CAPITULO 5 "UN ESPEJISMO" PARTE 1

Rin se encontraba levantando algunas hierbas en el pequeño huerto al sur del Palacio, el día estaba despejado, iluminado por el radiante sol y unas pequeñas nubes que adornaban el cielo. El cabello de Rin se movía con el suave viento, las flores de la peineta que Sesshoumaru le había regalado brillaban hermosamente con el sol. Después de cumplir con la tarea de recolección, se levantó para entrar nuevamente al Palacio pero recordó que cerca de allí había un pequeño río en donde podía pescar como cuando era pequeña, supuso que no habría problema en ir, dejó la canasta con las hierbas en el portón y se dirigió al río.

-¡Rin!-

-¿Eh?- giró para ver de dónde provenía esa voz- ¡Kyo! Buenos días, no me había percatado de que estabas aquí –

-No debes alejarte demasiado del Palacio, el Amo Sesshoumaru nos pidió que cuidemos de ti porque sueles meterte en problemas con facilidad…-

- ¿Ah sí? - sonrojándose mientras colocaba su mano sobre su cabeza, sonriendo apenada porque sabía que era verdad. – Sólo quería ir al río a pescar, quiero cocinar algo para la cena el día de hoy, si te parece mejor, podemos ir juntos- dijo mientras le sonreía.

Kyo la miró dulcemente, hoy no consideraba un atrevimiento estar cerca de ella puesto que Sesshoumaru se encontraba lejos y su regreso era incierto, respetaba a su Amo pero había algo en Rin que lo hacía querer estar cerca de ella.

-Bien, vamos –

Los dos caminaban por el bosque, había silencio, sólo se escuchaban las hojas debajo de los pies de ambos, Rin rompió la tensión con una pregunta.

-Kyo… ¿Hace mucho sirves al Señor Sesshoumaru?-

-No demasiados, sólo 200 años – sonriendo ligeramente mientras miraba al frente, Rin sonrió con su respuesta.

-A veces olvido que para ustedes 50 años son nada a comparación nuestra, los cumpleaños deben pasar rápidamente, aunque supongo que no los consideran importantes como nosotros-

-No siempre es así, a veces pueden convertirse en días especiales, dependiendo de la persona…- mencionó eso último mientras miraba a Rin caminar, por supuesto ella no se dio cuenta. Observó con atención la peineta que llevaba en su cabello, la hacía lucir hermosa. Kyo mejor que nadie sabía que se trataba de un regalo que Sesshoumaru había elegido cuidadosamente para ella, ya que Él lo había ayudado a conseguirla junto con ese poder oculto para protegerla.

Flash Back

Sesshoumaru y Kyo arribaron a una extraña cueva escondida detrás de una cascada de agua carmesí. Habían llegado hasta allí para cumplir con un acuerdo hecho con una Youkai, quien había solicitado a Sesshoumaru una poderosa arma que poseía un dragón marino, a cambio de otorgarle una joya en la cual podría transferir parte del poder de Sesshoumaru para crear una esfera de energía protectora para Rin en caso de que algún demonio mal intencionado quisiera hacerle daño.

-Sesshoumaru, así que eran ciertos los rumores, detestabas a los humanos pero ahora en tu palacio vive una bella jovencita, ¡Vaya que heredaste uno de los rasgos más extraños de tu padre!-

-Esos asuntos no te incumben Yuna- mirándola fríamente.

-Oh, Sesshoumaru, no quise incomodarte con mi comentario, después de todo accedí a ayudarte- Yuna se acercó a Él para entregarle la peineta -Lo que tienes que hacer ahora es colocar unas cuantas gotas de tu sangre en la flor azul, de esa forma parte de tu poder será transferido a esta joya y al momento de activarse protegerá a quien la esté usando-

Kyo observó atentamente cómo Sesshoumaru cortó finamente uno de sus dedos para colocar su sangre sobre la flor, un destello de luz iluminó por completo la cueva.

-Listo, aquí tienes Sesshoumaru, desde ahora tendrás una preocupación menos con tu protegida- mirándolo sonriente y liberando una pequeña risa.

Sesshoumaru le entregó a Yuna una lanza, la cual era parte del trato. Y después de algunos minutos se retiraron del lugar, pero Kyo notó que además de la peineta, Yuna le había entregado un kimono que tenía toda la pinta de ser para Rin. Mientras volaban de regreso al palacio, Kyo se perdió en sus pensamientos "Esos detalles dicen más que cualquier palabra, Sesshoumaru realmente siente algo por ella, la pregunta es, ¿Algún día le dirá algo directamente?"

Fin del Flash Back

-¿Kyo?- Rin lo llamó por segunda vez ya que estaba pensativo y no había escuchado su pregunta minutos antes.

-Dime- Kyo observó que Rin tenía en sus manos un arete que pertenecía a Izumi. -¿En dónde lo encontraste Rin? –

-Estaba sobre el suelo, tal vez Izumi estuvo por aquí y por accidente lo perdió- mirando asombrada el pendiente, era azul brillante y dentro tenía un resplandor turquesa.

Más adelante Kyo percibió un olor a cenizas, era extraño puesto que nadie por allí solía hacer fuego y no había rastro de lucha.

- Parece que alguien quemó algo Kyo- Rin se agachó para observar mejor las cenizas – No parece ser algo extraño, ¿Tú qué opinas? –

Kyo abrió los ojos sorprendido, vio pequeños pedazos de tela que reconoció al instante, era de la misma tela de aquel kimono que Yuna le había entregado a Sesshoumaru, tenía entendido que le había encomendado a Izumi entregárselo el día de su cumpleaños ¿Acaso Izumi se había atrevido a deshacerse de él? No era prudente mencionarlo, no sabía cómo reaccionaría Rin, era más que obvio que Izumi lo había hecho para afectarla y en su descuido dejó su arete como evidencia.

-No es nada Rin, sigamos, ya escucho el río cerca –

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-¿Qué te pareció Minori?- preguntó Rin ansiosa por escuchar su respuesta. -Lo preparé justo cómo me enseñaste hace tiempo.

-Te quedó delicioso Rin, serás una excelente esposa para el afortunado que quiera compartir su vida contigo- le dijo sonriendo.

Ambas pasaron un rato más platicando juntas, pero era hora de descansar y dejar todo en orden para el día siguiente. Rin caminó hacía su habitación, pero a veces solía perderse, el Palacio tenía miles de pasillos interminables, y justo esa noche se había puesto a caminar sin poner atención por dónde iba, de pronto apareció una luz que salía de una habitación, escuchó la voz de Izumi y Kyo, decidió acercarse para pedirles ayuda para regresar a su cuarto, pero cuando estaba a unos cuantos pasos de la entrada se percató de que eso no era una simple plática entre hermanos sino una discusión.

-¿Cómo fuiste capaz de hacer algo así? No solamente desobedeciste al Señor Sesshoumaru sino que te tomaste el atrevimiento de quemar el kimono que Él mismo te encargó para entregárselo a Rin-

- No sé por qué le das tanta importancia, el Señor Sesshoumaru no se dará cuenta a menos de que abras la boca para decirle, mientras tú y esa tonta no digan nada, no tiene por qué enteraste – Izumi estaba tan enfadada que no se había dado cuenta de la presencia de Rin, mucho menos Kyo. Rin estaba escuchando todo desde el pasillo, no entendía qué pasaba.

-Izumi eres una egoísta, ¿Por qué te molesta tanto Rin? ¿Qué te ha hecho? – mirándola fijamente.

-Tú sabes que detesto a las humanas como ella, engañan a poderosos demonios para meterlos en problemas, los enamoran para hacerlos débiles… ¿No recuerdas que eso también pasó con nuestro Padre? Él terminó muerto por causa de esa mujer llamada Harumi. Eso le pasará al Señor Sesshoumaru si no hago algo-

-¿Qué podrías hacer tú? Si intentaras hacer algo en contra de Rin estarías cavando tu propia tumba ¿Acaso no lo entiendes? –

- Tú eres el que no lo entiende – Izumi salió de la habitación enfadada y de prisa, pero al cruzar la puerta se encontró con ella.

- ¡¿Rin?! … - se quedó paralizada al verla, no supo qué decir.

Rin la miró a los ojos tristemente y se dio la vuelta para correr por los pasillos, Kyo salió corriendo detrás de ella, ambos se perdieron en la oscuridad.

"Maldición, se ha dado cuenta…"

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-¡Rin! – Kyo corría detrás de ella hasta alcanzarla, la tomó del hombro para hablarle. Rin se detuvo y se giró para ver a Kyo.

-Sé que preguntarás por lo que escuché- Rin apretó el puño con fuerza y lo llevó a su corazón – Me ha dolido escucharla hablar así de mí, pero no me sorprende…- Kyo abrió la boca con asombro – Desde un principio supe que no le agradaba del todo, se veía forzada a cuidarme y estar al pendiente de mí, yo trataba de no causarle molestias, incluso intenté hacerme su amiga, pero fue en vano ¿Cierto?, he preferido a los demonios sobre los humanos, porque los de mi especie a veces son vengativos y crueles, pero hoy me doy cuenta que no importa qué seas, sino lo que llevas dentro de ti, si hay odio o amor…-

- Es un berrinche lo de Izumi, sus actos no tienen justificación, sé que es mi hermana y que merece un castigo por esto, pero… ella no es la culpable del odio que guardó en su corazón -Kyo recordó que aquella mujer llamada Harumi había engañado a su padre para conseguir el poder de su sangre, la cual la haría vivir por siglos, nunca amó a su Padre, sin embargo Él se había enamorado de ella y había sido capaz de sacrificarse, cosa que provocó el odio de Izumi hacia las humanas, creyendo que todas serían así, que en su debilidad buscarían fuentes para fortalecerse a costa de engaños y mentiras. – Izumi está dolida por algo que sucedió hace años-

-Lo sé Kyo… Minori me lo contó hace tiempo – Rin bajó la mirada – La entiendo porque yo también perdí a mi familia, y no fueron entidades demoniacas sino humanos; eso me afectó mucho, pero con el paso de los años entendí que no había que condenar a todos por los actos de unos cuantos, sé que Izumi piensa que pretendo engañar al Señor Sesshoumaru para obtener todo lo que cualquier mujer desearía, atenciones y lujos de esta vida que me está dando mi Amo, pero no estoy aquí por eso… no deseo que ella ni nadie más piense que soy esa clase de mujer- Rin levantó su cabeza para mirar directamente a los ojos a Kyo.

Kyo estaba impresionado por su reacción, a pesar de sentirse herida por las palabras de Izumi no mostraba rencor hacia ella, ni siquiera había mencionado el asunto del Kimono, cada día le sorprendía más Rin y la fuerza que exponía ante él.

-Tal vez si hablo con ella mañana, todo esto pueda aclararse… - Rin recordó que estaba buscando su habitación – Kyo… - apenada por la situación - ¿Podrías mostrarme el camino de regreso a mi habitación? – sonriendo ligeramente para convencerlo de ayudarla.

- ¡Claro! Sígueme -

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3 días después

Rin se levantó temprano, pequeños destellos iluminaban su habitación, estiró sus brazos al mismo tiempo que bostezaba. Después de mucho tiempo, esa noche había logrado dormir plácidamente, despertó con buena actitud, aunque le preocupaba la ausencia de Izumi, ya habían pasado 3 días sin saber de ella.

Se dio un baño y después eligió uno de los varios kimonos que Sesshoumaru le había regalado. Decidió usar uno color purpura con flores blancas, azules y rosadas. Suspiró inconscientemente al verse al espejo, hoy cumplía 18 años, colocó la peineta sobre su largo cabello castaño oscuro y lo recogió de lado, sonrió al finalizar. Bajó las escaleras que la conducían al salón principal del Palacio, la estaban esperando Minori y Kyo con un banquete y enormes arreglos florales.

- ¡Todo se ve hermoso! – Rin sonreía y Kyo no pudo evitar mirarla todo el tiempo, la hallaba hermosa, delicada y radiante.

Pasaron el resto de la mañana platicando y riendo, Kyo se puso a alardear de batallas hace años y de experiencias divertidas que llegó a tener con Jaken y Sesshoumaru, Minori recordó los años de su juventud y el cómo había conocido al Padre de Sesshoumaru. Incluso bebieron un poco de sake, ya que en las celebraciones grandes como esa, la bebida no podía faltar, aunque fuera sólo un poco.

Comenzaba a terminarse el día, Rin pensaba constantemente en Sesshoumaru, en lo que estaría haciendo y si tardaría mucho en volver, le habría gustado verlo ese día, consideraba que se veía bella y en sus más profundos pensamientos imaginaba su reacción al encontrarla así, todo lo que llevaba puesto había sido seleccionado por Sesshoumaru años antes, Él tenía un gusto exquisito para elegirle Kimonos, siempre eran hermosos y la hacían sentir como la mujer más afortunada del mundo por tener las atenciones especiales del Gran Sesshoumaru.

-¡Rin! ¿Estás lista para irnos? – le gritó Kyo a Rin desde el exterior en lo que ella ataba un listón a un ramo de flores que había preparado para llevar a la tumba de sus padres.

-Espera un minuto Kyo, ya casi estoy – se apresuró para arreglar las flores y corrió a la entrada principal, pero al salir se encontró con Izumi, quien se veía seria y con la mirada baja. – Izumi… - se acercó a ella, buscó en el pequeño bolso de su kimono y le entregó el arete que días antes había encontrado en el bosque- Supongo que no querías perderlo- le sonrió y siguió su camino para irse con Kyo.

Izumi se quedó helada, ¿No la odiaba después de haberla escuchado? Abrió su mano para contemplar ese arete, era un regalo de su padre… "Tal vez Rin no es débil después de todo" Observó cómo los dos se alejaban en el cielo y se perdían entre las nubes, mientras ella volvía a colocar el pendiente en el lóbulo de su oreja derecha. "Ya veo por qué El Señor Sesshoumaru y Kyo la quieren…"