NK: -¡GAAAAAATT!-
Gatt: -Si es sobre el cadáver escondido en el ático, no fui yo, fue Carl-
NK: -¡¿Cadáver?!-
Gatt: -Ah, ¿entonces no es sobre eso? ¡Haberlo dicho desde un principio, hombre!-
NK: -¿¡UN CADÁVER EN EL ÁTICO!?-
Gatt: -Aish, ya salió la reina del drama. ¡Que fue CARL, no YO!-
NK: -¿¡QUIÉN PIKACHUS ES CARL!?-
Gatt: -¡Tu lo conoces, Carl el de la morgue!, dijo que lo iba a dejar allí mientras hace el papeleo porque la familia del muerto quería llevarse el cuerpo y enterrarlo en Calcuta-
NK: -O sea que…-
Gatt: -NO, Carl no mató a nadie, ¡sólo se le dañó el sistema de refrigeración y necesitaba un lugar donde poner los cuerpos!-
NK: -Y le ofreciste el ático…-
Gatt: -Sí, ya sabes que en el ático hace un frío narniano-
NK: -Por un momento pensé que… ¡Uff, no me asustes así!-
Gatt: -Sí, como digas. Ahora que ya te medio calmaste, asumo que me dirás lo que querías decirme en un principio-
NK: -Ah. Nintendo planea hacer un remake de Wind Waker para la Wii U. Y llevamos como cuatro meses de atraso con este capítulo-
Gatt: -¿Cuatro meses?-
NK: -Aproximadamente, sí-
Gatt: -Santos Hobbits, con todo lo que nos ha pasado ni me había dado cuenta…-
NK: -No me lo recuerdes, ¡no hemos tenido tiempo para nada! Bueno, quizás nos medio perdonen por el espantoso atraso si les damos un buen capítulo, así que hay que ponerse a trabajar ahora para que… Espera un momento, dijiste cuerpos en plural-
Gatt: -¿Eh?-
NK: -Dijiste que Carl no tenía dónde poner los cuerpos. Cuerpos con "S" al final, es decir que hay más de uno-
Gatt: -OBVIAMENTE hay más de uno, ¡se le dañó la morgue completa, no solamente un cajón!-
NK: -¿Entonces hay más de un cadáver en el ático?-
Gatt: -Pues claro que no, solamente el que va a Calcuta está en el ático; el resto está en el jardín-
NK: -¡Pero en el jardín no hace frío, se van a descomponer! ¡Y más importante, qué van a pensar los vecinos cuando vean una pila de muertos en el jardín!-
Gatt: -No te preocupes, metí el jardín en la cartera de Mary Poppins-
NK: -…Cómo rayos…-
Gatt: -Y desde que Jack Frost se está quedando a vivir allí, tengo toda una zona congelada; como me debe la renta no le molestó que pusiera la morgue entera junto a su departamento. Por cierto, yo que tú no iría al jardín por un tiempo, la ausencia de materia sólida abrió un agujero negro que habla con acento cubano-
NK: -Un agujero negro con acento cubano…-
Gatt: -Lo sé, ¿verdad que es una locura? ¡Debería tener acento argentino!-
NK: -¿¡ES QUE NO PUEDO TENER UN DÍA, UN SOLO MÍSERO DÍA, EN EL QUE LAS COSAS PERMANEZCAN NORMALES?!-
Gatt: -Mi queridamente despreciable Nightmare Knight, todo el mundo sabe que cuando te asocias con Gatt-chan, las cosas dejan de ser normales. Es como la letra pequeña en un contrato de discografía, excepto que tiene efectos secundarios de alucinógeno-
NK: -¡Esto no puede ser! ¡Un día vas a hacer que te mate, ¿me oyes?!-
Gatt: -Ah, esa es la mejor parte de todo esto: si me matas, como somos la misma persona, mueres tú también. En otras palabras estás atascado conmigo. De. Por. Vida-
NK: -¡Pero es una espada de dos filos, porque TÚ también estás atascada CONMIGO para siempre!-
Gatt: -Puede que seas irritante e insoportable, pero yo lo soy más. Lo que puedas hacerme a mí es un pequeño sacrificio comparado con lo que yo puedo hacerte a ti-
NK: -Definitivamente mi vida no puede ser peor…-
Agujero Negro: -¡He conectao con mi primo de la galaxia no muy lejaaana!-
Gatt: -¿Tiene acento argentino?-
Agujero Negro: -No, el chico tiene acento chileeeno-
Gatt: -…Mah, bastante cerca-
(Mientras NK recibe tratamiento para su reciente crisis nerviosa y Gatt aloja dos agujeros negros con acento en su casa, les presentamos cordialmente el nuevo capítulo, redactado con mucho amor. Ciertamente acabamos de pasar una verdadera y grave crisis de salud por parte de los autores y no se pudo dedicar mucho tiempo a la escritura, pero después de este largo, largo, LARGO período de inactividad, por fin logramos encontrar los ánimos y el momento para proseguir con la tan esperada continuación; muchas felicidades a los autores, una sincera disculpa a los lectores por la tardanza, y un gigante abrazo cibernético a todos aquellos que se tomaron la molestia de enviar mensajitos de "Que te mejores" a Gatt, la pobrecita realmente estaba deprimida y ustedes le subieron el ánimo. En fin, todo bajo control. Gracias)
Capítulo 4
"Cuando nado, siento que sólo existo yo. No hay nada en el mundo excepto yo, el agua, y el fondo. A veces ni siquiera noto si estoy alzando la cabeza para respirar. No existe nada, sólo la inmensidad del agua. La luz del sol se rompe en una red que se refleja contra el fondo, como una telaraña. Es culpa del movimiento sobre la superficie; es la prueba de que estoy allí, moviéndome, porque si no estuviese allí, entonces la superficie estaría lisa como un espejo.
No se escucha nada de lo que pudiera estar ocurriendo allí arriba, como si estuviera en el vacío, aunque puedo sentir lo que sucede a mi alrededor; de vez en cuando, otro nadador pasa junto a mí. Está tan concentrado como yo, pero aún así rompemos nuestro trance unos segundos para intercambiar miradas.
Cuando nado, siento que sólo existo yo."
Fue entonces cuando Tetra se despertó. Sintió un escalofrío en los pies, que estaban fuera de su cama, y los acercó perezosamente a su cuerpo para calentarlos. Se arremolinó en las sábanas con la esperanza de que la sensación de frío desapareciese, y trató de conciliar el sueño de nuevo… si es que a eso se le podía llamar sueño.
Realmente no había tenido un sueño con imágenes producto de su subconsciente en su cabeza, sino palabras narradas por una voz imaginaria, flotando en lo que pareció una eternidad, y al mismo tiempo, el segundo más corto del mundo. Fue uno de esos sueños donde sientes que la noche duró cinco minutos, incluso si dormiste doce horas corridas, y sin embargo te sientes descansado. Así pues, Tetra no podía forzar su cuerpecito de doce años a volver al letargo, aunque le dieran una transfusión de té de manzanilla por intravenosa. De todas formas, ¿qué hora era?.
Con los ojos entrecerrados como si tuviese plomo en los párpados, dirigió su mirada hacia el reloj digital: eran las cuatro y media de la mañana. Las cuatro y media. LAS CUATRO Y MEDIA.
-Mmph…- refunfuñó en voz alta, ahora que su cuerpo de repente se sentía súbitamente despierto. Era demasiado temprano, pero no podía conciliar el sueño otra vez Nayru sabrá porqué, y a semejante hora definitivamente no había nadie despierto, así que estaba sola.
De una patada apartó las sábanas que le cubrían y se bajó bostezando de la cama, estirando los entumecidos brazos hacia el techo. No tenía mucho que hacer, pero definitivamente quedarse en cama como ballena encallada no iba a resultar más entretenido. Además, tenía la garganta reseca, y necesitaba beber algo; lamentablemente había apoyado su vaso con agua en el otro extremo de la habitación.
Cuando por fin había tomado su tan solicitado trago de gloriosa y refrescante agua, dirigió su mirada hacia las cortinas que tapaban la ventana. Una tenue luz azul empezaba a asomarse debajo de la tela. Decidió que correr las cortinas y mirar cómo estaban las cosas allí afuera no era mala idea, quizás hasta resultaría agradable contemplar el inicio del amanecer.
-Nunca me había detenido a pensar que podía ser tan bonito levantarse así de temprano…- confesó en voz alta, para su sorpresa. ¿Desde cuándo le parecía que algo tan trivial como las primeras luces del amanecer era bonito?. ¿Desde cuándo le prestaba atención a lo que le rodeaba?.
-Genial, no llevo ni tres días en esta isla y ya se me está pegando la estupidez…-.
El cielo mostraba unas cuantas estrellas todavía, que parecían recias a abandonar su tarea de decorar el firmamento, incluso si éste ya estaba empezando a mostrar un azul oscuro en el oriente, contrastando con el negro nocturno del occidente. La pálida y fría luz hacía que los árboles del bosque cercano pareciesen silenciosos fantasmas que se bamboleaban con la brisa rítmicamente. La cuidada piel negra de Ganny se deslizaba entre el follaje del inmenso guardián que era el bosque, portando en su magnífico lomo a Link, cuyo rubio pelo se veía ligeramente opacado por la falta de luz, y sin embargo tenía una especie de brillo propio al compararse con el paisaje frío que le rodeaba en esa hermosa mañana. Era verdaderamente un espectáculo solemne que…
-Espera un momento, ¡¿QUÉ?!-. Pegó la cara contra la ventana, como si de esa forma pudiese ver mejor: ciertamente, el infame Link y su cerdo Ganny estaban allí. En un bosque. A las cuatro y media de la mañana. Y se dirigía hacia la casa de la colina. SU casa. Y cada vez estaba más cerca.
-No puede ser que ni de madrugada me libro yo de ese… ¡ese…! ¡AGH, MALDITO TARADO!- dijo ella en un susurro ahogado, e incluso si su tono de voz apenas había alcanzado el nivel normal, sonaba como un grito en el silencio que reinaba en su habitación.
Tan silenciosamente como pudo, salió a trompicones de su cuarto, bajó las escaleras en tiempo récord y abrió la puerta. Una pared de aire frío le caló hasta los huesos, pero en ese momento no tenía ni ganas ni tiempo como para prestarle atención. Para su sorpresa, encontró a Link justo frente a ella, de cuclillas sobre el suelo.
-¿T-Tetra?- exclamó el muchacho, alzando la vista. Sus ojos avellana la miraban con genuina sorpresa y curiosidad.
-Espero que tengas una buena, y digo BUENA razón para aparecerte por aquí a estas horas de la madrugada…- soltó ella en un gruñido amenazador. Sinceramente, de todas las personas que podrían estar husmeando en los alrededores a semejante horario, ¿tenía que ser precisamente ÉL?.
-Soy el repartidor del diario-.
Efectivamente, si Tetra se hubiese detenido a examinar mejor la situación, habría notado que Link cargaba consigo la nueva edición del periódico local, y lo estaba dejando frente a la puerta. Ganny por su parte cargaba en su lomo grandes bolsos llenos hasta el tope de las ediciones del día, y esperaba pacientemente a su jinete a escasos metros del camino.
-¿Repartidor de diario? ¿A estas horas?-
-Bueno, ¿a qué hora quieres que reparta el diario? Mientras más temprano mejor. Además, es un poco tarde para arrepentirme ahora, esta era la última casa-
-Esto es insólito…-
-Es gracioso que lo comentes-
-¿Te parece gracioso tu inhumano horario de trabajo?-
-Bueno, la verdad es que no me molesta: tengo muchas cosas que hacer durante el día y tengo que aprovecharlo al máximo. Tú por otro lado, no pareces el tipo de persona que se levanta a las cuatro de la mañana-
-¡Y bien que no lo hago!-
-Shhh, todavía hay gente durmiendo… Lo cual me hace pensar, ¿te acabas de levantar?-
-¿Por qué lo dices?-
-Ah… Andas todavía en pijama…-.
Ciertamente, con el apuro de encontrarse con Link, Tetra no se había siquiera fijado en que todavía seguía en ropa de dormir. Una mezcla de vergüenza, indignación y furia se arremolinó en su pequeña cabecita de doce años, e hizo lo mejor que pudo para esconderse detrás de la puerta, sin cerrarla, y trató de fijar su atención en cualquier otra cosa que no fuese su interlocutor. La indiscreta mirada de Link seguía sobre ella, lo que le hacía sentir más incómoda; sintió que se le subía la sangre a la cara, y carraspeó la garganta agresivamente antes de volver a dirigirle la palabra:
-¿Y tú qué tanto miras?-
-Nada, en verdad. Sólo que no entiendo porqué te ocultas, la verdad es que te sienta-
-¿Me qué?-
-Te queda…-
-¿Me queda qué?-
-Ese pijama te hace ver más bonita…-.
¿…Que dijo QUÉ?. Bueno, si lo pensamos un poco, nuestro querido Link sólo había visto a Tetra usando un traje de baño completo para natación, y ropa casual tan práctica que bien podía resultar un poco masculina. Ahora que la tenía en frente con su adorable pijama azul claro y el pelo suelto, ciertamente se veía mucho más femenina. Tetra sintió que su rostro se encendía como el mismo infierno en ese momento, y se vio tentada a cerrarle de un portazo al visitante...
-Ah… AH… ¡ATCHÍS!- estornudó el pobre muchacho. Nadie podría culparlo, la temperatura durante la noche había bajado drásticamente en contraste con el clima veraniego que había durante el día.
Tetra se detuvo a sí misma en ese momento, justo cuando estaba a punto de clavarle la puerta en la nariz a Link. Sintió un poco de compasión por el chico rubio, y antes de darse cuenta, ya estaba hablándole otra vez al objeto de su interno calvario:
-Seguro me meteré en unos cuantos problemas por esto, pero… ¿quieres pasar y desayunar algo?-
Una dulce y gentil sonrisa se esbozó en los labios de Link. Tomó cuidadosamente la copia del diario y se levantó, enfocando sus ojos avellana oscuro en los ojos azules de Tetra: -…Me encantaría, gracias…-.
-¿Qué te gustaría para desayunar?- preguntó Tetra mientras hurgaba en la alacena de la cocina, con Link justo detrás.
-La verdad es que cualquier cosa estaría bien, gracias-
-¿En serio cualquier cosa? Debe haber algo que te provoque comer-
-Bueno, considerando que no he comido nada desde ayer en la tarde, con tal de meterme algo al estómago me conformo-.
Perpleja, Tetra volteó a mirar a Link directamente: -… ¿No has probado bocado desde ayer?-
-¡Desde ayer en la tarde! No es como si no hubiese comido nada en todo el día, yo… yo…-
-Por Farore... ¿Te levantas obscenamente temprano, trabajas sin descanso de madrugada, y sin siquiera haber desayunado…?-
-… Lo siento…-
-¿Sentirlo? ¿Siquiera te escuchas a ti mismo? No tienes nada de qué disculparte, ¡usa la cabeza! ¿No tienes qué comer en tu casa?-
-Las cosas han estado un poco difíciles, así que tuvimos que saltarnos la cena… Además, prefiero dejarle mi desayuno a Aryll, ella aguanta menos que yo…-
Tetra sentía un agujero en el estómago: en toda su corta vida, incluso ahora que su madre ya no estaba con ella, jamás le había faltado alguien que la cuidara, menos aún comida. Tan solo pensar que había gente que no tenía siquiera lo más básico, el alimento, le carcomía el corazón, y no sabía explicárselo. Claro, seguramente había escuchado un par de veces en las noticias sobre la desnutrición en ciertas áreas rurales, pero era muy distinto enfrentarse cara a cara con el caso. Era tan real, tan tangible el problema… Además, una persona como Link, tan fastidiosamente alegre y gentil, jamás se habría imaginado que pasaba por una situación difícil.
Tragó saliva, pero habló con tono decidido: -Más vale que te quedes ahí sentado. No te vas a ir de ésta casa hasta que hayas comido como Din manda. Sólo espero que puedas aguantar un poco más, te cocinaré algo-
-¡N-No es necesario, de verdad! Estaré bien con un plato de cereal y-
-Cereal y un pepino, te prepararé el desayuno aunque me corten los brazos y me amarren a un ancla-
-Pero Tetra, en serio no tienes que-
-Te callas. Te sientas. Te esperas. Fin del cuento-
-Sí Señorita-. Y es que discutir con Tetra nunca llevaba a ningún lado, una lección que tarde o temprano Link tendría que aprender.
Debería considerarse a sí mismo afortunado: una de las muchas reglas autoimpuestas de Tetra, era que cada quien debía encargarse de sus propios asuntos. Cualquier problema que ella o su equipo de nadadores tuviese, debían arreglárselas solos, y tanto por las buenas como por las malas, habían decidido que era una regla inquebrantable. ¡Por Din, incluso si ella le hubiese dado un mísero chicle debería sentirse gloriosamente agradecido!.
Si uno de ellos olvidaba el dinero en casa, más le valía apañárselas sin él, porque ninguno le iba a prestar. Si tenían entrenamiento, pobre del que se olvidase de traerse una toalla para secarse, porque tendría que irse chorreando agua hasta su casa. Que Tetra le estuviese preparando a alguien el desayuno no sólo era romper una regla inquebrantable, sino un verdadero escándalo. Después de todo, si había alguien estricta y autosuficiente en el mundo, esa era ella, y no toleraba que los demás fuesen incapaces del mismo esfuerzo. Sus compañeros de natación llorarían lágrimas de sangre si la viesen en ese momento, ofreciéndole alimento a un completo extraño que no conocía ni de dos días.
-¿Alguna vez has probado los panqueques?-
-¿Los panque-qué?-
-Tomaré eso como un "no"-
-Realmente, nunca había escuchado ese nombre en mi vida. ¿Es un pez exótico o algo?-
-Obvio que no, es una especie de… bueno… tortillas gruesas dulces- (para los que les interesa, ¡los panqueques me salen de maravilla!).
-No creo haber comido jamás algo así-
-Andas de suerte, porque me salen espectaculares. Mientras tanto si quieres, puedes beber algo caliente antes de que te enfermes de algo. Después de todo, hacía frío allá afuera-
-Un café con leche estará bien, gracias-.
Eran aproximadamente las cinco de la mañana cuando Sheik entró a la casa con el sigilo de un gato. Como ya no quedaba espacio vacante en las demás habitaciones, y no deseaba dormir en la misma recámara que Tetra, muy previsivamente había estado durmiendo dentro de la minivan, en el garaje; luego se levantaba temprano, entraba a la casa y desayunaba de primera mano, solo y en silencio.
Cuando se percató de que ya había alguien en la cocina, inmediatamente se propuso averiguar de quién se trataba, no sin antes tensar sus músculos: era demasiado temprano como para que los muchachos o Tetra se hubiesen levantado, y Daphnes nunca usaba la cocina, así que quien quiera que estuviese allí, podía tratarse de un intruso.
Sintió un poco de alivio al ver que se trataba de Tetra, e inmediatamente el sentimiento fue remplazado por curiosidad cuando sus ojos escarlata se posaron en el chico que desayunaba panqueques en compañía de su protegida. "Había un chico como de mi edad, casi se ahoga" le había dicho ella el primer día que llegaron, cuando regresó del lago. Era justamente el muchacho que Senza había descrito: ojos avellana oscuro, pelo rubio y lacio, y aproximadamente la misma edad de Tetra.
Tentado por pura y genuina curiosidad, dejó a un lado cualquier rastro de temor que pudo haber quedado y se asomó a la cocina, manteniendo su paso elegante y silencioso. Seguramente no le haría daño a los dos jovencitos que se uniese a su pequeña reunión. Esbozó su característica sonrisa tranquilizadora antes de hacerse notar: -Buenos días Tetra, ¿levantada tan temprano?-
-¡T-Tío Sheik!-
-Shh, no levantes tanto la voz, querida, recuerda que aún hay gente durmiendo en esta casa. Ahora, ¿te molestarías en presentarme a tu amigo?-
-No es amigo es un… conocido… creo… Se llama Link, reparte el periódico-
-¡Hola!- se apresuró a sonreír Link.
Sheik le devolvió el saludo con un gesto amistoso y continuó mirando a Tetra: -Ah, entonces invitaste a tu conocido que reparte el diario a desayunar a las cinco de la mañana contigo, ¿Mmmh?-
-Yo, esto, bueno… Si lo dices así suena bastante extraño, pero…-
-Espero que no les importe si desayuno con ustedes, ¿verdad?-.
Por supuesto, no esperó a que le dijeran que sí: tomó la primera silla libre que encontró y se sentó frente a la mesa con una amplia sonrisa. Sabía que podría resultarle algo incómodo a Tetra, pero no podemos culpar al pobrecito, querido lector, pues en esos segundos su cerebro no quiso procesar dicha información. Después de todo, lo que impulsaba a Sheik a actuar de esa manera era pura curiosidad por el invitado, y no un secreto deseo malvado de torturar a su protegida.
-Psst, Gonzo…-.
No hubo respuesta.
-Goooonzooo…-.
Siguió sin responder.
-Y un pepino de mar…-.
Niko odiaba cuando le tocaba compartir litera con Gonzo, porque el pobre grandulón tenía los ronquidos de una foca y los oídos de pescado. En pocas palabras, era como intentar despertar un tronco.
Con sumo cuidado, se deslizó entre las sábanas y se dejó caer desde la litera de arriba, aterrizando no muy grácilmente, pero por lo menos sin hacer ningún ruido. Después, literalmente se zambulló a la cama de Gonzo, provocando un lastimero crujido por parte de la cama; el gorila de compañero que tenía, por otro lado, ni se inmutó.
-Ya está, tú lo pediste…- se dijo a sí mismo el pequeño nadador, dibujándose en su rostro una leve mueca maquiavélica. Retiró un poco las sábanas, descubriendo así la espalda desnuda de Gonzo, y apoyó sus fríos pies en ésta.
-¡GAAAHGH!- chilló el grandulón antes de sacudirse violentamente, cayéndose de la cama con un sonoro *PAFF*.
Niko tenía la buena suerte de ser el pequeño del grupo; como era básicamente la mascota que todo el mundo podía usar a su antojo, y era demasiado indefenso como para arreglar las cosas él mismo, se había acostumbrado a estar en el fondo de la cadena alimenticia, pero no sin ciertas repercusiones para el equipo de natación, oh no, eso jamás. Niko había aprendido a ser un sobreviviente: usando su tamañito como ventaja, era capaz de escabullirse de básicamente cualquier problema, y por supuesto, siempre salía inculpado alguien más.
-Tú… Pequeña rata escurridiza…-
-Habla más bajo Gonzo, o despertarás a Senza. Y ya sabes cómo se pone cuando interrumpes su sueño de belleza…-
-TÚ… Sabandija… ¡No tenías por qué-
-SSHHH-
-… No tenías porqué poner tus patas frías en mi espalda… ¿Tienes idea del susto que me has dado?-
-No es mi culpa que tengas el sueño más pesado que una ballena. Como sea, escuché algo-
-…Me despiertas a esta hora inhumana sólo porque escuchaste algo…-
-Vino de abajo Gonzo, son voces. Alguien está despierto-
-¿Y a mí qué diablos me importa? Que madrugue el otro, no yo-
-Podría ser un ladrón-
-No es mi casa-
-Podría estarse comiendo tu cereal-
-… ¿Mis ChocoGoron?-.
Como única respuesta, Niko miró hacia la puerta de la habitación, y esperó a que el cerebro de Gonzo asimilase la información. "Sólo hay que darle unos segundos…
Tres…
Dos…
Uno…".
Gonzo se levantó de un tirón, corriendo desenfrenadamente hacia la puerta, tropezándose con cada posible objeto que había en dicha trayectoria, y se abalanzó desenfrenadamente hacia la siguiente habitación de invitados para pedir refuerzos: nunca se sabe qué tan peligroso puede ser un ladrón de cereal.
-¡Emergencia chicos! ¡Los ChocoGoron están en peligro!- dijo casi en un grito, entrando de un portazo.
-¿Pero qué rayos te pasa, bruto?-
-¿Dijiste ChocoGoron?-
-¡Tenemos que detener al ladrón, o no podremos volver a tener un desayuno balanceado!-
-¡MI SUEÑO DE BELLEZA!-.
Basta decir que se armó tremendo desorden entre las habitaciones de invitados, pero fue cuestión de segundos para que la tropa de atletas saliera corriendo atropelladamente, armados de lo primero que consiguieron a la mano, para defender con sus vidas el cereal de las infames manos invasoras.
Imagínate entonces, querido lector, el semejante pandemonio que se formó en la cocina, con todo el grupo de muchachos preparados para una fiera batalla a muerte en nombre del arroz inflado cubierto de chocolate artificial, cuando literalmente se encuentran con su amada líder, el tutor de ésta, y un completo desconocido a punto de desayunar a las cinco de la mañana.
-¡ALTO! ¡FRENA ANIMAL!-
-¡Quítate de encima!-
-¡No veo que pasa! ¡NO VEO!-
-¡Que me pisas, desgraciado!-
-¡MI SUEÑO DE BELLEZA!-.
Como una pila de cartas desordenadas, y siguiendo el efecto dominó, el equipo de natación se tropezó estruendosamente, formando una pila de cuerpos quejumbrosos en toda la entrada de la cocina. Tetra estaba que le salía humo por las orejas.
-¡¿Se puede saber QUÉ CUERNOS HACEN USTEDES AQUÍ?!-
-Choco… Goron…-
-¡A ver montón de obsoletos! ¡Quiero una explicación para ya!-
-¡Fue idea de Gonzo!-.
Oh…
¡Oh…!
¡OH!.
Así que idea de Gonzo. Todo había sido idea de Gonzo. Gonzo despertó a casi todo el mundo en esa casa, para Nayru sabe qué, y los llevó a tropel a la cocina armando el escándalo del milenio, al parecer por cereal. Solo quedaba una cosa por hacer, en ese caso.
-Firmes, ¡YA!-.
Aterrados, el equipo de natación se levantó a trompicones y se formaron en fila. La mirada de Tetra era como un cuchillo de hielo.
-Gonzo…-
-… ¿Sí, Capitana?-
-¿En qué demonios estabas pensando?-
-… Esto…-
-Respóndeme Gonzo, antes de que pierda lo que me queda de paciencia…-
-… Estaba pensando en los ChocoGoron, Capitana-
-Todo este ajetreo… ¿Por un cereal para niños?-
-¡P-Pero son ChocoGoron! ¡Y-
-¿Y QUÉ, GONZO?-
-… Oye Senza, ¿no es ese el chico con el que salió ayer Tetra?-.
Por primera vez en todo ese alboroto, los muchachos del equipo de natación se tomaron la molestia de notar la presencia de Link. El chico estaba tranquilamente tomando un trago de su taza, cuando notó que todas las miradas estaban posadas en él; parpadeó un par de veces, confuso, y continuó desayunando como si nada.
-Ahora que lo pienso, sí es el mismo chico-
-¿Qué hace aquí este niño, Capitana?-
-No me digan que…-
-¡Lo veo y no lo creo!-
-¿Podrá ser que Tetra lo invitó?-
-¡La Capitana se está convirtiendo en una mujer!-
-¡A CALLAR TODO EL MUNDO!- reventó Tetra. Si había algo que odiaba, era el chismorreo en su cara, y el cuestionamiento de sus acciones.
-Link aquí presente pasó a dejar el periódico, y yo lo invité a desayunar. Ya sé que es de madrugada, pero no me interesa lo que tengan que decir al respecto, cualquiera que sea el bendito argumento que puedan tener. Link está aquí porque me dio la soberana gana de dejarlo pasar, y no quiero un solo comentario de esto durante lo que queda de sus vidas, o les haré arar la arena del mar con un palillo de dientes por lo que queda de las vacaciones, ¿entendido?-
-…Entendido-.
Ya que todo el mundo estaba en la cocina y realmente no había nada mejor que hacer, el equipo de natación se acomodó como pudo en el abarrotado espacio y se dedicó a devorar todo lo comestible a su paso.
-Hey Capitana, ¿no va a preparar más panqueques?- sonrió Niko de manera burlona, la boca medio llena de comida sin masticar.
-Estás muy confiado el día de hoy Niko. Mejor bájate de esa nube, antes de que nos metas en problemas- le sugirió Senza en voz baja.
Para sorpresa de todos, Tetra se levantó de la silla, en dirección a la estufa: -Normalmente te diría que te los hagas tú mismo, pero hoy estoy de buen humor ¡La casa invita!-
-¡Bien!- exclamaron a coro.
-Pero tienen que entrenar el día de hoy, no quiero vagabundos buenos para nada cuando regresemos, recuerden el lema muchachos-
-¡"Los Corsarios de Skyloft, contra hielo y tormenta, traemos el oro y de envidia revientan"!-
-Exacto, así que den lo mejor de ustedes, y les daré lo que se merecen-
-¡Sí Capitana! ¡Vivan los Corsarios!-.
Link se sentía muy a gusto con todas esas personas alegres a su alrededor, o por lo menos era lo que Sheik había notado. Podía ver con sus ojos escarlata que se trataba de un humilde muchacho con buen corazón.
-¿Entonces enano, repartes el diario?- comenzó Gonzo su interrogatorio.
-¡Sí señor, todos los días!-
-¿Y a esta hora tan inhumana?-
-La economía de Isla Outset ha estado decayendo, así que hay que aprovechar todos los empleos posibles. Muchos isleños trabajan incluso desde más temprano que yo-
-Ciertamente, los ingresos de Isla Outset han bajado a pique. Las principales actividades económicas se quedan atrás cuando compiten con las grandes industrias- corroboró Mako, ajustando sus lentes.
-Eso no suena bien…- comentó Zuko, que normalmente permanecía callado - Digo, no seré el mejor con los números, paro hasta yo sé que los rupees son necesarios-
-Ojalá pudiese solucionarse rápido, pero este tipo de cosas necesitan mucho tiempo, y buenas estrategias… ¿Tienen algún plan económico?- inquirió Senza, el único realmente experto en el manejo de bienes.
Link negó con la cabeza: -Hay un par de ideas, pero son soluciones de largo plazo... Por ahora, todo lo que podemos hacer es continuar con nuestras vidas y rezar por tiempos mejores-
-Eso es horrible…-
-Si la vida fuese montaña, entonces sería la más alta y empinada; pero es en la dificultad de escalarla, que se mide la fuerza humana. Ése es un viejo proverbio Sheikah, y siempre he creído que es cierto- dijo Sheik, mostrando una sonrisa comprensiva - Joven Link, eres un alma admirable, junto con los habitantes de Isla Outset, por mirar con una sonrisa hacia la adversidad. Tienes mi sincero respeto-.
Como siempre, las palabras de Sheik resultaron de alivio en un tema tan complicado y cruel como es el dinero, y como siempre, las había dicho con total honestidad: si Sheik decía que respetaba a alguien, es porque así era. Y hay que decir, querido lector, la mirada de Link hacia el joven adulto de ojos escarlata era de sincera sorpresa y admiración. Tetra nunca había visto a una persona reaccionar de esa manera con las palabras de nadie, quizás porque para ella y sus compañeros, las palabras son sólo eso. Pueden ser una muestra de ánimo o un intento de simpatía, pero definitivamente, para ella eran las acciones las que de verdad valían. En aquel momento de su vida, Tetra se preguntó por primera vez qué tan inocente puede ser una persona, y hasta donde podía llegar la fortaleza de una persona.
Daphnes no había regresado a casa, había pasado toda la noche en una reunión: el pueblo de Outset estaba en crisis. Había escuchado pacientemente las quejas y las súplicas, las ideas y los planes, pero no tenía real interés en ellos. Él ya tenía sus propios problemas, y sus propias soluciones. El hecho de que fuese un hombre importante en la comunidad de la isla, no significaba que era un salvador todopoderoso. Outset llevaba ya muchos años subsistiendo como podía de sencillas actividades, pero todas estas habían llegado a un punto muerto en el que no podían avanzar. El progreso era peligroso, como una enorme bestia hambrienta, y ese animal salvaje estaba deseoso por devorar a los más pequeños.
Daphnes no iba a dejar que Outset desapareciese del mapa, y para ello tenía una estrategia calculada. Pero sólo tenía una oportunidad. -Y a ese niño lo que más le falta es cuidado… Pero estoy consciente de que sólo él puede hacerlo…- musitó para sí mismo, mientras tomaba un sorbo de su café negro y caminaba de vuelta a casa. Era preciso que Link no fallase, pero debían proceder con cautela: Daphnes sabía muy bien que Sheik no era ningún idiota, y tampoco Tetra…
-Señor Nohansen- dijo una vocecilla. Daphnes se volteó lentamente, su rostro impasible incluso cuando notó que se trataba de Aryll.
-Joven Aryll, ¿qué hace despierta a estas horas?-. Nuevamente estaba usando ese tono cortés y frío.
-Estaba en la reunión con mi Abuela, ¿no me notó?-
-No, la verdad es que no. ¿Necesita algo?-
-Quería preguntarle algo, pero tiene que jurar que contestará-
-… Doy mi palabra-
-¿Cuáles son las probabilidades de que mi hermano esté en apuros?-
-Tetra es la única que podría lograrlo. Pero tomando en cuenta que todo depende de su hermano, podría decirse que está en un severo lío-
-Y aun así continúa con esto… ¿No es eso cruel?-
-Es nuestra única esperanza. No me importa lo que tenga que hacer con tal de arreglar las cosas-
-¿Acaso no es ella la única nieta que tiene?-
-Lo es. Pero no voy a anteponer mis caprichos a mi deber. Es algo que debe hacerse-
-Cuando se entere, se sentirá traicionada-
-Que así sea. En casos como éste, me temo que el fin justifica los medios… Una lección que aprendí por las malas-
-… Muchas gracias Señor Nohansen. Eso era lo que quería saber…-
-Buen día Aryll-.
Daphnes siguió su camino tranquilamente. Las luces de amanecer teñían el cielo en un hermoso amanecer, las luces azules de la noche extinguiéndose con la aparición del sol.
-La compadezco. Tiene un abuelo con el corazón de piedra- susurró para sí misma antes de marcharse en su propia dirección.
Fin del Capítulo
Gatt: -Tardé horriblemente, no lo voy a negar-
NK: -Pero el accidente realmente nos había mantenido ocupados-
Gatt: -Gracias al cielo estoy casi completamente rehabilitada, aunque mi recuperación física es otra cosa-
NK: -Puede pasar incluso un año antes de que podamos realizar actividades físicas fuertes-
Gatt: -Peeero por lo menos ya puedo caminar sin muletas, subir escalones y cargar ciertas cantidades menores de peso-
NK: -Mientras tanto, nos enorgullece decir que estamos de vuelta-
Gatt: -Puede que tardemos un poquito más de lo normal considerando que se nos está acercando un proyecto de ciencias muy importante, pero daré lo mejor de mí para entregar otro capítulo a tiempo-
NK: -Yo también daré lo mejor de mí-
Gatt: -No es como si a alguien le intereses, pero tu dale-
NK: -¿Cómo que no intereso? ¡Si trabajas conmigo en un fic! ¡De hecho, yo tuve que escribir la gran mayoría de este capítulo porque tu andabas muerta de depresión en un rincón!-
Gatt: -¿Y? Eso no quita que me prefieran a mí. Yo soy la graciosa-
NK: -Querrás decir la disparatada-
Gatt: -Lo que pasa es que sabes que es cierto Nighmare Knight. Soy la favorita-
NK: -Di lo que quieras. En cierta forma, me alegro de tenerte de vuelta… Te odio igual, pero me alegro-
Gatt: -Gracias. También de odio-
(Mientras nuestros intrépidos escritores se recuperan lentamente de su lesión, agradecemos con mucho cariño a todos aquellos lectores que les enviaron mensajes de recuperación, y también a aquellos que no. Un sincero abrazo a todos aquellos que les brindaron apoyo en esos momentos de necesidad, y esperen un próximo capítulo pronto. El próximo capítulo podría venir ligeramente retrasado, pero nuestros escritores no se rendirán. Las actualizaciones seguirán ocurriendo los martes, jueves y domingos, así que estén pendientes. Sin más ni menos, un cordial saludo a todos los queridos lectores y, nuevamente, damos las gracias).
Gatt y NK: -¡Heil FRIKI!-
