"Ya era hora de que abrieras, Katsudon. ¿Dónde está el anciano joven?" Viktor escuchó que el tal Yurio habló, en ruso.
El adolescente no tenía idea de qué era un 'katsudon' ni por qué el dueño de aquella voz trataba tan amistosamente a Yuuri, pero ciertamente se alegraba de escuchar a alguien hablando en su idioma natal, pues ya se estaba cansando un poco de la extraña mezcla entre inglés y ruso con la que se comunicaba con el japonés.
Umm... ¿Tal vez esa era la razón por la que no lograba conquistar a Yuuri? Sus coqueteos seguramente se perdían en alguna parte de la traducción. Sí, eso debía ser.
Cuando Yuuri regresó al interior seguido por un hombre alto, de larga cabellera rubia recogida en un nudo, y poseedor de un par de huraños ojos verdes; Viktor se cruzó de brazos y alzó el mentón, cruzando miradas con el intruso.
El rubio fue el primero en hablar.
"Uh. No eres tan alto como esperaba." Observó con fingida decepción antes de bufar.
Viktor parpadeó. No supo qué contestar ante ese descalificativo dicho sin veneno, pues el otro ruso emanaba un aura de rudeza, justo el tipo de rudeza que normalmente le parecía llamativa (pero que esta vez prefirió ignorar), sin mencionar que su chaqueta tenía horribles estampados de animal prints, justo como el calzado que tomó prestado en la pista de patinaje. No obstante, Yurio no parecía buscar pelea a pesar de su cara enojada.
"¡Hola! ¿Te conozco?" Inquirió con su sonrisa automática, la que usaba para fingir alegría. No iba a darle el gusto a Yurio de hacerle saber que Yuuri ya lo había mencionado varias veces antes (demasiadas veces para su gusto), mucho menos ahora al darse cuenta de lo especialmente atractivo que era.
¿Qué diablos pensaba su contraparte adulta en permitir a Yuuri estar rodeado de hombres así?
La mirada del rubio al fin flaqueó un poco y una mueca de disgusto apareció en su ceñudo rostro.
"Tch. ¿Qué edad tiene?" Preguntó volviéndose hacia el japonés, como si creyera que el ruso menor no era lo suficientemente listo como para contestar por sí mismo.
"Pronto cumpliré 18." Contestó Viktor enseguida, colocando las palmas sobre las caderas y dando un paso hacia adelante de manera agresiva. Sabía que Yurio también era un patinador en ese tiempo, así que no iba a permitir que su competencia lo quisiera intimidar sólo por ser más joven.
"Viktor." Lo llamó Yuuri gentilmente, posando una mano sobre su brazo derecho, lo que hizo que el adolescente se sobresaltara. "Está bien. Yurio es nuestro amigo, no tienes por qué actuar a la defensiva."
"¿Qué?" Inquirió con sus ojos azules bien abiertos, confundido. ¿Por qué sería amigo de alguien así? Eso sería mala publicidad para su imagen.
"Ha." Yurio sonrió de manera burlona tras mirarlo detenidamente un momento. "Viktor me castigaba con templos y cascadas cuando tenía 15 por no saber lo que era Ágape, pero ahora veo que con 17 él tampoco tenía idea. En fin, la hipocresía." Se encogió de hombros y sacudió la cabeza. Viktor no tenía idea de qué era 'Ágape'. "Me llamo Yuri Plisetsky. No 'Yurio'. Ese es un sobrenombre que inventó su hermana para no confundirnos." Dijo señalando a Yuuri con un dedo, algo extremadamente grosero, pero enseguida giró ese dedo hacia él. "Y tú, chico maravilla aún con cabello, eres mi coach. Bueno, serás mi coach cuando Katsudon se retire tras las Nacionales de Japón y por fin deje que los de mi generación ganen algo decente. Yakov sigue siendo mi coach por ahora, así que no me trates como a un rival sino como tu compañero de pista. De todos modos, soy mejor que ustedes dos juntos." Dijo con aires de grandeza, y antes de que Viktor pudiera replicar con sarcasmo, sintió una respiración caliente sobre su oído.
"No es cierto," Susurró el japonés con una risita. Viktor sintió escalofríos recorrer por su espalda. "Es decir, Yurio es bueno y ha ganado oro en las Nacionales rusas y las competencias Europeas, y una vez nos ganó en Worlds, pero yo sigo estando invicto en la serie Grand Prix."
"Oh, uh..." El peliplateado no supo qué contestar ante tanta información, sumando las indirectas ofensivas del otro ruso, pero al menos supo que Yuuri no estaba para nada impresionado con Yurio. Su futuro matrimonio no peligraba en absoluto. Entonces cambió de tema. "... Uh. ¿Y qué es katsudon?"
Tanto Yuuri como Yurio parecieron sorprendidos ante la pregunta.
"¿No le has dicho lo que es Katsudon?" Cuestionó con incredulidad. "¿Pues qué han estado haciendo toda la mañana? ¿Acaso te la has pasado fanboyando tanto que solo hablas de tu enfermizo amor por Viktor y tratando de seducir a su versión joven? Eso es adulterio, ¿lo sabías?" Le amonestó Yurio con fingida molestia, aunque era evidente que una sonrisa burlona asomaba de sus labios torcidos.
"¡¿Qué?!" La cara del japonés se ruborizó por completo y agitó las manos de manera errática mientras negaba. Yuuri parecía bastante avergonzado mientras que Viktor encontró aquello adorable. "¡Yurio!" Exclamó consternado. "¡Viktor es sólo un niño! ¡No digas esas cosas frente a él! Es raro y no me gusta cómo suena. Además, lo último que quiero es que él se sienta incómodo conmigo..."
El rubio rodó los ojos y suspiró ruidosamente mientras que Viktor se quedó paralizado.
Un niño... Aquello se repitió en eco en su cabeza, sintiendo con si algo se clavara dolorosamente en el centro de su pecho.
Él ganaba su propio dinero. Comenzaba a ser reconocido por las calles de Rusia y pronto se iría de la casa de Yakov para rentar su propio apartamento. Bebía vodka. Salía de fiesta. Sabía conducir aunque aún no tuviera licencia. Era muy independiente y ahora cuidaba de Makkachin. Y lo más importante, no era virgen.
Él no era un niño.
Viktor estaba tan molesto por el comentario que apenas si les prestó atención durante el resto de la conversación, aunque al menos pudo escuchar que Katsudon, o Tazón de cerdo, se trataba de la comida favorita de Yuuri.
Uh.
Extraño. Nunca se preguntó cuál era la comida favorita de sus ex-parejas.
"Pensaba explicarle lo que es el katsudon cuando fuera hora de comer." Terminó de explicar Yuuri y el peliplateado salió de sus pensamientos.
"Y ya casi es hora de comer." Replicó Yurio con una sonrisa triunfante. "¿Puedo quedarme a comer, cierto? El viejo no está así que no estoy interrumpiendo nada importante." Se dirigió a lo que parecía ser un televisor (aunque no tuviese botones ni antena) sin siquiera esperar una respuesta. Viktor frunció las cejas y entornó la mirada.
Oh, sí que estaba interrumpiendo un momento importante, quizás no un aniversario, pero sí su oportunidad de pasar un momento sexy y divertido con su futuro esposo..., muy a pesar de que estaba fallando espectacularmente. ¡No era su culpa que Yuuri estuviera tan ciego que no pudiese ver lo mucho que deseaba pasar una tarde divertida con él! Quizás sus ridículas gafas no tenían la graduación correcta...
El japonés dio un suspiro de cansancio y sólo se limitó a asentir con la cabeza.
"Iré a hacer la comida, entonces." Informó con una sonrisa para Viktor, pero frunció el ceño para Yurio. "Más te vale que te comportes con Viktor y no lo hagas desear no haberte conocido, o de lo contrario le enviaré fotos vergonzosas de ti a tu club de fans."
"No lo harías." Contestó burlón. "Nunca tendrías el coraje de hacer algo así aún si le contara sobre el banque-"
"¡Yo no! ¡Pero Phichit sí!" Gritó desde la cocina y Yurio cerró la boca.
"Rayos, siempre me olvido de Phichit..."
"¿Qué ibas a decir sobre el banquete?" Inquirió, curioso, recordando cómo Yuuri había evitado el tema anteriormente, pero Yurio también lo ignoró y tomó algo debajo del televisor.
"Toma." Le estampó el objeto contra el pecho. "Estoy aburrido y quiero comprobar si siempre has sido tan malo en videojuegos." Yurio encendió el televisor con el mando de la tele y tomó otro objeto parecido al de antes, entonces señaló al ruso menor que se sentara a su lado en el sofá.
Ah.
Así que esa cosa llamada Switch era una consola. Viktor nunca había jugado videojuegos antes (bueno, sólo Tetris), pero sabía lo que era una consola y un mando para juegos (uno de sus compañeros de pista tenía un Gameboy). Incluso se sorprendió de saber que Super Mario aún existía en el futuro.
"Entonces... ¿juego videojuegos con ustedes?" Preguntó para intentar alivianar la atmósfera entre ellos luego de unos minutos de sólo escuchar el sonido de los botones siendo aplastados. Si el rubio se sentía tan incómodo como él por estar los dos solos, lo disimulaba muy bien.
Makkachin se había subido al sofá y quedado dormido sobre los muslos de Viktor mientras que Yuuchan, curioso, a veces corría a la cocina para ver lo que hacía el japonés y después regresaba a la sala para ver lo que hacían los rusos.
"Sí, pero como dije, eres realmente malo. Te morirías de hambre si fueras streamer." Dijo y, para confirmarlo, hizo que su personaje sacara volando al de Viktor del escenario. El peliplateado había elegido a una chica aleatoria con espada mientras que el rubio usaba a un chico aleatorio con espada. "Usa a Pikachu en la siguiente partida, quizás te sea más fácil de usar. Es el favorito de tu 'yo' anciano."
"Oh, de acuerdo..." Viktor seguía sintiéndose extraño cuando alguien mencionaba a su otro 'yo', por lo que prefirió seguir haciendo preguntas. "¿Que es un 'streamer'?"
"Ah. Eh... Es algo del futuro. Sería largo de explicar, además, el otro Viktor tampoco lo entiende. No te pierdes de nada."
"Entiendo... ¿Y cuál es el personaje favorito de Yuuri?"
"Creo que Sephiroth... No, espera, Luigi. Siempre lo usa como el perdedor que es."
"¿Luigi?"
"El Mario verde."
"Ah, sí, el hermano... ¿y qué otras cosas le gustan a Yuuri?" Inquirió con su mejor expresión neutral, mas no pareció funcionar porque Yurio enseguida sospechó.
"Espera." El rubio pausó el juego y se giró a verlo con disgusto. "Te conozco y conozco ese tono de voz. ¿Estás tratando de seducir al anciano versión dos?"
"Y si lo estuviera haciendo, ¿cuál es el problema?" Cuestionó con una media sonrisa y una ceja alzada.
"Que él tiene 30 años y tú aún tienes acné, además, es un hombre casado." Contestó con toda la obviedad del mundo pero Viktor suspiró ruidosamente.
"¿Y qué? Yuuri es mi esposo. Y la edad no tiene importancia. Uno de mis compañeros de pista, quien es menor que yo, perdió su virginidad con una mujer 10 años mayor que él."
Viktor esperaba a que Yuri se sorprendiera, pues aquel chico había sido la envidia de todos por estar con una mujer experimentada. Sin embargo, sucedió justo con lo contrario, pues su expresión se miraba aún más asqueada que antes.
"Primero que todo, Yuuri no es tu esposo." Replicó intentando no alzar la voz y mirando hacia la cocina, como si temiera ser escuchados. "En segunda, esa mujer debería estar en la cárcel por acostarse con un menor, y en tercera... Ewww... ahora entiendo por qué me molestabas tanto con no perder mi virginidad tan joven."
"¿Qué?..." Viktor abrió mucho los ojos, desconcertado. "¿Por qué haría eso? ¿Qué hay de malo con disfrutar de mi sexualidad cuando yo quiera?" Y si él quería perder su virginidad trasera con su futuro esposo, ésa era su decisión y de nadie más.
"Mira, no voy a discutir esto contigo." Dijo Yurio de manera tajante, regresando su vista a la pantalla. "Cualquier cosa que yo te diga ahora no cambiará tu pasado, pero cualquier cosa estúpida que hagas ahora cambiará el futuro de Yuuri, y sé que no quieres lastimarlo, no eres tan idiota. Así que deja de intentarlo." Viktor se quedó en silencio, intentando entender el problema, aunque el rubio pronto agitó la cabeza y luego agregó con calma. "Bah, no sé de qué me preocupo. El Katsudon nunca le sería infiel al viejo contigo aún si te le mostraras desnudo y de rodillas."
"¿Eso es un reto?" Inquirió en voz baja.
"No, es una afirmación."
Yurio quitó la pausa y siguieron jugando en silencio.
Viktor no hizo más preguntas.
"Chicos, el katsudon está listo." Avisó Yuuri unos minutos después con una gran sonrisa.
"¡Genial!" Yurio dejó el mando sobre el sofá y se levantó para ir al comedor, no obstante, su smartphone comenzó a sonar. "Oh, diablos. Olvidé que le prometí a mi abuelo que iría de compras con él, me está esperando. Lo siento, debo irme."
"Oh, entiendo. Más katsudon para mí, entonces." Bromeó Yuuri y el rubio hizo un ademán de restarle importancia con una mano, ahora dirigiéndose a la salida. "Saluda a Nikolai por nosotros."
"Sí, sí. Adiós." Antes de irse se volvió a ver al adolescente por última vez. "Ah. Y Viktor... Fue bueno conocerte así. Alguna vez fui tu fan, pero maduré. Tienes suerte de que tu esposo aún crea que vale la pena admirarte." Entonces cerró la puerta.
"¡Yurio!" Exclamó Yuuri, horrorizado por su falta de cortesía. Rápidamente se giró hacia Viktor para asegurarle que el rubio sólo bromeaba.
Por otro lado, Viktor, aunque sintiéndose un poco ofendido por tan duras palabras, sonrió.
Tras Yuuri pedir disculpas una y otra vez en nombre del rubio y de Viktor asegurarle que todo estaba bien y que seguramente de todos modos lo olvidaría, fueron al comedor.
El Katsudon no resultó tan malo como esperaba. No era la mejor comida que había probado pero podía entender por qué a Yuuri le gustaba tanto. De hecho, fue divertido ver la maestría con la que el animado japonés comía las tiras de puerco con los palillos de madera (Viktor tuvo que usar un tenedor, por supuesto).
"En realidad tu comida japonesa favorita es el Ramen con carne de res." Explicó Yuuri cuando el peliplateado no pudo seguir comiendo porque se sintió saciado, dejando bastante comida en el plato. "Pero tenemos la costumbre de comer tazón de cerdo cuando festejamos algo."
"Como un aniversario..."
"Exacto, como mi aniversario de bodas." Yuuri asintió y sonrió. Viktor no pudo evitar notar cómo sus ojos marrones centelleaban al hablar sobre el platillo. "Pero hoy también hay muchas cosas que festejar, como tu cuarto lugar en el Grand Prix Final y que yo al fin pude tocar tu cabello. Mi niño interior sigue gritando."
El peliplateado rió y sintió su corazón saltar con alegría. Nadie lo felicitó por su cuarto lugar, de hecho, sólo recibió comentarios negativos al respecto y miradas de lástima de parte de sus compañeros de pista.
Yuuri no sólo era lindo y sexy, sino también simpático. Era cierto que su primera impresión de él había sido la de un tipo extraño y taciturno. No obstante, al intentar entender el por qué su 'yo' adulto se había enamorado de él, le hizo darse cuenta que jamás había intentado analizar con tanto cuidado a sus parejas anteriores, pues ni siquiera sabía el color favorito de su última novia, mientras que fácilmente pudo notar que el de Yuuri era el azul.
Su futuro esposo lo intrigaba.
No sabía si el hombre japonés era especial o si las almas gemelas existían (si los viajes en el tiempo existían, ¿por qué no las almas gemelas?), o simplemente se conocieron en el momento correcto. Pero Viktor, muy en el fondo, era un romántico empedernido que rezaba porque Yuuri fuese a ser el hombre de su vida.
No sólo porque era un gran patinador y también le gustaran los perros, sino porque, después de comer, encontró el álbum de fotos en su celular, y pudo ver como las fotografías en las que posaban juntos, incluyendo las más mundanas, éstos siempre mantenían sus ojos uno del otro, con el mismo aire de devoción e inocencia que las fotografías colgadas en la pared. Era evidente en sus miradas que Yuuri y su versión adulta se amaban y se admiraban.
Pero a él, la versión joven de su esposo, la sombra de un pasado lejano, lo miraba con admiración y nostalgia.
Viktor sintió envidia de sí mismo.
Más tarde, al anochecer, Viktor quiso regresar a la pista de patinaje. Yuuri al principio se negó porque se pronosticaba una nevada leve, pero debió ver algo de urgencia en el menor porque a los pocos minutos ya se encontraban en el exterior del club de patinaje. El peliplateado iba a usar la vieja táctica de forzar la cerradura pero el japonés lo detuvo mostrándole un manojo de llaves. Viktor no se sorprendió de saber que Yakov le había regalado una copia a Yuuri (claramente éste era una persona responsable).
Al entrar a la pista Viktor dio un suspiro que llenó sus pulmones. El frío familiar del hielo lo envolvió un momento y entonces se decidió por dar el primer paso y patinar hasta el centro.
Pero se detuvo.
"¿Sucede algo?" El hombre japonés se deslizó a su lado y lo miró con preocupación.
"No. Yo... Sólo pensaba..." Murmuró rascándose la nariz. Viktor había detenido sus coqueteos después de la charla con Yurio. Pero... ¿Quizás podría intentarlo una vez más? ... Alzó la mirada, extendió una mano y sonrió para el hombre mayor. "Patina conmigo, Yuuri."
"¡Oh! Uh... Por supuesto." Yuuri, sorprendido y quizás un poco confundido, aceptó la invitación sin problemas y patinó a su lado, con sus manos unidas.
El sonido de las cuchillas deslizándose sobre la superficie congelada era lo único que resonó por varios minutos antes de que el peliplateado por fin se atreviera a hacer un último pedido.
"Yuuri." El japonés dejó de patinar y miró al adolescente a su lado, quien tenía una mirada determinada y temerosa a la vez.
"¿Sí, Viktor?" Yuuri inquirió de una manera tan cuidadosamente amable que Viktor por fin se dio cuenta que éste lo estuvo tratando con la infinita paciencia de alguien que no quería lidiar con un adolescente irritado. Eso lo hizo suspirar y bajar la cabeza.
"Tú... ¿me amas?" Pudo ver los pies de Yuuri colocarse frente a él y sentir la calidez de sus manos sobre sus hombros. Viktor levantó un poco la mirada para ver la expresión indulgente del mayor.
"Por supuesto que te amo, Viktor" Respondió Yuuri con tanta sinceridad que dolía, porque Viktor entendió que no hablaban del mismo tipo de amor.
Sí, Yuuri lo amaba. Pero lo amaba como fan, justo como todos los demás.
"Pero amas más a tu esposo..." Acusó sin siquiera pensarlo, y tras escucharlo de sí mismo se percató de la idiotez que acababa de decir. Por supuesto que Yuuri amaría más a su versión adulta, ¡por eso estaban casados!
Sin embargo, Yuuri, lejos de reírse o burlarse, quitó las manos de sus hombros y en cambio las posó sobre sus mejillas, que comenzaban a humedecerse por alguna razón, y le sonrió gentilmente.
"Tienes razón. Te amo como un concepto, como al chico que me hizo amar el hielo y el cual me inspiró a concentrarme en mi presente para forjar un futuro y gracias a eso hoy soy el hombre que soy. Por eso estoy muy agradecido contigo, Viktor." El adolescente se percató que había estado llorando cuando sus ojos ardieron y su visión se hizo borrosa. Yuuri continuó hablando, sin importarle que las lágrimas mojaran sus dedos. "Descuida. En tu tiempo hay un pequeño Yuuri de 13 años que cometerá muchos errores intentando crecer antes de tiempo sólo por querer impresionar a su ídolo, y él te amará tanto como yo amo a mi esposo cuando llegue el momento." Yuuri prometió. Viktor lo creyó. "Yo... Aprendí con los años que lo que de verdad importa es tu verdadero 'yo', así que sé tú mismo y no hagas lo que otros esperan que hagas, no dejes que tus errores te aplasten... De hecho, eso lo aprendí de ti." Confesó con una risita.
Viktor quiso reírse de la ironía, pero lo único que su tembloroso cuerpo atinó a hacer fue alargar los brazos y aferrarse a Yuuri con fuerza, con la nariz congestionada contra su pecho y cerrando sus ojos azules mientras intentaba dejar de llorar.
Yuuri lo abrazó de vuelta y acarició su cabello con calma, besando su frente como consuelo. Viktor lo abrazó con más fuerza.
"Te estaré esperando..." Murmuró de manera entrecortada, y pudo intuir la sonrisa con la que Yuuri contestó.
"Lo sé."
Cuando el adolescente volvió abrir los ojos, vio el techo de su habitación de hotel.
Aún falta el epílogo ;D
*Originalmente iba a hacer que Viktor y Yurio jugaran algún shooter, pero entonces vi a Sephiroth como personaje nuevo en Smash Ultimate y pues, tuve que agregarlo como buena fan de FF7 que soy x'DD
Además, Viktor adulto ama a pikachu porque... bueno, las que me siguen en feis y otras redes ya conocen mis doujins de Yoixpokémon xD
Ya saben, si quieren ver algo en especial para el siguiente cap, no duden en sugerirlo~
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