Título:Serendipia

Disclaimer:Ningún personaje de Crepúsculo o Harry Potter me pertenecen, tampoco su mundo ni nada por el estilo. Lo único que me puedo adjudicar es la trama de esta pequeña historia y un OC que creé para mi conveniencia. No me pagan, no hago esto con fines de lucro.

Advertencias generales:Sin beta, Crossover, Slash-yaoi-chicoxchico, hetero, Lemmon? Golpes (quizá no físicos) hacia un par de personajes, me reservo el derecho de revelar sus nombres hasta que se muestre en la historia, aunque creo que es un poco obvio.

Advertencias del capítulo:ninguna.

Pairing: Carlisle Cullen x Harry Potter, otros.

Conteo de Palabras:1317

Capítulo:2 de ?

Notas: Sí, sí. Yo tampoco pude esperar para compartirles el primer capítulo. Trabajaré lo más rápido que mi imaginación y mis exámenes finales me lo permitan.

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Capítulo 1

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Había tenido esa... sensación otra vez. No era bueno, nada bueno. Tenía que darse prisa o entonces será demasiado tarde, ellos seguían diciéndolo, seguían hablando de ello. Sea lo que sea que estuviese pasando no debía pasar. Y como siempre, era su deber arreglarlo.

«Y yo que creí que al fin podría verlos a todos» pensó desanimado.

Con un movimiento de mano guardó y limpió todo, le dio una mirada al dulce bebé que se encontraba durmiendo en su cuna y acarició su tierno cabello; esto era lo que más había lamentado perder cuando fue transportado en aquel accidente.

«El tiempo corre» oyó decir a las voces.

Rodando lo ojos terminó de alistarse y volvió a ver a su ahijado sopesando qué hacer.

Esa era la última oportunidad que tenía para dejar a Teddy con una familia humana que pudiera cuidarlo bien, con amor. Su corazón se apretó de dolor al pensar en eso. Por una parte no podía… no quería dejarlo. Ese bebé era todo lo que le quedaba de su vida como Harry Potter. Había sufrido durante siglos su ausencia y por mucho tiempo él fue su razón de vivir, la esperanza de volver a verlo lo mantuvo con vida. Por otra parte, si entregaba a Teddy, crecería como cualquier otro niño mágico, él mismo se aseguraría de que así fuera.

Había lamentado mucho al enterarse de la muerte de la abuela de Teddy, el pequeño habría quedado completamente huérfano de no ser por él.

Instantes después el bebé se despertó, estaba a punto de llorar al encontrarse en soledad hasta que vio a Harry. Teddy se retorció de forma bastante adorable a los ojos del mayor y logró sentarse, estiró sus pequeñas y regordetas manos hacia él e hizo un tierno puchero, quería ser abrazado por su padrino favorito (aunque sólo tuviese uno).

Sin poder negarle nada al infante lo tomó en brazos y acunó contra sí.

— Oh bueno, pasará lo que tenga que pasar —pensó con una dulce sonrisa en el rostro.

Dicho esto, encogió la pañalera y la guardó en su bolsillo, abrigó bien al pequeño bebé en sus brazos. Se recriminó internamente por siquiera pensar en volver a dejarlo. Él haría que ese bebé creciera lo más feliz y saludablemente posible, costase lo que costase y nadie se lo volvería a quitar.

Momentos después desaparecieron. No se volvería a saber de ellos en varios años.

El viaje fue rápido, algo incómodo para un bebé, pero no tanto como lo sería una aparición normal. ¿El destino? No estaba seguro, sabía que sería seguro porque, a pesar de lo molestas que podían llegar a ser, las voces nunca lo pondrían en peligro inmediato. En apenas un parpadeo aterrizó con gracia, justo frente a Alice, Jasper y dos vampiros desconocidos, los únicos que permanecieron en guardia fueron los dos últimos. Alice y Jasper se alegraron en cuanto lo vieron y se vieron inmensamente aliviados, tanto que Harry se puso en guardia.

— ¿Alice, Jazz? —preguntó cauteloso—. ¿Qué ocurre?

— ¡Oh Harry! Estamos muy felices de que hayas llegado, sabes que contigo no funciona mi regalo y justo en estos momentos nosotros...

—¡Alice! Alice, tranquila —dijo Harry—. Muéstrame.

Alice lo miró a los ojos y Harry pudo verlo. Las voces se alborotaron, exclamaban nerviosas y entonces lo supo. Por eso había aparecido aquí y ahora.

Un suave quejido trajo a todos a la realidad, el pequeño Teddy se sentía ignorado. No le gustaban esas personas pálidas, le quitaban la atención recién recuperada de su padrino.

Harry arrulló al pequeño e hizo aparecer un lobo de peluche para distraerlo, luego notó que los demás tenían la vista fija en su pequeño y sonrió nervioso. Suspiró y dijo— habrá tiempo para explicaciones, lo cual al parecer no tenemos ahora mismo.

Los demás asintieron, aunque un poco dudosos, los dos Cullen lo dejaron pasar muy fácil. Ya tenían experiencia con Harry.

De hecho, apenas Alice vio al pequeño (no tan pequeño en su visión) jugando con todos y riendo, lo tomó en brazos y asintió hacia Harry. Se sintió un poco incierta al no ver ni a Bella y a Renesmee, pero su confianza en Harry era tal que no cuestionó nada, Jasper tampoco.

Harry sabía cuál era el plan de Alice, lo seguiría para ganar tiempo y dejar a su pequeño a salvo. Pero le daría una lección más a Alice, y a todos. No podían confiar así en sus regalos.

— Adelántense —ordenó—, lo pondré a salvo.

Momentos después desapareció, los vampiros hasta ahora desconocidos estaban inciertos. Miraron inquisitivos hacia los Cullen pero decidieron dejarlo, como dijo Harry hace no mucho, no tenían tiempo. Así que sin más preámbulo continuaron su camino.

Mientras tanto, Harry se apareció en la Casa Cullen, lo que vio lo dejó con un agrio sabor de boca, tendría que recordarles a todos no aflojar en su entrenamiento, luego preparar una fiesta de bienvenida y ver si se tomarían un tiempo fuera de la civilización.

— Kreacher —Exclamó.

— ¿El amo Bonito llamó a Kreacher? Kreacher está aquí para servir al amo Bonito.

— Kreacher, tengo que salir pero no puedo llevar a Teddy, debes cuidarlo y asegurarte que nada le pase, ¿entiendes?

— Kreacher entiende amo Bonito, Kreacher cuidará al joven amo Theodore.

— Gracias Kreacher —respondió Harry con una sonrisa.

Había trabajado mucho con ese elfo para que se olvidara de los malos modos que le enseñaron en su antigua casa. Ciertamente amaba a su padrino, pero no podía negar que incluso él tenía las rígidas costumbres sangre pura arraigadas a su ser.

En fin, dejó a Teddy en el cuarto que sabía pertenece a Carlisle y a él mismo. Pasó fácilmente las protecciones y entró. Para los demás parecería un solo cuarto, el de Esme y Carlisle para se precisos. Tal vez lo único extraño ahí sería que en cuanto intentasen entrar sentirían la urgencia de hacer cualquier otra cosa, pero en realidad era un tipo de sala de estar, la cual tenía 2 puertas, una conducía a la habitación de Esme y la otra a la de Carlisle.

Tomó la decisión de cambiarse a algo que causara más impacto. Eligió una capa negra con detalles plateados y dorados, la ropa confeccionada a la medida era elegante y muy adecuada para su grácil figura. Las botas más que ser toscas eran bastante apropiadas y con apariencia sumamente costosa. En general no lucían muy adecuadas para una guerra, pero el material era de lo más resistente que podías hallar en el mercado. Luego tomó una tiara con detalles intrincados, joyas preciosas y en forma de una pequeña corona de hojas y símbolos rúnicos al reverso, ocultos a simple vista. Lucía antigua y a él le daba aún más gracia, parecía etéreo, incluso más aún que un vampiro.

Si algo había aprendido en todo su tiempo de existencia era que, en la mayoría de los casos, la apariencia era primordial al momento de resolver sus asuntos. Y bueno, también quería recordarles a ciertos seres que siempre habría alguien más arriba de la cadena alimenticia.

— Eso luce muy bien, Harry. Estoy seguro de que más de uno te usará por un tiempo en sus fantasías sexuales.

— Ja, ja, ja. Muy gracioso Lucas —respondió sarcástico—. ¿Estas listo para ir?

— ¡Por supuesto! —respondió—. He terminado de arreglar nuestros asuntos financieros con el mundo mágico, no nos molestarán en un tiempo. Ya quiero ver en qué problema se metieron todos ahora. Te lo juro, no podemos dejarlos por un par de años y ya hacen un desastre. Pero viendo cómo es tu suerte, no me sorprende del todo.

— Sí, es bastante… ¡oye! Mi suerte no es taaan mala —respondió con enfurruñado.

Aunque tenía que admitir que sí, su suerte solía ser una mierda. Negando con la cabeza se miró por última vez en el espejo y luego de sentirse satisfecho con su apariencia, desaparecieron sin un solo ruido.

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No, aún no terminan mis clases xD

Díganme qué les pareció

Mucho amor a todos~

Nos leemos luego

BYE~BYE