Hola. :)


CAPÍTULO XI

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El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno. Gabriel García Márquez

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¡Sakura!—gritó Ino cuando sintió la presencia de su amiga.

Sakura corrió a ella y la abrazó, al estar en contacto con el cuerpo cálido de su amiga, se sintió pequeña y débil: impotente.

Sakura, sucedió algo terrible. Atacaron de muerte a Neji.

Sakura rompió el contacto. ¿Atacaron de muerte a Neji? No. Ella lo acababa de ver y estaba vivo. En cambio… sus padres. No sabía cómo estaban sus padres. Le quitó a Ino la lista de camas asignadas y buscó los nombres de sus padres con desesperación.

Shino dice que trató de traerlo. Pero él se negó.

¿Cómo están mis padres? —sollozó Sakura, sin prestar atención.

Un poco asustados, pero bien—le sonrió en forma tranquilizadora Ino—Llevan un rato de estar con Tsunade, yo misma los atendí y están bien. Tu madre estaba un poco fuera de sí, pero no están heridos.

Sakura asintió sin entender ni una palabra, su respiración no se controló. Necesitaba verlos. Caminó hacia el despacho de Tsunade, pero la voz de Ino la detuvo:

De la casa no quedó nada. Neji fue quien los sacó.

¿Atacaron mi casa? —Sakura se giró.

Ino asintió.

Neji se dio cuenta antes de que ocurriera algo fatal y utilizando un Kikaichu dio aviso a Shino para que acudiera a prestar ayuda. Cuando Shino llegó ya habían atacado a Neji.

Sakura frunció el ceño, pero no tuvo tiempo para encadenar mejor los hechos, pues la puerta del despacho de Tsunade se abrió. El primero en salir fue su padre y ella se lanzó sobre él. Lo abrazó con fuerza. Su madre no tardó en unirse.

Se cercioró que estuvieran bien.

Sakura, ¿estás bien? —le preguntó Tsunade. La chica asintió, un poco trémula. Había extrañado mucho a sus padres.

¿Cómo está Neji, cariño? —preguntó su madre, con temor.

No sé. A penas me enteré vine.

Mebuki Haruno se estremeció.

¿No pueden mandar a alguien para que lo traigan? —preguntó la señora Haruno—Quiero asegurarme que está bien.

Estará bien—murmuró Sakura, no muy convencida. Pero le causaba dolor que su madre hablara de un Hyuga.

No tuvieron que mover ni un dedo y Neji cayó al suelo—rememoró su madre en voz baja y un poco nerviosa—Nunca había visto algo parecido. Por un momento creí que le harían explotar toda la red de circulación.

Activaron el sello maldito—dijo Tsunade, con furia. Ella no permitiría que ese sello volviera a ser activado y menos en uno de sus mejores hombres. Sus concesiones para con los Hyuga habían terminado.

Los daños pueden ser irreversibles—continuó la madre de Sakura, con un semblante preocupado.

No sé por qué lo hizo. Compraremos otra casa, no tenía que enfrentarse a su familia de esa manera—habló el padre de Sakura.

El corazón de Sakura se encogió, presa de la culpabilidad, cuando escuchó el relato completo. Un grupo de Hyuga se había presentado a la casa de los padres de Sakura para obligar a los Haruno a rendirse ante ellos para utilizarlos como señuelo para obligar a Sakura a aceptar el heredero que concibiera otra mujer. Como los padres de Sakura se opusieron, fueron atacados.

Ante la decisión de luchar, los Hyuga le prendieron fuego a la casa con los Haruno dentro. El fuego se extendió entre el concurrido caserío; sin que los Hyuga hicieron algo para evitarlo.

Neji Hyuga apareció justo para evitar un golpe que afectaría mortalmente al padre de Sakura. Con una velocidad impresionante, logró sacar y poner en un lugar seguro a los padres de Sakura, para después volver a entrar al fuego para ayudar a salir a las demás personas atrapadas entre las llamas. Tarea que debió delegar en Kiba y Akamaru que fueron los primeros en llegar alertados por las altas llamas, pues debió enfrentarse con sus familiares.

Neji dio batalla y demostró por qué era el mejor shinobi de su clan. Durante toda la batalla, Shino Aburame y su padre no tuvieron mucho qué hacer, más que asegurarse que los padres de Sakura no interfirieran en la pelea y de "disfrutar", sin lugar a dudas, de una increíble exposición de técnicas milenarias: una verdadera batalla campal que Neji dominaba sin mayor esfuerzo.

Sin embargo, la batalla dio un giro inesperado, cuando apareció un iracundo Hoshi y sin piedad activó el sello. Una y otra vez… hasta poder acercarse al Hyuga para apuñalearlo sin que nadie pudiera hacer nada para evitarlo.

Neji soportó los embates contra su cuerpo todo lo que pudo… y habría sido muy tarde, si Naruto y Tsunade no aparecían. Los Hyuga, discretamente, se retiraron: dejando tras de sí una estela de fuego y destrucción y un malherido Neji.

Hanabi y Naruto lo traerán a salvo—dijo Tsunade. Todo había salido mal. Peor de lo que alguna vez había pensado y era su culpa—Será mejor que todos descansen.

Sakura se despidió un momento de sus padres y se quedó a solas con Tsunade.

¿Qué sucede? —se atrevió a preguntar con miedo.

La quinta entrecerró sus ojos. Estaba cansada. Debió actuar con el ataque a Hinata, ahora tenía civiles heridos, sin casa, a uno de sus mejores hombres en un estado de salud terrible y la vida de su pupila hecha un desastre.

Creo que las arbitrariedades de los Hyuga se están haciendo públicas—murmuró, con dolor—¿Le has preguntado a Neji cuántas veces han activado su sello?

Ella negó con la cabeza. Nunca le había importado eso… hasta ahora.

¿Alguna vez Hinata te ha dicho cuánto la han golpeado?

Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas.

No sé en qué nos metimos, Sakura. Han sucedido cosas que nunca creería posible. Además, el ambiente está tenso. Akatsuki sigue rondando … la guerra primero estallará en el centro de Konoha—Guardó silencio, tomó un poco de su sake y dijo en voz queda: —¿Te han lastimado?

Ella dijo que no.

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Sakura le había pedido a Tsunade que por favor la dejara estar en su despacho en el hospital. La mujer con duda aceptó y coordinó un lugar temporal para los señores Haruno en casa de Shizune. Sakura no se atrevía a salir del despacho, porque Shino, Hanabi, Naruto y Hinata, en silla de ruedas, estaban en la habitación donde Neji se recuperaba. Tenía verguenza de enfrentar su error ante tantas personas y temía el rechazo de Neji por abandonarlo.

Ino, comprensiva, decidió cubrirla y no comentó de su presencia en el hospital, lo que le permitió tener unas cuantas horas de sueño. Sin embargo, Shino Aburame la encontró.

Consérvalo—le dijo Shino y con su mirada, tras los lentes, señaló un insecto negro posado en el hombro de Sakura. Ella asintió. —Si sucede algo, lo sabré.

Gracias—murmuró y le tendió la mano—Muchas gracias, Shino Aburame. Estoy en deuda contigo.

El hombre aceptó el agradecimiento con un movimiento de la cabeza y Sakura deseó tener fuerzas para mirar a Neji.

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Sakura vivió en el despacho de la Quinta, sola. Había rehuido la habitación de Neji por cinco días y estaba un poco alejada de sus amigos: que estaban muy ocupados solucionando los problemas de la aldea, mientras ella se acurrucaba en una esquina recordándose lo débil y cobarde que era.

No encontraba fuerzas para expresar su pesar y la conciencia de ser una persona demasiado superficial para merecer el trato de Neji, la hacían perder el impulso de mejorar. Se sentía tan sola...

Tsunade le dio un giro importante a sus actividades y a su tratamiento de la guerra con las Nubes y la situación con los Hyuga. Inició conversaciones con todos los clanes y buscó el consejo y la ayuda de Danzo.

Se olvidó de los shinobis de las Nubes que cada día se acercaban más a las fronteras, alegando que Las Nubes no tendría nada que encontrar en Konoha si permitían que los Hyuga continuaran así.

Tsunade pasaba todo el día en reuniones y planeando actividades. Neji apenas recibió atención médica y estabilizó su salud –gracias a Shizune-, se unió a las negociaciones.

Sakura fue dejada de lado.

Sakura fue olvidada.

Sakura quería borrarse.

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Haruno—escuchó la voz de él, una noche que Sakura se había atrevido a vagar por el hospital.

Sakura se sobresaltó, su corazón empezó a latir acelerado. Quería verlo, pero en realidad, deseaba no encontrarlo. Alzó sus ojos y como sospechaba lo encontró distinto: solemne, importante… y ella: tan solo era una cobarde.

No podía hablarle y le dolía sentir la mirada de él.

Sasuke Uchiha salió en busca de su hermano.

Ella no hizo ningún movimiento, a penas lo había escuchado. Neji la miró sin decir nada por varios segundos, hasta que consideró que ya había dicho suficiente y continuó hacia su cuarto de hospital.

Neji... —empezó ella. Él continuó dándole la espalda, pero se detuvo—Lo siento.

Está bien—murmuró él escuetamente.

Neji...

¿Qué quieres, Haruno? Estoy cansado—dijo él y Sakura pudo sentir el dolor de su voz.

Ella perdió el valor, los segundos pasaron en silencio, y Neji continuó su camino.

Sakura lo vio ingresar a su habitación y se recostó contra la pared. Trató de resistir la angustia. Sentía que no tenía derecho a sentir. No sabía por qué tenía tanto miedo de enfrentar su vida: nunca, en toda su existencia, se había sentido tan débil y vacía por dentro. El miedo y la cobardía nunca habían sido tan aplastantes.

Hacía muchos años: cuando era pequeña, le había pedido a Sasuke que la dejara marchar con él. Estaba dispuesto a abandonarlo todo por ir tras él, sin importarle nada más: era una cría que decía lo primero que le venía en gana, sin pensarlo. Y ahora, que lo pensaba y analizaba todo, era incapaz de acercarse al único hombre que la había besado y le había hecho el amor. Las circunstancias adversas que los rodeaban, eran un impedimento para acercarse a él…

No, ella misma, Sakura Haruno, era el impedimento.

Cuando sus intentos por mantener la calma y detener la angustia leyendo un poco, resultaron infructuosos, decidió hablar con él.

¿Qué quieres? —dijo él, un poco agresivo, antes de que ella pusiera un pie dentro de su habitación.

No sé—murmuró ella.

El hombre no estaba en su cama. Estaba de pie junto a la mesilla con utensilios médicos, tratando de tomarse la presión él solo. Sakura podría ayudarlo con los ojos cerrados, pero la mirada que él le dirigía impidió que ella se acercara más, pero sí cerró la puerta tras de sí.

Nuevamente, para Sakura, Neji parecía un hombre diferente: mucho más maduro y con mayor porte. No había cambiado su ropa, pero tenía la manga del yukata enrollada a la altura del hombro. Sakura notó lo cansado que estaba: porque le conocía bien el cansancio.

Neji relajó un poco su semblante, no se sentía tranquilo, pero en algún momento, debía verla. Se rindió.

Sakuradijo él, con suavidad—¿Qué quieres?

Sakura bajó la cabeza. Las palabras de él le llegaron al corazón como una nueva punzada de dolor. Por dios, lo que más quería era abrazarlo.

Siento que te he abandonado—susurró ella.

No. No pienses eso. Ya no estamos casados.

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Cuando Tsunade se aseguró que su shinobi Hyuga Neji se recuperaba satisfactoriamente de sus heridas bajo su protección, que su kunoishi Hyuga Hinata retomaba sus entrenamientos y que su kunoishi Hyuga Hanabi alimentaba sus propia colonia de insectos lejos del poder de los Hyuga, tomó acciones contra los Hyuga que no le interesaban.

Lo primero que hizo fue rescindir* el contrato matrimonial entre Sakura y Neji. Anuló el matrimonio, como si nunca hubieran estado casados.

Sakura cuando escuchó la decisión, creyó que era muy repentino, pero ya estaba decidido. Para Tsunade cortar todas las relaciones que la unían con los Hyuga que representaba Hiashi era fundamental, así como evitar que no tuvieran poder alguno sobre Sakura. El matrimonio debía disolverse y se disolvió.

De un día para otro, sin que ellos supieran o pudiera opinar, desaparecieron todos los registros que los unían. Ya no eran esposos. Ya no eran nada.

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Neji. Yo…

Ya basta, Haruno. Ve a tu casa... o donde sea. No sé—dijo él, dolido, desesperado, angustiado. Verla ahí parada, tan cerca de él y saber que era intocable, le producía tanto dolor que maldecía el día en que la quiso por primera vez.

Quiero salir corriendo—confesó ella en un hilo de voz.

Neji la miró con el alma en vilo. ¿Por qué, esa noche, había ido a hablar con él? ¿Por qué parecía que su alma brillaba en sus ojos verdes, apenas iluminado por la luz de la luna? ¿Por qué, cuando ya no era suya, la deseaba más que nada?

No imaginé que sería así... y ahora, solo quiero salir corriendo—susurró ella.

Cuando estaban juntos nunca perdieron el norte: trabajaban para separarse, algún día, de mutuo acuerdo. Pero la realidad los golpeó fuerte. A los dos. En el corazón, donde más duele.

Sakura se encontró una mañana, como una mujer soltera, incapaz de acercarse a un hombre soltero, un tal Neji Hyuga, gravemente herido.

Ella, la esposa Sakura, lo había dejado abandonado una noche, con heridas mortales, que él había recibido por defender con su vida a los padres de ella, la esposa. Y ella, la mujer sin compromiso alguno Sakura, sentía miedo de acercarse a él y ser rechazada. Una egoísta y una cobarde: esa era ella, Sakura Haruno, después de todo.

Puedes quedarte aquí...—susurró él.

Los ojos de Sakura se pusieron vidriosos y respiró aliviada. Los dos se miraron a los ojos, sin ser capaces de decir nada más. Neji le concedió una pequeña sonrisa y continuó tomándose la presión. Por supuesto, no se fijó en los resultados: sabía que los últimos minutos lo habían puesto muy tenso, pero necesitaba distraer la mente.

Sakura observó la habitación y se sintió atraída por un escritorio lleno de papeles. Sin pedir permiso se acercó y empezó a hojear los documentos y pergaminos. Sus manos temblaban cuando desenrolló el primero, podía sentir los ojos de Neji puestos en ella.

Habían pasado tanto tiempo, juntos, leyendo y trabajando, que volver a ese ambiente de escritorio, le hacía creer que todo estaba bien entre ellos.

-"Hyuga Hanabi domina la técnica de destrucción de la red de chakra ocular"-fue lo primero que Sakura leyó. Las noticias que encontró sobre la situación de la aldea y de los clanes, la hizo tomar asiento y leer con avidez.

Descubrió que el grupo Raíz había tomado control de la mansión Hyuga: Hoshi y los demás miembros del Consejo (salvo Hiashi) estaban bajo su custodia. Rock Lee y su equipo había asistido a las personas en los campos de trabajo.

La noticia que más le sorprendió fue la disolución inmediata del consejo y la abdicación de Hiashi…

¡Eres el líder del clan! —exclamó de pronto, Sakura. Tomó consciencia de toda la situación: la incapacidad de Hinata, la exoneración de responsabilidad de Hanabi, la disolución del consejo, la abdicación de Hiashi: en la cadena de mando, solo quedaba Neji.

Sakura se puso de pie y lo miró con felicidad en sus ojos.

Eres el líder.

Temporal—aclaró él.

Sakura sonrió. De una u otra manera, lo que hacía unos días parecía imposible, ahora era una realidad. No estaba casada, era libre, y él era la cabeza principal de su familia. ¿Podía ser eso cierto? Sí, lo era.

El sábado firmaré junto con Tusnade una tregua de paz con la aldea de las Nubes. La idea es unir fuerzas contra Akatsuki y que Naruto y Killer Bee entrenen juntos. Mejoraremos las relaciones, como han mejorado con la aldea de la Arena.

Es fantástico.

Él le concedió la razón con un asentimiento de cabeza. Sakura, por primera vez, en varios días, se sintió bien. Cuanto lo había extrañado y cuanto deseaba continuar bajo la atenta visión de sus ojos grises.

Sakura—dijo él, al cabo de un rato—No todo está bien.

Sakura asintió con la cabeza, invitándolo a hablar: ya no eran esposos: pero eran compañeros. Y ese compañerismo se lo habían ganado y nadie podría borrarlo. Ella estaba para él y él estaba para ella. Si el mundo les podía ofrecer un lugar de apoyo y descanso era en el hombro del otro.

He sido acusado de traición—murmuró él.

¿Qqué?

¿Traición? ¿Por defender a personas inocentes del ataque arbitrario de los Hyuga? ¿Qué clase de traición? ¿Por hacer todo lo humanamente posible por detener una guerra?

Él se tomó un poco de tiempo para pensar sus palabras. No sabía el conocimiento que Sakura tenía del asunto y no quería revelarle algunos datos que él consideraba debían permanecer en máximo secreto.

La muerte de mi padre… implicó una declaración de guerra contra la aldea de las Nubes. Muchas personas, de mi familia y de la aldea, creen que mi firma en ese tratado de paz con Kumo, es un irrespeto a la memoria de mi padre. Creen que no debo firmar nada. Dice que cometo traición—dijo él.

Pero… Si no se hace así, iremos a la guerra.

No podía ser que hubiera gente tan estúpida: que prefiriera un acto de orgullo, como evitar ese tratado, que salvar vidas inocentes.

Él asintió. Creía que la firma de ese tratado honraba la muerte de su padre: quien había dado su vida para proteger a su hermano, a su hijo, a su familia, y a toda la aldea. La muerte de su padre evitó una guerra. Su firma podría hacer lo mismo.

Pero el asunto no terminaba ahí.

Además, se está formando un movimiento en la aldea que desconfía de los clanes. Del Clan Hyuga. Como debes saber, los Hyuga nunca hemos tenido una participación fuerte en la fundación y desarrollo económico o social de la aldea, a pesar de haber tenido todas las oportunidades para ayudarla a crecer. Nuestra participación ha sido poca, comparada con otros clanes ninja, y nuestro estilo de vida es reservado para la aldea en general. Y ya se han hecho públicos los ataques que perpetraron los Hyuga. Ningún aldeano razonable tiene por qué perdonar o entender a un grupo de Hyugas que se aparecen en medio pueblo y le prenden fuego.

¿Quieren entregarte? —preguntó ella, en voz baja. Temerosa de la respuesta, pero ya su mente planeaba cómo escapar de tal panorama.

Él movió la cabeza negativamente.

Es algo más complicado—murmuró Neji. Era un asunto que no solo involucraba al clan Hyuga—Muchas personas no están conformes con la forma en que Tsunade Senju ha manejado el tema de la guerra y… Sasuke Uchiha salió de la aldea y cuando Naruto trató de evitarlo, terminó destruyendo otro poblado rural con su fuego.

Sakura entendió la preocupación. Los clanes más importantes de la aldea, parecían ser la causa de todos los males de la aldea. Lamentó que Sasuke se marchara, porque sabía que la imposibilidad de lograr su venganza lo hería en lo más hondo del alma y que Naruto trataría de detenerlo y salvarlo. Pero a la aldea, podría no importarle… de hecho, ¿qué había hecho Sasuke por la aldea?

Ciertos clanes, como el mío y el Uchiha, parecen traer más perjuicio que beneficio. Los aldeanos no quieren vernos.

Pero…

Sakura—la interrumpió él—Es complicado. Pero—la miró y deseó que todo estuviera bien—No pasa nada—mintió.

Sakura negó con la cabeza, con un poco de frustración. No toleraría palabras amables para hacerla sentir bien.

¿Traición? —dijo ella, pidiéndole que le explicara. Ella no veía traición…

Neji cerró los ojos.

Tsunade no puede detener a los Hyuga por mucho tiempo. Apenas firme el tratado, te aseguro que todo volverá a ser como antes. Los Hyuga tienen todas las armas (dinero, mucho) para recuperar su poder.

Neji no sabía cómo explicarlo: cómo hacerle ver que el matrimonio, el clan Hyuga, el sello y la masacre del Clan Uchiha tenían un punto en común… pero ella ya debía saberlo.

La misma Sakura, una tarde en la habitación de su casa, ahora destruida, se lo había explicado todo: Neji se salía de control del Consejo del Clan y se hacía más importante para Konoha, para el Consejo del Clan era una necesidad apremiante doblegar a Neji. El Consejo debía destruirlo, antes de que Neji pudiera destruirlos a ellos.

Porque Neji no fue el primer miembro de un clan importante que se salió de control: y la última vez que un shinobi prodigio de un clan con técnica sucesoria se salió de control, las cosas no habían acabado bien (para los intereses del clan).

Estoy segura que puedo entenderlo—susurró ella. Podía sentir la duda en él.

—le dio la razón él—Pero me es difícil decirlo—hizo una pausa.

Aunque ella aún no lo supiera, había sido Sakura quien lo entendiera primero. Cuando él solo podía ver desesperación, Sakura vio la razón oculta detrás: Neji Hyuga tenía que ser anulado, antes de que pudiera convertirse en la destrucción del mismo clan.

Pero Sakura no conocía de dónde provenía el miedo del Consejo del Clan que los había obligado a actuar: Sakura no conocía cómo los clanes, aun los más antiguos y nobles, se pervierten y se dejan llevar por el poder y la ambición y hasta donde podía llegar su sed de poder.

Sakura tampoco conocía lo que los altos mandos de la aldea estaban dispuestos a hacer para evitar que un clan se saliera de control.

Sakura no sabía… y él tampoco debería saber: porque la primera vez que se hizo, el plan fue perfecto. El plan de destrucción del Clan traidor, que atentaba contra el bienestar de la aldea, fue perfecto… y Neji no podía decirle a Sakura que la paz de Konoha se debía a la (mal) llamada Masacre Uchiha…

Sabes bien que Danzo busca lo mejor para la aldea, bajo cualquier medio. ¿Qué sucedería si los Hyuga le ofrecen a Danzo una manera de garantizar lo mejor para la aldea… para siempre? Los Hyuga pueden ofrecerle a Danzo una herramienta para controlar a todos los clanes y así evitar que confabulen contra la aldea o que intenten dañarla—dijo él.

¿Cómo harían eso? —inquirió ella.

Sakura sabía bien que Neji era un genio, y ella tenía buenas habilidades: pero se estaba quedando corta. En menos de cinco minutos le había hablado de traición, del clan Hyuga, de Sasuke Uchiha y de Danzo. A su rompecabezas le faltaban piezas.

Neji tenía que decirle que cuando Konoha fue amenazada desde adentro por sus mismos habitantes (y fundadores), se decidió acabar con la amenaza, desde adentro: y que eso había recibido el nombre de Masacre Uchiha. Pero no podía decírselo.

No. Él había tardado muchísimo tiempo en descubrirlo y ella era compañera de Sasuke Uchiha y creía que los Uchiha vivieron con honra y que murieron injustamente. Él no podía desenmascarar la verdad que le había costado la deshonra pública a Itachi Uchiha... el verdadero héroe de Konoha.

Pero necesitaba explicarle a Sakura que Konoha tenía el poder y la obligación moral de pedirle a él, Neji Hyuga, que acabara con los Hyuga: para evitar un alzamiento y la muerte de inocentes, como ya lo habían hecho con los Uchiha, cuando estos intentaron tomar el poder.

Sabía bien que el Clan Hyuga conocía dicha posibilidad y por eso lo habían casado con Sakura: para subyugarlo, para quitarle la posibilidad de que recibiera tan fatídica orden de parte de los altos mandos de Konoha.

Sabía bien que Hoshi podría explicarle a Danzo el funcionamiento del sello maldito y explicarle cómo controlar a todos los Hyuga y a todos los clanes. Y a eso le temía. Danzo podría creer que necesitaban de ese control –del poder que daba un sello maldito- para el bienestar de Konoha.

Neji nunca había confiado en Danzo: porque notaba un chakra poderoso y ajeno en su cuerpo: chakra del clan Senju, que le permitía controlar el elemento madera. Además, su Byakugan le había permitido notar los diez sharingans implantados en su brazo. Sin embargo, lo que preocupaba a Neji era el poderoso sharingan que dormitaba en el ojo derecho de Danzo: un poder que nunca había visto.

Hoshi era un maestro en el arte del sello maldito y Danzo no dudaría en aprovechar esa habilidad.

Danzo y Hoshi.

Resultaba tan complicado… y peligroso.

Sakura—murmuró él, con angustia. Él también quería salir corriendo, pero con ella: estar en algún lugar lejano de todo ese caos: con ella—Dime lo que tengas que decirme—le pidió, casi con súplica. La necesitaba: necesitaba que ella volviera a ser la de antes con él. No podía soportar más la distancia.

Sakura se sintió abrumada por el cambio de tema, pero tomó su oportunidad.

Lamento que Sasuke se haya ido, pero no iré tras él. Sé que busca a su hermano y que cada vez su alma se vuelve más oscura y que no quiere ser salvado… al menos, no por mí—dijo, lo miraba a los ojos—No me iré. No iré tras él.

Sé que no puedo intervenir más en el Clan Hyuga y que debo retomar mis actividades. Pero yo… pensé que estaría contigo hasta el final. No que sería apartada así. Y, ahora, siento que la distancia que nos separa es interminable y que no puedo… que no tengo derecho a acercarme a ti.

No—dijo él, con la voz grave. Sakura lo miró sorprendida y sintió un calor inmenso en la boca de su estómago.

Sakura. Manejas mejor las riendas de mi vida que yo mismo —susurró él—Y cuánto lamento que sea así, porque mi vida no es fácil; pero agradezco que hayas aparecido y hayas hecho esto por mí. Y cuánto quisiera haberte hecho feliz.

Sakura gimió.

Podemos intentarlo—murmuró ella, sin atreverse a decir que ya lo era. Era feliz, en su dolor, en su angustia, en su debilidad… por su misma humanidad: era feliz. Quizá porque era una tonta, era feliz: porque la posibilidad de conocerlo de esa manera, de conocer su dolor y de acompañarlo en aquel valle de muerte, la hacía feliz; porque sentirse amada por él, la hacía feliz; porque la mirada de él clavada en ella y saberse dueña de sus pensamientos, la hacían feliz; porque conocer los miedos, las esperanzas, las ilusiones, la desesperanza, las frustraciones de Neji Hyuga la hacían feliz; porque no estaba sola y era feliz.

Neji se levantó y se acercó a ella. La tomó de la cintura y la atrajo hacia él. La besó y le dejó el alma en el beso.

Los ojos de Sakura no lo resistieron más y lloró. Se estremeció entre los brazos de Neji y permitió que él la acariciara y cuidara, que limpiara cada lágrima y la reconfortara con su calor y su fuerza, con su compañía y… su amor.

Perdón, yo… Neji. Perdón—gimoteó en un susurro—Creí que te había perdido.

No soy el tipo de persona que se pierde—respondió él, quedo, apenas separando sus labios de su cuello, llenándola de caricias.

No. No—se aferró a él con fuerza y respondió con pasión a sus besos.

Besar a Neji, sentir su cuerpo pegado al de ella y desesperarse por tenerlo más cerca, para Sakura era correr entre el cielo y el infierno.

Sus besos y sus caricias la elevaban en éxtasis, y se sentía dichosa y se sentía amada, olvidaba las sombras en su corazón y los demonios bajo la cama. Las emociones, calientes, apasionadas, amorosas, la llenaban de una alegría y un placer imposibles de describir.

Después recordaba los momentos difíciles que habían vivido e imaginaba los que vendrían y su necesidad de él se volvía dañina: lo necesitaba hasta la muerte. No podía perderlo, no soportaría estar en otro lugar que fuera entre los brazos de él. No permitiría que nadie se interfiriera entre ella y él, borraría todas las distancias y se uniría a él, para siempre.

Entonces, se volvía violenta y ansiosa, estaba necesitada de la última gota del alma de Neji y pensaba reclamarlo.

¿Las cosas seguirán mal? —dijo ella de pronto, interrumpiendo un ardiente beso.

Sí. Seguro—gruñó él, con la voz ronca, un poco molesto por la repentina interrupción y deseoso de retomar el beso y dejar las pláticas para después. Lanzó un gemido sordo cuando sintió las manos de ella meterse entre sus ropas y acariciarlo sin piedad.

¿Y si te digo que las cosas malas me están excitando?—susurró ella, ardiente, acariciando con su lengua el lóbulo de su oreja.

Todo saldrá mal, Haruno—dijo él, grave, extasiado.

En dos pasos habían alcanzado la cama y él se acostó sobre ella; sin soltarla y sin dejar de quitarse las prendas que les impedían sentir el roce de sus pieles desnudas y deseosas. Las prendas, el único obstáculo que encontraron esa noche para amarse. El obstáculo que derribaron con la mayor facilidad.

Continuará…


Hola.

No pude terminarlo. Pero ya no están casados.

Este capítulo no estaba previsto, pero la inspiración vino (alerta de autopublicidad) de otro fanfic mío, que ya les he comentado: El destructor de sellos. En ese otro fic (alerta de spoiler): Sakura le pide ayuda a Itachi para que destruya el sello de Neji, porque Konoha quiere ponerle un sello maldito a Sasuke. Entonces, básicamente no pude resistir la tentación de involucrar un poco de la historia del clan Uchiha en esta historia. Después de todo, es un poco parecido

Tambièn quería decirles que estoy muy feliz por los comentarios que han hecho. Realmente, muchas gracias por tomarse el tiempo y dedicar tan lindas palabras.

La escena de amor fue un poco difícil de hacer y cómo ya van viendo, no soy muy buena, pero lo intento :)

Espero este capítulo les haya gustado: tengo la impresión de que no logro cumplir las promesas que he hecho de mejorar las cosas y poner más romance: pero hago lo que puedo. Lo cierto, es que pensé que las cosas nunca mejoran, que lo que mejora es la forma en que nos enfrentamos a la vida...

En fin, espero haber hecho un buen trabajo y que les guste. Trataré de actualizar pronto: ya escribí el final... y es feliz. :)

Saludos, muchas gracias por todo! Recuerden que las quiero y que agradezco mucho todo lo que tengan por decir