CAPITULO 7 "el nacimiento de la muerte"
El vapor del baño había humedecido la cabellera de Rin, algunos mechones cubrían su rostro y Sesshoumaru los retiró con suavidad, habían pasado sólo algunos minutos y el baño la había relajado tanto que se estaba quedando dormida en el agua, el olor de su piel lo seducía demasiado, había algo en ella que despertaba sus más bajos instintos y deseos, ¿Esto sintió mi padre con aquella mujer?, movió sus brazos debajo del agua para alcanzar sus caderas y así poder cargarla y salir de agua, los ojos de Rin se abrieron al sentir el movimiento y se encontró con los ojos ámbar del Youkai, le regaló una sonrisa para luego darle un beso en la mejilla muy cerca de los labios, su piel era cálida, contrariamente a todo lo que había creído antes.
…
Rin se encontraba a un costado de la habitación, secando su cabello con una tela fina que le había entregado Sesshoumaru, lo hizo lentamente y lo recogió y adornó con la peineta, él la observaba deseoso, veía como pasaba la tela por su melena, sus hombros y luego sus senos, pasó por su abdomen y finalmente sus piernas, sentía que hacía esos movimientos a propósito para provocarlo. Rin se acercó a él, rodeó con sus brazos su cuello y bajó sus manos lentamente por su pecho, era tan cálido, tan firme, su piel tan suave. Sesshoumaru hundió su nariz en el cuello de Rin, aspiraba su aroma con fuerza, percibió cómo el olor de Rin cambiaba con su cercanía, acarició sus hombros hasta llegar a sus manos y después la abrazó con fuerza por la cintura, comenzó a rozar y luego lamer uno de sus hombros, ella al sentir su lengua cálida sobre su piel no pudo evitar liberar un suspiro y lo abrazó extasiada por lo que le hacía sentir, las piernas le comenzaban a temblar, "¿Así es cómo se siente?". Él siguió probándola, había iniciado en sus hombros y subió a su cuello, al mismo tiempo sus manos recorrían la espalda de su protegida, sus curvas lo volvían loco, estaba comenzando a acariciarla de forma desesperada, pero sabía que debía prolongar ese momento lo más que se pudiera, apenas era el inicio.
Rin comenzaba a sentir un ligero mareo, tal vez se debía a las circunstancias, con apenas unas caricias estaba más que excitada, buscó el rostro de su amo para ahogar los suspiros en sus labios, tomó su rostro y comenzó a besarlo ¡Sabía tan bien! Entre besos Sesshoumaru lamía delicadamente sus labios y otras ocasiones los mordía suavemente, a pesar de su naturaleza no quería lastimarla porque sabía que ella era frágil.
-Ah… Señor Sesshoumaru…- decía entre suspiros.
Y a Él le encantaba escucharla así, perdida en el placer. La llevó hasta el futón y la recostó, se acomodó sobre su hombro a un costado de ella y continuó besándola apasionadamente, había momentos en que a Rin se le acababa el aire, nunca había besado a nadie y menos de esa forma, no sabía si lo hacía bien, pero el hecho de que Sesshoumaru no quisiese dejar de saborearla le hacía saber que le gustaba, él quería recorrer todo su cuerpo, con su mano libre tomó uno de sus senos, le parecían tan suaves y deliciosos, primero jugueteó un poco con ellos pero después le apeteció querer probarlos, Rin estaba muy avergonzada pero no se resistió porque sus caricias la hacían sentir la mujer más afortunada, sus piernas se movían de satisfacción sobre el futón, y cuando Sesshoumaru comenzó a besar sus pezones, ella sintió la necesidad de arquear su espalda y tomar con fuerza las sabanas, estaba por perder la cordura cada vez que él succionaba y mordía sus pechos, Él sabía que le gustaba y tomó ambos pechos con las manos y pasó su lengua desde el nacimiento hasta la parte superior mientras la miraba a los ojos ¡La quería hacer enloquecer! Si al final iba a estar con una humana, quería hacerlo bien y gozar de cada rincón de su cuerpo.
-Eres deliciosa…-le dijo mientras acariciaba su vientre y después comenzaba a estimular su parte baja, notó la humedad y supo de inmediato que estaba lista para ser penetrada, pero no quería que fuera tan pronto así que decidió torturarse un tiempo más para que ambos disfrutaran. Rin estaba nerviosa porque sabía que el momento se acercaba, hundió sus dedos en la melena plateada de Sesshoumaru.
-Ah… me encanta… ¿Sabe que lo amo, verdad?- preguntó ella sabiendo la respuesta, él introdujo sus dedos en su boca y ella instintivamente los llenó de saliva, posteriormente y con mucho cuidado Sesshoumaru metió ambos dedos en su intimidad, era tan cálido y estrecho, Rin no paraba de gemir con cada movimiento, sus piernas sentían la presión de su vientre, y él viendo lo excitada que estaba decidió que era suficiente, quería entrar en ella y que en vez de gemidos fueran gritos de placer.
Rin miraba atenta todo el cuerpo de su señor, cada musculo perfectamente delineado, miró con curiosidad su miembro viril, era obvio que tenía que coincidir con todo su cuerpo, era del tamaño perfecto y se notaba que estaba bastante estimulado. Sesshoumaru apoyó sus rodillas sobre el futón mirando de frente a Rin mientras ella estaba acostada, tomó sus piernas, las juntó y levantó a la derecha, tenía una vista fascinante desde esa posición, podía ver a plenitud la jugosa parte femenina de Rin. Había llegado el momento, él no quería precipitarse, así que, aunque estaba deseoso, inició acariciando la entrada de su intimidad con su miembro, la humedad se sentía tan bien, hacía que todo resbalase exquisitamente, la respiración del youkai comenzó a ser más profunda, Rin lo excitaba demasiado con sólo mirarlo, ella estaba allí recostada mirándolo con las mejillas rojas, desnuda y extasiada. Poco a poco comenzó a introducirse y al notar un gesto de dolor le dijo que no la lastimaría, la molestia apenas duró unos segundos, tenerlo dentro se sentía tan bien, y lentamente comenzó el vaivén, Rin al tener las piernas levantadas y juntas, recibía penetraciones profundas y eso la hacía gemir con fuerza, temía que alguien la escuchase, pero la pasión del momento le hizo olvidar luego ese detalle.
Sesshoumaru cambiaba el ritmo cuando notaba que Rin no podía más, la iba a hacer llegar al orgasmo hasta que él se sintiese satisfecho, y para eso aún faltaba mucho. Cuando se cansó de esa posición colocó las piernas de Rin cada una a un costado de él y la levantó por la cintura, así, mientras él estaba de pie y ella rodeándolo con sus piernas empezó a levantarla y bajarla para penetrarla, le encantaba escucharla gritar, pero también disfrutaba sentir cómo sus gemidos se ahogaban en sus besos, y cómo se aferraba a él con fuerza cada vez que entraba en ella.
Tiempo después la bajó con cuidado y comenzó a besarla con desesperación, como si todo lo anterior no hubiese sido suficiente para él, y de un momento a otro la giró contra la pared, tomó su cintura y la penetró desde atrás, Rin se apoyó con ambos brazos en el muro y lo único que podía pensar era en lo bien que se sentía, la noche se estaba tornando un tanto salvaje, pero le encantaba, sólo él podía despertar eso en ella. Sesshoumaru miraba cómo sus piernas y cadera golpeaban contra los glúteos de Rin, era tan placentero sentirla así, no sabía en qué momento Rin se había convertido en una mujer tan atractiva, y su dulzura la hacía aún más exquisita, mientras la penetraba movió su cabello para descubrir su espalda y comenzó a morderla levemente, era un instinto querer dejar marcas en ella. Acercó a Rin hacía el futón, Sesshoumaru se sentó y extendió su mano para que Rin se acomodará sobre él, ella lo rodeó con sus piernas y comenzaron un movimiento lento pero profundo, estaban de frente, podían mirarse y besarse, en esta posición todo era más suave, el ritmo de sus corazones iba desacelerando poco a poco, la frente de Sesshoumaru tenía un poco de sudor y Rin sonrió feliz al verlo tan concentrado, el levantaba sus caderas para introducirse nuevamente en ella y de pronto el ritmo comenzó a ser más rápido, Rin no pudo evitar suspirar de placer nuevamente, y cuando el vaivén llegó a su punto más acelerado, Sesshoumaru liberó dentro de ella un líquido espeso y cálido.
Las piernas de Rin ya no podían más, cuando finalizó el acto, Sesshoumaru la acomodó en su futón, y la cubrió con sábanas limpias, notó que estaba exhausta y sonrió internamente por eso, finalmente la había hecho suya, aunque desde antes se sabía que ella le pertenecía, pero no como si se tratase de un objeto, sino que la mente y corazón de Rin siempre habían estado con él, su amo y señor. Cuando Rin se recuperó un poco vio como Sesshoumaru se vestía con una Yukata blanca.
-No se marchará… ¿O sí?- mencionó un poco desilusionada.
Él se acercó a ella y acarició su rostro. Rin extendió sus brazos para insinuarle que deseaba que se acostase con ella, quería dormir acurrucada en su pecho. Él correspondió el gesto y pronto Rin se comenzaba a quedar dormida.
-Quiero dormir así el resto de mi vida, a su lado…- pronunció en voz baja.
"Así será"
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Todo estaba en calma, la luz lunar iluminaba parte de la habitación y bañaba el rostro sereno de Rin, Sesshoumaru la observaba con atención y notó cómo sus latidos aumentaban progresivamente, de pronto los músculos de su cara se movían como si algo la molestase. ¿De nuevo ese sueño?, cuando menos se lo esperaba, Rin despertó abruptamente y agitada intentó calmar su respiración, Sesshoumaru la rodeó con sus brazos para tranquilizarla.
-Es un sueño recurrente, pero no es uno agradable…- mencionó Rin -A veces tengo miedo de que se haga realidad, porque en ese sueño estoy lejos de usted-
-No permitiré que te alejen de mí- respondió Sesshoumaru.
Hubo silencio, y poco a poco Rin se fue quedando dormida nuevamente en los brazos de su amo, él estaba cuidándola y eso la hacía sentir segura, no quería tener ese sueño de nuevo, pero en el fondo sospechaba que tal vez esa pesadilla nocturna le quería decir algo, o tal vez advertirle.
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Amanecía en aquella habitación, la luz del día comenzó a molestar en los ojos de Rin y los abrió de a poco para acostumbrarse, miró el futón vacío a su lado y notó que Sesshoumaru no estaba allí, no le extrañaba puesto que Él era muy solitario después de todo, necesitaba su espacio y su tiempo. Vio una pequeña mesa a un costado de la ventana, el desayuno estaba colocado allí para ella, incluso el té desprendía vapor caliente, sonrío porque sabía que Sesshoumaru lo había pedido para que al despertar pudiese desayunar, se levantó y sintió un ligero dolor muscular, era evidente por lo de anoche, se sentó frente a la mesita y le dio un vistazo al exterior, el día estaba hermoso, despejado y con una ligera brisa fresca, las cosas estaban marchando bien, sospechosamente bien.
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Dentro de una cueva lejos del Palacio, un imponente youkai de cabellera oscura y larga, con cuernos que sobresalían en su cabeza, profundos ojos verdes y vestimenta azul marino con negro, se encontraba sentado sobre una gran roca mientras una gran cantidad de energía lo rodeaba.
-Comienzo a sospechar que dudas de todo esto…- mencionó mientras se levantaba al mismo tiempo que observaba cómo el poder fluía por su cuerpo -No me gustaría saber que planeas retractarte del plan-
-No- respondió la pelirroja mientras agachaba la mirada. "Es muy tarde para arrepentirme" pensó.
-Vas a necesitar esto- le arrojó un pequeño cristal turquesa llamado Mizuiro– El que se encuentra en tus aretes está por extinguirse, únicamente debes colocar el cristal sobre ellos y así absorberán el poder nuevamente- ella hizo lo que el demonio le indicó y casi de inmediato sintió un alivio para el dolor de su cuerpo -No sé por qué esperaste tanto para regenerar la energía de tus pendientes...-
-No es tan fácil encontrar Mizuiro- respondió un poco molesta.
-Bien… creo que es hora de ir por la jovencita, Sesshoumaru no tarda en llegar, vendrá a buscarte Izumi, ¿Lo sabes verdad? - dijo en un tono un poco burlón. El Youkai se fue alejando hacia la entrada de la cueva.
-¡Yuki!- lo llamó antes de que se marchara -Prometiste no lastimarla, espero que lo cumplas-
Él sonrió.
-No haré nada que no sea necesario, pero si se resiste, no tendré otra opción-
- ¡Hicimos un trato! - le gritó, pero Yuki con un movimiento se desvaneció a la entrada de la cueva. "Más vale que no le haga daño a Rin, porque de ser así, Sesshoumaru jamás me lo perdonaría"
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Notas:
Muchas gracias por leer n_n
Quiero agradecer a quienes han comentado: Lili, annprix1, serena tsukino chiba, Noe, nani28, Tenyoukai, rosedrama y Brenda. Mil gracias seguir la historia ;) Espero que les siga gustando y no olviden dejar sus comentarios que son los que me animan a continuar. Lindo día.
