Pueden tomar nuestras vidas, pero nunca podrán tomar nuestras versiones de Harry Potter… ¡ni siquiera tú, JK Rowling!
Capítulo 2
POTTER: ¡HA VUELTO! ¡QUIEN-NO-DEBE-SER-NOMBRADO REGRESA! ¡CONFIRMAN DUMBLEDORE, GRAYSON! –Diario el Profeta
DECLARACIÓN SORPRESA: ¡VOLDEMORT, EL SEÑOR OSCURO BRITÁNICO, REGRESA DE LA MUERTE! –New York Ghost
¡HARRY POTTER DECLARA QUE QUIEN-USTEDES-SABEN REGRESA! –Le Monde Magique, Edición Mundial
IGOR KARKAROFF DESAPARECIDO, SUBDIRECTOR DE DURMSTRANG DECLARA QUE ESTÁ EN FUGA –Nordiska Nyheter (Traducción)
¿LOS MUERTOS REGRESAN? ANCIANOS ABORÍGENES DICEN QUE ES POSIBLE –Corona Australis
LA PANTERA ES AVISTADA EN INGLATERRA –El Universo (Traducción)
¡NARGLES INVADEN GRAN BRETAÑA! ¡NO DEJEN QUE SE ROBEN A SUS NIÑOS! –El Quisquilloso
–Papá, son mortífagos, no nargles.
Después de algo de discusión, los Granger lograron agendar una cita en grupo con Paul y Tiffany para finales de julio. Fue algo más melancólico de lo que habían esperado. Con la guerra inminente cerniéndose sobre ellos, era difícil solo ser adolescentes, y a pesar de intentarlo más que en años previos, sabían que probablemente verían menos a sus amigos muggle de ahora en adelante.
Dan y Emma también estaban escépticos de la cita ya que la película era Braveheart, y ya tenían suficientes guerras con las que lidiar, pero se suponía que era buena, y Harry estaba interesado después de aprender sobre el lado mágico de esa guerra en Historia de la Magia, y acordaron que los niños eran lo suficiente maduros, así que cedieron.
Neville y Luna llegaron en el autobús noctámbulo, escoltados por Dora. Ella había ido a recogerlos en lugar de dejarlos que intentaran llegar a la casa de los Granger solos, o con sus guardianes. Era más fácil y seguro de este modo, y los Granger no querían que muchas personas supieran donde vivían de todos modos.
Los tres sobresalían en el mundo muggle. A pesar de que Harry y Hermione les dijeron que se vistieran casual, Neville estaba usando algo que su abuela probablemente pensaba era casual cuando ella había tenido su edad, pero en el mundo muggle lo hacía ver, honestamente, como un ñoño: una camisa Oxford y pantalones de raya diplomática que se elevaban por encima de su ombligo… además de una capa de viaje para un toque mágico. Y Luna, aunque su ropa era básicamente muggle, lucía como una hippie. Con aretes de rábano. Dora no ayudaba tampoco. Mantuvo su cabello rosa y se vistió como una roquera.
Hermione suspiró cuando los vio, y Harry dijo–, Bueno, no es como si Paul y Tiffany piensan que somos normales.
Hermione caminó a Neville y lo besó gentilmente–. Es bueno verlos –dijo–. Pero para que sepan, cuando decimos "casual", decimos algo similar a lo que usamos los fines de semana.
–Es lo que le dije a mi abuela, pero ella insistió en esto –dijo Neville.
Luna miró a su propio atuendo psicodélico–. ¿Esta no es ropa muggle casual? –preguntó.
–No en esta década, luna –dijo Harry, y entonces la besó también–. Pero está bien.
–¿Yo no recibo un beso, Harry? –preguntó Dora con una sonrisa.
–Tú no tienes excusa –dijo Harry–. Tu papá es hijo de muggles. Además, la banda de las Brujas de Macbeth no es apta para muggles. –Se estremeció cuando dijo el nombre por una razón nada relacionada.
Dora miró a su propia playera y sonrió–. Nadie va a notarlo –dijo–. Muchos grupos muggle tienen nombres más extraños.
–Déjalo, Harry. Tenemos que irnos –murmuró Hermione.
–Creo que dejaré la capa, si no les molesta –dijo Neville. Se quitó su capa de viaje y se la entregó a Emma, y después miró a Harry de arriba a abajo, e intentó bajar sus pantalones sin ser muy obvio. Ayudó un poco.
–¿Tus amigos nos verán en el cine? –preguntó Luna.
–Sí –dijo Harry–. Paul es un año mayor que nosotros, así que ya puede manejar.
–Eh… ¿Dora? –dijo Hermione nerviosa–. ¿Sabes manejar, verdad?
–Por supuesto. Ni siquiera tuve que confundir al examinador –dijo ella.
Eso no dio mucha confianza a los Granger. Aun así, Dan y Emma dejaron que Dora tomara prestado su auto para llevar a los chicos al cine–. Diviértanse –dijo Emma–. Compórtense. Y manténganse lejos de problemas.
–No se preocupe, Sra. G. ¡Sé todo sobre alerta permanente! –dijo Dora.
–De acuerdo, en verdad vas a parecer extraña si haces eso –le dijo Harry.
A pesar de sus reservas, Dora era buena manejando, y los llevó a los cuatro al cine a tiempo. Con sus varitas guardadas bajo sus mangas, los cinco, se estacionaron y buscaron a Paul y Tiffany. Los ojos agudos de Harry los encontraron al instante, y los saludó de lejos.
Los amigos más viejos de Harry y Hermione caminaron a ellos luciendo un poco cautelosos. No habían conocido a Dora antes, y no estaban esperando a un mal séptimo con el grupo. Hermione también notó al instante que Paul y Tiffany no estaban agarrados de las manos o parados cerca. ¿Acaso su relación había terminado el último año? El par sonrió, pero parecía un poco forzado mientras los dos muggles miraban a los acompañantes de sus amigos.
–Hola chicos, ha pasado mucho tiempo –dijo Harry.
–Hola, Harry. Hola, Hermione –dijo Paul–. Veo que finalmente consiguieron algunas citas. –Harry notó que estaba mirando a Luna.
–Sí, ella es mi novia, Luna Lovegood –dijo Harry–. Luna, ellos son nuestros amigos, Paul y Tiffany.
Paul tosió lo que pareció ser una risita cuando escuchó el nombre de Luna. Harry pronto se dio cuenta de que era algo en punto con su atuendo de los sesentas, pero los dos estrecharon manos cordialmente.
–Y él es mi novio, Neville Longbottom –lo presentó Hermione–. Oh, y ella es la prima de Harry, Dora. Mamá y papá querían que actuara como chaperona.
Como esperaba, Paul y Tiffany no parecieron muy impresionados con las nuevas adiciones al grupo. Tiffany sólo miró a Neville de arriba a abajo y levantó una ceja escéptica. Eso no era justo, pensó Hermione. Neville se estaba desarrollando bien, en su opinión. Era solo que la ropa que su abuela había elegido para él no le hacía justicia. Paul estaba ocupado mirando a Luna… por su extrañeza, Hermione estaba segura, más que su figura. Era difícil no mirar a Luna, de hecho, especialmente cuando se le conocía por primera vez, pero eso calmó mucho a Harry. Por lo menos Dora pareció ser lo suficiente "genial" para ellos.
–¿Quiénes son las Brujas de Macbeth? –preguntó Paul cuando vio la playera.
–Oh, son esta banda de heavy metal poco conocida que tocan canciones de fantasía –dijo ella sin perder el ritmo.
Harry se estremeció de nuevo. No pensó que alguna vez vería la banda del mismo modo después de lo que había escuchado en Hogwarts.
–Genial –respondió Paul–. ¿Y cómo estuvo su año escolar?
Los cuatro estudiantes de Hogwarts se miraron incómodos–. Eh… –comenzó Hermione.
–Nosotros, eh… –intentó Harry, pero no pareció encontrar algo coherente.
Sus dos amigos fruncieron el ceño–. ¿Está todo bien? –dijo Paul–. ¿Ninguna broma sobre la magia y monstruos? ¿Nada?
Neville, Luna, y Dora miraron a Harry sorprendidos.
–¿Pasó algo? –dijo Tiffany–. ¿No reprobaste, verdad?
Harry y Hermione se miraron y llegaron a un acuerdo con una mirada–. Quizás deberían sentarse –dijo Hermione.
Paul y Tiffany se sentaron incómodos en el capó del coche–. ¿Tan mal? –dijo Tiffany–. ¿Qué pasó?
–No… Este año no estuvo tan bien… –dijo ella con voz suave–. Uno de nuestros amigos fue asesinado.
Ellos soltaron una exclamación de sorpresa. Cuando se calmó, Paul dijo–. ¿No estás bromeando, verdad?
Harry negó con la cabeza y Luna apretó su mano para apoyarlo–. Yo estuve ahí –dijo–. Fue el último día del semestre. Tuvimos una competencia atlética, y yo estaba en la ronda final. Pero había una mujer psicópata… eh… una fugitiva de otro… condado. Y ella...
Hermione continuó–: Fue justo cuando terminaron. Harry y Cedric estaban empatados en primer lugar, pero entonces, esta mujer se metió en el aula de algún modo y apuñaló a Cedric justo ahí.
–Fue rápida –dijo Harry–. Nunca había visto a alguien moverse tan rápido. Intentó apuñalarme también. Apenas y escapé. Llamamos a la policía, pero no pudieron encontrarla. Piensan que se fue de la zona, y está escondida en algún lado.
–Dios mío –dijo Tiffany–. Es como una película o algo. Ese tipo de cosas no pasa en el mundo real, ¿saben?
–Créeme, lo sé –dijo Harry–. Cedric era un buen chico. Acababa de recuperarse de esta terrible enfermedad, y había comenzado a ayudar a mi padrino en trabajo de caridad, y… –Se detuvo por un momento–. Y… sé que suena tonto, pero… nuestra gata vieja murió justo cuando regresamos también.
–No es tonto… –dijo Tiffany en reflejo, pero sin verdadera convicción.
–Saben lo mucho que le gustan los gatos a Harry –les recordó Hermione–, y Rowena… creo que se los dijimos, pero perteneció a sus padres biológicos.
–¿En serio? Creo haberlo olvidado –dijo Tiffany–. Quiero decir, debió haber tenido la edad de Harry.
–Tenían la misma edad –dijo Harry con voz suave.
–¿Qué?
–Cedric y Rowena. Ambos tenían diecisiete.
–Oh…
–Y ahora, todos dicen que Rowena vivió una larga y buena vida, pero Cedric murió en su mejor momento –dijo él ausente–. Algo… no se siente bien sobre eso...
Luna lo miró y suspiró–: Oh vaya. Los gusanos aquavirus te están afectando de nuevo, Harry. Te están poniendo excesivamente melancólico.
Todos miraron a Luna.
–¿Gusanos aquavirus? –dijo Paul.
–Se te pegan con tentáculos de pensamientos e intentan estrangular tu mente. Son terribles. Los pensamientos pueden dejar las cicatrices más profundas, saben –Tomó las manos de Harry y se puso de puntas para su susurrar en su oído–, No pueden ser dementores, o todos los sentiríamos –lo cual llevó a Harry, no por primera vez, a cuestionar cuantas de sus historias Luna verdaderamente creía.
–Yo… estoy seguro de que… eso no tiene sentido –dijo Paul.
–Claro que sí… –comenzó Luna, pero Hermione la interrumpió.
–No la cuestiones, Paul. Sólo terminarás más confundido.
–Entonces… –dijo Tiffany incómoda–. Lo sentimos; no teníamos idea de que eso estaba pasando… ¿Y aún querían salir en una cita en grupo con nosotros?
–Claro, nunca tenemos oportunidad de verlos –dijo Harry–. Vamos.
Comenzaron a caminar a la puerta del cine, pero Luna habló de nuevo–: No les molesta que los acompañemos, ¿verdad?
–Claro que no –dijo Tiffany–. ¿Por qué lo dices?
–Sé que esto estaba planeado más como una cita romántica, pero si te sientes más cómoda, podrías sentarte con Dora… ¡AH! –Luna gritó cuando Hermione le dio un codazo con fuerza.
Y ahí vienen las verdades incómodas, pensó Harry.
Paul y Tiffany la miraron incómodos–. Nosotros, eh… –comenzó Tiffany.
–No es así, es sólo… –dijo Paul titubeando.
–Es complicado –dijeron juntos, y después se miraron entre ellos.
Hubo un largo silencio. Finalmente, Dora dijo–, Mejor vayamos a la película.
En retrospectiva, el ver Braveheart probablemente fue una mala idea. Para comenzar, Harry y Luna técnicamente no eran lo suficiente mayores para verla (aunque ambos tenían permiso de sus padres), pero la mujer en la taquilla no revisó sus identificaciones, así que Dora no tuvo que confundirla. Pero el rating estaba bien merecido, más de lo que habían esperado, con representaciones gráficas de violaciones, asesinatos, y personas apuñalando caras de otros.
A Tiffany le afectó más. No era presa fácil, pero no estaba acostumbrada a películas de guerra, y no pudo aguantar ver tanta sangre. Ella y Paul se sentaron en lados opuestos de Dora, pero cambió de asientos cuando la batalla comenzó para que pudiera esconder su rostro en el pecho de Paul. Harry y Hermione tenían el presentimiento de que sus sentimientos serían incluso más "complicados" para ellos después de esto. Harry pensó que en su mayoría estaría bien al ver la película, pero estaba equivocado. Había visto batallas, sangre, y muerte, claro, pero no estaba preparado para ver a los soldados intentar violar a la esposa de William Wallace. Se sintió enfermo por la asquerosidad de la escena, y no pudo evitar pensar en Luna cuando la vio, lo cual sólo lo hizo peor. (Pensó en Hermione un poco, pero Hermione hubiera hecho pedazos a los soldados si era necesario, y no hubiera necesitado de una varita para hacerlo.)
Por suerte, Luna pareció manejarlo bien. Se aferró a su brazo, pero se mantuvo firme y pareció reconfortarlo tanto como lo hacía con ella misma–. Está bien, Harry –susurró en su oído–. Sabemos quién gana al final. –Pensó que era una manera difícil de ver algo tan brutal, pero así era Luna. Tanto ella como Neville habían visto a Harry y a los otros campeones en peligro mortal en el torneo, también con su cantidad de sangre, así que estaba menos preocupado por eso, pero se sorprendió de que estuviera tan calmada al presenciar esto. Neville no lo estaba. Prácticamente gritó–, ¡Demonios! –cuando lo vio. Admitió después que consideró salirse de la sala.
Cuando Harry miró a Dora, vio que ella también lucía asqueada, pero era una auror, así que había visto peor. Estaba seguro de que vio su boca articular–, ¡Bien, chica! –cuando la esposa de Wallace mordió el rostro del soldado. Hermione, sin embargo, estaba llorando. Harry pudo adivinar mientras la película continuaba que ambos estaban pensando en la guerra que se avecinaba y preguntándose cuanta de la violencia fingida verían en la vida real.
Neville repitió su exclamación cuando los escoceses se expusieron al ejército inglés. Hermione pudo comprenderlo (aunque después pensó que era irónico que se confundió cuando el primo del Príncipe Eduardo lo llamó un sodomita). La abuela de Neville hubiera sufrido un ataque de verlo. Sir Robin Greengrass ciertamente nunca había mencionado nada como eso, y Luna susurró a Harry–, Me sorprende que dejaron que mostraran eso. El Teatro Diagonal hubiera sido arrollado por una multitud furiosa si lo intentaran.
–Es por lo que las películas muggle tienen ratings –susurró él–. Para saber para qué edades son apropiadas.
–Mm, esa es una buena idea.
Desafortunadamente, la historia no podía terminar también como esa batalla. La traición fue terrible cuando llegó, incluso sabiendo lo que pasaría: la traición de Roberto I de Bruce hacia Wallace, la traición del padre de Robert a los dos. Harry podía sentirlo. Así se debieron sentir sus padres cuando se dieron cuenta que Pettigrew los había traicionado. Finalmente se rindió cuando Wallace dijo a Hamish como había orado por un hogar y una familia, pero no lo valían sin su libertad. Lloró, sabiendo lo que pasaría al hombre. Lloró, pensando en su propia sentencia a muerte que apenas había escapado un mes atrás sin siquiera saberlo, cuando el horrocrux fue exorcizado de su cráneo. Lloró, pensando en la guerra que se avecinaba.
Luna se aferró a él, colocando un brazo delgado alrededor de sus hombros–. Todo estará bien, Harry –le susurró–. Tendrás todo eso. Estaremos listos esta vez.
–Yo no estoy listo, Luna –susurró él–. Tengo catorce años, y ya casi he muerto cinco veces. Tengo… tengo miedo...
–Todos tenemos miedo, Harry, pero tú lo has luchado y vivido. Lo desafiaste a su cara. Eres más fuerte que todos nosotros. Puedes lograrlo.
–Gr...gracias –dijo él, enderezándose. Agradeció a Merlín de nuevo que ella estaba ahí para él.
La película finalmente terminó con la ejecución de Wallace. No habían esperado tampoco que la película durara tres horas, lo cual lo hizo más agotador. Harry se estremeció. El ver a la audiencia celebrando a Wallace en la horca le recordó demasiado a los mortífagos riéndose de él mientras Voldemort lo torturaba. Cuando finalmente salieron de la sala, todos en el grupo lucían traumatizados, Harry más que todos.
–Tal vez Braveheart no fue una buena idea –dijo Paul. Tiffany lucía perturbada, pero estaba de pie sola. Neville estaba haciendo una mueca, aferrándose a la mano de Hermione, mientras que Harry se apoyaba sutilmente de Luna.
–A la próxima, veremos Pocahontas –dijo Hermione con firmeza.
–¿Mejor que esta, espero? –preguntó Neville, a lo que ella asintió con vigor.
Harry no dijo nada.
–Harry, amigo, ¿estás bien? –preguntó Paul–. Te ves algo… alterado. ¿Fue demasiado…? Lo siento, probablemente no fue la mejor película para ti en este momento.
Harry lo miró a los ojos y forzó una sonrisa–. ¿Me creerías si te dijera que conocemos a fantasmas que lucharon en servicio a Eduardo el Zanquilargo? –preguntó.
–¡Harry! –exclamó Dora horrorizada.
Pero Paul sonrió débilmente–: Ahí está el Harry que conocemos.
Hermione rápidamente susurró a Dora sobre como Harry bromeaba de sus "aventuras", y se relajó y se les unió un poco–. Oh, cierto. Aunque eligió el lado incorrecto –gruñó ella.
–Ese Zanquilargo era terrible. "¿Tenemos reservas?" Demonios, incluso Quien-Ustedes-Saben no harían eso.
–¿Quien-Ustedes-Saben? –dijo Tiffany.
Dora soltó un chilló al cometer el mismo traspié por el que había regañado a Harry.
–Eh, el villano en una obra que vimos –la salvó Hermione–. Larga historia.
–A mí me gustan las obras históricas –cambió Luna el tema rápidamente–, incluso cuando cambian unas cuantas cosas. Esto fue demasiado, pero fue interesante ver la historia recreada… La pintura facial fue una buena idea. Alejaría a los nargles. ¿Creen que el Wallace original hizo eso?
Todos la miraron–. Erm… ¿nargles? –dijo Paul.
–Oh, sí. Usualmente solo roban tus calcetines cuando los lavas, pero pueden ser muy peligrosos en batalla. Ayuda a ocultar tu rostro de ellos.
Paul les lanzó una mirada a todos que decía ¿Habla en serio? Pero se mordió la lengua por el momento, y todos caminaron a los autos. Estaba oscuro, y todos los mágicos estaban siendo precavidos, pero sus dos amigos muggles no parecieron notarlos escaneando el estacionamiento por problemas. Aún no estaban tomándose de las manos, sino que caminaron uno a cada lado de Dora. En cuanto a Dora, Harry y Hermione pudieron ver que había estado mirando las puertas de la sala todo el tiempo a pesar de disfrutar la película, su varita lista en su funda. No se relajaría por completo hasta que todos estuvieran en casa.
No planearon ir a ningún otro lado después. Estaban aún más preocupados por la seguridad tan tarde esa noche. Probablemente estaban siendo paranoicos; estaban en una comunidad muggle, y casi nadie sabía dónde estaban, pero como Moody decía, ¡alerta permanente! Se separaron pronto, pero antes de hacerlo, Paul llevó a Harry a un lado para una charla privada.
–Entonces, ¿tu novia, el novio de Hermione? –dijo él–. ¿Ambos van a tu escuela?
–Sí. Ambos son geniales –dijo Harry–. Neville es mi compañero de cuarto, y Luna es vecina de otro de mis compañeros, así que ya los conocíamos bien.
–Ah. –Paul miró a Neville y Hermione–. Neville parece un buen chico. Parecen similares.
–Mm, sí, en cierto modo –dijo Harry–. Sus padres fueron amigos de los míos.
–Que bien. –Entonces miró a Luna, quien estaba paseándose por el estacionamiento y tarareando para sí misma–. ¿Y Luna? ¿Dónde encontraste a esa?
A Harry no le gustó su tono, pero respondió–, Encontré a estudiantes mayores molestándola cuando ella estaba en primer año. Les dije que la dejaran en paz. Hemos sido amigos desde entonces. La invité al baile de Navidad el año pasado porque me comprende mejor que la mayoría de las chicas en la escuela.
–¡Estás bromeando!
–No lo estoy.
Paul suspiró y miró a Luna de nuevo–. Harry, amigo, déjame darte un consejo como alguien con un poco de más experiencia. Necesitas alejarte de esa.
–¿Qué? –dijo Harry con dureza, mirándolo molesto.
–Escucha, amigo. Tiene ojos locos.
Eso detuvo a Harry de golpe–. ¿Eh? –dijo.
–¡Ojos locos!
–¿Qué son los ojos locos?
–Cuando la miras a los ojos, puedes ver blanco alrededor de sus iris.
Bueno, eso era cierto. Luna siempre había una mirada como de sorpresa, pero nunca le había prestado atención–. ¿Y?
–¡Y esa es la señal de que está loca!
Harry bufó automáticamente–. ¿Qué quieres decir con loca?
–Tú sabes, que se pondrá como loca uno de estos días y te atacará.
–¿Qué? –repitió Harry. Luna había sido llamada Lunática por muchas razones diferentes, pero nadie la había llamado peligrosa. Normalmente la subestimaban, de hecho–. No sé qué estás fumando, Paul, pero Luna no tiene una gota de malicia en su cuerpo.
Paul sacudió su cabeza–. No, eso es lo peligroso. Siempre son las calladas. Mira, Harry, sé que has estado pasando un mal momento, y puedo ver que te gusta mucho, pero necesitas escuchar esto. Tiene ojos locos, y ves cómo se viste...
–Es excéntrica...
–¿Y esas cosas raras de las que habla?
–No es su culpa que su papá sea un escritor de tabloide.
–Te digo, Harry. Una chica como esa, tal vez estará bien, pero tal vez te apuñalará en la espalda, o terminarás con una acosadora.
–¡PARA! –gritó Harry. Todos en el estacionamiento y lo miraron–. Cállate o… –se detuvo. Sus dedos estaban echando chispas de magia, pero no podía declarar un duelo contra Paul. ¡Era muggle! Merlín, finalmente había pasado, pensó. Era más parte de la cultura mágica que de la muggle–. Sí, Luna es extraña –dijo–. Demonios, ¿sabes cómo la molestaban los otros chicos? Comenzaron a llamarla Lunática Lovegood al mes de comenzar la escuela, y fui yo quien tuve que pararlos. Pero el que sea extraña no significa que está loca. Es tan cuerda como yo. Sólo se rehúsa a dejar que le moleste lo que las personas piensan de ella… pero yo puedo ver que sí le molesta, así que para.
–Oh, y no es peligrosa. Cuando los chicos mayores estaban robando sus cosas, ni siquiera fue con un maestro hasta que yo lo hice por ella. Y no es una acosadora tampoco. De hecho, la invité al baile porque es la única chica que conozco que no actúa como una. Además, ya tengo una acosadora en la escuela, y no es Luna. Luna siempre ha sido amable y respetuosa conmigo, incluso cuando… –Pero no podía decirle a Paul todas las cosas que había pasado en la escuela. Vaya, esto era difícil.
Paul debió interpretar su silencio como estar relacionado con Cedric porque retrocedió al instante–: Vaya, lo siento. No lo sabía. Puedo ver que se gustan mucho, es sólo que...
–No asumas cosas que no sabes, Paul –lo interrumpió Harry–. Así es como los problemas de Luna comenzaron… y muchos de los míos, si lo pienso. –Se dio la vuelta y se alejó sin decir otra palabra, dejando una amistad muy dañada detrás de él.
Llegaron a casa sin incidente, pero Harry en especial no tenía mucho interés en enfrentar a sus padres después de eso, aunque no pudo escaparlo.
–¿Y, qué tal? –preguntó Dan.
Él negó con la cabeza–. Mala idea.
–Oh-oh. ¿Qué pasó?
–La película fue peor de lo que esperamos –dijo Hermione–. Quiero decir, no estuvo mala. Estuvo bien hecha. Pero violenta… tocó muchos puntos sensibles.
Emma suspiró–: Te dije que sería mucho para ellos, Dan.
–Queríamos ir, mamá –defendió Hermione a su padre–. Fue nuestro error. Sólo no sabíamos que esperar.
–Aún debimos saber mejor –dijo Emma.
–Tal vez, pero...
–Pero son lo suficiente mayores para tomar sus propias decisiones, Emma –dijo Dan–. Harry ya prácticamente tiene quince, y Hermione cumplirá dieciséis pronto. Por mucho que no queremos admitirlo, nuestros dos hijos son lo suficiente maduros para decidir si ver una película.
Emma suspiró con pesadez, pero no podía discutir con eso. Sin embargo, se dirigió a Luna y dijo–. ¿Tú estás bien, Luna? Eres la más joven.
–Estaré bien, Sra. Granger –dijo ella con calma–. Harry sólo necesita un poco de apoyo extra.
–¿Harry? –dijo ella preocupada, elevando una ceja en su dirección.
–Fue… difícil de ver –murmuró él–. Y no sólo fue la película. Yo… Paul y Tiffany no se están llevando bien, y yo tampoco me llevé bien con Paul.
–Oh… Es una lástima.
–Sí… Buenas noches, Luna. Tú y Neville deberían ir a casa. –Besó a su novia… muy casto ya que sus padres estaban mirando. No fue hasta que se fue con Neville y Dora que realizó la pregunta que lo había estado consumiendo–. Mamá, ¿Luna no está loca, verdad?
–¿Qué? –dijo su mamá sorprendida–. ¿Por qué piensas eso, Harry?
–Paul lo dijo. Dijo que no debería salir con ella porque está loca. Me enojé mucho con él… Casi lo desafié a un duelo antes de darme cuenta. Y la mitad de sus compañeros en la escuela también piensan que está loca. Pero no lo está, ¿verdad? Ella solo es...
–¿Excéntrica? –dijo Emma–. Mira, Harry, mentiría si te dijera que no hemos pensado que Luna quizás necesite de algún tipo de terapia. Sabemos que es… diferente… Y, honestamente, quizás tiene algún tipo de condición para la que necesite ayuda, pero eso no quiere decir que está "loca", y no significa que no debas salir con ella. Estaríamos ciegos si no viéramos que son buenos el uno para el otro… y no es fácil para nosotros porque son tan jóvenes.
Harry bajó la mirada–: Entonces sí creen que necesita ayuda.
Ella negó con la cabeza–. No lo podemos decir con seguridad. Necesitaría un diagnóstico profesional. Pero creo que podría ayudarla.
–Harry, si te preocupa mucho, deberíamos tener un DSM por ahí –habló Dan–. Pero te pido que tengas cuidado y nos consultes antes de decidir intentar algo. Diagnósticos no profesionales no son buenos para nadie.
Aunque se tomó la advertencia de corazón, Harry leyó el viejo DSM-III-R al día siguiente, buscando por algo que quedara con el tipo particular de rareza de Luna. Encontró algo: trastorno esquizotípico de la personalidad. Aparentemente era un tipo de esquizofrenia de bajo nivel caracterizado por reacciones emocionales inapropiadas, comportamiento excéntrico, creencias extrañas, y procesamiento de ideas poco convencional. Casi quedaba. Excepto… otro síntoma característico era comportamiento antisocial, y Luna era una persona equilibrada alrededor de personas a las que respetaba y que tenían una mente abierta sobre lo que decía.
No, insistió para sí mismo. No estaba loca. Solo era adorablemente extraña, y no la querría de ninguna otra manera.
