CAPÍTULO VI

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En un matrimonio hay tres personas: el hombre, la mujer y la tercera persona formada por los dos. José Saramago.

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El Consejo Hyuga trató de oponerse a la nueva solicitud hecha por Sakura y Neji sobre visitar a la familia de la esposa. Pero, el protocolo oficial mandaba que la visita se realizara y se vieron obligados a aceptarla.

Cuando Neji y Sakura –con una sonrisa en el rostro- salían del salón de reuniones, una persona inesperada los topó. Hanabi Hyuga corrió hacia ellos y abrazó con fuerza a Neji.

¡No te vayas! ¡Por favor!—dijo Hanabi y hundió su cabeza entre las ropas de Neji, aferrándose a él con fuerza.

Sakura miró con sorpresa la escena y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pudo ver como el gesto de Neji se descomponía cuando la chiquilla lo abrazó y vio la mano de él temblar cuando la levantó para acariciar la cabeza de su prima.

Nunca se imaginó ver a Neji tan conmovido por un abrazo.

¡Neji! Ayúdan…

Hanabi—la voz fue dura y fuerte. Hanabi gimió asustada y abrazó con más fuerza a Neji.

Regresa.

Sakura miró al dueño de la voz y se sorprendió con su apariencia. Tenía los ojos cubiertos por una mata de pelo lacio y por un momento le pareció una combinación entre los cabellos de Rock Lee y Neji, con aquel fleco recto que le tapaba los ojos. Además, era un Hyuga rechoncho y de poca estatura. No podía creer que existiera un hombre con aquella contextura en un clan dedicado al taijutsu.

Neji no terminó el abrazo y Hanabi contuvo su respiración agitada, sin alejarse de él. Nadie se movió y Sakura pudo ver como el hombre se desesperaba.

—¡No te atrevas a desobedecerme!—dijo el hombre, y Sakura creyó notar que no miraba hacia ningún punto en particular.

Los miembros del Consejo salieron y con un gruñido de uno de ellos, Hanabi se vio obligada a soltar a Neji y retroceder.

Retírate—le ordenaron a Neji, que asintió.

Sakura mantuvo contacto ocular con Hanabi solo por un instante; la vio alzar la cabeza con desespero, como si intentara pedir auxilio… y lo estaba pidiendo.

.O.O.O.

Neji—dijo Sakura con voz débil. No sabía muy bien qué decir, pero debía hacer algo antes de que él se encerrara en su habitación y lo perdiera.

El hombre se detuvo y para sorpresa de Sakura, se devolvió hasta estar frente a ella. Sakura supo que Neji estaba muy perturbado y que hacía uso de toda su fuerza para no perder la compustura. Sakura se sintió infantil y tonta, sus problemas no tenían comparación con los de él, sus sentimientos nunca serían tan contradictorios como los de él.

Haruno—le dijo, con voz suave—Algo está pasando.

Estaba de más decir que Hanabi Hyuga, nunca en todos sus dieciséis años de vida, había tenido aquel extraño comportamiento.

Saldremos mañana mismo, a primera hora. Y regresaremos lo más pronto posible—dijo él.

Ella asintió con dificultad, pues sintió que el hombre le estaba suplicando. Sabía que era una decisión difícil y ella tuvo miedo que fuera la decisión equivocada. ¿Y si sucedía algo mientras ellos no estaban? ¿Y si lo que debían hacer era irrumpir en las dependencias de la rama principal y hablar con Hanabi?

Necesito—empezó él de nuevo. Sakura clavó sus ojos en los de Neji, sorprendida por las palabras y por la esencia de él, el hombre no le quitó la mirada y un estremecimiento le recorrió el cuerpo—Necesito mejorar la visión de mi Byakugan. Si lo lograra y pudiera mirar lo que hacen, sin que se enteren, me sentiría más tranquilo. Yo… Haruno, yo podría sentir tu…

Sakura cortó el contacto visual y se alejó de él. En su pecho se acomodó un dolor difícil de describir y de tolerar, pensó que ella no era lo suficientemente buena para darle el apoyo que él necesitaba, quizá solo estaba empeorando las cosas.

Lo entiendo—dijo ella con la respiración agitada—Prepararé todo.

Neji suspiró y entró a su habitación. Resiste, Hanabi.

.O.O.O.

¿Cómo debemos saludar a ese hombre, hija?—preguntó el señor Kizashi Haruno cuando su hija y yerno se presentaron ante su casa con planes de quedarse ahí una semana.

Si quieres no lo saludes, papá.

¿Te ha hecho algún daño?

No, papá. Estamos tratando de arreglar esto, pero necesitamos alejarnos de la casa de ellos por un tiempo. Solo será una semana. Usaremos mi antigua habitación y no nos notarás.

¿Tu antigua habitación? Pero si apenas hay una cama.

No pasa nada. No nos molesta dormir en sacos.

.O.O.O.

Qué habitación tan pequeña—dijo Neji en cuanto Sakura cerró la puerta de su antigua habitación. El hombre después de lanzar una analizadora mirada a toda la habitación, centró toda su atención en Sakura—Acabo de notar que eres muy pequeña.

Gracias, Neji—gruñó ella.

¿No te llevaste nada?—notó él. Las fotografías, los libros, y adornos de la habitación permanecían como seguramente los habría tenido Sakura durante su juventud… ni siquiera una alfombra de polvo los cubría.

No, pretendía regresar pronto—susurró ella. Dejó sus cosas en una esquina del mueble y fue en busca de uno de sus usuales vestidos rojos: con el signo del clan Haruno en la espalda.

Neji observó que habían varias fotografías con Lee y Gai, Kakashi y Naruto.

¿Entonces, Gai sensei sí retaba a Kakashi?

Oh sí, una vez al mes, por lo menos, hacíamos un duelo. Claro, casi nunca peleaban y el asunto lo terminaban Lee y Naruto, realmente era muy divertido.

Sakura notó que Neji seguía inspeccionando su habitación y eso la puso nerviosa.

Podría jurar que debes tener por aquí unas mallas verdes—dijo el Hyuga, y su boca se curveó en señal de triunfo cuando el rubor de la mujer se lo confirmó. Se rió—¿Las has usado?

¡Neji!—exclamó ella, alterada—¿Cómo te atreves?

La sonrisa de él se ensanchó.

¿Dónde están?

No, jamás.

Vamos, Haruno. Será divertido, imagina que diría mi tío si te ve con mallas verdes.

El rubor de Sakura aumentó y un nudo se acomodó en su garganta.

Ya veo. Las has usado y sabes cómo te ves de verde

¡No! No las he usado.

Neji sonrió. Entonces, sí las tenía. Bueno, si él recibía un spandex verde de parte de su maestro para cada navidad, cumpleaños y festividad, era de esperar que le diera una a cuanta persona pudiera. Lo que no se esperaba era que Sakura se las hubiese puesto alguna vez. Qué poca vergüenza tenía…

No puedes mentirme. Detecto cada mentira. Además, de tus obvios gestos, el corazón late más fuerte.

No sabes lo que dices…

Veamos… habitación de mujer, objeto al que le guardas cariño pero está prohibido, probablemente esté escondido…—Neji se acercó a la cama y levantó el colchón.

Sakura, asustada, se lanzó sobre la cama, con un sonoro ¡No!

Neji dejó el colchón a medio subir, y fijó su atención en la Sakura que estaba hincada en el colchón y que le sujetaba con fuerza los brazos.

¿Está todo bien? ¿Sakura, quieres que entre? —se escuchó la voz de Kizashi, desde afuera.

Está todo bien, papá—gritó Sakura sin soltar el agarre. No podía creer que estuviera en esa situación, en su propia casa. Creía que tenía solucionado el tema del spandex verde de las bestias de Konoha: su regalo estaba seguro en la intimidad de su habitación. Ni siquiera, Ino había podido dar con él, ¿cómo era posible que Neji…?

—¿Acerté?—sonrió Neji.

No.

Seguro te ves bien—ronroneó Neji, aprovechando la cercanía voluntaria de la mujer.

No—susurró ella suave. Brincó un poco en el colchón, para obligar a que Neji lo soltara y para dejar de percibir la fragancia del hombre.

Neji soltó el colchón, dejando caer a Sakura que tuvo que sostenerse con más fuerza para evitar perder el equilibrio; pero él no se movió. Le dijo:

Si perdieras una apuesta conmigo, ¿te lo pondrías?

No.

Si yo perdiera, podría...

No. No me interesa.

A mi sí. Quiero verte.

Si pierdo la apuesta—repuso ella malhumorada.

Cosa que sucederá. Yo nunca pierdo, Haruno. Mi capacidad y habilidad me permitirán verte con las mallas.

No. No aceptaré, además.

Podría convencer a tu padre de que eres feliz.

No soy feliz.

Pero no eres infeliz, como cree él. Sé que me odia, no quiere verte conmigo y sé que quieres que él no sufra por ti. Yo podría convencerlo de que no eres infeliz.

No, no podrías.

Sí puedo. Déjame estos días para intentarlo.

No, solo empeorarás las cosas. Mi padre no quiere saber de ti.

Sé qué hacer, Sakura. Sé lo que piensa tu padre de mí, y sabes que yo no soy el tipo de hombre que él cree. Puedo convencerlo. Si lo hago, usarás las mallas.

Nunca podrías convencerlo, menos en una semana. No conoces a mi padre.

Las usarás por esta semana.

Ni hablar.

.O.O.O.

¡Shino! Qué sorpresa—murmuró Sakura, cuando abrió la puerta de la casa y se encontró con el hombre encapuchado al lado de Ino Yamanaka.

Lo siento, frentesota, ha insistido en venir—le dijo Ino, mientras entraba y se acercaba a su amiga para abrazarla—No puedo creerlo, pero te ves muy guapa, ¿a qué sí, Aburame?

Sakura en pocas palabras les comentó que la salida tenía el objetivo de lograr que Neji entrenara una técnica, pero que aún así tenía algunas restricciones y sus pocas salidas permitidas pensaba usarlas para visitar a su maestra y a Naruto.

Por lo que la conversación se desarrolló en la salita de la casa del padre de Sakura. Básicamente, Sakura hacía preguntas concretas sobre el acontecer en la aldea, y las respuestas de Ino eran largas y elaboradas, Shino se mantuvo silencioso. Al cabo de un rato, la rubia murmuró que debía marcharse.

¿Me acompañas a la floristería, Shino?

Lo siento. Hay algo que quiero hablar con Sakura en privado.

Ino levantó sus cejas y murmuró alguna frase incoherente sobre el pronto regreso del esposo de Sakura, pero los dejó a solas.

Sakura. Hanabi Hyuga se unirá al Clan Aburame—dijo el hombre, y sus ojos, tras lo lentes, centellearon.

Sakura bajó la cabeza mientras trataba de entender… Nunca se lo habría imaginado. Hanabi era por lo menos cinco años menor, pero era la hermana de Hinata –compañera del Aburame- y si Shino había ido hasta su casa para decirle eso…

Entiendo—dijo Sakura—Necesitas que Hanabi salga de esa casa.

El hombre asintió. Sakura tomó aire y le miró.

Será difícil. Pero, prometo que tendrás mi ayuda. Nuestra ayuda: la mía y la de Neji. Encontraremos una manera para que pueda salir de esa casa.

Preferiblemente, sin sello.

Sakura se sorprendió.

Sí, por supuesto—tartamudeó.

.O.O.O.

Sakura Haruno se acostó en su cama. Cuánto la extrañaba… pero no podía dejarse envolver por la suavidad y los recuerdos. Necesitaba poner su cabeza a pensar. Su día había estado lleno de situaciones extraña…

El día anterior, Hanabi les había pedido ayuda, de eso estaba segura. La conversación con Shino le dio las claves que le hacían falta: Hanabi necesitaba ayuda para salir de la casa. Con la salida de Hinata, seguramente, el clan se habría puesto más estricto y los planes que tenía se le habían complicado.

No sabía cómo Hanabi había podido llegar a estar con Shino y se sorprendió pensando en cómo se tomaría la aldea y los distintos clanes una unión así. Una Hyuga con un Aburame. Una Hyuga…

Por lo que sabía de los grandes clanes, la única unión entre clanes era el Ino-Shika-Cho: un compromiso de trabajo en equipo y apoyo mutuo. No una relación amorosa. De hecho, como le había explicado varias veces Ino, si llegaran a unirse con alguno de sus compañeros de equipo: se acabaría su maravillosa combinación de habilidades. Cada uno debía preservar la pureza de sus técnicas y asegurarse, por su cuenta, de un heredero.

Y así funcionaban todos los clanes. Vivían todos juntos, en sus calles o en sus grandes mansiones, y la persona que entraba dejaba atrás su familia, para consagrarse al clan. No había uniones entre clanes.

Realmente, nunca había pensando en eso. Porque para ella nunca había sido un problema. Pero el asunto era más complicado de lo que pensaba.

¿Bajo cuáles condiciones se podía dar que una técnica sucesoria y hereditaria como el Byakugan viviera bajo el techo del misterioso clan Aburame y con sus insectos? Si los Aburame ofrecían su cuerpo para alimentar a los Kikaichu, nada impedía que Hanabi hiciera lo mismo… pero ¿qué sucedía, entonces, con el Byakugan?

¿Cómo se lo diría a Neji? En todo caso, lo pensaría después. Tenía planeado visitar a Hinata.

.O.O.O.

Sakura regresó a casa después de su corta salida y no encontró a nadie. Por un momento, temió que los Hyuga se hubieran presentado mientras ella no estaba. Pero escuchó ruidos en el patio trasero. Se sorprendió cuando encontró a Neji y su padre hablando animadamente de construcción en el tallercito.

Oh, Sakura hija, como no te encontramos en casa, hemos ido a pescar. ¿Sabías que Neji puede ver donde están los peces más grandes? Tendremos una cena deliciosa. Tienes que verlos, son enormes.

¿Qué?

Y bueno, ahora que estás aquí quería disculparme contigo—continuó el padre de Sakura, sin prestar atención al rostro de Sakura que se desencajaba con cada palabra—Te he puesto en una situación muy difícil, ya esto es muy doloroso para ti, como para que no te esté apoyando. Cuando regrese tu madre hablaré con ella, e iremos a visitarte siempre. Eres muy valiente, hija, y me siento muy orgulloso del sacrificio que haces. Neji me ha hecho darme cuenta de esto, cuánto lamento estos meses de apatía. Pero realmente, confío en que ustedes podrán salir de esto.

¿Qué?

.O.O.O.

Estaba malhumorada y encontrarse extendida en su cama las mallas verdes que Gai le había regalado no ayudaron a su ánimo. Gruñó y antes de que Neji se burlara de ella le escupió su charla con Aburame, con lo que Neji tan solo pestañeó y evocó los tiempos lejanos cuando Hanabi insistía en acompañar a Hinata a sus reuniones con el equipo 8 de Kurenai, lo que les causaba un dolor de cabeza a todos.

¿Cómo la niñita de doce años que seguía a Hinata a todas partes, se había convertido en la prometida de un Aburame?

Sakura se sentó en la silla de su escritorio. Estaba cansada. Después de hablar con Shino, había ido a casa de Kurenai. Pero no la encontró. Konohamaru, que se encargaba del pequeño Asuma, le dijo que Hinata había regresado a su casa. Después, se enteró que Naruto había salido de misión; por lo que regresó a su casa sin las buenas noticias que esperaba.

Hinata regresó a su casa—dijo con un hilo de voz.

Lo sé.

Sakura se sorprendió de que no se lo hubiera dicho antes y sintió una punzada de dolor en el pecho, ¿acaso él seguía sin confiar en ella? Suspiró, pero no dejó que la desazón la tomara, preguntó:

¿Crees que Hiashi haya dado su bendición?

Yamanaka te lo hubiera dicho.

Tienes razón. Ino no me ha dicho nada, y Konohamaru antes de decirme dónde estaba Hinata me preguntó varias veces si yo era una Hyuga. Es como si fuera un secreto.

A mí familia le gustan los secretos.

Sakura levantó la cabeza. No permitiría que los Hyuga, sus complicaciones y problemas, entraran a su santuario. Su habitación era un espacio intocable para el odio del Clan Hyuga. En su habitación no se preocuparían por los Hyuga. Decidió cambiar de tema.

Convenciste a mi padre y te lo agradezco. Pero no me pondré las mallas—exclamó ella. Neji se sorprendió un instante por el cambio de humor, pero no lo impidió. La atmosfera de la habitación, con la pequeña sonrisa que Neji le dirigió a Sakura, se relajó totalmente.

Cumple con tu parte, Sakura.

No, y no lo haré aquí.

Ah, ¿las piensas llevar a la casa Hyuga?

No. No me las pondré.

Quiero verte.

No seas ridículo.

Quiero verte, quiero imaginar qué habría pasado si eras mi compañera de equipo.

No habría sido bueno, Neji.

No dijeron nada más. Sakura alistó las cosas para dormir. Neji era su invitado y esa noche, dormiría en la cama, ella le indicó el lugar de las sábanas y acomodó su propio espacio en el suelo. Neji tenía intenciones de comentarle sobre su entrenamiento, pero notó que Sakura quería decirle algo (la mujer tomaba aire, abría la boca y después negaba con la cabeza, cerraba la boca, y al cabo de tres segundos, la misma historia) Así que decidió guardar silencio, en espera de que la muchacha dijera lo que tanto le costaba decir.

Neji en su espera decidió ojear un libro. Sakura, que ya había terminado de acomodar, se sentó en la cama y lo dijo:

Neji, ¿dijiste que querías verme como tu compañera?

—dijo él, con suavidad—Si hubieras sido mi compañera, probablemente me habría enamorado de ti.

No sé que responder a eso.

Neji notó que Sakura hablaba en serio y pensó que si Sakura le dijera algo parecido, no sabría qué responder. ¿Tan difícil era de creer? ¿Todo con Sakura era tan difícil? ¿Entre ellos, siempre sería difícil lograr algo (lo que fuera)?

Decidió ser honesto con ella y pensar sus respuestas. Se sentó en la cama al lado de ella.

Creo que serías una buena compañera de equipo. En mi equipo no, por supuesto. Los tres somos expertos en taijutsu, pero seguramente habrías aprendido un poco.

¿Un poco?—la voz sonó amenazante.

Haruno, lo tuyo es el genjutsu.

No sé si me halagas o me insultas.

Ni lo uno ni lo otro. Si quisiera halagarte diría que tienes ojos agradables, si quisiera insultarte, diría que tienes mal carácter.

Neji, en serio: ¿ojos agradables? Qué clase de comentario es ese.

El Hyuga se giró para observarla, para mirarla a los ojos.

Me parecen agradables, a pesar del mal carácter que expides.

¿Entonces, te habrías enamorado de mí?—preguntó ella socarrona y le dio un pequeño empujón. Él no dudó en responder.

Sí, seguro. Con el tiempo.

Las mujeres nos cansamos de esperar.

¿Por qué, Sakura? ¿Te parece bien iniciar un tórrido romance a los doce, casarse a los dieciséis y cuidar niños a los veinte?

Somos ninjas, nuestra vida es más rápida—dijo ella por lo bajo.

La mía no. Si Tenten nunca entendió eso, no es mi problema. Si tú acosaste a un niño, que lo entendía, no es mi problema.

¿Nada es tu problema, buen mozo?

Es mi problema proteger a mi familia. Y eso te incluye a ti. Estuve pensando lo que dijiste el otro día.

Sakura hizo un sonido suave, invitándolo a continuar.

Que Es mejor estar con alguien que nos ame.

Ah.

Creo que solo he amado a mi padre.

El leve crujido de la cama, cuando Neji se inclinó hacia ella, hizo que Sakura perdiera la mitad de sus sentidos: solo podía sentir el peso del hombre y la mano que se acomodó en su cadera. Cerró los ojos y bajó la cabeza, sabía que él había entrado en su espacio personal en busca de algo… pero por qué estaba tan nerviosa, por qué la había invadido una terrible angustia.

Sabía que Neji estaba aguardando por ella, por eso, levantó la cabeza y antes de que él hiciera el próximo movimiento, lo abrazó y enterró su cabeza en el pecho. Neji no se atrevió a corresponder el abrazo, pero la dejó estar.

Al cabo de unos minutos, ella relajó los brazos y se separó. Neji volvió a su sitio y la vio levantarse de la cama y acostarse en el saco de dormir.

Buenas noches, Neji—dijo Sakura, una vez estuvo en la seguridad de su saco de dormir. Al rato, él se acostó en la cama.

Sakura apretó con fuerza la esquina del saco. El abrazo la hizo sentirse feliz y segura, pero, ahora, que se había alejado de él, sentía un vacío en el estómago. Temió por un momento que él la lastimara…

No podía amarlo. No podía permitirse amarlo. Por favor, que sus sentimientos se detuvieran. No podía

Continuará...


!Hola! Muchísimas gracias por leer y por sus comentarios. Me ha hecho muy feliz saber que no les ha parecido extraña la historia.

Espero este capítulo les entretenga: hice un pequeñísimo acercamiento: pero sigue siendo un fic angust... espero pronto cambiarlo a Romance.

Bueno, ¿qué les pareció lo de Hanabi y Shino? ¿Se lo esperaban? Además, Shino y Tenten han mencionado algo muy importante que ya habrán notado que Sakura ni atención le ha puesto: el sello. Se viene algo importante sobre el sello. ¿?Y qué les parece las "tonterías" que está pensando Sakura? jeje

El capítulo no me convence del todo, traté de reducirlo, pero realmente, me cuesta mucho dejar de escribir y empezar a borrar... espero puedan perdonarme el largo.

Realmente, muchas gracias por ayudar a que el fic y yo crezcamos. Las invitó a regalarme su opinión :)

Se les quiere :3