Arriba, abajo, a la JK Rowling, y a la derecha. Si se pierden, consulten a White Squirrel.
Notas del autor: Tomé el quiz de patronus de Pottermore y adivinen lo que fue el mío: un gato salvaje. Esperaba una ardilla, pero aprecio la coincidencia.
En caso de que no hayan estado siguiendo las historias anteriores, hay unas pocas diferencias entre la historia del mundo real y el universo animago.
Notas de la traductora: En caso de que se lo estén preguntando, mi patronus es un halcón, aún si no tiene nada que ver con esta historia... En fin,
¡Feliz Navidad! ¡Casi feliz año! ¡Y casi feliz aniversario al universo animago! Técnicamente el verdadero aniversario cae el próximo fin de semana, pero no estoy segura de poder actualizar entonces, así que prefiero felicitarnos desde ahora y darles gracias por seguir esta serie de historias y por sus comentarios. Espero que estén disfrutando leer tanto como yo disfruto de traducir.
Capítulo 5
–Fuiste capturado por un niño de once años en forma de gato, Pettigrew. Eres incluso más patético de lo que pensé.
–Harry –dijo Sirius–, me gustaría presentarse a Kirley Duke, el guitarrista principal de las Brujas de Macbeth.
–Encantado de conocerlo, Sr. Duke –dijo Harry. Estrechó la mano del músico con condescendencia. Aún no veía el punto de que Sirius organizara esta reunión a pesar de que era genial conocer a la banda en su estudio.
–Encantado de conocerlo también, Lord Potter. Pero es solo Kirley. El Sr. Duke es mi padre.
Harry lanzó una mirada a Sirius. Podía ver porque los dos hombres se llevaban bien. Claro, Sirius probablemente hubiera sido una estrella de rock si tuviera algo de talento musical. Kirley Duke era alto, pero delgado, aunque lucía menos como un vampiro sin su maquillaje. Lo mejor, supuso Harry, era que no parecía que le importaba su fama, al ser él mismo famoso.
–Pues, disfruté su actuación en el Baile de Navidad el año pasado –dijo Harry.
–Bueno escucharlo. Muy bueno escucharlo –respondió Kirley–. Y, ¿qué fue ese baile loco que estaban haciendo cuando íbamos a empezar y que nadie más parecía poder hacerlo? Sé que era muggle, pero hace mucho que dejó de gustarme la música muggle.
–Oh, era un vals de cinco pasos.
–¿Un vals de… de cinco pasos? –dijo Kirley incrédulo–. ¿Los muggles tienen números de baile tan raros?
–No realmente. No son muy comunes. Pero ese era uno famoso de Tchaikovsky… la sinfonía patética, el segundo movimiento.
–Genial, tendré que comprar el récord.
Harry y Hermione intercambiaron una mirada confusa–. ¿Cuándo saliste de Hogwarts? –dijo Harry–. Usamos CD ahora.
Sirius se aclaró la garganta–: No hay electricidad en Hogsmeade.
–Oh, cierto… Cuando termine la escuela, definitivamente voy a vivir en una ciudad muggle.
–De cualquier modo –los regresó Sirius al tema–. Kirley, teníamos algo importante que hablar contigo. Necesitamos que lo mantengas secreto, y quiero decir de los niveles más altos del Ministerio. Pero puede que afecte a la banda directamente, así que necesitamos mencionártelo.
Kirley palideció–. Espere, nosotros solo tocamos música, Lord Black –dijo dando un paso atrás–. No estamos interesados en todas estas cosas encubiertas.
–Sí, pero si Sirius tiene razón… y no estoy convencido de que la tenga, aclaro… esto puede que esté más allá de nosotros –dijo Harry–. Verás, el día después… el día después del regreso de Voldemort, fui testigo de una profecía.
–¿Una profecía?
–Sí… una profecía que quizás los haya nombrado.
–¿A nosotros? ¿Cómo?
–¿Lo guardarás secreto? –preguntó Sirius.
Kirley asintió vigorosamente–: No voy a dejar que esto llegue a la prensa, Lord Black.
Sirius asintió a Harry, quien tomó un gran respiro y recitó la profecía de Cho–: Las brujas de Macbeth se reunirán antes de que el verano muera. El Señor Oscuro recupera sus fuerzas, más terrible que nunca antes. El que lo desafió tres veces lo espera frente a una gran montaña para oponerse. Pero antes de que las hojas caigan, las brujas de Macbeth se reunirán de nuevo en su ayuda, y él llamará a aliados nuevos a su lado, y Marte reinará sobre Europa. Las brujas de Macbeth se reunirán antes de que el verano muera.
El músico estaba aún más pálido cuando Harry terminó–. Esperen –dijo–, a menos que crean que Quien-Ustedes-Saben va a ser derrotado con el poder del rock and roll… lo cual sería fantástico, pero...
–Intentamos descubrir lo que significa –dijo Harry–. Las únicas Brujas de Macbeth a las que conocemos son ustedes y los personajes de Shakespeare.
–Pues no creo que seamos nosotros, Lord Potter. Y yo saqué el nombre de Shakespeare de todos modos.
–Pero no sabemos a lo que Shakespeare se refiere como brujas –dijo Hermione–. Las describió como "weyward" con una "e", aunque también lo escribió como "weyard". Lo buscamos, y ninguna palabra aparece en ningún otro lugar en la literatura. Macbeth es la única fuente con esa descripción de acuerdo con el diccionario inglés de Oxford. Expertos lo interpretan como "weird", extrañas, aunque otros lo han interpretado como "wayward", caprichosas, pero no apoyaron ninguna versión hasta un siglo después de su muerte.
–¿Están seguros de que la profecía se refiere a las "Brujas" de Macbeth, con mayúscula? Además, la versión mágica de la historia...
–Es diferente. Lo sabemos –dijo Hermione–. Es posible, pero no lo creemos.
–¿Han hecho algo este verano que amerite que se reúnan o han apoyado a Harry? –preguntó Sirius.
Kirley negó con su cabeza–: No. Hemos tenido bastantes eventos este verano, y hemos estado haciendo lo nuestro, sin ayudarlos a ustedes o al Ministerio o a nadie… sin ofender. Solo somos una banda. No sé qué podríamos hacer de todos modos.
–Solo intentamos explorar las posibilidades, Kirley –dijo Sirius–. La profecía suena como si debieran ser ustedes, pero si nada que están haciendo queda, tendremos que pensarlo de otro modo.
–Ah. Pues, buena suerte con eso. Y ahora, fue un placer conocerlos, pero tengo una gira que planear… en Francia… hasta octubre.
–Cierto… gato asustadizo –murmuró Sirius bajo su alieno mientras se iban.
–¡Oye! –protestó Harry.
Con la profecía sin resolver, los Granger se encontraron con otro misterio cuando el profesor Dumbledore los invitó a una reunión especial en Hogwarts, no en su oficina, sino en la orilla del lago negro. Sirius escoltó a la familia desde Hogsmeade, y llegaron al lago para encontrar a un grupo inusual de personas. Dumbledore estaba ahí, por supuesto, pero con Fawkes en su hombro. Y en lugar de la profesora McGonagall o cualquiera de los otros maestros, la profesora Trelawney y el Sr. Ollivander estaban con él. El Ministro Fudge y Amelia Bones también estaban ahí, pero también, muy inusualmente, la familia Chang.
–Hola, Cho. ¿Qué están haciendo aquí? –preguntó Harry.
Cho levantó la mirada de donde estaba al lado de sus padres. No lucía bien. Estaba algo encorvada, había perdido peso, y tenía grandes ojeras–. Oh, hola, Harry –dijo con tristeza–. El profesor Dumbledore nos pidió que viniéramos.
–Esto es un poco inusual, Albus –dijo Fudge–. ¿Por qué trajiste a tales invitados a una reunión de alto nivel?
–Uno de los dignatarios específicamente pidió su presencia, Cornelius –respondió Dumbledore–. Para aquellos que no lo saben, la CIM ha enviado una misión policial al Reino Unido con órdenes de arrestar a La Pantera por violaciones a leyes internacionales. Los líderes de la operación están llegando esta mañana. Quería presentárselos antes de introducirlos en la reunión del Wizengamot de mañana.
Harry y Cho se miraron. Ambos podían adivinar porque cada uno había sido invitado a la reunión, pero aún les pareció sorprendente.
–¿Aquí en el lago? –preguntó Fudge.
–Esta ubicación tiene el mejor acceso desde el sur –dijo Dumbledore.
–¿Qué tiene que ver eso?
–Si mira al otro lado del lago, Ministro, creo que lo verá.
–Todos miraron al sur, y vieron una mancha al otro lado del lago, borrosa por el movimiento mientras se desplazaba hacia ellos sobre el agua a una imposible velocidad. Segundos después, Edward Grayson estaba de pie enfrente de ellos, cantando las últimas notas de una canción folclórica gaélica.
–Buen día –dijo.
–Embajador Grayson –dijo Fudge con sorpresa–, No sabía que se estaba uniendo al equipo.
–Es natural, Ministro Fudge. Soy quien conoce mejor la situación local… además de Albus, por supuesto. Me ofrecí para la misión. También he coordinado con el Ministro Hitchcock para ofrecer santuario como lo hicimos en la última guerra, pero podemos discutir eso en la reunión. ¿Ha llegado alguno de los otros? –preguntó.
–Yo, Edward –se escuchó una voz.
Todos miraron a su alrededor, y entonces, una figura con una larga capa negra salió de detrás de un árbol que debería haber sido demasiado pequeño para esconderlo. Removió su capucha, revelando a un hombre viejo y cansado y a un báculo aún más desgastado en su mano.
El Sr. Ollivander miró con sorpresa al hombre–. Maestro Shomihkasi –susurró con asombro.
–Así es, Garrick. Ha pasado mucho tiempo.
–Yo debería decirlo –dijo Ollivander, avanzando para estrechar su mano–. Los creadores de varitas raramente tenemos tiempo de viajar lejos de nuestras tierras natales. ¿Y los niños en América?
–Otros están listos para tomar mi lugar, Garrick. Albus. Amelia –asintió a los otros, quienes lucían muy sorprendidos de que otro creador de varitas hubiera sido invitado a la reunión.
Fudge arqueó una ceja a Amelia–: ¿Se conocen?
–Brevemente –dijo ella.
–Sí, introducciones –dijo Dumbledore–. Para aquellos que no lo sepan, el Maestro Shomihkasi, o Coyote Viejo, es el mejor creador de varitas en América… y Gran Hechicero de la Fuerza Expedicionaria Norteamericana en la guerra de Grindelwald.
Incluso Amelia miró a Coyote Viejo con una nueva luz. No lo había mirado muy de cerca, pero no se había imaginado que fuera tan poderoso. Gran Hechicero era un título reservado para magos al nivel de Dumbledore, o cerca.
Fudge, mientras tanto, miró a la capa del hombre y dijo–, ¿Cómo hace eso, Maestro Coyote?
El anciano agitó el borde de su capa, la cual pareció ondear y doblarse alrededor de su brazo de manera imposible como si se moviera–. Es piel de hidebehind –dijo–. La usamos tanto como una capa de demiguise en Estados Unidos. Dobla el espacio, permitiendo al que la use esconderse detrás de casi cualquier objeto. –Miró a su alrededor y examinó a la multitud–. ¿Estamos todos aquí, Albus?
–Aún no, Coyote –dijo Dumbledore–. Nuestro representante final debería estar llegando en… –Miró su reloj–. Cuarenta y cinco segundos. Me dijeron que no está en buen estado para viajar por ningún método convencional.
Esperaron y miraron, preguntándose como llegaría el delegado final. Los trasladores, el método normal de viaje internacional, eran bastante duros, y muy pocos podían con tal distancia. Todos dieron un salto cuando un pilar de fuego apareció en medio de ellos. Cuando se calmó, fue reemplazado por dos figuras, una de una mujer china muy vieja… mucho mayor que Dumbledore, por lo que se veía… y un joven alto que la estaba apoyando con su brazo. Pero lo más notable del par era el hermoso fénix dorado sentado en el hombro de la mujer… probablemente la única forma rápida de viaje mágico que podía ser llamada cómoda.
Cho se paralizó cuando la vio–. Abuela Fan –susurró.
–¿Quién? –dijo Harry.
–Ella es Fan Tong –dijo–. La Gran Vidente china… es mi tatarabuela.
El fénix soltó una melodía mientras la anciana recuperaba el aliento. Se dio la vuelta y miró a Fawkes. Era una visión increíble: casi parecían un reflejo del otro. Fawkes era rojo con tonos dorados. El fénix de Fan Tong era dorado con tonos rojos. Y por la manera en la que se graznaron el uno al otro, parecían conocerse.
–Gracias, Xihe –dijo Fan Tong al fénix–. Jie, por favor cuídala. –El hombre elevó su brazo, y el fénix saltó a él. Se paró a un lado de Dumbledore, donde las aves continuaron mirándose.
–Cho –dijo el Sr. Chang bruscamente y asintió en su dirección. La familia caminó adelante e hizo reverencia a la anciana–. Es un honor conocerla, abuela –dijo.
–Claro, Qiang –dijo ella, haciendo una leve reverencia de regreso antes de dirigirse a Cho–. ¿Y ella es la nueva vidente?
Cho tembló nerviosa y se acercó–. S...sí… lo soy, abuela.
–Ven a mí, Qiu Qiu. Déjame verte. –Fan Tong tomó el rostro de Cho con sus manos y la miró directo a los ojos–. Sí, veo el don en ti… recién despierto, joven y marcado por dolor, pero con una fuerza que aún no descubres en ti misma… Es bueno ver que alguien más en mi familia tiene el don, Qiu Qiu. Tengo mucho que enseñarte… Y me dijiste que tenías a otra vidente, Dumbledore –elevó su voz, causando que Cho se estremeciera.
Pero la pregunta no fue necesaria, ya que la profesora Trelawney comenzó a caminar a ella con una expresión en su rostro que Harry normalmente asociaba con fanáticas obsesivas–. Madame Fan –dijo ella, estrechando su mano–, que gran honor.
–Ah, sí. Sybill Trelawney –dijo Fan–. Lamento que nuestros caminos no se hayan cruzado antes. Tu tatarabuela me enseñó mucho en mi juventud.
Trelawney le mostró una sonrisa dudosa–. Mi abuelo me contó mucho de usted, Madame fan. –La anciana la miró condescendiente.
–Harry, creo que tienes razón –susurró Hermione mientras miraban.
–¿Sobre qué?
–Sobre la profecía.
–¿Eh?
–Las brujas de Shakespeare eran videntes, ¿recuerdas? Todas sus predicciones se volvieron ciertas. Y mira. –Señaló a las tres brujas reunidas–. Tres videntes en un lugar. Eso no puede ser normal, incluso en clase de adivinación.
–Pero es Trelawney –dijo él.
Y Madame Fan parecía estar de acuerdo. Ella frunció el ceño mientras examinaba a la profesora de cerca como había hecho con Cho–. ¿Quién te enseñó los métodos de ser vidente, Xiao Ming? –preguntó.
–Yo… el profesor Amittai, Madame. El antiguo profesor de Adivinación. Dijo que tenía un gran don para...
–¡Era un charlatán! –exclamó Madame Fan. Y Trelawney dio un salto de un pie de altura–. Oh, tienes el don, niña, pero tu aura está en tan mala forma que es un milagro que puedas usarlo. Con razón han habido tan pocas profecías en Gran Bretaña en años recientes con tal educación.
–M...M...Madame Fan –dijo Trelawney, luciendo dolida–, el profesor Amittai fue un gran maestro...
–¡Ba! ¿Él tenía el don? Lo dudo. ¿Y qué de tu carrera? ¿Has compuesto un oráculo? ¿Aprendido proyección astral? ¿Intentado algún tipo de clarividencia o algo más allá de mirar a una bola de cristal? Por Xu Fu, niña, ¿alguna vez siquiera has nombrado a un niño?
–Yo… yo… –Trelawney tenía lágrimas en sus ojos. Todos sabían que no lo había hecho.
–Suficiente. Aprenderás de mi con mi tataranieta, Xiao Ming. Creo que podré reparar gran parte del daño. Encuentra a alguien más que descifre lo que dicen las hojas de té y las palmas.
Harry se giró para ver a Hermione, quien miraba a las videntes con asombro. Supuso que no estaba segura de si sentirse reivindicada de que Trelawney no sabía de lo que estaba hablando (se había cansado de que sus compañeras de cuarto se la pasaran elogiando a la mujer) o sorprendida de que había algo en la adivinación después de todo.
Dumbledore se aclaró la garganta, poniendo un fin al espectáculo–. Bien, ahora que estamos todos aquí, deberíamos comenzar. La razón por la que los llamé aquí más allá de las introducciones es para informarles de algunos desarrollos importantes en la guerra. Todos saben sobre la profecía reciente de la señorita Chang, pero lo que no saben es que recientemente fui informado de un oráculo… una predicción compuesta por el contenido de profecías y visiones… escrito por Madame Fan, el cual presagia consecuencias graves para la guerra.
–De hecho, Albus –interrumpió Grayson–, antes de comenzar, tengo una carta que darte también.
Le entregó un sobre. Dumbledore lo abrió y lo leyó, su rostro adoptando una expresión solemne.
–¿Qué pasa, Albus? –preguntó Fudge.
–Me han pedido que deje mi puesto como Jefe Supremo para evitar conflictos de interés.
Todos los británicos soltaron un grito ahogado–. ¿Que renuncies? –dijo Amelia–, pero Albus, si te obligan a dejar la CIM...
–Cambiará muy poco, Amelia –le aseguró–. La CIM ya está ofreciendo tanta ayuda como podemos esperar de ellos de manera razonable. No estaré tan arriba en la cadena de información, pero con Madame Fan aquí con nosotros, no estoy muy preocupado de perderme información crítica.
Eso calmó la mayoría de sus miedos, aunque Madame Fan aún no daba gran confianza por su aspecto. Para ahora, había dirigido su atención a Harry–. Así que este es el Elegido –dijo ella mientras se acercaba a él.
Harry se sonrojó incómodo–. Supongo que también soy conocido en China –dijo.
–Cierto, pero no es lo que quise decir –respondió ella–. Tienes un aura de destino a tu alrededor, Mao Mao. Cualquier vidente puede verlo. Tú… –Se detuvo y se puso rígida, y su voz salió rasposa y dura–. ¡El señor y dama mutilados regresarán a su corte! –dijo, antes de tomar un gran respiro y comenzar a toser sin control. Su joven asistente, Jie, se apresuró a ayudarla.
–El señor y dama mutilados regresaran a su corte –se escuchó una voz del collar adornado que estaba usando. Todos se miraron sorprendidos al aparentemente haber escuchado una profecía tan casualmente.
–Madame Fan, ¿qué es eso? –preguntó Trelawney.
–Es un talismán de vidente. Repite todas las profecías que tengo para poder recordarlas.
Incluso Dumbledore lució sorprendido de eso.
La reunión del Wizengamot fue un bullicio de actividad la mañana siguiente. Era la primera reunión llena desde la fuga de Azkaban, y la seguridad era estricta. El nivel más bajo del Ministerio estaba inundado de miembros del Wizengamot y sus familias, aurores, y ciudadanos ordinarios que habían ido a escuchar lo que su gobierno estaba haciendo para mantenerlos a salvo. En corto, era un barril de pólvora.
Pero era una para la que los Granger estaban preparados. Habían sido introducidos a la información que necesitaban saber en la reunión del día anterior: el oráculo alarmante de Fan Tong había predicho una guerra grande en Europa… una en la que no solo dos, sino cuatro magos oscuros se unirían contra Gran Bretaña, y por lo que la CIM había reunido a cuatro Grandes Hechiceros para oponerse a ellos cuando uno debería haber sido suficiente. El oráculo no sería revelado de manera pública, pero personas podían adivinar que algo grande estaba pasando.
Hermione ahora estaba bastante convencida de que la interpretación de Harry de las brujas de Macbeth en la profecía de Cho eran las tres videntes… especialmente si aceptaban el papel que las brujas habían tomado en la obra original. Pero irónicamente, Harry ahora no estaba tan seguro, y Sirius (quien aún en su mayoría quería creer que era sobre la banda) estaba de acuerdo con su raciocinio.
–Piénsenlo –dijo–. Tenemos tres videntes, sí, pero mírenlas: una tan joven que no sabe lo que está haciendo, una tan vieja que su "don" la está matando lentamente, y una tan débil que no puede predecir nada más frecuente que una vez por década… incluso Madame Fan lo dijo.
–Pero dijo que les enseñaría –dijo Dan–. ¿Quién sabe lo que podría pasar en un año? Pero más importante, ¿alguien más está preocupado por las edades de nuestros Grandes Hechiceros? Voldemort y la Pantera son más jóvenes que ellos.
–Eso no los hace menos poderosos –señaló Sirius.
–Pero sí significa que tienen peor salud. Parece que los soldados viejos permanecen por mucho tiempo en el mundo mágico, y no sé si eso es algo bueno.
–No es muy diferente en el mundo muggle, papá –señaló Hermione–. Es solo que los magos poderosos pueden permanecer en el frente todo ese tiempo.
–Supongo, pero aun así, no creo que Dumbledore sea tan rápido como antes.
–Tienes razón, Dan –dijo Sirius–. Es una preocupación, pero tenemos al Ministerio de nuestro lado, así que eso debería contar para algo.
–Cierto.
Los nuevos visitantes del día anterior estaban dando vueltas por el Atrio y el vestíbulo del nivel diez… algunos de ellos, por lo menos. Vieron a Coyote Viejo hablando con varios magos, incluyendo a un familiar pelirrojo.
–¡Bill! ¡Hola! –saludó Harry al hermano mayor de Ron.
–Hola. ¿Todo bien, Harry? –dijo.
–Sí. ¿Qué estás haciendo aquí?
–Organicé que me transfirieran de regreso a Inglaterra. Quería estar más cerca de casa. –Se inclinó y susurró–. Y ofrecí ayudar a Dumbledore a deshacerme de los tú-sabes-qué de Quien-Tú-Sabes.
Harry asintió–. ¿Tienes alguna idea de dónde está el que falta? –preguntó.
–Aún no, pero estoy buscando en nuestras opciones. Esperaba que el Maestro Coyote tuviera unas ideas.
–No como tal, me temo –dijo Coyote Viejo–. Pero Madame Fan tiene algunas ideas interesantes usando clarividencia que quizás podríamos adaptar para encontrarlo.
–Te mantendremos informado –dijo Bill.
Naturalmente, varios estudiantes en el año de Harry y Hermione también estaban en el Wizengamot con sus familias. Los dos de ellos… especialmente Hermione… habían estado buscando a Neville, pero no parecían poder encontrarlo. Fue solo cuando entro a la Cámara del Wizengamot junto a un par de figuras misteriosas encapuchadas que lo notaron.
–¡Neville! Ahí estás –dijo Hermione.
–Oh, hola, Hermione, Harry –dijo él. Besó a Hermione brevemente, pero parecía preocupado.
–Hemos estado preocupados por ti, Neville –dijo Hermione–. No te hemos visto desde el cumpleaños de Harry. ¿Cómo has estado?
–Ha sido… eh, complicado –respondió incómodo–. Quiero decir, fue terrible escuchar sobre la fuga de Azkaban, pero entonces… bueno, siéntense con nosotros. Se los explicaré durante la reunión.
Los Granger entraron a la Cámara del Wizengamot confundidos, preguntándose de qué estaba hablando. Todos se sentaron en sus lugares, y Dumbledore abrió la sesión–. Doy comienzo a la sesión de agosto del Tricentésimo Nonagésimo Tercer Wizengamot –dijo–. Por favor permanezcan civiles ya que tenemos mucho que discutir. Antes de comenzar, quiero extender una especial bienvenida a uno de nuestros miembros y su esposa. Hace catorce años, el entonces heredero de uno de los Lords del Wizengamot y su familia fueron salvajemente atacados en su propio hogar. La pareja fue incapacitada, aparentemente de manera permanente, y el heredero ha vivido hasta el momento en exilio por muchos años. Sin embargo, gracias a avances recientes en San Mungo, la pareja en cuestión finalmente se ha recuperado de manera parcial y a partir de esta semana han sido oficialmente dados de alta del hospital. Nos acompañan hoy por primera vez. Por favor acompáñenme a dar la bienvenida a Lord Frank y Lady Alice Longbottom.
Hubo varias exclamaciones de sorpresa cuando las dos figuras encapuchadas junto a Neville se pusieron de pie y se quitaron sus capas, revelándose como los padres de Neville. Saludaron a la sala temblorosos, Frank apoyado por sus aparatos ortopédicos encantados, mientras varios en la audiencia comenzaron a aplaudir. Los aplausos pronto se convirtieron en una ovación en pie. Incluso Lucius Malfoy y sus secuaces estaban aplaudiendo amablemente. Los Granger sabían que el par habían sido aurores queridos en la última guerra, así que su regreso debía ser un evento poderoso y emotivo, sin mencionar un acto de desafío en respuesta a la fuga de Azkaban. Definitivamente estaban dando un buen comienzo a la reunión.
–¿Los llevaron a casa del hospital? –preguntó Harry a Neville. Incluso él no había sabido sobre eso.
–Sí, pensamos que estarían más seguros en casa. Tenemos a dos elfos cuidándolos ahora. Pero lo mantuvimos secreto, por supuesto.
A indicación de Dumbledore, Frank se inclinó contra el barandal y dijo unas palabras. Esto sería difícil para él. Incluso con las medicinas que estaban tomando… medicamentos muggle para Alzheimer y Parkinson… ambos Longbottom aún tenían daño en sus centros de lenguaje y tenían dificultades para hablar–. Gracias, por favor –dijo Frank titubeante–. Es bueno estar avanzando… no… bueno estar de regreso… sí… Estamos agradados… no, agradecidos… a Lord Potterer y sus patos… no, personas… no, parientes… creo… Ellos nos apostaron a… no, nos ayudaron… no, sí… Harry y los Potter. Nos ayudaron...
–Gracias, Lord Longbottom –dijo Dumbledore. Parecía estar teniendo un mal día–. Para aclarar, fueron Lord Potter y su familia quienes sugirieron que la medicina muggle podría dar algo de ayuda a Lord y Lady Longbottom donde los tratamientos mágicos habían fallado. Para la sorpresa de muchos, tuvieron razón. Lord Longbottom, ¿desea tomar su asiento en este momento?
–No, Jefe Soprano… no, Jefe Sorpresa… no, Líder Supremo...
–N...no, s...señor –dijo Alice a su lado. Su habla era más coherente, pero tartamudeaba mucho. Entre los dos, podían llevar una conversación.
–¡SÍ! –dijo Frank confirmándolo–. Mi madre actuará como reina… no, como regente… yo… sí. Ella lo hará.
–Muy bien –dijo Dumbledore–. Estamos felices por su regreso. A continuación, también me gustaría dar la bienvenida a los dignatarios extranjeros que han sido enviados por la CIM con la tarea de arrestar a la Señora Oscura La Pantera por sus crímenes contra Gran Bretaña. Por favor den la bienvenida al Embajador Edward Grayson de Australia, al Maestro Shomihkasi Coyote de MACUSA, y a Madame Fan Tong de China.
Los tres dignatarios fueron brevemente reconocidos. Los Granger miraron a la familia Malfoy y a sus aliados por cualquier tipo de reacción. Era difícil de ver, pero no estarían muy felices con el desarrollo. Sabían que las cosas serían mucho más difíciles con ellos tres cerca.
Finalmente, Dumbledore hizo avanzar la reunión–: El primer asunto a discutir es nuestra reacción a la desafortunada fuga de Azkaban que tomó lugar hace unas semanas...
La reunión fue larga. Primero, estuvo el reporte de Amelia Bones de la fuga y las acciones que se tomaron para responder. Sirius presentó los planes que habían desarrollado para la nueva prisión en las islas Shetland. Fudge lo apoyaba con cautela, pero necesitaban los fondos. Hubo un debate vigoroso sobre si abandonar Azkaban y sellarlo. Había sido, después de todo, el establecimiento por trescientos años. Pero Madame Bones insistió que no podían contener a los prisioneros en la isla de Azkaban, ni mantener a los guardias seguros, así que la moción pasó con facilidad. La siguiente moción fue sobre si adoptar el sistema de seguridad letal de Sirius en la nueva prisión. Eso fue mucho más controversial a pesar del hecho de que los dementores básicamente habían servido ese propósito anteriormente, pero Bones declaró que haría la prisión más segura y requeriría de menos personal y gastos, y Harry se puso de pie y dio un resumen sobre las vallas eléctricas usadas en las prisiones de máxima seguridad muggles como comparación.
La moción pasó… no por mucho, pero el miedo en el aire fue suficiente para lograrlo. El miedo era un arma poderosa en la política. Después de que Fenrir Greyback atacó Hogwarts, el miedo había llevado al Wizengamot a implementar leyes más duras contra los hombres lobo que las que los Granger habían querido, aunque apenas y habían evitado las verdaderamente desastrosas. Sin embargo, en este caso, resultó a su favor. Las personas tenían el suficiente miedo de los mortífagos prófugos y los hombres lobo que aprobaron la moción de Sirius con un margen mínimo.
–Propongo que retiremos a nuestros trabajadores humanitarios en África oriental y Zaire en anticipación a su necesidad en casa –anunció uno de los miembros el siguiente asunto a discutir. Ese tuvo amplio apoyo. Con la guerra en África oriental terminada hace tiempo, los trabajadores humanitarios en África consistían en su mayoría en sanadores que intentaban mantener el brote de ébola bajo control. Ciertamente pronto habría una necesidad incrementada de sanadores en Gran Bretaña, y tomaría tres semanas de cuarentena para retirarlos de la zona de riesgo. Por otro lado, la situación en Zaire era objetivamente mucho peor. El brote de ébola había causado estragos por un año y continuaba empeorando. Miles de muggles habían muerto con unos cuantos muggles, y los gobiernos muggles en casa y en el extranjero estaban alarmados de que pudiera propagarse más lejos.
Hubo una gran discusión sobre cómo mantener la epidemia bajo control en la comunidad mágica ya que era una gran prioridad para el mundo mágico entero. Comparaciones fueron hechas con la epidemia de viruela de dragón de 1979, la cual fue mucho peor por la guerra y mató a más magos que Voldemort y los mortífagos habían hecho hasta ese punto. Pero el miedo ganó de nuevo, y los sanadores fueron llamados de regreso. Aunque ni siquiera Harry estaba seguro de cuál era la decisión correcta ahí. La buena noticia era que Gran Bretaña estaba en buen estado para una guerra. Estaban tan listos como podían estar para lo que fuera que Voldemort estaba preparando para ellos.
–Cometí un error de cálculo con Potter, lo admito –dijo Voldemort a sus seguidores. Ahora que sus sirvientes se estaban recuperando, era hora de decirles la historia completa de su… exilio. Sí, eso sonaba bien… un exilio seguido de un regreso triunfante. Le diría a Lockhart que lo escribiera después–. Sorprendentemente, no fue la culpa del idiota de Pettigrew. Yo ataqué sin tener toda la información, e ignoré la protección oculta que Lily Potter había colocado en su niño infante, y fui herido de gravedad. Después de un número de años y algo de esfuerzo infructuoso de mi parte, Amycus y Alecto y el joven Barty me buscaron, como saben. Desafortunadamente, mi regreso al poder fue complicado. Mi método de asegurar mi inmortalidad era experimental, y aunque funcionó como debía, el regresar a mi cuerpo resultó más difícil de lo que anticipé. Después de explorar varias opciones, nos encontramos con Lady Pantera, y contraté sus servicios. Fue gracias a sus esfuerzos que aparecí frente a mis seguidores menos leales en el cementerio. Permanece aquí para poder continuar trabajando en unos asuntos privados.
La Pantera abrió su boca, probablemente para decir qué eran esos asuntos privados, pero Voldemort le lanzó una mirada dura recordándole que discreción era parte del trabajo para el que la había contratado.
–Mi Señor –dijo Bellatrix–. La magia que usó para derrotar a Dumbledore en Azkaban… nunca había visto algo como eso. ¿Lo aprendió en sus viajes?
–No, mi querida Bella, esa fue una feliz coincidencia –respondió él. Se acercó a ella con lo que se aproximó a una sonrisa–. El ritual de Lady Pantera tuvo un efecto adicional útil… otorgándome maestría sobre el fuego en todas sus formas. –Pasó un dedo por su mejilla con suficiente calor para que estuviera cerca de quemarla, pero ella pareció derretirse en sus brazos.
–Ah, que poder, mi Señor –dijo ella con voz dulce.
Él sonrió. Siempre había sido muy fácil con ella. Bellatrix había tenido una interacción tensa con La Pantera desde su regreso de Azkaban. Veía a la Señora Oscura como muy irrespetuosa mientras que La Pantera claramente veía a Bellatrix como una perra faldera. Esperaba que pudieran llevarse mejor, en su mayoría porque significaría un dolor de cabeza menos para él.
–Y ahora conocen la historia completa –les dijo–. Ahora que estamos todos reunidos, podemos comenzar nuestra campaña. Con el regreso de Macnair y Rowle, tenemos a los gigantes de nuestro lado, junto con los dementores y algunos de los hombres lobo, y tenemos los servicios de un adivino especializado en clarividencia a nuestro llamado. ¡Pronto Gran Bretaña será nuestra!
–¡Hurra! –gritaron los mortífagos entusiasmados. Algo de afecto a la antigua incluso para sus estándares, pero no se los negó. Macnair y Rowle habían hecho un buen trabajo. Habían conseguido que los gigantes se les unieran fácilmente, a pesar de que los títeres de Dumbledore habían intentado ganarlos. Había abierto una relación exitosa con Konstantin Jugashvili, cuyo impresionante comando de la magia ritualista siberiana podría ser muy útil en el futuro. Y Jugashvili también les había provisto de un contacto muy interesante en África…
–Rookwood, ven conmigo –dijo–. Tendremos la conversación que deberíamos haber tenido hace catorce años sobre las profecías.
Quinto año definitivamente sería diferente para Harry y Hermione comparado con los anteriores, no solo porque comenzarían como prefectos este año. Eso significaba una reunión especial al comienzo del viaje en tren para discutir sus deberes y recibir sus horarios de patrullas. Los Premios Anuales, Roger Davies y Patricia Stimpson, lideraron la reunión. Anthony Goldstein era el nuevo prefecto de Ravenclaw para los chicos, quien por primera vez no intentó comenzar una discusión sobre cual de los tres había sacado la mejor calificación en un examen. Padma Patil se unió a él de su casa. Susan Bones y Ernie Macmillan representarían a Hufflepuff, y para su consternación, Draco Malfoy era el nuevo prefecto de Slytherin, aunque su pareja, Daphne Greengrass, era del tipo decente para ellos.
–Oh, eres tú, Malfoy –dijo Harry cuando lo vio–. ¿Así que te dejaron regresar?
–¿Y qué se supone que quiere decir eso, Potter? –dijo él–. Yo no he hecho nada.
–Aún.
–Harry, se amable –dijo Hermione.
Pero Harry no estaba de humor para ser amable… no después de ver al padre de Malfoy en el cementerio.
–Será mejor que escuches a tu hermana –dijo Malfoy–. No querrás meterte en problemas en tu primer día.
–Y será mejor que tú te cuides, gorrión –dijo Harry–. Tengo mi mirada en ti.
–Por favor, cara de pelos, como si fuera a intentar algo bajo la nariz torcida de Dumbledore.
–¿Oh? Entonces puede que seas más listo que tu padre.
–¿Tienes un problema con mi padre? –demandó Malfoy. Hermione tomó el brazo de Harry con fuerza. Él definitivamente no quería meterse en un duelo de honor en su primer día de regreso.
–Varios –respondió él–. Pero ninguno que necesitemos discutir aquí. Ambos sabemos lo que tu padre ha hecho, incluso si no es de conocimiento público.
–Estoy seguro de que piensas que lo sabes. Pero tendremos que continuar esta conversación después –dijo sin intención alguna de hacerlo.
Después de la reunión de los prefectos, Harry tuvo que enfrentar muchas preguntas durante la patrulla que compartió con Hermione, las cuales ignoró en su mayoría. No podía decidir si quería reírse o llorar cuando se dio cuenta de que más personas querían verlo transformarse en gato que escuchar sobre su pelea con Voldemort. De cualquier modo, se rehusó. El cambiarse enfrente de personas sin razón alguna era algo que reservaba para su familia, y ahora Luna.
Vaya, eso había salido mal.
Cuando llegaron a la estación de Hogsmeade, lo primero que notó era que Hagrid no estaba ahí para recibir a los de primer año. En lugar de él, Wilhelmina Grubbly-Plank, quien había tomado los deberes de Hagrid durante su breve periodo en Azkaban en su segundo año, escoltó a los de primer año a los botes. El resto fue a los carruajes como era normal, pero Harry se detuvo de golpe ahí. Podía ver a los thestrals ahora.
–Está bien, Harry. Yo también puedo verlos –dijo Luna, tomando su mano. Lo llevó con gentileza enfrente del carruaje mientras le indicaba que acariciara el hocico esquelético de los caballos. Permanecieron ahí hasta que personas les gritaron que se quitaran del camino.
–Me pregunto dónde está Hagrid –dijo Harry.
–¿No había algo sobre él yendo con los gigantes? –preguntó ella.
–Sí, pero ya debería haber regresado. Espero que esté bien.
–Pues, si soy honesta, Harry, después de los escregutos, un maestro nuevo sería un cambio agradable –dijo Luna. A Harry le agradaba Hagrid bastante, pero tuvo que admitir que Luna tenía un punto.
El gran comedor de Hogwarts estaba tan majestuoso como siempre con su techo encantado y miles de velas flotantes brillando sobre los estudiantes y reflejándose en los platos y copas dorados. El comedor aún lucía vacío, debido a las clases pequeñas entre los años primero y séptimo… todos los niños nacidos durante o poco después de la última guerra. El auge de natalidad no comenzó hasta la clase de segundo año, pero los nuevos de primero ayudarían bastante a llenar mucho del espacio vacío en las mesas de las casas.
La línea de maestros en la mesa principal lucía bastante diferente este año, y considerablemente más larga. Dumbledore miró a todos con amabilidad desde en medio, pero los tres Grandes Hechiceros de la misión policial estaban ahí también, junto con algunos otros nuevos. Harry se sorprendió de ver a un centauro de pie al final de la mesa donde Hagrid normalmente se sentaba. Pensó que era el mismo Firenze que había conocido en la segunda prueba y se preguntó lo que estaba haciendo ahí. Cuando se sentó, escuchó a varias chicas susurrar sobre su lujosa melena y pecho muscular, a lo que Hermione rodó sus ojos. Aún estaba conectando los puntos cuando la profesora McGonagall llevó a los de primer año dentro del gran comedor.
El año pasado, el Sombrero Seleccionador había estado jubiloso por la primer clase grande en años, todos los eventos especiales del año pasado, y la falta de amenaza de una guerra inminente (aunque seguramente había escuchado susurros de Dumbledore). Este año, sin embargo, la canción del Sombrero fue larga y solemne. Cantó sobre la guerra inminente y advirtió del peligro de la falta de unidad dentro de Hogwarts… que las cuatro casas debían actuar juntas contra el enemigo, o la escuela caería desde dentro. Muchas personas miraron a los Slytherin en ese punto.
Aun así, Dumbledore puso una expresión feliz para los estudiantes… o quizás estaba verdaderamente feliz. Harry siempre había tenido la impresión de que enseñar a niños era el trabajo que más disfrutaba el director de los muchos que tenía. La Selección tomó un tiempo, pero el banquete después fue excelente, como siempre. Finalmente, se calmó, y Dumbledore dio sus anuncios de principio de año.
–Los de primer año deberían saber que el bosque en los terrenos está prohibido para estudiantes sin que un profesor esté con ustedes –dijo–, algo que algunos de nuestros estudiantes mayores deberían saber bien. –Miró enfáticamente a los gemelos Weasley–. Nuestro conserje, el Sr. Filch, me ha pedido que les recuerde por lo que él me asegura es la cuatrocienta sesenta y un vez que la magia no está permitida en los pasillos. –Como si alguien alguna vez siguiera esa regla, pensó Harry. Casi ni valía la pena tenerla–. Además, una lista extensa de objetos prohibidos está publicada en la puerta de su oficina. Las pruebas para los equipos de quidditch tomarán lugar la segunda semana de clases, y la profesora Sprout me ha pedido que les diga que estén al pendiente de anuncios para un club dedicado a un nuevo deporte en escobas, Ricochet, el cual fue demostrado por primera vez aquí la primavera pasada.
–Sin duda han notado que hemos tenido un número de cambios en profesores este año. Primero, permítanme dar la bienvenida a tres dignatarios extranjeros que se nos unirán este año como parte de una misión de la Confederación Internacional de Magos. Regresando de nuevo está el antiguo Ministro de Magia de Australia, Edward Grayson, y uniéndose a él están la vidente china, Fan Tong y su asistente, Chang Jie, y el creador de varitas estadounidense, Coyote Viejo. –Hubo aplausos amables para los invitados mientras se ponían de pie–. Aunque no tenemos tantos eventos emocionantes como el año pasado, cada uno de estos tres magos distinguidos darán seminarios este año en sus campos de experiencia respectivos. Además de esto, estoy feliz de anunciar que el profesor Grayson también ha aceptado actuar como el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras este año.
La quijada de Harry cayó mientras los estudiantes aplaudían. Los libros de texto de Defensa de este año ciertamente lucían interesantes, pero nunca había imaginado que Grayson sería su nuevo maestro. En retrospectiva, supuso que debió saber que sería Grayson, como veterano de la guerra de Grindelwald, quien asignaría un libro sobre el tema. Bueno, ciertamente estaba emocionado por esa clase.
–Por favor también den la bienvenida de regreso a la profesora Wilhelmina Grubbly-Plank, quien estará tomando el puesto de guarda bosques y profesora de Cuidado de Criaturas Mágicas mientras el profesor Hagrid está ausente –continuó Dumbledore. Hubo más aplausos amables por ella–. Y debo anunciar que la profesora Trelawney también estará ausente este año. Aún estará en el castillo, pero ha pedido un sabático para un aprendizaje especial con Madame Fan. Mientras tanto, la clase de Adivinación será enseñada por el profesor Firenze. –Señaló al centauro.
–Y finalmente –dijo–, la mayoría de ustedes debe saber para ahora que nuestro propio creador de varitas, Garrick Ollivander, cerró su tienda en el callejón Diagon hace unas semanas por preocupaciones de seguridad. El Sr. Ollivander también se estará quedando con nosotros en el castillo este año mientras su familia se encarga de su tienda en Hogsmeade. Lo que puede que no sepan es que este año, hemos quebrantado la tradición y pedido a los estudiantes de primer año que no compren una varita antes de venir a Hogwarts. En su lugar, los de primer año recibirán sus varitas en una Ceremonia de Selección durante el fin de semana, inspirada en aquellas realizadas en las escuelas estadounidenses. Animo a cualquiera que tenga problemas con sus varitas o desee comprar una varita nueva que hable con el Sr. Ollivander antes de que las clases comiencen. Y ahora, a la cama.
Se escuchó el ruido de bastante movimiento mientras todos se ponían de pie–. ¡Los de primer año! –llamó Hermione, y unos veinticinco niños se pusieron en fila detrás de ella y Harry.
–Vaya, ¿éramos tan pequeños? –preguntó Harry.
–Por supuesto que sí, Harry. Vengan, sígannos todos. No se separen. El castillo cambia a veces. No quieren perderse.
Llevaron a los de primer año a la sala común, y el resto de los estudiantes se fue a la cama, pero Harry y Hermione los mantuvieron para una charla corta. No todos los prefectos hacían eso, pero muchos lo consideraban buena práctica.
–Bienvenidos a Gryffindor –les dijo Hermione–. Mi nombre es Hermione Granger, y este es mi hermano, Harry Potter.
La mayoría de los de primer año miraron a Harry con asombro–. Estoy seguro de que tienen muchas preguntas –dijo–, así que quiero resolver las más comunes ahora para que no tengan que preguntarlas después: Sí, soy él Harry Potter. Sí, luché contra Voldemort. Sí, es un escalofriante hijo de perra, y apenas y pude escapar con vida. Desafortunadamente, Cedric Diggory no tuvo tanta suerte. Sí, puedo transformarme en gato. No, no se los mostraré. ¿De acuerdo?
Los niños asintieron, luciendo un poco intimidados–. Bien. Ahora, Gryffindor es la casa de los valientes y caballerosos, y, en ocasiones, tontos –continuó–. Los Gryffindor somos el tipo de continuar contra todos los pronósticos, ayudar a los que lo necesitan, luchar por lo que es correcto, sin importar el costo. Pero también tenemos una tendencia al drama, la santurronería, y a algo de arrogancia, pensando que somos mejores que los demás… no todos, pero es común. Algunas veces es todo lo anterior. Algunas veces es nada de esto, pero es algo que cuidar.
–Lo que queremos decir es que ninguna casa es completamente buena o mala –tomó la palabra Hermione–. Pero lo que sí somos es una familia. Estamos ahí los unos para los otros. Nos protegemos. Y si alguno tiene un problema, pueden venir con uno de nosotros, uno de los otros prefectos, o la profesora McGonagall… con quien se sientan más cómodos… y haremos lo que podamos por apoyarlos.
–Sí, pero también esperamos buen comportamiento –dijo Harry–. Especialmente estaremos vigilando por abusadores, y lo menciono específicamente por los tiempos tensos en los que estamos viviendo. Recuerden lo que dijo el Sombrero Seleccionador. Debemos permanecer unidos no solo como Gryffindor, sino como Hogwarts. Estamos juntos en esto, y no queremos ver a nadie dividiéndonos.
Harry podía ver que algunos de ellos querían protestar, probablemente sobre los Slytherin, pero muchos de los otros parecían estar de acuerdo. Esa era una buena señal al comienzo del año.
–De acuerdo, entonces –terminó Hermione–. Los dormitorios de las niñas están por la escalera del lado izquierdo, los de los chicos a la derecha. Ambos están cuatro pisos arriba de la sala común, y las puertas están marcadas. Los niños no tienen permitido entrar a los dormitorios de las niñas. No lo intenten. No es agradable.
–¿Y las niñas en el dormitorio de los niños? –dijo una de las chicas, provocando risitas de varias otras.
–No podemos detenerlas. No hay hechizo contra eso porque… los Fundadores pensaron que las niñas eran más responsables, supongo –dijo Hermione–, pero no lo alentamos, y esperamos que no abusen el privilegio.
–Si tienen otras preguntas, pueden decirnos en la mañana –dijo Harry–. Y recuerden, se necesita de un tiempo para encontrar su camino en el castillo. Si se pierden, pidan direcciones de inmediato. De otro modo, puede que no encuentren el camino de regreso hasta la cena.
–De acuerdo, estoy segura de que están cansados, así que a la cama. Sus baúles ya deberían estar ahí. Buenas noches –terminó Hermione.
Los de primer año se dispersaron, dejando a Harry y Hermione solos en la sala común–. Pues, todo bien hasta el momento –dijo Harry.
