Aclaración: El Viktor de 17 años viajó al futuro con su cuerpo actual del 2004, es decir, no es Viktor adulto de 34 años con la mente del Viktor de 17 años, si no que literalmente es Viktor de 2004 con su cuerpo de 2004, es por eso que Yuuri se dio cuenta que había viajado en el tiempo, porque puede ver su cuerpo pequeño y cabello largo x'D
La portada fue dibujada por mí, Rhape Seuhans.
Tras una ducha rápida en el club y haber tomado ropa del casillero de Yuuri, el ruso y el japonés fueron a casa (bueno, a su casa en el futuro, porque en su tiempo aún vivía con Yakov y su esposa Lilia).
Por suerte a esa hora de la mañana no había muchos peatones por lo que Viktor no tuvo necesidad de esconderse. No quería pasar su día siendo acosado por la prensa o los fans. Aunque sí se sintió un poco mal porque Yuuri, además de prestarle su ropa de cambio, le prestó también su gorro y sus guantes (por suerte su versión anciano había desaparecido sin su abrigo, el cual le quedaba grande).
"¿Estás seguro de que estás bien?" Preguntó de nuevo. "Al menos debiste quedarte con los guantes..."
"Viktor, estoy bien." Contestó el hombre de cabello negro con un resoplido por tercera ocasión, casi sonando petulante. Definitivamente actuaba como si esa pregunta genuinamente lo molestara. "Tú los necesitas más que yo, tú eres el que estuvo patinando. Sabes que el frío puede lastimar tus músculos."
"Suenas como Yakov." Murmuró sin darse cuenta, y se paralizó al escuchar la respuesta de Yuuri.
"Pues tú te pareces cada vez más a Yakov, con eso de la pérdida de cabello..."
"¡¿Estoy perdiendo cabello?!" Gritó asustado, llevándose las manos a su improvisada cola de caballo, pero al mirar la sonrisa socarrona del japonés supo que no lo decía en serio. "¡Oye! Ya deberías saber que no me gustan ese tipo de bromas." Dijo con el ceño fruncido.
"Lo sé. Lo lamento." Dijo Yuuri aún sonriendo, con lo que Viktor supo que no estaba para nada arrepentido, lo que hizo que hiciera pucheros y el moreno riera más.
Al llegar al apartamento ambos fueron recibidos por ladridos felices y una bola de pelos que se lanzó felizmente hacia Viktor. El muchacho logró no caerse al piso de la impresión tras tropezar con el escalón del recibidor.
"Oh, es bueno saber que te reconoce." Comentó Yuuri mientras se quitaba el calzado.
"Owww. ¿Pero quién es esta ternurita?" Preguntó Viktor, agachado, mientras reía y era lamido en la cara por un poodle negro.
Yuuri dejó sus tenis deportivos en la entrada y tomó un par de pantuflas del piso, poniéndose un par sobre sus calcetines y dándole el otro par al adolescente.
"Es Yuuchan. Lo adoptamos hace unos meses. Aún es un cachorro."
"¡Es adorable! ¿Qué significa 'Yuuchan'? ¿Es un nombre en japonés?"
"Eeh… Algo así." Contestó ruborizado, mas no hizo ningún esfuerzo por explicarlo.
"Um… Oye, ¿de casualidad sabes algo sobre mi perro… Makkachin?" Preguntó tratando de sonar casual mientras se cambiaba el calzado. Makkachin sólo tenía un par de meses de vida en su tiempo, pero ahora estaba en el futuro, 16 años en el futuro...
¿Makkachin estaría…?
Al escuchar su nombre, un viejo Makkachin asomó la cabeza desde el sofá. Ladró un par de veces y lentamente trató de bajar sus patas al piso. No obstante, Viktor corrió a su lado, se arrodilló y lo abrazó antes de que éste pudiera bajar.
"No creí que fueras a crecer tanto." Murmuró sobre su pelaje, acariciando su lomo con afecto. Makkachin le lamió las mejillas, y no fue hasta que Yuuchan aulló a su lado que Viktor se dio cuenta que estaba llorando.
No estaba triste.
Estaba aliviado de saber que en el futuro su cachorro estaría bien.
Sus padres lo odiaban tanto que nunca le permitieron tener un perro, y tuvo que rogar mucho para que Yakov y Lilia le permitieran tener uno, no sin antes darle un discurso largo de cómo él sería el único responsable de Makkachin y que sería su culpa si éste enfermara o muriera.
Pero Makkachin estaba bien y relajado, moviendo su cola alegremente, con su pelaje tan suavecito y brillante como el primer día que lo vio.
Viktor agradeció que Yuuri no hiciera comentarios y lo dejara tener un momento con su mascota hasta que sus lágrimas dejaran de caer.
Unos minutos después, luego de limpiarse la cara con las mangas de la ropa, Viktor volvió a mirar al hombre mayor, no obstante, éste se encontraba sentado en el sofá contrario, con su mirada fija en su celular, como si esperara una llamada.
El japonés reaccionó pocos segundos después al sentir la mirada inquisitiva del menor, apareciendo en su rostro una sonrisa incómoda. Viktor frunció el ceño.
"Um. Viktor." Le llamó, un tanto inseguro de hablar. Viktor rodó los ojos y suspiró. Sí, tal vez Yuuri era un poco lindo y su esposo en el futuro (y además claramente le gustaban los perros), pero en esos momentos el peliplateado estaba emocionalmente drenado y ya no le quedaba paciencia para lidiar con él.
"¿Sí?" Inquirió lo más amable que pudo, con su mejor sonrisa, la que su representante le afirmaba que la prensa amaba. No obstante, Yuuri bajó la mirada.
"¿Sabes si… mi Viktor está bien?"
El ruso al principio sintió un escalofrío no muy agradable con la idea de que Yuuri lo llamara 'su Viktor', pero tenía sentido, estaban casados después de todo. Además, pudo ver la tristeza en su postura y la preocupación en su rostro, por lo que decidió contestar.
"Él está bien. No me preguntes cómo lo sé, sólo sé que está bien… "
"De acuerdo." Yuuri sonrió débilmente, y se mantuvo un rato en el sofá antes de ponerse de pie. "Haré el desayuno. Puedes mirar el apartamento, si quieres."
Viktor asintió y acarició a los poodles antes de levantarse del piso y observar el apartamento.
Paseó la mirada por los muebles, pudiendo notar la curiosa mezcla entre objetos que algunos reconoció como seguramente suyos mientras que otros claramente eran del japonés. También había una serie de electrodomésticos extraños que nunca había visto antes (¿Qué era un PlayStation5 y un Switch?), hasta que su vista se detuvo en un punto en concreto.
Las fotos de su boda colgadas de una pared.
Viktor se sorprendió al verse así mismo. Su 'yo' del futuro era alto, más alto que Yuuri; y su cabello… efectivamente era corto (pero estilizado de una manera elegante). Se veía diferente. De hecho, todo su cuerpo era diferente.
Mentón fuerte, hombros anchos, musculatura no exagerada pero marcada por la ropa. Ya no era ese chico andrógino que tanto tiempo tardó en aceptar frente al espejo, sino que era todo un adulto con facciones masculinas.
Viktor no detestaba su cuerpo actual, de hecho, el año pasado había creado una rutina que ensalzó esa dualidad; pero, honestamente, se alegraba de saber que ganaría masa y altura en el futuro, pues ahora se parecía más a su abuelo y no a su madre. Su abuelo fue una persona genial.
Tras ver las fotos se dio cuenta de otra cosa, Viktor adulto y Yuuri se veían muy felices juntos. La sonrisa de su 'yo' del futuro era genuinamente feliz, y mostraba tanta paz que Viktor no estaba seguro de si alguna vez se había sentido así si quiera.
"Viktor. El desayuno está listo." Le llamó Yuuri desde lo que supuso era la cocina.
Comer con su futuro esposo no resultó tan incómodo como pensó que sería. El hombre japonés era tranquilo y prudente, y muy considerado, pues admitió haber preparado blinis porque pensó que a él no le agradaría un desayuno 'estilo japonés' que al parecer ambos acostumbraban a desayunar.
"Entonces, ¿me gusta la comida japonesa?" Inquirió con curiosidad mientras masticaba los blinis. Tenían tan buen sabor que no pudo dejar de comer mientras hablaba. Yuuri sonrió y asintió.
"Sí, sí. Viviste un tiempo conmigo y mi familia en Japón."
"¿Tu familia…?" Frunció el ceño. "¿Ellos saben…?"
"Estuvieron en nuestra boda." Respondió con naturalidad. "Mis padres no saben nada acerca del patinaje sobre hielo, pero te amaron desde el día que te conocieron."
"Oh." Viktor trató de no ruborizarse. Tener la aprobación de sus suegros se sentía bien por alguna razón que no comprendía."¿Y cómo nos conocimos, Yuuri?"
El adulto súbitamente comenzó a toser y contestó tras beber un largo sorbo de su té.
"Eh… nos conocimos formalmente en el banquete de mi primer Grand Prix Final, en 2014."
"Ya veo…" Dentro de 10 años. "¿Qué medalla obtuviste en aquella ocasión?" Preguntó sin malicia. Si Yuuri y su otro 'yo' tenían 5 años de casados pero se conocieron hace 6, significaba que el japonés debió dejar una muy buena impresión de él en ese banquete.
"…En realidad, fallé todos mis saltos y quedé en sexto lugar. Tú sí llegaste al podio."
"¿Cómo?" Inquirió, sorprendido. "Pero dijiste que tenías varias medallas de oro, ¿cómo es que pudiste fallar así en tu primer Grand Prix?"
"Viktor, no todos somos tan buenos como para conseguir un cuarto lugar en nuestro primer intento."
Yuuri había contestado aún sonriendo, como si su acusación no le hubiera afectado en absoluto, pero Viktor sintió como si le hubiesen regresado un puñetazo y se sumió en su asiento.
"Lo siento… Yo… hablé sin pensar."
"Lo sé." El moreno rio. "No te preocupes, Viktor, te conozco. Eres impulsivo y dices lo que piensas. Pero ahora mismo eres joven y tus prioridades son diferentes. Yo… no me ofenderé por lo que pienses de mí. A mí sólo me importa lo que mi Viktor piense de mí."
Viktor se tensó un momento… Era cierto que tenía dudas sobre Yuuri, pero también era cierto que sólo tenían un par de horas de conocerse, no era su culpa desconfiar de él. Por suerte, Yuuri parecía entender eso.
"Bien… Entonces, ¿cómo nos conocimos? ¿Fue romántico?" Inquirió de nuevo con una sonrisa traviesa al notar cómo el moreno evadía el tema al tiempo que se volvía a ruborizar. "Eres mi fan, así que debió ser difícil para ti conversar conmigo." Apoyó el mentón sobre sus manos y batió sus largas pestañas plateadas con coquetería.
"… Sólo digamos que a pesar de haber quedado en último lugar, llamé tu atención fuera de la pista."
"Oh, ¿es decir que tuvimos sexo? Debió ser muy bueno si me enamoré de ti."
"¿Qué? ¡No!" Yuuri se levantó de la silla y negó furiosamente con la cabeza. Viktor suspiró. No sabía si estaba decepcionado o aliviado. "¿Terminaste de comer?" Preguntó, nervioso, totalmente evadiendo el tema. "Te enseñaré a usar tu smartphone y después lavaré los platos."
"¿Quieres que te ayude?" Viktor odiaba lavar los platos, pero después de un año viviendo con Yakov y Lilia se acostumbró a hacer las tareas del hogar.
Yuuri negó con la cabeza y rápidamente le enseñó a usar el celular de su 'yo' adulto (lo encontraron en el abrigo), desde cómo usar el Buscador hasta la aplicación para ver Videos.
Viktor entonces se sentó en el sofá individual, con Yuuchan en su regazo y la cabeza de Makkachin sobre sus pies, y con un poco de problemas navegó por Internet, pues la pantalla se giraba a veces y su dedo índice comenzaba a doler por picar y rozar tanto el cristal.
Eventualmente consiguió entender su funcionamiento y decidió buscar información sobre sus ex-parejas.
Existían algo llamados "redes sociales" que al parecer sustituyeron a los Foros, y sólo tenía que poner el nombre de la persona a la cual buscaba para encontrar su perfil, o al menos eso le había dicho Yuuri.
No estaban todos, pero Viktor encontró que su primera ex-novia se había retirado temprano del patinaje debido a su alcoholismo, lo cual no fue sorpresa, Viktor la dejó por haberlo tratado de golpear con una botella de vodka; su primer ex-novio ahora se tomaba fotografías semi-desnudo con la excusa de ser fotos artísticas mientras rogaba disimuladamente por donaciones por internet (¿eso era legal?); una chica con la que una vez tuvo sexo fue banneada del patinaje artístico por intentar de sabotear a otra patinadora, y… Alexei…
"En 2005 se descubrió que usaba metabolizantes ilegales para mejorar su rendimiento y fue suspendido un año del hockey." Leyó en voz baja en un periódico virtual. "Actualmente es coach de un equipo de hockey infantil."
Uh. No esperaba eso.
Por otro lado, la wikipedia de Yuuri Katsuki-Nikiforov confirmaba todos sus logros. Otro punto a favor para su futuro esposo.
No obstante, Viktor dio un suspiro y ladeó la cabeza. No tenía caso mirar el pasado de otras personas si no iba a recordar nada de todos modos. Así que decidió mirar videos para saber cómo era el entretenimiento actual.
Tan pronto como abrió la aplicación de Videos, vio imágenes de sí mismo en competencias futuras. Incluso encontró un video suyo cuyo título decía 'Viejo video de Viktor Nikiforov patinando' y fue tan extraño verse a sí mismo de hacía sólo un mes atrás pero que en los comentarios alababan lo joven que se veía. Incluso había comentarios de personas teorizando que cortó su largo y hermoso cabello plateado por depresión o algún desamor. Viktor también quería saber por qué.
Entonces otro título llamó su atención: 'La mejor rutina de Yuuri Katsuki-Nikiforov - Eros (2015)'.
Extraño, el hombre de la imagen no se parecía mucho al Yuuri que estaba en la cocina, aunque usaba un traje sospechosamente parecido al que Viktor usó la temporada anterior, cuando tenía 16.
Dio clic.
Cuando el video dio inicio Yuuri acababa de deslizarse al centro de la pista, y al escucharse unas guitarras españolas alzó el mentón y lanzó un beso al público.
Wow.
Yuuri no sólo estaba totalmente vestido de negro, y definitivamente usando su viejo traje que ensalsaba totalmente sus curvas, sino que su cabello negro estaba peinado hacia atrás y no llevaba aquellas ridículas gafas azules, dejando ver mejor su cejas pobladas y su rostro sensualmente apacible.
El movimiento de sus brazos y sus expresiones faciales desprendían una hipnotizante aura femenina, justo como Viktor lo había intentado en el GF pasado; pero sus piernas, la fuerza en sus saltos, la agresividad de sus giros..., todo eso exudaba sensualidad masculinidad.
Viktor fácilmente se imaginó cómo sería tener esas poderosas caderas golpeando sus glúteos.
El sexo entre ellos debía ser realmente bueno. El rostro complacido de su versión adulta al otro lado de la pista lo decía todo.
Viktor estaba a punto de picar en otro video, uno donde Yuuri vestía un traje azul que lo hacía parecer como un príncipe de cuento de hadas, cuando el Yuuri real regresó a la sala.
"¡Yuuri!" Exclamó feliz de verlo, y se levantó del sillón, asustando tanto a los poodles como a su interlocutor.
"¿S-sí?" Inquirió antes de sentarse en el sillón de enfrente, el de dos plazas. Viktor se sentó a su lado.
"Realmente eres mi fan, uh." Comentó batiendo sus pestañas de manera juguetona. "Te vi usando uno de mis trajes. ¿Es el original o se trata de una réplica?"
"O-oh, sí, es el original." Las mejillas del japonés enrojecieron, y se inclinó hacia adelante para acariciar a sus mascotas, evadiendo su mirada. "No te aburriré con detalles, pero necesitaba un traje rápido y tú me prestaste el tuyo. Al final me dejaste conservarlo y lo usé la temporada completa."
"Ya veo." Rio y se arrastró más cerca de 'su esposo'. Aún con esa ropa fea y las molestas gafas, Viktor podía distinguir debajo al sensual Yuuri del video. "Fue una buena idea. Te ves realmente bien en él…"
"Gracias." Yuuri sonrió y esta vez lo miró. "Es el traje que usabas la primera vez que te vi patinar. Fue un honor para mí usarlo."
Oh… De nuevo aquella sinceridad inocente. Viktor se sintió desarmado y no supo cómo proseguir con sus flirteos. No estaba acostumbrado a ser él el conquistado.
Pensándolo bien. Yuuri tenía una sonrisa bonita. Su voz era suave y parecía ser una persona amable en general, todo lo contrario a Alexei, quien era arrogante y tosco, lo cual a Viktor no le importaba mucho puesto que era realmente atractivo y sólo quería saber si era tan bueno en la cama como decía los rumores; pero en pocas horas Yuuri pudo cautivarlo como nadie lo había hecho nunca (quizás ayudó el hecho de ver las fotos de su boda).
Aún así, sentía curiosidad por ver ese lado salvaje que vio en la pequeña pantalla. Y estaba por hacer otro intento cuando su celular comenzó a hacer ruidos extraños y a vibrar.
"¡No hice nada!" Se defendió en caso de que se hubiera roto algo y lo tiró sobre el sofá. Yuuri rio antes de tomar el smartphone y dárselo de nuevo.
"Sólo es un texto. El sonido es para avisarte que te mandaron un mensaje."
"Oh, ya veo… ¿Quién es Chris y por qué me pregunta quién irá arriba esta noche, en Francés?" A Viktor le bastó ver la expresión de alarma y las mejillas sonrojadas de Yuuri para entender por fin la pregunta y ruborizarse también.
"Eh… Es Christophe Giacometti, es uno de nuestros amigos, también era un patinador hasta que se retiró el año pasado y… y… sólo ignora eso. Es su manera de decir hola." Dijo mientras rápidamente sacaba su propio smartphone. "Le diré a Chris que hoy no contestaremos mensajes. Técnicamente es nuestro aniversario así que nadie debería molestarnos."
Viktor parpadeó. ¿Amigos? ¿Tenía amigos en el futuro?
El concepto de "amigos" era algo ajeno para él. Pasaba tanto tiempo en la pista entrenando que rara vez socializaba con otras personas que no fueran sus compañeros de pista, es por eso que la mayoría de sus conquistas se trataban de otros patinadores y sólo durante las competencias. Y Georgi… no se llevaban muy bien, pues éste se había autoproclamado como su rival.
El celular de Viktor sonó una vez más y esta vez se trataba de un mensaje del mismo Georgi, quien le deseaba un feliz y romántico aniversario. Oh. Al parecer ahora eran amigos también.
Cuando volvió a mirar al japonés se dio cuenta que este miraba disimuladamente su largo cabello.
"¿Quieres tocarlo?" Preguntó con una media sonrisa. Viktor sabía muy bien que su cabello plateado atraía miradas, aunque odiaba cuando otros lo tocaban sin su permiso. Pero Yuuri parecía ser el tipo de persona que no preguntaría debido a su timidez, así que decidió ofrecerle la oportunidad.
"¡Oh!" Saltó sobre su asiento con sorpresa. "¿Estás seguro? No quisiera incomodarte…"
"Estoy seguro. Sé que no me lastimarás." Respondió quitándose la liga, dejando caer su larga melena como cascada sobre sus hombros. Entonces le dio la espalda para darle mejor acceso.
Viktor había visto la manera tan delicada con la que Yuuri acariciaba a sus poodles y cómo éstos restregaban dulcemente sus hocicos contra sus manos. Su toque debía sentirse bien, cosa que pudo confirmar cuando sus dedos comenzaron a pasear por sus hebras plateadas con cuidado hasta llegar a las puntas y repetir el proceso con calma. Sintió escalofríos placenteros.
"Wo-wow. Es más sedoso de lo que imaginaba." Murmuró Yuuri, maravillado, y el ruso sonrió.
"¿Mi otro 'yo' alguna vez se volvió a dejar crecer el cabello?" Preguntó tratando de mirarlo de soslayo, y pudo ver al moreno sacudir la cabeza.
"No. Mi Viktor regularmente va al estilista, él dice que es más práctico tenerlo corto… Aunque me dijo que se lo dejaría crecer si yo se lo pedía. Pero no se lo pediré."
"¿Por qué no? A ti te gusta así de largo, ¿no?" Dijo, un poco confundido. Yuuri claramente disfrutaba tocar su cabello, y si su otro 'yo' estaba de acuerdo, ¿por qué no aprovecharse de ello?
"Porque sé que Viktor lo prefiere corto. Y yo sólo quiero que él sea feliz siendo él mismo."
El peliplateado se quedó en silencio. Era cierto que últimamente su cabello estaba siendo cada vez más difícil de mantener y desenredar, y había veces que algunos fans tiraban de él para llamar su atención, lo cual era incómodo y doloroso...
"¿Te dijo alguna vez por qué se lo cortó?" Preguntó en voz baja, quizás ya sabiendo la respuesta.
"Sí." Tomó un gran mechón plateado y usó sus dedos para peinarlo. "Viktor quería un cambio, quería que sus fans dejaran de ver su cabello para mirarlo a él."
"¿Y funcionó?"
"Sí...No. Bueno, un poco." Rio. "Algunos lloraron y otros pocos lo aceptaron desde el principio. Pasó mucho tiempo para que la gente se acostumbrara. Pero definitivamente tomaste desprevenido al mundo del patinaje."
"¿Qué hay de ti?"
"Uh, digamos que ese día me di cuenta que no sólo te admiraba por patinar…"
Viktor no necesitó girarse para intuir que Yuuri estaba ruborizado.
"Aww. Yuuri, ¿acaso fui tu despertar gay?"
"Sin comentarios." Dijo y el adolescente rio.
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Unas horas más tarde, al ver que el joven Viktor seguía sin regresar a su tiempo, Yuuri y él decidieron conversar sobre diferentes temas, desde programas de tv hasta de otros patinadores.
Viktor por supuesto que continuó intentando provocar al japonés, pues Yuuri había sido tan lindo y considerado con él que deseaba poder agradecerle su hospitalidad de una manera que ambos pudieran disfrutar (además, era su esposo en el futuro, no sería infidelidad, ¿cierto?).
Pero Yuuri… o necesitaba más graduación en sus gafas o lo ignoraba a propósito, pues el moreno no parecía entender sus sutiles coqueteos y aquello comenzaba a frustrarlo. Nadie lo había hecho esforzarse tanto antes.
Quizás debía ser más directo.
No obstante, la puerta del apartamento comenzó a ser tocada y una voz varonil se escuchó del otro lado.
"¡Hey, Katsudon! Abre. Yakov me dijo lo que pasó con el anciano. ¡Debo ver esto!"
"Oh, es Yurio." Yuuri se levantó del sofá para ir al recibidor y los poodles lo siguieron mientras ladraban y movían la cola.
Ah. 'Yurio' de nuevo. Yuuri ya lo había mencionado varias veces durante la conversación y Viktor no sabía qué pensar sobre eso… ¿Su 'yo' del futuro estaba consciente de este tal Yurio y el cómo su esposo hablaba tan bien de él? ¿Debía preocuparse? ¿Y qué diablos era un 'katsudon'?
Supuso que lo sabría en cuanto abriera la puerta.
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