Les recuerdo que pueden ver mis dibujos, doujins y comics viktuuri que subo a mi facebook y otras redes (Sólo pongan "rhapeseuhansface" en el buscador de feis y les saldrá). La razón por la que tardo tanto en actualizar mis fics es porque siempre estoy dibujando, y allí podrán además encontrar de mejor calidad la portada de este fic y los otros~
Viktor miraba al techo al tiempo que intentaba enfocar su visión.
Extraño. Se sentía descansado, tan descansado como si hubiese dormido por horas, pero según el reloj integrado en su celular, solamente había pasado una hora desde que se quedó dormido sobre las sábanas, sin haberse puesto siquiera el pijama.
Parpadeó quedamente y entonces, con letargo, se sentó sobre el borde de la cama, mirando repetidas veces hacia su alrededor.
Aún estaba en su habitación de hotel. ¿Dónde más esperaba estar?
Tras unos segundos se percató de porqué había despertado. Sonaban golpes pesados contra su puerta.
Sin mucha prisa, Viktor se levantó y fue a abrirla, topándose de lleno con el rostro huraño de su entrenador, quien rápidamente entró a la habitación y se situó delante suyo de manera autoritaria.
"Viktor. Espero que te estés preparando para el banquete. Aunque hayas quedado en cuarto lugar, hay muchos sponsors que están interesados en ti y quieren hablar contigo." Dijo, más como una orden que en tono de regaño, ya previendo que el adolescente buscaría mil excusas para no asistir y evitar mostrar su rostro apenado. "Eres la estrella en ascenso de Rusia y la gente espera profesionalismo de tu parte."
El peliplateado, lejos de renegar y quejarse, suspiró y asintió con la cabeza.
"Sí, ya lo sé. Allí estaré..."
"Espera, ¿es en serio...? ¿Así de fácil?" Yakov preguntó tan sorprendido que Viktor lo miró de vuelta con confusión.
"Uh, ¿qué quieres decir? Siempre te hago caso, entrenador." Contestó con una risita un poco forzada, aunque la expresión del mayor sí le resultó bastante graciosa.
"No lo sé." Admitió cruzándose de brazos, observando al muchacho como si de pronto le hubiese crecido una segunda cabeza. "Esperaba a que hicieras algún berrinche como en otras ocasiones."
"¡¿Qué?!" Viktor exclamó, avergonzado y ruborizado. "¡Claro que yo no hago esas cosas! ¡Soy todo un adulto responsable!" Hizo una mueca de puchero y Yakov rio con sorna, aunque sin ser realmente una burla.
"Sí, claro... Como sea." Su coach agitó una mano para restarle importancia al asunto y se giró de nuevo hacia la puerta. "Sé un buen perdedor y acércate a hablar con Plushenko, la prensa quiere fotos de ustedes dos juntos."
"Ah, sí. Supongo que debo felicitarlo por su medalla de oro…" Comentó fingiendo desinterés, mirándose las uñas, pero en el fondo sabía muy bien que era fan de Plushenko. Era imposible no ser fan del mejor patinador del mundo.
"Y nada de alcohol."
"Sí, ya lo sé…" Repitió con un bufido. Viktor debía admitir que una hora atrás hubiese hecho lo que fuere por un trago. Pero ahora… se sentía bien. Extrañamente bien, a pesar de estar sobrio.
Es decir, se seguía sintiendo como un perdedor y que su futuro en el patinaje era incierto. Sin embargo, despertó sintiéndose más relajado, incluso más optimista.
Nunca pensó que tomarse una siesta le ayudaría tanto...
¿Acaso tuvo un sueño bonito? Y si fue así, ¿qué fue lo que soñó?
Yakov también pareció percibir su cambio de humor porque no hizo más imposiciones y asintió con la cabeza, como si aprobara su nueva actitud.
"Tienes 10 minutos para cambiarte. Y si todo sale bien esta noche, mañana podremos discutir las rutinas que tienes en mente para la próxima temporada." El ruso mayor redirigió su mirada hacia la puerta y se encaminó para salir. Viktor lo miró con sorpresa.
"¿Las rutinas…?" Antes de siquiera terminar la pregunta, ya se había azotado la puerta. "¡Oh!" Viktor sonrió de oreja a oreja tras darse cuenta que Yakov no había ido allí a regañarlo ni a darle sermón sino que había ido a animarlo. Muy a su manera, claro.
Una de las razones por las que le dolió tanto haber quedado en cuarto lugar es porque su coach le había prometido dejarlo crear sus propias rutinas si demostraba su valía en el Grand Prix. Y a pesar de no haber llegado al podio, Yakov aún así se lo permitiría. Su coach… confiaba en él.
Aquello fue suficiente para levantar más su ánimo esa noche.
Viktor rápidamente buscó su ropa formal en su maleta de viaje y se cambió, yendo después hacia el lavabo en busca de un espejo donde pudiera peinar su largo y enredado cabello…
Debería cortarlo.
Cada día era más difícil cuidar, sin mencionar que los fans pervertidos solían jalar de su cabello para llamar su atención. Además, seguro que la reacción de la prensa sería divertida, pues a estos les encantaba crear drama cada vez que una celebridad hacía algún cambio en su apariencia. Posiblemente culparían al resultado del GPF o algún desamor imaginario...
Viktor vio su propio gesto de disgusto en su reflejo al recordar que seguramente vería a Alexei en el banquete, y seguramente en brazos de la medallista de oro del Grand Prix femenino...
¡Al diablo con Alexei! Su actitud era pésima, y era el típico macho de clóset que fingía gustarle las chicas, además, su equipo de Hockey apestaba, y… y… odiaba cuando Alexei intentaba tocar su cabello o su cintura, e incluso su trasero, aún cuando Viktor apartaba su mano y le repetía que no.
Dios. ¿Cómo es que no se había fijado en esos detalles antes? Viktor necesitaba pensar mejor con qué clase de gente se relacionaba de ahora en adelante.
Cuando el peliplateado salió del baño y buscó su celular para guardarlo en el bolsillo de su traje, se percató que en la pantalla saltaba el contacto de sus padres junto a cinco llamadas perdidas...No, seis. El teléfono comenzó a vibrar de nuevo en su mano.
Debatió consigo mismo sobre si debería contestar o no. Y decidió no contestar. Viktor no necesitaba escuchar a sus padres recordarle que hubiesen preferido mejor haber tenido una hija que hiciera ballet y no 'un hijo raro que baila en el hielo'.
El adolescente cerró los ojos y dio un suspiro que le llenó el pecho hasta tranquilizarse. Entonces decidió tomar su cuarto lugar como el primer peldaño para llegar a la cima.
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Antes de abrir los ojos, Viktor se vio envuelto en un aroma familiar a hielo y a… katsudon. También escuchó el familiar sonido de una respiración y el latir de un corazón agitado contra su oreja.
El peliplateado no necesitó abrir los ojos para saber que tenía su mejilla apoyada contra el pecho de su esposo. El dolor en su cuello lo confirmaba.
Despacio, se irguió y abrió los párpados para ver en todo su esplendor a los ojos marrones que tanto amaba frente a él.
"Yuuri." Canturreó su nombre por costumbre. Y antes de poder preguntar por qué estaban en esa posición, cuando estaba seguro que lo último que recordaba era intentar clavar un quad flip, Yuuri jaló su camisa y besó sus labios sin miramientos.
A pesar de la sorpresa, eran pocas las veces en las que su esposo hacía eso en lugares públicos, por lo que Viktor no se quejó y posó una mano sobre su nuca para profundizar el acto.
No obstante, sí se preocupó cuando el beso terminó y Yuuri lo abrazó con tanta fuerza que dolía, escondiendo su rostro húmedo entre su cuello antes de escucharlo sollozar débilmente.
"Yuuri." Repitió, preocupado y confundido, y rápidamente rodeó su cuerpo con sus brazos. "¿Qué sucede, solnyshko?"
"Na-nada. Es sólo que... te extrañé mucho."
"¿Uh? ¿A qué te refieres?" Inquirió, más confundido aún. "He estado aquí todo el tiempo, fuiste tú el que fue al baño y… ¿Cómo acabé con mi cara contra tu pecho? ¿Acaso resbalé y me di un golpe en la cabeza?"
Yuuri rio un poco y negó con la cabeza, entonces se limpió las lágrimas con las mangas de su chamarra, y encaró a la versión adulta del chico que había estado frente a él tan sólo unos segundos atrás.
"Acabo de conocer a tu versión joven, al Viktor de 17 años." Resumió simplemente.
Viktor se paralizó un momento, mas no dudó ni un solo instante de su esposo. De hecho, eso explicaba el cambio de posición y por qué de pronto comenzó a recordar cuando Yuuri intentaba consolarlo mientras acariciaba su largo cabello plateado…
"Viajé en el tiempo…" Resolvió en decir, convencido, y se llevó una mano a la barbilla mientras los recuerdos regresaban de a poco en poco. "Y me hiciste llorar. Bueno, no a 'mí' sino al 'otro Viktor'."
"¡¿Qué?!" Yuuri lo miró, pasmado, no esperando tal comentario. "¿Él estaba llorando… por mí culpa?" El moreno parecía tan afligido que el peliplateado tomó sus manos con cuidado y le sonrió con ternura.
"Descuida, sé que no lo hiciste a propósito. Pero sí, es tu culpa."
"¡Po-por favor no me digas eso! ¡No podré vivir sabiendo que hice llorar a mi ídolo." Exclamó sintiéndose mareado de pronto, y sus ojos se convirtieron en espirales al tiempo que luchaba por mantenerse en pie. "¿Qué fue lo que hice mal?"
Viktor entornó la mirada y quiso señalarle que ya lo había hecho llorar en Barcelona. No obstante, sabía que para Yuuri, el Viktor joven, del cual tomó prestado su traje de Juniors, se trataba del ídolo inalcanzable que veía por televisión y que sabía nunca conocería… Excepto que sí se conocieron.
"Lo trataste bien." Respondió Viktor con seriedad, bajando su mirada al hielo, entrelazando sus dedos. "Lo hiciste sentir admirado y apoyado..., le hiciste sentir que el patinaje valía la pena si podía inspirar a otros patinadores como tú a seguir sus pasos, además, cocinaste para él, tocaste con cuidado su cabello; lo hiciste sentir amor de verdad…" Viktor estaba consciente de que todo lo que decía era lo que su esposo hacía por él a diario. Pero, claro, eso era algo que el Viktor de 17 años no había experimentado y que jamás experimentará con sus futuras parejas, sólo con Yuuri. "¡Y ni siquiera lo besaste aún cuando me esforcé tanto en seducirte!" Exclamó de pronto con el cejo fruncido, mientras que el japonés dejó caer su mentón, estupefacto. "Lastimaste mi ego de adolescente, ¿lo sabías?"
"Ah..., ¿qué?" Yuuri sacudió la cabeza y trató de entender la situación. Aunque no necesitó más que unos segundos para darse cuenta que Viktor sólo estaba siendo dramático al respecto, así que sonrió, aliviado. "Soy un hombre casado, ¿lo recuerdas? Y contigo." Soltó su mano derecha para mostrar su anillo de bodas. "Además, no recuerdo que tu versión joven haya tratado de seducirme." Viktor rodó los ojos, recordando muy bien la frustración que vivió en Hasetsu durante sus primeras semanas como coach. "Y si en verdad lo hubiera hecho, es decir, tratado de seducirme y logrado de alguna manera, yo no habría hecho nada con él. Eso hubiera sido extraño, le doblo la edad."
"Lo sé, solnyshko." La mirada de Viktor se suavizó por completo y posó una mano en su mejilla izquierda para poder ver su propio anillo de matrimonio. "Y agradezco mucho tu fidelidad." Tomó su otra mejilla y suavemente le plantó un beso en los labios. Yuuri lo aceptó gustoso. "Aunque no me hubiera molestado si le hubieras dado un besito como este." Agregó después haciendo un puchero. Yuuri soltó un chillido de incredulidad.
"¿Quéeee? Pero..."
"Bueno, Él seguía siendo Yo, por lo que no cambiarías el futuro ni sería infidelidad. Explicó alzando un dedo índice, como si fuera algo obvio." Así que lo único que hiciste fue privar a tu pobre esposo de besarte por 17 horas, ¡y durante su quinto aniversario! ¿Qué harás para remediarlo, Yuuri?" Canturreó acercando sus rostros. "Aún tenemos una hora antes de la media noche y me muero por un poco de katsudon…"
Yuuri sintió sus mejillas arder al máximo al tener la mirada coqueta de su esposo sobre él, éste batiendo sus largas pestañas plateadas y usando sus experimentadas manos para acariciar indecentemente su espalda y su trasero.
Y mientras Viktor se sentía internamente complacido de saber que aún podía seducir a su Yuuri (teniendo sus 'recientes' fallos en mente), se percató que la mirada perpetuamente tímida del japonés pronto cambió a aquella mirada llena de determinación y deseo carnal que tanto le fascinaba, pudiendo ver asomarse un destello de su Eros, algo que evidentemente culminaría con jadeos sobre el colchón al regresar a casa. Viktor podía sentir a su 'yo' del pasado envidiando aquello.
Yuuri, por su parte, se alegraba de por fin tener a su Viktor de vuelta. Conocer otra faceta de su ídolo había sido un sueño hecho realidad, sin embargo, tener a un amoroso esposo era una realidad de la que no pensaba despegarse jamás.
Había cosas que el Viktor de 33 años extrañaba del pasado, como su juventud, su cabello largo, el cómo se sintió ganar su primera medalla de oro en Senior hasta conseguir cinco.
No obstante, no extrañaba la soledad, la incertidumbre de no saber si algún día sería aceptado por sus padres, el miedo a no ser suficiente para alguien especial; el creer que su Yuuri era un hombre taciturno y simplón (le daría un coscorrón a su versión joven si pudiera), así que definitivamente prefería vivir en el presente junto a su amado esposo mientras forjaban un maravilloso futuro juntos.
Este es el capítulo final. Espero les haya gustado esta fic~
No obstante, me gustaría hacer un cap extra donde Yuuri de 12-14 años se encuentre con el Viktor del 'futuro', así que estoy abierta a sugerencias :D
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