CAPÍTULO 19: HILO IMAGINARIO (PARTE 2)
Oscuridad…
De nuevo todo está en tinieblas.
Rin tocó suavemente sus propios labios, era como si tratara de conservar esa sensación, la calidez de ese beso. Incluso en la oscuridad, aún quedaban en su mente los destellos de la melena plateada del demonio, sus ojos mirándola profundamente, y la forma en que se había acercado a ella.
Deseaba estar con él, lo anhelaba con toda el alma y aun así…
Era extraño.
¿En qué momento se había enamorado de Él?
¿Por qué se había enamorado de un demonio, de alguien como Él?
Sin lograr ver nada, Rin aún permanecía con los ojos abiertos, en espera de alguna señal. Una luz rojiza emergió, pequeñas luces amarillas acompañaron a esa luz roja, era fuego, llamas que salían de unos pequeños trozos de madera colocados sobre unas rocas, una fogata.
Ella caminó para poder observar mejor, el escenario se reveló para ella, un bosque en medio de la noche, árboles enormes y un cielo lleno de brillantes estrellas y de pronto, aparecieron dos personajes conocidos, Jaken y una niña con un kimono a cuadros naranja y beige.
-Señor Jaken… en el imperio del Amo Sesshoumaru ¿Qué clase de cosas voy a hacer yo?-
-Eh… no podrás estar con nosotros cuando eso pase- respondió sin más.
-¡¿ Por qué no podré estar con ustedes?! – preguntó mientras se acercaba al pequeño demonio verde para jalar de sus prendas, insistiendo en saber su negativa.
- Ni el amo Sesshoumaru sabe cuánto tiempo se necesita para crear un imperio… temo decirte que para nosotros 100 años son nada y tú eres una simple humana… y para entonces tú ya habrás muerto Rin-
La pequeña niña bajó la mirada tristemente.
-Eso no va a pasar- dijo suavemente para sí misma. -Yo estaré con el amo Sesshoumaru para siempre-
"Esa niña…
Soy yo
..."
Una neblina negra inundaba la escena, Rin ya había perdido la cuenta de los recuerdos que sucedían uno tras otro sin detenerse para asimilarlos.
"Alguien sujeta mi mano…"
Rin sentía que alguien la tomaba de la mano de forma brusca y agresiva. Se giró para averiguar de quién se trataba, era un hombre con apariencia de monje.
-¡Espera! Él es un mal espíritu, un demonio, no es alguien a quien una niña deba seguir… ¡Humanos y demonios viven en diferentes mundos!–
Rin lo miró extrañada, incluso con temor, se detuvo a repetir sus palabras mentalmente para después soltarse de aquel hombre, le causaba una sensación de miedo y duda. ¿Quién era Él? ¿De qué hablaba?
Ella comenzó a dar pasos hacia atrás, tratando de alejarse de allí, el rostro de aquel monje comenzaba a distorsionarse, como si se estuviese convirtiendo en otro ser. Sintió temor y sus pies se apresuraron a huir, de pronto ya se encontraba corriendo muy de prisa por un bosque, unos ladridos acosaban sus pasos, no se escuchaban como perros… más bien sonaban como lobos.
"¿Lobos?
¡Es cierto!
La primera vez que morí… fue por los lobos que me perseguían aquel día.
No, por favor.
No quiero recordar ese dolor"
Una piedra se atravesó en su camino, piedra que sus piernas no pudieron evitar, cayó al piso, su rostro chocó fuertemente con la tierra, sus manos trataron rápidamente de levantarla, pero sus piernas ya no respondían, estaba paralizada. El horror nuevamente se apoderó de ella, la muerte de nuevo se reflejaba en sus ojos.
"Duele demasiado"
/
Mientras Rin permanecía sumergida en aquel lago, los guardianes de la cascada observaban cómo fuertes espasmos sacudían el cuerpo de la joven.
-Los recuerdos dolorosos siempre generan esa reacción en los humanos- mencionó uno de ellos.
-Siempre duele, recordar es volver a vivir- respondió otro.
/
Sesshomaru se encontraba ansioso, aunque su rostro demostraba lo contrario. Todos los meses pasados se resumían a ese instante, iba a acabar con el maldito de Yuki ese día, no podía permitirse dejarlo ir nuevamente. Percibía el olor de aquel demonio cada vez cerca, y aunque miraba atento a su alrededor, no aparecía.
"¿Este bastardo planea seguir escondiéndose?"
Frunció el ceño, estaba molesto, deseaba asesinarlo de una vez por todas, aunque… tal vez decidía torturarlo un rato.
El resto del grupo observaba bajo la cascada la escena, Jaken estaba nervioso ante la presencia de aquel demonio, desconocía el porqué de sus acciones en contra Sesshoumaru, aunque suponía que la unión entre su Señor y Rin provocarían conflictos, no se podía fundar un imperio sin provocar guerras y luchas, envidia y odio. Era evidente que deseaban el poder que poseía Sesshoumaru y los rumores de su unión con una humana lo dejaban vulnerable, más porque era bien sabido que los youkais que se enamoraban de humanas terminaban siendo presa fácil, que su poder se debilitaba por la fragilidad del "amor"… ¿Estaría cometiendo un error su Señor por unirse a Rin? No podía cuestionarlo, siempre había sido un misterio para Él… y sabía que lo que sentía por ella era puro, no había sido elección suya enamorarse de Rin, simplemente había sucedido, estaba en su destino a pesar de habérselo negado por tanto tiempo, sintiendo rechazo por los humanos, y todo para que al final… Sesshoumaru terminara amándola más que a nadie.
"Los humanos siempre traen problemas" pensó Jaken preocupado.
Un aro de luz emergió frente a Sesshoumaru, un demonio de larga melena oscura, ojos verdes y grandes cuernos que sobresalían de su cabeza apareció lentamente.
-Al fin nos conocemos, Sesshoumaru- mencionó mientras abría los ojos lentamente y lo miraba directamente.
Sesshoumaru colocó su mano sobre su espada Bakusaiga. Estaba listo para atacarlo.
-¿Tan rápido?- le preguntó Yuki – Pensé que al menos querrías platicar un poco, saber por qué me llevé a tu protegida-
- No me interesa – respondió a secas.
-Debería… los recuerdos de Rin ahora me pertenecen, fue divertido conocer sus "escenas románticas" … una lástima lo que sucedió con el cachorro- dijo con una sonrisa burlona en el rostro.
Sesshoumaru en un movimiento rápido atrapó con uno de sus brazos el cuello de Yuki y sus garras comenzaron a emitir veneno. Apretó con fuerza su cuello, al punto de cortar el aire, Yuki comenzaba a agitarse, pero increíblemente no se defendía.
-Sesshoumaru… no puedes matarme, o mejor dicho, no deberías, si lo haces los recuerdos de Rin se perderán para siempre… ¿En serio quieres estar con un cuerpo vacío, con alguien que no te recuerda? – mencionó con dificultad tras el ataque.
Sesshoumaru detuvo el agarre, intentó meditar sus palabras, ¿Qué sería de Rin sin sus recuerdos? ¿Y si no lo lograba en la cascada? Su oportunidad de regresarle sus memorias estaba en manos de aquel demonio, pero se negaba a negociar con alguien tan repugnante como Él.
…
-Ese maldito está utilizando la perla a su favor para evitar que el Señor Sesshoumaru lo ataque, si lo hace la perla se destruirá- dijo Jaken mientras trataba de pensar en algo para ayudar, pero las posibilidades eran escasas. Sesshoumaru tendría que ser muy rápido y preciso para ubicar perfectamente la perla y de un solo ataque arrebatársela completa. Aunque… ahora que lo pensaba el quitarle la perla no le serviría de nada, el único capaz de transferir los recuerdos era justamente Yuki, según lo que Kyo le había contado.
"Espero que esa chiquilla lo logre, el Amo Sesshoumaru tendrá que confiar en ella para poder deshacerse de ese demonio de una vez por todas sin tener que preocuparse por los recuerdos perdidos…"
/
"He dejado de sentir dolor… creo que este es un recuerdo nuevo" pensó Rin mientras caminaba por un largo pasillo, sus pies la guiaban, reconocían aquel lugar. Estaba oscuro pero unas pequeñas antorchas iluminaban un poco el camino. Ese castillo era enorme.
Rin llegó a su habitación, o al menos eso creía por la sensación de que le causaba aquel espacio, por instinto lavó su rostro, se miró en un espejo de mano plateado y brillante, acomodó las sábanas de un grueso futón que se encontraba en el piso, y cuando levantó la almohada observó una pequeña bolsa colocada al lado de la cabecera de su cama, hecha de seda, bordada con hermosas flores de sakura y atada con un listón violeta. Rin desenvolvió el paquete y descubrió una bella peineta de plata con dos flores, una azul y otra morada. Sonrió enormemente, la colocó en su cabello y corrió a verse en el espejo, estaba tan feliz por ese detalle.
-Sesshoumaru – dijo en voz baja mientras contemplaba la peineta en su cabello.
Sintió una presencia conocida, se giró para darse cuenta de una silueta fuera de su habitación.
-¿Señor Sesshoumaru?-
Rin quería verlo, estar con él, aunque sea en esos recuerdos suyos, porque era a él a quien anhelaba recordar tanto. Se levantó de prisa para deslizar la puerta de su habitación, pero al abrirla el castillo se desvaneció lentamente y en su lugar apareció aquella imagen de una aldea.
-¿Sucede algo Rin?- preguntó Sango mientras la observaba preocupada.
Rin trataba de recordar a esa chica que estaba acompañada por dos preciosas niñas pequeñas.
-Estas pequeñas no me han dejado dormir y decidieron traerme fuera para buscar flores, ya sabes… ser madre no es tarea fácil, y Miroku ya se encargó de ellas por un largo rato, pero ¿Estás bien Rin? saliste de tu habitación muy preocupada… -
- No es nada… - respondió ella bajando la mirada.
-Creo que estás así por Sesshoumaru ¿Cierto? Se ha demorado mucho en visitarte esta vez, pero no debes preocuparte, seguro vendrá pronto. Debes descansar- le dijo mientras le guiñaba un ojo, aunque ella igual lucía cansada llevando a las niñas de un lugar a otro. Se alejaron de allí lentamente.
Rin regresó a su habitación, era más pequeña que la de aquel castillo, pero le transmitía tanta paz y calidez, observó que a su lado estaba una mujer mayor descansando pacíficamente.
"Kaede…"
"Es verdad, este fue mi hogar por varios años"
/
Afuera de la cascada Sesshoumaru seguía tomando el cuello de Yuki con una de sus manos, aunque ya no liberaba veneno.
-Tú no podrás eliminarme Sesshoumaru, eso lo sabes bien – en un movimiento rápido Yuki se liberó para aparecer detrás de Sesshoumaru, su habilidad para crear portales de luz que lo transportaban a otro lugar sería un problema para el peli-plateado, era demasiado escurridizo. -Y ya que no te atreverás a hacerlo, entonces yo acabaré contigo- uno de sus brazos se convirtió en una punta afilada que se dirigió velozmente a la espalda de Sesshoumaru, perforando su armadura. - ¡Vaya! Creí que el Gran Sesshoumaru tenía mejores reflejos... ¿Acaso estás distraído?
Sesshoumaru se giró para atacarlo con Bakusaiga, pero antes de hacerlo frente a Él estaba la viva imagen de Rin, con el cabello corto hasta los hombros y un vientre pequeño pero notable. Una mirada triste se dirigió a él, claramente Yuki se estaba burlando de la situación. Y aunque se tratase de una ilusión, sabía que no sería capaz de atacarlo con esa imagen.
-Señor Sesshoumaru… ¿Acaso piensa atacarme? – le preguntó Yuki con el tono dulce de voz de Rin. -Aunque yo entendería que quisiese hacerlo… después de todo le traicioné con Kyo y Yuki-mencionó mientras la mirada le cambiaba por completo.
Un movimiento rápido y Sesshoumaru había perforado con su brazo el abdomen del cuerpo de Yuki que en cuestión de instantes desvaneció la ilusión de Rin. Yuki no se esperaba para nada el ataque, estaba convencido de que él no sería capaz de atacarlo por la perla que se encontraba custodiada en su interior.
Sesshoumaru retiró su brazo, y entre los restos del cuerpo de Yuki y la sangre espesa y oscura, abrió la palma de su mano para observar la pequeña perla blanca, que no le serviría de nada ya que no pretendía negociar con él para transferir los recuerdos a Rin nuevamente, Sesshoumaru dejó de dudar en su mente y deshizo la perla con el veneno de sus garras, se había desvanecido por completo.
-¿Qué haces? – preguntó Yuki mientras trataba de regenerar su cuerpo.
Sesshoumaru le dedicó una mirada fría, cargada de odio, pero al mismo tiempo esbozó una sonrisa maliciosa. Un hilo de luz tomó con fuerza el cuello de Yuki para apretar con fuerza.
-¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? ¡Sus recuerdos están perdidos! No hay forma de recuperarlos- gritó Yuki mientras trataba de zafarse de Sesshoumaru.
-No volverás a causarme problemas – le respondió Sesshoumaru mientras que el hilo de poder destruyó por completo el cuello de Yuki, desprendiendo su cabeza por completo de su cuerpo. Tomó a Bakusaiga y en un movimiento preciso, atacó con fuerza el cuerpo de Yuki, la energía se expandió para consumir por completo sus restos, en un instante final se escuchó la voz del demonio.
- Ella será tu perdición Sesshoumaru, tarde o temprano tú también serás derrotado-
Sesshoumaru escuchó sus últimas palabras y la fuerza destructiva de Bakusaiga acabó por completo con Yuki. La energía estremeció la cascada, cuya agua dejó de caer libre sobre las rocas por unos segundos mientras la esencia demoniaca de Yuki desaparecía en el aire.
…
-Eso fue demasiado rápido…- mencionó Jaken, sorprendido de que la batalla apenas había durado unos minutos, tanto tiempo desde su aparición para que su derrota se resumiera apenas a unos instantes. No había sido difícil para Sesshoumaru, aunque era muy claro que no se había tratado de un rival débil para él, le había tomado meses encontrarlo y el daño que había causado en Rin era inmenso, la pérdida de su cachorro y su larga separación, y lo peor, los recuerdos destruidos que alguna vez los habían unido. Jaken se sentó sobre la hierba, aliviado de que al fin Yuki había sido destruido, aunque ese sentimiento de tranquilidad rápidamente se convirtió en agobio, sabía que los ataques serían más constantes que antes, Sesshoumaru sería continuamente blanco de todo tipo de demonios que desearían apoderarse de sus espadas o de su poder… tendrían que acostumbrarse al caos, estar más alertas.
Kyo bajó la mirada para acercarse al cuerpo de Ena, tomó uno de sus mechones oscuros entre sus dedos, la observó con tristeza.
-Yuki tomó su vida antes de ser enviado al otro mundo- mencionó Jaken mientras se acercaba a Kyo para darle un poco de apoyo. -¡Es verdad! …- dijo emocionado -El amo Sesshoumaru puede utilizar a Colmillo Sagrado para revivir a Ena, estoy seguro de que lo hará ya que Rin le tenía un inmenso aprecio- una sonrisa se dibujó en el rostro de Kyo, tenía razón, solo era cuestión de tener paciencia.
-Señor Jaken… ¿Dónde se encuentra Rin? – preguntó al recordar el hecho de que Rin no se encontraba por ningún lado, había supuesto que Sesshoumaru la había llevado a un lugar seguro.
-Rin se encuentra al interior de la cascada, es un lugar espiritual en donde unos pequeños seres llamados taikis le ayudarán a recuperar sus recuerdos, solo espero que esa niña lo haya logrado…- dijo mientras elevaba la vista esperanzado en que haya valido la pena todo el esfuerzo que habían puesto para traerla a ese lugar.
-Sé que ella lo logrará –
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Rin estaba inquieta tratando de dormir, algo no le permitía descansar. Se levantó con cautela para no despertar a la anciana Kaede. Salió de la habitación mientras liberaba un pesado suspiro.
Hacía frío afuera, pero algo en su corazón estaba ansioso e inquieto.
"Pasará algo, ¿Él vendrá?"
Los recuerdos volvían uno tras otro a su memoria y corazón, gran parte de ellos habían regresado, entendía lo sucedido, y a pesar de la tristeza y dolor que le generaba saber sobre su separación y la pérdida de su bebé, había una pequeña luz cálida en su interior que le emocionaba, sabía que se encontraba en un lugar sagrado para recuperar sus recuerdos, y aunque la mayoría habían regresado a ella y sentía seguridad, no sabía cómo regresar a la vida real… ¿Debía esperar por algo?
-Sesshoumaru… lo necesito, lo anhelo- susurró mientras una lagrima resbalaba por su mejilla. El viento frío movió su larga melena chocolate, una mano se posó sobre su mentón y levantó su rostro delicadamente. Allí estaba Él frente a ella. Rin se sorprendió al verlo allí, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.
- ¿Has tomado una decisión? – le preguntó mientras la miraba dulcemente.
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Notas de la autora: Mil gracias por seguir aquí a pesar de la demora. Hoy surgió un poco la inspiración para escribir nuevamente. Espero pronto subir el próximo capítulo que tendrá lemon, además de que ya se acerca el final de este fanfic. Gracias por leer y estar al pendiente. Les quiero.
