!Bienvenidas!
Naruto no me pertenece.
CAPÍTULO IV
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"Las mujeres casadas tienen un defecto más que las solteras: el marido". Enrique Jardiel Poncela
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A mediados de enero, Neji se vio obligado a tomar conciencia del trabajo que tenían dirigiendo la casa. Sobre todo, porque él nunca le había prestado mayor atención y el trabajo de casi veinte años se había acumulado.
En los últimos días, solía revisar papeles y acuerdos del Clan y de las dos ramas. Algunos los revisó con Sakura, otros prefirió tratarlos individualmente. Ayudó a concretizar ciertas ideas de Sakura, las que creía no eran peligrosas. Esto porque Neji miraba con preocupación los temas que podrían molestar al Consejo… y que parecían desvivir a Sakura.
Sakura dos o tres veces le increpó su falta de participación en los temas importantes del clan; pero él "simulaba" que no le prestaba atención. Él pensaba que Sakura no tenía ni idea del enemigo que trataba de enfrentar.
El Consejo podía hacer con ellos lo que quisiera. No por nada, él estaba casado y ya Sakura había tenido que presentar su renuncia en el hospital… y si Sakura quería conocer hasta donde podía llegar el poder y control del Consejo, él no contribuiría en la provocación. Él sabía muy bien lo que le gustaba y lo que no le gustaba al Consejo y no pensaba complicar más las cosas prestando atención a las extrañas ideas de la mujer de liberarse... como decía ella.
Pero algo de caso le había hecho. Y una mañana soleada decidió presentar una solicitud ante el Consejo para que Rock Lee lo visitara, con alguna excusa mediocre sobre compra de licor, y el Consejo lo había aceptado. Reconoció ante Sakura su sorpresa. Él esperaba como respuesta una reprimenda o la cancelación de una de sus pocas actividades permitidas.
La cita se acordó para las tres de la tarde.
.O.O.O.
—¡Camarada!—exclamó Lee cuando Neji entró a las dependencias del Bouke. El ninja verde había esperado con Sakura, pues llegó temprano.
Se saludaron y se reunieron los dos en el estudio. El muchacho comentó:
—Hombre, pareciera que no estás casado con la más bella flor de Konoha, tienes tremenda cara. Hasta podría derrotarte en este momento.
—No estoy para esos comentarios, Lee.
—Neji, que la llama de la juventud no se extinga. Además, muchos daríamos lo que fuera por estar en tu lugar.
—Eso me trae sin cuidado, aunque lo digas tú, que conoces perfectamente toda la situación.
—Sakura es una mujer increíble, cualquier hombre se enamoraría de ella—dijo Lee, después de pensarlo por un instante.
—Lee, realmente dudo de eso cuando me lo dice alguien como tú.
—¡Oi! No tengo mal gusto, Hyuga. Sé reconocer a una mujer hermosa cuando la veo…
—Por cierto, ¿cómo está Tenten?
—Planea irse a Suna. Sé que ha hablado con Sakura. Me comentó una idea sobre comercialización de armas y podría ser la intermediaria. Me dijo que faltaban detalles pero que Sakura lo está organizando todo. Supongo que es la forma de disculparse de Sakura.
—Haruno no tiene por qué pedir perdón. Me consta que ella no tenía ningún deseo en que esto sucediera.
Lee asintió, tenía el rostro muy serio. Le preguntó:
—¿Por qué Tenten no fue elegida?
—No sé.
.O.O.O.
Después de la reunión con Rock Lee, Neji llegó a la conclusión de que sí podía hacer el asunto más llevadero, como decía ella, y que eso no implicaría verla como una esposa, ni tratarla como tal. Simplemente, debía mostrarse más amplio respecto a los proyectos que ella planeara y presentara: porque si le hacían a ella la vida más placentera, ¿por qué a él no?
Así que a partir de esa noche decidió mostrarse más receptivo con las ideas de ella, y cuando la mujer le permitió ojear su cuaderno de notas, se percató de un aspecto importante –que ya había circulado por su cabeza, pero que era mucho más fácil ignorar-: Sakura debía recurrir a todo el conocimiento escrito para conocer las reglas mínimas del clan, y eso le significaba un arduo y lento trabajo; mientras que él simplemente sabía de qué se trataba. Y aún así, ella había hecho tanto, y él con todas las ventajas de su lado, con costos podía enumerar correctamente dos funciones de la rama secundaria que no tuvieran que ver con el sello y con la vigilancia.
—Creo que deberíamos visitar más a los demás miembros de la rama—dijo ella, él asintió levemente y le entregó el cuaderno de notas—¿Son todos familiares?
—Somos clan.
—¿Pero todos son familia?
Neji torció un poco la boca. —No nos casamos entre primos.
Sakura sonrió.
—No lo decía por eso. Sé bien que los genios no nacen de uniones entre primos.
Neji la miró fijo y dijo como si impartiera una clase magistral:
—Los genios no nacen, la disciplina y el trabajo duro los hace.
—Solo eso ya es una genialidad. Y se hereda.
—No sabes mucho de genios.
—Mi maestro es uno. También, tuve un compañero de equipo que fue el mejor en su promoción.
—Hn. Mañana después del té, saldremos a saludar a los demás.
—Neji. Lo decía porque…—Sakura lo miró a los ojos—Tenía intención de conocer a la familia de tu madre.
Neji guardó silencio unos instantes.
—Mi madre falleció cuando yo era niño. No tenía hermanos y sus padres ya habían muerto…—para sorpresa de Sakura, Neji continuó hablando—Su abuela era del Souke… era gemela. Pero fue relegada a la rama secundaria cuando expuso su tesis de que la gemela que nació primero, era la hermana menor.
—Sí. Es un concepto médico que se suele decir. La hermana mayor protege y ayuda a la hermana menor cuando nace, por eso la menor nace primero.
—Sí.
Sakura aguardó. Quizá había un familiar cercano de Neji que quisieran visitar.
—No tengo más familiares —dijo él, al cabo de unos segundos. No pretendía hacer más larga su conversación con la mujer.
Ella asintió y su boca se curveó con las siguientes palabras:
—Quizá Hinata y Hanabi ya han regresado de sus misiones. Podemos visitarlas a ellas.
Neji la miró con el rostro serio. Sakura tardó un segundo en comprender la mirada molesta.
—¿Nno están en una misión? —dijo ella, temiendo la respuesta.
—No. Tienen prohibido relacionarse con la rama secundaria—dijo Neji, con sequedad.
—¿Quieres decir que han estado todo este tiempo en esa casa?—apuntó con el dedo, en dirección a las dependencias de la rama principal. Él solo asintió.
—¿Todo este tiempo?
Él asintió de nuevo.
—No entiendo ¿Mi amiga Hinata y mi discípula Hanabi están en esa casa, con la prohibición de verme?
—Sí lo entiendes.
Sakura ardió en furia. Se levantó de su silla y dio varios pasos molesta, pensando cómo debía actuar. No podía creer que la hubieran engañado, le habían dicho que estaban de misión, que por eso no podía presentarle sus respetos a las herederas del Clan. No podía creer lo que estaba pasando. Hacían las cosas bajo la mesa, y ella ni se enteraba... ¿qué más le estaban ocultando? ¿Y ellas, Hinata y Hanabi se habrían quedado con los brazos cruzados? ¿Realmente, todos en el Clan eran tan obtusos que no podían levantarse contra lo que era injusto? ¿A caso Hanabi y Hinata se habían quedado calladas, habrían intentado cruzar los patios, le habrían intentado enviar un mensaje? O simplemente, obedecieron la orden del tirano de su padre.
—No puede ser—murmuró.
—No le des vuelta al asunto, Haruno—le dijo Neji para apaciguarla—Es mejor así.
—¿Cómo que es mejor así? Son mis amigas. ¡Son tus primas! Y te quedas ahí sentado como si no sucediera nada.
—Es mejor que no se junten con nosotros. Aún no entiendes que somos la cabeza de la rama relegada del Clan. Es un deshonor tener amistad con nosotros.
—¿Qué demonios, Hyuga? Somos personas, tan personas como lo son todos los habitantes de esta aldea.
Neji le sonrió sardónico.
Sakura observó el rostro de Neji y con un suspiro de muerte dijo:
—¿Te obligaron a casarte?
Neji parpadeó.
—Por supuesto.
—¿Cómo? ¿Por qué?—dijo ella, casi sin voz.
—¿Y a ti?
—No. Por todos los cielos. ¡No! —dijo Sakura, con desespero—Tsunade y yo analizamos las opciones que teníamos. Cuando el Consejo del Clan dijo que si el clan Hyuga tenía más poder, la aldea de las Nubes renunciaría a sus pretensiones de ataque, analizamos todas las opciones que tenáimos... y el matrimonio de la rama secundaria se presentó como una opción adecuada -considerando las otras opciones que proponían los Hyuga- Las dos estuvimos de acuerdo en hacerlo. Para evitar que la aldea se expusiera a un ataque por los ninjas de las Nubes o bien, que el Consejo del Clan Hyuga tuviera poder sobre decisiones que le corresponden al Consejo de la aldea.
—¿Qué dices?
—Tanto Tsunade como yo, nos propusimos como candidatas. Voluntariamente. Hicimos el contrato de matrimonio y fuimos intermediarias con la aldea de las Nubes.
—¿Nadie te obligó a hacer esto?
Ella negó con la cabeza.
—No lo quería, por supuesto. Pero pensé que sería la mejor forma de ayudar a la aldea.
—Bueno, seguro que has sido de gran ayuda.
Sakura se derrumbó. Antes de quitarse de la presencia de Neji ya se le habían llenado los ojos de lágrimas, y antes de salir de la habitación, ya había lanzado un primer gemido.
.O.O.O.
—Haruno—llamó Neji a la puerta. La podía escuchar al otro lado. No sabía por qué le preocupaba que llorara. Nunca le había gustado la gente que lloraba. Quizá era porque había visto muchas veces a su prima Hinata llorar y eso lo enfurecía, pero no era lo mismo. No sabía por qué quería hablar con ella y asegurarse que estuviera mejor. No estaba molesto con ella, estaba… extrañado.
Volvió a llamar a la puerta. Quizá se trataba de su ego masculino. No podía permitir que una mujer, su esposa, llorara sin consuelo en su casa. Quizá temía que su tío se apareciera por ahí y lo castigara por haberla lastimado.
Quizá se lamentaba haberla lastimado.
—Abre, por favor. Solo quiero hablar contigo.
Neji escuchó como la mujer se movía, sin disponerse a abrir la puerta. Había sido una semana difícil para Sakura. Les habían cancelado todas las reuniones y los habían obligado quedarse en casa, por una supuesta limpieza que debía llevarse a cabo en los patios. Habían impedido que Shizune la visitara, a pesar de que todo estaba en regla, la habían hecho renunciar a su trabajo y acababa de darse cuenta que dos de sus amigas tenían prohibido verla.
Sakura aguantaba bien, pero tendría que ceder en algún momento. Se mordió la lengua cuando se dio cuenta que Sakura se había derrumbado por su comentario, por burlarse de ella.
Escuchó el grifo de agua abrirse y cerrarse, después pasos, un poco tambaleantes, hacia la puerta.
El rostro enrojecido de Sakura apareció en la puerta, que apenas se abrió.
—¿Qué quieres?—dijo ella, con la voz aguda.
—Déjame entrar.
—No.
—Haruno, déjame entrar. Solo quiero hablar.
Sakura le miró rendida y abrió la puerta, quedando ella atrás. Neji entró a la habitación, y trató de disimular su incomodidad. No sabía muy bien qué decir ni qué hacer. Dándole la espalda, esperó que ella cerrara la puerta y le indicara donde sentarse. Sin embargo, no ocurrió nada.
Se giró y despacio cerró la puerta. Sakura estaba apoyada en la pared con la cabeza baja y haciendo un gran esfuerzo por no llorar más. Él tomó unos almohadones de la esquina de la habitación y los colocó uno en frente del otro, después jaló de la manga del traje de Sakura y la guió hasta los asientos. Él se sentó.
—Parece más fácil si no lloras— dijo.
Ella sollozó.
—Si lloras me recuerdas que no sabes cómo es vivir en un clan, menos en la rama secundaria. Además, pienso que es mi culpa.
Ella sollozó más fuerte.
—Si tú no hubieras aceptado esto, otra lo habría aceptado, o bien, otra habría sido obligada... —empezó él. Se mordió la lengua porque siempre hablaba de él, de su vida, de lo que él pensaba o sentía; nunca se interesaba por lo que la otra persona pudiera sentir; tomó aire imperceptiblemente y agregó: —Yo admiro todas las decisiones que toman las personas, sean buenas o malas, porque son sus decisiones. Y eso es algo que a mí me han negado.
Sakura no dijo nada. Pero la voz de Neji le pareció reconfortante.
—Solicitaré una reunión con las herederas del clan. Así podrás verlas y ellas te explicarán sus razones.
Sakura asintió.
—Yo me encargo. Ahora descansa.
Sin esperar más, salió de la habitación y redactó la solicitud, dejó una copia en el escritorio de Sakura y se fue a su habitación. Sabía que la rechazarían, pero lo intentó. Le costó conciliar el sueño, tenía muy presente las lágrimas de Sakura.
No le parecía una mujer muy sensible, era la primera vez que la veía llorar desde que todo ocurrió.
Según él, las cosas más difíciles para ella ya habían pasado. Ya se había despedido de sus padres y de su maestra. No había llorado. ¿Por qué le habría afectado tanto saber que no podía ver a sus amigas?
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Todos los intentos de solicitar audiencias y reuniones con las herederas del clan, habían fallado. Inclusive, cosa que sorprendió a Sakura, se prohibió la entrada de Naruto a las dependencias del Bouke.
Sakura agradecía el esfuerzo que Neji había hecho por hacerla sentir mejor. Su relación con él había mejorado. Ahora, cenaban juntos. Neji llegaba antes para cenar con ella. Y eso le gustaba. Una tarde de enero habían pasado toda la noche juntos, hablando.
Sakura no recordaba muy bien de que habían hablado, porque los temas álgidos se evitaron. Pero habían hablado, ella había reído varias veces, con ganas, y creyó ver que él sonreía… y lo más importante: se fue a la cama con una sonrisa tranquila.
A pesar de sus limitaciones, del encierro, de la preocupación, parecía que las cosas mejoraban entre ellos. Para Sakura, sentirse reconocida por él, ya le aliviaba en sobremanera el corazón.
El día siguiente, uno muy caliente, estaban los dos sentados en el patio. Neji había terminado de entrenar y se había sentado cerca de ella. Sakura le murmuró:
—Hemos seguido por mucho tiempo las reglas de ellos. Deberíamos dar nuestras propias reglas.
—No tenemos reglas propias.
—Mejor. Así las podemos inventar.
Neji suspiró. Eso era imposible. Llevaba unos días prestándole atención a su esposa. Sabía que estaba igual de harta con todo eso que él, sabía que no estaba enamorada de él, pero le tenía estima. A veces, le parecía muy optimista para su gusto y eso era lo que le llamaba la atención.
Él conocía a las personas más optimistas del mundo. Es decir, él se había criado con Rock Lee y Maito Gai; también con Tenten, que de forma mucho más agradable, era muy optimista. Conocía los distintos matices del optimismo, pero no lograba catalogar a Sakura ahí. La observó, estaba lavando pieles de sapo, y el agua le había salpicado el cabello.
Sakura tenía esperanza. Como Lee, tenía la esperanza de vencerlo. Como Gai, tenía la esperanza de contagiarle la llama de la juventud. Quizá como Tenten habría tenido la esperanza de estar con él. Tenía esperanza, ¿Porque creía en ella misma, o porque creía en él, o porque sabía algo que él ignoraba?
Le dio el beneficio de la duda, y no pensó, que simplemente, era demasiado inocente para dejar ir a la esperanza.
—Creo que puedes pensarlo—la voz de Sakura lo sacó de sus cavilaciones.
—Supongo—murmuró. Quizá debía tener un poco de esperanza.
Continuará…
Hola. Este es un capítulo un poco más corto, pero importante porque ya empiezan los cambios en Neji... Espero les haya resultado emocionante.
Muchísimas gracias por leer y por comentar. Me anima mucho leer sus opiniones y comentarios, y me hace muy feliz que consideren que la historia es creíble. :) Por eso, las invito a dejar un review. :)
Espero estén muy bien!
Saludos!
