CAPITULO 10 "FELICIDAD LEJANA"
El sonido metálico de unas armas chocando entre sí rompían el silencio del patio del castillo en el que se encontraban Rin y Kyo entrenando, Yuki estaba sentado observando su progreso. Rin sin duda se había convertido en una tenaz guerrera en esos 2 meses, Izumi le había contado que ella era de carácter fuerte, aunque lucía frágil.
El intenso jadeo de Rin daba por finalizado el entrenamiento del día.
-¿Estás bien?- preguntó Kyo mientras la veía tirarse sobre la hierba para descansar.
-¡Claro!... es sólo que hoy terminé exhausta, y con hambre- dijo mientras se reía.
-¡Ena!- gritó Yuki. Una chica joven de largo cabello negro y ojos igualmente oscuros apareció tras la orden y acompañó a Rin a su habitación después de guardar su Sai en la funda.
…
-¿Qué tal le fue hoy?- preguntó amablemente mientras caminaban en el pasillo.
-Bien, Ena, aunque creo que el Mizuiro que me dio Yuki se está acabando, últimamente tengo una molestia en el vientre después de cada entrenamiento, supongo que como Kyo me ha estado exigiendo cada día más, mi cuerpo lo resiente- dijo mientras colocaba su mano sobre el abdomen.
-Puede ser eso, yo podría decirle al Señor que le deje descansar dos días a la semana…-
-No Ena, no es necesario, él me dijo que es importante que esté preparada, ha recibido amenazas de invasión, y todos aquí debemos proteger sus tierras y el castillo, por eso debo entrenar, no sabemos qué tan fuerte es aquel Youkai-
-Lo sé…-pronunció en voz baja.
Al llegar a la habitación, Ena le ayudó a retirar su coraza protectora, era pesada, pero debía usarla para protegerse mientras practicaba. Ena se retiró un momento para preparar el baño y dejar todo listo para Rin.
Su cuerpo descansó cuando le quitaron la estructura de protección del pecho. Iba a desvestirse para entrar al baño cuando notó una mancha de sangre en su hakama. Se asustó un poco de inicio pues creyó que se había herido en el entrenamiento y por el Mizuiro no se había dado cuenta, pero parecía más el inicio de su periodo, tal vez por eso tenía tantas molestias en el vientre y tanto apetito, estaba inflamada, era siempre así desde que había cumplido los 14 años. Aunque le parecía un poco extraño que se el mes pasado su periodo se hubiese esfumado "Tal vez ha sido el ejercicio, mi cuerpo no estaba acostumbrado a tanto esfuerzo…"
-Señorita Tsuki, su baño está listo- sacando a Rin de sus pensamientos.
-Gracias Ena- le dijo sonriendo – Por cierto, quería pedirte un favor-
-Sí, dígame-
-Necesito algo para las molestias de mi periodo, tal vez un té de hierbas podría ayudarme, ¿Serías tan amable de prepararme uno?-
-Claro, lo tendré listo para la cena, disfrute de su baño- mencionó y cerró las puertas corredizas de la habitación.
…
Rin entró a la pequeña pileta de agua caliente. Notó que Ena le había dejado unos pequeños frascos con esencias, curiosa, abrió el primero para percibir el aroma.
"Salvia"
Olía muy bien, quiso destapar el resto.
"Lavanda"
"Lirios"
"Azucenas"
Un recuerdo le vino a la mente, frente a ella había un inmenso campo de flores, olía igual que esos frascos, era de noche, el viento soplaba muy fuerte, podía ver cómo los pétalos de algunas flores volaban delicadamente en el aire, la luz de la luna iluminaba todo a su alrededor sutilmente "Es hermoso…" En aquel recuerdo se giraba, sabiendo que estaba acompañada de alguien, pero cuando lo hacía, no encontraba a nadie. "Estoy segura de que había alguien conmigo esa noche" intentó recordar y súbitamente unos finos cabellos blancos aparecieron en su memoria, pero no había más, la cabeza comenzó a dolerle, decidió apresurarse para salir del baño y vestirse, ya era hora de cenar.
/
Ena ya tenía lista la cena y sólo esperaba las órdenes de Yuki para servir todo, mientras tanto, se sentó en una pequeña terraza a terminar de bordar un kimono que desde hace tiempo había confeccionado. Se encontraba tranquila bordando mientras tarareaba una canción y de pronto escuchó como alguien entraba a la cocina, era Kyo. Sin quitar la vista de su prenda, Ena preguntó:
-¿Necesitas algo? La cena aún no se ha servido porque Yuki quiere esperar a Tsuki-
-Quiero hablar contigo, Ena- dijo mientras se sentaba a su lado.
-¿Sobre qué?- continuando con el bordado.
-Sobre Rin…- mencionó.
-Shhhh Kyo, sabes que tienes prohibido mencionar ese nombre aquí… y yo tengo prohibido hablar contigo sobre eso, el Señor Yuki podría enfadarse con ambos- mirándolo directamente a los ojos –Sabes de lo que es capaz- estaba preocupada de la insistencia de Kyo - Además sabes que te conviene que ella no sepa nada de esto, deberías dejar todo ese asunto en el olvido-
-Sesshoumaru vendrá… no sé cuándo, pero vendrá- mencionó en voz baja.
-Yo no conozco a ese tal Sesshoumaru, aunque es evidente que te preocupa que se aparezca por aquí-
-Sí, cuando él llegue todo esto será un caos, hasta tú corres peligro. Sé que… tú no estás de acuerdo con todo lo que ha hecho Yuki, eres humana igual que Rin, deberías comprender que ella no merece todo esto, y tú tampoco, ambas son cautivas de Yuki, deberías también buscar tu propia libertad- sentenció mientras se levantaba y se retiraba de allí – Piénsalo…–
Ena se quedó pensativa, dejó a un lado su kimono y suspiró.
"A donde voy a ir, si recuerdo tan poco sobre mi hogar…"
…
La cena ya había terminado, Yuki había estado muy serio como de costumbre, apenas y había dicho algunas palabras, pero no le había quitado la vista de encima a Ena, esperó a que todos se retiraran y se quedó a solas con ella.
-Mañana tendré que salir a atender unos asuntos, ¿Lo recuerdas verdad?- se acercó peligrosamente a Ena mientras ella limpiaba el comedor.
-Lo recuerdo…- dijo con nerviosismo al sentir como Yuki comenzaba a tocarla. -Señor… por favor, hoy no, estoy cansada y tengo que limpiar- Él la apretó con fuerza e hizo que volteaba a verlo.
-Tú no eres la que decide- le dijo mientras pasaba su lengua por su cuello – Termina con tus deberes, te espero en mi habitación…- mencionó y salió del lugar.
Unas lágrimas resbalaron por la mejilla de Ena, pero debía ser fuerte, limpió la saliva que Yuki le había dejado en el cuello, le asqueaba, detestaba tanto tener que aguantar sus abusos, siempre la dejaba con moretones y mordidas, pero no tenía otra opción, a veces deseaba morir para terminar con esa tortura pero no hallaba el valor para hacerlo, lo único que sabía es que debía obedecerlo si quería seguir con vida, después de todo todavía tenía un poco de fe en que lograría salir de allí. Kyo tenía razón, debía buscar su libertad, pero no sabía cómo hacerlo, tal vez hablar con él le ayudaría, pero sabía tan poco acerca de él que no podía confiar totalmente, pero en ese infierno que vivía, él era una luz de esperanza para huir.
/
Algunos días después, Rin se encontraba descansando al exterior del castillo, Ena estaba con ella, ambas vigiladas a una distancia prudente por dos sirvientes de Yuki, ya que este último aún no volvía de su viaje.
-Ena, siempre he tenido curiosidad… ¿Desde cuándo conoces a Yuki? –
Ena se quedó en silencio por unos segundos, meditó su respuesta, no era prudente que ella supiera.
-Un par de años- respondió secamente.
-Ya veo… Ena, últimamente no me he sentido bien, hay días en que despierto con miles de dudas sobre mi vida, Yuki amablemente responde siempre mis preguntas, estoy confundida la mayor parte del tiempo, siento que hay algo que me falta, no logro recordar cómo fue que te conocí, por ejemplo, Yuki me ha dicho que llegaste hace algunos años pero no sé nada más- mencionó con tristeza.
-Es normal… se ha concentrado tanto con el entrenamiento que a veces uno olvida cosas- declaró con serenidad.
-No Ena, no siento que sea por eso, quiero confesarte que a veces sueño con alguien, y esa persona tiene el cabello plateado, pero no sé quién es, o por qué lo sueño… Kyo me ha dicho que a veces los humanos tenemos recuerdos de vidas pasadas porque reencarnamos pero… quisiera recordar a esa persona, siento que es alguien importante-
-Señorita Tsuki, si es alguien importante, tenga la seguridad de que logrará recordarla, no se preocupe más por algo que desconoce, es mejor así-
Rin se quedó callada, mirando el paisaje, cerca de allí había un enorme monte blanco, comenzaba a hacer frío y ambas decidieron que era hora de volver al castillo, justo cuando Rin se levantó, comenzó a tambalearse por un mareo pero Ena logró atraparla antes de que se cayera.
-¿Desde cuándo tiene tantos mareos?- preguntó preocupada.
-Hace algunos días, per…- se giró rápidamente al sentir nauseas -Creo que tengo malestar estomacal- dijo Rin mientras trataba de no volver el estómago.
-Me parece extraño, todo lo que he preparado ha sido con mucho cuidado-
-Yo lo sé Ena… ¿Me acompañas a mi habitación? quiero descansar-
Ena asintió con la cabeza, todo eso le parecía sumamente extraño… y ¿Si estaba embarazada?, había notado que había subido un poco de peso, los mareos, las náuseas, el apetito… incluso su periodo estaba ausente porque ella se encargaba de lavar su ropa. No… ¿Rin no había estado con alguien o sí? ¿Y si Yuki había estado con ella? ¿O Kyo? Iba a ser un completo atrevimiento preguntarle, y al final, sólo eran suposiciones.
-Descanse- mencionó y dejó a Rin sola en su habitación.
Hoy era el día en que hablaría con Kyo, tenía curiosidad por saber qué le diría, ambos aprovecharían que Yuki no se encontraba en el castillo y que los sirvientes se encontraban en el exterior cuidando que no huyeran. Caminó nerviosa hacia la habitación de Kyo y lo llamó antes de entrar.
-Hola Kyo…- dijo en voz baja, entró a la habitación y cerró con cuidado las puertas corredizas.
-Me alegra que hayas decidido venir a charlar conmigo, con excepción de Rin, todos aquí prefieren no hablarme- expresó mientras le hacía una seña para que se sentara cerca de él – Yo también estoy aquí en contra de mi voluntad, supongo que eso lo sabes o ¿No?-
-Lo único que sé es que Yuki le quitó una gran parte de recuerdos y sentimientos a esa joven, yo estaba allí cuando lo transfirió a una perla blanca, Él nunca la suelta, la tiene guardada en su armadura… tú llegaste con ella aquel día, pero no sé realmente quién eres o si puedo confiar en ti…- confesó.
Kyo colocó su mano sobre la de Ena. Ella se asustó un poco, pero la mirada pacífica del demonio le transmitió paz, no perdía nada al confiar en él, su vida no podía estar peor.
-Tranquila, puedes confiar en mí, ambos deseamos salir de aquí ¿Cierto? –
-Sí… pero no creo que sea fácil, siempre hay demonios vigilando todo el castillo-
-No vamos a salir de aquí solos Ena, te contaré, Rin es la protegida de un poderoso demonio del que alguna vez te mencioné, su nombre es Sesshoumaru, nosotros vivíamos en su palacio, yo soy su sirviente desde hace cientos de años y estoy totalmente seguro de que es el demonio más poderoso, Él vendrá por Rin, tarde o temprano, pero se va a encontrar con una persona que no lo recuerda, obviamente ella no querrá irse con él porque ahora su vida es Yuki, y aunque Sesshoumaru fácilmente podría matarlo no podrá hacerlo porque los recuerdos de Rin peligran, si esa perla es destruida, Rin no podrá volver a ser la misma nunca más… -
-Entiendo, por eso ni tú has tratado de pelear contra Yuki… es obvio que sientes algo por ella-
-Sí, y aunque ahora estoy a su lado, no me parece justo que tenga que pasar por esto- declaró con un poco de incomodidad.
- ¿Sesshoumaru y ella son pareja? - preguntó curiosa.
-Sí- dijo sin más.
Hubo silencio por algunos segundos, Ena estaba animada por lo que le había contado Kyo, si Sesshoumaru era tan fuerte como decía, había posibilidad de que Yuki desapareciera de este mundo, y su libertad junto con ello.
-Si no podemos recuperar la perla, tendremos que hacer que Rin recuerde a Sesshoumaru… No sé si lo sepas, pero Yuki te obligó a entrenarla con el Sai para que cuando llegue el momento, ella luche a su favor, es obvio que sabe que vendrá por ella y hará que ambos peleen- mencionó preocupada.
-Exacto, quiere que Rin pelee con Sesshoumaru, y él no va a herirla, así Yuki estará protegido de Sesshoumaru… lo pensó muy bien ese maldito-
-Siempre ha sido así de astuto, debemos tener cuidado con él, no debe enterarse de que hablamos-
-Ena, tenemos que recuperar los recuerdos de Rin sin que se entere Yuki, ¿Cuento con tu ayuda? -
-Por supuesto, haré todo lo que esté en mis manos para lograr salir de aquí, lo prometo- dijo con firmeza.
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Sesshoumaru estaba sentado al pie de un enorme árbol, pensativo, a lo lejos podía ver el monte, pequeño, pero ya visible, unas semanas más y llegarían, se acabaría ese tormento, sólo era cuestión de llegar y deshacerse de quienes tuvieran prisionera a Rin, no iba a tener compasión de nadie.
Izumi observaba a Sesshoumaru, él no separaba la vista del monte, ya estaban cerca. Liberó un suspiro, todo marchaba como lo había planeado, al llegar al castillo, ella se separaría de Sesshoumaru para que Yuki le entregara la perla, cuando estuviese en su poder, parte del alma de Rin viviría dentro de ella, y por consecuencia, el alma de Izumi desaparecería porque un cuerpo no puede albergar dos almas juntas. Sesshoumaru no podría matarla porque eso significaría terminar con una parte de Rin, aunque físicamente no fuera ella.
Le recorría una energía extraña por el cuerpo, nervios y emoción. Esperaba que Yuki cumpliera con su trato, y ella estaba dispuesta a cumplir con su parte, miró fijamente a Tenseiga.
"Al fin y al cabo, Sesshoumaru nunca quiso esa espada…"
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Notas de la autora:
Gracias por leer, una disculpa por la demora, pero tuve mucho trabajo el fin de semana y no me fue posible subir el capítulo. No olviden dejar sus comentarios, me motiva leerlos. Linda tarde/noche n_n
