Estrategia
¿Qué debía hacer?, pensó mientras deambulaba de un lado al otro observándolo de reojo. Aún tenía muy presente la forma horrenda en la que le había arrebatado a su novio. Su primer amor asesinado de una forma humillante en televisión nacional mientras ella lloraba desconsolada, con el corazón hecho añicos, abrazada del mejor amigo de él. De sólo recordarlo se le volvían a llenar de lágrimas los ojos. No había manera de que pudiera tenerlo en el planeta con ella y vivir tranquila… No había manera de que ese asesino se quedara quieto y no continuara su racha de asesinatos y ya no había nadie… nadie que pudiera detenerlo…
¿Por qué no lo habían dejado muerto en ese planeta? ¿Por qué tenía que regresar? Todo resultaría más fácil ahora, podrían vivir en paz con el resto de namekianos hasta que pudieran encontrarle una solución a su problema habitacional…
El cuerpo le temblaba por dentro, pero había algo que no se podía permitir, algo que le había enseñado su padre antes de partir en su primera aventura.
«Cuando más miedo le tengas a una bestia, más calma debes demostrarle.» Le dijo en referencia de las criaturas salvajes que se encontraría en la espesura de los bosques, pero por alguna razón ella sabía que podía aplicarlo con Vegeta.
Tragó saliva y lo miró de reojo, estaba apoyado contra un árbol, cruzado de brazos sin prestarle mucha atención al grupo a pesar de que hacía pocos minutos atrás le había dado una paliza horrorosa a Gohan. Se quedó sin palabras al recordar que tan sólo tenía cinco años y por un instante se replanteó todas las burlas a espaldas de Milk por sobreprotegerlo. Afortunadamente no era normal, a estándares humanos al menos… Y se levantó del suelo sin hemorragias internas y huesos rotos. Incluso llegó a considerar que Vegeta le había tenido cierta piedad.
Lo volvió a mirar e intentó encontrar algo simpático qué decirle, pero no encontraba las palabras adecuadas en su mente, nada que no provocara su muerte de forma inminente…
—¡Y tu nombre, pequeño, es Vegeta! ¿verdad? —le gritó y él simplemente la miró—. ¿Por qué no vienes? Si no tienes un lugar a dónde ir…
Mantuvo un sonrisa amplia y confiada, tenía que ser más generosa que nunca si lo que quería era salvar a la Tierra en la ausencia de Goku.
N/A: ¡Gracias a Maytelu, belen.b.189, Mari, Ashril y Juanita Perez1 por sus comentarios! Esta serie es de relatos cortitos pero se agradece mucho que comenten y que lean. ¡Nos leemos en el próximo!
