CAPITULO 5 "UN ESPEJISMO" PARTE 2
Un chichón enorme crecía en la cabeza de Jaken, quien intentaba mitigar el dolor sobando en círculos su frente adolorida, todo por haber comentado que su Amo estaba molesto con aquellos youkais por hacerle perder el tiempo y por ende, no dejar que regresara a tiempo a su palacio para estar junto a Rin y verla con ese kimono tan bello que le había preparado como regalo. Cada vez que Jaken evidenciaba los sentimientos de Sesshoumaru, Él no tenía otro remedio que golpearlo por tomarse ese atrevimiento.
"Estos inútiles youkais sólo nos han hecho perder el tiempo… El Amo Sesshoumaru está claramente desesperado por volver al Palacio, pero eran tantos que nos tomó más tiempo de lo planeado"
El viaje hasta aquellas tierras les había tomado varios días, el camino de regreso parecía más lento. El aire movía la larga cabellera plateada de Sesshoumaru mientras sobrevolaba el cielo con Jaken abrazado de su estola y Ah Un detrás de ellos. Por su mente aparecían imágenes de Rin, pensaba en ella sonriendo, pero poco a poco esa sonrisa desaparecía por su ausencia en ese día tan especial para ella, seguía sin comprender por qué para los humanos era importante celebrar un año más de vida, suponía que al vivir menos, cada que se completaba aquel ciclo anual había que festejar por la dicha de compartir el tiempo al lado de seres queridos. Para Él las cosas cada día parecían más claras, sentía algo por ella, pero no sabía cómo llevar esa situación, poco le importaba lo que los demás dijeran, al fin y al cabo, Él era un ser muy poderoso que no necesitaba complacer al resto, con hacer lo que le placiera era suficiente. Pero… ¿y Rin? ¿Qué sentía ella? Su decisión de volver a su lado y vivir en el Palacio era una señal de que no deseaba estar lejos de Él, pero para Sesshoumaru parecía no ser suficiente. La quería en totalidad, pero no iba a presionarla para definir sus sentimientos, ya se lo había dicho anteriormente, la esperaría todo el tiempo que fuese necesario, aunque en el interior Él deseaba que fuera pronto.
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-¡Hemos llegado Kyo!- en el rostro de Rin se dibujó una enorme sonrisa, corrió hacía la tumba de sus familiares. Era un espacio cargado de energía, se le juntaban los sentimientos en el pecho, miró las lápidas de piedra, habían crecido unas pequeñas flores amarillas a su lado. -No saben lo feliz que me hace volver a traerles flores… - colocó el ramillete que había elegido con tanto amor del Palacio e inclinó el rostro para hacer una pequeña oración.
Kyo la observaba atento, sabía muy poco sobre su vida, había escuchado algunas cosas anteriormente, pero toda ella a veces le parecía un completo misterio, ¿Cómo había conocido al Señor Sesshoumaru? ¿Qué había pasado antes de eso? ¿Por qué había estado en una aldea humana y luego de un día para otro había aparecía en los aposentos de su Señor?
"Los extraño tanto… Me encantaría contarles todo lo que ha sucedido en mi vida estos años, estoy de nuevo con el Señor Sesshoumaru y eso me hace inmensamente feliz, los sueños que me perturbaban cuando era una niña pequeña han desaparecido y han sido reemplazados por bellas memorias con ustedes, no ha sido fácil lidiar con su ausencia pero muchas personas a mi alrededor me ayudaron a encontrar la fortaleza que necesitaba para superarlo, sigo echando de menos su presencia, pero allí en dónde están no existe la tristeza ni el dolor, eso me da calma y paz, los sigo amando igual que en aquellos días en los que cenábamos bajo la luz de las velas que iluminaban nuestra choza, y que las risas inundaban el pequeño espacio al que le llamábamos hogar, siguen en mi corazón, y aunque mis palabras no sean suficientes, en el fondo sé que de alguna forma me escuchan y se alegran por mí y por este día.."
Kyo observó que por las mejillas de Rin resbalaban suavemente unas pequeñas lágrimas y que al llegar a su mentón se dejaban ir a la tierra, el viento movía su melena oscura, pero lograba percibir que esas lagrimas no eran de tristeza sino de una paz inexplicable, un alivio que se externaba con esas pequeñas gotas saladas, su semblante era sereno, esa visita le había brindado demasiada tranquilidad, volver a ese lugar para dejar flores significaba mucho para ella.
Pasaron varios minutos allí, en silencio, aunque el mover de las ramas de los árboles y las aves revoloteando por allí los acompañaron, se respiraba una inmensa paz. Estaban en lo alto de una colina en donde se dejaba ver la pequeña aldea en la que había crecido Rin, ella miraba desde lejos las casas, cultivos y los estanques de peces… por momentos recordó su vida allí después de la muerte de sus padres, el cómo tuvo que seguir viviendo sin ellos, y lo que costaba mantenerse viva, volvieron a ella los recuerdos, los golpes recibidos por robar alimento, las ofensas de algunos aldeanos, los lobos…
-¿Te encuentras bien Rin?- preguntó Kyo al notar la expresión de miedo que había invadido su rostro.
-Sí… Lo siento Kyo, es que han regresado a mí algunos recuerdos- bajó la mirada – Allí nací y crecí, en esa pequeña aldea que se ve al pie de esta colina, ese humo que sale de las casas era igual al que salía de la mía cuando vivía con mis padres y mi hermano, recuerdo que mi madre cocinaba delicioso, y que mi padre al llegar de trabajar me llevaba flores, mi hermano lo acompañaba todos los días y al anochecer estábamos todos juntos- Kyo se sentó a su lado sobre la hierba.
-No es necesario que me cuentes, puedo percibir que aún te duele un poco recordar eso-
-Ya no tanto, el tiempo ayuda. Hoy me siento mucho mejor, más tranquila y en paz. Gracias por acompañarme Kyo- Rin le sonrió sinceramente, agradecida por su compañía en ese momento.
- ¿Puedo preguntarte algo Rin?- ella giró su cabeza para verlo y asintió con la cabeza. -¿Cómo fue que conociste al Señor Sesshoumaru?- Kyo fijó su mirada al frente, no quería incomodar a Rin mirándola directamente. La expresión en el rostro de la joven se iluminó y una sonrisa adornó su rostro de inmediato, levantó la mirada para recordar ese día.
Flash Back
Había escuchado que en el fondo del bosque podías encontrar diversos hongos comestibles, frutas y hierbas, incluso si tenías suerte algunos vegetales que habrían crecido por el descuido de algún aldeano que había dejado allí sus semillas. Caminé durante varios minutos, creo que incluso llegué a caminar por una hora, para mí el tiempo no tenía mucha importancia, nadie me esperaba a mi regreso.
En algún momento de mi camino, percibí una presencia, mis pasos se detuvieron al ver a unos pocos metros de distancia a un ser que dormía plácidamente al pie de un gran sauce, no era humano, pero por alguna razón no había temor en mí, noté que había sangre en las finas prendas que llevaba puestas, era evidente que estaba herido. Él al notar mi presencia despertó gruñendo, mi corazón se detuvo por un instante, pero entendí que no quería atacarme, había sido una reacción normal ante la amenaza de una extraña presencia perturbando su descanso.
En más de una ocasión me acerqué a Él para ofrecerle alimento y agua, ingenuamente pensé que la aceptaría, pero en todas las ocasiones fui rechazada, aun así, había algo en mí que quería seguir insistiendo a pesar de que me había dicho que detestaba esa clase de comida. Una noche al robar peces de un estanque recibí una gran paliza por parte de los aldeanos, lo único que deseaba era tener algo qué ofrecerle a ese ser tan misterioso que había encontrado en el bosque… Volví a llevarle alimento, pero se negó, y en un gesto de amabilidad preguntó el porqué de mi rostro lastimado, mi corazón sintió algo de inmediato, una gran calidez invadió mi ser y comencé a sonreír, algo que para Él fue extraño, yo me sentía alegre de que alguien se preocupara por mí.
Por azares del destino, al día siguiente mi aldea fue atacada por lobos salvajes, intenté huir pero mis torpes pies tropezaron con una rama en el camino, yo sólo podía pensar en Él, algo me decía que si llegaba a su lado estaría a salvo, pero eso no sucedió… un dolor insoportable invadió mi cuerpo, la vida se me escapaba en segundos, en mi mente sólo pudo pasar una pregunta ¿Es mi fin?, todo se oscureció y el dolor desapareció.
No sé qué fue más sorprendente para mí, si el despertar y sentir mi corazón latir de nuevo, o ver a ese ser tan hermoso observándome fijamente mientras abría los ojos. Iba a seguirlo, no sabía cómo se llamaba ni quién era realmente, pero no importaba, quería estar con Él.
Fin del Flash Back
"Todo inició así, de la muerte a la vida, desde el inicio Él la ha protegido…"
-Ya veo- Kyo estaba inexpresivo, escucharla le hizo dudar de sus posibilidades con ella, el lazo que los unía era bastante poderoso, y eso que aquello era sólo el inicio de varios años juntos, batallas y experiencias. -No hay posibilidad ¿Cierto? – Rin lo miró extrañada, no entendía a qué se refería con esa pregunta.
- ¿A qué te refieres Kyo? –
-Tu corazón no tiene espacio para alguien más que no sea Él- Rin no comprendía del todo lo que estaba escuchando, se quedó en silencio sin saber qué decir, ¿Acaso eso era una indirecta? ¿Kyo estaba cuestionándola sobre sus sentimientos hacia Sesshoumaru?
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Sesshoumaru cruzó el gran portón del Palacio, sabía muy bien a dónde dirigirse, iba a buscar a Rin, pero su presencia no era perceptible. Izumi se encontró con Sesshoumaru caminando por los pasillos, la invadió el miedo, era imposible mentirle, pero sabía que de no hacerlo le esperaba un castigo o incluso la expulsión del Palacio, puso su mejor cara para hacerle una reverencia y darle la bienvenida, se iba a arriesgar a ser descubierta por su acto, pero lo iba a intentar.
-Izumi, ¿Dónde está Rin? - Sesshoumaru veía en ella algo extraño, parecía nerviosa, como si intentara ocultar algo, y aunque le preocupó un poco, decidió no preguntar, lo único que deseaba saber era dónde se encontraba Rin.
-Señor Sesshoumaru… Rin ha salido con Kyo, como le había mencionado a usted antes de irse ella deseaba ir a visitar las tumbas de sus padres, estoy casi segura de que no tardan en volver- Izumi agachó la mirada, sintió la mirada amenazante de Sesshoumaru, y luego vio cómo se giró para salir del Palacio.
-¡Amo Bonito! No me deje solito aquí- Jaken corrió detrás de Él, pero Sesshoumaru le lanzó una mirada de enfado que le dio a entender que debía quedarse, Jaken sólo alcanzó a verlo desaparecer en el cielo-
"El Señor Sesshoumaru me dejó con esta mujer que está hecha un manojo de nervios"
-¿Y tú por qué estás tan nerviosa Izumi? Parece como si hubieses hecho algo malo…- preguntó Jaken sin tacto alguno.
-Pensé que te alegraba verme después de tantos días- le dijo mirándolo con cierto enfado – Pues no, es sólo que tengo cosas en qué pensar- mientras giraba un poco la cabeza y cruzaba los brazos.
-Y ¿Dónde está Minori? Yo estaba ansioso por probar los manjares que iba a preparar para el cumpleaños de Rin – sus ojos brillaron, pero luego se dio cuenta de que Izumi lo había dejado hablando solo en el pasillo- ¡Ay! Qué insolente, no me dejes hablando solo-
-Ya no hay comida Jaken- le dijo mientras caminaba en el pasillo y se perdía en la oscuridad.
Una lagrimita se asomó en los ojos de Jaken.
-¡Ayyyy! Aquí nadie me respeta, si no fuera por el Señor Sesshoumaru ya hubiera puesto en su lugar a esta mujer tan engreída…- de pronto un olor llegó hasta sus fosas nasales y su pequeño cuerpo se elevó del piso para seguir la fuente de aquel olor, sin darse cuenta llegó a la cocina en donde estaba Minori sonriente esperándolo con un plato enorme de guiso. -¿Guardó algo para mí?- sus ojos destellaron.
-Coma antes de que se enfríe Señor Jaken-
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Kyo y Rin permanecían en silencio en lo alto de aquella colina, estaba comenzando a anochecer, el atardecer rojizo poco a poco se desvanecía a un azul profundo, algunas estrellas comenzaban a asomarse, era hora de regresar al Palacio. Kyo quería aprovechar la ocasión para decirle algo lindo a Rin, o al menos darle a entender que sentía algo por ella, aun sabiendo que ella tenía ojos solamente para Sesshoumaru.
-Rin…-
-Sí- respondió un poco apenada, presintiendo algo extraño en su tono de voz.
-Luces hermosa hoy…- Kyo escondió la mirada en el horizonte. Un pequeño color carmesí adornó las mejillas de Rin, sonrió feliz.
-Gracias Kyo, no sabes lo mucho que ha significado para mí que me acompañaras- se acercó a Él para darle un abrazo de agradecimiento, aquel gesto iba a durar apenas unos cuantos segundos, pero Kyo al tenerla tan cerca la apretó a sí mismo, percibió el dulce aroma que emanaba de su cabello, sentía algo, no quería que ese abrazo terminara, pero tuvo que separarse de ella al notar la tensión que había en sus brazos.
Justo en el momento en que se habían separado, la peineta que Sesshoumaru le había regalado a Rin resbaló por su larga cabellera y cayó al piso, ella estuvo a punto de agacharse para levantarla pero Kyo se le adelantó, Él se la devolvió pero cuando Rin giró el rostro para acomodar su cabello, sus ojos se abrieron de sorpresa, a unos cuantos pasos de distancia y saliendo del espeso bosque, una figura masculina y blanca caminaba hacia ella, los ojos dorados e inexpresivos de su amo se fijaron en ella.
-Se… Señor Sesshoumaru-
Notas de la autora: Debido a la demora con el capítulo anterior, les dejo este capítulo que ya tenía preparado. Gracias a quienes se han tomado el tiempo de leer mi historia, me harían mucho más feliz si me dejan un review ya que así podré saber si les gusta.
