CAPITULO 6 "fragancia"
"No han percibido mi presencia"
…
Sesshoumaru había salido de prisa del Palacio para buscar a Rin, sabía que se había marchado con Kyo y ese pequeño detalle era el que más le impacientaba y preocupaba, había notado que se comportaba distinto con ella y aunque siempre guardaba distancia mientras Él se encontraba en el Palacio, algo le decía que hoy al estar solos, Kyo no desperdiciaría la oportunidad de tenerla cerca, y pensar en eso le dibujó una expresión muy marcada de molestia en el rostro. ¿El Gran Sesshoumaru estaba sintiendo celos? ¡Imposible! Se dijo para sí mismo, y lo creyó hasta que, guiado por la presencia de Kyo y el aroma de Rin, los observó desde las alturas. Un momento… ¿Qué hace Kyo abrazándola de esa forma? ¿Por qué Rin se ve incómoda? No quería precipitarse en sus acciones, pero ver que Kyo había osado en abrazarla de esa manera, le había hecho sentir la sangre arder, y aunque sabía que tal vez corresponderle el abrazo era un gesto amable de parte de su protegida, no podía evitar sentirse molesto.
Ninguno de los dos notó la presencia de Sesshoumaru, y Él prefirió esperar desde un lugar más cómodo, escondido entre los árboles, observando la escena. Pero no pudo quedarse allí por demasiado tiempo, mientras caminaba para acercarse fijó su mirada en ella, tan delicada y bella como siempre, aunque pensó que algo faltaba, no llevaba el Kimono que le había encomendado a Izumi para entregárselo, la miró moviendo su cabello sobre su hombro para acomodar la peineta que le había regalado y fue allí donde Rin se percató de la presencia de su Amo.
-Señor Sesshoumaru…- Rin estaba sorprendida, pero al mismo tiempo feliz de verlo, de forma inconsciente se apresuró para abrazarle, acción que no molestó al youkai en lo absoluto sino todo lo contrario. Kyo se limitó a observarlos y supo de inmediato con la mirada que Sesshoumaru le había dedicado, que su presencia ya no era necesaria allí, hizo una reverencia y se despidió. Rin al escuchar que se marchaba se giró para verlo.
- ¿Regresarás solo al Palacio Kyo? - preguntó ingenua, desconociendo la sentencia que le había dado Sesshoumaru con una de esas miradas frías que sólo Él era capaz de brindar.
Kyo asintió con la cabeza y desapareció. A Rin le pareció extraña su partida tan repentina, pensó que al llegar Sesshoumaru los tres regresarían al Palacio, pero ahora que lo pensaba no tenía sentido aquello, ¿Por qué razón había ido por ella?
Pasaron algunos minutos en silencio, Rin no sabía si decir algo o callar, Sesshoumaru estaba serio como de costumbre.
- ¿Le ha ido bien en su viaje Señor Sesshoumaru? - pronunció para romper la tensión.
Sesshoumaru la miró.
-Izumi no te entregó el Kimono, ¿Cierto? - dijo ignorando por completo la pregunta que había hecho Rin.
- ¿Un Kimono? - mirando hacia arriba intentando recordar, pero en definitiva no sabía a qué se refería – No entiendo Señor, ¿Izumi debía darme algo? –
Sesshoumaru escuchó su respuesta, pero decidió no indagar más en el tema, tendría que hablar con Izumi después para aclarar el asunto. Fijó su mirada en la tumba de los padres de Rin, vio que le había colocado flores, mismas que habían sido plantadas hace algunos meses antes en el Palacio especialmente para ella. Seguía siendo la misma de hace años, la fragancia de las flores la impregnaba por completo, y ese dulce aroma, sutil pero delicioso, hacía que Sesshoumaru se sintiera tranquilo y en paz con su presencia.
-¿No extrañas estar en la aldea?-
…
-Estoy a su lado y nada me hace más feliz- respondió convencida y le dedicó una sonrisa.
Esa sonrisa movió algo en el interior de Sesshoumaru, no podía dejar de recorrer cada detalle en ella con la mirada. Ya había oscurecido por completo y la luz lunar bañaba la figura de Rin y la hacía lucir encantadora. Sesshoumaru no podía contener la atracción que sentía por ella, deseaba tenerla entre sus brazos, tocar su piel y probar sus labios, ya era más que evidente que iba a rendirse ante ese sentimiento, pero aún dudaba, ¿Y si sólo era admiración lo que ella sentía por él? No, la había visto ruborizarse al verlo, sentía que con cada abrazo que le daba, sus brazos le gritaban que no la soltaran, que deseaba sentirlo cerca de su corazón, notaba que su cuerpo temblaba cuando la miraba fijamente, que incluso olía distinto cuando por las noches soñaba con él y decía su nombre, incluso llegó a pensar que aquellas ocasiones en las que Él la miraba desde el exterior cepillarse el cabello, ella se percataba y le dedicaba esas escenas en las que se untaba aceites por los hombros y cuello. Y a pesar de eso, aún le preocupaba el hecho de que Rin tuviese pesadillas tan constantemente, había un sueño recurrente en ella que le hacía moverse inquieta sobre su futón y le provocaban insomnio.
- ¿Hay algo que te preocupe Rin? -
-No realmente, Amo Sesshoumaru-
-Has tenido pesadillas constantemente, siéntete libre de decirme si algo no está bien-
¿Cómo sabe que he tenido pesadillas? ¿Era posible que la observara al dormir? Esa era la única forma en la que supiera que tenía sueños que la perturbaban.
-He cuidado tus sueños desde hace mucho tiempo-
…
Esas palabras hicieron que el corazón de Rin comenzara a latir rápidamente, sentía que sus mejillas ardían, y antes de que pudiese decir algo, sintió cómo Sesshoumaru acomodaba un mechón de su cabello detrás de su oreja y después acariciaba su rostro con delicadeza.
¿Esto es real? ¿Por qué me siento así? Pensó Rin
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Kyo estaba pensativo sentado sobre una roca al exterior del Palacio, lo único que pasaba por su mente era la imagen de Rin corriendo a los brazos de Sesshoumaru. Era difícil aceptar para él que no tenía ninguna oportunidad con ella, más porque Sesshoumaru representaba un gran obstáculo para él, tal vez lo mejor era olvidarse de Rin, aunque muy en el fondo quería luchar por ella.
-Kyo… ¿Qué ha pasado con el Señor Sesshoumaru? Pensé que había ido para alcanzarlos a la antigua aldea de Rin, pero… has regresado solo- preguntó Izumi mientras se acercaba a él.
-Se han quedado allá Izumi, están juntos-
…
Izumi frunció el ceño ligeramente.
-Es una mala noticia para ambos, Kyo. Supongo que intentaste confesarle tus sentimientos durante su salida, ¿Cierto? -
-No es asunto tuyo Izumi, deberías estar más preocupada porque el Señor Sesshoumaru ya se dio cuenta de que lo desobedeciste con aquello del Kimono de Rin, no podré defenderte si el Amo me pregunta, ¿Ya pensaste en lo que vas a decir? -
-Lo he pensado demasiado pero realmente no tengo ninguna idea de lo que haré, el Amo Sesshoumaru seguramente me querrá lejos de aquí y no pondré resistencia, me marcharé si así lo desea –
El viento soplaba con fuerza aquella noche, comenzaba a hacer frío y ambos sabían para dónde iba todo el asunto de Sesshoumaru y Rin, esta noche sería definitiva para los dos.
-Será mejor mantenernos lejos por esta noche, el Señor Sesshoumaru no tarda en volver, y vendrá con Rin… ¿Sabes qué sucederá, Izumi?-
-Lo sé… estaré en mi habitación Kyo, por si me necesitas- Izumi se marchó, pero su mente no dejaba de dar vueltas, Sesshoumaru y Rin juntos esa noche, sabía que no pasaría nada bueno después de eso, además de que estaba preocupada por lo del Kimono, seguramente la echarían…
"Bah… Lo hecho, hecho está, no hay marcha atrás, tendré que ser fuerte y decir la verdad, aunque eso signifique irme de aquí para siempre"
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Sesshoumaru tomó la mano de Rin, y la acercó a su cuerpo para que ambos se elevaran por el aire.
-¿Vamos de regreso al Palacio Señor Sesshoumaru?- preguntó Rin mientras el viento movía su cabello.
Sesshoumaru no respondió, natural en él, planeaba llevarla a un lugar especial no muy lejos de allí. Rin estaba feliz de poder compartir con él ese día especial, la noche era hermosa, la luna iluminaba sutilmente los árboles, los cultivos y los estanques que parecían espejos. Ahora que lo pensaba estaba muy cerca de él, en sus brazos, volando hacia un lugar incierto. Por primera vez Rin prestó atención al olor de Sesshoumaru, era una combinación entre lirios y cedro, tan agradable, sutil y elegante aroma. Tanto tiempo a su lado y aún tenía muchas preguntas que rondaban por su cabeza acerca de la vida de su Amo y Señor, seguía siendo en gran parte un misterio para ella, pero amaba el hecho de no conocerlo por completo, porque cada cosa nueva que aprendía de él le llenaba el corazón de emoción. Rin estaba tan absorbida por sus pensamientos que de pronto se dio cuenta que habían llegado a un cultivo inmenso de lavandas, salvias y azucenas.
-Es hermoso…- dijo mientras sus ojos se perdían en la inmensidad de flores, que aún con la oscuridad de la noche se lograban apreciar.
-Sé lo mucho que te agradan las flores- pronunció Sesshoumaru, no la miraba directamente, pero Rin podía percibir que aquello era una muestra de cariño.
-Sabe lo que siento por usted ¿No es así? –
…
-¿A qué te refieres, Rin?-
-Nunca le tuve miedo a pesar de ser un Youkai, usted siempre me pareció alguien misterioso pero admirable, supe desde el primer momento que a su lado estaría segura, es el ser más poderoso que conozco... – hizo una pausa por los nervios que sentía, pero se armó de valor- inevitablemente terminé enamorada de usted-
…
Eso era una confesión.
-He de suponer que era evidente, yo no sé cómo disimular mis sentimientos, y ahora no sé qué esperar después de confesarle lo que siento-
Sesshoumaru la miró en silencio, con ternura, como aquella vez que esperó pacientemente a que volviera a la vida, ella tan nerviosa pero bella, él no era de muchas palabras pero quería expresarle que le correspondía. Se quedaron allí, Rin tomó la mano de Sesshoumaru y ambos se sentaron sobre la hierba, estuvieron así por un tiempo y luego ella se acostó en su regazo, Sesshoumaru acariciaba el cabello de Rin, ella no necesitaba que le dedicara palabras porque sabía que no estaba en su naturaleza, pero la mirada dorada de su amo le decía todo, podía sentir calidez y amor, era la primera vez que percibía eso en él y se sentía tan afortunada de que fuese con ella.
Rin se levantó para sentarse a su lado, cada vez hacía más frío y Rin temblaba un poco, Sesshoumaru se dio cuenta y la envolvió con su estola para que estuviese más cómoda, pero al pasarla por sus hombros sus rostros estuvieron peligrosamente cerca, irónicamente quien escondió el rostro fue Rin, pero Sesshoumaru estaba deseoso de probar sus labios así que con una de sus manos tomó el rostro de Rin para que lo mirara directamente, sabía que ella también lo deseaba, no pudo resistirse y Rin cerró los ojos poco a poco mientras sus rostros se acercaban, pero una repentina y fuerte ráfaga de viento interrumpió la escena.
-Creo que es hora de volver al Palacio- dijo Sesshoumaru mientras tomaba en brazos a Rin y se marchaban del lugar.
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Su corazón latía con fuerza, y lo hizo aún más fuerte cuando Rin se percató de que no se dirigían a su habitación, ¿Acaso la llevaba a la suya? ¿Iba a suceder? Intentó tranquilizar sus nervios rodeando con sus brazos el cuello de Sesshoumaru mientras él la cargaba. Y finalmente llegaron, bajó a Rin con delicadeza, estaban en la habitación más grande, simple pero elegante del Palacio, la de su amo.
-Pedí que tuvieran el baño listo para mi llegada- dijo Sesshoumaru mientras colocaba sus espadas sobre la pared y desataba la cinta amarilla con azul que rodeaba su armadura.
"¿Qué? ¿Tan rápido?" Pensó Rin "Tal vez sólo estoy malinterpretando la situación y debería retirarme"
-Eh… Señor Sesshoumaru… no sé… qué debería hacer yo…- Rin no podía hilar sus palabras, Él se acercó a ella y rodeó su cintura con los brazos, mientras desataba el listón que la envolvía en ese kimono azul.
A esas alturas a ella le costaba un poco respirar, pero deseaba estar con él y sabía que no era necesario que aclararan las cosas, sólo debía dejarse llevar. El kimono se resbaló por sus hombros, pero apenada de descubrirse ante él, detuvo las telas antes de que cayeran al piso. Sesshoumaru la observó y no pudo evitar reír un poco en el interior, seguramente para ella la situación era totalmente nueva, después de todo era la primera vez que estarían juntos de esa forma, era por eso que había pensado que era buena idea darse un baño, pero no había considerado que estuviese tan nerviosa.
-Puedes cubrirte con esto – mientras le ofrecía una toalla, él entró al cuarto de baño, dejándola sola para que no se sintiera expuesta ante él.
Rin se quitó el kimono, soltó su cabello y se cubrió con la toalla, abrió las puertas corredizas que llevaban al cuarto de baño, era un lugar amplio y el vapor caliente inundaba el lugar, se acercó a Sesshoumaru que estaba tranquilamente dentro de la pileta de agua con los ojos cerrados, con cuidado ella se metió para acompañarlo, él abrió los ojos y se sintió feliz de verla allí, la acercó a su lado y Rin colocó su cabeza sobre su hombro mientras lo abrazaba, pocas veces había sentido una paz así, el agua caliente , sentir sus cuerpos juntos, el aroma de las sales de baño, era sencillamente perfecto…
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Notas de la autora: Agradezco mucho que se tomen el tiempo de leer mi historia. Advierto desde hoy que el próximo capítulo será un poco más explícito (coméntenme si les gustaría leer algo así o si de plano no es su estilo, aunque de cualquier forma lo subiré pero podría considerar modificarlo un poco) Si les gusta la historia por favor déjenme un review, me harían muy feliz. Recuerden que actualizo cada 8-10 días. ;)
