CAPITULO 13 "lagrimas de seda"

- Ya no hay sirvientes de Yuki por aquí, estando Sesshoumaru ya podemos estar tranquilos- mencionó Kyo al mismo tiempo que le extendía la mano a Ena para salir de aquella habitación oscura.

-Estoy preocupada por Rin… Yuki le ofreció un té venenoso, no sé si ella lo bebió- dijo Ena con un gesto de preocupación.

La expresión de Kyo pasó de serenidad a nervios.

-Debemos apresurarnos, Sesshoumaru ya debió encontrarla, y no sé qué pueda pasar entre ellos porque Rin perdió sus recuerdos…-

Ena asintió con la cabeza y salieron de allí, pero cuando sus ojos vislumbraron el exterior, entre la nieve se dejó ver una figura femenina caminando lentamente y con esfuerzo. Frente a ellos estaba Izumi, claramente cansada y herida.

-¡Izumi! – gritó Kyo, mientras corría a ayudarla. Ena se quedó confundida preguntándose quién era ella, pero antes de poder saberlo, vio cómo caía sobre la hierba llena de nieve. -¿Qué haces aquí Izumi? ¿Qué te ha pasado? - preguntó con insistencia.

- Todo esto ha sido culpa mía…- declaró con tristeza.

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Las manos de Rin no podían permanecer quietas, un leve temblor seguía presente en sus brazos. Sesshoumaru no sabía qué hacer, la había llamado varias veces, pero ella parecía estar asustada, lo desconocía totalmente. Él la miró fijamente por varios minutos, entre la tensión de su encuentro logró ver que su cabello había sido cortado, vestía diferente, su comportamiento era extraño, pudo percatarse de que su corazón estaba agitado, y que su respiración era lenta, profunda y dificultosa, estaba en posición de defensa con un Sai que probablemente había aprendido a usar hace poco tiempo, pero… a pesar de todo eso, era su pequeña Rin, aquella mujer a la que amaba más que a nadie, su dulce mirada, su piel brillante y hermosa, igualmente notó que su aroma se había intensificado, y aún más importante, estaba esperando a un cachorro, y era más que obvio por el olor, que era suyo.

-¿Qué ha venido a buscar?- preguntó ella después de un largo rato en silencio.

- A ti – respondió sin más.

Los ojos de Rin se fijaron en los de Él, brillantes, ámbar, había algo en sus ojos que la hacía temblar pero al mismo tiempo le recorría una extraña sensación en el cuerpo, ella había visto esa cabellera plateada antes.

Cuando se dio cuenta, su Sai cayó al piso, el ruido recorrió toda la habitación y varias imágenes aparecieron súbitamente en la mente de Rin. ¿Era Él de quién le habían hablado? ¿Era quien iría a buscarla?

Flash Back

-¿Esperas al Señor Sesshoumaru, Rin?- preguntó una mujer de edad avanzada.

- Sí… sé que es tarde y comenzará a oscurecer, pero hace mucho que el Amo Sesshoumaru no viene- dijo un poco desanimada.

- Seguramente vendrá pronto, puede que tenga asuntos qué resolver, no te preocupes pequeña. Ven, vamos a casa para descansar-

-Me quedaré un momento más, prometo ir a dormir en un rato- mencionó con una sonrisa.

-Está bien Rin, no te quedes fuera tan tarde…- le sugirió mientras se encaminaba a la aldea.

"¿Vendrá hoy el Señor Sesshoumaru? Cada día que pasa le extraño más…"

El cielo se había teñido de un azul profundo y varias estrellas comenzaban a brillar, era hora de volver para dormir, ella se giró para caminarse rumbo a casa, pero sintió a sus espaldas una presencia conocida. Allí estaban Él, Jaken y Ah-Un.

-¡Han venido!- corriendo feliz hacia ellos. -Amo Sesshoumaru, pensé que ya no vendría a verme…-

-No seas tonta niña, el Amo Sesshoumaru tiene asuntos más importantes qué atender- dijo Jaken con descuido, para luego recibir un golpe en la cabeza por dar declaraciones falsas.

Rin recibió una caja envuelta con un listón purpúra. Seguramente sería un kimono, su amo solía llevarle regalos cada vez que la visitaba, y a ella le llenaban de felicidad sus detalles, aunque en el fondo extrañaba viajar a su lado, pasar las noches bajo la luna en medio del bosque, recostada en la mayoría de las ocasiones sobre el regazo de Ah-Un, y una que otra noche, envuelta en la estola de su Señor.

"Estoy segura de mi decisión, aunque debo esperar unos cuántos años más para volver a su lado, seré paciente… esperaré por ÉL"

Fin del Flash Back

-Usted…- logró decir después de recordar aquello.

-¡Amo Sesshoumaru!- gritó Jaken al encontrarlo. -¡Qué bien, Rin está a salvo!- mencionó al verla, aunque de inmediato notó que estaba muy diferente. La vista de Rin comenzó a nublarse y lo último que vio antes de desmayarse fue a Sesshoumaru corriendo hacia ella.

-Eres tú de quien me habían hablado…- susurró antes de desvanecerse.

-¡Rin! – pronunció Sesshoumaru antes de que cerrara sus ojos.

"De nuevo la muerte quiere arrebatarte de mí"

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-¿A qué te refieres Izumi?- preguntó Kyo. -¿Dónde está el Señor Sesshoumaru?-

-Ha ido a buscar a Rin, pero ella no lo reconoce-

-Kyo, debemos ir por Rin, el efecto del veneno no tardará mucho tiempo más en presentarse- interrumpió Ena.

-Tienes razón, vamos- Kyo, cargó a Izumi en su hombro, no iba a dejarla allí vulnerable.

Unos minutos después llegaron a la habitación donde se encontraba Rin, pero la escena que encontraron era más preocupante de lo que esperaban, Sesshoumaru tenía en sus brazos a Rin, sin saber qué hacer.

-Le han dado de beber pétalos de rosa laurel, es una planta venenosa, el efecto le ha hecho desmayarse- explicó Ena a Sesshoumaru.

-Señor Sesshoumaru, Ena ha cuidado de Rin durante este tiempo, puede confiar en ella- mencionó Kyo para tranquilizarlo.

Ena se acercó a Rin para tomar sus signos vitales.

-Está inconsciente pero estable, necesitamos conseguir el antídoto pronto-

Sesshoumaru giró su mirada para encontrar a Izumi detrás de Kyo, ella supo de inmediato que la buscaría. Se acercó a ella y ante la mirada atónita de Kyo, Sesshoumaru la tomó del cuello, apretando con fuerza.

-Tú conoces la región, debes saber si hay un antídoto para el veneno y dónde se encuentra, ve a buscarlo, es la única forma de que te perdone la vida- ordenó enfadado.

-¿Qué sucede? ¿Por qué la ataca, no ve que está mal herida? – gritó Kyo mientras trataba de interponerse entre ellos para que la dejase.

-No sabes la clase de hermana que tienes- declaró Sesshoumaru, claramente molesto.

Kyo miró a Izumi, su actitud evidenciaba que había hecho algo malo. No había más, era claro que tenía que acatar la orden de Sesshoumaru.

-¡Jaken! Lleva a Izumi por el antídoto, y no la pierdas de vista, porque esta vez serán dos los que mueran si ella escapa- sentenció con la mirada.

Jaken asintió con la cabeza, junto con Ah-Un, los tres se alejaron rumbo al monte donde según Izumi había una planta que neutralizaba los efectos de la rosa laurel.

-Iré por agua tibia y toallas para ayudarla a despertar- dijo Ena mientras salía a la cocina.

-Espera Ena, no es buena idea que vayas sola, iré contigo. Señor Sesshoumaru, en seguida volvemos, aquel demonio llamado Yuki puede estar en cualquier lugar, estaremos atentos-

Sesshoumaru se quedó cuidando a Rin, estaba preocupado por la situación, en esos momentos tenía deseos de matar a alguien, pero era más importante que Rin estuviese a salvo.

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El viento movía la cabellera de Izumi, le estaba indicando a Ah-Un el camino para encontrar la planta que neutralizaba el té venenoso. Sus energías eran casi nulas, sentía la muerte cerca. Todo había salido mal, su plan le provocó más problemas de los que ya tenía, pero… ya no había marcha atrás con todo lo sucedido, tomó un riesgo muy grande y el resultado fue negativo. Liberó un suspiro, estaba arrepentida y quería enmendarlo, sólo había una forma.

-¡Allí está!- exclamó cuando visualizó a unos cuantos metros una pequeña planta con hojas alargadas y de color púrpura.

Ah-Un bajó por aquella ladera, Izumi se agachó para levantar aquella planta y al arrancarla de la tierra, logró ver un pequeño resplandor turquesa, retiró la hierba y la nieve que estaba en el suelo, había encontrado Mizuiro…

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-Está despertando- dijo Ena al observar cómo Rin movía sus párpados.

Rin se sentía sumamente mal, a pesar de haber despertado de aquel desmayo, las manos le hormigueaban y tenía náuseas y mareo.

Desde el lugar en el que se encontraba recostada, vio cómo aquel demonio con larga cabellera plateada la observaba preocupado. Aquellos recuerdos que habían regresado a su mente la tenían confusa, pero a esas alturas, era más que claro que era Él de quien le habían hablado antes. Se quedó mirándolo algunos segundos, aunque al principio le había dado miedo su presencia, ahora se sentía tranquila. No sabía qué decir, tenía ganas de preguntar tantas cosas, de hablar con todos y entender un poco qué pasaba, pero el malestar que sentía en todo su cuerpo simplemente no le dejaba ni un poco de energía como para hacer todo eso.

Kyo se acercó a ella para aclarar sus pensamientos, dentro de toda esa confusión, él podía ayudarla a recordar algunas cosas.

-Estarás bien, cuidaremos de ti hasta que mejores, has bebido un té venenoso que Yuki te entregó haciéndose pasar por Ena, pero tranquila, cuando te encuentres bien, me encargaré de explicártelo todo- Rin tomó su mano como un gesto de agradecimiento, Sesshoumaru no pudo evitar sentir celos con aquella escena, pero no quería generarle más confusión a Rin, decidió que lo más prudente sería estar un poco alejado de ella, aunque en el fondo, estaba deseoso de tenerla entre sus brazos y sentirla cerca.

- ¡Amo Sesshoumaru! – gritó Jaken mientras Ah-Un descendía cerca del castillo -Aquí está la planta. Rin, debes comer esto – mencionó insistente mientras se la entregaba.

Ella se quedó pensativa por un rato, miró a Jaken, su rostro le era conocido, pero no sabía por qué, ni el cuándo. ¿Por qué todos le llamaban Rin, no se supone que se llamaba Tsuki? ¿Acaso era otra mentira? Le agobiaba tanto tener que pensar en eso. Ena le ayudó a cortar algunas hojas de aquella planta para que pudiese comerla. Su vista aún tenía fallos, veía borroso por momentos, pero logró observar al exterior del castillo a una chica de cabello rojo con una mirada de profunda tristeza, se veía herida y cansada. Intentó recordar en su cabeza a aquella mujer porque algo le decía en su interior que la conocía, pero fue en vano porque no pudo recordar su nombre.

-Pronto te sentirás mejor, esta planta neutraliza el efecto de los venenos. ¡Qué bien que la encontraron! - mencionó Ena dirigiéndose a Jaken y Ah-Un quienes estaban cerca.

Rin permaneció sentada unos minutos, pero aquel malestar no desaparecía, Ena le había colocado una manta para evitar que le diera frío, pero Rin sintió cómo un líquido tibio le llenaba las piernas. Recordó que estaba esperando a un bebé ¿Acaso aquel veneno le había afectado?

-¡Ena!- exclamó con preocupación al levantar la manta y ver una gran mancha de sangre debajo, en su ropa y en el futón.

Ena volteó a ver a Kyo y sin más dijo

-Creo que está teniendo un aborto…-

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Rin se encontraba en flotando en un estanque lleno de lirios, estaba allí con la mirada perdida, una espesa niebla rodeaba todo ese lugar.

-¿Dónde estoy?-

Aparecía a su lado aquel youkai. Su ojos reflejaban tristeza. Le dolía el pecho al verlo así. Él tomaba su mano, ella podía sentir su piel suave pero fría.

-¿Quién eres?-

Él acarició su rostro, no le respondía, no era necesario.

-Tengo miedo… me duele el pecho-

-No dejaré que te vayas-

Él pasaba su manos sobre la cabellera de Rin, la miraba con dulzura pero al mismo tiempo con tristeza. De un momento a otro no lo vio más. Se levantó y salió de aquel estanque, quería buscar a ese hombre. La niebla comenzó a desvanecerse un poco y se dejó ver un bosque, la invadió la desesperación, se sentía perdida… En medio del bosque halló una pequeña bolsita de tela roja con blanco, dentro había un pequeño juguete. Las lágrimas se desbordaron de sus ojos, comenzó a llorar desconsolada, un vacío inundó su corazón.

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Ena trataba de hacerla despertar, nuevamente se había quedado inconsciente. Comenzaba a preocuparse porque la hemorragia indicaba que perdería al bebé, después de todo lo que había pasado era casi obvio que eso sucedería. Sesshoumaru estaba cerca, se sentía impotente ante la situación, no podía ayudarla con su espada, desde hace mucho tiempo ya no era posible. La estaba perdiendo nuevamente.

Izumi contemplaba la escena desde el exterior, se había debatido mucho en su interior aquella decisión, pero era lo correcto. Sacó de su ropa aquel cristal de Mizuiro que había encontrado en la ladera y entró a la habitación.

-No le haré daño- mencionó en voz baja a Sesshoumaru, ya que éste le había dirigido una mirada de advertencia, pero él notó sus intenciones y a pesar de todo, le permitió acercarse.

Lentamente se acercó a Rin, bajó la mirada y le colocó el cristal en el pecho, cerca de su corazón.

-Tal vez no salvará a tu bebé, pero te salvará a ti… - mencionó con tristeza, giró para ver a su hermano, Kyo se dio cuenta de lo que estaba pasando y la tomó en sus brazos, sería la última vez, Izumi lo miró y le sonrió para luego decirle que lo quería, después volteó a ver a Sesshoumaru, quien miraba a Rin, esperando a que volviese a despertar.

"Supongo que… después de todo, lo único que podré hacer por ti, es regresarte a quién más amas"

Izumi cerró sus ojos, al fin estaba descansando de todo ese dolor.

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Notas de la autora: No tengo perdón por demorarme tanto en subir el capítulo, afortunadamente he tenido mucho trabajo y ni tiempo de dormir bien he tenido, pero bueno, aquí está el capítulo. Dejen sus comentarios, ya sé que es muy triste pero pronto las cosas mejorarán. ¡Gracias por leer! :D