riesgo si aceptaba… pero qué ridícula había sido.
Ambos eran ninjas, estaban capacitados para pelear en las guerras y era honorable morir en una. Ahora, se había encadenado en la tediosa vida doméstica, con un hombre que no conocía y con pocas posibilidades de encontrar una salida… todo porque había sido una tonta al creer que un simple matrimonio, aunque fuera el matrimonio de un Hyuga, pudiera detener la ambición de unos cuantos.
Simplemente, había tenido miedo de pelear y se había escondido, como sucedía siempre… y Había sido una cobarde. Aún lo era.
Estiró la mano en busca de la canasta de fruta y cuando mordió la ciruela de su desayuno, se dejó llevar por la sensación dulce y agradable de la fruta. El delicioso sabor le ayudaría a sobrellevar una mañana tan dura.
Se echó ánimos mentalmente y se recordó que ya había pasado lo más difícil, que debía ser fuerte y soportar… por un tiempo más. No podía dejarse llevar por sus sentimientos, sino que debía pensar con la cabeza fría.
Lo que le esperaba no podía ser peor de lo ya vivido.
Cerró los ojos. Tenía un asunto que no podía enfrentar (no se atrevía… aún).
La noche de su boda, el cuatro de noviembre, la joven Tenten le había hecho una súplica. En un hilo de voz le había pedido que enfrentara a Neji. Sakura prometió que lo haría, pero no se atrevía. El dolor sincero en las palabras de Tenten había herido a Sakura más que los gritos y llantos de la mujer más despechada.
La experta en armas le había contado cómo conoció a Neji, por qué se sentía atraída hacia él y por qué estaba tan lastimada por el matrimonio obligado. Al final, Tenten le había pedido que lo enfrentara: que le exigiera la razón –la que fuere- por la cual no la había elegido como esposa: a ella, su fiel compañera. ¿Por qué no luchó por mí, por lo nuestro?
¿Por qué, Neji, por qué no estás casado con Tenten… Por qué estoy yo en el lugar de ella? Sakura, a veces, pensaba que ella pudo haberse salvado de tomar la decisión que tanto daño le estaba haciendo… a ella y a dos personas más.
¿Tendría el valor para enfrentarse a él esa mañana? ¿Le preguntaría por qué no había elegido a Tenten como esposa?, ¿por qué daba aquellos brutales golpeas al aire?, ¿le podría preguntar si la odiaba, si su actitud era porque la culpaba por lo ocurrido? El sabor de la ciruela empezó a tornarse amargo. No. No tenía el valor.
.O.O.O.
—Señora. Se hace tarde para la reunión del Consejo.
Sakura asintió. Terminó de acomodar sus ropas y salió detrás de Mirako: la única criada que podía entrar a la casa fuera del horario del aseo o de las comidas.
Sakura llevaba una larga racha de días malos, pero aquel iniciaba como el peor. Odiaba las reuniones del Consejo. Ni siquiera, eran reuniones. Nunca solían extenderse más de diez minutos, pero para Sakura eran los peores minutos de su día.
Había asistido a tres de estas llamadas reuniones, una antes de casarse y otras dos a los pocos días de casada. Tenía que sentarse en el centro de una habitación circular y aguantar la mirada de varios hombres y mujeres encima de ella. Después ellos hablaban.
Ese día no fue la excepción.
Kurenai le había aconsejado que utilizara chakra para bloquear sus oídos cuando asistía a esas reuniones: nunca decían nada importante y aunque lo hiciesen, sería más provechoso para Sakura hacerles creer que el asunto no la inmutaba en lo más mínimo… En un principio, el consejo le había parecido una insolencia, pero no había tardado en aplicarlo y todo salía bien. No tenía ni idea de qué decían, pero por sus rostros y por el ambiente, sabía que no se perdía de nada.
Al salir, no encontró a Mirako fuera y por un momento no supo qué hacer. A penas conocía los pasillos y dependencias de la casa de la Rama Principal y temía perderse o hacer algo indebido. Trató de encontrar el camino a sus dependencias. Todo se parecía, no recordaba ningún aspecto específico que le ayudara a ubicarse, por lo que sin querer llegó a escuchar la siguiente conversación de dos hombres y Hiashi.
—(…) Se está volviendo loco. Desde que concertamos el matrimonio, entrena de esa manera—habló un hombre, en tono preocupado.
—Mejor para nosotros. Si el asunto del matrimonio no funciona, tendremos la opción de declararlo inhábil para participar en los asuntos del Clan. Haga lo que haga, es nuestro… y no volverá a tener voz ni voto en nuestros asuntos. Está a un paso de ser destruido.
Sakura se pegó a la pared. Si la encontraban ahí, tendría problemas.
—Me preocupa la relación con su esposa. Han trabajado juntos muy bien, me han obligado a leer escritos antiquísimos y las solicitudes que presenta todas las mañanas: ¡Cómo es que encontraron un portillo para hacer negocios con los aldeanos! Su trabajo es admirable. A veces pienso que pronto serán capaces de controlar muchas de las decisiones del clan. No esperábamos que sucediera así—habló de nuevo el primer hombre—Quizá sí lleguen a ser una pareja. Es una joven atractiva y muy capaz. Debimos haber fijado nuestra atención en una mujer menos llamativa.
—No es ni atractiva, ni capaz. Es llamativa: por esos rasgos que tiene y por su influencia política. Pero no tiene la experiencia ni el poder para afectarnos. Ella es la mejor opción para doblegar a Neji. Ustedes se han dejado impresionar por su juventud, pero para Neji no es más que una carga: la más pesada. Y lo que necesitamos es dominarlo a él. Ella hace la mitad de nuestro trabajo, y sus intentos por tomar poder, son jadeos de un ahogado.
—Aún no encuentras una manera para detenerlos, Hoshi. Las solicitudes que presentan siguen llegando todos los días y, cada vez, son más audaces. Estamos perdiendo el tiempo con esto. Debimos haber eliminado todo esto de las ramas cuando podíamos... Ahora, solo lograremos que Neji esté en nuestra contra, y no a nuestro servicio.
Se escuchó un gruñido molesto.
—Vamos, saldrá en cualquier momento—intervino Hiashi, y continuaron su camino.
Sakura se escabulló del lugar. Meditaba lo que acababa de escuchar. El punto bueno de todo, era que el Consejo creía que Neji y ella trabajaban juntos: ¡que eran un equipo! Sin embargo, tenía un mal presentimiento. Se sobresaltó cuando escuchó una puerta correrse. Neji salió de una habitación y la observó con la ceja levantaba.
¿Qué hacía ella en medio pasillo y por qué llevaba esa cara? Neji Hyuga notó, con solo mirarla, que estaba angustiada y asustada. ¿El Consejo la habría lastimado?
—Regresemos—dijo él. Intuía que la mujer se había perdido. La zozobra en el rostro de Sakura era tal, que sintió curiosidad por lo que sucedía en las reuniones del Consejo con la mujer. Hizo una analogía, si eran como las de él, no sabía cómo podía soportarlas y, por un segundo, le reconoció una gran fortaleza interna.
Sakura, vacilante, caminó tras él, hasta que llegaron a los patios que conectaban las dos dependencias. Una vez en terreno conocido, Sakura corrió a su casa y se encerró en su habitación, dejando atrás a Neji, que la miró perplejo.
La mujer se llevó las manos a la cabeza, empezaba a comprender lo que sucedía. El interés oculto de los Hyuga por todo aquello… La situación tensa con la aldea de las Nubes había sido una pantalla de humo que los Hyuga habían utilizado para esconder algo… la destrucción de Neji.
Se preguntó si el ataque a la Hinata de tres años también habría sido aprovechado por los Hyuga para deshacerse del padre de Neji.
La aldea de las Nubes tenía un gran interés por los Hyuga, pero empezaba a creer, que los Hyuga encontraban de gran utilidad que su vida corriera tanto peligro: porque con esa justificación habían logrado esclavizar a la mitad de los suyos y ahora controlar las decisiones de la aldea.
Sakura se preguntó, seriamente, si era necesario que Konoha protegiera a los Hyuga… ¿Cuándo llegara el momento de la batalla, los Hyuga protegerían a la aldea?
.O.O.O.
Las tareas de la casa ocuparon la cabeza de Sakura durante el resto de la semana. Según Neji, el quehacer doméstico no era mucho ni nada importante: que se comprara el diario, que se pagaran los salarios, que se establecieran las guardias. Listo.
En cambio, Sakura siempre tenía mucho trabajo acumulado en su escritorio. A veces, Neji terminaba su trabajo y Sakura apenas había decidido por dónde empezar. Neji siempre la esperaba hasta que terminara porque todo papel que revisaran o hicieran requería la firma de ambos… y bueno, la biblioteca tenía buenos libros.
Usualmente, no hablaban. Intercambiaban algunas palabras, como: -"revisa la sección cuarta del acuerdo 23b: hablan del recorte de presupuesto para el mantenimiento de los semovientes", o "¿dónde están los apuntes sobre el uso de la vestimenta oficial?". A veces, Sakura decía "Buenas noches", a veces Neji respondía.
—Neji—dijo ella una noche. Había analizado la conversación que escuchó y creía que tanto ella como Neji debían estar en guardia y protegerse; por lo que sería conveniente que empezaran a trabajar juntos—Podemos hacer de esto algo más llevadero.
—No creo.
—Por favor. Deja de investigar sobre las raciones de alimentos o los turnos de vigilancia. Sé que es importante y que todos lo agradecerán. Pero hay otras cosas. Hay muchos asuntos fundamentales… para nosotros. En serio, podemos hacer esto más llevadero. Si nos concentramos, encontraremos la manera para evitar que nos vigilen o que fijen nuestros horarios de salida; podríamos tener más libertad para tomar nuestras propias decisiones.
—Nunca tendremos libertad.
—Con esa actitud tuya parece imposible, pero no lo es. Yo tampoco quería esto, ni estoy a gusto, pero creo que es posible resolverlo. No es imposible que logremos terminar con esto bien.
Neji guardó silencio unos segundos; y después dijo con voz pausada:
—Es racional y probable que la tregua de paz se rompa. Es racional y probable que la guerra, que tratamos de apaciguar, se desate. Eso haría que termináramos con esto.
Sakura no dijo nada más, hasta que llegó la hora de despedirse.
—He estado pensando que hemos seguido todas sus reglas, y quizá ya sea hora de que pongamos nuestras propias reglas.
.O.O.O.
Sakura miró con rabia el papel que Mirako le había presentado. El Consejo del Clan le recordaba "amablemente" que una gran cantidad de médicos interinos esperaban un puesto en el Hospital de Konoha. Le estaban diciendo que renunciara. Pero ella no les daría el gusto, o al menos no lo haría sencillo.
No pensaba renunciar en ese momento, pero necesitaba más tiempo para pensar qué hacer, cómo escaparse de esa presión… Ahora, tenía que enviar un mensaje claro de rebeldía al Consejo de la Rama Principal. Un mensaje que les mostrara, de una vez por todas, que no podían decidir toda su vida, un mensaje que mostrara que ella no estaba sometida… Mirako le dio la idea.
Arrugó la carta. Mirako se sobresaltó levemente y con un hilo de voz preguntó si deseaba algo. Sakura asintió y, controlando su carácter explosivo, le dijo:
—Sí. Informa al Consejo de la Rama Principal, que esta casa ha renunciado a los servicios domésticos. La cabeza de esta casa se encargara de las labores domésticas.
Sakura vio en los ojos de la mujer un dejo de terror, pero esta inmediatamente adquirió su usual semblante serio.
—Señora, no es posible.
—Sí lo es. Lo he decidido. Informa, por favor.
Seguramente, se trataba de la primera vez que alguien le decía por favor, quizá por eso Mirako se atrevió a decir:
—Señora. Si no trabajamos como criados en esta casa, nos enviaran a los campos de labranza. Aquí, por lo menos, tenemos techo propio; en el campo y las fábricas, se vive en galerones.
Sakura le miró. Olvidó completamente la presión que ponían en ella para que renunciara a su puesto en el Hospital y la venganza que pensaba tomar… ¿Galerones, fábricas, campos de labranza, de qué estaba hablando? ¿Tenían los Hyuga otros negocios… negocios secretos? Ella nunca había escuchado algo semejante.
—Señora, le pido humildemente que no renuncie a nuestros servicios.
—¿Tu esposo está ahí?
—Mi hijo, también.
—En ese caso, informa que necesitamos un jardinero más y un mensajero ágil—murmuró Sakura. Mirako controló, en forma admirable, su emoción y asintió. Antes de que se marchara, Sakura agregó—¿Con quién puedo hablar sobre los campos de labranza?
Mirako le indicó el nombre de un anciano y salió con una respetuosa reverencia.
Sakura tenía la leve impresión de que Neji desconocía sobre los campos de labranza. Después del almuerzo, recibió la respuesta de la Rama Principal, habían aceptado el mensajero, mas no el jardinero. Sakura no prestó mucha atención, sabía que la noticia haría feliz a Mirako, pero tenía un plan en mente para acabar con toda la situación. Alistó una canasta de frutas y salió en búsqueda del anciano.
No le gustaba caminar por las dependencias del Bouke. Eran largos pasillos, con poca luz. Físicamente, no había ninguna diferencia con las dependencias del Souke. Las mismas lámparas y pinturas, quizá un poco menos de estatuas y adornos, pero porque por ahí se transitaba más que por los desolados pasillos del Souke.
Atravesó dos patios internos, un granero y un pequeño templo, hasta que encontró al hombre que buscaba. El anciano se mostró reticente con ella, le habló poco y fue bastante huraño. Sakura a penas averiguo algo, pero no necesitó más para imaginar cómo estaba la situación.
Al anochecer, esperó que Neji terminara su cena –cenaba después de ella- y lo abordó.
—¿Cuáles son los negocios del clan Hyuga, cómo sobreviven, cómo mantienen esta vida holgada?
—El espionaje deja mucho dinero—dijo él, con un poco de dureza. Odiaba las preguntas estúpidas.
Sakura asintió.
—¿Quiénes trabajan en espionaje?
—Miembros del Souke. Algunos del Bouke. El dinero por las misiones ninja es del individuo o de su familia, si fallece—el hombre no entendía muy bien a que venía el tema. Ya habían hablado que Sakura sería su heredera y entre los arreglos Sakura había ganado la mitad de todas sus riquezas… ¿qué le importaba a la mujer a cuánto aumentaría su fortuna, si ya de por sí, era mucho?
—Bueno—Sakura empezaba a perder la paciencia—Tiene que haber otra fuente de ingreso.
—¿Quieres saber de los ingresos del clan?
Ella asintió.
—Labores de espionaje. Principalmente. Los Hyuga se han dedicado a eso durante siglos. Dejan mucho dinero. Se dan asesorías en distintas materias y se realizan investigaciones… También, está la historia. La madre de Hinata fue una de las mejores historiadoras y bibliógrafas del País. Por siglos, se han dedicado a eso… y también, deja mucho dinero.
Sakura asintió. Nada que no pudiera deducir y por el tono cansino de Neji, supuso que el hombre no le mentía. Tardó unos instantes en decir:
—¿Qué negocios administrabas… antes de esto?
—Muchos. Todos relacionados con las misiones y trabajos ninjas. Espionaje, armamento, entrenamiento.
—¿Hasta dónde llegan los terrenos, quién se encarga del pago de impuestos y esas cosas?
—El Consejo.
—¿Sin ti?
Él asintió.
—¿Qué sucede con las fábricas de pergamino y los campos sembrados de arroz, quién los maneja?
—No lo sé.
—¿Por…?
—Calla—dijo él. Su voz no fue dura, pero Sakura notó la incomodidad del hombre. Le concedió unos instantes de silencio. —¿Cómo te enteraste?
Sakura comentó la situación en forma muy resumida.
Neji sabía, perfectamente, porqué Sakura había recibido aquella carta. En una de las reuniones que tuvo con el Consejo se habló de la profesión de la mujer y se le ordenó a Neji convencerla para que renunciara. Él se negó con vehemencia, pero sabía que su negativa tan solo avivaría la presión sobre ella. De una u otra forma, buscarían la manera para hacerla renunciar. Por supuesto, no se imaginaba que las acciones fueran tan prontas.
—Aunque presentes la renuncia, Tsunade no la aceptará. No deberías preocuparte—dijo Neji
—No quiero hablar de eso—dijo ella de mal modo.
Las sospechas de Neji se confirmaron; sin embargo, la postura defensiva de la mujer lo sacó un poco fuera de sí. Al parecer, era un tema sensible… aunque ridículo. ¿Cómo había podido pensar que podía seguir siendo médico?, ¿un miembro del Clan Hyuga médico? Jamás.
—Te presionarán y tendr…
—Dije que no quiero hablar de eso—lo cortó ella, había elevado el tono de voz. Neji la vio apretar la mandíbula, pero ella agregó más tranquila—Tenemos que hacer un censo de todos los miembros de la Rama Secundaria. Después, nos centraremos en las personas que trabajan en las fábricas y en los campos. No todos son Hyuga, ¿verdad?
—¿Para qué nos sirve un censo?
—Vamos, Neji. Somos sus representantes—le miró con dureza. Ella no creía en las monarquías de sangre ni en las separaciones de clase, y si podía hacer algo por evitarlo, lo haría. —Tú puedes creer que estás aquí por tu sangre, pero en realidad estás por ellos, por todos los Hyuga que pertenecen a la rama secundaria. Eres su voz. Vamos a conocerlos y empezaremos a tomar las medidas para protegerlos.
Neji la miró con dureza. Notó la criticidad en las palabras y actitud de ella.
—Haz lo que quieras.
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Sakura no había vuelto a mencionar el tema de los centros de trabajo Hyuga con Neji, sin embargo, le obedeció: hizo lo que ella quería. A escondidas, realizó el censo y lo comparó con el aproximado de habitantes que creía habían en el Souke. Consideró que sus datos no debían ser muy exactos, pero por los menos, eran una base para actuar.
Neji sabía que Sakura había hecho el censo. Una noche, cuando tuvo plena consciencia de que realmente lo había hecho, no pudo dormir por la curiosidad. No estaba interesado en saber cuántos miembros del Clan había, eso él ya lo sabía; pero se moría por saber cuánta era la habilidad de Sakura para averiguar ese tipo de cosas. ¿Habría descubierto las simulaciones de nacimiento, las mezclas secretas entre las ramas, los miembros que habían escondido o desaparecido, sabría de los que no eran Hyuga y pintaban sus ojos con extrañas pinturas?
Pero, bueno, él era un shinobi de élite y debía dejar de lado su curiosidad. Sakura no volvió a mencionar el tema y él nunca tuvo la oportunidad de si quiera ver el pergamino del censo. Sin embargo, la mala noche que pasó, le hizo notar el trabajo de Sakura.
La muchacha en pocos días – si acaso llevaban mes y medio viviendo ahí- había entendido a la perfección el funcionamiento del clan, había logrado un buen desempeño en todas sus tareas y parecía ver cosas que él, durante toda su vida, había decidido ignorar. Se sintió confuso ante ella. No parecía ser la mujer bobalicona que había imaginado que era.
Después de su noche de curiosidad por las habilidades de Sakura, decidió prestarle atención; y desde ese día, le dedicaba unas cuantas horas de su tiempo… y antes de que pudiera hacer algo al respecto, se encontró pensando en ella más de lo que debía... mucho más de lo que debía.
Continuará...
!Gracias por llegar hasta aquí!
Espero les haya gustado, vimos un poco que Sakura también sufre, y hace una pequeña intervención Tenten: hay una razón -muy importante- sobre por qué Tenten no es la esposa de Neji... ¿tienen ideas? La que acierta: tendrá un papel con la firma de Neji aceptando ser su esposo :b
También aparece el villano de este fic: !el Clan Hyuga! (de algo tienen que vivir, y viven de la explotación laboral D:) y en el próximo capítulo se notará más el cambio en Neji...
Les agradezco la lectura y las invito a regalarme su opinión: porque un fic con reviews es un fic feliz :3 y las que dejen review tendrá como esposo a un Neji no dramático :b
Espero estén muy bien y hayan disfrutado la lectura. Se les quiere (montones :3)
