CAPITULO 16 SILENCIO

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Una mano femenina acariciaba los pétalos de una flor que se abrían con la luz del día, el sol emergía sobre el cielo, en un amanecer cálido y agradable. Se quedó observando la flor, se trataba de una bella rosa blanca, la miró tratando de analizar cada detalle en ella, los pétalos, las hojas, las espinas… era interesante saber que, a pesar de ser una flor hermosa, sus espinas estaban allí para protegerla por si alguien decidía arrancarla de su tierra.

- ¡Rin!- exclamó Ena desde el extremo opuesto de un río que dividía ese pequeño bosque. - ¡Encontré unas bayas y moras! - gritaba con emoción mientras sostenía sobre una capa de su kimono los pequeños frutos.

Rin no respondió, parecía como si no la hubiese escuchado.

- ¡Rin! ¡Tengo bayas! ¿No quieres? - gritó mientras sacudía uno de sus brazos para llamar su atención. Rin se percató de que la estaban llamando y se giró rápidamente para ver a Ena, estaba apenada porque parecía que tenía rato llamándola y ella no se había dado cuenta, aún no se acostumbraba a que la llamaran así: "Rin" … Le sonrió a Ena a lo lejos y le dijo que la alcanzaría en un momento.

Sesshoumaru les había ordenado llamarla por su verdadero nombre, y aunque esto la incomodaba demasiado debido a su confusión, había aceptado porque no le quedaba otra opción y porque de alguna forma se sentía segura con ellos, con ese grupo que seguía siendo un misterio para ella.

- ¡Ah Un! ¡Levántate que es hora de tu baño! – ordenaba Jaken mientras jalaba de la correa a Ah Un, tratando de levantarlo del suelo para darle un baño- No puedo creer que seas tan holgazán ¡Vamos! –

Sesshoumaru observaba serio la escena, se encontraba sentado como de costumbre al pie de un gran árbol, el cual le brindaba la sombra suficiente ya que le molestaba la luz solar.

- ¿Te ayudo?- preguntó Rin al ver cómo Jaken batallaba para levantar a Ah Un, y le dedicó una sonrisa.

-Buena idea Rin, es mejor que tú te encargues de él… te obedece más a ti que a mí, lo cual me parece ofensivo porque yo me he encargado de él desde hace tantos años, y una chiquilla como tú de un día para otro llega y toma el mando de nuestro transporte, me parece grosero que te hagan más caso a ti que a mí, prefieren obedecer a una simple humana que a su amo, o sea a mí, pero además de eso/- Una de las cabezas de Ah Un se abrió para lanzar una llamarada directamente al trasero de Jaken, por lo que al darse cuenta comenzó a correr en círculos quejándose y tratando de apagar el fuego en su ropa.

Rin comenzó a reír de todas las tonterías que decía ese pequeño demonio verde, lograba notar que era muy hablador y que de alguna forma su relación era extraña, la respetaba, pero cuando tenía oportunidad se refería a ella como "la humana". Sí, ahora que lo pensaba, su naturaleza era distinta a la de ellos y con excepción de Ena, los seres que la rodeaban eran demonios

¿Cómo fue que me involucré con estos seres? ¿En qué momento sucedió?

Ah Un se levantó de la hierba en cuanto Rin tomó las cuerdas en sus manos. Ambos se metieron al río y ella dulcemente acarició ambas cabezas del demonio para proceder con su limpieza. Sentía una linda conexión con ese ser, se quedaba quieto y obedecía sus peticiones para girarse o levantarse para limpiarlo mejor.

Flash Back

El viento movía su cabello mientras viajaba a toda velocidad sobre ese demonio tan peculiar de dos cabezas. ¿A dónde vamos? ¿A quién buscamos o de quién huimos?

Fin del Flash Back

-¡Listo!- exclamó Rin, contenta de su labor con Ah Un, se alejó un poco para dejar que se sacudiera el cuerpo como suelen hacer los perros después de bañarse.

La vida simplemente estaba transcurriendo, y aunque había momentos en los que Rin podía sonreír sin tener que pensar tanto en las circunstancias, otros momentos eran oscuros y agobiantes.

Cada día que pasaba, Sesshoumaru se comportaba más y más extraño, a pesar de que el Youkai era un ser muy tranquilo y enigmático, estaba más callado que de costumbre y su rostro lucía distinto, parecía que algo le preocupaba. Rin no quería molestarlo con sus dudas existenciales, mucho menos quería cuestionarlo a cada momento respecto a su vida y lo que le preocupaba, sabía que algo los unía, pero no era capaz de recordarlo y eso la tenía sumida en una depresión que evolucionaba con el paso del tiempo.

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-Amo Sesshoumaru- preguntó Jaken en voz baja, ambos estaban caminando al frente del grupo, alejados varios metros de Rin, Ena y Kyo, quienes caminaban y platicaban sobre cosas muy simples, como por ejemplo el frío que comenzaba a hacer aquella tarde.

-Dime- respondió él sin inmutarse y continuando con sus pasos firmes.

- ¿Qué haremos con ella? No me parece muy conveniente que continúe con nosotros, el sello que tiene en su espalda es parte de un ritual para poder observar a través de ella, todo lo que sus ojos ven y todo lo que escucha seguramente es información para ese demonio, esa mujer prácticamente es una espía, aunque no sabemos si fue por voluntad propia o si ese demonio la obligó, por lo que Kyo nos ha contado, Ena prácticamente era cautiva de ese demonio, y por lo que se ve en su rostro, no la trataba muy bien que digamos-

-Es más que obvio que la obligó, y su silencio se debe a que su vida peligra si se atreve a advertirnos de aquel sello- dijo con una extraña tranquilidad.

-No podemos deshacernos de ella ¿Cierto? Estamos en la misma situación… igual que con Izumi, no podemos simplemente eliminarla, es borrar la posibilidad de encontrar a ese maldito de Yuki- Jaken frunció el ceño, estaba igual de frustrado que Sesshoumaru.

¿Por qué siempre ha sido ella?

¿Acaso estoy errando en dejarme llevar por este sentimiento?

¿El amor se convertirá en una debilidad o una fortaleza?

Nuevamente la duda me está dominando.

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-Sesshoumaru…- Rin mencionó aquel nombre en voz baja mientras observaba el cielo estrellado, ya todos descansaban. ¿Acaso no duerme? Pensó mientras lo miraba discretamente a unos cuantos metros de allí. Tenía tantas dudas acerca de él, le inquietaba cada detalle que observaba, sus espadas, su larga melena plateada, las marcas en su rostro, sus ojos color ámbar, su fuerza… aún recordaba aquella escena de él arribando al castillo de Yuki, matando a quien se interpusiera en su camino, dejando desolación a su paso.

Si es cierto lo que me han contado, él y yo… tenemos una especie de relación, pero… no logro recordar absolutamente nada, algunas visiones se asoman en mi memoria, pero realmente nada significativo. Lo miro y me parece hermoso, pero al mismo tiempo recuerdo las palabras de Yuki, el embarazo… ¡Dios! ¿Por qué sólo hay lagunas de memoria? ¿Dónde están mis recuerdos? ¿Por qué me siento tan desolada y vacía?

Rin inconscientemente se llevó las manos a la cabeza, agobiada por no saber quiénes eran ellos y peor aún, quién era ella.

Sesshoumaru notó la desesperación que inundó a Rin en ese momento, pero decidió no intervenir ¿Qué podía hacer él realmente? Nada, aunque desease con todas sus fuerzas devolverle sus recuerdos, estos no los poseía él y hablarle de ellos no ayudaría en nada. Tal vez era necesario que se encontrara consigo misma para tratar de recuperar lo perdido, pero ¿Y si no era capaz de recuperar sus recuerdos? ¿Qué sería de ambos? Si el amor se basa en las experiencias vividas y los momentos que han pasado juntos, cuando eso desaparece ¿Qué es lo que queda?

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Ena despertó con un dolor de cabeza muy fuerte, decidió buscar algunas plantas medicinales para aliviar el dolor, caminó cerca del campamento, no quería alejarse demasiado.

"Yuki sigue insistiendo en que consiga información… pero cada día que pasa el silencio inunda las pocas conversaciones que tenemos, el silencio está dominando nuestra convivencia, debía suponerlo, este viaje nos está agotando, no tenemos rumbo, simplemente regresamos a los dominios del Señor Sesshoumaru, pero ¿Luego qué?

¿Qué será de mí cuando lleguemos?

¿Qué será de ellos?

¿Qué planea Yuki?

Aquí solo hay preguntas, miles de ellas, pero no existen respuestas"

- ¿Necesitas ayuda? - Kyo preguntó mientras se acercaba a ella -Sabes que no puedes alejarte de todos, es peligroso-

-Lo sé Kyo, lo lamento, pero es que últimamente siento una fuerte tensión en el ambiente, supongo que es porque estamos cansados de este viaje, sin rumbo y cada día en más silencio… me está agobiando la situación Kyo-

-No eres la única- liberando un suspiro -Todos estamos igual, tenemos pequeños chispazos de tranquilidad o de alegría, pero se esfuman rápido, Rin está cada día peor, sigue sin acostumbrarse a que la llamen por su nombre y encima de eso la noto alejada de todos, incluso de Sesshoumaru, parece que la motivación que tenía para tratar de recordarlo se está esfumando… -

- ¿Qué podemos hacer nosotros Kyo? Quiero ayudarla a que lo recuerde, pero no tengo ni la menor idea de lo que puedo hacer…- mencionó triste por la monotonía que estaban viviendo.

- ¿Y si preparamos algo para que se queden solos al menos por una noche? Sé que el amo Sesshoumaru no se atreve a mostrarse tal cual es con ella porque estamos nosotros presentes, tal vez solo hace falta una noche a solas para conversar y revivir algo de lo que queda en sus recuerdos- Kyo estaba emocionado con la idea, tal vez eso ayudaría a Rin a recordar, a pesar de que eso significara verla en brazos de alguien más, sabía que verla feliz era lo que más deseaba en esta vida.

- Vamos a comentarle al Señor Jaken- le dijo Ena mientras lo tomaba de la mano y corrían de regreso al campamento. -Aunque pensándolo bien, creo que es mejor que tú se lo propongas, no quiero que piensen que una extraña como yo está opinando sobre su relación-

-No te preocupes Ena, yo me encargo- guiñando uno de sus ojos.

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- ¿Y a donde pretendes que nos iremos nosotros mientras ellos se quedan juntos? - cuestionó Jaken cruzando los brazos al mismo tiempo.

-Podemos tomarnos el día para hacer lo que nos apetezca, ¿Acaso no te agrada la idea de tener un día libre? – codeando a Jaken para animarlo a que aceptara y se lo propusiera a Sesshoumaru.

-Sería interesante…- imaginando mil y unas cosas, incluso recordando aquellas youkais de su raza que alguna vez estuvieron con él en fiestas, embriagándose y sintiéndose el amo del universo - ¡Acepto! Se lo propondré a mi amo-

Mientras los dos se emocionaban con la propuesta, Ena escuchaba todo detrás de un árbol, escondiéndose para que no la notara.

¡Maldita sea! No debía escuchar eso…

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Estaba cayendo la noche, y según lo planeado, tanto Ena como Kyo y el resto del grupo se alejarían para dejar al Señor Sesshoumaru y Rin a solas, ella desconocía por completo aquel plan, y Sesshoumaru lo había terminado aceptando porque en el fondo le hacía falta estar con ella sin sentir que lo observaban a cada instante.

- ¿A dónde se supone que se fueron todos? - preguntó ingenuamente Rin mientras volteaba en todas las direcciones, buscando el rastro de sus acompañantes.

- Tienen algunos pendientes qué resolver, no tardarán – respondió Sesshoumaru, tratando de disimular un poco lo planeado.

Rin comenzó a sentirse nerviosa, cada vez que se quedaban a solas, así fueran unos cuantos segundos o minutos, sentía que algo le recorría el cuerpo, tal vez era vergüenza o ansiedad, no lo sabía, lo único claro era que la dominaban los nervios.

Pasaron varios minutos en silencio, sólo se escuchaba el viento pasar sobre la maleza de aquel lugar, algunas aves regresando a sus nidos y algunos animales nocturnos despertando de su sueño para integrarse a su rutina.

Sesshoumaru notó su nerviosismo y hasta cierto punto, el miedo que tenía Rin. Se acercó a ella con cautela y con tranquilidad, como si fuese normal, como si nada extraño estuviese sucediendo. Se sentó a su lado, cerro sus ojos y le preguntó:

-No te has sentido bien últimamente… lo he notado- no la miró mientras le hacía esa afirmación, sabía que mirarla a los ojos la ponía aún más nerviosa.

- Es verdad…- dijo con una profunda tristeza. -No logro recordar y eso me angustia todos los días, todos los días me hago preguntas que no puedo responder, tengo miedo del futuro y mi presente me está volviendo loca, no sabes cuánto deseo recuperar mis recuerdos- los ojos chocolate de Rin se volvieron cristalinos, quería derramar unas lagrimas pero se contuvo, cuando Sesshoumaru notó que estaba tratando de contener su llanto, tomó con delicadeza una de sus manos y le dijo que podía hacerlo, estaba segura. Rin se echó a llorar como una niña pequeña, sollozaba y las lagrimas se desbordaban de sus mejillas, estaba sacando todo lo que tenía en su interior, lloraría hasta que su alma se desahogara, pasados varios minutos, los sollozos disminuyeron, allí estaba ella llorando en el hombro de aquel demonio que secó sus lagrimas con sus manos.

- ¿Sabes? Tengo tantas visiones borrosas tuyas- mirándolo a los ojos – No sabes cuánto deseo poder recordarte – dominada por el momento, Rin lo abrazó con fuerza, el abrazo le resultaba tan cálido y profundo, no quería soltarlo. -Dime… ¿Cómo fue que nos conocimos? –

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Notas de la autora: Después de una etapa muy difícil en mi vida, he regresado, gracias por la paciencia para que publicara este capítulo, me siento motivaba para continuar escribiendo, y no se preocupen, no importa que me demore 20 años, voy a terminar esta historia que tiene un lugar muy especial en mi corazón. Gracias por leer y espero sus comentarios y regaños y todo lo que quieran jaja. Saludos 😉