felinettenovember en tumblr
#felinettemonth
.
.
.
.
DIA 7
SECRET ADMIRER
(O admirador secreto)
.
.
Un saltito al futuro, ellos ya están casados.
Félix vuelve a casa después de un largo viaje, aunque corto de duración...
.
.
Abrió la puerta muy despacio y sin hacer ruido, lentamente se descalzó, dejó su maleta en el suelo y se quitó el abrigo junto con la chaqueta. Fue sigiloso, y despacio, subió los escalones hacia la planta superior, contando sus pasos, recordando los obstáculos que en la oscuridad de la noche no se podían apreciar. Poco a poco se fue acercando, cauteloso, como un felino que se dispone a atacar. Metro a metro, fue ganando terreno hasta que llegó al pasillo donde podía encontrarlos a ellos. Una luz iluminaba la habitación y dentro de ella, estaba su futuro.
A unos pasos suyos, adentro, una hermosa mujer con un vientre maduro y con una niña pequeña en brazos, narraba un cuento de monstruos y de niños con rabieta.
- ...Y cuando llegó al lugar donde viven los monstruos ellos rugieron sus rugidos terribles, y crujieron sus dientes terribles...- decía su mujer, elocuentemente.
- Grrr, grrr, ¡rugidos, mamá!, ¡rugidos!- voces tiernas e infantiles le interrumpieron de inmediato.
Y Marinette alzó una mano en forma de garra y gruñó y gruñó, mientras sus pequeños niños cada uno en su cama, rugían y gruñían con ella.
- y movieron sus ojos terribles, y mostraron sus garras terribles...- ella continuó diciendo.
Marinette, su mujer, estaba de espaldas, pero él pudo apreciar cómo movía la cabeza, agitando su larguísimo pelo negro de un lado a otro, mientras la bebé que llevaba en brazos también gesticulaba y chillaba como un pequeño monstruo bebé.
- Hasta que Max dijo: «¡Quietos!», y los amansó con el truco mágico de mirar fijamente a los ojos amarillos de todos ellos sin pestañear una sola vez, y se asustaron, y dijeron que era el más monstruo de todos, y le hicieron rey de todos los monstruos...-
- ¡Un rey! ¡un rey!- interrumpió el mayor.
- Mamá, ¡yo quiero ser un rey!.- pidió el segundo.
- Mamama, dei, ¿yo?- tartamudeó la pequeña bebé.
- Que no Suzie, el rey soy yo.- rebatió el segundo.
- ¡Yo lo dije primero!-
Marinette los hizo callar con un suave siseo de sus labios y continuó narrando el cuento, gesticulando, moviéndose, y aullando si fuera necesario. Los tres pequeños la escuchaban atentamente, siguiendo la historia, viviendo como monstruos, bailando como monstruos y así, en unos minutos más, ellos cuatro despidieron al rey monstruo que volvió a su casa luego de reinar entre sus subditos.
- ¡Otra vez, otra vez, mamá!- clamaron los dos niños desde sus camas.
- Suficiente por hoy. Suzie está casi dormida y vosotros también debéis dormir ya, pequeños monstruos de pelo amarillo.-
Y agitándole los mechones a cada uno, Marinette les dio un beso en la frente. Félix entendió que era el momento de entrar, de hacerse notar. Siempre amaba la manera en la que ella les contaba los cuentos antes de irse a dormir, siempre tan expresiva, siempre tan feliz. La amaba así, los amaba así. Después de un largo día, su presencia, su voz, le reconfortaba el corazón.
- Buenas noches, pequeños monstruos.-
- ¡Papá!
- ¡Papá!
- Pa, pa, pa.-
- ¡Fé! Estabas ahí, menudo susto me has pegado. Y sabes que no puedo asustarme.- Marinette se giró para encontrarlo, sosteniendo a la pequeña Suzie en su regazo, mientras que su otra mano se apoyó sobre su abdomen, por donde sobresalía su inmenso vientre.
Suzie se abalanzó sobre él, quien la recogió en su pecho y le dio un beso en la frente, acercándose a saludar a los dos pequeños monstruos restantes.
- ¿Habéis sido buenos?- preguntó divertido.
- Síííí-
- Él nooo-
- Os he extrañado mucho, chicos, lamento no haber podido venir antes. Pero mañana ya no tendré que ir a trabajar...Pasaremos todo el día juntos. - Y acercándose mucho a los niños, les dijo: Y haremos descansar a mamá, ¿verdad? ¿seremos buenos?-
Los pequeños asintieron y Félix les dio un beso y un abrazo antes de salir de la habitación, con la pequeña Suzie en brazos y Marinette de la otra mano.
- Oh, Fé, pensé que no llegarías hoy, no sabes lo feliz que estoy. Y lo cansada, la verdad, muy cansada.-
Dejaron a la niña en la siguiente habitación, bien resguardada en su cuna. Colocaron el monitor en posición, y dejaron la puerta que conectaba el dormitorio principal un poco abierta, para poder supervisar a toda la pandilla.
La llevó hasta la cama, donde la obligó a tumbarse, para luego ir colocándole cada una de sus almohadas. Primero la anatómica, que hacía reposar casi todo su abdomen, luego la de la rodillas, para seguir con la de los tobillos. La cubrió con una manta, y el nórdico y la besó tiernamente en la frente. Con cuidado, entró al vestidor pero dejó la puerta abierta y paso a paso, uno a uno, se fue desvistiendo. Luego de estar listo, se volvió a acercar a Marinette recostándose a su lado.
- Ha nacido el hijo de Adrien y Kagami, es un niño. Nació en Tokio, como ordenaron los Tsurugi.-
- Debemos felicitarles entonces.- le susurró Marinette a punto de quedarse dormida.
De repente, un leve chillido se escuchó por el monitor anunciando que algo pasaba en la habitación de Suzie. Félix se levantó, y la encontró otra vez despierta, de pie, sujetándose de la barandilla, bastante tambaleante. Al verlo, la niña gimoteó aún más y le alzó los brazos para que él la cogiera. Al hacerlo, inmediatamente ella se calmó. Muy típico de Suzie.
- Vaya, ya sabía qué era lo que querías.-
Félix decidió que la acunaría hasta que se volviese a dormir, así que se acercó a la ventana amplia con cristales, que había en la habitación. Era noche oscura sin estrellas, noche cerrada otoñal, y mecía a su niña con amor y ternura, observando cada detalle de su pequeño cuerpecito, sus dedos finos y pequeños, sus rizos rubios y sus pestañas doradas. Parecía un ángel, tenía los ojos azules de Marinette y su dulzura, también. Él sonrió, sabiéndose dichoso y feliz, pensando que ya no lo podía ser más. Ya lo tenía todo, era un hombre completo.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un grito ahogado que provenía desde la otra habitación.
- ¡Féeee! ¡Estoy perdiendo líquido! !Debemos ir al hospital!-
Definitivamente, la vida muchas veces podía ser infinitamente buena y uno siempre puede ser infinitamente aún más feliz.
Y él lo sabía muy bien.
.
.
.
.
¡24 días de felinette!
Cambio y corto
Lordthunder1000
