CAPITULO 12 "ROSA LAUREL"

Ena salió de su habitación, sigilosa, se dirigió a la cocina para preparar un té. Con la excusa de llevarle algo de beber a Rin, los sirvientes la dejaron entrar.

-Le traje un té…- mencionó mientras colocaba la pequeña taza sobre una mesita al centro de la habitación- Hace bastante frío hoy-

-Gracias - Rin tomó un sorbo, el vapor caliente se elevó dentro de la habitación para luego desaparecer, ambas estaban en silencio. –¿Sabes qué está pasando? - Dirigiéndose a Ena -Tengo un mal presentimiento y Yuki me ha pedido tajantemente que me quede aquí, encima a traído a dos de sus sirvientes para vigilarme- mencionó Rin.

Ena habló en voz baja -¿Kyo ya te lo ha dicho? – preguntó.

Rin la miró confusa.

- Él apenas y logró decirme algo esta mañana, justo antes de que Yuki llegara. Ena, dime la verdad ¿Qué sucede? -

-Yuki no es quién tú crees, él te ha mentido todo este tiempo… Kyo, me ha hablado de alguien, y esa persona vendrá por ti– confesó rápidamente ya que observó cómo las siluetas de los sirvientes se acercaban a las puertas para abrirlas, ya se habían percatado de que murmuraba cosas. – Él vendrá por ti, no creas en lo que te diga Yuki-

Los dos youkais entraron.

-¡Ena! deja de llenarle la cabeza con mentiras a la señorita Tsuki- uno de los sirvientes la tomó fuertemente del brazo- Regresa a tu habitación, el Señor Yuki estará enfadado por tu comportamiento-

-¡Espere!– gritó Rin, mientras trataba de alcanzar al otro sirviente que se llevaba a Ena - ¿Cómo sabré a quién te refieres? –

-Yo no lo conozco, pero… confío en que lo sabrás cuando lo veas- logró decirle antes de que se la llevaran.

Ena volteó para continuar con su camino mientras los sirvientes de Yuki la llevaban a su habitación, pero había algo extraño en ella, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro.

-Señorita Tsuki, no creo que sea correcto dudar de nuestro Señor, él no le mentiría. Es mejor que regrese a su habitación y se prepare, ya le han traído su Sai y la coraza protectora, debe estar lista- comentó el youkai al mismo tiempo que la acompañaba al interior de su habitación.

- ¿Por qué tengo que estar preparada? - preguntó - ¿Pasa algo malo? -

-Aún no – respondió aquel sirviente.

"¿Aún no?"

De nuevo Rin estaba sola, siendo custodiada. Miro la coraza e hizo lo que le indicaron. Se vistió como si fuera a su entrenamiento, pero había preocupación en su rostro. Kyo y Ena ya habían confirmado sus sospechas, todo era mentira. Intentó tranquilizarse y bebió el té, le había parecido muy fuerte y amargo, pero los nervios hicieron que no pensara en ese detalle, luego llevo sus manos a su vientre.

"¿De quién es este pequeño ser? ¿Será cierto lo que dice Ena, alguien vendrá por mí?

/

Sesshoumaru llegó a la entrada principal del castillo, una considerable cantidad de youkais lo estaban esperando, frunció el ceño un poco, después del largo camino aún tenía que acabar con esos seres inferiores y débiles.

- ¿Tú eres el tal, Sesshoumaru? - gruñó uno de ellos.

Él permaneció en silencio.

- ¿Por qué no respondes? ¿Acaso eres mudo? – dijo otro con tono burlón.

Sesshoumaru extendió su brazo derecho y un hilo de luz se materializó.

-¡No me estorben! – gritó mientras lanzaba sobre ellos su látigo.

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Izumi tenía la mirada fija en el castillo, desde su posición podía observar cómo la madera y rocas volaban por el aire, acompañados de tierra y sangre. Percibió la presencia de Yuki.

"Tardaste demasiado" pensó Izumi.

Jaken se sobresaltó al observar cómo se abría un portal oscuro, frente a ellos apareció el youkai, de largo cabello negro y ojos verdes.

- ¡¿Q… ¡¿Quién se supone que eres?! – preguntó Jaken asustado, ya que su presencia estaba cargada de poder demoniaco.

Yuki se limitó a mirarlo fríamente, ignoró su pregunta, tomó a Izumi y ambos desaparecieron en un portal en cuestión de segundos.

- ¡¿A dónde se fueron?!- se cuestionó Jaken – El Amo Sesshoumaru va a matarme por dejar ir a Izumi, debo ir a buscarla. Ah-Un ¡Vamos! Intenta buscar su olor- se montó sobre él y se dirigieron rápidamente al castillo.

/

Ena abría sus ojos de a poco, su cabeza le dolía enormemente. Se encontraba en el suelo frío de una habitación que ya había visto antes. Era el mismo lugar en donde había visto por primera vez a Kyo y a Rin, un lugar reservado para tener prisioneros, pero ¿Por qué había despertado allí?

Flash Back

Ena cerró las puertas del comedor. Dejó solos a Rin y Kyo, estaba esperanzada con respecto a lo que hablarían, anhelaba que pronto todo aquel infierno terminara. Entró a la cocina para reanudar sus labores y se encontró con Yuki.

Él la miró, serio.

-Necesito que me ayudes con algo- le dijo mientras se encaminaba al exterior del palacio.

-Claro- respondió secamente.

Ena lo siguió, después de todo no podía negarse a sus peticiones, debía obedecerlo. Llegaron a uno de los jardines que se encontraban al norte del castillo. Allí había ramilletes de flores rosadas adornando el perímetro del patio.

-Quiero que prepares un té con los pétalos de estas flores- le ordenó.

Ena lo miró preocupada.

-Las rosas laurel son flores venenosas… ¿Para qué necesita que prepare un té con ellas? –

Apenas y terminó con la pregunta, Yuki le propinó un golpe que la arrojó sobre el jardín. Unas pequeñas hojas y pétalos volaron por el aire. Ena trató de levantarse, la nieve de aquella mañana había amortiguado su caída, aun así, se llevó la mano a su mejilla por el dolor que sentía por del golpe recibido.

- ¿En serio creías que no me daría cuenta? - le dijo mientras caminaba lentamente por su costado, se detuvo y se agachó para tomar el rostro de Ena – Ustedes dos olvidaron que tengo a gente vigilándolos todo el tiempo, y además de eso, ya sospechaba que eras una traidora…-

Los ojos de Ena comenzaron a llenarse de lágrimas, al parecer no podría liberarse de Él nunca.

-Espero que no te hayas encariñado con ella porque no le espera nada bueno a partir de ahora- la tomó del cabello para levantarla a la fuerza del suelo- ¡Apresúrate! No me queda mucho tiempo- ordenó enfadado.

Ena sacudió su ropa, arrancó del jardín un puñado de flores y hojas, y se dirigió a la cocina. El vapor caliente del agua que estaba al fuego comenzó a inundar el techo de la habitación. Yuki se acercó a ver el fuego y arrojó las flores a la olla.

"No podré darle el té a Rin… me sentiría culpable por el resto de mi vida" pensó Ena.

-Tranquila- dijo Yuki, sacándola de sus pensamientos – No serás tú quién le dé de beber el té, disfrutaré de hacerlo yo mismo- comentó sonriente.

Las manos temblorosas de Ena sirvieron el té, estaba tan concentrado que incluso el vapor le comenzaba a lastimar los ojos, aquellas flores eran un poderoso veneno que en altas dosis podrían matar a alguien en cuestión de horas. Ena lo colocó en una pequeña bandeja y se quedó quieta esperando instrucciones.

Yuki tomó la olla con el sobrante de aquel líquido y súbitamente le arrojó el contenido a Ena, a la altura del cuello y los hombros.

Él comenzó a reír, observando con diversión como la joven se llevaba a los hombros las manos, tratando de hacer algo para disminuir el ardor del agua caliente.

-¡¿Por qué?! ¿Por qué tiene que tratarme de esta forma? ¿Qué hice para merecer esto? - decía entre lágrimas y sollozos por el dolor, intentó buscar algo para calmar su dolor pero lo único que encontró fueron más golpes de Yuki, la golpeó tanto y tan fuerte que de un momento a otro su visión se hizo borrosa y cayó al suelo, lo último que vio fue a Yuki tomando la pequeña bandeja y saliendo del lugar, pero antes de cruzar aquella puerta corrediza su imagen se transformó, había tomado la forma de Ena.

Fin del Flash Back

Ena estaba en silencio, se incorporó del piso, se sentó y tocó su cuello, el dolor continuaba, era agudo y profundo, sentía el rostro inflamado y adolorido. Iba a levantarse, pero notó que había una cadena en su pie. A esas alturas, sólo podía considerar dos caminos: Yuki iba a matarla, o a partir de ahora sólo le esperaba una tortura mayor a la que estaba acostumbrada.

En medio de la oscuridad, escuchó movimiento, pensó que se trataría de una persona ¿Podría ser que Kyo estuviese allí también? Había un muro de piedra que dividía aquella habitación. Movió la cadena de su pie para hacer ruido, esperando recibir una respuesta.

-¿Eres tú, Ena?- la voz del ojiazul se hizo presente.

Ella suspiró de alivio, al menos estaba él allí, aunque no pudiese verlo.

- ¡Kyo! Yuki ya lo sabe todo… planea matar a Rin-

-Lo sé… pero hay buenas noticias- dijo con una clara tranquilidad – Sesshoumaru ya ha llegado al castillo-

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"Rin debe estar cerca, percibo su aroma" pensó Sesshoumaru al mismo tiempo que luchaba con más demonios que aparecían sin descanso frente a él. Sentía su presencia cada vez más cerca, pero no había rastro de aquel demonio del que había hablado Izumi. Estaba tan desesperado de encontrarla que no se percataba del cansancio que de a poco comenzaba a aparecer en su cuerpo. No iba a utilizar sus espadas con esos seres tan insignificantes, quería reservar esas poderosas armas para asesinar a Yuki y a Izumi, aquellos que se atrevían a hacerle daño a Rin sólo podían tener ese destino, morir.

Un fuerte estruendo se escuchó al exterior de la habitación de Rin, su corazón comenzó a latir con fuerza, no sabía qué esperar. Se acercó a las puertas corredizas y logró asomarse, logró ver cómo los sirvientes de Yuki se movían asustados por los pasillos, incluso algunos eran derribados a distancia y caían muertos frente al acceso de su habitación, observó como un látigo de luz atravesaba a los demonios y el cómo estos eran abatidos por aquella luz neón.

Rin se alejó, sus pies inconscientemente comenzaron a retroceder. El ruido de afuera se detuvo de un momento a otro, y en su lugar escucho unos suaves pasos. Sentía como si el corazón se le fuera a salir del pecho, su respiración se agitaba y sin quererlo, el miedo estaba invadiendo todo su ser. ¿Qué podía esperar de todo esto? Apenas y lograba comprender que la habían engañado, pero eso no le aclaraba todas las dudas que tenía en la cabeza, no sabía quién se acercaba a su habitación y mucho menos sabía el por qué le habían pedido que se preparara para pelear.

En sus manos comenzó a sentir un ligero hormigueo, producto tal vez de su nerviosismo, levantó su sai, uno en cada mano, se colocó en modo de defensa cuando dejó de escuchar los pasos, vio a través de las puertas de papel una sombra masculina de larga cabellera. Sus ojos se concentraron en la abertura que cada vez se hacía más grande en la puerta de su habitación.

Una mano blanca y fina deslizó las puertas.

Frente a ella, apareció un demonio blanco de ojos ámbar, detrás de él se lograban ver los pasillos llenos de sirvientes de Yuki, ya muertos, y la nieve cayendo lentamente en el jardín. Él fijó su mirada en ella, pero notó algo extraño, se veía tan distinta…

- ¿Quién eres? - preguntó nerviosa, sin bajar su arma.

Sesshoumaru dio un paso para acercarse ella.

-¡No te acerques!- ordenó Rin.

Sesshoumaru estaba desconcertado. "¿Qué te han hecho?"

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Desde una posición segura, Yuki observaba la escena, divertido de mirar cómo ambos estaban confundidos. Esperaba que Rin lo atacara en medio de todas sus dudas, después de todo estaba asustada de verlo asesinar a tantos demonios.

-¿Dónde está Kyo?- preguntó Izumi -No me has contado casi nada de lo que ha sucedido aquí, 3 meses son suficientes para hacer muchas cosas, no sabía que Rin hubiese aprendido a usar un Sai, ni que estuviese embarazada…- agachando la mirada.

- Es de Sesshoumaru – respondió Yuki.

- Era de esperarse. Pero, no has respondido a mi pregunta. ¿Dónde está Kyo? – insistió Izumi.

- Probablemente muerto – dijo sin más.

- ¡¿Qué?! … Tú no debías lastimarlos ¿Lo olvidaste? –

- No olvido, pero no siempre conservo mi palabra, menos con personas como tú –

- ¿Qué dices? – Izumi comenzó a enfadarse, desenfundó su espada y apuntó al cuello de Yuki.

- No seas ridícula Izumi, apenas puedes mantenerte en pie y ¿Quieres gastar toda la energía que te queda en pelear conmigo? No me hagas reír, alguien como tú no podría hacerme daño –

-¡Teníamos un trato! No los lastimarías, esperarías a que llegara junto con Sesshoumaru, me darías la perla y yo conseguiría para ti a Tenseiga- declaró enojada e irritada por la situación.

- No entiendo cómo pueden ser tan ingenuos todos, su peor error ha sido creer en mis palabras. Te utilicé para traer a Sesshoumaru hasta mi castillo, no quería tomarme la molestia de hacer todo esto solo, y contigo fue muy sencillo. Lo único que me interesa es obtener los poderes de Sesshoumaru, y ahora todo está listo para que eso suceda- se dio la vuelta para tenerla enfrente y con un pequeño movimiento arrojó su espada al suelo, extendió su brazo y un aura purpura empezó a emanar de él, era veneno. Izumi empezó a sofocarse y entonces Yuki se detuvo, ella cayó de rodillas al piso.

- Lárgate de aquí, me da lo mismo lo que hagas… de todas formas, en cualquier momento morirás, Sesshoumaru hará el trabajo por mí –

-Maldito…- dijo con dificultad. Se levantó con las pocas fuerzas que le quedaban y salió de allí en busca de Kyo.

"No debí confiar en él…"

Notas de la autora:

Gracias por leer, he estado tan ocupada que apenas y he tenido tiempo de utilizar mi pc para otra cosa que no sea trabajo. Es una promesa que actualizaré pronto, ya que he tenido tiempo para escribir y corregir los capítulos. Dejen sus comentarios. ¿Qué creen que sucederá? ¿Izumi va a morir o no? ¿Qué será del cachorro de Sesshoumaru? ¿Qué pasará con los recuerdos de Rin? Estén al pendiente :D Linda tarde.