"Sí, hombre, sí. Puedes superar a cualquier persona, pero primero escucha lo que voy a decirte…"
Capítulo 5: Persuasiva
Cuando se levantó de la cama no se sentía del todo recuperado, sólo lo suficiente para regresar a su entrenamiento. Caminó lentamente hasta las afueras de la Corporación y en el camino hoyó sus gritos. La mujer estaba discutiendo nuevamente con ese muchacho.
—¡Llevas días cuidándolo! ¡Él no lo merece! ¡Es un asesino! ¡Explotaría el planeta en la primera oportunidad!
—¡Casi muere en esa explosión, Yamcha! ¡No iba a dejarlo ahí tirado para que muriera!
—¡Tal vez debiste hacerlo! ¡Le llevas la comida a la cama! ¡Pasas todo tu tiempo pendiente de él y por si fuera poco ahora estás reconstruyendo la cámara de gravedad para él!
—¡Si él termina asesinando a los androides me lo agradecerás!
Los gritos cesaron. Al parecer ella se había marchado enfurecida y él se había retirado de la mansión, cerrando la puerta con fuerza detrás de sí.
¿Ella estaba reconstruyendo la cápsula? Él ni siquiera se lo había pedido. Incluso ella le había recriminado que por poco destruye su casa, pero al parecer confiaba en que él podría derrotar a los androides y esa seguridad la había llevado a reconstruir la cámara de gravedad.
El terrícola tenía razón, él sería capaz de destruir el planeta en un abrir y cerrar de ojos si tuviera que hacerlo. Pero no lo haría, no por ahora, no cuando aún tenía una misión muy importante qué cumplir.
Sintió que perdía el tiempo. Continuó caminando hasta el laboratorio y encontró un grupo de robots, del mismo estilo que ella le había preparado. Tomó el control y después de activarlo salió a las afueras de la Corporación.
Con su cuerpo envuelto en vendas, se irguió con fuerza, con un semblante férreo y decidido. Los robots levitaban a su alrededor esperando por su primer ataque. Su sangre lo recorría, bombeando con fuerza, ansioso por volver a entrenar después de tantos días en cama. Sin dudarlo un segundo, creó un orbe de energía y la lanzó a una de esas máquinas voladoras. La esfera deambuló de un lado al otro, rebotando por cada rincón, rodeándolo con su estela de energía. Él saltó, esquivándola, derecha, izquierda, hacia adelante, dando una vuelta en el aire.
Cuando la esfera viajó en una dirección ajena, él se volteó y vio la mirada aterrada de la humana que acababa de salir al patio. Rápidamente levantó su mano y lanzó una segunda esfera que desvió la primera en el aire, enviando ambas hacia la estratósfera. Ella se había cubierto con los brazos, como si eso pudiera ser escudo suficiente para los estragos que dejaría su ataque.
Escandalizada, lo miró. Él ya imaginaba todo lo que tendría para recriminarle y se volteó.
—Será mejor que te vayas ahora mismo, porque si eso vuelve a pasar no voy protegerte.
—¿Cómo tengo que decírtelo para que lo entiendas? ¡Por poco y te mueres!
—¿Qué no sabes nada de los saiyajin? Nosotros nos volvemos más fuertes cada vez que estamos cerca de la muerte.
—¿Y eso qué? ¿Vas a agonizar todos los días hasta que seas más fuerte que Goku? ¡No seas tan ridículo! ¡De nada te servirá todo esto si vas a estar medio muerto cuando los androides lleguen aquí! —Repentinamente se interpuso en su camino. Los robots levitaban sobre ambos y él se quedó inmóvil observando aquel gesto fruncido en el rostro de la mujer.
—Quítate —le ordenó con la misma fiereza en la mirada.
—No lo haré. Ya me cansé de estar pensando en que te encontraré muerto en cualquier corredor. ¡¿Por qué eres tan desagradable?!
—¡¿Y por qué eres tan obstinada en meterte en mis asuntos?! ¡Si muero será mi maldita decisión y tú no tienes nada qué decir al respecto!
—¿¡Así que es eso!? ¿Quieres morirte? ¡Pues yo no tengo ganas de levantar tu cadáver en donde sea que caigas desplomado!
—¿Entonces por qué construyes otra capsula? ¿No confías en que tu amigo Kakarotto se encargue de los androides por ti?
Ella abrió los labios y él los observó atento, esperando alguna respuesta astuta que nunca llegó. Parecía estarse deliberando qué decirle, sin estar muy convencida.
—Sé que no puedo hacer mucho por ayudar, porque no soy fuerte como los muchachos, ni soy un saiyajin como ustedes dos —comenzó al cabo de unos segundos—. Pero quiero hacer algo, quizás ese algo sea ayudarte a ti a lograr tu meta. Con dos super saiyajins no habrá duda de que ganemos… además, Goku murió en el futuro… Temo que muera de todas formas aun con la medicina. Quizás seas nuestra única esperanza, Vegeta… aunque todos digan lo contrario.
Él se quedó callado y quizás ella habría logrado su objetivo de hacerlo desistir de ese entrenamiento, no porque creyera que tenía la razón, sino porque se sentía sumamente incómodo y su primer instinto era salir de ahí lo más pronto posible.
—De acuerdo —dijo finalmente y la vio sonreír, pero instintivamente miró hacia otro lado.
N/A: Perdonenme por no poder saludar a los reviews individualmente hoy pero les aseguro que los tengo muy presentes, mil gracias. Ando con muchisimo homeoffice y me está matando, pero quise dejarles esto antes de irme a dormir porque no se cuándo pueda tener un rato libre de nuevo. ¡Abrazos con distanciamiento social!
