CAPITULO 3 "Sucesos inesperados…"

Rin se encontraba en su habitación mirando por la ventana, su habitación daba a un hermoso jardín de flores que su Amo había mandado a sembrar especialmente para ella, por su mente pasaban tantas cosas… al parecer Izumi ya se había percatado de lo que le estaba pasando, Rin estaba cansada de fingir, le dolía la situación, pero no podía hacer nada al respecto, se sentía oprimida por esos sentimientos que la invadían y que tenía que seguir escondiendo por miedo.

Comenzó a caminar por su habitación, dando vueltas hasta toparse con un gran espejo que adornaba el cuarto, recordó que pronto sería su cumpleaños y decidió dejar el asunto de lado para pensar en algo positivo, la celebración se acercaba y eran de las pocas cosas por las que en ese entonces ella se alegraba, tenía muchas ganas de ir a visitar las tumbas de sus padres y su hermano, desde hace tiempo no iba a dejarles flores como antes, como cuando vivía en la aldea con la anciana Kaede. Recordó esa época en su vida, en la que se encontraba lejos del Señor Sesshoumaru, el convivir con otros humanos le recordó lo frágil que es la vida y lo breve que resulta, ya habían pasado varios años desde entonces, y en unos cuantos días se habría ido otro año más.

Regresó su mirada al jardín, las flores se movían lentamente por el viento, liberó un suspiro que alivió un poco sus pensamientos, pensaba en decirle al Señor Sesshoumaru que no quería algo ostentoso para su cumpleaños como lo había sido un año antes, lo único que quería era estar con todos los que apreciaba y visitar la tumba de su familia. De un momento a otro se sintió observada, como si alguien estuviese con ella en su habitación, pensó que tal vez Izumi había regresado y antes de poder girarse escuchó una voz más que conocida para ella.

-Rin…-

Reconoció al instante a la persona que la llamaba, esa voz que la hacía sonreír pero también temblar. Lentamente se giró sobre sí para voltear.

-Señor Sesshoumaru…- No sabía qué decir, ni qué pensar, todo aquello que podía hilar en su mente se esfumó. Le había tomado desprevenida la entrada tan silenciosa de Sesshoumaru a su habitación. Pero antes de ponerse a pensar en respuestas, Sesshoumaru se le adelantó para darle una explicación.

-Vine a decirte que me iré por un tiempo, y dadas las circunstancias lo más probable es que no pueda estar para tu cumpleaños…- Rin sintió su tono de voz más frío que el hielo, Sesshoumaru no era una persona cariñosa pero desde hace tiempo se comportaba más inexpresivo de lo normal, Rin no sabía cómo tomar aquellas palabras, ¿Era acaso un simple aviso? o ¿Debía considerarlo como un gesto de consideración hacía ella por no poder estar presente para ese día?

Rin no dijo nada, estaba confundida por esa salida repentina, sabía que su Señor tenía cosas más importantes qué hacer, un gesto de tristeza se dibujó en su rostro, no podría evitar sentirse desilusionada ya que Sesshoumaru no estaría con ella en ese día tan importante.

-Siento tener que decírtelo hasta ahora- la miró directamente a los ojos- He dejado instrucciones a Minori para ese día, así que no tienes de qué preocuparte. Estarás bien-

Esas últimas palabras hicieron que la tristeza se desvaneciera un poco de su rostro, lo miró sonriente y le agradeció. Aunque no le había dicho algo cariñoso era notable que Sesshoumaru se había esforzado para pedirle disculpas por no estar para su cumpleaños. Él era un youkai después de todo, era uno que no solía expresar sus sentimientos pero que le demostraba que se preocupaba por ella.

-Señor Sesshoumaru, yo tengo muchos deseos de ir a visitar la tumba de mi familia, solía ir cada año cuando me encontraba en la aldea con la Anciana Kaede… quería pedir su permiso para ir ese día, es realmente lo único que deseo, sé que ha dejado preparado todo para hacer una gran celebración pero mis deseos se reducen simplemente a estar con quienes aprecio en este palacio y visitar a mis padres, ¿Podría darme permiso para ir?-

-Puedes hacer lo que quieras ese día, lo que te haga feliz está bien…-

-¿En verdad? Señor Sesshoumaru, ¡muchas gracias! – Rin estaba feliz de haber conseguido el permiso de su Señor para salir ese día. Estaba tan emocionada que además de sonreír enormemente, se lanzó a los brazos de Sesshoumaru para agradecerle con un abrazo sincero y cálido que apenas duró unos cuántos segundos porque Rin pensó en seguida que tal vez ese gesto podría incomodar a su Amo, se apartó rápidamente de Sesshoumaru y pensó -¿Qué acabo de hacer? ¡Qué tonta! Seguramente pensará que soy una atrevida por abrazarlo de esa forma!-

Sesshoumaru no sabía cómo sentirse, la observó detallamente durante ese instante, el cómo había pasado de la emoción a la vergüenza - ¿Qué extraños son los humanos? Pueden pasar de una emoción a otra en segundos- pensó, aun así, no le había molestado en lo absoluto ese abrazo, Ella era la única que podía atreverse a eso, la miró sonrojarse y agachar la mirada.

- Discúlpeme Amo Sesshoumaru, yo… no quería incomodarlo - decía nerviosa y con las mejillas teñidas de rojo. Sesshoumaru la miraba sin expresión alguna.

Hubo silencio, sólo se escuchaba el viento moviendo árboles y arbustos en el jardín exterior.

-¿Amo Sesshoumaru?- preguntó Rin un poco apenada.

-Dime- sin quitar su expresión de frialdad.

-¿Cuándo regresará?- Su voz se escuchaba triste.

-Tal vez en 10 días o más, se trata de asuntos con mis territorios, hay reportes de Youkais queriendo invadir las tierras heredadas por mi Padre, tengo que encargarme de eso - mencionó Sesshoumaru.

-O sea que puede demorarse más días, ¿Cierto?- dijo Rin un poco desanimada y con un aire de desilusión.

-Intentaré hacer lo posible, aunque en estos casos, el plazo es incierto, podrían ser incluso semanas…- Esas palabras la dejaron confundida, ¿Él haría lo posible por llegar cuanto antes para su cumpleaños? o ¿Haría lo posible por exterminar a los invasores rápido? Le dolía la cabeza tener que adivinar a que se refería su Amo.

Hubo un silencio nuevamente, Sesshoumaru la miró, ella estaba con la vista al piso y parecía que estaba triste.

Se acercó a ella y levantó su rostro suavemente con su mano, cuidando de no tocar su delicada piel con una de sus garras, Rin levantó su cabeza y se encontró con los hermosos ojos dorados de su Señor, su mirada era tan profunda, ya comenzaba a ponerse nerviosa, así que volteó a otro lado pero Sesshoumaru movió lentamente su mentón para que lo mirara directamente.

-Haré lo posible por llegar a tiempo, me iré antes del amanecer…- La respiración de Rin se agitó, su corazón palpitaba tan rápido que parecía como si se le fuera a salir del pecho, ¿Por qué Sesshoumaru la estaba tratando así?, su mirada la ponía nerviosa y su cercanía hacía que le dieran ganas de desmayarse. Fue una labor titánica no decir o hacer una tontería frente a Sesshoumaru. "Lo voy a extrañar tanto" pensaba Rin.

-Regrese pronto Señor Sesshoumaru…- apenas podía hablar.

Sesshoumaru al escuchar eso ultimo salió de la habitación dejando a Rin confundida. ¿Qué pasaba? ¿Desde cuándo Él la trataba así? La mirada de Sesshoumaru la había inquietado tanto, nunca la había mirado así. Decidió no pensar demasiado en eso, ella se encontraba cansada y lo único que deseaba era dormir tranquila. Aunque esa sería la última ocasión que lo vería hasta dentro de varios días.

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A la mañana siguiente, fuera del palacio, Sesshoumaru esperaba a Jaken, quien alistaba todo para marcharse.

-Todo está listo Amo Sesshoumaru...-

Sesshoumaru no respondió, simplemente se encaminó al Palacio, pero en el camino se encontró con Izumi.

-Buenos días Señor Sesshoumaru- haciendo una reverencia - ¿Ya están por marcharse?-

-Así es Izumi, ¿Rin ya ha despertado?- preguntó deseando internamente que Rin se despidiera de Él.
Izumi negó con la cabeza, era la situación perfecta para mentirle y evitar que se despidieran, Izumi sabía muy bien que a Rin le dolería no despedirse de Él, y así de alguna forma, ella se daría cuenta de que Sesshoumaru no estaba interesada en ella.

-No mi Señor, Rin aun no despierta, la vi muy cansada ayer, así que creo que es mejor dejarla dormir, si usted desea yo puedo decirle más tarde a Rin que usted se fue temprano-

-Está bien Izumi- Sesshoumaru se dio la vuelta y salió del palacio para marcharse a su viaje al Norte. Izumi sonrió maliciosamente, su pequeña mentira provocaría un caos con los sentimientos de Rin "Pobre tonta" pensaba Izumi.

Sesshoumaru se fue sin despedirse, todos en el Palacio sabían que hoy se iría, sin embargo antes de irse miró hacia la ventana de la habitación de Rin, imaginándola asomándose con esa bella sonrisa y deseandole buena suerte, pero eso no sucedió.

Tiempo después Rin despertó con los rayos de sol que entraban a su habitación, poco a poco abrió los ojos y se dio cuenta de que ya había amanecido, se había quedado dormida más de lo normal. "Seguramente ya se marchó el Amo Sesshoumaru…" Se molestó consigo misma por haberse quedado dormida, ahora no lo vería por un buen tiempo, se levantó rápidamente y se asomó por la ventana con la esperanza de verlo, pero al notar la ausencia de Ah- Un todas sus ilusiones se fueron a la basura.
"Solo espero que regrese pronto…."