CAPITULO 15 "NUESTRAS MEMORIAS"

Jaken y Ah-Un volaban sobre el castillo de Yuki para buscar a Ena en los alrededores. Kyo la buscaba al interior del castillo, y por último, Sesshoumaru y Rin se habían adentrado al bosque para tratar de localizarla, los minutos se convertían en una agonía para Rin, ya que ella era la más preocupada por su desaparición. De un momento a otro, la figura de Ena apareció moviéndose lentamente al lado de unos pequeños arbustos.

-¡Ena!- exclamó Rin al verla, corrió para abrazarla. – Estábamos muy preocupados por ti ¿A dónde te fuiste? Creí que Yuki te había hecho algo- mencionó mientras los ojos se le hacían cristalinos por la preocupación.

- Lo lamento, no creí que los preocuparía de esta manera, fui al río a reflexionar un poco, necesitaba estar a solas- mencionó al mismo tiempo en que Kyo aparecía junto con Jaken y Ah-Un.

- Me alegra saber que estás bien- dijo Kyo liberando un pequeño suspiro de alivio.

-¡Nadie debe separarse del grupo, jovencita! es muy peligroso, ese demonio puede aparecer en cualquier momento y si nosotros no estamos allí para defenderte, eres presa fácil para él – ordenó Jaken, molesto por la preocupación por la que los hizo pasar.

- Discúlpenme, no volverá a suceder – dijo bajando la cabeza a modo de disculpa.

Sesshoumaru la observó detenidamente en silencio, había algo en sus palabras y su expresión facial que le hacían saber que no decía la verdad, después de todo, Ena era una desconocida para él. Clavó su mirada en ella, esperó a que se percatara de su sentencia visual, y ella al hacerlo, se puso nerviosa y evitó el contacto.

Después de algunos segundos de tensión y silencio, Ena habló.

-Hay unos peces que lucen buenos, creo que es buena idea prepararlos para la comida ¿Qué opinas? – dijo dirigiéndose a Rin.

-¡Claro!- respondió sonriente mientras caminaban hacia el río, dejando atrás al resto del grupo.

-Mujeres…- mencionó Kyo.

-Humanas- completó Jaken.

Sesshoumaru no las perdió de vista, desde su posición podía vigilarlas. Le tranquilizó saber que Ena estaba bien pero andaría con cuidado con ella porque no sabía si tenía buenas intenciones con Rin, y no iba a permitirse un descuido más.

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-Tengo que admitir que la comida quedó bastante buena- dijo Jaken mientras devoraba el pescado que Rin y Ena habían cocinado.

-Tienes razón Jaken- mencionó Kyo al terminar con su platillo. -Gracias- mirando a las mujeres quienes estaban contentas por su agradecimiento.

-Me encargaré de lavar los platos- dijo Ena, mientras se levantaba para llevarse las cosas, Rin le ofreció su ayuda pero se negó argumentando que ella debía descansar.

Cuando Ena salió de la habitación, Rin se animó a hablar.

-Creo que Ena está un poco extraña desde la mañana- Kyo la miró curioso porque no entendía a qué se refería. – Suele platicar mucho conmigo, pero ha estado en silencio más que de costumbre… aunque pueden ser ideas mías-

Sesshoumaru escuchó con atención las palabras de Rin pero decidió no decir nada. El resto no se preocupó por algo así y como ya comenzaba a caer la tarde, cada uno se dedicó a descansar y esperar la noche para dormir.

Ena se había quedado unos segundos fuera de las puertas corredizas de aquella habitación, y escuchó lo que había mencionado Rin, su ojos reflejaban tristeza, y después de oír aquellas palabras, se marchó para encargarse de los platos, Kyo la alcanzó unos minutos después, nadie podía estar solo, el peligro era constante ya que no sabían cuando volvería Yuki a sus aposentos.

La noche ya había inundado con su oscuridad el castillo. Rin se estaba quedando dormida sobre uno de los pasillos que bordeaban el jardín central. Ena estaba a su lado y le había colocado una manta gruesa para que no le diera frío.

Kyo se encargó de encender algunas antorchas para iluminar los pasillos y las dos habitaciones que ocupaban.

-Amo Sesshoumaru, ¿Hasta cuándo esperaremos a ese demonio? ¿No sería mejor irnos de una vez? – preguntó Jaken con fastidio y cansancio.

- Mañana nos marchamos de aquí – respondió sin dar más explicaciones.

Kyo se sorprendió por su respuesta, iban a irse de allí pero no sabía a dónde.

-¿Regresaremos a su Palacio?- cuestionó Kyo.

-Así es…- mencionó mientras se levantaba para llevar a Rin al interior de la habitación en donde se quedaban ellos dos, el resto dormía en la habitación contigua. Cuando se inclinó para tomar a Rin en sus brazos, Ena le deseó buenas noches y se marchó deprisa para dormir. ¿Habría sido prudente mencionar sus planes frente a ella?

Sesshoumaru colocó a Rin sobre el futón con mucho cuidado, la observó dormir con tranquilidad como hacía mucho tiempo. Pasados algunos segundos notó que sus ojos se abrieron lentamente, parecía estar aún dormida pero seguramente había despertado con el movimiento al trasladarla a la habitación. Cuando logró enfocar la mirada, vio a Sesshoumaru allí a su lado y en un acto que le nació, acercó su mano a su rostro para acariciar su mejilla, pasó sus dedos por las finas marcas carmesí del rostro de aquel demonio que tanto le intrigaba y que, con el paso de los días, le atraía. Sesshoumaru se quedó pasmado, como pocas veces en su vida, la mano cálida de su protegida le había tomado por sorpresa, ella lucía somnolienta, pero consiente, ¿Qué sucedía?

El rostro de Rin lucía tan tranquilo, su mano trataba de reconocer la piel de Sesshoumaru, era tan suave pero fría, movió los dedos para acariciar su nuca y su cabello plateado, tan sedoso.

-Quisiera recordarte…- confesó con cariño. Sesshoumaru tomó su mano con la suya, y cerró sus ojos por un instante, deseaba detener el tiempo justo allí, sintiendo nuevamente ese amor tan puro, tan de ella, de su amada. Lamentaba no poder decirle todo lo que sentía por ella, pero sabía que no era necesario, y aún más importante, no le regresaría sus recuerdos.

-Descansa- le dijo mientras acomodaba su melena oscura sobre la almohada y acariciaba su mejilla.

Rin lo miró apenada por lo que había sucedido en esos últimos minutos, pero deseaba estar cerca de él, tal vez era la forma de que su corazón lo reconociera nuevamente, y a pesar de que debatió en su mente proponerle algo, esa noche se atrevió dejando de lado su miedo y sus dudas.

-Yo… - logró decir titubeando - ¿Puedo dormir en tu regazo? - completó mientras le temblaba la voz y sus mejillas se teñían de rojo.

Sesshoumaru le extendió la mano para ayudarla a levantarse y para acomodarla a su lado. Esa noche ella durmió en paz, ninguna pesadilla perturbó sus sueños, y él, la tuvo allí para apreciarla nuevamente, y para acariciar su rostro, sus manos y su cabello.

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El sol se asomaba por las ventanas de la habitación, por las copas de los árboles resbalaba la nieve que se derretía con el calor de la mañana. Rin despertó con la imagen de Sesshoumaru y le regaló una sonrisa.

-Buenos días- le dijo mientras se incorporaba para sentarse, había sido una noche tranquila, apoyó su cabeza en el hombro de Sesshoumaru, se quedó allí unos segundos y le abrazó. Él le comentó que esa mañana emprenderían el viaje de regreso y debían alistar sus pertenencias y preparar algunas otras cosas.

El grupo estuvo listo pasada una hora, era hora de abandonar aquel castillo, habían permanecido allí porque Rin debía recuperarse totalmente y considerando que ya lo estaba, no tenían más qué hacer allí, si Yuki realmente deseaba obtener algo de Sesshoumaru, tendría que buscarlo, porque él ya no pretendía esperarlo.

Kyo y Ena prepararon provisiones, mantas y utensilios para el viaje, mientras se encargaban de subir las cosas sobre Ah-Un, Sesshoumaru se alejó de allí junto con Rin. Caminaron algunos minutos dentro del bosque, Él quería mostrarle algo a Rin.

-Este lugar ahora está protegido- le dijo cuando llegaron al pie de una pequeña tumba.

Rin se quedó mirando el lugar, habían colocado flores blancas, amarillas y rojas. También había unas rocas acomodadas cuidadosamente, y lo más importante, Sesshoumaru le mostró con ayuda del báculo de Jaken que ese pequeño lugar era rodeado con un domo de energía para después hacerlo desaparecer y quedar camuflado. De esa manera, nadie podría dañar la tierra en donde descansaba su bebé. Unas lágrimas resbalaron por las mejillas de Rin.

-Era nuestro… ¿Cierto?- mencionó mientras se agachaba para tocar la tierra húmeda. Sesshoumaru se quedó en silencio, pero en su interior sabía que ella poco a poco hilaba la situación, y que ese dolor que sentía por la pérdida era debido a la confusión que se aclaraba con el paso de los días, era su cachorro, era su hijo el que había muerto.

-Lo haré pagar- prometió. Ella lo miró con resignación y lo abrazó con fuerza.

Ambos volvieron con los demás para comenzar con el viaje de regreso. Les esperaba un largo camino, la ventaja es que el invierno estaba pasando, así que las noches al exterior no serían tan duras. Mientras se alejaban de allí, Rin miró atrás y observó aquel castillo, el que hubiese sido su prisión por varios meses, al fin dejaba atrás esos días.

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-¡Vaya! Rin ha estado mejorando bastante con el Sai, ya casi le gana a Kyo. ¡Vamos Rin, tienes que derrotarlo!- gritaba Ena entusiasmada mientras los observaba pelear a unos cuantos metros de distancia.

- ¡Qué ingenua! Una mujer no le puede ganar a un hombre, y menos siendo este un demonio- dijo Jaken en tono engreído -Además seguramente Kyo le está dando ventaja porque sabe que si lo da todo, puede lastimarla y eso, el Amo Sesshoumaru no se lo perdonaría-

Sesshoumaru estaba sentado al pie de un gran roble, la primavera estaba en su punto máximo, y el día estaba despejado, cálido y agradable. Él los estaba observando cuidadosamente, a pesar de que se negaba a dejar que ella entrenara, sabía que era una forma para que su mente se ocupara en algo y no se agobiara por completo, de cualquier forma, Él estaría siempre para cuidarla, no sería necesario que pusiera en práctica sus habilidades.

En un movimiento final, Rin lanzó uno de sus Sai hacía Kyo, dejándolo sin espada, después logró someterlo en el suelo y se lanzó sobre él, dejándolo en una posición incómoda, ya que ella prácticamente se había sentado en su abdomen.

-No quiero pensar que me estás dejando ganar, eh. Kyo- insinuó mientras jadeaba cansada.

Sesshoumaru miró esa escena y frunció el ceño.

-¡Se acabó el entrenamiento!- ordenó con fuerza.

Rin escuchó la orden y se levantó para luego ayudar a Kyo a levantarse.

"Quien diría que hasta el Señor Sesshoumaru es celoso… mira que molestarse por el contacto que hubo entre ellos por la pelea" pensó Jaken, inmediatamente sintió la mirada molesta de su amo y los nervios recorrieron su cuerpo, recibió un golpe en la cabeza dado por Sesshoumaru.

"A veces olvido que Él escucha mis pensamientos" mencionó en su cabeza mientras se sobaba el gran chichón que creía en su frente.

-Estoy muy cansada, quiero darme un baño y descansar, ¿Me acompañas, Ena? –

Ena asintió con la cabeza y le mencionó que igual deseaba lavarse en un río cercano.

Como era costumbre, todos acompañaban a las mujeres cuando tenían que bañarse, las cuidaban, pero no las observaban para evitar incomodarlas, emprendían un viaje con un enemigo latente, no podían permitirse descuidos.

Ambas estaban dentro del río, habían recogido su cabello para bañarse con más facilidad. Todos estaban dentro de sus pensamientos mirando en dirección contraria al río. Sesshoumaru desvió la mirada hacia Rin, las dos estaban sumergidas, pero logró ver una parte de sus espaldas, miró a Rin para asegurarse de que estaba bien pero luego se detuvo en el cuello de Ena, en la parte baja de su nuca había una especie de marca o símbolo. Jaken se percató de que su amo estaba concentrado mirando a las mujeres y antes de suponer algo, se dio cuenta de lo que Él miraba.

-Amo Sesshoumaru, sabe lo que significa ese símbolo ¿Verdad? – preguntó Jaken preocupado, pero en voz baja. Kyo los miró, sin entender.

-¿Es algo malo?- cuestionó.

-Debemos tener cuidado con ella, a partir de ahora los planes van a cambiar- mencionó Sesshoumaru sin quitarle la vista de encima a Ena.

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Notas de la autora: Gracias por leer este capítulo. Me estoy esforzando y haciendo tiempo para poder subir capitulo. Dejen sus comentarios y suposiciones. Por cierto, les adelanto que pronto habrá lemon nuevamente, así que estén al pendiente. Mil gracias a las que han estado comentando, me animan a seguir escribiendo.